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Ceilândia, Brasília, DF, Brasil 26/7/2016 Foto: Andre Borges/Agência Brasília.

 

Um chamamento público para seleção de duplas de repentistas e de trios de forró pé de serra foi publicado nesta quinta-feira (28) no Diário Oficial do Distrito Federal. Os artistas farão parte dos eventos Sexta do Repente e Sabadão do Forró, que serão celebrados de agosto a dezembro na Casa do Cantador, em Ceilândia.

  

Leia a matéria no site da Agência Brasília: bit.ly/2azAZdw

de repente miro el celular, y leo lo que estaba escribiendo, me reia solo...

 

6am...

creamfields...

le saque una foto y me retir'e del juego.

 

el warm up a Cristal Castles fue un bardo

jaajaj

 

pronto fotos.

   

Ceilândia, Brasília, DF, Brasil 26/7/2016 Foto: Andre Borges/Agência Brasília.

 

Um chamamento público para seleção de duplas de repentistas e de trios de forró pé de serra foi publicado nesta quinta-feira (28) no Diário Oficial do Distrito Federal. Os artistas farão parte dos eventos Sexta do Repente e Sabadão do Forró, que serão celebrados de agosto a dezembro na Casa do Cantador, em Ceilândia.

  

Leia a matéria no site da Agência Brasília: bit.ly/2azAZdw

.... y de repente parece que se rompe el cielo..... cierras los ojos por el destello.... al momento un sonido hace que tiemblen las piedras.... sujetas el trípode por miedo a que acabe en el suelo.... Después de un momento, de una exclamación, nos preguntamos unos a otros si has capturado el momento.

La foto se quemó, aunque he conseguido recuperarla con el filtro extractor de detalles de Nik Software, y regular el contraste y las sombras.

or just SING you Sinners!

 

Hudson River Park - New York - May 2011

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Photo from the video "Downtown Las Vegas (Nevada) – In Another Minute (Week 297)" -- Watch it here: movingpostcard.com/downtown-las-vegas/

Okay, but is it art?

  

I wonder if this sculpture creates feeling of panic in arachnophobes. Perhaps a before/after study should have been done at the National Gallery of Canada to see if attendance declined after Maman was erected at the Gallery's entrance. Or if attendance increased across the street at the Notre-Dame Cathedral Basilica.

MOSCOW: Two members of punk band Pussy Riot lost their appeal to stay in a Moscow pre-trial detention centre on Monday, their lawyer said, and will now serve the remainder of their terms in a remote penal colony where conditions are much tougher.

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.......***** All images are copyrighted by their respective authors ......

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... message header for Mail Online

 

The three band members Nadezhda Tolokonnikova, 22, Maria Alyokhina, 24, and Ekaterina Samutsevich, 30, - were convicted of 'hooliganism motivated by religious hatred' and jailed for two years by a district court on Aug 17.

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.....item 1).... Mail Online ... Daily Mail ... www.dailymail.co.uk/news ...

 

Russian punk band Pussy Riot refuses to repent for anti-Putin song as appeal hearing is postponed

 

... Band members were jailed for two years for performing 'punk prayer' in Moscow's main cathedral

... Orthodox church said the three women should be pardoned if they repent for desecrating a 'holy place'

... Fights between Pussy Riot supporters and Church activists outside court

... Hearing postponed until October 10 after band member Ekaterina Samutsevich fires her attorney

 

By DANIEL MILLER

PUBLISHED: 04:04 EST, 1 October 2012 | UPDATED: 09:39 EST, 1 October 2012

 

www.dailymail.co.uk/news/article-2211101/Pussy-Riot-refus...

 

The Russian feminist band Pussy Riot have refused to repent for performing an anti-Vladamir Putin 'punk prayer' in Moscow's main cathedral as their appeal hearing was postponed until next week.

 

The three band members Nadezhda Tolokonnikova, 22, Maria Alyokhina, 24, and Ekaterina Samutsevich, 30, - were convicted of 'hooliganism motivated by religious hatred' and jailed for two years by a district court on Aug 17.

 

Their appeal hearing which began today, was postponed until October 10 after Samutsevich fired her attorney meaning she was left without legal representation.

 

Scroll down for video

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img code photo ... The three band members Nadezhda Tolokonnikova, 22, Maria Alyokhina, 24, and Ekaterina Samutsevich, 30 ...

 

i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/10/01/article-2211101-154A06...

 

Jailed: The Russian punk band Pussy Riot refused to repent for performing a 'punk prayer' against President Vladimir Putin at Moscow's main cathedral as their appeal hearing was postponed until next week

 

AP

 

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The Russian orthodox Church said they should be pardoned on the condition they repented for 'desecrating a holy place'.

 

More...

 

... Thousands take to the streets of Melbourne for peace march following the death of Irish journalist Jill Meagher

 

Fights broke out between Pussy Riot supporters and pro-Church activists as around 150 people gathered outside the Moscow courthouse for the start of the appeal hearing today.

 

The tough jail sentences they received saw the West sharply criticise Putin and the Kremlin because of doubts over the independence of the judiciary, and global celebrities, including British musician Paul McCartney and U.S. pop singer Madonna, called for leniency for the women.

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img code photo ... The three band members Nadezhda Tolokonnikova, 22, Maria Alyokhina, 24, and Ekaterina Samutsevich, 30 ...

 

i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/10/01/article-2211101-154A07...

 

Defiant: Pussy Riot (from left), Maria Alekhina, Ekaterina Samutsevich and Nadezhda Tolokonnikova, were convicted of 'hooliganism motivated by religious hatred' and jailed for two years by a district court on Aug 17

 

AP

 

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img code photo ... An activist holds a placard reading 'Freedom to Pussy Riot!'

 

i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/10/01/article-2211101-154A23...

 

An activist holds a placard reading 'Freedom to Pussy Riot!'. Around 150 people gathered outside the Moscow courthouse for the start of the appeal hearing with fights breaking out between supporters of the band and Church activists

 

Reuters

 

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Vladimir Legoida, a senior church spokesman, said their stunt 'must not remain unpunished whatever the justification,' but said that any repentance, if expressed, should be taken into account.

 

'The church sincerely wishes for the repentance of those who desecrated a holy place, certainly it would benefit their souls,' Legoida said in a speech.

 

'If any words of the convicts indicate repentance ... we would wish that they are not left unnoticed and those who violated the law get a chance to mend their ways.'

 

'If they (the church) mean repentance in the sense of a crime ... it definitely won't happen. Our clients won't admit guilt. A call for that is pointless,' lawyer Mark Feigin told independent television channel Dozhd on Sunday.

 

A recent official opinion poll showed that more than half of Russians are critical of what Pussy Riot did and consider their two-year jail sentence to be a just one, with less than a third saying the opposite

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img code photo ... An activist spray paints a wall mural

 

i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/10/01/article-2211101-154853...

 

International outrage: An activist spray paints a wall mural in support of members of the band during a protest rally in front of the Russian embassy in Prague yesterday

 

Reuters

 

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img code photo ... Paris: Activists from Amnesty Internationa

 

i.dailymail.co.uk/i/pix/2012/10/01/article-2211101-154A1C...

 

Paris: Activists from Amnesty International pose in front of the Eiffel tower demanding justice for the band

 

AFP / Getty images

 

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The trio's legal team and relatives hold out little hope that the sentences - which they believe are excessively harsh - will be quashed or reduced at the hearing scheduled for Monday, whether they repent or not.

 

'The sentence is predetermined; their repentance will not affect it in any way,' Stanislav Samutsevich, father of one of the jailed women, told Reuters.

 

'The fact the church is calling for that is nothing but a public relations move to sustain their reputation in the eyes of the public, as the church says it is separate from the state.'

 

Patriarch Kirill, the head of the Russian Orthodox Church, has called Putin's 12-year rule a 'miracle of God' and backed his presidential election campaign earlier this year.

 

Kirill dismissed criticism of his backing for the Kremlin on Friday, telling students that close ties between the church and state helped protect and develop society.

 

VIDEO: Supporters and protesters turn up outside court as the hearing is postponed...

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.....item 2).... The Daily Star - Lebanon ... www.dailystar.com.lb ... International ...

 

Russian punk band members lose appeal to stay in Moscow prison

October 15, 2012 10:27 PM

 

By Gleb Bryanski

 

Reuters

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img code photo ... Maria Alyokhina and Nadezhda Tolokonnikova,

 

www.dailystar.com.lb/dailystar/Pictures/2012/10/15/108050...

 

A picture taken on October 10, 2012, shows two jailed members of the all-girl punk band "Pussy Riot," (L-R) Maria Alyokhina and Nadezhda Tolokonnikova, sitting in a glass-walled cage in a court in Moscow. (AFP PHOTO / NATALIA KOLESNIKOVA)

 

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www.dailystar.com.lb/News/International/2012/Oct-15/19151...

 

MOSCOW: Two members of punk band Pussy Riot lost their appeal to stay in a Moscow pre-trial detention centre on Monday, their lawyer said, and will now serve the remainder of their terms in a remote penal colony where conditions are much tougher.

 

Nadezhda Tolokonnikova, 22, and Maria Alyokhina, 24, had their two-year sentence imposed over a cathedral protest against Vladimir Putin upheld by Moscow City Court last week. They are convicted of hooliganism motivated by religious hatred.

 

Both Tolokonnikova and Alyokhina have small children and lawyers are saying that a transfer to a colony outside Moscow where the regime is more strict than in detention centres will complicate their contacts with families.

 

"There are many concerns there -- their safety, their health. A barrack for 150 people is not the same thing as a cell for four people," lawyer Mark Feigin told Reuters. The nearest penal colony is located about 100 km from Moscow.

 

According to the Russian law only convicts with prison terms of less than six months can serve out their sentences in pre-trial detention centres. The law also makes an exception for inmates with skills needed in such centres.

 

Tolokonnikova and Alyokhina's hearings took place at their detention centre, along with the appeals of 10 other inmates. Their lawyers argued that the two could work in the centre as cooks. Officials nominted 3 other inmates to stay.

 

Russian prisons are notorious for squalid conditions and often brutal treatment of inmates by personnel. The country is facing international criticism over a 2009 death in prison of lawyer Sergei Magnitsky who may have been beaten to death.

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.....item 3).... POLICE BRIEFS: Three girls, two cups; 'Don't have no beer' ... FSU News ...

 

www.fsunews.com

 

10:30 PM, Feb. 10, 2013 |

 

FILED UNDER

FSU News

FSU News Police

 

www.fsunews.com/article/20130211/FSVIEW4/130210020/POLICE...|newswell|text|frontpage|s

 

--- 'Don't have no beer'

 

On Sunday, Feb. 3, at approximately 12:12 a.m., an FSUPD officer was conducting a security check around a fraternity house on Pensacola Street. The officer observed a male carrying a 12 oz. can of beer. The male was walking with a group of people and when he noticed the officer in his police uniform, he dropped the beer on the ground and attempted to hide behind the group of people. When the officer contacted the male he stated, “I don’t have no beer in my hand.” When asked how old he was, the male stated that he was 18-years-old. The male was issued a Notice to Appear for underage possession of alcohol.

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--- Marijuana outside Degraff

 

On Saturday, Feb. 2, at approximately 1:50 a.m., an FSUPD officer was dispatched to an emergency blue light in the courtyard of Degraff Hall.

 

While the officer was observing the area, he did not find anyone in distress. When the officer checked the south side of the building, he noticed an individual sitting on a bench smoking. The closer the officer got to the individual, the stronger the scent of marijuana became. When the officer asked the male what he was doing, he replied, “Smoking a spliff.” When asked if he was smoking marijuana, the male said, “Yes.” The marijuana cigarette was seized and weighed 0.4 grams. The male was issued a Notice to Appear for possession of marijuana less than 20 grams.

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--- Three girls, two cups

 

On Friday, Feb. 1, at approximately 11:24 p.m., an FSUPD officer was on foot patrol around FSU’s Shaw Building.

 

The officer noticed three females walking and two drinking from plastic cups that contained a dark liquid. One cup was passed back and forth between two girls so that both could drink from it. When the females noticed the officer, one dropped the cup on the ground spilling some of its contents and the other attempted to conceal it from view. The cups contained a liquid that smelled strongly of rum and soda.

 

The three females were all under the age of 21 and each was issued Notice to Appear for underage possession of alcohol.

 

—Police briefs compiled from FSUPD reports by Jordan Shrago

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miliko/guacho... tu seguridad es mi seguridad... ¿sera? (8/8)

 

Santiago Gallur Santorum*/Primera de cinco partes

18 septiembre 2011

 

Actualmente el narcotráfico es uno de los actores principales en los medios de comunicación de México. Lo anterior, debido a la contundencia y brutalidad de sus actos de los últimos años; sobre todo, a partir de la llamada “guerra” contra el narco que emprendió el gobierno de Felipe Calderón desde 2006. Pero el poder y la crueldad de sus acciones no fueron construidos de la noche a la mañana. A pesar de los abundantes trabajos periodísticos que presentan diarios, revistas, noticieros radiofónicos y documentales televisivos, los ciudadanos mexicanos están informados pobremente sobre el tema.

 

contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/09/18/est...

  

Y es que hay algo que no encaja del todo en esta amalgama de noticias, detalles, datos e información. De repente un ejército de comunicadores nos pone al día sobre una de las estructuras del narcotráfico más complejas y mejor organizadas en todo el mundo. La cuestión es que la mayoría de las veces recibimos únicamente números, cifras y datos inconexos y no interrelacionados con un entorno rodeado de paredes salpicadas de sangre. El análisis simplemente no existe y la perspectiva histórica que nos permita comprender lo que ocurre en la actualidad se ha ido por el desagüe, junto con las vidas de miles de mexicanos. Son los “daños colaterales” de la información inmediata, poco analítica y lista para consumirse. Si esto no fuera así, entenderíamos sin ningún problema que somos víctimas, desde hace años, de un discurso antinarco ficticio y convencional, que si bien señala la violencia, los enfrentamientos y las muertes, esconde algo mucho más profundo: una política concernida.

 

Se nos asegura que con violencia se puede vencer al narcotráfico. El problema es que no existe la capacidad, ni la voluntad de acabar con éste. Esta afirmación requiere revisar y analizar los últimos 50 años de la historia de México, que de una forma u otra están relacionados con la violencia política y social que actualmente se vive. De este modo, el remontarnos hasta las décadas de 1960 y 1970 nos ayudará a desmantelar la veracidad de un discurso antinarco.

 

Los años maravillosos

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto en el que el mundo queda prácticamente dividido en dos ejes que pivotan sobre ideas políticas diametralmente opuestas (The National Security Archive, Nuclear history at the National Security Archive. www.gwu.edu/~nsarchiv/nsa/NC/nuchis.html#pubs), la juventud de algunos países desarrollados empieza a buscar un resguardo. Este recóndito lugar para poder expresarse con libertad y vivir una eterna adolescencia paradójicamente estaba en ellos mismos. En su cerebro. El principal problema es que, para acceder a éste, necesitaban un vehículo muy especial; algo que a pesar de que el ser humano lo utilizaba desde hacía muchos años –casi desde el principio de los tiempos–, nunca había sido promocionado de forma tan masiva por los ídolos de los jóvenes: las drogas ilegales. Así, mientras el cantante Jim Morrison alardeaba por todo el mundo del consumo de peyote y otras sustancias alucinógenas con repercusiones sobre la salud poco conocidas entonces, cientos de jóvenes experimentaban el sueño inducido de Peter Pan. Ese consumo y divulgación masiva como forma de rebelión contra los sistemas establecidos provocó un aumento exponencial de la demanda y, por lo tanto, un incremento directamente proporcional de la producción y distribución de este tipo de drogas. La marihuana, la heroína y la cocaína se convirtieron progresivamente en los símbolos de varias generaciones de jóvenes, fundamentalmente en los países ricos (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas).

 

El problema fue que la producción de este tipo de drogas se realizaba, por lógica, en los países que llevaban mucho tiempo de cultivar de forma habitual las plantas de las que se extrae la marihuana, la cocaína o el opio. Así, la cannabis sativa (cáñamo o marihuana), el arbusto de la hoja de coca o la amapola del opio (adormidera), pasaron de ser parte del cultivo minoritario, vinculado a usos medicinales, tradicionales o rituales de determinados pueblos indígenas en zonas concretas de Oriente y América Latina, a ser un producto de cultivo masivo. Lo anterior, gracias a la demanda para procesamiento y distribución en los países desarrollados. Es decir: la propaganda del consumo de drogas desde la generación hippie aumentó progresivamente su demanda en las décadas de 1960 y 1970. Al mismo tiempo, provocó un incremento exponencial de la oferta procedente de los países productores (Leónidas Gómez Ordoñez, Cártel:historia de la droga).

 

Consecuencias indirectas de la Guerra Fría

 

En esa misma época, el miedo a un ataque nuclear por parte del bando contrario, llevó a comunistas y capitalistas a repartirse el mundo como si se tratara de un pastel (The National Security Archive, Nuclear history. www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Nuclear%20History). De hecho, la estrategia de este peligroso juego fue hacer lo que fuera y utilizar todo medio para acabar indirectamente con el enemigo (Alfred W McCoy, A question of torture). Por lo tanto, lo común fue afianzar las áreas de influencia de cada uno de los dos bandos al instaurar regímenes favorables en el poder o apoyar a determinados grupos para atacar al enemigo (The National Security Archive. Latin America. www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Latin%20America).

 

De este modo, América Latina, bajo la influencia de Estados Unidos, sufrió a partir de entonces la instauración de regímenes dictatoriales veladamente apoyados por el gobierno estadunidense: proporcionaban armamento, recursos económicos, estratégicos, asesoramiento y apoyo a las “dictaduras amigas” (Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, Cocaine politics. Drugs, armies and the CIA in Central America). Las consecuencias de esta política de exterminio fueron conocidas en su momento aunque silenciadas: miles de muertos, detenidos, desaparecidos, secuestrados y torturados (The National Security Archive. Latin America. www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/index.html#Latin%20America). Esta situación fue usual en todos los países latinoamericanos y con especial magnitud en México (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe especial sobre las quejas en materia de desapariciones forzadas ocurridas en la década de 1970 y principios de 1980). Si bien algunos de estos países ya habían tenido regímenes dictatoriales y otros en las décadas de 1960 y 1970 los tendrían, la estrategia estadunidense fue la misma.

 

Esta cadena permite entender el desarrollo de los grupos paramilitares (Jorge Luis Sierra Guzmán, El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México) con el consentimiento y, en ciertos casos, la tutela de Estados Unidos, perfectamente consciente de todos los actos de tortura, secuestros y asesinatos masivos, gracias a la exhaustiva información proporcionada por sus agencias de inteligencia (The National Security Archive. The Mexico project. www.gwu.edu/~nsarchiv/mexico/).

 

Evidencias ocultas

 

Así, la demanda de drogas provocó un aumento de la producción, transporte y distribución en los países productores de América Latina (Juan Barona Lobato, México ante el reto de las drogas), bajo la influencia de Estados Unidos que conocía perfectamente las actividades represivas de sus regímenes dictatoriales aliados (Leónidas Gómez, Cártel. Historia de la droga). Asimismo, el tráfico de éstas fue conocido y tolerado por Estados Unidos (Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, Cocaine politics. Drugs, armies and the CIA in Central America), el principal consumidor de drogas cultivadas, producidas y distribuidas en América Latina. Es más: conforme a la versión oficial, tanto México como Estados Unidos lucharon activamente ya en las décadas de 1960 y 1970 contra el tráfico de drogas y los cárteles (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas). La realidad, sin embargo, fue otra: el consumo de drogas como la cocaína y la heroína aumentó exponencialmente en Estados Unidos a partir de 1960, de la mano del cultivo, producción y distribución de drogas directamente proporcional a la demanda de los países desarrollados (Carlos Loret de Mola, El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico).

 

Obviamente, el paso por México de los cargamentos de drogas para el consumo estadunidense era totalmente obligado, al utilizar el territorio nacional como ruta de transporte o punto de carga y descarga (JuanBarona Lobato,México ante el reto de las drogas). Es evidente que si en Estados Unidos el consumo de drogas producidas en Suramérica se incrementó de forma desmesurada, fue gracias a la facilidad y fluidez del paso de los cargamentos de estupefacientes por territorio mexicano, tanto por tierra, mar o aire (Carlos Loret de Mola, El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico). Esto implica, por lógica, que ambos países han permitido el tráfico de drogas.

 

Una parte de los grupos de policías y militares con entrenamiento estadunidense en tareas de contrainsurgencia era la encargada de detener, torturar, desaparecer y ejecutar a toda persona supuestamente vinculada a grupos comunistas (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Informe especial sobre las quejas en materia de desapariciones forzadas ocurridas en la década de 1970 y principios de 1980; Luis Sierra Guzmán, El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México) y, al mismo tiempo, estaba vinculada de uno u otro modo al narcotráfico. Concretamente, la extinta Dirección Federal de Seguridad encargada de llevar a cabo tareas de control social y lucha contra el comunismo. Sus efectivos policiacos compatibilizaban su actividad con el tráfico de drogas (Sergio Aguayo, La charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México). Los nombres abundan hasta tal punto que para entender la magnitud de esta retroalimentación entre fuerzas de seguridad mexicanas y narcotraficantes, solamente hace falta repasar las biografías de de los más importantes capos mexicanos, que precisamente entraron en los cuerpos policiales como forma de abrirse camino en el duro mundo del narcotráfico (ídem). Este patrón se repite hasta la fecha: parte de las fuerzas policiales o castrenses están inmiscuidas en el tráfico de drogas; al mismo tiempo, estas fuerzas –en su carácter institucional– son las que dominan la orientación y el control de la política antidrogas. Profundizaremos en este análisis en las próximas entregas.

 

Parte 2/5

25 septiembre 2011

Santiago Gallur Santorum*/Segunda parte

 

México 1980: el nacimiento de los cárteles

 

La década de 1980 supone el principio de una serie de inercias políticas, policiales, militares y económicas que estarán presentes tanto en la lucha contra el narcotráfico mexicano como en el discurso político antinarco. Es más, para ser exactos, se podría decir que en esta época se puede empezar a identificar la utilización política del discurso de la lucha contra el narcotráfico como medio de justificación para ejercer un férreo y violento control sobre la población civil.

 

Y es que esta década está caracterizada por una serie de cambios económicos, políticos y sociales en México que derivaron en una expansión del descontento social a lo largo del país, sobre todo en las zonas más deprimidas, lo cual lleva al desencadenamiento de importantes protestas, huelgas y manifestaciones. Éstas, por su intensidad y continuidad en el tiempo, parecen ser el germen de un levantamiento social al estilo revolucionario que se suponía erradicado en las décadas anteriores. Por ello, la necesidad del control del descontento social se hace evidente desde un primer momento.

 

El principal problema para las autoridades mexicanas es que la violenta represión de las ideas disidentes –llevada a cabo durante las décadas de 1960 y 1970– fue fuertemente cuestionada a nivel internacional. Por ello, el régimen necesita de una nueva estrategia que permita justificar la violencia y el control social. Paradójicamente, durante la década de 1980 se vive un momento de cierta “apertura” social en el que, a pesar de las dificultades y presiones gubernamentales, surgen algunos medios de comunicación que empiezan a sacar a la luz las miserias del país, convirtiéndose así en vehículos que externalizan el descontento de una parte importante de la población. Todo esto está acompañado por una crisis económica cada vez más aguda, caracterizada por una gran inflación, la devaluación del peso y una crisis alimentaria en determinadas zonas del país que pone de manifiesto que la más exagerada opulencia convive con el hambre y la desnutrición. A la vez, se hace demasiado frecuente la salida a la luz de grandes escándalos de corrupción política, económica y empresarial que evidencian la existencia de poderosas redes clientelares en el centro del sistema mexicano (generalmente documentadas por Proceso y otras revistas de la época).

 

Un país contra las drogas

 

En este contexto se hace necesario recordar que ya en la década de 1960, y con continuidad en la de 1970, México alcanzó una serie de acuerdos internacionales en materia antidrogas que le habían permitido ser cada vez más aceptado a nivel mundial, a pesar de su política de persecución de la disidencia, a la vez que construía un discurso contra las drogas muy bien acogido por la comunidad internacional. Así, la retórica antidrogas de la época pivota sobre el ataque al cultivo de estupefacientes como el opio o la mariguana (Juan Barona Lobato, México ante el reto de las drogas) sin hacer apenas mención a la lucha contra el tráfico por el papel de “trampolín” en el transporte de drogas procedentes de otros países de Latinoamérica: “[…] México es uno de los pocos países que combate con energía y radicalidad el tráfico de drogas, con resultados y pruebas evidentes que benefician no sólo a éste, sino a la comunidad internacional… México no puede aceptar ser inculpado del problema de las drogas que sufren otros Estados y jamás aceptará ser señalado como responsable directo o indirecto de ese problema” (ídem).

 

Así, a partir de 1976 se iniciaron una serie de acciones gubernamentales para erradicar los cultivos de drogas en suelo mexicano que fueron publicitadas con bombo y platillo como la solución contra el narcotráfico y que tuvieron continuidad hasta bien entrada la década de 1980 (Francisco Ortiz Pinchetti, La Operación Cóndor). Sin embargo, a pesar de la insistencia en la eficacia de los procedimientos de erradicación de los cultivos, los datos de los años subsiguientes sobre el tráfico y el consumo de drogas en Estados Unidos acabaron por quitar la razón al gobierno.

 

Así, las grandes cifras oficiales de destrucción de cientos de hectáreas de plantíos de estupefacientes se veían insignificantes cuando se comparaban con el incremento del tráfico de drogas a través de suelo mexicano (Carlos Loret de Mola, El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico). Más aún, si se tomaba en cuenta el aumento exponencial del consumo de drogas en Estados Unidos en los años posteriores. Y es que con el paso del tiempo esta campaña antinarcóticos conocida como Operación Cóndor evidenció que el narco mexicano, lejos de verse realmente afectado, salió ampliamente fortalecido al hacerse socio de los colombianos y situarse así a la cabeza del narcotráfico hacia Estados Unidos (Guadalupe González y Marta Tienda, México y Estados Unidos en la cadena internacional del narcotráfico). A partir de este momento, la sociedad mexicana empezó a ser consciente de que el problema del narcotráfico, a pesar del rimbombante discurso gubernamental, iba más allá del cultivo de drogas en territorio mexicano. Concretamente la clave de todo se centraba en los incalculables beneficios económicos obtenidos por el narco mexicano gracias al tráfico de drogas hacia Estados Unidos procedentes de países latinoamericanos, como Colombia (Leónidas Gómez Ordoñez, Cártel:historia de la droga). Entonces, por lógica, la lucha contra el narcotráfico debería haberse centrado en atacar el lavado de dinero procedente del tráfico de estupefacientes. La realidad, sin embargo, fue muy distinta.

 

La realidad de las políticas contra el narco

 

A la vez que todo esto ocurría, la violencia política de años anteriores tuvo una continuidad en la décadas de 1970 y 1980: “[…] En el periodo de 1971 a 1986, el investigador Miguel Concha contabilizó 1 mil 351 ejecuciones arbitrarias ocurridas en el país, es decir, un promedio de siete ejecuciones mensuales. Esta cifra había aumentado a 21 muertes por violencia política entre 1989 y 1990. En el periodo de 1988-1994, de acuerdo con la muestra, cada año 47 personas fueron asesinadas y 179 sufrieron diferentes tipos de violencia a causa de las elecciones y la actividad política…” (Mario Rojas Alba, Las manos sucias. Violación de los derechos humanos en México 1988-1995). Concretamente, la organización Americas Human Rights Watch –autora de varios informes sobre la violencia en México– publicó en 1990 el libro Derechos humanos en México, una política de impunidad, en el que se identifica la tendencia a resolver los problemas políticos y policiacos a través del uso del Ejército. En éste se hace especial hincapié en la tolerancia del gobierno ante las violaciones de derechos humanos llevados a cabo por los “servidores públicos” (ídem). Este diagnóstico coincide con algunos de los aspectos señalados en 2007 por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (Informe especial sobre las quejas en materia de desapariciones forzadas, capítulos II, III, IV y VI).

 

Al realizar un análisis pormenorizado de una parte de las violaciones de derechos humanos cometidas por la policía y el Ejército desde finales de la década de 1970 hasta la última etapa de 1980 (y con continuidad en décadas posteriores) vemos que están relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. Es decir que periódicamente distintos grupos de policías, así como determinados destacamentos del Ejército, llevaron a cabo asaltos, desapariciones, asesinatos, violaciones, torturas y todo tipo de agresiones contra poblaciones (normalmente indígenas y con gran conflictividad social) supuestamente vinculadas con el tráfico de drogas.

 

Lo más llamativo de todo esto es que en casos concretos estos grupos policiales, militares o paramilitares, han sido finalmente identificados, acusados e incluso condenados por este delito. En este sentido, los casos más sorprendentes fueron los de los grupos de policías que trabajaban respectivamente bajo las órdenes de Arturo el Negro Durazo, Francisco Sahagún Baca o Javier Coello Trejo. Lo realmente paradójico es que los tres ocuparon cargos muy importantes en la lucha contra el narco en distintos cuerpos policiales e incluso en la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), tristemente conocida por su papel clave en la detención, tortura, desaparición y asesinato de cientos de personas en todo el país.

 

Precisamente, estos personajes fueron célebres por la represión ejercida bajo su mando contra la población civil. Es más, en 1985 después de un terremoto que provocó el derrumbe de varios edificios, quedaron al descubierto celdas de tortura de la Procuraduría del Distrito Federal, donde eran retenidos y torturados decenas de personas (Leónidas Gómez Ordoñez, Cártel:historia de la droga).

 

El asesinato que lo cambió todo

 

Tan sorprendente como lo anterior es el conocimiento que Estados Unidos ha tenido sobre la vinculación de los cuerpos policiales mexicanos en el tráfico de drogas y en especial la DFS. Así, ya en 1951 la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) alababa dicho cuerpo de policía, aunque matizaba: “[…] Algunos jefes de este grupo son poco escrupulosos y han abusado del considerable poder que tienen porque toleran, y de hecho controlan, actividades ilegales como el contrabando de narcóticos” (Sergio Aguayo, La charola. Una historia de los servicios de inteligencia en México). A pesar de conocer perfectamente todas las violaciones de derechos humanos cometidas tanto por la policía como por el Ejército Mexicano (Luis de la Barreda Solórzano, La tortura en México.Un análisis jurídico), la CIA no hizo nada para impedir dichas actitudes o intentar corregirlas (Jennifer Harbury, Truth, torture and the american way. The history and consequences of US involvement in torture). Es más, algunas agencias de inteligencia de Estados Unidos llevaron a cabo todo tipo de torturas en Latinoamérica e incluso llegaron a utilizar el narcotráfico en determinadas ocasiones (Peter Dale Scott y Jonathan Marshall, Cocaine politics. Drugs, armies and the CIA in Central America) como medio para conseguir sus objetivos políticos en países que estaban bajo su influencia (Alfred W McCoy, A question of torture).

 

A pesar de todo lo anterior, a mediados de la década de 1980 se produjo un suceso que provocó una serie de reacciones que cambiarían la lucha contra el narcotráfico y, como consecuencia, derivarían en una nueva etapa para éste. Me refiero concretamente al asesinato en México del agente de la Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA, por su sigla en inglés) Enrique Camarera, en 1985. Este crimen sorprendió por completo a Estados Unidos, que pudo comprobar en sus propias carnes el gran poder que había logrado el narco y el altísimo nivel de corrupción existente en México que alcanzaba amplios sectores políticos.

 

Este acontecimiento derivó en una serie de acusaciones de corrupción por parte del gobierno de Estados Unidos hacia el mexicano y en un serio enfrentamiento diplomático entre ambos países. Como consecuencia, tiempo después y por las presiones de Estados Unidos, se produjeron las detenciones de algunos de los presuntos responsables del asesinato de Camarena: los narcotráficantes Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca, Don Neto.

 

Sin embargo, debido a que las responsabilidades sobre el crimen comenzaron a apuntar a las más altas esferas políticas, las críticas hacia el gobierno mexicano continuaron y provocaron que se cuestionara la legalidad de las intervenciones de la DEA en México.

 

Todo ello derivó en la emisión en Estados Unidos de una serie de televisión que destapó el nivel de corrupción política que había logrado el narco mexicano. De este modo, la presión sobre México fue tan grande que no quedó otro remedio que aplicar una nueva estrategia constante en la lucha contra el tráfico de drogas: la persecución de las grandes figuras conocidas del narcotráfico. Y es que a pesar de que todo el mundo sabía de las conexiones del narco con políticos y empresarios mexicanos, el gobierno necesitaba capturar a algunos de éstos para dar ejemplo ante la comunidad internacional que empezaba a cuestionarlo seriamente. Así, a finales de la década de 1980 fue detenido el mítico narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo. Su aprehensión supuso el fin de una etapa del narco en México y el comienzo de otra, que traería desastrosas consecuencias para la verdadera víctima de las políticas antinarco: la sociedad mexicana.

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Parte 3/5

Tercera parte/Santiago Gallur Santorum*

 

21 octubre 2011

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El nuevo narco mexicano: viejas prácticas y medios de comunicación

 

La década de 1990 constituye un periodo clave para la comprensión de la situación de la violencia que se vive en la actualidad, debido fundamentalmente a que durante ese lapso se produjo una serie de cambios que trastocaron las estructuras del narcotráfico en México. En 1989 fue encarcelado el mítico narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo. A partir de ese momento tuvo lugar un reparto de los territorios: se trata del nacimiento de los cárteles que conocemos hoy en día (Ricardo Ravelo, Los capos. Las narco-rutas de México. México, Distrito Federal, Plaza y Janés, 2006, pp. 95-108).

 

Anteriormente habían caído Ernesto Fonseca, Don Neto, y Rafael Caro Quintero. Unidas a las de Gallardo y otras figuras relevantes de la época, las detenciones coincidieron con un periodo en el que el narco pasó de “transportista” de la droga colombiana, a socio e, incluso, después, a dueño de la mercancía (Thomas A Constantine,?administrador?de la DEA [Agencia Antidrogas Estadunidense], en International drug trafficking organizations in Mexico,?8 de agosto de 1995). De este modo, a la vez que los viejos grandes capos mexicanos caían, aparecieron otros que liderarían los nuevos cárteles, dejando atrás la idea de colaboración o de gran familia para verse entre sí como competidores o rivales (ídem).

 

El papel de los medios de comunicación

 

Durante esta década se produce un incremento progresivo de la información periódica en los medios de comunicación sobre el narcotráfico, los cárteles, los grandes capos y la corrupción asociada. Paradójicamente, este es uno de los aspectos más importantes que marcarían el decenio de 1990, ya que a medida que se publican noticias sobre el tema en algunos medios la sociedad demanda más información, lo que favorece que se origine un aumento de la cobertura mediática directamente proporcional.

 

Conforme pasaron los años los grandes narcos acabarán acabarían por aparecer (a veces como grandes empresarios) en las portadas de periódicos y revistas, e incluso en las cabeceras de noticieros a nivel estatal y nacional (Proceso, ediciones 688-1207). De esta forma, el narcotráfico y su riqueza asociada se convierten en algo evidente y de dominio público (Testimonios de la DEA: Constantine, Wankel, Marshall, Milford, Horn y Fiano).

 

Se instaura la tendencia de mostrar la eficacia de la lucha contra éste en los medios a través de las detenciones o las muertes de los narcotraficantes. Esta práctica, que se sigue usando en la actualidad, señala que el poder político se dio cuenta de la necesidad de utilizar los medios de comunicación masivos para convencer a la opinión pública de su “gran profesionalidad” y de la eficacia del combate contra el narco, a la vez que salían a la luz la corrupción de esos mismos cargos políticos.

 

El problema fue que, debido a la corruptela y las redes clientelares existentes en el propio sistema político (Rosario Castellanos, et al, La corrupción. Los grandes problemas nacionales. México, Distrito Federal, Nuestro Tiempo, SA, 1969, p. 73-146) y en el aparato de justicia arrastradas desde décadas anteriores, en pocas ocasiones altos cargos políticos, empresariales, policiales y militares, fueron condenados por sus vínculos con el narco (David García Salinas, ¿Jueces o verdugos?, México, Distrito Federal, La Prensa, 1993). En lugar de ello los escándalos por los nexos con los cárteles se repetían a la par que se multiplicaban exponencialmente las noticias en las que los “presuntos” corruptos hacían alarde de su conducta ética y moral. Lentamente se normalizó una situación que tenía poco de estándar. La sociedad se empezó a acostumbrar a los señalamientos públicos por corrupción de sus líderes políticos (y familiares), a sus discursos de réplica que clamaban por su inocencia y, debido a graves fallos en el sistema de justicia, a que estos saliesen impunes en una gran cantidad de ocasiones. Como consecuencia directa, a pesar de que en décadas anteriores se conocían por los medios de comunicación los grandes y constantes revuelos por corrupción y vinculación de políticos, empresarios, policías y militares con el narco (Frontline, “The rise and fall of the Salinas brothers. Family tree, interviews, readings. Maps, drug cartels and mexican news reports on the scandals”. 1995-2011. www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/mexico/), esta dinámica quedó instaurada como el natural devenir de los hechos.

 

Información y desinformación desde Estados Unidos

 

Mientras, al otro lado de la frontera, el vecino del Norte tomaba nota del poder que había alcanzado el narcotráfico en México, sin apenas plantearse la existencia de una corresponsabilidad debido al gran beneficio económico que conseguían los cárteles por el aumento exponencial de la demanda de drogas en Estados Unidos. Todo esto a pesar de que ya en 1995, Thomas A Constantine declaraba en el Congreso de Estados Unidos: “[…]In fact, mister Chairman, we estimate that the colombian drug mafia is using Mexico as a cocaine safe haven to store, at any one time, as much as 70 to 100 tons of cocaine that will eventually be smuggled across the United States border for distribution on american streets. This is enough to provide a line of cocaine to every man, woman, and child on this planet, and then some. At a conservative estimate, this cocaine would be worth over 700 million to 1 billion on america’s streets […]” (De hecho, señor presidente, estimamos que la mafia de la droga colombiana está utilizando a México como un refugio para guardar la cocaína; se trata de entre 70 y 100 toneladas que finalmente contrabandean para su distribución en las calles estadunidenses. Esto es suficiente para proporcionar más de una línea de cocaína a cada hombre, mujer y niño en este planeta. En una estimación conservadora, esta cocaína tendría un valor entre 700 millones y 1 mil millones de dólares en las calles de Estados Unidos) (Thomas A Constantine,?en International Drug trafficking organizations in Mexico,?8 de agosto de 1995).

 

Sin embargo, el discurso del gobierno estadunidense tampoco varió sustancialmente en la década de 1990. El planteamiento era el mismo de siempre: había que acabar con el narco a través de la fuerza. Evidentemente Estados Unidos apoyaría a México en todo lo necesario y, por supuesto, la ayuda económica prestada sería invertida en armas y entrenamiento (Thomas A Constantine, en Cooperation with Mexico, Mexico and the southwest border initiative; Milford, DEA: Anti-narcotics cooperation with the government of Mexico, 29 de octubre de 1997). Y eso a pesar de que ya en 1990 había salido a la luz un documento de la DEA que relacionaba a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con el uso del dinero del narcotráfico y el entrenamiento de contras nicaragüenses en el rancho de un capo mexicano (DEA México OPS, Informe de inteligencia; “FBI/DEA/CIA files on William Robert ?Tosh’ Plumlee”; Scott, Cocaine politics, pp. 36-42. toshplumlee.info/).

 

Por ello, de vez en cuando se mencionaba también la necesidad de combatir el lavado de dinero… en México, claro. Y es que se consideraba que una gran parte de éste obtenido por los narcos mexicanos era lavado en México, no en Estados Unidos. Además, a penas se hacía mención al hecho de que la droga transportada a través de México era vendida en Estados Unidos por ciudadanos estadunidenses a ciudadanos estadounidenses, donde el intercambio “comercial” último (donde más beneficio se obtiene) se realizaba en ese país (Donnie Marshall, jefe de operaciones nacionales de la DEA, en US law enforcement response to money laundering activities in Mexico, 5 de septiembre de 1996). Es más, en 1988 Lee Rensselaer calculó que a mediados de la década de 1980 los traficantes suramericanos habían ganado unos 5 mil millones de dólares fruto de las ventas de drogas en Estados Unidos, de los que sólo regresaban a sus países entre 1 mil 500 y 2 mil millones de dólares, por lo que por lógica, entre 3 mil y 3 mil 500 millones de dólares se quedarían en Estados Unidos.

 

Poco después, en 1992, Peter Smith estimó que a finales del decenio de 1980 la venta de drogas en Estados Unidos superaba los 110 mil millones de dólares (Carlos Loret de Mola. El negocio. La economía de México atrapada por el narcotráfico, México, Distrito Federal, Grijalbo, 2001, p. 142). Y si a este dato unimos las “estimaciones conservadoras” del administrador de la DEA en 1995, Thomas A Constantine, de que en México había cocaína colombiana para vender en Estados Unidos por valor, en calle, de cerca de 1 billón de dólares, los beneficios parecen simplemente estratosféricos. (Thomas A Constantine,?en International Drug trafficking organizations in Mexico,?8 de agosto de 1995).

Yendo más allá, si tenemos en cuenta el informe What america’s users spend on illegal drugs, en 1998 los estadunidenses habían gastado unos 66 mil millones de dólares en drogas ilegales. Por lo tanto, el volumen de dinero negro generado era inmenso en ambos lados de la frontera. El problema surge si se toma en cuenta que según la Casa Blanca y la DEA la venta de estupefacientes en las calles estadunidenses era también controlada por los cárteles mexicanos, lo cual fue rechazado categóricamente por la Procuraduría General de la República (Carlos Loret de Mola, op cit, p. 125-136).

 

Dicha teoría no sólo parecía intencionada sino que no tiene coherencia histórica, ya que hasta la década de 1980 los cárteles colombianos dominaban el tráfico de cocaína a Estados Unidos, con lo que obtenían grandes beneficios económicos. Es entonces imposible que durante el decenio de 1990 (y por lo tanto en menos de 10 años) los cárteles mexicanos, además de hacerse socios de los colombianos, dominaran también el tráfico de drogas en las calles de Estados Unidos y desplazaran a los minoristas a los que los colombianos anteriormente vendían la cocaína que transportaban a Estados Unidos. Simplemente es imposible si se toma en cuenta la extensión del territorio a cubrir y el personal necesario para ello.

 

El narco contra el narco

 

En las décadas de 1960, 1970 y 1980 el discurso oficial en México aseguraba categóricamente que las autoridades luchaban contra el narcotráfico (Juan Barona Lobato, México ante el reto de las drogas. México, Distrito Federal, Impresiones Modernas, Procuraduría General de la República, 1976, pp. 39-70, 147-259). Lo curioso es que esta arenga se mantuvo también durante la década de 1990. El problema surge precisamente derivado de la información periódica y progresiva acerca del narcotráfico y la corrupción política asociada, ya que, si bien en las décadas anteriores se informaba muy poco sobre detalles de este tipo, en la de 1990 la reacción mediática a la corrupción política, policial y militar vinculada al narco se originó de forma casi inmediata, al igual que las reacciones políticas a nivel nacional e internacional (Thomas A Constantine,?en International Drug trafficking organizations in Mexico,?8 de agosto de 1995). Por ello, la propia sociedad mexicana acabó viéndose inmersa en una amalgama de informaciones y desmentidos, con una importancia similar debido a la magnitud de los hechos a los que se hacía referencia. Es decir, que a pesar de que salen a la luz a través de los medios escándalos de corrupción o vinculación política con el narco, frecuentemente estos hechos eran negados categóricamente (Frontline, “The rise and fall of the Salinas brothers. Family tree, interviews, readings. Maps, drug cartels and mexican news reports on the scandals”, 1995-2011. www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/mexico/).

 

A pesar de los grandes discursos institucionales que elogiaban la eficiente lucha contra el narcotráfico en México, del otro lado de la frontera la versión era casi opuesta. Las propias agencias de inteligencia estadunidenses empezaron a señalar con cierta periodicidad que algunos poderosos narcotraficantesmexicanos habían conseguido corromper a una parte del poder político, policial y militar, convirtiendo a sus cárteles en algunos de los más poderosos del mundo. Es decir, que las organizaciones más potentadas habían conseguido orientar la lucha contra el narco a su favor, al hacer de este modo que las propias autoridades persiguieran a algunos narcotraficantes, mientras que protegían claramente a otros. Por ello se podría afirmar que el propio narco consiguió dominar una parte de la lucha contra el tráfico de drogas, utilizándola para eliminar a sus enemigos y aumentar progresivamente su poder (Testimonios de la DEA: Constantine, Wankel, Marshall, Milford, Horn y Fiano).

 

A la vez, a medida que pasaban los años se repetían los asesinatos, violaciones y torturas efectuadas en la población civil, como las realizadas por el grupo de policías bajo las órdenes de Javier Coello Trejo, conocido en sus mejores tiempos como el Fiscal de Hierro. En esta década este tipo de prácticas se extenderían por todo el país al ser utilizadas por policías, militares y narcos, aunque principalmente en Guerrero, Chihuahua y Chiapas y frecuentemente en poblaciones indígenas.

 

Así, mientras se creaban comisiones binacionales que denunciaban la práctica de la tortura por parte de las autoridades, la infiltración del narco en las fuerzas de seguridad se hacía cada vez más evidente.

 

Ya en 1994, con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, las fuerzas de seguridad dejaron de disimular y se emplearon con contundencia en la represión. Salieron así a relucir a nivel nacional e internacional las violaciones de derechos humanos. Pronto, a la vez que los nexos entre narcotráficantes, policías, militares y políticos se hacían más evidentes con la difusión de casos concretos, empezó a intuirse que todos utilizaban la violencia con un objetivo en común: el control social (Mario Rojas Alba, Las manos sucias. Violación de los derechos humanos en México (1988-1995), México, Distrito Federal, Grijalbo, 1996, 397-402).

 

Lo curioso es que tanto las prácticas utilizadas para llevarlo a cabo como los métodos para lograrlo, eran similares a los utilizados en décadas pasadas y giraban alrededor de la violencia extrema sobre la población mediante el uso de grupos policiales, militares y paramilitares, entre los que podríamos incluir a los sicarios del narco y sus comandos armados. En realidad sólo había cambiado una cosa en todos estos años: ahora la sociedad era conocedora de la corrupción y el terror a través de ciertos medios de comunicación.

 

Es más, lo sorprendente es que en determinadas zonas de México daba la impresión de que la violencia de la guerra sucia tenía cierta continuidad, aunque ejercida en esta ocasión no sólo por las propias autoridades (Proceso, ediciones 688-1207; Mario Rojas Alba, op cit; Jorge Luis Sierra Guzmán, El Ejército y la Constitución Mexicana. Combate al narcotráfico, paramilitarismo y contrainsurgencia, México, Distrito Federal, Plaza y Valdés, 1999, pp. 135-154, 161-190; Jorge Luís Sierra Guzmán, El enemigo interno. Contrainsurgencia y fuerzas armadas en México, México, Distrito Federal, Plaza y Valdés, Universidad Iberoamericana, Centro de Estudios Estratégicos de América de América del Norte, 2003, p. 31-40, 71-120, 160-181, 220-250).

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E de repente alguém aparece toda arrumadinha e com alguns dos cachorrinhos da casa na coleirinha...

- Balin, onde vc pensa que vai?

- Mamãe, posso levar os doguinhos pra passear?

- Nanão, mocinha! Vc não vai dar conta de todos eles na rua!

- Não são toooodos, mamãe! A Fiona não vai, ela é muito molenga na rua.

Ela diz isso pq eu bem sei que "passear" é sinônimo de correr ladeira abaixo e 5 voltas ao redor do parquinho sem parar com os cães. Os coitadinhos chegam pedindo 300 litros de água! 😒

Phew, it has been a struggle, but these are the final 5 uploads from St Sepulchre: a glorious church, a church of delights if you will.

 

Next up, St Dunstan in the West, the photos of which have not come out well, so I will have to return, but so it goes, so it goes.

 

With the rain falling harder, it was a bit of a route march to Holborn and my next church, the stunning St Sepulchre, which was also open.

 

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St Sepulchre-without-Newgate, also known as the Church of the Holy Sepulchre (Holborn), is an Anglican church in the City of London. It is located on Holborn Viaduct, almost opposite the Old Bailey. In medieval times it stood just outside ("without") the now-demolished old city wall, near the Newgate. It has been a living of St John's College, Oxford, since 1622.

 

The original Saxon church on the site was dedicated to St Edmund the King and Martyr. During the Crusades in the 12th century the church was renamed St Edmund and the Holy Sepulchre, in reference to the Church of the Holy Sepulchre in Jerusalem. The name eventually became contracted to St Sepulchre.

 

The church is today the largest parish church in the City. It was completely rebuilt in the 15th century but was gutted by the Great Fire of London in 1666,[1] which left only the outer walls, the tower and the porch standing[2] -. Modified in the 18th century, the church underwent extensive restoration in 1878. It narrowly avoided destruction in the Second World War, although the 18th-century watch-house in its churchyard (erected to deter grave-robbers) was completely destroyed and had to be rebuilt.

 

The interior of the church is a wide, roomy space with a coffered ceiling[3] installed in 1834. The Vicars' old residence has recently been renovated into a modern living quarter.

 

During the reign of Mary I in 1555, St Sepulchre's vicar, John Rogers, was burned as a heretic.

 

St Sepulchre is named in the nursery rhyme Oranges and Lemons as the "bells of Old Bailey". Traditionally, the great bell would be rung to mark the execution of a prisoner at the nearby gallows at Newgate. The clerk of St Sepulchre's was also responsible for ringing a handbell outside the condemned man's cell in Newgate Prison to inform him of his impending execution. This handbell, known as the Execution Bell, now resides in a glass case to the south of the nave.

 

The church has been the official musicians' church for many years and is associated with many famous musicians. Its north aisle (formerly a chapel dedicated to Stephen Harding) is dedicated as the Musicians' Chapel, with four windows commemorating John Ireland, the singer Dame Nellie Melba, Walter Carroll and the conductor Sir Henry Wood respectively.[4] Wood, who "at the age of fourteen, learned to play the organ" at this church [1] and later became its organist, also has his ashes buried in this church.

 

The south aisle of the church holds the regimental chapel of the Royal Fusiliers (City of London Regiment), and its gardens are a memorial garden to that regiment.[5] The west end of the north aisle has various memorials connected with the City of London Rifles (the 6th Battalion London Regiment). The church was designated a Grade I listed building on 4 January 1950.

 

en.wikipedia.org/wiki/St_Sepulchre-without-Newgate

 

The Early History of St. Sepulchre's—Its Destruction in 1666—The Exterior and Interior—The Early Popularity of the Church—Interments here—Roger Ascham, the Author of the "Schoolmaster"—Captain John Smith, and his Romantic Adventures—Saved by an Indian Girl— St. Sepulchre's Churchyard—Accommodation for a Murderess—The Martyr Rogers—An Odd Circumstance—Good Company for the Dead—A Leap from the Tower—A Warning Bell and a Last Admonition—Nosegays for the Condemned—The Route to the Gallows-tree— The Deeds of the Charitable—The "Saracen's Head"—Description by Dickens—Giltspur Street—Giltspur Street Compter—A Disreputable Condition—Pie Corner—Hosier Lane—A Spurious Relic—The Conduit on Snow Hill—A Ladies' Charity School—Turnagain Lane—Poor Betty!—A Schoolmistress Censured—Skinner Street—Unpropitious Fortune—William Godwin—An Original Married Life.

 

Many interesting associations—Principally, however, connected with the annals of crime and the execution of the laws of England—belong to the Church of St. Sepulchre, or St. 'Pulchre. This sacred edifice—anciently known as St. Sepulchre's in the Bailey, or by Chamberlain Gate (now Newgate)—stands at the eastern end of the slight acclivity of Snow Hill, and between Smithfield and the Old Bailey. The genuine materials for its early history are scanty enough. It was probably founded about the commencement of the twelfth century, but of the exact date and circumstances of its origin there is no record whatever. Its name is derived from the Holy Sepulchre of our Saviour at Jerusalem, to the memory of which it was first dedicated.

 

The earliest authentic notice of the church, according to Maitland, is of the year 1178, at which date it was given by Roger, Bishop of Sarum, to the Prior and Canons of St. Bartholomew. These held the right of advowson until the dissolution of monasteries by Henry VIII., and from that time until 1610 it remained in the hands of the Crown. James I., however, then granted "the rectory and its appurtenances, with the advowson of the vicarage," to Francis Phillips and others. The next stage in its history is that the rectory was purchased by the parishioners, to be held in fee-farm of the Crown, and the advowson was obtained by the President and Fellows of St. John the Baptist College, at Oxford.

 

The church was rebuilt about the middle of the fifteenth century, when one of the Popham family, who had been Chancellor of Normandy and Treasurer of the King's Household, with distinguished liberality erected a handsome chapel on the south side of the choir, and the very beautiful porch still remaining at the south-west corner of the building. "His image," Stow says, "fair graven in stone, was fixed over the said porch."

 

The dreadful fire of 1666 almost destroyed St. Sepulchre's, but the parishioners set energetically to work, and it was "rebuilt and beautified both within and without." The general reparation was under the direction of Sir Christopher Wren, and nothing but the walls of the old building, and these not entirely, were suffered to remain. The work was done rapidly, and the whole was completed within four years.

 

"The tower," says Mr. Godwin, "retained its original aspect, and the body of the church, after its restoration, presented a series of windows between buttresses, with pointed heads filled with tracery, crowned by a string-course and battlements. In this form it remained till the year 1790, when it appears the whole fabric was found to be in a state of great decay, and it was resolved to repair it throughout. Accordingly the walls of the church were cased with Portland stone, and all the windows were taken out and replaced by others with plain semi-circular heads, as now seen—certainly agreeing but badly with the tower and porch of the building, but according with the then prevailing spirit of economy. The battlements, too, were taken down, and a plain stone parapet was substituted, so that at this time (with the exception of the roof, which was wagon-headed, and presented on the outside an unsightly swell, visible above the parapet) the church assumed its present appearance." The ungainly roof was removed, and an entirely new one erected, about 1836.

 

At each corner of the tower—"one of the most ancient," says the author of "Londinium Redivivum," "in the outline of the circuit of London" —there are spires, and on the spires there are weathercocks. These have been made use of by Howell to point a moral: "Unreasonable people," says he, "are as hard to reconcile as the vanes of St. Sepulchre's tower, which never look all four upon one point of the heavens." Nothing can be said with certainty as to the date of the tower, but it is not without the bounds of probability that it formed part of the original building. The belfry is reached by a small winding staircase in the south-west angle, and a similar staircase in an opposite angle leads to the summit. The spires at the corners, and some of the tower windows, have very recently undergone several alterations, which have added much to the picturesqueness and beauty of the church.

 

The chief entrance to St. Sepulchre's is by a porch of singular beauty, projecting from the south side of the tower, at the western end of the church. The groining of the ceiling of this porch, it has been pointed out, takes an almost unique form; the ribs are carved in bold relief, and the bosses at the intersections represent angels' heads, shields, roses, &c., in great variety.

 

Coming now to the interior of the church, we find it divided into three aisles, by two ranges of Tuscan columns. The aisles are of unequal widths, that in the centre being the widest, that to the south the narrowest. Semi-circular arches connect the columns on either side, springing directly from their capitals, without the interposition of an entablature, and support a large dental cornice, extending round the church. The ceiling of the middle aisle is divided into seven compartments, by horizontal bands, the middle compartment being formed into a small dome.

 

The aisles have groined ceilings, ornamented at the angles with doves, &c., and beneath every division of the groining are small windows, to admit light to the galleries. Over each of the aisles there is a gallery, very clumsily introduced, which dates from the time when the church was built by Wren, and extends the whole length, excepting at the chancel. The front of the gallery, which is of oak, is described by Mr. Godwin as carved into scrolls, branches, &c., in the centre panel, on either side, with the initials "C. R.," enriched with carvings of laurel, which have, however, he says, "but little merit."

 

At the east end of the church there are three semicircular-headed windows. Beneath the centre one is a large Corinthian altar-piece of oak, displaying columns, entablatures, &c., elaborately carved and gilded.

 

The length of the church, exclusive of the ambulatory, is said to be 126 feet, the breadth 68 feet, and the height of the tower 140 feet.

 

A singularly ugly sounding-board, extending over the preacher, used to stand at the back of the pulpit, at the east end of the church. It was in the shape of a large parabolic reflector, about twelve feet in diameter, and was composed of ribs of mahogany.

 

At the west end of the church there is a large organ, said to be the oldest and one of the finest in London. It was built in 1677, and has been greatly enlarged. Its reed-stops (hautboy, clarinet, &c.) are supposed to be unrivalled. In Newcourt's time the church was taken notice of as "remarkable for possessing an exceedingly fine organ, and the playing is thought so beautiful, that large congregations are attracted, though some of the parishioners object to the mode of performing divine service."

 

On the north side of the church, Mr. Godwin mentions, is a large apartment known as "St. Stephen's Chapel." This building evidently formed a somewhat important part of the old church, and was probably appropriated to the votaries of the saint whose name it bears.

 

Between the exterior and the interior of the church there is little harmony. "For example," says Mr. Godwin, "the columns which form the south aisle face, in some instances, the centre of the large windows which occur in the external wall of the church, and in others the centre of the piers, indifferently." This discordance may likely enough have arisen from the fact that when the church was rebuilt, or rather restored, after the Great Fire, the works were done without much attention from Sir Christopher Wren.

 

St. Sepulchre's appears to have enjoyed considerable popularity from the earliest period of its history, if one is to judge from the various sums left by well-disposed persons for the support of certain fraternities founded in the church—namely, those of St. Katherine, St. Michael, St. Anne, and Our Lady—and by others, for the maintenance of chantry priests to celebrate masses at stated intervals for the good of their souls. One of the fraternities just named—that of St. Katherine— originated, according to Stow, in the devotion of some poor persons in the parish, and was in honour of the conception of the Virgin Mary. They met in the church on the day of the Conception, and there had the mass of the day, and offered to the same, and provided a certain chaplain daily to celebrate divine service, and to set up wax lights before the image belonging to the fraternity, on all festival days.

 

The most famous of all who have been interred in St. Sepulchre's is Roger Ascham, the author of the "Schoolmaster," and the instructor of Queen Elizabeth in Greek and Latin. This learned old worthy was born in 1515, near Northallerton, in Yorkshire. He was educated at Cambridge University, and in time rose to be the university orator, being notably zealous in promoting what was then a novelty in England—the study of the Greek language. To divert himself after the fatigue of severe study, he used to devote himself to archery. This drew down upon him the censure of the all-work-and-no-play school; and in defence of himself, Ascham, in 1545, published "Toxophilus," a treatise on his favourite sport. This book is even yet well worthy of perusal, for its enthusiasm, and for its curious descriptions of the personal appearance and manners of the principal persons whom the author had seen and conversed with. Henry VIII. rewarded him with a pension of £10 per annum, a considerable sum in those days. In 1548, Ascham, on the death of William Grindall, who had been his pupil, was appointed instructor in the learned languages to Lady Elizabeth, afterwards the good Queen Bess. At the end of two years he had some dispute with, or took a disgust at, Lady Elizabeth's attendants, resigned his situation, and returned to his college. Soon after this he was employed as secretary to the English ambassador at the court of Charles V. of Germany, and remained abroad till the death of Edward VI. During his absence he had been appointed Latin secretary to King Edward. Strangely enough, though Queen Mary and her ministers were Papists, and Ascham a Protestant, he was retained in his office of Latin secretary, his pension was increased to £20, and he was allowed to retain his fellowship and his situation as university orator. In 1554 he married a lady of good family, by whom he had a considerable fortune, and of whom, in writing to a friend, he gives, as might perhaps be expected, an excellent character. On the accession of Queen Elizabeth, in 1558, she not only required his services as Latin secretary, but as her instructor in Greek, and he resided at Court during the remainder of his life. He died in consequence of his endeavours to complete a Latin poem which he intended to present to the queen on the New Year's Day of 1569. He breathed his last two days before 1568 ran out, and was interred, according to his own directions, in the most private manner, in St. Sepulchre's Church, his funeral sermon being preached by Dr. Andrew Nowell, Dean of St. Paul's. He was universally lamented; and even the queen herself not only showed great concern, but was pleased to say that she would rather have lost ten thousand pounds than her tutor Ascham, which, from that somewhat closehanded sovereign, was truly an expression of high regard.

 

Ascham, like most men, had his little weaknesses. He had too great a propensity to dice and cock-fighting. Bishop Nicholson would try to convince us that this is an unfounded calumny, but, as it is mentioned by Camden, and other contemporary writers, it seems impossible to deny it. He died, from all accounts, in indifferent circumstances. "Whether," says Dr. Johnson, referring to this, "Ascham was poor by his own fault, or the fault of others, cannot now be decided; but it is certain that many have been rich with less merit. His philological learning would have gained him honour in any country; and among us it may justly call for that reverence which all nations owe to those who first rouse them from ignorance, and kindle among them the light of literature." His most valuable work, "The Schoolmaster," was published by his widow. The nature of this celebrated performance may be gathered from the title: "The Schoolmaster; or a plain and perfite way of teaching children to understand, write, and speak the Latin tongue. … And commodious also for all such as have forgot the Latin tongue, and would by themselves, without a schoolmaster, in short time, and with small pains, recover a sufficient habilitie to understand, write, and speak Latin: by Roger Ascham, ann. 1570. At London, printed by John Daye, dwelling over Aldersgate," a printer, by the way, already mentioned by us a few chapters back (see page 208), as having printed several noted works of the sixteenth century.

 

Dr. Johnson remarks that the instruction recommended in "The Schoolmaster" is perhaps the best ever given for the study of languages.

 

Here also lies buried Captain John Smith, a conspicuous soldier of fortune, whose romantic adventures and daring exploits have rarely been surpassed. He died on the 21st of June, 1631. This valiant captain was born at Willoughby, in the county of Lincoln, and helped by his doings to enliven the reigns of Elizabeth and James I. He had a share in the wars of Hungary in 1602, and in three single combats overcame three Turks, and cut off their heads. For this, and other equally brave deeds, Sigismund, Duke of Transylvania, gave him his picture set in gold, with a pension of three hundred ducats; and allowed him to bear three Turks' heads proper as his shield of arms. He afterwards went to America, where he had the misfortune to fall into the hands of the Indians. He escaped from them, however, at last, and resumed his brilliant career by hazarding his life in naval engagements with pirates and Spanish men-of-war. The most important act of his life was the share he had in civilising the natives of New England, and reducing that province to obedience to Great Britain. In connection with his tomb in St. Sepulchre's, he is mentioned by Stow, in his "Survey," as "some time Governor of Virginia and Admiral of New England."

 

Certainly the most interesting events of his chequered career were his capture by the Indians, and the saving of his life by the Indian girl Pocahontas, a story of adventure that charms as often as it is told. Bancroft, the historian of the United States, relates how, during the early settlement of Virginia, Smith left the infant colony on an exploring expedition, and not only ascended the river Chickahominy, but struck into the interior. His companions disobeyed his instructions, and being surprised by the Indians, were put to death. Smith preserved his own life by calmness and self-possession. Displaying a pocket-compass, he amused the savages by an explanation of its power, and increased their admiration of his superior genius by imparting to them some vague conceptions of the form of the earth, and the nature of the planetary system. To the Indians, who retained him as their prisoner, his captivity was a more strange event than anything of which the traditions of their tribes preserved the memory. He was allowed to send a letter to the fort at Jamestown, and the savage wonder was increased, for he seemed by some magic to endow the paper with the gift of intelligence. It was evident that their captive was a being of a high order, and then the question arose, Was his nature beneficent, or was he to be dreaded as a dangerous enemy? Their minds were bewildered, and the decision of his fate was referred to the chief Powhatan, and before Powhatan Smith was brought. "The fears of the feeble aborigines," says Bancroft, "were about to prevail, and his immediate death, already repeatedly threatened and repeatedly delayed, would have been inevitable, but for the timely intercession of Pocahontas, a girl twelve years old, the daughter of Powhatan, whose confiding fondness Smith had easily won, and who firmly clung to his neck, as his head was bowed down to receive the stroke of the tomahawks. His fearlessness, and her entreaties, persuaded the council to spare the agreeable stranger, who could make hatchets for her father, and rattles and strings of beads for herself, the favourite child. The barbarians, whose decision had long been held in suspense by the mysterious awe which Smith had inspired, now resolved to receive him as a friend, and to make him a partner of their councils. They tempted him to join their bands, and lend assistance in an attack upon the white men at Jamestown; and when his decision of character succeeded in changing the current of their thoughts, they dismissed him with mutual promises of friendship and benevolence. Thus the captivity of Smith did itself become a benefit to the colony; for he had not only observed with care the country between the James and the Potomac, and had gained some knowledge of the language and manners of the natives, but he now established a peaceful intercourse between the English and the tribes of Powhatan."

 

On the monument erected to Smith in St. Sepulchre's Church, the following quaint lines were formerly inscribed:—

 

"Here lies one conquered that hath conquered kings,

Subdued large territories, and done things

Which to the world impossible would seem,

But that the truth is held in more esteem.

Shall I report his former service done,

In honour of his God, and Christendom?

How that he did divide, from pagans three,

Their heads and lives, types of his chivalry?—

For which great service, in that climate done,

Brave Sigismundus, King of Hungarion,

Did give him, as a coat of arms, to wear

These conquered heads, got by his sword and spear.

Or shall I tell of his adventures since

Done in Virginia, that large continent?

How that he subdued kings unto his yoke,

And made those heathens flee, as wind doth smoke;

And made their land, being so large a station,

An habitation for our Christian nation,

Where God is glorified, their wants supplied;

Which else for necessaries, must have died.

But what avails his conquests, now he lies

Interred in earth, a prey to worms and flies?

Oh! may his soul in sweet Elysium sleep,

Until the Keeper, that all souls doth keep,

Return to judgment; and that after thence

With angels he may have his recompense."

 

Sir Robert Peake, the engraver, also found a last resting-place here. He is known as the master of William Faithorne—the famous English engraver of the seventeenth century—and governor of Basing House for the king during the Civil War under Charles I. He died in 1667. Here also was interred the body of Dr. Bell, grandfather of the originator of a well-known system of education.

 

"The churchyard of St. Sepulchre's," we learn from Maitland, "at one time extended so far into the street on the south side of the church, as to render the passage-way dangerously narrow. In 1760 the churchyard was, in consequence, levelled, and thrown open to the public. But this led to much inconvenience, and it was re-enclosed in 1802."

 

Sarah Malcolm, the murderess, was buried in the churchyard of St. Sepulchre's in 1733. This coldhearted and keen-eyed monster in human form has had her story told by us already. The parishioners seem, on this occasion, to have had no such scruples as had been exhibited by their predecessors a hundred and fifty years previous at the burial of Awfield, a traitor. We shall see presently that in those more remote days they were desirous of having at least respectable company for their deceased relatives and friends in the churchyard.

 

"For a long period," says Mr. Godwin (1838), "the church was surrounded by low mean buildings, by which its general appearance was hidden; but these having been cleared away, and the neighbourhood made considerably more open, St. Sepulchre's now forms a somewhat pleasing object, notwithstanding that the tower and a part of the porch are so entirely dissimilar in style to the remainder of the building." And since Godwin's writing the surroundings of the church have been so improved that perhaps few buildings in the metropolis stand more prominently before the public eye.

 

In the glorious roll of martyrs who have suffered at the stake for their religious principles, a vicar of St. Sepulchre's, the Reverend John Rogers, occupies a conspicuous place. He was the first who was burned in the reign of the Bloody Mary. This eminent person had at one time been chaplain to the English merchants at Antwerp, and while residing in that city had aided Tindal and Coverdale in their great work of translating the Bible. He married a German lady of good position, by whom he had a large family, and was enabled, by means of her relations, to reside in peace and safety in Germany. It appeared to be his duty, however, to return to England, and there publicly profess and advocate his religious convictions, even at the risk of death. He crossed the sea; he took his place in the pulpit at St. Paul's Cross; he preached a fearless and animated sermon, reminding his astonished audience of the pure and wholesome doctrine which had been promulgated from that pulpit in the days of the good King Edward, and solemnly warning them against the pestilent idolatry and superstition of these new times. It was his last sermon. He was apprehended, tried, condemned, and burned at Smithfield. We described, when speaking of Smithfield, the manner in which he met his fate.

 

Connected with the martyrdom of Rogers an odd circumstance is quoted in the "Churches of London." It is stated that when the bishops had resolved to put to death Joan Bocher, a friend came to Rogers and earnestly entreated his influence that the poor woman's life might be spared, and other means taken to prevent the spread of her heterodox doctrines. Rogers, however, contended that she should be executed; and his friend then begged him to choose some other kind of death, which should be more agreeable to the gentleness and mercy prescribed in the gospel. "No," replied Rogers, "burning alive is not a cruel death, but easy enough." His friend hearing these words, expressive of so little regard for the sufferings of a fellow-creature, answered him with great vehemence, at the same time striking Rogers' hand, "Well, it may perhaps so happen that you yourself shall have your hands full of this mild burning." There is no record of Rogers among the papers belonging to St. Sepulchre's, but this may easily be accounted for by the fact that at the Great Fire of 1666 nearly all the registers and archives were destroyed.

 

A noteworthy incident in the history of St. Sepulchre's was connected with the execution, in 1585, of Awfield, for "sparcinge abrood certen lewed, sedicious, and traytorous bookes." "When he was executed," says Fleetwood, the Recorder, in a letter to Lord Burleigh, July 7th of that year, "his body was brought unto St. Pulcher's to be buryed, but the parishioners would not suffer a traytor's corpse to be laid in the earth where their parents, wives, children, kindred, masters, and old neighbours did rest; and so his carcass was returned to the burial-ground near Tyburn, and there I leave it."

 

Another event in the history of the church is a tale of suicide. On the 10th of April, 1600, a man named William Dorrington threw himself from the roof of the tower, leaving there a prayer for forgiveness.

 

We come now to speak of the connection of St. Sepulchre's with the neighbouring prison of Newgate. Being the nearest church to the prison, that connection naturally was intimate. Its clock served to give the time to the hangman when there was an execution in the Old Bailey, and many a poor wretch's last moments must it have regulated.

 

On the right-hand side of the altar a board with a list of charitable donations and gifts used to contain the following item:—"1605. Mr. Robert Dowe gave, for ringing the greatest bell in this church on the day the condemned prisoners are executed, and for other services, for ever, concerning such condemned prisoners, for which services the sexton is paid £16s. 8d.—£50.

 

It was formerly the practice for the clerk or bellman of St. Sepulchre's to go under Newgate, on the night preceding the execution of a criminal, ring his bell, and repeat the following wholesome advice:—

 

"All you that in the condemned hold do lie,

Prepare you, for to-morrow you shall die;

Watch all, and pray, the hour is drawing near

That you before the Almighty must appear;

Examine well yourselves, in time repent,

That you may not to eternal flames be sent.

And when St. Sepulchre's bell to-morrow tolls,

The Lord above have mercy on your souls.

Past twelve o'clock!"

 

This practice is explained by a passage in Munday's edition of Stow, in which it is told that a Mr. John Dowe, citizen and merchant taylor of London, gave £50 to the parish church of St. Sepulchre's, under the following conditions:—After the several sessions of London, on the night before the execution of such as were condemned to death, the clerk of the church was to go in the night-time, and also early in the morning, to the window of the prison in which they were lying. He was there to ring "certain tolls with a hand-bell" appointed for the purpose, and was afterwards, in a most Christian manner, to put them in mind of their present condition and approaching end, and to exhort them to be prepared, as they ought to be, to die. When they were in the cart, and brought before the walls of the church, the clerk was to stand there ready with the same bell, and, after certain tolls, rehearse a prayer, desiring all the people there present to pray for the unfortunate criminals. The beadle, also, of Merchant Taylors' Hall was allowed an "honest stipend" to see that this ceremony was regularly performed.

 

The affecting admonition—"affectingly good," Pennant calls it—addressed to the prisoners in Newgate, on the night before execution, ran as follows:—

 

"You prisoners that are within,

Who, for wickedness and sin,

 

after many mercies shown you, are now appointed to die to-morrow in the forenoon; give ear and understand that, to-morrow morning, the greatest bell of St. Sepulchre's shall toll for you, in form and manner of a passing-bell, as used to be tolled for those that are at the point of death; to the end that all godly people, hearing that bell, and knowing it is for your going to your deaths, may be stirred up heartily to pray to God to bestow his grace and mercy upon you, whilst you live. I beseech you, for Jesus Christ's sake, to keep this night in watching and prayer, to the salvation of your own souls while there is yet time and place for mercy; as knowing to-morrow you must appear before the judgment-seat of your Creator, there to give an account of all things done in this life, and to suffer eternal torments for your sins committed against Him, unless, upon your hearty and unfeigned repentance, you find mercy through the merits, death, and passion of your only Mediator and Advocate, Jesus Christ, who now sits at the right hand of God, to make intercession for as many of you as penitently return to Him."

 

And the following was the admonition to condemned criminals, as they were passing by St. Sepulchre's Church wall to execution:—" All good people, pray heartily unto God for these poor sinners, who are now going to their death, for whom this great bell doth toll.

 

"You that are condemned to die, repent with lamentable tears; ask mercy of the Lord, for the salvation of your own souls, through the [merits, death, and passion of Jesus Christ, who now sits at the right hand of God, to make intercession for as many of you as penitently return unto Him.

 

"Lord have mercy upon you;

Christ have mercy upon you.

Lord have mercy upon you;

Christ have mercy upon you."

 

The charitable Mr. Dowe, who took such interest in the last moments of the occupants of the condemned cell, was buried in the church of St. Botolph, Aldgate.

 

Another curious custom observed at St. Sepulchre's was the presentation of a nosegay to every criminal on his way to execution at Tyburn. No doubt the practice had its origin in some kindly feeling for the poor unfortunates who were so soon to bid farewell to all the beauties of earth. One of the last who received a nosegay from the steps of St. Sepulchre's was "Sixteen-string Jack," alias John Rann, who was hanged, in 1774, for robbing the Rev. Dr. Bell of his watch and eighteen pence in money, in Gunnersbury Lane, on the road to Brentford. Sixteen-string Jack wore the flowers in his button-hole as he rode dolefully to the gallows. This was witnessed by John Thomas Smith, who thus describes the scene in his admirable anecdotebook, "Nollekens and his Times:"—" I remember well, when I was in my eighth year, Mr. Nollekens calling at my father's house, in Great Portland Street, and taking us to Oxford Street, to see the notorious Jack Rann, commonly called Sixteenstring Jack, go to Tyburn to be hanged. … The criminal was dressed in a pea-green coat, with an immense nosegay in the button-hole, which had been presented to him at St. Sepulchre's steps; and his nankeen small-clothes, we were told, were tied at each knee with sixteen strings. After he had passed, and Mr. Nollekens was leading me home by the hand, I recollect his stooping down to me and observing, in a low tone of voice, 'Tom, now, my little man, if my father-in-law, Mr. Justice Welch, had been high constable, we could have walked by the side of the cart all the way to Tyburn.'"

 

When criminals were conveyed from Newgate to Tyburn, the cart passed up Giltspur Street, and through Smithfield, to Cow Lane. Skinner Street had not then been built, and the Crooked Lane which turned down by St. Sepulchre's, as well as Ozier Lane, did not afford sufficient width to admit of the cavalcade passing by either of them, with convenience, to Holborn Hill, or "the Heavy Hill," as it used to be called. The procession seems at no time to have had much of the solemn element about it. "The heroes of the day were often," says a popular writer, "on good terms with the mob, and jokes were exchanged between the men who were going to be hanged and the men who deserved to be."

 

"On St. Paul's Day," says Mr. Timbs (1868), "service is performed in St. Sepulchre's, in accordance with the will of Mr. Paul Jervis, who, in 1717, devised certain land in trust that a sermon should be preached in the church upon every Paul's Day upon the excellence of the liturgy o the Church of England; the preacher to receive 40s. for such sermon. Various sums are also bequeathed to the curate, the clerk, the treasurer, and masters of the parochial schools. To the poor of the parish he bequeathed 20s. a-piece to ten of the poorest householders within that part of the parish of St. Sepulchre commonly called Smithfield quarter, £4 to the treasurer of St. Bartholomew's Hospital, and 6s. 8d. yearly to the clerk, who shall attend to receive the same. The residue of the yearly rents and profits is to be distributed unto and amongst such poor people of the parish of St. Sepulchre's, London, who shall attend the service and sermon. At the close of the service the vestry-clerk reads aloud an extract from the will, and then proceeds to the distribution of the money. In the evening the vicar, churchwardens, and common councilmen of the precinct dine together."

 

In 1749, a Mr. Drinkwater made a praiseworthy bequest. He left the parish of St. Sepulchre £500 to be lent in sums of £25 to industrious young tradesmen. No interest was to be charged, and the money was to be lent for four years.

 

Next to St. Sepulchre's, on Snow Hill, used to stand the famous old inn of the "Saracen's Head." It was only swept away within the last few years by the ruthless army of City improvers: a view of it in course of demolition was given on page 439. It was one of the oldest of the London inns which bore the "Saracen's Head" for a sign. One of Dick Tarlton's jests makes mention of the "Saracen's Head" without Newgate, and Stow, describing this neighbourhood, speaks particularly of "a fair large inn for receipt of travellers" that "hath to sign the 'Saracen's Head.'" The courtyard had, to the last, many of the characteristics of an old English inn; there were galleries all round leading to the bedrooms, and a spacious gateway through which the dusty mail-coaches used to rumble, the tired passengers creeping forth "thanking their stars in having escaped the highwaymen and the holes and sloughs of the road." Into that courtyard how many have come on their first arrival in London with hearts beating high with hope, some of whom have risen to be aldermen and sit in state as lord mayor, whilst others have gone the way of the idle apprentice and come to a sad end at Tyburn! It was at this inn that Nicholas Nickleby and his uncle waited upon the Yorkshire schoolmaster Squeers, of Dotheboys Hall. Mr. Dickens describes the tavern as it existed in the last days of mail-coaching, when it was a most important place for arrivals and departures in London:—

 

"Next to the jail, and by consequence near to Smithfield also, and the Compter and the bustle and noise of the City, and just on that particular part of Snow Hill where omnibus horses going eastwards seriously think of falling down on purpose, and where horses in hackney cabriolets going westwards not unfrequently fall by accident, is the coach-yard of the 'Saracen's Head' inn, its portals guarded by two Saracen's heads and shoulders, which it was once the pride and glory of the choice spirits of this metropolis to pull down at night, but which have for some time remained in undisturbed tranquillity, possibly because this species of humour is now confined to St. James's parish, where doorknockers are preferred as being more portable, and bell-wires esteemed as convenient tooth-picks. Whether this be the reason or not, there they are, frowning upon you from each side of the gateway; and the inn itself, garnished with another Saracen's head, frowns upon you from the top of the yard; while from the door of the hind-boot of all the red coaches that are standing therein, there glares a small Saracen's head with a twin expression to the large Saracen's head below, so that the general appearance of the pile is of the Saracenic order."

 

To explain the use of the Saracen's head as an inn sign various reasons have been given. "When our countrymen," says Selden, "came home from fighting with the Saracens and were beaten by them, they pictured them with huge, big, terrible faces (as you still see the 'Saracen's Head' is), when in truth they were like other men. But this they did to save their own credit." Or the sign may have been adopted by those who had visited the Holy Land either as pilgrims or to fight the Saracens. Others, again, hold that it was first set up in compliment to the mother of Thomas à Becket, who was the daughter of a Saracen. However this may be, it is certain that the use of the sign in former days was very general.

 

Running past the east end of St. Sepulchre's, from Newgate into West Smithfield, is Giltspur Street, anciently called Knightriders Street. This interesting thoroughfare derives its name from the knights with their gilt spurs having been accustomed to ride this way to the jousts and tournaments which in days of old were held in Smithfield.

 

In this street was Giltspur Street Compter, a debtors' prison and house of correction appertaining to the sheriffs of London and Middlesex. It stood over against St. Sepulchre's Church, and was removed hither from the east side of Wood Street, Cheapside, in 1791. At the time of its removal it was used as a place of imprisonment for debtors, but the yearly increasing demands upon the contracted space caused that department to be given up, and City debtors were sent to Whitecross Street. The architect was Dance, to whom we are also indebted for the grim pile of Newgate. The Compter was a dirty and appropriately convictlooking edifice. It was pulled down in 1855. Mr. Hepworth Dixon gave an interesting account of this City House of Correction, not long before its demolition, in his "London Prisons" (1850). "Entering," he says, "at the door facing St. Sepulchre's, the visitor suddenly finds himself in a low dark passage, leading into the offices of the gaol, and branching off into other passages, darker, closer, more replete with noxious smells, than even those of Newgate. This is the fitting prelude to what follows. The prison, it must be noticed, is divided into two principal divisions, the House of Correction and the Compter. The front in Giltspur Street, and the side nearest to Newgate Street, is called the Compter. In its wards are placed detenues of various kinds—remands, committals from the police-courts, and generally persons waiting for trial, and consequently still unconvicted. The other department, the House of Correction, occupies the back portion of the premises, abutting on Christ's Hospital. Curious it is to consider how thin a wall divides these widely-separate worlds! And sorrowful it is to think what a difference of destiny awaits the children—destiny inexorable, though often unearned in either case—who, on the one side of it or the other, receive an eleemosynary education! The collegian and the criminal! Who shall say how much mere accident— circumstances over which the child has little power —determines to a life of usefulness or mischief? From the yards of Giltspur Street prison almost the only objects visible, outside of the gaol itself, are the towers of Christ's Hospital; the only sounds audible, the shouts of the scholars at their play. The balls of the hospital boys often fall within the yards of the prison. Whether these sights and sounds ever cause the criminal to pause and reflect upon the courses of his life, we will not say, but the stranger visiting the place will be very apt to think for him. …

 

"In the department of the prison called the House of Correction, minor offenders within the City of London are imprisoned. No transports are sent hither, nor is any person whose sentence is above three years in length." This able writer then goes on to tell of the many crying evils connected with the institution—the want of air, the over-crowded state of the rooms, the absence of proper cellular accommodation, and the vicious intercourse carried on amongst the prisoners. The entire gaol, when he wrote, only contained thirty-six separate sleeping-rooms. Now by the highest prison calculation—and this, be it noted, proceeds on the assumption that three persons can sleep in small, miserable, unventilated cells, which are built for only one, and are too confined for that, being only about one-half the size of the model cell for one at Pentonville—it was only capable of accommodating 203 prisoners, yet by the returns issued at Michaelmas, 1850, it contained 246!

 

A large section of the prison used to be devoted to female delinquents, but lately it was almost entirely given up to male offenders.

 

"The House of Correction, and the Compter portion of the establishment," says Mr. Dixon, "are kept quite distinct, but it would be difficult to award the palm of empire in their respective facilities for demoralisation. We think the Compter rather the worse of the two. You are shown into a room, about the size of an apartment in an ordinary dwelling-house, which will be found crowded with from thirty to forty persons, young and old, and in their ordinary costume; the low thief in his filth and rags, and the member of the swell-mob with his bright buttons, flash finery, and false jewels. Here you notice the boy who has just been guilty of his first offence, and committed for trial, learning with a greedy mind a thousand criminal arts, and listening with the precocious instinct of guilty passions to stories and conversations the most depraved and disgusting. You regard him with a mixture of pity and loathing, for he knows that the eyes of his peers are upon him, and he stares at you with a familiar impudence, and exhibits a devil-may-care countenance, such as is only to be met with in the juvenile offender. Here, too, may be seen the young clerk, taken up on suspicion—perhaps innocent—who avoids you with a shy look of pain and uneasiness: what a hell must this prison be to him! How frightful it is to think of a person really untainted with crime, compelled to herd for ten or twenty days with these abandoned wretches!

 

"On the other, the House of Correction side of the gaol, similar rooms will be found, full of prisoners communicating with each other, laughing and shouting without hindrance. All this is so little in accordance with existing notions of prison discipline, that one is continually fancying these disgraceful scenes cannot be in the capital of England, and in the year of grace 1850. Very few of the prisoners attend school or receive any instruction; neither is any kind of employment afforded them, except oakum-picking, and the still more disgusting labour of the treadmill. When at work, an officer is in attendance to prevent disorderly conduct; but his presence is of no avail as a protection to the less depraved. Conversation still goes on; and every facility is afforded for making acquaintances, and for mutual contamination."

 

After having long been branded by intelligent inspectors as a disgrace to the metropolis, Giltspur Street Compter was condemned, closed in 1854, and subsequently taken down.

 

Nearly opposite what used to be the site of the Compter, and adjoining Cock Lane, is the spot called Pie Corner, near which terminated the Great Fire of 1666. The fire commenced at Pudding Lane, it will be remembered, so it was singularly appropriate that it should terminate at Pie Corner. Under the date of 4th September, 1666, Pepys, in his "Diary," records that "W. Hewer this day went to see how his mother did, and comes home late, telling us how he hath been forced to remove her to Islington, her house in Pye Corner being burned; so that the fire is got so far that way." The figure of a fat naked boy stands over a public house at the corner of the lane; it used to have the following warning inscription attached:— "This boy is in memory put up of the late fire of London, occasioned by the sin of gluttony, 1666." According to Stow, Pie Corner derived its name from the sign of a well-frequented hostelry, which anciently stood on the spot. Strype makes honourable mention of Pie Corner, as "noted chiefly for cooks' shops and pigs dressed there during Bartholomew Fair." Our old writers have many references—and not all, by the way, in the best taste—to its cookstalls and dressed pork. Shadwell, for instance, in the Woman Captain (1680) speaks of "meat dressed at Pie Corner by greasy scullions;" and Ben Jonson writes in the Alchemist (1612)—

 

"I shall put you in mind, sir, at Pie Corner,

Taking your meal of steam in from cooks' stalls."

 

And in "The Great Boobee" ("Roxburgh Ballads"):

 

"Next day I through Pie Corner passed;

The roast meat on the stall

Invited me to take a taste;

My money was but small."

 

But Pie Corner seems to have been noted for more than eatables. A ballad from Tom D'Urfey's "Pills to Purge Melancholy," describing Bartholomew Fair, eleven years before the Fire of London, says:—

 

"At Pie-Corner end, mark well my good friend,

'Tis a very fine dirty place;

Where there's more arrows and bows. …

Than was handled at Chivy Chase."

 

We have already given a view of Pie Corner in our chapter on Smithfield, page 361.

 

Hosier Lane, running from Cow Lane to Smithfield, and almost parallel to Cock Lane, is described by "R. B.," in Strype, as a place not over-well built or inhabited. The houses were all old timber erections. Some of these—those standing at the south corner of the lane—were in the beginning of this century depicted by Mr. J. T. Smith, in his "Ancient Topography of London." He describes them as probably of the reign of James I. The rooms were small, with low, unornamented ceilings; the timber, oak, profusely used; the gables were plain, and the walls lath and plaster. They were taken down in 1809.

 

In the corner house, in Mr. Smith's time, there was a barber whose name was Catchpole; at least, so it was written over the door. He was rather an odd fellow, and possessed, according to his own account, a famous relic of antiquity. He would gravely show his customers a short-bladed instrument, as the identical dagger with which Walworth killed Wat Tyler.

 

Hosier Lane, like Pie Corner, used to be a great resort during the time of Bartholomew Fair, "all the houses," it is said in Strype, "generally being made public for tippling."

 

We return now from our excursion to the north of St. Sepulchre's, and continue our rambles to the west, and before speaking of what is, let us refer to what has been.

 

Turnagain Lane is not far from this. "Near unto this Seacoal Lane," remarks Stow, "in the turning towards Holborn Conduit, is Turnagain Lane, or rather, as in a record of the 5th of Edward III., Windagain Lane, for that it goeth down west to Fleet Dyke, from whence men must turn again the same way they came, but there it stopped." There used to be a proverb, "He must take him a house in Turnagain Lane."

 

A conduit formerly stood on Snow Hill, a little below the church. It is described as a building with four equal sides, ornamented with four columns and pediment, surmounted by a pyramid, on which stood a lamb—a rebus on the name of Lamb, from whose conduit in Red Lion Street the water came. There had been a conduit there, however, before Lamb's day, which was towards the close of the sixteenth century.

 

At No. 37, King Street, Snow Hill, there used to be a ladies' charity school, which was established in 1702, and remained in the parish 145 years. Dr. Johnson and Mrs. Thrale were subscribers to this school, and Johnson drew from it his story of Betty Broom, in "The Idler." The world of domestic service, in Betty's days, seems to have been pretty much as now. Betty was a poor girl, bred in the country at a charity-school, maintained by the contributions of wealthy neighbours. The patronesses visited the school from time to time, to see how the pupils got on, and everything went well, till "at last, the chief of the subscribers having passed a winter in London, came down full of an opinion new and strange to the whole country. She held it little less than criminal to teach poor girls to read and write. They who are born to poverty, she said, are born to ignorance, and will work the harder the less they know. She told her friends that London was in confusion by the insolence of servants; that scarcely a girl could be got for all-work, since education had made such numbers of fine ladies, that nobody would now accept a lower title than that of a waiting-maid, or something that might qualify her to wear laced shoes and long ruffles, and to sit at work in the parlour window. But she was resolved, for her part, to spoil no more girls. Those who were to live by their hands should neither read nor write out of her pocket. The world was bad enough already, and she would have no part in making it worse.

 

"She was for a long time warmly opposed; but she persevered in her notions, and withdrew her subscription. Few listen, without a desire of conviction, to those who advise them to spare their money. Her example and her arguments gained ground daily; and in less than a year the whole parish was convinced that the nation would be ruined if the children of the poor were taught to read and write." So the school was dissolved, and Betty with the rest was turned adrift into the wide and cold world; and her adventures there any one may read in "The Idler" for himself.

 

There is an entry in the school minutes of 1763, to the effect that the ladies of the committee censured the schoolmistress for listening to the story of the Cock Lane ghost, and "desired her to keep her belief in the article to herself."

 

Skinner Street—now one of the names of the past—which ran by the south side of St. Sepulchre's, and formed the connecting link between Newgate Street and Holborn, received its name from Alderman Skinner, through whose exertions, about 1802, it was principally built. The following account of Skinner Street is from the picturesque pen of Mr. William Harvey ("Aleph"), whose long familiarity with the places he describes renders doubly valuable his many contributions to the history of London scenes and people:—"As a building speculation," he says, writing in 1863, "it was a failure. When the buildings were ready for occupation, tall and substantial as they really were, the high rents frightened intending shopkeepers. Tenants were not to be had; and in order to get over the money difficulty, a lottery, sanctioned by Parliament, was commenced. Lotteries were then common tricks of finance, and nobody wondered at the new venture; but even the most desperate fortune-hunters were slow to invest their capital, and the tickets hung sadly on hand. The day for the drawing was postponed several times, and when it came, there was little or no excitement on the subject, and whoever rejoiced in becoming a house-owner on such easy terms, the original projectors and builders were understood to have suffered considerably. The winners found the property in a very unfinished condition. Few of the dwellings were habitable, and as funds were often wanting, a majority of the houses remained empty, and the shops unopened. After two or three years things began to improve; the vast many-storeyed house which then covered the site of Commercial Place was converted into a warehousing depôt; a capital house opposite the 'Saracen's Head' was taken by a hosier of the name of Theobald, who, opening his shop with the determination of selling the best hosiery, and nothing else, was able to convince the citizens that his hose was first-rate, and, desiring only a living profit, succeeded, after thirty years of unwearied industry, in accumulating a large fortune. Theobald was possessed of literary tastes, and at the sale of Sir Walter Scott's manuscripts was a liberal purchaser. He also collected a library of exceedingly choice books, and when aristocratic customers purchased stockings of him, was soon able to interest them in matters of far higher interest…

 

"The most remarkable shop—but it was on the left-hand side, at a corner house—was that established for the sale of children's books. It boasted an immense extent of window-front, extending from the entrance into Snow Hill, and towards Fleet Market. Many a time have I lingered with loving eyes over those fascinating story-books, so rich in gaily-coloured prints; such careful editions of the marvellous old histories, 'Puss in Boots,' 'Cock Robin,' 'Cinderella,' and the like. Fortunately the front was kept low, so as exactly to suit the capacity of a childish admirer. . . . . But Skinner Street did not prosper much, and never could compete with even the dullest portions of Holborn. I have spoken of some reputable shops; but you know the proverb, 'One swallow will not make a summer,' and it was a declining neighbourhood almost before it could be called new. In 1810 the commercial depôt, which had been erected at a cost of £25,000, and was the chief prize in the lottery, was destroyed by fire, never to be rebuilt—a heavy blow and discouragement to Skinner Street, from which it never rallied. Perhaps the periodical hanging-days exercised an unfavourable influence, collecting, as they frequently did, all the thieves and vagabonds of London. I never sympathised with Pepys or Charles Fox in their passion for public executions, and made it a point to avoid those ghastly sights; but early of a Monday morning, when I had just reached the end of Giltspur Street, a miserable wretch had just been turned off from the platform of the debtors' door, and I was made the unwilling witness of his last struggles. That scene haunted me for months, and I often used to ask myself, 'Who that could help it would live in Skinner Street?' The next unpropitious event in these parts was the unexpected closing of the child's library. What could it mean? Such a well-to-do establishment shut up? Yes, the whole army of shutters looked blankly on the inquirer, and forbade even a single glance at 'Sinbad' or 'Robinson Crusoe.' It would soon be re-opened, we naturally thought; but the shutters never came down again. The whole house was deserted; not even a messenger in bankruptcy, or an ancient Charley, was found to regard the playful double knocks of the neighbouring juveniles. Gradually the glass of all the windows got broken in, a heavy cloud of black dust, solidifying into inches thick, gathered on sills and doors and brickwork, till the whole frontage grew as gloomy as Giant Despair's Castle. Not long after, the adjoining houses shared the same fate, and they remained from year to year without the slightest sign of life—absolute scarecrows, darkening with their uncomfortable shadows the busy streets. Within half a mile, in Stamford Street, Blackfriars, there are (1863) seven houses in a similar predicament— window-glass demolished, doors cracked from top to bottom, spiders' webs hanging from every projecting sill or parapet. What can it mean? The loss in the article of rents alone must be over £1,000 annually. If the real owners are at feud with imaginary owners, surely the property might be rendered valuable, and the proceeds invested. Even the lawyers can derive no profit from such hopeless abandonment. I am told the whole mischief arose out of a Chancery suit. Can it be the famous 'Jarndyce v. Jarndyce' case? And have all the heirs starved each other out? If so, what hinders our lady the Queen from taking possession? Any change would be an improvement, for these dead houses make the streets they cumber as dispiriting and comfortless as graveyards. Busy fancy will sometimes people them, and fill the dreary rooms with strange guests. Do the victims of guilt congregate in these dark dens? Do wretches 'unfriended by the world or the world's law,' seek refuge in these deserted nooks, mourning in the silence of despair over their former lives, and anticipating the future in unappeasable agony? Such things have been—the silence and desolation of these doomed dwellings make them the more suitable for such tenants."

 

A street is nothing without a mystery, so a mystery let these old tumble-down houses remain, whilst we go on to tell that, in front of No. 58, the sailor Cashman was hung in 1817, as we have already mentioned, for plundering a gunsmith's shop there. William Godwin, the author of "Caleb Williams," kept a bookseller's shop for several years in Skinner Street, at No. 41, and published school-books in the name of Edward Baldwin. On the wall there was a stone carving of Æsop reciting one of his fables to children.

 

The most noteworthy event of the life of Godwin was his marriage with the celebrated Mary Wollstonecraft, authoress of a "Vindication of the Rights of Women," whose congenial mind, in politics and morals, he ardently admired. Godwin's account of the way in which they got on together is worth reading:—"Ours," he writes, "was not an idle happiness, a paradise of selfish and transitory pleasures. It is, perhaps, scarcely necessary to mention, that influenced by ideas I had long entertained, I engaged an apartment about twenty doors from our house, in the Polygon, Somers Town, which I designed for the purpose of my study and literary occupations. Trifles, however, will be interesting to some readers, when they relate to the last period of the life of such a person as Mary. I will add, therefore, that we were both of us of opinion, that it was possible for two persons to be too uniformly in each other's society. Influenced by that opinion, it was my practice to repair to the apartment I have mentioned as soon as I rose, and frequently not to make my appearance in the Polygon till the hour of dinner. We agreed in condemning the notion, prevalent in many situations in life, that a man and his wife cannot visit in mixed society but in company with each other, and we rather sought occasions of deviating from than of complying with this rule. By this means, though, for the most part, we spent the latter half of each day in one another's society, yet we were in no danger of satiety. We seemed to combine, in a considerable degree, the novelty and lively sensation of a visit with the more delicious and heartfelt pleasure of a domestic life."

 

This philosophic union, to Godwin's inexpressible affliction, did not last more than eighteen months, at the end of which time Mrs. Godwin died, leaving an only daughter, who in the course of time became the second wife of the poet Shelley, and was the author of the wild and extraordinary tale of "Frankenstein."

 

www.british-history.ac.uk/report.aspx?compid=45116

Olá, girls!!!

Chove chuvaaa, chove sem paraaar!!! De repente, esfriou no Rio de Janeiro! Trégua para esse inverno que foi verão...

Ontem, Bia (BiaMel) e eu, fomos dar uma voltinha em Madureira, paraíso dos esmaltes!

Fui na Pink Casa da Manicura, pois fui buscar a Aqua Base brasuca da Êxtase. Já estava louca atrás da Aqua Base da NfuOh... e tcharammm, de repente pipoca esse post da Kelly e deixa a mulherada (eu!) eufórica!

Daí, a Bia levou alguns esmaltinhos recém adquiridos da Essence pra eu ver e me emprestou o Choose me. Hoje mesmo já tasquei o bonitinho nas unhitas... Claaaaroo, não é novidade alguma por aqui, né.. Mas, sempre achei ele lindo!!! Gosto muuuito desse acabamento Glass Flecked e em se tratando de verdes, mais ainda...rs!

Na verdade, hoje pensei em criar coragem e fazer uma gradiente... ok, estava tudo indo muito bem, pra uma primeira vez , mas o problema foi que a esponja começou a se desintegrar, soltando pedacinhos de esponja na unha....tinha ficado lindo, mas tirei tudo pois ia ficar uns troços pela unha. Acho que a esponja estava meio velha, sei lá... Vou colocar uma foto nos comentários da unha gradiente fail... : (

Usei 2x Choose sobre 1x do Marinho da Colorama (amooo esse esmalte)! e 1x TC Verona Mega brilho Ultra violet.

Um grande beijo!!!

 

Before its too late

A veces de repente siento que nadie me entiende , que todo se vuelve en mi contra , todo

me agobia , pago con la gente que mas quiero lo que noto sin motivo , entonces ni siquiera

siento lo que digo , camino triste cabizbajo y serio , no necesito nada dejame estar solo

en serio , cuando estoy a solas pienso en quitarme del medio , me juro a mi mismo sonreir

pero no hay remedio .

A veces no consigo deshacerme de esta culpa , trato de seguir luchando pero aveces paso,

es tan duro despertar y ver que nada cambia , que todo cuanto haga será tan solo un fracaso.

Aveces miro todo cuanto tengo y no me basta , me da miedo seguir avanzando , creciendo

sufriendo cada día por el amor y la pasta porque sé que nada es para siempre y que todo

se gasta , intento mejorar como persona cada día , Hablo conmigo y me digo siempre REACCIONA

Me propongo demasiadas metas en mi vida pero nada cambia todo sigue igual nada funciona

Me pregunto absurdamente cosas que no entiendo , Cual es mi lugar , adonde voy que estoy

haciendo?, Siguen pasando los años y Voy comprendiendo que lo unico que se larga y

no vuelve nunca es el tiempo. ♫

My brother's spaghetti squash on the fence grew between two slats and around the wire below it! It's wedged in good, he wiggled it and it did not want to come off! The little spider likes this fence sitter!

 

A fence sitter is a term for someone who can't decide which side he wants to be on, so he just stays put!

 

Fence sitting is 'a state of indecision or neutrality with respect to conflicting positions.' Neutral is like lukewarm, a place between hot and cold.

 

It reminds me of this verse spoken by Jesus in a vision to John:

 

So then because thou art lukewarm, and neither cold nor hot, I will spue thee out of my mouth.

 

Revelation 3:14-22

14 And unto the angel of the church of the Laodiceans write; These things saith the Amen, the faithful and true witness, the beginning of the creation of God; 15 I know thy works, that thou art neither cold nor hot: I would thou wert cold or hot. 16 So then because thou art lukewarm, and neither cold nor hot, I will spue thee out of my mouth. 17 Because thou sayest, I am rich, and increased with goods, and have need of nothing; and knowest not that thou art wretched, and miserable, and poor, and blind, and naked: 18 I counsel thee to buy of me gold tried in the fire, that thou mayest be rich; and white raiment, that thou mayest be clothed, and that the shame of thy nakedness do not appear; and anoint thine eyes with eyesalve, that thou mayest see. 19 As many as I love, I rebuke and chasten: be zealous therefore, and repent. 20 Behold, I stand at the door, and knock: if any man hear my voice, and open the door, I will come in to him, and will sup with him, and he with me. 21 To him that overcometh will I grant to sit with me in my throne, even as I also overcame, and am set down with my Father in his throne. 22 He that hath an ear, let him hear what the Spirit saith unto the churches.

 

Which side of the fence are YOU on? Are you hot or cold or a lukewarm fence sitter?There is no room for a Christian to be neutral, lukewarm, undecided. It's all or nothing! Totally on fire for Jesus or a pew warming inactive fence sitter. Let's all get off the fence we have been perched on! Let's preach, teach, evangelize,give,serve, go, do! If already on fire for Jesus, pray for those cold and those lukewarm. Sitting too long on the fence is dangerous. One can die and rot like this squash will do! Jesus will rebuke and chasten those He loves. Be zealous, be an OVERCOMER! Thanks, blessings, Kathie

 

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

isn't this just how we are...distracted, hurried, uninterested. i do this. i tell Jesus by my actions that i'm too busy for Him. it's so shameful.

.

 

"Foi assim que de repente

Me apaixonei por ti,

Suficientemente,

Desde a primeira vez que te vi.

 

Quero te ter em meus braços,

Falar-te ao pé do ouvido

Sobre a beleza dos teus traços,

Tocar o teu corpo, provocar a libido.

 

Não quero tentar entender esse desejo

Que me consome por completo.

Morro se não sentir o gosto do teu beijo.

 

Te amo e mais nada.

É esse amor que me deixa inquieto,

Fugaz, diante de ti, minha amada."

  

Autor: Luiz Donizete, o melhor poeta que eu conheço, aquele de uma das últimas frases do meu profile.

 

=)

 

AMO!

  

.

This angel's got claws and isn't afraid to use them!

We all carry these things inside that no one else can see.

 

[ BMTH ]

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

From a grammatical point of view rather than a religious viewpoint,

i think his poster should read...believe IN the Lord.

Maybe I've got it wrong, and the English language is just going from badder to worsterer?

Un dia como otro cualquiera, llegar a la playa de Burriana en Nerja, y para matar el tiempo, te pones a lavar al Autocar, cuando de repente, asoma otro compi, y no con eso, un rato despues, otro mas!! Asi pues, lo que se presentaba un aburrido dia en Nerja, acabó por ser un dia entretenido con tres compañeros y mucho cachondeo.

En la imagen, en un primer plano, el Farebus Califa EuroRider SRI con el que suelo trabajar y que bastante cariño ya le he cojido, en un segundo plano, el joven Sunsundegui Sideral 2000 con el que alguna vez trabajo, y ciertamente, disfruto de la conduccion!!

Diez años después de la conquista de México, el día 9 de diciembre de 1531, Juan Diego iba rumbo al Convento de Tlaltelolco para oír misa. Al amanecer llegó al pie del Tepeyac. De repente oyó música que parecía el gorjeo de miles de pájaros. Muy sorprendido se paró, alzó su vista a la cima del cerro y vio que estaba iluminado con una luz extraña. Cesó la música y en seguida oyó una dulce voz procedente de lo alto de la colina, llamándole: "Juanito; querido Juan Dieguito". Juan subió presurosamente y al llegar a la cumbre vio a la Santísima Virgen María en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial. Su hermosura y mirada bondadosa llenaron su corazón de gozo infinito mientras escuchó las palabras tiernas que ella le dirigió a él. Ella habló en azteca. Le dijo que ella era la Inmaculada Virgen María, Madre del Verdadero Dios. Le reveló cómo era su deseo más vehemente tener un templo allá en el llano donde, como madre piadosa, mostraría todo su amor y misericordia a él y a los suyos y a cuantos solicitaren su amparo. "Y para realizar lo que mi clemencia pretende, irás a la casa del Obispo de México y le dirás que yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo; que aquí en el llano me edifique un templo. Le contarás cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que le agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás que yo te recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Ya has oído mi mandato, hijo mío, el más pequeño: anda y pon todo tu esfuerzo".

 

Juan se inclinó ante ella y le dijo: "Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato; me despido de ti, yo, tu humilde siervo".

 

Cuando Juan llegó a la casa del Obispo Zumárraga y fue llevado a su presencia, le dijo todo lo que la Madre de Dios le había dicho. Pero el Obispo parecía dudar de sus palabras, pidiéndole volver otro día para escucharle más despacio.

 

Ese mismo día regresó a la cumbre de la colina y encontró a la Santísima Virgen que le estaba esperando. Con lágrimas de tristeza le contó cómo había fracasado su empresa. Ella le pidió volver a ver al Sr. Obispo el día siguiente. Juan Diego cumplió con el mandato de la Santísima Virgen. Esta vez tuvo mejor éxito; el Sr. Obispo pidió una señal.

 

Juan regresó a la colina, dio el recado a María Santísima y ella prometió darle una señal al siguiente día en la mañana. Pero Juan Diego no podía cumplir este encargo porque un tío suyo, llamado Juan Bernardino había enfermado gravemente.

 

Dos días más tarde, el día doce de diciembre, Juan Bernardino estaba moribundo y Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco. Llegó a la ladera del cerro y optó ir por el lado oriente para evitar que la Virgen Santísima le viera pasar. Primero quería atender a su tío. Con grande sorpresa la vio bajar y salir a su encuentro. Juan le dio su disculpa por no haber venido el día anterior. Después de oír las palabras de Juan Diego, ella le respondió: "Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa ni ninguna otra enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy tu salud? ¿Qué más te falta? No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; está seguro de que ya sanó".

 

Cuando Juan Diego oyó estas palabras se sintió contento. Le rogó que le despachara a ver al Señor Obispo para llevarle alguna señal y prueba a fin de que le creyera. Ella le dijo:

 

"Sube, hijo mío el más pequeño, a la cumbre donde me viste y te di órdenes, hallarás que hay diferentes flores; córtalas, recógelas y en seguida baja y tráelas a mi presencia".

 

Juan Diego subió y cuando llegó a la cumbre, se asombró mucho de que hubieran brotado tan hermosas flores. En sus corolas fragantes, el rocío de la noche semejaba perlas preciosas. Presto empezó a córtalas, las echó en su regazo y las llevó ante la Virgen. Ella tomó las flores en sus manos, las arregló en la tilma y dijo: "Hijo mío el más pequeño, aquí tienes la señal que debes llevar al Señor Obispo. Le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador muy digno de confianza. Rigurosamente te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu tilma y descubras lo que llevas".

 

Cuando Juan Diego estuvo ante el Obispo Fray Juan de Zumárraga, y le contó los detalles de la cuarta aparición de la Santísima Virgen, abrió su tilma para mostrarle las flores, las cuales cayeron al suelo. En este instante, ante la inmensa sorpresa del Señor Obispo y sus compañeros, apareció la imagen de la Santísima Virgen María maravillosamente pintada con los más hermosos colores sobre la burda tela de su manto.

 

LA CURACIÓN DE JUAN BERNARDINO

 

El mismo día, doce de diciembre, muy temprano, la Santísima Virgen se presentó en la choza de Juan Bernardino para curarle de su mortal enfermedad. Su corazón se llenó de gozo cuando ella le dio el feliz mensaje de que su retrato milagrosamente aparecido en la tilma de Juan Diego, iba a ser el instrumento que aplastara la religión idólatra de sus hermanos por medio de la enseñanza que el divino códice-pintura encerraba.

 

Te-coa-tla-xope en la lengua Azteca quiere decir "aplastará la serpiente de piedra". Los españoles oyeron la palabra de los labios de Juan Bernardino. Sonó como "de Guadalupe. Sorprendidos se preguntaron el por qué de este nombre español, pero los hijos predilectos de América, conocían bien el sentido de la frase en su lengua nativa. Así fue como la imagen y el santuario adquirieron el nombre de Guadalupe, título que ha llevado por cuatro siglos.

 

Se lee en la Sagrada Escritura que en tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, serpiente con plumas. Le tenían mucho temor e hicieron ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban, ofreciéndoles sacrificios humanos. Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

   

LA TILMA DE JUAN DIEGO

 

La tilma en la cual la imagen de la Santísima Virgen apareció, está hecha de fibra de maguey. La duración ordinaria de esta tela es de veinte años a lo máximo. Tiene 195 centímetros de largo por 105 de ancho con una sutura en medio que va de arriba a abajo.

 

Impresa directamente sobre esta tela, se encuentra la hermosa figura de Nuestra Señora. El cuerpo de ella mide 140 centímetros de alto.

 

Esta imagen de la Santísima Virgen es el único retrato auténtico que tenemos de ella. Su conservación en estado fresco y hermoso por más de cuatro siglos, debe considerarse milagrosa. Se venera en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde ocupa el sitio de honor en el altar mayor.

 

La Sagrada Imagen duró en su primera ermita desde el 26 de diciembre, 1535 hasta el ano de 1622.

 

La segunda iglesia ocupó el mismo lugar donde se encuentra hoy la Basílica. Esta duró hasta 1695. Unos pocos años antes fue construida la llamada Iglesia de los Indios junto a la primera ermita, la cual sirvió entonces de sacristía para el nuevo templo. En 1695, cuando fue demolido el segundo templo, la milagrosa imagen fue llevada a la Iglesia de los Indios donde se quedó hasta 1709 fecha en que se dedicó el nuevo hermoso templo que todavía despierta la admiración de Mexicanos y extranjeros.

   

LA CORONACIÓN

 

El doce de octubre de 1895 la bendita imagen de la Santísima Virgen fue coronada por decreto del Santo Padre, León XIII, y el doce de octubre de 1945, cincuentenario de la coronación, su Santidad Pío XII en su célebre radio mensaje a los Mexicanos le aplicó el titulo de Emperatriz de las Américas.

 

Muy recientemente, el doce de octubre de 1961, su Santidad Juan XXIII, dirigió un radio mensaje a los Congresistas del II Congreso Interamericano Mariano quienes se encontraron presentes dentro de la Nacional e Insigne Basílica de Guadalupe. En este día, a las doce en punto, se escuchó la sonora voz del Santo Padre quien pronunció las siguientes palabras:

 

Amadísimos Congresistas y fieles todos de América:

 

María, Madre de Dios y Madre nuestra, esa tierna palabra que estos días vuestros labios repiten sin fin con el título bendito de Madre de Guadalupe, abre este nuestro saludo que dirigimos a cuantos tomáis parte en el Segundo Congreso Mariano Interamericano y a todos los países de América.

 

Feliz oportunidad ésta del 50 aniversario del Patronato de María Santísima de Guadalupe sobre toda la América Latina, que tanto bien ha producido entre los pueblos del Continente, para alentaros en vuestras manifestaciones de mutuo amor y de devoción a la que es Madre de vida y Fuente de gracia.

 

Día histórico aquél doce de octubre en que el grito "tierra" anunciaba la unión de dos mundos, hasta entonces desconocidos entre sí, y señalaba el nacimiento a la fe de esos dos continentes; a la fe en Cristo -"luz verdadera que ilumina a todo hombre"- (Jo. 1, 9.) de la cual María es como la "aurora consurgens" que precede la claridad del día. Más adelante "la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive", derrama su ternura y delicadeza maternal en la colina, del Tepeyac, confiando al indio Juan Diego con su mensaje unas rosas que de su tilma caen mientras en ésta queda aquél retrato suyo dulcísimo que manos humanos no pintaran.

 

Así quería Nuestra Señora continuar mostrando su oficio de Madre: Santa María de Guadalupe, siempre símbolo y artífice de esta fusión que formaría la nacionalidad mexicana y, en expansión cargada de sentidos, rebasaría las fronteras para ofrecer al mundo ese coro magnífico de pueblos que rezan en español.

 

Primero Madre y Patrona de México, luego de América y de Filipinas: el sentido histórico de su mensaje iba cobrando así plenitud, mientras abría sus brazos a todos los horizontes en un anhelo universal de amor.

 

Abre el alma a la esperanza cuando en ese mismo Continente se viene estudiando y poniendo en práctica para elevar el nivel de vidas de los pueblos humanos. Vemos con aplauso las iniciativas encaminadas a procurar personal preparado para el apostolado a los países escasos de clero o de religiosos en el deseo de sostener su fe y de continuar la misión salvadora de la Iglesia.

 

¡Cuánto podrá ayudar a mantener vivos estos ideales cristianos de fraternidad vuestro Congreso! Qué altura y qué nobleza adquieren las relaciones entre los individuos y los pueblos cuando se las contempla a la luz de nuestra fraternidad en Cristo: "onmes vos fratres estis" (Mat. 23,8) según proclama el lema de vuestro Congreso. .

 

Y cuanto en esta convivencia alienta el amor y la consideración de una Madre común, entonces los vínculos de la familia humana adquieren la eficacia de algo más vital, más sentido que sublima el poder y la fuerza de cualquier ley.

 

Tenéis ahí a María, la Madre común, puesto que es Madre de Cristo, la que con su solicitud y compasión maternal ha contribuido a que se nos devuelva la vida divina y sobrenatural, la que en la persona del discípulo amado nos fue donada como Madre espiritual por Cristo mismo en la cruz.

 

Salve Madre de América! Celestial Misionera del nuevo Mundo, que desde el Santuario del Tepeyac has sido, durante más de cuatro Siglos Madre y Maestra en la fe de los pueblos de América. Sé también su amparo y sálvalos oh Inmaculada María; asiste a sus gobernantes, infunde nuevo celo a sus Prelados, aumenta las virtudes en el clero; y conserva siempre la fe en el pueblo.

 

Oiga María estos votos para que los presente a Cristo en cuyo nombre y con el más vivo afecto de nuestro corazón de Padre os bendecimos.

   

SAN JUAN DIEGO

 

San Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, México, establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".Juan Diego perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

 

Entre 1524 y 1525 se convierte al cristianismo y fue bautizado junto a su esposa, él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre".

 

Antes de su conversión Juan Diego ya era un hombre piadoso y religioso. Era muy reservado y de carácter místico, le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán. Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.

 

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo.

 

Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años. Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el Papa Juan Pablo II y proclamado santo el 31 de Julio de 2002 . (Biografía extraída de la agencia católica de noticias ACIPRENSA).

   

Last night I attended the Holy Week Processions in Jerez. It was quite possibly one of the most beautiful experiences of my life and certainly my favorite from my time in Spain. It was so moving to watch the energy surrounding Semana Santa, the beating of the drums that pierce so deep that your own heart begins beating to the rhythm, the people repenting for their sins, fully cloaked and some barefoot in the streets, carrying wood crosses for hours on end. I saw so much, some parts so moving that I felt myself tearing up from watching genuine human spirit in action. I have quite a few more to process from my experience, but this little boy was an instant fave as he anxiously awaits the "Virgin Mary" float to arrive.

 

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En el primer paso piensas, “vamos allá” y de repente recuerdas que no vas a llegar en el 40% de los proyectos, que se te esta multiplicando el mantenimiento evolutivo que no tenias previsto y que el equipo de desarrollo y tu mismo no estamos muy finos.

 

300 metros recorridos y piensas en el coche, que tiene casi mas años que tu y mas Km que la Charito y que como se te joda ya no sabes si arreglarlo o que…. porque comprar uno ni de coña, que el 18 ya lo marcaste como final de mes…

 

Bajas la pequeña cuesta, apenas llevas 5 minutos y aun te queda una hora, te pesan las piernas y sabes que vas a sufrir un huevo y la yema del otro y recuerdas que tienes que ir el viernes a la manifestación de tus compañeros de Galmed-Thyssen que están jodidos porque les cierran la fabrica, y nosotros nos vamos a quedar con un 15% menos de producción (que es lo que nos compran), con lo que la situación se va poner complicada.

 

Y de repente recuerdas que ese mismo viernes iras a un cumpleaños sorpresa de un amigo, y la suerte que tienes de sentir que los tuyos, familia y amigos, te quieren, y sacas la primera sonrisa.

 

Te das cuenta que justo delante de ti tienes un bonito culito que corre como el viento, y te saca la segunda sonrisa,…. En ese momento sientes la música que estas escuchando y tus piernas pesan menos, y tu zancada es cada vez más aérea, y disfrutas del aire que sientes en la cara.

 

De repente, poco a poco, casi imperceptiblemente, la música se escucha al fondo, y el ritmo del corazón inunda tu cabeza, todo se convierte en un todo-blanco, las preocupaciones se han ido cayendo por el camino, estas en tu espacio, tu lugar, un sitio donde relajarte, un universo blanco….

 

Lo siguiente que sientes es que has regresado al punto de partida, que ha pasado una hora o más y que regresas nuevo, sin tantas preocupaciones, seria difícil vivir sin correr.

 

Nicolas Régnier

La Madeleine repentante

vers 1626-1630

huile sur toile

 

Würzburg, Martin-von-Wagner-Museum

der Universität Würzburg

 

"Régnier peint Marie Madeleine dans la grotte de la Sainte-Baume. Il place autour d'elle les symboles des péchés de sa vie passée (les somptueux drapés, la chevelure défaite) et de sa conversion (la grotte austère, le crâne symbole du caractère éphémère de la vie). Le pot à onguent rappelle la vanité de la vie (le parfum est volatile). Régnier puise ici son inspiration du peintre bolonais Guido Reni. Comme ce dernier, il exalte la sensualité féminine et reprend son schéma de composition. La sainte est représentée à mi-corps, ses cheveux blonds et défaits et le drapé bleu argenté soulignant la nudité de sa peau nacrée, les yeux extatiques tournés vers le ciel. On ne sait si la contemplation de la sainte en prière sert à l'édification morale du spectateur ou à sa seule délectation."

 

Source : cartel de l'exposition

Norwich Cathedral, Norwich, England in winter

Burning Man Festival 2003 in Nevada. The theme was "Beyond Belief"

"Repent" in action, Department of Mutant Vehicles (DMV)

You can see more images from 2003 festival on www.dusttoashes.net

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