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Por la mañana, subte linea D, viajan Joel Dicker, a quién no conozco de cerca y Marguerite Duras... aún recuerdo cuando leí "El Amante de China del Norte" (novela autobiográfica de Duras de su amor) lo leí entero en una noche de sábado del año 2002, en la cocina de mi casa, a la luz de las velas (no por romanticismo, se había cortado la luz) y unas semanas mas tarde vi la película, bellisima película también... inolvidable todo, esa visión del libro en el subte, me trasladó a otro tiempo, a la cocina de mi casa, me hizo sentir aquellas emociones pasadas en un presente vivo y sonreí, llegué al trabajo y puse play a fragmentos de la película y al llegar a casa, busqué el libro y releí algunos fragmentos subrayados.

 

"Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde." (...) "Le pregunto si es normal estar tan tristes como estamos. Dice que es debido a que hemos hecho el amor durante el día, en el momento álgido del calor. Dice que después siempre es terrible. Sonríe. Dice: tanto si se ama como si no se ama, siempre es terrible. Dice que pasará con la noche, tan pronto como llegue la noche. Digo que no sólo es debido a haberlo hecho durante el día, que se equivoca, que estoy inmersa en una tristeza que ya esperaba y que sólo procede de mí. Que siempre he sido triste. Que también percibo esa tristeza en las fotos en las que aparezco siendo niña. Que hoy esta tristeza, aún reconociendo que se trata de la misma que siempre he sentido, se me parece tanto que casi podría darle mi nombre." (...)

 

"Esa noche, perdida entre noches y noches, de eso estaba segura, la chiquilla la pasó en ese barco y estuvo allí cuando se produjo el estallido de la música de Chopin bajo el cielo iluminado de brillanteces. No había un soplo de viento y, en el paquebote negro, la música se propagó por todas partes, como una exhortación del cielo de la que no se supiera de qué trataba, como una orden de Dios de la que se ignoraba el contenido. Y la joven se levantó como para ir a su vez a matarse, a arrojarse a su vez al mar y después lloró porque pensó en el hombre de Cholen y no estaba segura, de repente, de no haberle amado con un amor que le hubiera pasado inadvertido por haberse perdido en la historia como el agua en la arena y que lo reconocía sólo ahora en este instante de la música lanzada a través del mar." (...)

 

"Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. El le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. El dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado, tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba. Y con el temblor, de repente, ella reconoció el acento de China. Sabía que había empezado a escribir libros. Lo supo por la madre a quien volvió a ver en Saigón. Y también por el hermano menor, que había estado triste por ella. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte." (FIN)

 

- Marguerite Duras

Neauphle-le-Château, París,

febrero-mayo de 1984

  

pd: imposible olvidar al chino de la película! (ups)

 

From a grammatical point of view rather than a religious viewpoint,

i think his poster should read...believe IN the Lord.

Maybe I've got it wrong, and the English language is just going from badder to worsterer?

My Website: www.unlessyourepent.com

  

Romans 5:8

While we were yet sinners, Christ died for us.

 

God is holy - we are not. God shows His mercy on us everyday by giving us life and not giving us what we really deserve--HELL.

 

Jesus said: Except a man be born again he cannot see the kingdom of God. John 3:3

 

You see, man's problem is SIN. We all sin, everyday-

in word, thought, or deed. We will be judged by a righteous

God who is Holy. James 2:10 says:

 

For whosoever shall keep the whole law, and yet offend in one point, he is guilty of all.

 

According to God's word, all it takes is one sin to be cast into the Lake Of Fire for eternity.

Hell is a real place of torment for the soul, and it is forever.

It was not created for humans but for Satan and his angels. Matthew 25:41

Sin began in the garden of Eden when Adam and Eve fell into temptation to Satan by eating the forbidden fruit of the knowledge of good and evil.

 

Satan is the god of THIS world. He has armies of demons working all over: Hollywood, Music industry, TV, Radio, and yes.. even the "Christian music and movie industry".

  

The bible says:

And no marvel; for Satan himself is transformed into an angel of light.

2 Corinthians 11:14

 

Just because the word "Christian" is put before worldly things.. it doesn't make it Christian and right in the eyes of the Lord.

ie: Christian Rock, Christian Yoga, Christian Mingle, Christian Rap/Trance/Reggae... ETC...

 

There is NO party in hell, you will not see any friends, there is no rest. Only torment by evil devils for eternity.

Read what Jesus said about Hell in Luke, chapter 16.

It's your choice to accept or reject the gospel message of Jesus Christ.

 

God was patient with me. I could have died and gone to Hell a long time ago. I was a club/rave DJ for 17 years. I rocked the crowds, I did the drugs, I played drums in a couple bands, i promoted parties and made them happen with my "crew". I thought i was pretty cool. Now i see that i wasn't .

 

I make no excuses for my sin..I had a what the bible calls a

reprobate mind: A mind void of right and wrong. I just did what felt good . My conscience was almost given over, but.. The Lord had other plans for me.

 

I left Canada after a divorce, i returned to Maui

and after one year of living the DJ life.. i knew something was

wrong with the way i was living. I was a cocaine, drug, and alcohol abuser. i was on my way to HELL!

 

One day i watched a video on YouTube, the guy was talking about sin, but when he started talking about Hell

and how i was going to go there and have real memories and feel real pain.. suddenly it hit me!

I had never been a Christian and I don't want to go to Hell.

It took a trip to the "Holy Land" in the middle east to see some of the biblical sites. After I returned i realized i had sinned against a Holy God

and i deserved Hell forever. I got on my knees and repented of the sinful life I lived. I changed my mind about God and knew they way I was living was contrary to Him.

I repented with a Godly sorrow and asked Jesus Christ to forgive me. I trusted in what Christ did on the cross for me and that it was His blood that covered my sins.

 

JESUS CHRIST IS GOD AND IS ALIVE RIGHT NOW IN HEAVEN.

HE TOOK OUR PUNISHMENT FOR SIN ON THE CROSS SO WE WOULDN'T HAVE TO. ALL YOU NEED TO DO IS PUT YOUR FAITH IN CHRIST ALONE.

CONFESS YOUR SINS TO HIM AND TURN FROM YOUR WICKED WAYS AND TRUST JESUS CHRIST FOR SALVATION. THIS IS WHAT REPENTANCE IS.. A CHANGED MIND.

CRY OUT TO GOD FOR MERCY AND HE WILL HEAR YOUR PRAYER. THEN FIND A BIBLE BELIEVING CHURCH AND START READING A KING JAMES BIBLE AND GET TO KNOW GOD THROUGH HIS WORD.

 

Don't wait. Hell is real. NO WARNING IS TOO STRONG.

 

Who is going to pay for your sins? You or Jesus?

  

Watch this video in the comment box below!

Last night I attended the Holy Week Processions in Jerez. It was quite possibly one of the most beautiful experiences of my life and certainly my favorite from my time in Spain. It was so moving to watch the energy surrounding Semana Santa, the beating of the drums that pierce so deep that your own heart begins beating to the rhythm, the people repenting for their sins, fully cloaked and some barefoot in the streets, carrying wood crosses for hours on end. I saw so much, some parts so moving that I felt myself tearing up from watching genuine human spirit in action. I have quite a few more to process from my experience, but this little boy was an instant fave as he anxiously awaits the "Virgin Mary" float to arrive.

 

Fellow Flickr Members: IF you are clicking the favorite button, please be kind and leave a comment...It's the polite thing to do...

...Y segundo a segundo, la presión es mayor.De repente, nos faltan horas en el día para poder hacer todo lo que necesitamos.A la vez que nos faltan ganas, horas de sueño, y efectividad.

En conclusión, necesitamos mucho más de lo que damos, e indudablemente, mucho más de lo que tenemos.

Cada Lunes volvemos a la misma pesadilla en espiral que nos ahoga.La misma que se lleva a su paso toda tu puta vida social.Y entonces te llegas a soprender a tí mismo con tu respuestas, en conversaciones tipo "¿quedamos?", "no puedo, tengo que estudiar".Jamás antes habías podido llegar a pensar que cambiarías salir con X persona por pasarte toda una tarde estudiando.Que bueno, al final resulta no ser toda una tarde, ni toda la tarde ni más de 3 horas.Y claro, empezamos todos seguros y con ganas: "Resumo el primer tema antes de las y media, y a las en punto comienzo a estudiarmelo" ¡Y una mierda! Te ves trasnochando con los apuntes sobre tus piernas, hasta la médula de cafeína y con frío, pero sobretodo, con sueño.Y con la bobería te vas tapando con la manta, recostándote, y debido a tu infinita falta de sueño, ocurre lo que todos esperan.

Y claro, esto pasa más de una vez.No es un simple descuido,un "oye que un día al año no hace daño".Al contrario. Cuánto más transcurre el curso, más saturada te encuentras, menos ganas te quedan, y en definitiva; más harta estás de todo lo que tenga que ver con el instituto.Más ansias tienes de unas malditas vacaciones. Joder, todos los santísimos días dejándote la cabeza por las mañanas, tratando de entender alguna de las inexplicables teorías de los Presocráticos, Platón o Aristóteles.Y estudiando por las tardes para tus dos exámenes de historia y economia,entrándote mil temas en cada uno de los dos exámenes. Sumándole los veintidosmiltrescientosonce ejercicios de cada asignatura que te marcan si piedad alguna.

 

Y en ésto, se resumen básicamente tus días. En una mieeeeeeeeeeerda monumental, que te deja encima, sin tiempo para más nada.

 

Si por lo menos aprobaras y vieras resultados a tus noches en vela.....

  

+ He querido unir los contrarios más contrarios del mundo en esta foto.La paz y el relax con el estrés y el agobiamiento. Lo que ya se fue, y lo que cunde hoy en nuestro día a día hasta la saciedad. Me gusta mucho la foto del fondo, en especial el detalle del niño debajo de la toalla jugando a la Ds.Esta foto la saqué este verano en el sur de la Isla.

+ Sí, me he desahogado bastaaante escribiendo esto, jajaja

+ Mi tuenti: Kiara Dlfn

Nicolas Régnier

La Madeleine repentante

vers 1626-1630

huile sur toile

 

Würzburg, Martin-von-Wagner-Museum

der Universität Würzburg

 

"Régnier peint Marie Madeleine dans la grotte de la Sainte-Baume. Il place autour d'elle les symboles des péchés de sa vie passée (les somptueux drapés, la chevelure défaite) et de sa conversion (la grotte austère, le crâne symbole du caractère éphémère de la vie). Le pot à onguent rappelle la vanité de la vie (le parfum est volatile). Régnier puise ici son inspiration du peintre bolonais Guido Reni. Comme ce dernier, il exalte la sensualité féminine et reprend son schéma de composition. La sainte est représentée à mi-corps, ses cheveux blonds et défaits et le drapé bleu argenté soulignant la nudité de sa peau nacrée, les yeux extatiques tournés vers le ciel. On ne sait si la contemplation de la sainte en prière sert à l'édification morale du spectateur ou à sa seule délectation."

 

Source : cartel de l'exposition

Saint Pierre repentant

(Attribué à José de Ribera, peintre, 1591-1652)

De repente ha salido el sol y mi pueblo parece que ha sido pintado al óleo.

Y claro, a esa cita no podíamos faltar.

 

Esto es lo que verá mi hijo desde la ventana de su clase en el Instituto al curso que viene. ¡Cómo me hubiera gustado a mí tener estas vistas!

 

Nos gustó tanto que hicimos trampa y aprovechamos para hacer alguna foto más ... así nos vamos poniendo al día !!

 

Os dejamos una canción ... porque a mi "niño" le encanta ... play

 

(... ...)

Wild watercolor painting of Alaskan town by Kurt Johnson 1974 with many interesting, odd, and yes, grisly details (there is a depiction of a dog that got hit severly by the orange Datsun (some blood and dented fender) and one person is about to shoot it to put it out of its misery) The volcano is erupting, (*edit, see update below) There are three airplanes and one helicopter. Many other odd details, the motorcycles, the guy leaning over the rail vomiting, two people holding 'repent' and 'repent you sinners' signs, and people fishing, drinking, lying in the street. The building in the foreground is the "salty dawg saloon". The colors are vivid. I have to wonder if the guy in lower right next to the signature singing and playing the guitar is the artist.. (Augustine erupted in 1971, as well as many other years in the 20th century)

 

UPDATE - St Augustine volcano is the small smoking volcano below the airplane on the left, above the sailboat. The volcano in the center is Iliamna. Redoubt would be further to the right and further away. I was lining up the mountains in the image with the real site - Salty Dawg saloon is a real place - located at 59.601894°N 151.421396°W If you look at google earth and line up the road along Homer Spit in Homer Alaska, it lines up perfectly with another volcano (Iliamna).

"Cook Inlet Aviation" - written on the upper left plane - is also a real business. This watercolor is so rich in detail I am still finding new things...

 

* UPDATE 9/7/16: The large volcano in the center is Iliamna (I updated the text above), a prominent, 3053-m-high glacier-covered stratovolcano in Lake Clark National Park on the western side of Cook Inlet, about 225 km SW of Anchorage. Its flat-topped summit is flanked on the south, along a 5-km-long ridge, by the prominent North and South Twin Peaks. (Redoubt would be further to the right, not visible in this watercolor) Most of the reports of historical eruptions at Iliamna may represent plumes from vigorous fumaroles east and SE of the summit, which are often mistaken for eruption columns (Miller et al., 1998) Redoubt would be a bit further to the right. The reddish looking part of the volcano may be caused by the fumeroles, or a small landslide in the area where the fumeroles are located but it wouldn't be lava since this volcano hasn't erupted since 1876 or possibly 1953

Pride and Prejudice: on Raphael Perez's Artwork

   

Raphael Perez, born in 1965, studied art at the College of Visual Arts in Beer Sheva, and from 1995 has been living and working in his studio in Tel Aviv. Today Perez plays an important role in actively promoting the LGBT (lesbian, gay, bisexual and transsexual) art and culture in Tel Aviv, and the internet portal he set up helps artists from the community reach large audiences in Israel and abroad. Hundreds of his artworks are part of private collections in Israel and abroad, and his artworks were shown in several group exhibitions: in Tel Aviv Museum of Art, "Zman Le'Omanut" art gallery, Camera Obscura, The Open House in Jerusalem, Ophir Gallery, The Haifa Forum and other private businesses and galleries.

 

In 2003-4 his paintings and studio appeared in a full-length movie, three student films and two graduation films.

   

Raphael Perez is the first Israeli artist to express his lifestyle as a Gay. His life and the life of the LGBT community are connected and unfold over hundreds of artwork pieces. His art creation is rare and extraordinary by every Israeli and international artistic standard. His sources of inspiration are first and foremost life events intertwined in Jewish and Israeli locality as well as influences and quotes from art history (David Hockney, Matisse). This uniqueness has crossed international borders and has succeeded in moving the LGBT and art communities around the world.

   

This is the first time we meet an Israeli artist who expresses all of his emotions in a previously unknown strength. The subjects of the paintings are the everyday life of couples in everyday places and situations, along with the aspiration to a homosexual relationship and family, equality and public recognition. Perez's works bring forward to the cultural space and to the public discourse the truth about living as LGBT and about relationships, with all of their aspects – casual relationships and sex, the yearning for love, the everyday life and the mundane activities that exist in every romantic relationship – whether by describing two men in an intimate scene in the bathroom, the bedroom or the toilet, a male couple raising a baby or the homosexual version of the Garden of Eden, family dinners, relationship ups and downs, the complexity in sharing a life as well as mundane, everyday life competing with the aspiration to self realization – through Perez's life.

     

Perez's first artworks are personal diaries, which he creates at 14 years of age. He makes sure to hide these diaries, as in them he keeps a personal journal describing his life events in the most genuine way. In these journals he draws thousands of drawings and sketches, next to which he alternately writes and erases his so-called "problematic texts", texts describing his struggle with his sexual orientation. His diaries are filled with obsessive cataloging of details, daily actions, friends and work, as well as repeating themes, such as thoughts, exhibits he has seen, movies, television, books and review of his work.

   

When he is done writing, Perez draws on his diaries. Each layer is done from beginning to end all along the journal. In fact, the work on the diaries never ends.

 

This struggle never ends, and when the emotion is passed on to paper, and it ends its role and becomes meaningless in a way, the visual-graphic side becomes dominant, due to the need to hide the written text, according to Perez. In books and diaries this stands out even more – when he chooses to draw in a style influenced by children's drawings, the characters are cheerful, happy, naïve and do not portray any sexuality, and when he tries drawing as an adult the sketches became more depressed and somber. During these years Perez works with preschool children, teaching them drawing and movement games. Perez says that during this period he completely abandoned the search for a relationship, either with a woman or a man, and working with children has given him existential meaning. This creation continues over 10 years, and Perez creates about 60 books-personal journals in various sizes (notepads, old notebooks, atlases and even old art books).

   

In his early paintings (1998-1999) the transition from relationships with women to relationships with men can be seen, from restraint to emotional outburst in color, lines and composition. Some characters display strong emotional expression. The women are usually drawn in restraint and passiveness, while a happy and loving emotional outburst is expressed in the colors and style of the male paintings.

   

"I fantasized that in a relationship with a woman I could fly in the sky, love, fly. However, I felt I was hiding something; I was choked up, hidden behind a mask, as if there was an internal scream wanting to come out. I was frustrated, I felt threatened…"

   

His first romance with a man in 1999 has drawn out a series of naïve paintings dealing with love and the excitement of performing everyday actions together in the intimate domestic environment.

   

"The excitement from each everyday experience of doing things together and the togetherness was great, so I painted every possible thing I liked doing with him."

   

From the moment the self-oppression and repression stopped, Perez started the process of healing, which was expressed in a burst of artworks, enormous in their size, amount, content and vivid colors – red, pink and white.

   

In 2000 Perez starts painting the huge artworks describing the hangouts of the LGBT community (The Lake, The Pool) and the Tel Avivian balcony paintings describing the masculine world, which, according to him, becomes existent thanks to the painting. Perez has dedicated this year to many series of drawings and paintings of the experience of love, in which he describes his first love for his new partner, and during these months he paints from morning to night. These paintings are the fruit of a long dialogue with David Hockney, and the similarity can be seen both in subjects and in different gestures.

   

In 2001 Perez creates a series of artworks, "Portraits from The Community". Perez describes in large, photorealistic paintings over 20 portraits of active and well-known members of the LGBT community. The emphasis is on the achievements that reflect the community's strong standing in Tel Aviv.

 

As a Tel-Avivian painter, in the past two years Perez has been painting urban landscapes of central locations in his city. Perez wanders around the city and chooses familiar architectural and geographical landmarks, commerce and recreation, and historical sites, and paints them from a homosexual point of view, decorated with the rainbow flag, which provide a sense of belonging to the place. His artworks are characterized by a cheerful joie de vivre and colors, and they also describe encounters and meetings. The touristic nature of his paintings makes them a declaration of Tel Aviv's image as a place where cultural freedom prevails.

 

Perez's Tel Aviv is a city where young families and couples live and fill the streets, the parks, the beach, the houses and the balconies – all the city's spaces. The characters in his paintings are similar, which helps reinforcing the belonging to the LGBT community in Tel Aviv. The collective theme in Perez's artwork interacts with the work of the Israeli artist Yohanan Simon, who dealt with the social aspects of the Kibbutz. Simon, who lived and worked in a Kibbutz, expressed the human model of the Kibbutznik (member of a Kibbutz) and the uniqueness of the Kibbutz members as part of a group where all are equal. Simon's works, and now Perez's, have contributed to the Israeli society what is has been looking for endlessly, which is a sense of identity and belonging.

 

Perez maps his territory and marks his boundaries, and does not forget the historical sites. Unlike other Tel Avivian artists, Perez wishes to present the lives of the residents of the city and the great love in their hearts. By choosing the historical sites in Tel Aviv, he also pays tribute to the artist Nachum Gutman, who loved the city and lived in it his whole life. In his childhood Gutman experienced historical moments (lighting the first oil lamp, first concert, first pavement), and as an adult he recreated the uniqueness of those events while keeping the city's magic.

 

Like Gutman, Perez has also turned the city into an object of love, and it has started adorning itself in rich colors and supplying the energy of a city that wishes to be "the city that never sleeps", combining old and new. Perez meticulously describes the uniqueness and style of the Bauhaus houses and balconies along the modern glass and steel buildings, all from unusual angles in a rectangular format that wishes to imitate the panorama of a diverse city in its centennial celebrations.

   

Daniel Cahana-Levensohn, curator.

       

Interview with the painter Raphael Perez about his family artist book

 

An interview with the painter Raphael Perez about an artist's book he created about his family, the Peretz family from 6 Nissan St. Kiryat Yuval Jerusalem

     

Question: Raphael Perez, tell me about the family artist book you created

 

Answer: I created close to 40 artist books, notebooks, diaries, sketch books and huge books. I dedicated one of the books to my dear family, a book in which I took a childhood photograph of my family, my parents and brothers and sisters.. I pasted the photographs inside a book (the photograph is 10 percent of the total painting) and I drew with acrylic paints, markers and ink on the book and the photograph, so that the image of the photograph was an inspiration to me Build the story that includes page by page..

     

Question: Tell me when you were born, where, and a little about your family

 

Answer: I was born on March 4, 1965 in the Kiryat Yuval neighborhood in Jerusalem

 

I have a twin brother named Miki Peretz and we are seven brothers and sisters, five boys and two girls

   

Question: Tell us a little about your parents

 

Answer: My parents were new immigrants from Morocco, both immigrated young.

 

My mother's name before the wedding was Alice - Aliza ben Yair and my father's name was Shimon Peretz,

 

My mother was born in the Atlas Mountains and was orphaned at a young age and was later adopted by my father's family at the age of 10, so that my mother and father spent childhood and adolescence together....

 

They had a beautiful and happy relationship but sometimes when they argued my mother would say "even when she was a child she was like that..." This means that their acquaintance and relationship dates back to childhood..

     

Question: What did your parents Shimon and Aliza Peretz work for?

 

Answer: My father, Shimon Perez, born in 1928 - worked in a building in his youth and then for thirty years worked as a receptionist at Hadassah Ein Kerem Hospital in Jerusalem... My father's great love was actually art, he loved to draw as a hobby, write, read, solve crossword puzzles and research Regarding the issue of medicinal plants, as a breadwinner he could not fulfill his dream of becoming an artist, in order to support and feed seven children. But we are the next generation, his children are engaged in the world of creativity and education, a field in which both of my parents were engaged during their lives. My father died at the age of 69

   

My mother, Alice Aliza Perez, born in 1934, worked as an assistant to a kindergarten teacher, and later took care of a baby at home. She is a woman of wholehearted giving and caring for children and people, a warm, generous and humble woman.. and took care of us in our childhood for every emotional and physical deficiency.. My mother is right For the year 2023, the 89-year-old is partly happy and happy despite the difficulties of age.. May you have a long life..

   

My mother really loved gardening and nature and both of them together created a magnificent garden, my parents have a relatively large garden so they could grow many types of special and rare medicinal plants and my father even wrote a catalog (unpublished) of medicinal plants and we even had botany students come to us who were interested in the field... today they They also grow ornamental plants, and fruit trees...

   

Question: A book about the brothers and sisters

 

Answer: My elder brother David Perez repented in his mid-twenties.. He was a very sharp, opinionated, curious and very charismatic guy who brought many people back to repentance, and also helped people with problems through the yeshiva and the synagogue to return to the normal path of life, he died young at the age of 56

   

Hana Peretz: My lovely sister, raised eight children, worked in the field of education, a kindergarten teacher, and child care.

 

She has a very large extended family of grandchildren, great-grandchildren and great-great-grandchildren...

   

My brother Avi (Abraham) Peretz studied in Israel at the University of Philosophy and Judaism, he married a wonderful woman named Mira Drumi, a nurse by profession, and together they had three wonderful children, when they moved to the United States in their mid-twenties, where my brother Avi Peretz completed his master's degree in education, worked in the field Education and for the last twenty years is A conservative rabbi

   

The fourth brother is Asher Peretz - a great man of the world, very fond of traveling and has been to magical places all over the world, engaged in the creation of jewelry with two children.

   

I am Rafi Peretz english raphael perez the fifth and after fifteen minutes my twin brother was born

 

My mother still gets confused and can't remember who was born first :-)

   

My twin brother Miki micky - Michael Peretz, a beloved brother (everyone is beloved), a talented industrial designer, he has three children, his wife Revital Peretz Ben, who is a well-known art curator, active and responsible for the art field in Tel Aviv, they are a dynamic and talented couple, full of talents and action

   

The lovely little sister Shlomit Peretz - has been involved in the Bezeq telephone company for almost three decades, and is there in management positions, raising her lovely and beloved child.

     

The art book I dedicated to my family is colorful, rich in details, shows a very intense childhood, happy, cheerful, colorful, ... We were taught to be diligent and to be happy in our part and to see the glass half full in life, to have emotional intelligence and to put the relationship and love at the center with self-fulfillment in work that will interest you us and you will give us satisfaction.

   

Each of us is different in our life decisions and my family is actually a mosaic of the State of Israel that includes both religious and secular people from the entire political spectrum who understand that the secret to unity is mutual respect for each other... when my mother these days is also the family glue in everyone's gatherings on Shabbat and holidays..

   

The personification of the flower couple paintings by the Israeli painter Raphael Perez

 

Raphael Perez, also known as Rafi Peretz, is an Israeli painter who

 

explores his personal and sexual identity through his flower paintings. He created a series of flower paintings from 1995 to 1998, when he was in his early thirties and still in relationships with women, despite feeling gay. His flower paintings reflect his emotional turmoil and his struggle with his sexual orientation. He painted two flowers, one blooming and one wilting, to represent the contrast and conflict between his heterosexual relationships and his true self. He also painted single flowers or two flowers in their prime, to express his longing for a harmonious relationship that matches his nature. He chose sunflowers, white lilies, and red lilies as symbols of expression, purity, and joy, respectively. He painted from real flowers, using different styles and light to create drama and mood. Perez’s paintings of the flower couples are minimalist and focused on the theme of the complex relationship. He omitted any background or context, leaving only the canvas and the drawing of the flower couples. In some of the paintings, he added a very airy abstract surface with thin oil paints that give an atmosphere of watercolors. He also made drawings of flowers in ink, markers and gouache on paper. Later on, he created large acrylic paintings of flowers and still life. Perez’s flower paintings are not mere illustrations or decorations. They are autobiographical and psychological expressions of his inner state and his struggle with his sexuality. He wanted to reveal his loneliness, distress and concealment through these paintings, and to connect with people who are in a similar situation. He deliberately chose only two flowers and no more to intensify the engagement in the charged and complex relationship. Perez also painted and drew couples of men and women with charged psychological states, as well as states of desire for connection and realization of a heterosexual relationship that did not succeed. He used hyperrealism and expressive styles to convey his frozen and calculated state, as well as his mental stress. He used harsh lighting to create contrast and drama, with one side very bright and the other side darker. Perez was influenced by some of the famous artists who painted flowers, such as Van Gogh, who also used sunflowers as a symbol of expression. He also used white lilies and red lilies to convey freshness, cleanliness, purity, color, joy, movement, eruption, and splendor. Perez also painted some single flowers or two flowers in their prime, to show his aspiration for a future where he will have a harmonious relationship. Today, he is 58 years old and in a happy relationship for 10 years with his partner Assaf Henigsberg. He is surrounded by female friends and soulmates and not conflicted with heterosexual relationships as he used to be. He occasionally paints flowers in pots to symbolize home, stability, and peace. Sometimes I paint flowers in pots, which represent home, stability, and solid ground for me. I don’t paint just a couple of flowers, but pots full of flowers that overflow with life. This means that we also have a supportive network of family, friends, and peers around us. We live in a rich, supportive, and protective world. These paintings are a personification of my psychological state, when I had no words to express my feelings to myself. The painting began In 35 years of my creation (starting in 1998), you can read more about how my art and style evolved over time. Perez’s flower paintings are a unique and extraordinary artistic creation that reveals his personal journey and his sexual identity. His work is honest, expressive, and emotional, as well as beautiful and vibrant.

   

The characteristics of the naive painting of the painter Raphael Perez

 

A full interview with the Israeli painter Raphael Perez (Hebrew name: Rafi Peretz) about the ideas behind the naive painting, resume, personal biography and curriculum vitae Question: Raphael Perez Tell us about your work process as a naive painter? Answer: I choose the most iconic and famous buildings in every city and town that are architecturally interesting and have a special shape and place the iconic buildings on boulevards full of trees, bushes, vegetation, flowers. Question: How do you give depth in your naive paintings? Answer: To give depth to the painting, I build the painting with layers of vegetation, after those low famous buildings, followed by a tall avenue of trees, and behind them towers and skyscrapers, in the sky I sometimes put innocent signs of balloons, kites. A recurring motif in some of my paintings is the figure of the painter who is in the center of the boulevard and paints the entire scene unfolding in front of him, also there are two kindergarten teachers who are walking with the kindergarten children with the state flags that I paint, and loving couples hugging and kissing and family paintings of mother, father and child walking in harmony on the boulevard. Question: Raphael Perez, what characterizes your naive painting? Answer: Most naive paintings have the same characteristics (Definition as it appears in Wikipedia) • Tells a simple story to absorb from everyday life, usually with humans. • The representation of the painter's idealization to reality - the mapping of reality. • Failure to maintain perspective - especially details even in distant details. • Extensive use of repeating patterns - many details. • Warm and bright colors. • Sometimes the emphasis is on outlines. • Most of the characters are flat, lack volume • No interest in texture, expression, correct proportions • No interest in anatomy. • There is not much use of light and shade, the colors create a three-dimensional effect. I find these definitions to be valid for all my naive paintings Question: Raphael Perez, why do you choose the city of Tel Aviv? Answer: I was born in Jerusalem, the capital city which I love very much and also paint, I love the special Bauhaus buildings in Tel Aviv, the ornamental buildings that were built a century ago in the 1920s and 1930s, the beautiful boulevards, towers and modern skyscrapers give you the feeling of the hustle and bustle of a large metropolis and there are quite a few low and tall buildings that are architecturally fascinating in their form the special one Also, the move to Tel Aviv, which is the capital of culture, freedom, and secularism, allowed me to live my life as I chose, to live in a relationship with a man, Jerusalem, which is a traditional city, it is more complicated to live a homosexual life, also, the art world takes place mainly in the city of Tel Aviv, and it is possible that from a professional point of view, this allows I can support myself better in Tel Aviv than in any other city in Israel. Question: Raphael Perez, are the paintings of the city of Tel Aviv different from the paintings of the city of Jerusalem? Answer: Most of the paintings of Jerusalem have an emphasis on the color yellow, gold, the color of the old city walls, the subjects I painted in Jerusalem are mainly a type of idealization of a peaceful life between Jews and Arabs and paintings that deal with the Jewish religious world, a number of paintings depict all shades of the currents of Judaism today In contrast, the Tel Aviv paintings are more colorful, with skyscrapers, the sea, balloons and more secular motifs Question: Raphael Perez, tell me about which buildings and their architects you usually choose in your drawings of cities Answer: My favorite buildings are those that have a special shape that anyone can recognize and are the symbols of the city and you will give several examples: In the city of Tel Aviv, my favorite buildings are: the opera building with its unusual geometric shape, the Yisrotel tower with its special head, the Hail Bo Shalom tower that for years was the symbol of the tallest building in Tel Aviv, the Levin house that looks like a Japanese pagoda, the burgundy-colored Nordeau hotel with the special dome at the end of the building, A pair of Alon towers with the special structure of the sea, Bauhaus buildings typical of Tel Aviv with the special balconies and the special staircase, the Yaakov Agam fountain in Dizengoff square appears in a large part of the paintings, many towers that are in the stock exchange complex, the Aviv towers and other tall buildings on Ayalon, in some of the paintings I took plans An outline of future buildings that need to be built in the city and I drew them even before they were built in reality, In the paintings of Jerusalem, I mainly chose the area of the Old City and East Jerusalem, a painting of the walls of the Old City, the Western Wall, the Church of the Holy Sepulcher, the El Akchea Mosque, the Tower of David, most of the famous churches in the city, the right hand of Moses, in most of the paintings the Jew is wearing a blue shirt with a red male cord I was in the youth movement and the Arab with a galabia, and in the paintings of the religious public then, Jews with black suits and white shirts, tallitas, kippahs, special hats, synagogues and more I also created three paintings of the city of Haifa and one painting of Safed In the Haifa paintings I drew the university, the Technion, the famous Egged Tower, the Sail Tower, well-known hotels, of course the Baha'i Gardens and the Baha'i Temple, Haifa Port and the boats and other famous buildings in the city Question: Raphael Perez, have you created series of other cities from around the world? Answer: I created series of New York City with all the iconic and famous buildings such as: the Guggenheim Museum, the famous skyscrapers - the Chrysler Building, the Empire State Building, Lincoln Center, the famous synagogue in the city, the Statue of Liberty, the flags of the United States and other famous buildings Two paintings of London and all its famous sites, Big Ben, famous monuments, the Ferris wheel, Queen Elizabeth and her family, the double bus, the famous public telephone, palaces, famous churches, well-known monuments I created 4 naive paintings of cities in China, a painting of Shanghai, two paintings of the city of Suzhou and a painting of the World Park in the city of Beijing... I chose the famous skyline of Shanghai with all the famous towers, the famous promenade, temples and old buildings, two Paintings of the city of Suzhou with the famous canals, bridges, special gardens, towers and skyscrapers of the city Question: Raphael Perez What is the general idea that accompanies your paintings Answer: To create a good, beautiful, naive, innocent world in which we will see the innovation of the modern city through the skyscrapers in front of small and low buildings that bring the history and past of each country, all with an abundance of vegetation, boulevards, trees Resume, biography, CV of the painter Rafi Peretz and his family Question: When was Raphael Perez born in hebrew his name rafi peretz? Answer: Raphael Perez in Hebrew his name Rafi Peretz was born on March 4, 1965 Question: Where was Raphael Perez born? Answer: Raphael Perez was born in Jerusalem, Israel Question: What is the full name of Raphael Perez? Answer: His full name is Raphael Perez Question: Which art institution did Raphael Perez graduate from? Answer: Raphael Perez graduated from the Visual Arts Center in Be'er Sheva Question: When did Raphael Perez start painting? Answer: Raphael Perez started painting in 1989 Question: When did you start making a living selling art? Answer: Raphael Perez started making a living selling art in 1999 Question: Where does Raphael Perez live and work? Answer: Since 1995, Raphael Perez has been living and working from his studio in Tel Aviv Question: In which military framework did Raphael Perez serve in the IDF? Answer: Raphael Perez served in the artillery corps Question: Raphael Perez, what jobs did he work after his military service? Answer: Raphael Perez worked for 15 years in education in therapeutic settings for children and taught arts and movement Question: How many brothers and sisters does Raphael Perez, the Israeli painter, have? Answer: There are seven children in total, with the painter 5 sons and two daughters, that means the painter Raphael Perez has 4 more brothers and two sisters Question: What do the brothers and sisters of the painter Raphael Perez do? Answer: The elder brother David Peretz Perez was involved in the field of religious studies, the sister Hana Peretz Perez is involved in the field of education, a kindergarten teacher and child care, the brother Avi Peretz Perez who is in the United States today is a conservative rabbi but in the past was involved in education and therapy, the brother Asher Peretz Perez is involved in the fields of creativity and jewelry The twin brother Mickey Peretz Perez is a well-known industrial designer and seller. The younger sister Shlomit Peretz Perez works in a managerial position at Bezeq. Question: Tell me about the parents of the painter Raphael PerezAnswer: The painter Raphael Perez's parents are Shimon Perez Peretz and Eliza Alice Ben Yair, they were married in 1950 in Jerusalem, both were born in Morocco and immigrated to Israel in 1949, Shimon Peretz worked in a building in his youth and later as a receptionist at the Hadassah Ein Kerem Hospital, Eliza Alice Peretz dealt in child care Kindergarten, working in kindergartens and of course taking care of and raising her seven children

 

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Water & Light at Sassi Mazar Balochistan May30, 2015

 

SUN SHINES IN THE NIGHT

Sassi punnu mausoleum got Solar Energy

Every year thousands of peoples from various parts of Sindh, Baluchistan and Punjab gather at the shrine of Sassi and Punnu in Singher village to attend a 3 days carnival. Singher village is , 52 Kilometers away from Hub town. Singher means chain, as the village is surrounded by the chain of hills where it is believed that Sassi and Punnu were buried under a landslide.

Before the monsoon a carnival organizing committee receives donation from the Baloch tribal chiefs of Sindh and Balochistan to bear the expenditures of the event. Collected funds are mostly used for providing food, water and accommodation to all the devotees there. Sufi Faqirs (singers) from Sindh, Balochistan and Punjab travel to perform songs on the occasion to pay homage to Sassi Punnu, the popular tragic romance of Sindh and Balochistan. Besides folk songs, a traditional Sindhi game malakhro similar to Japanese wrestling sumo also attracts a large number of the people to come there.

 

Lands from mountains with old graves scattered in the area and rainy water ways are quite difficult to cross for the travellers. Despite this, devotees, males and females, travel long distance to visit the site the entire year. For the local people, camel is the only means of transport and people gather there during the occasion.

 

There is only one well, which is useful for the communities otherwise the entire area underground water level is unsafe for human consumption. In case the area receives monsoon rains the people use rainy water from ponds.

 

For the benefit of peoples living in surroundings as well as devotees who visit during carnival and over the year, Masood Lohar, country Manager UNDP, GEF small grant program decided to use solar energy for providing clean and safe water and lighting on the mausoleum.

 

On 30th May 2015, Shaan Technologies Private Limited installed a 3 HP Solar Powered pump on a 250 ft deep well that is located near the tomb. Operating on a 3 kilowatt solar panel bank this pump provide 30 Gallon water per minutes & eliminates requirement of diesel generator operated pump that organizing committee previously used to supply water during the festival.

 

Now solar pump serves as a continuous source of clean water without any additional cost. A water tank is provided to store pumped water. This tank helped as a 24 hours ready source of water for the local people.

 

In addition to that 2 solar powered floodlights were also installed in front yard of tomb. These 14 watt LED lights runs on a 35 watt solar panel that provide sufficient power to run LED lamps up to 12 hours. Dusk to Dawn photo sensors is also used in the system that automatically turns on the light just before the sunset and turns off at dawn. This project was financed by the UNDP GEF Small grant program. Lodhie foundation contributed 10% cost of the project under its poverty alleviation initiative.

  

Project Summary

 

Location: Sassi Punnu Moseleum, Singher Village, Near Hub Dam, Baluchistan

Coordinates: 25°18'41"N 66°53'21"E

Nearby cities: Karachi, Hub City, Sonmiani / Winder city

Initiated By: UNDP, GEF Small Grant Program in association of Lodhie Foundation

Implemented by: Shaan Technologies Private Limited Karachi

Implantation Date: 30Th May 2015

Equipment installed:

(1) One 3HP DC Submersible water pump with 3KW Solar panels and Pump Controller

(2) Two Solar Powered LED Floodlights

Beneficiaries: Up to 2500 people living in the Singher village and surroundings

    

Folktale of Sassi & Punnu

 

Sassi Punnu is a famous folktale of love told in the length and breadth of Sindh, Pakistan. The story is about a faithful wife who is ready to undergo all kinds of troubles that would come her way while seeking her beloved husband who was separated from her by the rivals

Sassi was the daughter of a Brahman Hindu Rajah from Rohri . Upon Sassui's birth, astrologers predicted that she was a curse for the royal family’s prestige. The Raja ordered that the child be put in a wooden box and thrown in the Sindhu, present day’s river Indus. However, she was saved by a washer-man belonging to Bhanbhor, near Gharo district, Thatta . The washer-man raised her as his own daughter.

When Sassui became a young girl, she was as beautiful as the fairies of heaven. Stories of her beauty reached Punhun a prince from Kech Makran Balochistan and he became desperate to meet Sassi. The handsome young Prince therefore travelled to Bhambore. He sent his clothes to Sassi's father (a washerman) so that he could catch a glimpse of Sassi. When he visited the washerman's house, they fell in love at first sight. Sassui's father was dispirited, hoping that Sassi would marry a washerman and no one else. He asked Punnhun to prove that he was worthy of Sassui by passing the test as a washerman. Punnhun agreed to prove his love. While washing, he tore all the clothes as, being a prince, he had never washed any clothes; he thus failed the agreement. But before he returned those clothes, he hid gold coins in the pockets of all the clothes, hoping this would keep the villagers quiet. The trick worked, and Sassui's father agreed to the marriage.

At last Punnu (Punhoon) married her. However, his father, Ari, the King of Ketch, did not like his son getting married to a low-caste girl, so he instructed his other sons to go to Bhanbhor and bring back Punnu at any cost. They visited Punnu as his guests and during the night they intoxicated him and his wife. Later, they put their brother on one of the camels and left. When Sassi woke up in the morning, she was shocked to find Punnu missing and all his brothers gone. She understood their trickery. She left Bhambhor immediately to Kech Makran on foot in search of him. The Kech Makran is located along the Makran Coastal Highway in Baluchistan, Pakistan.

After crossing Pab Mountain, she reached the Harho range. She could not proceed further when her path was blocked by the Phor River. So she started retracing her steps. Soon she was accosted by a beastly goatherd who intended to molest her. Sassi prayed to God for protection. Immediately the ground below her feet started caving in like quicksand and she disappeared within seconds. Seeing the miracle, the goatherd repented sincerely, and to make amends for his misconduct, he made a grave in the site and became its custodian.

Punnu found no peace of mind at Kech. He languished and soon became an invalid. Under the circumstances, his father allowed him to return to Bhambhor.

During his return journey, Punnu happened to pass by the site where Sassi had met her death. When the goatherd came to know his story, he told him as to what had happened to Sassi. Punnu was beside himself on hearing the horrible news.

He prayed to God to unite him with Sassi. Again the ground became quicksand and he soon disappeared into the bowels of the earth. So came to an end the tragic love story of Sassi and Punnu. The legendary grave still exists in this valley.

The famous Sufi saint and poet Shah Abdul Latif Bhittai sings this historic tale in his sufi poetry “Shah jo Risalo” as an example of eternal love and union with Divine.

Sassi’s resting place is said to be about 45 miles away in the Pub range to the west of Karachi. A local man of some importance constructed a simple mausoleum in 1980 over the joint grave of Sassi and Punnu. It is often visited by tourists.

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Water & Light at Sassi Mazar Balochistan May30, 2015

 

SUN SHINES IN THE NIGHT

Sassi punnu mausoleum got Solar Energy

Every year thousands of peoples from various parts of Sindh, Baluchistan and Punjab gather at the shrine of Sassi and Punnu in Singher village to attend a 3 days carnival. Singher village is , 52 Kilometers away from Hub town. Singher means chain, as the village is surrounded by the chain of hills where it is believed that Sassi and Punnu were buried under a landslide.

Before the monsoon a carnival organizing committee receives donation from the Baloch tribal chiefs of Sindh and Balochistan to bear the expenditures of the event. Collected funds are mostly used for providing food, water and accommodation to all the devotees there. Sufi Faqirs (singers) from Sindh, Balochistan and Punjab travel to perform songs on the occasion to pay homage to Sassi Punnu, the popular tragic romance of Sindh and Balochistan. Besides folk songs, a traditional Sindhi game malakhro similar to Japanese wrestling sumo also attracts a large number of the people to come there.

 

Lands from mountains with old graves scattered in the area and rainy water ways are quite difficult to cross for the travellers. Despite this, devotees, males and females, travel long distance to visit the site the entire year. For the local people, camel is the only means of transport and people gather there during the occasion.

 

There is only one well, which is useful for the communities otherwise the entire area underground water level is unsafe for human consumption. In case the area receives monsoon rains the people use rainy water from ponds.

 

For the benefit of peoples living in surroundings as well as devotees who visit during carnival and over the year, Masood Lohar, country Manager UNDP, GEF small grant program decided to use solar energy for providing clean and safe water and lighting on the mausoleum.

 

On 30th May 2015, Shaan Technologies Private Limited installed a 3 HP Solar Powered pump on a 250 ft deep well that is located near the tomb. Operating on a 3 kilowatt solar panel bank this pump provide 30 Gallon water per minutes & eliminates requirement of diesel generator operated pump that organizing committee previously used to supply water during the festival.

 

Now solar pump serves as a continuous source of clean water without any additional cost. A water tank is provided to store pumped water. This tank helped as a 24 hours ready source of water for the local people.

 

In addition to that 2 solar powered floodlights were also installed in front yard of tomb. These 14 watt LED lights runs on a 35 watt solar panel that provide sufficient power to run LED lamps up to 12 hours. Dusk to Dawn photo sensors is also used in the system that automatically turns on the light just before the sunset and turns off at dawn. This project was financed by the UNDP GEF Small grant program. Lodhie foundation contributed 10% cost of the project under its poverty alleviation initiative.

  

Project Summary

 

Location: Sassi Punnu Moseleum, Singher Village, Near Hub Dam, Baluchistan

Coordinates: 25°18'41"N 66°53'21"E

Nearby cities: Karachi, Hub City, Sonmiani / Winder city

Initiated By: UNDP, GEF Small Grant Program in association of Lodhie Foundation

Implemented by: Shaan Technologies Private Limited Karachi

Implantation Date: 30Th May 2015

Equipment installed:

(1) One 3HP DC Submersible water pump with 3KW Solar panels and Pump Controller

(2) Two Solar Powered LED Floodlights

Beneficiaries: Up to 2500 people living in the Singher village and surroundings

    

Folktale of Sassi & Punnu

 

Sassi Punnu is a famous folktale of love told in the length and breadth of Sindh, Pakistan. The story is about a faithful wife who is ready to undergo all kinds of troubles that would come her way while seeking her beloved husband who was separated from her by the rivals

Sassi was the daughter of a Brahman Hindu Rajah from Rohri . Upon Sassui's birth, astrologers predicted that she was a curse for the royal family’s prestige. The Raja ordered that the child be put in a wooden box and thrown in the Sindhu, present day’s river Indus. However, she was saved by a washer-man belonging to Bhanbhor, near Gharo district, Thatta . The washer-man raised her as his own daughter.

When Sassui became a young girl, she was as beautiful as the fairies of heaven. Stories of her beauty reached Punhun a prince from Kech Makran Balochistan and he became desperate to meet Sassi. The handsome young Prince therefore travelled to Bhambore. He sent his clothes to Sassi's father (a washerman) so that he could catch a glimpse of Sassi. When he visited the washerman's house, they fell in love at first sight. Sassui's father was dispirited, hoping that Sassi would marry a washerman and no one else. He asked Punnhun to prove that he was worthy of Sassui by passing the test as a washerman. Punnhun agreed to prove his love. While washing, he tore all the clothes as, being a prince, he had never washed any clothes; he thus failed the agreement. But before he returned those clothes, he hid gold coins in the pockets of all the clothes, hoping this would keep the villagers quiet. The trick worked, and Sassui's father agreed to the marriage.

At last Punnu (Punhoon) married her. However, his father, Ari, the King of Ketch, did not like his son getting married to a low-caste girl, so he instructed his other sons to go to Bhanbhor and bring back Punnu at any cost. They visited Punnu as his guests and during the night they intoxicated him and his wife. Later, they put their brother on one of the camels and left. When Sassi woke up in the morning, she was shocked to find Punnu missing and all his brothers gone. She understood their trickery. She left Bhambhor immediately to Kech Makran on foot in search of him. The Kech Makran is located along the Makran Coastal Highway in Baluchistan, Pakistan.

After crossing Pab Mountain, she reached the Harho range. She could not proceed further when her path was blocked by the Phor River. So she started retracing her steps. Soon she was accosted by a beastly goatherd who intended to molest her. Sassi prayed to God for protection. Immediately the ground below her feet started caving in like quicksand and she disappeared within seconds. Seeing the miracle, the goatherd repented sincerely, and to make amends for his misconduct, he made a grave in the site and became its custodian.

Punnu found no peace of mind at Kech. He languished and soon became an invalid. Under the circumstances, his father allowed him to return to Bhambhor.

During his return journey, Punnu happened to pass by the site where Sassi had met her death. When the goatherd came to know his story, he told him as to what had happened to Sassi. Punnu was beside himself on hearing the horrible news.

He prayed to God to unite him with Sassi. Again the ground became quicksand and he soon disappeared into the bowels of the earth. So came to an end the tragic love story of Sassi and Punnu. The legendary grave still exists in this valley.

The famous Sufi saint and poet Shah Abdul Latif Bhittai sings this historic tale in his sufi poetry “Shah jo Risalo” as an example of eternal love and union with Divine.

Sassi’s resting place is said to be about 45 miles away in the Pub range to the west of Karachi. A local man of some importance constructed a simple mausoleum in 1980 over the joint grave of Sassi and Punnu. It is often visited by tourists.

Street preacher among the throng.

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Le Bollenberg, au sud de Rouffach, a une mauvaise réputation comme lieu de réunion des sorcières de la haute Alsace. Un jour, un homme de Rouffach, qui s'était attardé à Orschwir, prit un raccourci par le Bollenberg pour rentrer plus rapidement. Minuit sonna. Soudain l'homme vit devant lui un palais. Une grande salle brillamment illuminée s'ouvrit devant lui où une longue table de festin était dressée. Autour d'elle se groupait une société joyeuse, hommes et femmes. Le chef des convives, richement habillé, s'approcha du visiteur tout surpris et lui offrit une coupe de vin. Il lui dit : "Soyez le bienvenu, ami, à la fête des gens joyeux !". L'homme prit la coupe, mais restant méfiant, il murmura les paroles de la prière latine "Benedicite, Domine", bénissez Seigneur. A l'instant, palais, salle, hommes et femmes disparurent. Et l'homme tout effrayé se trouva seul dans la nuit noire. La coupe, dans ses mains, n'était qu'un sabot de cheval puant. Il eut toutes les peines du monde à retrouver son chemin.

Du temps de l'inquisition, une veuve et sa fille habitaient Rouffach. La fille était hautaine, malgré sa pauvreté. Elle ne se résignait pas à son sort et aimait beaucoup l'argent. Un jour, elle entendit que l'on pouvait avoir de l'argent au Bollenberg. S'étant aventurée un jour trop loin, elle retrouva les portes de Rouffach closes au soir. Ne pouvant rentrer chez elle, elle décida d'aller au Bollenberg. Il faisait nuit, elle avait peur, mais sa cupidité prit le dessus. Arrivant au Bollenberg, elle aperçut des lueurs, puis se retrouva dans un palais et dans une salle bien éclairée. Un homme s'avance, la main froide. Il dit : "Si tu te donnes à moi, tu auras beaucoup d'or". C'est ainsi qu'elle s'abandonne au diable. Le matin, tout avait disparu. Une procession, montant au Bollenberg, retrouve la jeune fille dans un piteux état. Tous se moquent d'elle, rient. La jeune fille leur dit : vous avez beau rire, je suis riche; cela dit, elle ouvre son tablier et n'y trouve que du crottin de cheval et des feuilles. Elle s'évanouit; sa mère la relève, la console, la jeune fille se repent. Pour la petite histoire, elle se maria avec son voisin qui était très pauvre.

Repent ye: for the kingdom of heaven is at hand.

 

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JUST ANOTHER DAY IN PARADISE

 

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She takes a hit of caffeine to revitalize the brain

Another day in paradise to anaesthetise the pain

As he sits across the table with his hands so tightly clenched

The wreak of wall mart after shave, she coughs to fight the stench

 

And his eyes they burn into her soul as not a word is spoken

You cannot put together what for so long has been broken

A marriage bed of blood and guts, vitriolic spewed

A love that died so long ago can never be renewed

 

As the eggs cook over easy and the bacon crispy, fries

The sadness in her broken heart is reflected in her eyes

For the colour left her hair a while back when she gave a damn

Now she tolerates the violence and still dreams her master plan

 

For the bruises of her saddened soul are patched by hopes and dreams

But the bruises to her flesh won't heal and within her soul she screams

Testosterone and alcohol within those bones that age

Repression of the underclass now fuel his drunken rage

 

Coffee cups and breakfast plates, cutlery and glass

Fading love and poverty, in life all things must pass

Wedding vows and happiness just memories of a life

An atmosphere so deep and dark, to break you'd cut with knife

 

She longs for how it used to be, before the punches came

When life and love were kind to her before the anguished shame

Now the monster living in her house and sleeping in her bed

Controls her life and rules her actions, fucking with her head

 

The waitress brings the breakfast plates and notices the bruises

Inwardly dismissive of the woman's life she chooses

But chains they bind us from the very cradle to the grave

And rules and common sense can so dictate how we behave

 

They eat in silence at the same old diner every day

A life less ordinary once the world is stripped away

Sometimes in life the pathways that we follow bring us down

Just another sordid story in this God foresaken town

 

Today is just another in a world that's turned to shit

If Hell on Earth existed then she's sure that she's in it

As she sips another mouthful to forget life's bitter taste

How she married at her leisure and now so repents in haste

  

.

 

Rewritten on July 17th 2012

Photograph taken of my sister in Law Jean at 08:50am on August 31st 2011 in a restaurant in Newport on the Oregon Coast Highway 101, Oregon State, USA.

   

Nikon D700 28mm 1/15s f/2.8 iso200

 

Nikkor AF-S 24-70G ED IF. UV filter.

  

Nicolas Régnier

La Madeleine repentante

vers 1625

huile sur toile

 

Detroit, The Detroit Institute of Arts

 

"La Madeleine de Detroit est le premier tableau conservé de Régnier sur ce thème, qu'il a ensuite traité de nombreuses fois au cours de sa carrière vénitienne. De la leçon caravagesque, le peintre retient le clair-obscur tranché et le cadrage à mi-corps qui exaltent la présence du modèle.

La palette est d'un grand raffinement, jouant sur seulement trois déclinaisons : les pâles carnations, mises en valeur par les ors et ocres bruns et par le drapé rouge sang qui souligne la composition diagonale. L'audace de Régnier réside dans le traitement réaliste de la nudité de Madeleine, au rendu particulièrement sensuel, voire sulfureux, qui rappelle les figures ambiguës, encore adolescentes, de Caravage. Rarement la "belle pêcheresse" a été représentée si jeune et si charnelle."

 

Source : cartel de l'exposition.

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Henri Michaux

 

Ideogramas en China

 

a Kim Chi

 

Trazos en todas las direcciones. En todos los sentidos comas, rizos,

corchetes, acentos, se diría, a cualquier altura, a cualquier nivel;

desconcertantes zarzal de acentos.

 

Arañazos, roturas, verticales que parecen haber sido detenidas de repente.

 

Sin cuerpo, sin formas, sin contornos, sin simetría sin un centro, sin

recordar nada conocido.

Sin regla aparente de simplificación, de unificación, de generalización.

Ni sobrios ni depurados ni despojados.

Cada uno como dispersado,

tal es el primer momento*1

 

Ideogramas sin evocación.

 

Caracteres variados para nunca acabar.

La página que los contiene: un vacío lacerado.

Lacerado por múltiples vidas indefinidas.

 

Hubo, sin embargo, una época en que los signos eran aún parlantes, o casi,

ya alusivos, mostrando más que cosas, cuerpos o materias, mostrando grupos,

conjuntos, exponiendo situaciones.

 

Hubo una época. Hubo otras. Sin querer simplificar ni abreviar, cada una con

la tarea de desviar por su propia cuenta, se puso, enredando las pistas, a

manipular los caracteres de manera que los alejara aún más de un nuevo modo

de legibilidad primitiva.

 

Pasaje

El gusto por ocultar ha triunfado. La reserva, la prudencia ha triunfado, la

retención natural, la instintiva tendencia china a borrar sus huellas, a

evitar encontrarse al descubierto.

 

El placer de estar oculto ha triunfado. Así lo escrito en lo sucesivo

resguardado, secreto; secreto entre iniciados.

 

Secreto difícil, amplio, costoso al compartir, secreto para formar parte de

una sociedad dentro de una sociedad. Círculo que, durante siglos y siglos,

va a permanecer en el poder. Oligarquías sutiles.

 

El placer de abstraer ha triunfado.

El pincel permitió el paso, el papel facilitó el pasaje.

 

Lo real original, lo concreto y los signos que estaban cerca, y desde ese

momento se podía cómodamente abstraerse de ellos, abstraer, ir rápido,

rápido con bruscos trazos que se deslizan sin resistencia sobre el papel y

permiten de otro modo ser chino.

 

Abstraerse había ganado.

Ser mandarín*2 había ganado.

 

Primeramente modificados con prudencia, en el naciente irrespeto y la

alegría que «así iba bien», que siempre se seguía...

 

Llevados por la irresistible imprudencia de la búsqueda, los inventores -los

de un segundo tiempo- aprendieron a separar el signo de su modelo (a tientas

deformándolo, sin osar aún categóricamente cortar lo que une la forma al

ser, el cordón umbilical de la semejanza) y así se separaron, habiendo

rechazado lo sagrado de la primera relación «escrito-objeto».

 

La religión en la escritura retrocedía. La irreligión de la escritura

comenzaba.

 

Desparecidos, los caracteres «sentidos», inclinados sobre la realidad;

desaparecidos del uso, de la lengua; no desaparecidos de la piedra de las

antiguas tumbas y de los vasos de bronce de las antiguas dinastías, no

desaparecidos de los huesos adivinatorios.

Más tarde, buscados en todos los puntos del Imperio Medio, los caracteres de

antaño, cuidadosamente reunidos, vueltos a copiar, fueron interpretados por

los letrados. Un inventario, un diccionario de los signos de origen

aparecía.

 

¡Reencontrados!

y se reencontraba al mismo tiempo la emoción de las tranquilas

y serenas y tiernas grafías.

 

Los caracteres resucitados en su intención primera revivían.

 

A la luz de esto cualquier página escrita, cualquier superficie cubierta de

caracteres, se vuelve hormigueante y abundante...

llena de cosas, de vidas, de todo lo que existe en el mundo...

en el mundo de China.

 

llena de lunas, llena de corazones, llena de puertas.

llena de hombres que se inclinan.

que se retiran, que se disputan, que hacen las paces

llena de obstáculos

llena de manos derechas, de manos izquierdas

de manos que se estrechan, que se responden, que se unen

para siempre

llena de manos frente a frente,

de manos de guardia, de manos ocupadas.

 

llena de mañana

llena de puertas

llena de agua que cae gota a gota de las nubes

llena de barcas que cruzan de una orilla a otra

llena de levantamientos de tierra

llena de crisoles

y de arcos y de fugitivos

y llena de calamidades

y llena de ladrones que llevan bajo el brazo objetos robados

y llena de codicias

y llena de discusiones

y llena también de palabras sinceras

y llena de reuniones

y llena de niños nacidos con fortunas

y llena de huecos en la tierra

y de ombligos en el cuerpo

y llena de cráneos

y llena de fosas

y llena de pájaros de paso

y llena de recién nacidos -¡cuántos recién nacidos!-

y llena de metales en las profundidades del suelo.

 

y llena de vírgenes

y llena de vapores que suben de los pastizales y de los pantanos

y llena de dragones

llena de demonios que erran en el campo

y llena de todo lo que existe en el universo

así o reunido de otro modo

elegido a propósito por el inventor de signos

para estar juntos

escenas para reflexionar

escenas de toda clase

escenas para ofrecer un sentido, para ofrecer muchos,

para proponerlos al espíritu

para dejarlos emanar

grupos que derivan en ideas

o que se convierten en poesía.

 

Una parte del primer tesoro permanecía perdida. Etimologías seguras

permanecen sin embargo lo suficiente para que un letrado consumado en

numerosos casos reconozca de paso los orígenes y reciba, en el momento de

trazar los caracteres en su forma actual, una inspiración que viene de

lejos.

 

Por alejado que esté del antiguo, el carácter nuevo, puede reanimar el

objeto por la palabra.

 

Sin otro saber, bastaría -gracias a sus sutiles trazos matizados.

 

El chino, lengua hecha para la caligrafía *3 . la que induce, que provoca

el trazado inspirado.

 

El signo presenta, sin forzar, una ocasión de volver a la cosa, al ser que

sólo tiene que deslizarse dentro, al paso, expresión realmente expresiva.

 

Por largo tiempo el chino había experimentado, como en otros terrenos, el

encanto de la semejanza; primeramente la cercana, luego la semejanza lejana,

luego, la composición de los elementos semejantes.

 

Barrera también. Había sido preciso saltarla.

 

Incluso la de la más lejana semejanza. Carrera sin retorno.

Semejanza definitivamente hacia atrás.

 

Los chinos estaban llamados a otro destino.

 

Abstraer es liberarse, desatascarse.

 

El destino del chino en la escritura era la absoluta ligereza.

 

Los caracteres evolucionados convenía más que los caracteres arcaicos a la

velocidad, a la agilidad, a la viva gestualidad. Cierta pintura china de

paisaje requiere velocidad, sólo se puede hacer con la misma distensión que

la pata del tigre que salta (Sin embargo para eso hay que estar recogido,

concentrado, sin tensión.*4 )

 

De manera semejante el calígrafo debe primeramente recogerse, cargarse de

energía para liberarse de ella y seguidamente, descargarse de ella. De un

golpe. *5

 

El saber, los «cuatro tesoros» del cuarto de la literatura (el pincel, el

papel, la tinta, el tintero) es considerable y complejo.

Pero después...

 

La mano debe estar vacía con el fin de no obstaculizar el influjo que le es

comunicado. Debe estar lista para el menor impulso como para la mayor

violencia. Soporte de efluvios, de influjos.

 

...De una cierta manera semejante al agua, a lo que ella tiene de más fuerte

y liviano, de menos perceptible, como son sus pliegues*6 , que siempre

fueron tema de estudio en China.

 

Imagen del alejamiento: el agua que no se ata, siempre lista a

instantáneamente partir de nuevo, agua que incluso antes de la llegada del

budismo, hablaba al corazón del Chino. Agua, vacía de forma.

 

Yi Tin, Yi Yang, tche wei Tao

Un tiempo Yin, un tiempo Yang

He ahí la vía, he ahí el Tao.

 

Vía por la escritura.

 

Ser calígrafo, como se es paisajista. Mejor. El calígrafo es en China la sal

de la tierra.

 

En esta caligrafía -arte del tiempo, expresión del trayecto, de la carrera-

lo que suscita la admiración (fuera de la armonía, de la vivacidad, y

dominándolas) es la espontaneidad, que puede llegar hasta el estallido.

No imitar más a la naturaleza. Significarla. Por trazos, impulsos.

Asceta de lo inmediato, del rayo.

 

Tal como ellos son actualmente, alejados de su mimetismo de otros tiempos,

los signos chinos tienen la gracia de la impaciencia, el vuelo de la

naturaleza, su diversidad, su manera inigualable de saber plegarse, volver a

saltar, erguirse.

 

Como hace la naturaleza, la lengua en China propone a la vista, y no decide.

 

Su poco de sintaxis que deja adivinar, recrear, que deja lugar a la poesía.

De lo múltiple sale la idea.

 

Caracteres abiertos en varias direcciones.

 

Equilibrio.

 

Toda lengua es un universo paralelo. Ninguna con más belleza que la china.

 

La caligrafía la exalta. Ella perfecciona la poesía; es la expresión que

hace el poema válido, que avala al poeta.

 

Justa balanza de los contradictorios, el arte del calígrafo, marca y paso,

es mostrarse al mundo -semejante a un actor chino que entra en escena, dice

su nombre, su lugar de origen, lo que le ha pasado y lo que acaba de hacer-,

es rodearse de razones de ser, procurar su justificación. La caligrafía: se

hace patente por la manera en que se trata a los signos, en que se es digno

de su saber y se es de verdad un letrado. Por ahí, se estará... o no

justificado.

 

La caligrafía, su papel mediador, y de comunión, y de suspenso.

 

¿Qué le hubiera sucedido, en Occidente, a una lengua tuviese sólo una

parcela de las posibilidades caligráficas de la lengua china? Las épocas

barrocas que le seguirían y los descubrimientos de los individualistas, las

rarezas y extravagancias, excentricidades de toda clase...

 

La lengua china era capaz de ello. Ofrece en cualquier parte ocasiones para

la originalidad. Cada carácter proporciona una tentación.

 

Sin en autores diversos, se toma, separándolo del texto y de su contexto, un

carácter fácilmente reconocible, naturalmente bello y lleno de sentido, la

palabra corazón por ejemplo, tan alejados como estén sus trazos

constitutivos, por más que sea para recordarlo, éste sin embargo va a

revivir, por su trazado, en cualquier escriba una vida particular. Se lo

puede observar, en uno, en otro, en cada uno y por todas partes diferente.

Corazón generoso o valiente, o corazón que quiere hacer creer, o corazón

alrededor del cual sería bueno vivir, corazón pleno de paz profunda, corazón

condescendiente y cálido, o corazón que no se turba por nada, que siempre

sale adelante, o corazón liviano que no se fijará, o temeroso, o corazón

sumiso, o bien corazón que con nada parte, o corazón entrometido, o corazón

en espera, corazón que busca la aventura, o corazón seco, o plácido, o al

contrario que nada detiene, o corazón decididamente alerta, perfecto que,

incluso sobre una fibrosa hoja de papel de arroz, podrá vivir aún siglos y

dejarse admirar.

 

A cualquier calígrafo la propiedad del corazón, la vida del corazón le es

ofrecida. Pero no por la originalidad, sino filtrada, y a quien no se le

permite más que transparentarse.

 

Es mal visto, bajo y vulgar exhibirse.

 

La «justa proporción», el «justo lugar», es lo único que importa.

 

Y la página perfecta es la que «parece trazada de un solo trazo».

 

La China virtuosa, ocupada por la armonía, no habría apreciado lo ridículo.

 

La escritura debe tener una virtud tonificante. Ella es una conducta.

 

Mostrar un bello equilibrio, uno que sea ejemplar. Aun los apasionados que

fueron llamados «locos de caligrafía», y que perdían en ella el beber y el

comer y el sueño y el equilibrio de una vida, cuando retomaban el pincel,

trazaban caracteres exentos de desequilibrio, henchidos al contrario de un

soberbio y nuevo equilibrio.

 

El orden superior es dinámico.

 

Así la escritura china, salvada a la vez del barroco*7 , y de la rigidez,

trampas de las caligrafías.

China, país donde se meditaba sobre los trazado de un calígrafo, como en

otro país se meditará sobre un mantra, sobre la sustancia, el principio, o

sobre la Esencia.

 

Caligrafía junto a la cual, simplemente, permanecemos como junto a un árbol,

a una roca, a una fuente.

 

1 * Lo que, pareciendo letras ilegibles, fue comparado con pasos de

insectos, con inconsistentes huellas de patas de pájaros en la arena,

continúa llevando, sin cambiar, siempre legible, comprensible, eficaz, la

lengua china , la lengua viva más vieja del mundo.

2 * Reducidos, deformados como están, esos caracteres ilegibles para

centenares de millones de Chinos, sólo eran letras muertas. Mantenidos fuera

del círculo de los letrados, los campesinos, ciertamente los miraban sin

comprenderlos, pero no sin sentir que eran para ellos, esos signos ligeros,

parientes de los techos curvos, de los dragones y personajes de teatro;

también de los dibujos de las nubes, y generalmente de los paisajes de ramas

floridas y hojas de bambú que habían visto y apreciaban en imágenes.

3 Antes que caligrafía, arte de la escritura. En las otras lenguas,

excepto el árabe, la caligrafía cuando existe no es más que la expresión de

un tipo psicológica o, en las grandes épocas, de un modo ideal a menudo

religiosa. Existe rigidez, compostura recta, uniformemente recta, que hace

de las líneas son palabras, corsé de nobleza, de liturgia, de gravedad

puritana.

4 * La meditación, el recogimiento ante el paisaje puede durar veinte

horas y la pintura sólo algunas decenas de minutos. Pintura que deja lugar

al espacio.

5 * La distensión del tigre -Incluso en la religión. En el Tch`an, en el

Zen- es la intantaneidad de la iluminación que allá golpea.

6 * Pliegues profundos, pliegues finos, arrugas del agua que fluye, o

que ha caído en cascada, y que vuelve gorgoteando a la superficie. Los

pintores son célebres por sus pliegues de agua, y el admirable Wang Wei

mismo lo es por haber encontrado el pliegue "de la lluvia y de la nieve".

7 * Caligrafía salvaje.

En Japón últimamente se han tomado grandes libertades y encontrado nuevas

alegrías de desmesura con la caligrafía.

Estas libertades podrían -¿quién sabe?- dispersarse un día en el Asia china.

 

Traducción y prólogo de Jorge Miralles para Torre de Letras, La Habana, 2008

Pictografías, ideogramas, y otros movimientos: una breve antología

 

Trazos para una contra-escritura

abstraer, ir rápido, rápido con bruscos trazos...

 

En 1937 la galería Paul Magné, antigua galería de la Pléiade, del boulevard

San Michel anunciaba del 3 al 23 de junio las Gouaches d`Henri Michaux, pese

a las reticencias de su amigo Jean Paulhan, quien en aquel entonces ocupaba

el puesto de redactor en jefe de La N.R.F que, por aquellos años, era uno de

los centros más influyentes de la literatura y del pensamiento en Europa.

Michaux tuvo su debut como pintor después de diez años de incertidumbres y

tensiones entre escritura y pintura. La primera debido significar, desde sus

primeros libros Les rêves et la jambe (1923) y Qui je fus (1927) hasta

Voyage en Grande Garabagne (1936), la búsqueda de una aventura y de un

espacio de representación donde las palabras le llevaran a remontar el

límite de lo real, en consonancia, el imaginario del escritor no podía

lidiar con aquel otro mundo o experiencia (viajes por América y por el

Extremo Oriente, de ahí sus otros dos libros: Ecuador (1929) y Un barbare en

Asie (1933), este último traducido por Jorge Luis Borges) sin antes

agotarlos y proporcionar, a través de su escritura, un espacio interior que

luego se transformaría en signos.

De modo que al hablar de la pintura de Michaux, paradójicamente, uno se ve

enfrentado a la lectura de su escritura donde una segunda ventana se abre Au

pays de la Magie (1941), Ici, Poddema (1946), Plume (1938) para mostrarnos

los trazos de un mundo enigmático y, al mismo tiempo, fascinante. En el que

muchas veces esos animales fantásticos, insectos, plantas y monstruos

-propios del zoo michauxiano- apenas adquieren una forma definida, acabada,

sino que más bien son fragmentos de rostros, manchas diluidas, aguafuertes

que traslucen, desde una lejanía interior, la apariencia de lo real. El

espejismo de la caligrafía china y de las rupturas del lenguaje no son más

que provocaciones que se anexan a ese espacio y a su incesante voluntad

creadora por superar las barreras de contención de la crítica literaria y de

los movimientos de vanguardia.

Tanto es así, que la obra de Michaux permanece inclasificable a pesar de sus

conexiones (Paul Klee, Max Ernst y Giorgio de Chirico) con los surrealistas

y de su radicalismo a favor de un lenguaje abstracto (Wolfgang Schulze). En

más de una ocasión se declaró un solitario, al punto que hoy pudiera leerse

dentro de la tradición de los moralistas franceses:

 

Es un combate sin cuerpo para el cual es preciso prepararte, de tal

forma que puedas enfrentarlo en cualquier caso, combate abstracto que, al

contrario de otros, se aprende mediante el ensueño. (Poteaux d`angle

[Postes angulares], 1971)

 

Henri Michaux marcó rápidamente su disensión del grupo surrealista -así como

renegó, tempranamente, de su origen belga y su familia- al cual se refiere

en una carta dirigida a Francis J. Carmody el 7 de abril de 1951 donde,

apropósito de una pregunta que le hiciera un profesor norteamericano de paso

por París, declaró:

 

El surrealismo es un grupo y un movimiento del cual nunca he formado parte.

Jamás he colaborado, por poco que sea, en sus actividades, en sus

manifiestos, en sus revistas. Ellos nunca me han considerado como uno de

los suyos, ni citado. Hemos, ellos como yo, cuidadosamente evitado estar

reunidos, sin hostilidad, por otra parte... (Henri Michaux, J.P.Martín)

 

A pesar de ello, Michaux sentía una gran admiración y respeto por algunos de

los escritores y artistas surrealistas, tal es el caso de

Antione-Marie-Joseph Artaud, a quien había apoyado como integrante del

comité des amiés d´Artaud (dirigido por el pintor Jean Dubuffet) y con

quien, coincidentemente, compartía experiencias como el uso de las drogas

(LSD, peyote y hongos alucinógenos) y los viajes -experiencias del espíritu

y finalmente literarias. Por otra parte Artaud había publicado, el mismo año

de la primera exposición de Michaux, en La Nouvelle Revue Française, Un

vogaye au pays des Tarahumaras; además, el autor de Lontain intérieur (1938)

había prolongado la primera edición de Poisson Soluble de André Breton y

codirigido la revista de la literatura belga Le Disque vert en la que sus

amigos Franz Hellens y Camille Goemans eran fervientes seguidores de las

corrientes francesas de vanguardia.

Según nos cuenta, en su biografía sobre Henri Michaux, Jean-Pierre Martin

(ed.N.R.F. Gallimard, 2000) la aversión por el origen belga y sus conexiones

con el surrealismo se pusieron a prueba una vez que tuvo las primeras

referencias de la obra de Magritte quien, en noviembre de 1964, había

expuesto sus cuadros en la galería Iola y los había hecho acompañar con un

texto de A. Breton: Envergure de René Magritte. Sin embargo para Michaux,

que poco o casi nada había reparado en aquellas pinturas, "que las había

visto sobre todo en fotografías, en blanco y negro", constituyó "una

revelación" y "un llamado a la escritura".

De ahí que En rêvent à partir de peintures énigmatiques al proponer una

escritura, a través de la pintura, de inicio -desde una perspectiva, en

total complicidad con el autor de Affrontements (1972), fuera del cuadro

donde se desfigura al pasar por la grafía y se transforma una vez más en

signos- a una contra-escritura donde "lo que alguna vez fue visto" es

nuevamente evocado por su condición residual. De manera tal que los objetos,

el paisaje o "lo representado" es, antes de ser leído, un trazo.

 

Y dice Michaux citando a Magritte:

 

Cualquiera que sean los trazos, las palabras, los colores dispuestos en una

página, escribía R. M. (con Retórica), la figura que se obtiene está siempre

llena de sentido.

 

La primera versión de En rêvent... fue publicada en diciembre de 1964 en el

Mercure de France, pero ya desde los años cincuenta, Michaux aparece, dentro

de la crítica de arte, como uno de los iniciadores de Tachisme de la escuela

de París (Wols, Jean-Paul Riopelle, George Mathieu, Jean Fautrier y Camille

Byren) que, bajo la tutela del crítico Michel Tapié, daba renombre a un arte

no figurativo: "abstracción lírica" o "expresionismo abstracto", en el que

la mancha tiene un rol importante y donde el pintor no controla la forma

sobre el cuadro, sino, más bien, la energía empleada en los gestos al

manipular la pintura sobre el lienzo; por otra parte, conoce a los pintores

graphistes -de origen belga- Cristian Dotremont y Pierre Alechinsky que

incursionan en los orígenes de la escritura ("mi finalidad es la unidad de

inspiración verbal gráfica") y que, motivados por equivalentes gráficos como

la glosolia y los logogramas, exponene a finales de los años setenta en

París. De hecho fue P. Alechinsky quien, un día de 1978, convidó a Henri

Michaux a visitar una exposición de Dotremont y, para sorpresa de su amigo,

"se creyó plagiado" y luego, al "distinguir, a través de las pinceladas y

las bandas de tinta, las transcripciones de Dotremont, que les fueron

presentadas como una suerte de caligrafía ("Yo exagero lo escrito", decía

Dotremont), HM se calmó. Terminó por sonreír: ¿logogramas? Entonces es otra

cosa."

Sí, en opinión de Jean Gérad Lapacherie, puesto que lo que Michaux

propone es finalmente un acercamiento a la caligrafía china a través de su

propia práctica de pintura abstracta. Interpretaciones "poéticas" o

"literarias" de ideogramas que habían sido analizados por sinólogos como

Víctor Segalen y René Etiemble, abren un nuevo diálogo sobre el Oriente y,

en particular, la literatura occidental encuentra otras formas de

acercamiento a una escritura radicalmente diferente, cuyos símbolos -al

contrario del alfabeto latino- no señalan, necesariamente, a la lengua.

 

Unas veces, la escritura china -observa Lapacherie- está

interpretada como si sus signos fuesen imágenes de objetos. Es la

interpretación "figurista", que defienden los Jesuitas de Cantón, Etiemble

o, de vez en cuando, Segalen. Otras veces, está compuesta por símbolos

abstractos, que remiten, como las cifras y los símbolos matemáticos, a las

ideas, los conceptos o las operaciones. Es la interpretación algebrista, la

de Wilkins y la de Leibniz o, en menor grado, la de Claudel. (Henri Michaux

et les Idéogrammes, J.G. Lapacherie)

 

Tanto Paul Claudel (Idéogrammes occidentaux , ed. Gallimard, 1965), Henri

Michaux (Idéogrammes en China, ed. Fata Morgana, 1975) como Roland Barthes

(L´Empire des signes, ed. Skira-Flammarion, 1970) recuperan -Es necesario

señalar, dentro de la poesía francesa -aunque con una marcada diferencia de

fuentes e influencias-, los Caligramas e ideogramas de Guillaume Apollinaire

(1880-1918). Ver, Modenidad de Apollinaire, Saul Yurkievich, ed. Losada,

Buenos Aires. (pp.170'182)- al mismo tiempo que extienden sus límites- la

tradición interpretativa de la escritura china que había comenzado en

occidente con los jesuitas en el siglo XVIII y, sobre todo, con Athanasius

Kircher: China monumentis (1967), obra de la que se sirvió Gottfried Wilhelm

Leibniz para su teoría del lenguaje y de la que el autor de Mouvements

(1952) se separa, alejándose de ambas tesis: la figurista y la algebrista,

para regresar a la caligrafía china y, por mediación de ella, a la pintura

abstracta o contra-escritura. Sin embargo, a Michaux le tomó más de

cuarenta años, entre un libro y otro (de Un barbare en Asie, 1933 a

Idéogrammes en China, 1975), salir de la abstracción algebrista -como apunta

J-G. Lapacherie- y pasar a otra abstracción: "lírica, informal, caligráfica,

gestual, pictural". Es por ello que tras su primer viaje a China en 1932, se

dedicó al estudio de la literatura china y a la práctica de diferentes

estilos de escrituras: "escrituras sigilosas; inscripciones arcaicas en

fragmentos de hueso o carapachos de tortugas; escrituras antiguas

(ta-tchuan); escrituras oficiales, llamadas de funcionarios; y, sobre todo,

la famosa cursiva "cao shu" o, en la antigua transcripción ts`ao-tseu,

llamada también escritura de hierba."

Michauz debió experimentar, a través de estas escrituras arcaicas, una

búsqueda que lo aproximaba -como infatigable viajero del mundo interior:

"anti Pierre Loti, anti Paul Morand"- a las profundidades de otros mundos,

al abismo de su propio imaginario, sin duda; pero , mientras cada arañazo o

contoneo de la mano fue trazando, delineando un movimiento nuevo,

sorpresivamente nos acercaba, a medida que borraba las palabras y los

caracteres chinos sobre el papel, a aquellas insondables profundidades donde

alguna vez -¡sabe Dios cómo!- tiró el ancla un experto marinero (al igual

que Joseph Conrad y Herman Merville, Michaux se hizo marino) y nos abrió las

puertas de un arca perdida por donde emergieron ¿a lo real? Personajes y

criaturas extrañas, se nos hicieron, por fin, visibles: Émangolones, Zygelas

notatas, Orbuses, el Ouglab, Nijidus y Rocodis...; o, tal vez él, como otros

tantos viajeros a fuerza de querer habitar mundos desconocidos (...el país

de la Magia, por ejemplo), de querer vivir permanentemente límites

imposibles (los sueños, las drogas), de querer cruzar fronteras prohibidas

-aun cuando fuese dado pensarlo como real- (el imaginario), no nos trajo de

vuelta más que los restos de una escritura indescifrable, manchas, signos

encriptados en la naturaleza como aquellos que, según Bruno Roy citado por

J-P Martin, un día le llevaron -con ochenta años- a un zoológico de

Barcelona a ver a un gorila albino, bautizado con el nombre de Flocon de

neige y allí estuvieron, durante más de una hora, los dos, observándose.

Nunca sabremos con certeza qué interés pudo motivarle, qué reacciones

provocó en el visitante ensimismado que contemplaba frente a una jaula, ¿era

él o Flocon de neige quien registraba los movimientos, las piruetas, los

signos? ¿Cuál de ellos se anticipaba en un aprendizaje? ¿Buscaba el escritor

alejado de lo humano, en un tiempo mítico, descifrar sus primeros

movimientos? El restaurador -como buen humano- cierra la brecha moral,

antepone sobre el papel, un impulso que se vuelve naturaleza y escritura:

 

En tus primeros dibujos de niño cuando comenzabas a

garabatear, ponías en la forma humana los brazos a tu manera. Salían de la

cabeza, del pecho, de todas partes. Brazos hacia lo alto, hacia lo ancho,

brazos para estirarte, para extenderse, para extenderte más, llevarte a la

aventura, brazos de la fortuna sin saber dónde van a llegar, brazos al azar.

 

Y más adelante agrega, refiriéndose a los primates, en la misma página:

 

El chimpancé, como tú, desde que le ponen una tiza entre

los dedos, se consagra por completo a lo que los hombres adultos llaman

garabatos. Aproximativos torbellinos que no cesan. Eso es lo que él tiene

que hacer, que decir, sin fin, sin detenerse una vez que ya lo ha

encontrado. (Poteaux d`angle, 1971 [Postes angulares])

 

Pero no por ello, el pintor de Gouaches... o el escritor -cómo clasificar a

Michaux?- nos libera del misterio ni de la complicidad de su obra. Lecture

par H. Michaux de huit lithographie de Zao Wou-Ki, 1950 trazó, en

colaboración con el pintor y amigo Zhao Wuji, un puente -aparentemente

separado por extremos opuestos- entre dos mundos, a través del cual se fue

abriendo paso, al tiempo que, escritura y pintura, se convertían en un solo

gesto (movimiento bautizado por la crítica de arte con el nombre: "action

painting" y en el que se asocia a Jackson Pollock, Robert Rauschenberg, Mark

Rothko), en un solo texto -o contra-escritura- que más tarde le llevaría

hasta límites insospechados. Algo que después sería retomado por otros

escritores y pintores, como es el caso, en 1976, del poeta René Char y del

pintor Wilfredo Lam a propósito de una serie de poemas "ilustrados" para una

exposición en Le point cardinal, la misma galería donde Henri Michaux -al

igual que los pintores cubanos Jorge Camacho y Joaquim Ferrer- había

expuesto sus litografías. Aquellas manchas, gestos, signos o palabras

incomprensibles para algunos lectores y sobre todo para el amigo Jean

Paulhan tuvieron, como contrapartida, la insaciable curiosidad de un viajero

infatigable de "mundos interiores", en primer lugar; y luego, la complicidad

-que por aquel entonces se trataba sólo de pequeños sellos editoriales- de

dos editores apasionados y de su perspicaz visión de un libro, Bruno Roy

(ed. Fata Morgana) y René Bertelé (col. Calígrafo, ed. Gallimard),

conquistaron -a pesar del temerario pronóstico comercial-, junto con el

escritor belga, una tierra desconocida y aún indescifrable. Henri Michaux

nos legó para siempre, a través de sus trazos, las sombras chinescas de un

país mágico: el libro, éste con el que ahora -erróneamente, una vez más-

intentamos cruzar el límite tangible de lo real, es decir, tender un puente

para aproximarnos, aunque fuese brevemente, al imaginario de uno de los

poetas más radicales e inclasificables del siglo XX. O, como diría André

Gide (Découvrons Henri Michaux, 1941) sobre el autor de esta inconclusa

antología:

 

Sensación o pensamiento, él la sigue, sin

preocuparse de que parezca extraña, rara o incluso descabellada. La prolonga

y, como la araña, se cuelga a un hilo de seda,

dejando que el aliento poético lo arrastre, él

mismo no sabe a dónde, con todo su ser abandonado, nos hace recordar lo que

dijo Nietzche: "somos perfectamente

sinceros sólo en nuestros sueños".

 

Jorge Miralles

La Habana, 2008

 

Es necesario un obstáculo nuevo para un nuevo saber. Vela periódicamente

para provocarte los obstáculos, obstáculos para los cuales debes encontrar

una defensa... y una nueva inteligencia.

 

Sé capaz en cualquier sitio que te encuentres de reconocer tu eje.

Después percibirás.

 

El pensamiento antes de ser obra es trayecto.

 

El hombre transforma su cólera de tal manera que nadie la reconoce. Pero él,

siendo sensato, la reconoce... a veces.

 

....Tontos por haber sido inteligentes demasiado temprano, tú, no te

precipites hacia la adaptación.

Siempre guarda un poco de inadaptación.

 

Lo real original, lo concreto y los signos que estaban cerca, y desde ese

momento se podía cómodamente abstraerse de ellos, abstraer, ir rápido,

rápido con bruscos trazos que se deslizan sin resistencia sobre el papel y

permiten de otro modo ser chino.

 

Abstraer es liberarse, desatascarse.

 

Sin otro saber, bastaría, -gracias a sus sutiles trazos matizados.

 

Desaparecidos, los caracteres arcaicos que emocionaban el corazón.

Desaparecidos, los signos sensibles que colmaban a sus primeros lectores.

 

Desparecida la veneración, la ingenuidad, la primera poesía, la ternura en

la sorpresa del original, "encuentro", desaparecido el trazado aún

"piadoso", la tranquila cursiva.

(Intelectuales ausentes y sus vivos trazados, aún por llegar, sus trazados

de intelectuales... describa).

 

etiquetas: poesía art-S

Vai a vida de repente e nem a gente sente onde vai parar, passa o tempo passageiro, passa tão ligeiro, não pode esperar... Quando o coração aperta, a solidão desperta lembra-se do lar. Longe o jovem se esconde sem saber para onde ir ou regressar, errante e sem ninguém por perto e nada dá mais certo. Como se encontrar? Perdeu o mundo todo encanto e somente o pranto hoje é seu par... Esbanjou o seu dinheiro e já não tinha meio de sustentar, foram-se os seus amigos, não havia abrigo onde se achegar... Hoje a dor se faz constante e nem por um instante pode se fartar... Fome horrível o consome e nem com porcos come, onde foi parar? Caindo em si e arrependido, o coração doído, resolveu voltar. Disposto até ser tratado como empregado em seu próprio lar... O pai de longe o avistou, correu e o abraçou, beijou com compaixão, sandálias , vestes e anel, com grande amor proveu. Que reconciliação! Melhor novilho imolou, ao filho saciou e pôs-se a festejar! Achado foi quem se perdeu, o morto reviveu e retornou ao lar.

 

É o que Deus faz conosco!

Nada melhor para piorar uma segunda feira do que ser acordado ao som da Banda Calypso.

Gên’ducéu, coisdilôco sô. É muita sacanagem, uai.

Sonhava um sonho tão bom, mas tão bom... quando de repente: “Acelerou, acelerou, acelerou, acelerou meu coração... “

Sonhava que estava em Recife. Praia da Boa Viagem. Tomava uma aguinha de coco enquanto conversava animadamente com a Bruna Lombardi e a Luiza Brunet (lembro vagamente que estávamos combinando e marcando alguma coisa...) quando alguém me cutuca nas costas; viro e dou de cara com o Chimbinha. No rosto, aquele sorriso ma-ra-vi-lho-so.... e para que o susto fosse completo, surge no meio de um fumacê dos diabo, Joelma! TÔ BÃO NÃO.

E a celebridade equilibrava-se sobre umas botas de uns 30cm de altura (uma na cor laranja e outra azul) e, naquela gestual “virada de cabeça” que só ela sabe fazer, dá-me uma “chicotada” com aquele cabelão e começa a cantar:

“Acelerou, acelerou, acelerou, acelerou meu coração... não dá pra’ segurar! Acelerou, acelerou, acelerou, acelerou meu coração... quero te amar!”.

Mininaducéu... acordei com o coração acelerado! Na minha cabeça ainda a imagem do Chimbinha com aquele sorriso ma-ra-vi-lho-so. Côisdilôco... TÔ BÃO NÃO.

Olha, xôfaláprocê... nada contra, mas também nada a favor... perdoe-me quem gosta do Calypso.

Pelo visto meu vizinho “ADORA” (era da casa dele que vinha a música, em plena madruga de s%$~#*< feira, umas 11:30h...) e o pior de tudo é que eu não consigo lembrar o que é que ficou acertado entre eu e minhas duas amigas, a Bruna e a Luiza...

Quando eu falo procês que S%$~#*< feira é dia de pesadelo, cês acham que é implicância minha. Mas é verdadeiramente um dia chato, amargurado, avinagrado, desaforado, empoeirado, engordurado... um dia mais engordurado do que telefone de açougueiro. TÔ BÃO NÃO...

E foi Calypso a manhã inteira...

Já que fui acordado dessa forma agressiva, arresorví levantar de vez (prá variar, metí a canela na beirada do criado mudo, soltei um berro enquanto saía “acelerado” pulando num só pé... e de maneira alguma consegui lembrar do vasinho de cactos da Sra. Abranches...). Preciso dizer mais alguma coisa? TÔ BÃO NÃO.

Mas consegui lembrar que hoje teria a minha primeira aula de Yoga e (não sei porque) pensei em desistir.

Sabe aquela sensação súbita... aquele trem esquisito que sentimos quando estamos entrando no “looping” de uma montanha russa? Poizé, igualzím.

Havia me informado o suficiente sobre o Yoga e estava muitíssimo empolgado para desistir por causa de... de... de uma bobagem de um arrepio.

Não se sabe como surgiu o Yoga (muito menos quem foi seu criador). Dizem que sua origem remonta ao período pré-histórico, sendo que a maioria dos livros afirmam que surgiu na Índia cerca de 3.000 anos a.C., sendo Shiva o seu criador.

Em 1952 houve uma grande descoberta arqueológica e passaram a ter a comprovação que a origem do Yoga é europeia (aproximadamente de 10.000 a 15.000 anos a.C.). Foram encontrados desenhos com posturas de Yoga gravados numa gruta de Addaura, na Sícilia, Itália. Vários milênios depois o Yoga teria sido levado à Índia pelos povos mediterrâneos (drávidas) e foi conservado até hoje como o conhecemos (ainda bem, pois se dependesse da cultura ocidental o Yoga já teria desaparecido há muito tempo).

Eu diria, numa forma comparativa, que o Brasil é considerado a Terra do Futebol (sendo que o futebol nasceu na Inglaterra), assim como a Índia é considerada a “Terra do Yoga”.

É uma coisa impressionante, mas todo indiano pratica Yoga... e é um povo educadíssimo! São tão educados que lá quem dirige é o carona. Côisdilôco.

E os exercícios?

E as posições que eles conseguem fazer? Jesuzamado...!!!

Olha, eu tenho o péssimo hábito de roer as unhas, mas lá eles conseguem roer as unhas dos pés... é cada posição maluca que ocê acaba por não entender onde é o pé, o que é braço e onde fica a cabeça do yogue. E conseguem meditar por longos períodos.

Sei de um caso verídico de três Yogues que estavam a meditar numa caverna.

Um deles disse:

_ Ví um tigre.

Dois anos depois o segundo Yogue respondeu:

_ Não era tigre... era leão!.

Mais um ano se passou quando de repente o terceiro disse:

_ Olha... se ficarem discutindo, vou embora!.

É... eles levam a sério esse negócio de meditação, transe, concentração, nénão? Agora já sei porque que todo Yogue só bebe suco “concentrado”... e não comem carne. Nunca! (exceto quando mordem a língua... hehehehe)

 

HoooOOOOOMMMMMooooooo ... foi com esse barulho que eu e a Sra. Abranches fomos recebidos quando entramos no salão do Centro de Convivência. Achei que fosse ouvir o dddddDDDDOOOOooooissss... mas ficou só no “UM” mêssss.

_ Namastê. Me saudou a atendente que, depois de confirmada a minha inscrição, cedeu-me uma camiseta lilás com o nome do grupo e me indicou o vestuário.

Sra. Abranches ficaria me aguardando na recepção e lá fui eu fazer a troca da camiseta e vestir o meu “colant” preto, presente da minha digníssima esposa.

Mininaducéu... a impressão que tive foi que o colant reduziu uns 3 números, ou então eu tinha engordado uns 6kg de quinta feira para cá (será que foram os empadões e a bacalhoada? impossível... comi tão pouco!).

Estava quase certo de que fizeram uma troca quando foram embrulhar a peça comprada, afinal de contas, experimentei tanto colant naquele dia... só podia ser isso.

Com um enorme esforço e bastante jeitinho, consegui finalmente me enfiar na peça.

Quando me olhei no espelho, levei um susto! Parecia uma berinjela gigante... TÔ BÃO NÃO.

Saí do vestuário num passinho miúdo e me dirigi ao salão principal (tinha medo de esticar muito as pernas e o colant se abrir ao meio).

Lá fui eu... fantasiado de berinjela para o salão.

A professora, muito linda, de cabelos escuros, com uma tez de um verde claro (?), uns olhos penetrantes e brilhantes, portadora de um bumbum torneado, terminava a sessão com a primeira turma.

No ambiente reinava uma paz deliciosa... uma música suave emanava das caixas de som estrategicamente colocadas em vários pontos do salão, quando então a voz doce da professora convoca a entrada da 2ª turma.

Fui me aproximando, naquele passinho miúdo, me instalando perto de um dos inúmeros colchonetes que estavam estendidos no chão. Na minha frente, a parede recoberta de espelhos, mostrava o bumbum da professora e só então é que eu consegui visualizar todos os outros alunos... todas MULHERES!

Fiquei estarrecido e envergonhado ao perceber que eu era o único homem da turma. Era o Homem Berinjela no meio de umas 20 senhoras com idade entre 60 e 80 anos...

E a professora, microfone na mão, anuncia com uma alegria incontida(que deixou-me ainda mais envergonhado), minha presença unica. Todos os olhos se voltaram para o Berinjelão. TÔ BÃO NÃO.

Explicou o que era Yoga... sua suposta origem... os inúmeros benefícios para o corpo e a para a mente, inclusive afirmando que era muito bom para a memória e para uma outra coisa que ela não lembrava no momento.

E o colant começava a me incomodar... o trem cismava em querer sair fora dos trilhos, com a parte de trás invadindo uma área territorial pouco habitada, entrando entre as minhas nádegas. Pela primeira vez na vida pude sentir e entender a sensação que uma mulher tem em usar um fio dental. TÔ BÃO NÃO.

Começou com exercício de relaxamento mental... aquela voz doce comandava e direcionava o pensamento de todos para lugares paradisíacos... menos o meu, que não conseguia ir para lugar algum com aquele trem entrando cada vez mais na minha bunda (fiquei imaginando a cena com que as Senhorinhas deparavam tendo-me à sua frente...) Coisdilôco.

Passamos a executar exercícios leves... levanta um braço... o outro... os dois... Levanta uma perna... a outra... (achei fosse pedir para levantar as duas, mas ela foi muito consciente...).

Ficamos em várias posturas leves (afinal de contas a idade média do grupo era de 70 anos...). Fizemos a posição do Galo (Kukkutasana), ficamos na posição da Cara de Vaca (Gomukhasana), a da Rã (Mandukasana), a do Leão Rugindo (Shimhasana) e outros bichos mais. E eu lá... apavorado com a possível posição da “Faca na Berinjela”.

De repente ela avisa que executaríamos o TRICONASANA. Uma coisa simples e ela nos mostra como deveria ser executado.

Estando em pé, afaste as pernas. Deixe o pé esquerdo virado para frente e o direito para o lado. Abra os braços formando um ângulo de 180º e tente tocar o pé direito com a mão direita, sem curvar as costas ou dobrar os joelhos. Tudo respeitando o limite de cada um, claro... Se não for possível apoie a mão direita na perna. Depois era para repetir para o outro lado.

Simples assim...

Bom, a primeira e a segunda parte eu consegui fazer, mas quando fui tentar tocar com a mão esquerda o pé direito, mininaducéu... eu só escutei o barulho “raaaaaaaasssgggg” e tive a certeza de que a retaguarda estava desguarnecida. E havia ainda algo mais agravante: não conseguia voltar à posição normal: TRAVEI!

Foi um alvoroço daqueles... com a Professora "Fiona" tentando acudir... com todas as meninas atrás de mim dando palpites absurdos para que eu pudesse voltar à posição normal, do tipo: “puxa a cabeça dele...”, “não... não... cada uma pega de um lado e põe ele sentado...”, uma outra disse “sopra a orelha dele”... e eu não entendi de que serviria "soprar" a minha orelha numa situação dessas...

Teve uma outra que sugeriu colocar uma cadeira para apoiar a minha cabeça, enquanto massageavam a minha coluna... e uma outra sugeriu fazer um chazinho de berinjela para eu tomar.TÔ BÃO NÃO.

Chamaram a Sra. Abranches e só escutei quando ela gritou: “Jesus Amado, você não está usando cueca?”.

Bem, resumindo a tragédia: umas quatro senhoras (cujo resultado do somatório das suas idades deveria ultrapassar os 340 anos), auxiliaram minha digníssima esposa a me conduzir até o carro... eu, Homem Berinjela... saindo num passinho miúdo... com a bunda de fora. TÔ BÃO NÃO.

Já estou bem melhor. Agora já dá para escrever e virar os olhos para os dois lados.

A dor maior... é a moral.

 

Decidi comprar o “Tudo sobre Yoga em 48 lições. 2 DVD´s + CD Brinde” e praticarei em casa mêsss... sem colant.

 

Beijos e uma semaninha de muita luz e trabalho profícuo procê.

Namastê.

õ[õ Jota-A

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

De repente la ví, hablando por su celular pero agarrando bien fuerte y firme la foto de sus padres...

Fue conmovedor, ya que ella tenía motivos de estar ahí...

 

Su única bandera, lo único que la representaba era esa foto.

   

Plaza de Mayo. Manifestación para conmemorar el día de la Memoria, Verdad y Justicia a 33 años del último golpe militar en la Argentina. 2009.

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

De repente, você se pega triste, confuso, sem muita fé, nem esperança, por causa de muitos problemas acontecendo ao mesmo tempo, ou mesmo por causa da ausência deles.

Sente como se estivesse vivendo dentro de uma noite eterna. Cansativa.

Seu coração já não bate mais com força.. Bate fraco, por conveniência, por obrigação..

Esta noite escura, sem perspectiva de luz, lhe dá a sensação de quase-morte..

Mas chega!!!

Chega de sofrimento, de dor, de desespero..

Chega de escuridão.. E noites que nunca acabam..

Deixe seu coração amanhecer!

Deixe a luz entrar..

E volte a viver..

Intensamente..

   

Para Monnik...

    

Um beijo.

    

Claudia Fernandes ®

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Improvisación de piratas, bucaneros y tesoros

 

La muerte está en los catres:

en los colchones lentos, en las frazadas negras

vive tendida, y de repente sopla:

sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,

y hay camas navegando a un puerto

en donde está esperando, vestida de almirante.

Pablo Neruda

  

Leonardo Bateau había nacido para ser marino. Los Bateu eran una de las familias fundadoras del pequeño pueblo costero de Land Som, su larga experiencia, eran la séptima generación que pescaba en aquel lugar, hacia que los Bateu supieran como nadie donde encontrar los mejores bancos, y que su pericia les hiciera los únicos capaces de pescar tanto en ensenadas tranquilas de dulces sueños como en mares revueltos de pesadillas. Su realidad se convertía día a día en leyenda y en todos los rincones de la isla de Sonno se hablaba de su capacidad para extraer con sus redes los sentimientos más profundos de las simas oscuras del mar abierto.

Pero Leonardo dejó a un lado la tradición familiar, se pasó al bando de los renegados, los fugitivos, Leonardo se hizo pirata.

 

Sucedió un día de Mayo, Leonardo contaba diecinueve años y unos pocos días. El Sender, bajel-cama de la familia, recogía sus redes, era última hora del atardecer y el sol desaparecía sobre el fondo azul. El padre permanecía al timón vigilando a sus dos hijos, orgulloso de ver la maestría de sus movimientos.

Cuando la red fue izada en su totalidad los sueños fueron vaciados en la bodega, bajo las sabanas, ese blanco contenedor hermético que los guardaba hasta llegar a puerto.

No estaban a demasiada distancia de la costa, así que la vuelta fue breve, mecánicamente izaron las colchas para que el innumerable corazón del viento latiera en la tela.

Arriaron los trapos al llegar a puerto, el padre y el hermano mayor de Leonardo se fueron a la taberna, a él como benjamín le tocaba el trabajo mecánico de sacar los sueños de la bodega y embotellarlos. Fue un accidente, un Azar, un descuido, ó fue solo el destino, nadie lo vio para poder juzgarlo pero todos están de acuerdo en que, de alguna manera, una botella se rompió y uno de los sueños se escapo y le tocó. Nadie podía creerlo cuando se supo en el pueblo. “¡Un Bateau había caído!”. Para Leonardo no fué nada traumático, lo sintió como un escalofrío, como un temblor que recorriera su espina dorsal erizando los pelos de su nuca. Solo supo gritar, pero no hacia afuera, los hizo para sí y, por primera vez, se escucho a sí mismo. Sintió deseos de salir, y no los reprimió, se olvido de la familia Bateau, de el orgullo de pescar, del pueblo, de su futuro confirmado. En un breve lapso de tiempo, y con la bodega a medio vaciar, se encontró en alta mar.

 

En la inmensidad del mar solo tuvo un momento para su pasado, recordó el cuento con que su madre le asustaba por las noches, cuando no quería ir a descansar, la isla del Crustáceo, hogar de piratas y hombres de vida disoluta.

El sextante, la luna y las estrellas oscuras le guiaron con prestancia hasta su destino. No le pareció un lugar peligroso, era diferente, en el puerto había grandes camas (incluso literas), nunca había soñado nada parecido, bajeles con cañones y grandes colchas decoradas con calaveras, bueno en realidad nunca había soñado. Su raza no estilaba esas cosas.

Por las calles sonaba música y se respiraba atmósfera de fiesta, que ni por un instante le recordó a su pueblo. Sin pensarlo mucho entró en la primera taberna y habló con el primer hombre de aspecto rudo que encontró, es decir con el primer hombre que encontró nada mas entrar.

Leonardo hablo de la pequeña cama de la familia, de su deseo de aventuras y llegaron a un acuerdo para que se enrolara en su bajel pirata. El hombre era el capitán Tod Böse, uno de los mas crueles y despreciables, temido por todos los hombres, por todos las camas de la mar y deseado por todas las camas de la ciudad. Vamos que era todo lo que un aventurero primerizo como Bateau deseaba llegar a ser.

 

Aquella noche, al acostarse, Leonardo descubrió algo mas. A sus diecinueve años y unos días fue el primer Bateu en tener un sueño. Desde aquella noche cultivo la costumbre de soñar, la mimó y la desarrolló, pero nunca pudo llegar a comprenderla en su totalidad.

Leonardo empezó como simple grumete, pero sus conocimientos de navegación y su saña en los combates le auparon en el escalafón. Los años pasaban entre raptos de princesas, peleas en tabernas y contrabando de especies. Leonardo vivía como nunca pudo imaginar, hoy era hoy, y mañana solo el mar lo diría. Se colgó un aro de su oreja y se tatúo en el brazo unos huesos y una calavera. El acero de las armas rozó varias veces su pecho y su cara reflejaba combates y tormentas, sexo y alcohol. Y en todas estas y otras ocasiones se encontraba al lado del capitán Böse.

Cuando Tod se encontró viejo tomó una decisión extraña para un pirata, decidió abandonar la mar y dejar su puesto a sangre joven. Leonardo, ya contramaestre, fue el elegido para heredar el bajel. La leyenda posterior cuenta que el viejo capitán volvió a por una de las princesas que había raptado, se casó con ella y dicen que vivió feliz y rumorean que sus hijos fueron nobles, reyes y gente de bien, hasta que, algún día, uno de sus herederos despertó y volvió a la profesión, por que el que es libre lo lleva en la sangre, y la sangre se hereda.

 

Leonardo era frío, calculador y sin escrúpulos, un capitán perfecto. A su cargo la tripulación siguió conquistando nueva fama. Pero un día, en una fría esquina de un puerto de paso, se encontró con la historia de un tesoro. No le fascinaba las riquezas prometidas, con su carrera ya tenia varios tesoros enterrados en diferentes islas. Lo que le movió a por aquel tesoro era la aventura, lo nunca encontrado. Aquel mapa contenía la forma de alcanzar un sembrador de nubes espesas. Solo pensarlo le fascinaba, podría llamar a la lluvia con solo quererlo, tender emboscadas en alta mar y fabricar nubes para tomar sombra en días de sol.

Compró el mapa a buen precio, puso rumbo a la isla del tesoro y prometió las riquezas a su tripulación. El solo quería aquella maquina sembradora.

El viaje era breve, solo se interpuso una tormenta en su camino. El capitán Leonardo la esquivó ágilmente con sus conocimientos de aguas bravas, aún así hubo de cambiar las finas sabanas de aguas tranquilas por negras frazadas.

A simple vista la isla no parecía nada de otro mundo, con una de las barcazas Leonardo, su contramaestre y una selecta compañía de marineros desembarcó. Una vez en la playa ordenó a los hombres hacer un pequeño campamento y siguiendo las indicaciones del mapa se aventuró sólo en la isla, covencido de que aquella era una aventura para solitarios.

La espesa vegetación sonaba a ritmos tropicales, aunque no vio nada vivo mas allá de las plantas. Solo tras adentrarse durante una hora divisó un animal, era un loro azul, pero la conversación no resulto fluida ya que el loro solo hablaba francés y el de Leonardo no era fespecialmente bueno, esta era su gran falta como pirata. Como indicaba el mapa, y el loro pareció reafirmar con una sucesión de ouis, la senda llego a un claro.

Allí encontró un corcel color caoba que pastaba junto a una fuente cercana a la entrada de una gruta. El caballo estaba ensillado, Leonardo sintió el olor de otra persona, y una mano sobre su hombro. Se giro lentamente y se vio cegado por una luz blanca, del contraluz surgió poco a poco la belleza, era esbelta, alta y de larga cabellera.

Aunque ella hablaba fluidamente el lenguaje de la naturaleza y el lo farfullaba, pudieron entenderse. Él le habló del tesoro, de la maquina de sembrar nubes espesas. Ella le contó cosas de la fuente de los peces de colores, de la gruta de los mil silencios, de los animales internacionalistas y de las almas solitarias y del mago Dro que había creado aquellas maravillas y muchas mas desde su torreón. Cuando él se intereso por el torreón donde moraba Dro ella solo le indico la gruta.

Leonardo se despidió gentilmente y atravesó el claro para entrar en la cueva, el silencio según entró se le hizo paulatinamente insoportable, incluso tarareó viejas canciones de piratas mientras caminaba hacia la profundidad, y las horas pasaban y su cerebro mascaba el silencio rozando la locura, la soledad profunda y el aislamiento le atenazaban. Pero tenia un amuleto que le protegía, en su zurrón llevaba los restos de la vieja botella azul del sueño que le cortó aquel día de Mayo. Solo mirar aquel cristal le recordaba su deseo de aventuras y le daba fuerzas para seguir adelante.

Cuando por fin vio la luz al final de la gruta sintió que habían pasado mil años, y podía ser posible, allí, al otro lado, el mundo era de colores vivos y trastocados, el sol brillaba verde en el cielo, el suelo era de hierba roja, los bosques eran azules y, miraras donde miraras, veías una torre gris y torcida, todo parecía atrapado en una gema de cristal biselado. Andó hacia cualquiera de las torres, porque Leonardo sabia que todas eran la misma.

Cuando alcanzó la puerta, golpeó la madera blanca, nadie respondió. Cruzó el umbral con cuidado, todo parecía limpio, una escalera de caracol desaparecía hacia arriba, parecía infinitamente larga, sin embargo Leonardo habría jurado que desde fuera la torre no tenia más de cinco pisos. Subió y subió, los tramos se repetían con desorden matemático, al final como al principio la misma puerta blanca, pero al otro lado diferente. Una sala-biblioteca se aprestaba a ser descubierta, dentro Leonardo vió extraños aparatos, algunos le recordaban a sus instrumentos de navegación, pero aquellos no eran útiles marinos, tenían aspecto de instrumentos mágicos, los libros hablaban de la navegación de los sueños, ensayos de pesadillas y tratados de ensoñaciones. En un sofá oscuro, en un rincón de la sala estaba Dro ó sus restos, un nuevo creador de mundos que había fenecido antes que su creación. En sus manos el libro guía del fácil manejo de los sueños y en su regazo la maquina perfeccionada de crear nubes, eso ponía el cartelito grabado sobre el lateral del instrumento. Leonardo lo recogió y lo metió en su zurrón, cogió unos cuantos libros que le parecieron interesantes y salió presto de la biblioteca. Pensó que no le habría disgustado quedarse allí, pero en última instancia era hombre de acción y aquello olía a cerrado.

Volvió atravesar la ruta de los mil silencios, como camino repetido, la salida se le hizo más breve que la entrada. El mundo seguía hay fuera, la fuente y el camino de retorno, Leonardo se dirigió hacia su barco, la vegetación tropical le agobiaba y llegó a la costa acalorado y sudoroso.

Un soplo de desolación sonó en su corazón, su barco no estaba en la bahía. Su rabia aumentó, los marineros le habían dejado en tierra, atado a una isla. En su desesperanza oyó una voz conocida, era su contramaestre, pero estaba mas anciano, por su rostro habían pasado lo menos diez años. Leonardo se dio cuenta rápidamente que la cueva había deformado el tiempo y que allí afuera habían pasado varios años en esas pocas horas. El viejo contramaestre le explicó que los marineros se habían amotinado y le habían dejado en la isla. Leonardo se quedo mirando al contramaestre, por primera vez en muchas aventuras no sabía que hacer.

Tras unos momentos la amazona apareció tras su compañero, estaba tan bella como la última vez. El contramaestre la presentó, vivían con otros de su raza en un poblado un poco mas allá al borde de la playa. Leonardo fue con ellos, en el camino la chica le preguntó por su aventura, por el mago Dro y el otro lado.

El pueblo era pequeño, la gente de tez morena, afable y espigada, Leonardo, al igual que anteriormente su contramaestre, no tuvo problemas de integración y convivió con aquellos curiosos habitantes. Esa raza hablaba con los animales, acariciaba a las plantas y comían agua de lluvia a veces con sabor a miel y otras a hiel. Pero en el fondo conservaban un alma independiente y liberal que les impulsaba a desaparecer de vez en cuando por la majestuosa selva de la isla. Leonardo se adaptó a aquella vida y se acostumbró a saludar a los reaparecidos como si tal cosa y guardar la curiosidad en su interior. La belleza de aquel pueblo fascino a Bateu, pero sobre todo la de Alianora, la mujer que vió en su primer día en la isla. Una tarde, bajo la lluvia salada, Leonardo y Alianora se besaron y desde entonces compartieron choza.

Al cabo de unos meses de felicidad y sol, Leonardo comenzó a sufrir dolores en su mano. Era una punzada en la cicatriz que le produjo la botella, de la que aún conservaba restos de cristales. Aquello solo se podía traducir en el oculto anhelo de salir de aquel paraíso. En sus sueños magnificaba sus anteriores aventuras y despertaba deseando partir a por nuevas vivencias. Acabó por construir secretamente una cama para salir de la isla y por las noches sacaba la maquina de hacer nubes, y los libros de sueños aprendiendo todo lo que aquellos podían enseñar sobre como controlar y navegar por el mundo de los sueños. Le resultaba paradójico que él, que pertenecía a una raza que no soñaba, fuera un experto en aquel arte oscuro y nocturno.

Cuando la cama estuvo lista abandonó la isla, no sin antes llevarse a la amazona puesta en su brazo a navegar los mares. El mar le hizo bien a sus sueños, descansaba mejor, y por su sangre volvía a correr la libertad.

Los días pasaban plácidamente, tenía bastantes víveres. Súbitamente una noche una sombra negra se introdujo en sus sueños y se quedo allí. En lo sucesivo apareció en los momentos inoportunos, siempre le rondaba, y acariciaba su espalda, no la distinguía bien pero sentía que estaba allí. También sabia que aquella sombra escapaba de su control, los libros de Dro no advertían nada a su respecto, solo el ultimo, el inacabado, el que descansaba sobre su regazo cuando lo encontró hablaba de una sombra, pero el capitulo estaba inacabado y apenas reflejaba los síntomas que sus sueños mostraban.

El tiempo le parecía corto, de no ser por la reducción paulatina de sus víveres y las quemaduras en su piel. Un día se acabo la comida, pero no se preocupó, empezó a vislumbrar tierra a lo lejos y a ella puso rumbo. Calculó que aún tardaría unas cuantas noches en alcanzar la tierra divisada así que siguió soñando. La figura negra se aparecía cada vez mas cerca, perdía el control aprendido de los libros del mago Dro.

Un día por fin alcanzó la tierra, sus últimos esfuerzos le acercaron a un puerto que se veía desierto, solo allí sobre el espigón le esperaba ella, la sombra, una negra figura vestida de almirante.

 

FIN

Dulces Sueños

 

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Street preacher, Market Street, Manchester, uk

What would it look like to walk to the gate of someone else's mind?

 

What would be inside?

 

What would their dreams be made of?

 

Second in a series.

 

I played with half a dozen different way to light the scene - I couldn't get past a lot of them - I may upload some other lighting options I went through to my photostream. Thanks for looking and thanks Mex for the inspiration for this series.

 

Oh and I recommend enlarging it - as it is very detailed.

 

original iPad finger sketch

Sketchbook Pro

around 13-15 hours

Manic street preacher at Times Square NY.

-

His text is an alteration from Matthew 3:2 ...:

"Repent, for the kingdom of heaven is at hand." (New American Standard Version (1995))

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

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