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Rectoría Nuestra Señora del Carmen
Carmelitas descazos de San Angel
Pbro: Jesús Estrada Montes de Oca
Pbro: Luis Guerra Bartolome
Pbro: Bernardo Chehaibar Kuri
Plaza del Carmen 2
Col. San Ángel
C.P. 1000
Del. Álvaro Obregón
Tel. 5616-4692
Tel. 5616-4697
Fax.
HORARIO DE OFICINAS
Lunes a Sabado
09:00 a 13:00 y 16:00 a 19:30 pm
Domingos de 09:00 a 14:00 pm
HORARIO DE MISAS
Lunes a Viernes
06:30-07:30-08:30 am y 19:30 Pm
Sabados
07:30-08:30 am y 19:00 pm
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Domingos
07:30-08:30-09:30-10:30-11:30 am
12:30-13:30 -19:00-20:00 pm
DATOS HISTORICOS
La mística doctora Santa Teresa de Jesús fue quien inspiró a fray Gerónimo Gracián de la Madre de Dios, provincial de la Reforma Teresiana del Carmelo, a enviar frailes de esa orden para la nueva fundación y para la evangelización de los naturales de la Nueva España.
Se nombró comisario a fray Juan de la Madre de Dios acompañado de 11 frailes, los cuales se embarcaron en San Lucar de Barrameda el 11 de julio de 1585, tomando puerto en San Juan de Ulúa el 27 de septiembre siguiente.
En ese mismo año llegaron los carmelitas a la ciudad de México, al convento de San Sebastián Atzacoalco administrado entonces por los franciscanos, quienes lo cedieron a aquéllos a fin de que fundaran un convento; poco después siguieron los conventos de Puebla y Atlixco. En la provincia de San Alberto se fundaron los conventos de Valladolid, Guadalajara y Celaya, entre otros.
En mayo de 1597, los esposos Andrés Mondragón y Elvira Gutiérrez les ceden las huertas de Chimalistac. La fundación del colegio se hace oficialmente en 1613. Fray Rodrigo de San Bernardo, provincial de la Orden, encargó a fray Andrés de San Miguel la elaboración de los planos del convento.
Fray Andrés de San Miguel fue “uno de los hombres de ciencia más notables de su tiempo: insigne matemático, geógrafo, hidrógrafo y astrónomo, sobresalía todavía más como arquitecto; numerosas edificaciones suyas, en diversos puntos del país [...] dan fe de sus grandes dotes de hábil constructor”.
De este modo, fray Andrés elaboró los planos que le encomendó su superior y el 29 de junio de 1615 se colocó la primera piedra del colegio y del monasterio que estaba destinado a ser uno de los más importantes y hermosos de la Nueva España.
Las obras de la construcción del colegio duraron dos años bajo la dirección de fray Andrés, quien tuvo a su cargo 116 alarifes. El templo se empezó a construir en 1624, se puso bajo la advocación de San Ángelo Mártir, nombre que poco a poco fue adquiriendo el poblado de San Jacinto Tenanitla.
Para el año de 1633 doña Ana Aguilar y Niño donó parte de sus propiedades a los carmelitas, a condición de que le cedieran el patronato de la iglesia y quedara como titular Santa Ana.
Sin embargo, la población no aceptó el nombre de Santa Ana y siguió refiriéndose al convento, e incluso a la población de San Jacinto, con el nombre de San Ángel o San Ángelo, debido a que el convento de los carmelitas incrementaba las actividades sociales y económicas de la zona, hecho que le daba más vida y animación a la localidad.
Sus límites, según Fernández del Castillo, eran “desde Chimalistac hasta la Plaza del Carmen, ahí daba vuelta hasta la puerta de la iglesia a seguir frente al actual palacio municipal, torcía a la hoy calle de Porfirio Díaz a dar vuelta casi hasta la Plaza de San Jacinto (pues adelante de la barda de la huerta había una hilera de accesorias y la casa del Ayuntamiento), seguía hasta el puente de Loreto, torcía por el pedregal a dar vuelta hasta Chimalistac y San Jacinto; la cerca de la parte del pedregal al sur no limitaba todo lo que le correspondía, y, sin embargo, lo que formaba la huerta, el Convento y dependencias, etc., tenía una extensión de más de una legua y media de circunferencia, todo bardeado con una pared de cinco varas de alto por término medio”.
Por esta gran extensión de terreno cruzaban los ríos Chico y de la Magdalena, lo que permitió la construcción de represas y puentes, así como la prosperidad de la huerta, que llegó a tener más de 13,000 árboles frutales de diversas especies. Conocida como la capilla de “El Señor de Contreras”. Cuando, en 1856, el padre Rafael Checa fraccionó y vendió una parte de la huerta del convento, se dividió en terrenos de 36 varas de frente por 200 de fondo.
Desde el 7 de julio de 1921 el Convento de El Carmen se destinó a la SEP para instalar un museo dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el templo, de propiedad federal, está abierto al culto católico.
Una parte del convento pertenecía en esa época al Ayuntamiento; después sirvió para cárcel municipal (cuartel de gendarmería) y para bodegas de limpia del Distrito Federal.
Fue sede de la Sociedad Mexicana de Arquitectos Restauradores y del Instituto de Investigaciones para la integración Social del Estado de Oaxaca y finalmente se destinó al INAH, donde actualmente se encuentra el Departamento de Etnología y Antropología Social y el Museo de El Carmen.
El Templo y el Ex convento del Carmen se declararon monumento histórico el 7 de abril de 1932. Algunos elementos que conformaban los conventos carmelitas a partir de la Leyes de Reforma fueron expropiados, por lo que, más tarde, pasaron a manos de particulares y otros quedaron fuera del convento, como la Cámara del Secreto y el Pórtico de Recreación y Aljibe, que son de propiedad federal.
Dolores Ibarruri Gómez,
«La Pasionaria»,
nació el 9 de diciembre de 1895.
Natural de Gallarta, provincia de Vizcaya, nieta, hija, hermana y esposa de mineros, pertenece por toda esa vinculación familiar al mundo vascongado obrero, y más específicamente minero.
Su padre era carlista, como mucha gente trabajadora y modesta de Vasconia; pero, por su modestia o por otros motivos, no quería asistir a los mítines del partido carlista, y a ellos mandaría, siendo todavía una muchachita, a su hija Dolores, la cual sobresalía como alumna en la escuela del lugar, cuya maestra quiso obtener el permiso de los padres de Dolores para que ésta siguiera los estudios de magisterio. Asistiendo a esos mítines se despertó y se empezó a formar el talento oratorio de la futura Pasionaria.
La penuria económica de la familia y los prejuicios de la época frustraron los estudios de Dolores, quien tuvo que ponerse a servir siendo una adolescente.
Tras su casamiento (1916), siendo devota de la Pasión de Jesús, empieza a usar el seudónimo de `La Pasionaria'; ya orientada a la militancia socialista, con ese seudónimo escribe su primer artículo en El minero vizcaíno, en 1918.
El 15 de abril de 1920 la agrupación socialista de Somorrostro (donde ella vivía y militaba) se suma a la fundación del Partido Comunista Español, en el cual militaría Dolores hasta su muerte en 1989.
Ya en 1920 La Pasionaria es nombrada miembro del Comité Provincial del Partido. En 1921 se produce la fusión entre el P.C. Español y otra formación, reconstituyéndose con el nombre de `Partido Comunista de España'.
El nombre de guerra de La Pasionaria también ha evolucionado. En el período de su máxima popularidad todo el mundo decía `La Pasionaria', con el artículo. Ya en el exilio, tras la derrota de la República Española en 1939, pareció más fino quitar el artículo (que sonaba a oídos cultos tal vez como el que se usa en las dicciones populares `el Carlos', `el Andrés', `la Juanita'). Y así fue como se pasó de `La Pasionaria' a `Pasionaria'. Aquí seguimos la manera que fue normal de referirse a ella en el período de su esplendor político, 1931-39. Miembro del Comité Central del P.C.E. desde 1930 (cuando, caído el dictador General Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII trataba desesperadamente de salvar la monarquía borbónica de su probable hundimiento), trabaja desde 1931 en Madrid, en la redacción de Mundo Obrero. Reelegida miembro del Comité Central en el IV Congreso del Partido (celebrado en Sevilla en marzo de 1932 y en el cual fue reemplazado el equipo de José Bullejos por el de José Díaz Ramos en la dirección del Partido); por entonces fue encarcelada, igual que lo había estado antes y lo volvería a estar después en diversas ocasiones y durante períodos más o menos prolongados; siempre por sus proclamas revolucionarias o su participación en luchas obreras que fácilmente se convertían en disturbios.
El apogeo de su vida política revolucionaria tiene lugar cuando se convierte en figura más popular del P.C.E. en 1935-39. Le granjearon enorme apoyo popular su oratoria pero, sobre todo, el involucrarse personalmente en las luchas obreras y populares. Ya diputado por Asturias (desde febrero de 1936) se encierra con los mineros en huelga, en el pozo; se planta en la calle de un suburbio madrileño junto a vecinos pobres desahuciados y cuyos modestos enseres habían sido malamente arrojados a la vía pública; y todo eso la hace inmensamente popular junto con sus discursos parlamentarios (en aquel parlamento --no como en el actual-- los diputados tenían derecho de hablar, de pronunciar discursos). Y odiada por los reaccionarios, que --según costumbre hispana-- le reprochan una supuesta promiscuidad sexual (al parecer puramente legendaria) como motivo de descrédito.
En el famoso debate parlamentario de junio de 1936, La Pasionaria pronunció uno de los más sonados y percutantes discursos de su vida (16 de junio), denunciando las maquinaciones fascistas y la preparación del golpe de estado con la complicidad de muchos militares, capitalistas y terratenientes y ante la pasividad y el dejar-hacer del gobierno. Los reaccionarios difundieron versiones fantásticas sobre ese discurso según las cuales habría amenazado a Calvo Sotelo con palabras como «¡Usted ha hablado por última vez!» y otros infundios de parecido tenor.
Al producirse la sublevación fascista en 1936, La Pasionaria despliega una titánica actividad, con sus discursos, visitas al frente, viajes de propaganda republicana --como el de París, en 1936-- con su labor de agitación, inventando o adaptando los eslóganes más célebres de la guerra (`más vale morir de pie que vivir de rodillas', `¡No pasarán!', etc.).
Es elegida Vicepresidenta de la Cortes en 1937. Idealizada por la leyenda obrera y antifascista, cantada por los poetas (Nicolás Guillén, Machado, Alberti, Miguel Hernández, etc.), todavía encuentra tiempo para proteger a los católicos de la represalia incontrolada de las masas y de la vindicta anarco-anticlerical.
Es célebre la anécdota de cómo salvó de tales desmanes a las monjas de un Convento, anécdota confirmada por testimonios de religiosas que fueron partícipes en los hechos. Una de ellas le escribió (tomo la cita del libro de Vázquez Montalbán, p. 159): `Me ha parecido que le agradaría a Ud saber, no sólo que su memoria perdura en el agradecido y amante recuerdo de las hermanas, sino en el cuadro de su patrona, la Virgen Dolorosa [que] tiene aún una inscripción al dorso que justifica su procedencia y una tarjeta de campaña con la efigie de Ud., también allí bajo la protección de Nuestra Madre del Cielo'.
Es indudable que la Pasionaria no actuó en aquella ocasión sólo por motivos humanitarios y sentimentales, sino que su acción obedecía a la línea política del Partido Comunista y de su Secretario General, José Díaz Ramos, de favorecer la restauración del orden republicano y el imperio de la ley, de poner coto a los desmanes y de propiciar así una amplia alianza republicana y el aislamiento de los fascistas, atrayéndose o neutralizando también a los católicos respetuosos del orden constitucional. Pero eso no estaba reñido con obrar a tenor de sentimientos.
En particular hay un motivo que reaparece en discusiones ulteriores de la Pasionaria (a pesar de que, al alejarse de 1939, sus escritos y alocuciones pierden brío, vigor y enlace con la realidad española), a saber: que, no habiendo nacido nadie comunista (ni republicano, ni demócrata, ni...), habiendo accedido cada uno a las posiciones que profese en un momento a partir de otras, no ha de mirar con condescendencia o con desprecio a quienes hoy defienden esas otras que él ha abandonado, sino de algún modo tender un puente, facilitar un diálogo con mutua comprensión. ¿Es ésta una especulación?
Creo que se puede documentar esa atribución a la Pasionaria citando frases de sus escritos y discursos, y declaraciones en sus autobiografías. Además tampoco es una gran novedad, pues muchas indicaciones así abundan en la vieja prosa marxista-leninista, aunque posiblemente con otros matices, tal vez con una idea de corte o de ruptura (salto, conversión, renacimiento mental) que no se aprecian en la visión, más continuista de la Pasionaria (quien se guía seguramente más por el sentido común que por dictados o imperativos de una gran teoría).
En cualquier caso, no deseo aquí sino emitir esa conjetura, que juzgo fundada, y no adentrarme en probar que lo es --tarea siempre ardua.
Está controvertido cuál fue su papel en los momentos póstumos de la resistencia republicana en los primeros meses de 1939, pero parece acreditado que hasta el último minuto defendió la causa de continuar la resistencia hasta el fin y no rendirse.
Desde su exilio en 1939, La Pasionaria ya no volvió a ser la gran figura de la lucha popular y obrera. Se había formado autodidácticamente, pero era persona temperamental, espontánea, que necesitaba, como la savia, el contacto con el pueblo, con la masa. En el exilio ruso, su aportación fue disminuyendo y haciéndose menos valiosa.
Accede a la Secretaría General del Partido en 1942 (cuando se suicida, por los padecimientos de su grave enfermedad, José Díaz); en 1960 (VI Congreso, enero de 1960) dimite y es nombrada Presidenta del Partido. Pero se eclipsa su papel real. Desde 1956 el jefe efectivo es Santiago Carrillo Solares, un líder de las juventudes socialistas que ingresó en el PCE en 1936. La Pasionaria, desde 1956, avaló la línea de reconciliación nacional del nuevo jefe fáctico del Partido Comunista, si bien en sus propios discursos siempre se notaron otros acentos y otros matices que faltaban en la prosa de Carrillo.
En 1977 regresa a España tras 38 años de exilio. Es reelegida --de nuevo por Asturias-- diputada (ahora ya se decía `diputada' y no `diputado'); pero nulo o escasísimo papel jugó La Pasionaria en aquellas amañadas Cortes bicamerales en las que se tramó y se urdió la hoja de parra constitucional del poder borbónico restaurado.
En 1983 participa en la manifestación de solidaridad con las Madres de la Plaza de Mayo argentinas.
Muere en Madrid en 1989. Pronuncian las elegías Rafael Alberti y Julio Anguita, que poco antes había sido elegido Secretario General del Partido Comunista de España.
Nota Biográfica de LA PASIONARIA
por Lorenzo Peña
Dolores Ibarruri Gómez, «La Pasionaria», nació el 9 de diciembre de 1895.
Aunque su apellido paterno suele hoy acentuarse en la segunda sílaba, como palabra esdrújula, los documentos más antiguos y la propia pronunciación de La Pasionaria hacen creer que era palabra llana, con acento tónico en la `u'.
Natural de Gallarta, provincia de Vizcaya, nieta, hija, hermana y esposa de mineros, pertenece por toda esa vinculación familiar al mundo vascongado obrero, y más específicamente minero.
Su padre era carlista, como mucha gente trabajadora y modesta de Vasconia; pero, por su modestia o por otros motivos, no quería asistir a los mítines del partido carlista, y a ellos mandaría, siendo todavía una muchachita, a su hija Dolores, la cual sobresalía como alumna en la escuela del lugar, cuya maestra quiso obtener el permiso de los padres de Dolores para que ésta siguiera los estudios de magisterio. Asistiendo a esos mítines se despertó y se empezó a formar el talento oratorio de la futura Pasionaria.
La penuria económica de la familia y los prejuicios de la época frustraron los estudios de Dolores, quien tuvo que ponerse a servir siendo una adolescente.
Tras su casamiento (1916), siendo devota de la Pasión de Jesús, empieza a usar el seudónimo de `La Pasionaria'; ya orientada a la militancia socialista, con ese seudónimo escribe su primer artículo en El minero vizcaíno, en 1918.
El 15 de abril de 1920 la agrupación socialista de Somorrostro (donde ella vivía y militaba) se suma a la fundación del Partido Comunista Español, en el cual militaría Dolores hasta su muerte en 1989. Ya en 1920 La Pasionaria es nombrada miembro del Comité Provincial del Partido. En 1921 se produce la fusión entre el P.C. Español y otra formación, reconstituyéndose con el nombre de `Partido Comunista de España'.
El nombre de guerra de La Pasionaria también ha evolucionado. En el período de su máxima popularidad todo el mundo decía `La Pasionaria', con el artículo. Ya en el exilio, tras la derrota de la República Española en 1939, pareció más fino quitar el artículo (que sonaba a oídos cultos tal vez como el que se usa en las dicciones populares `el Carlos', `el Andrés', `la Juanita'). Y así fue como se pasó de `La Pasionaria' a `Pasionaria'. Aquí seguimos la manera que fue normal de referirse a ella en el período de su esplendor político, 1931-39. Miembro del Comité Central del P.C.E. desde 1930 (cuando, caído el dictador General Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII trataba desesperadamente de salvar la monarquía borbónica de su probable hundimiento), trabaja desde 1931 en Madrid, en la redacción de Mundo Obrero. Reelegida miembro del Comité Central en el IV Congreso del Partido (celebrado en Sevilla en marzo de 1932 y en el cual fue reemplazado el equipo de José Bullejos por el de José Díaz Ramos en la dirección del Partido); por entonces fue encarcelada, igual que lo había estado antes y lo volvería a estar después en diversas ocasiones y durante períodos más o menos prolongados; siempre por sus proclamas revolucionarias o su participación en luchas obreras que fácilmente se convertían en disturbios.
El apogeo de su vida política revolucionaria tiene lugar cuando se convierte en figura más popular del P.C.E. en 1935-39. Le granjearon enorme apoyo popular su oratoria pero, sobre todo, el involucrarse personalmente en las luchas obreras y populares. Ya diputado por Asturias (desde febrero de 1936) se encierra con los mineros en huelga, en el pozo; se planta en la calle de un suburbio madrileño junto a vecinos pobres desahuciados y cuyos modestos enseres habían sido malamente arrojados a la vía pública; y todo eso la hace inmensamente popular junto con sus discursos parlamentarios (en aquel parlamento --no como en el actual-- los diputados tenían derecho de hablar, de pronunciar discursos). Y odiada por los reaccionarios, que --según costumbre hispana-- le reprochan una supuesta promiscuidad sexual (al parecer puramente legendaria) como motivo de descrédito.
En el famoso debate parlamentario de junio de 1936, La Pasionaria pronunció uno de los más sonados y percutantes discursos de su vida (16 de junio), denunciando las maquinaciones fascistas y la preparación del golpe de estado con la complicidad de muchos militares, capitalistas y terratenientes y ante la pasividad y el dejar-hacer del gobierno. Los reaccionarios difundieron versiones fantásticas sobre ese discurso según las cuales habría amenazado a Calvo Sotelo con palabras como «¡Usted ha hablado por última vez!» y otros infundios de parecido tenor.
Al producirse la sublevación fascista en 1936, La Pasionaria despliega una titánica actividad, con sus discursos, visitas al frente, viajes de propaganda republicana --como el de París, en 1936-- con su labor de agitación, inventando o adaptando los eslóganes más célebres de la guerra (`más vale morir de pie que vivir de rodillas', `¡No pasarán!', etc.).
Es elegida Vicepresidenta de la Cortes en 1937. Idealizada por la leyenda obrera y antifascista, cantada por los poetas (Nicolás Guillén, Machado, Alberti, Miguel Hernández, etc.), todavía encuentra tiempo para proteger a los católicos de la represalia incontrolada de las masas y de la vindicta anarco-anticlerical.
Es célebre la anécdota de cómo salvó de tales desmanes a las monjas de un Convento, anécdota confirmada por testimonios de religiosas que fueron partícipes en los hechos. Una de ellas le escribió (tomo la cita del libro de Vázquez Montalbán, p. 159): `Me ha parecido que le agradaría a Ud saber, no sólo que su memoria perdura en el agradecido y amante recuerdo de las hermanas, sino en el cuadro de su patrona, la Virgen Dolorosa [que] tiene aún una inscripción al dorso que justifica su procedencia y una tarjeta de campaña con la efigie de Ud., también allí bajo la protección de Nuestra Madre del Cielo'.
Es indudable que la Pasionaria no actuó en aquella ocasión sólo por motivos humanitarios y sentimentales, sino que su acción obedecía a la línea política del Partido Comunista y de su Secretario General, José Díaz Ramos, de favorecer la restauración del orden republicano y el imperio de la ley, de poner coto a los desmanes y de propiciar así una amplia alianza republicana y el aislamiento de los fascistas, atrayéndose o neutralizando también a los católicos respetuosos del orden constitucional. Pero eso no estaba reñido con obrar a tenor de sentimientos.
En particular hay un motivo que reaparece en discusiones ulteriores de la Pasionaria (a pesar de que, al alejarse de 1939, sus escritos y alocuciones pierden brío, vigor y enlace con la realidad española), a saber: que, no habiendo nacido nadie comunista (ni republicano, ni demócrata, ni...), habiendo accedido cada uno a las posiciones que profese en un momento a partir de otras, no ha de mirar con condescendencia o con desprecio a quienes hoy defienden esas otras que él ha abandonado, sino de algún modo tender un puente, facilitar un diálogo con mutua comprensión. ¿Es ésta una especulación?
Creo que se puede documentar esa atribución a la Pasionaria citando frases de sus escritos y discursos, y declaraciones en sus autobiografías. Además tampoco es una gran novedad, pues muchas indicaciones así abundan en la vieja prosa marxista-leninista, aunque posiblemente con otros matices, tal vez con una idea de corte o de ruptura (salto, conversión, renacimiento mental) que no se aprecian en la visión, más continuista de la Pasionaria (quien se guía seguramente más por el sentido común que por dictados o imperativos de una gran teoría). En cualquier caso, no deseo aquí sino emitir esa conjetura, que juzgo fundada, y no adentrarme en probar que lo es --tarea siempre ardua.
Está controvertido cuál fue su papel en los momentos póstumos de la resistencia republicana en los primeros meses de 1939, pero parece acreditado que hasta el último minuto defendió la causa de continuar la resistencia hasta el fin y no rendirse.
Desde su exilio en 1939, La Pasionaria ya no volvió a ser la gran figura de la lucha popular y obrera. Se había formado autodidácticamente, pero era persona temperamental, espontánea, que necesitaba, como la savia, el contacto con el pueblo, con la masa. En el exilio ruso, su aportación fue disminuyendo y haciéndose menos valiosa.
Accede a la Secretaría General del Partido en 1942 (cuando se suicida, por los padecimientos de su grave enfermedad, José Díaz); en 1960 (VI Congreso, enero de 1960) dimite y es nombrada Presidenta del Partido. Pero se eclipsa su papel real. Desde 1956 el jefe efectivo es Santiago Carrillo Solares, un líder de las juventudes socialistas que ingresó en el PCE en 1936. La Pasionaria, desde 1956, avaló la línea de reconciliación nacional del nuevo jefe fáctico del Partido Comunista, si bien en sus propios discursos siempre se notaron otros acentos y otros matices que faltaban en la prosa de Carrillo.
En 1977 regresa a España tras 38 años de exilio. Es reelegida --de nuevo por Asturias-- diputada (ahora ya se decía `diputada' y no `diputado'); pero nulo o escasísimo papel jugó La Pasionaria en aquellas amañadas Cortes bicamerales en las que se tramó y se urdió la hoja de parra constitucional del poder borbónico restaurado.
En 1983 participa en la manifestación de solidaridad con las Madres de la Plaza de Mayo argentinas.
Muere en Madrid en 1989. Pronuncian las elegías Rafael Alberti y Julio Anguita, que poco antes había sido elegido Secretario General del Partido Comunista de España.
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BIBLIOGRAFÍA
Pasión de libertad. Exposición gráfica y literaria, textos de Andrés Sorel, David Ruiz y Manuel Vázquez Montalbán, Edit. Fundación Dolores Ibárruri, 1992.
María José Capellín, Dolores Ibárruri (1916-1939), Memoria de Licenciatura bajo la dirección del doctor David Ruiz, Universidad de Oviedo, 1986.
Rafael Cruz, Pasionaria: Dolores Ibárruri, Historia y Símbolo. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva, 1999. ISBN: 847030741X.
José Díaz, Tres años de lucha, Edit. Ebro, 1969.
Dolores Ibárruri, El único camino, Edit. Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú 1963.
Dolores Ibárruri, El único camino, Moscú: Progreso, 1976. Reedición: Editorial Castalia, S.A., ISBN: 8470396617
Dolores Ibárruri, Memorias, Edit. Planeta 1985.
Dolores Ibárruri En la lucha, Edit. Progreso, Moscú 1968.
Dolores Ibárruri y otros, Historia del Partido Comunista de España, Ediciones Varsovia, 1960.
Santos Juliá, «Ibárruri, Dolores», en Biographical Dictionary of Marxism, ed. por Robert A. Gorman, Londres: Manshell Publ. Ltd, 1986, pp. 145-6.
Teresa Pamies, Una española llamada Dolores Ibárruri. Barcelona: Edit. Martínez Roca, 1976.
Manuel Vázquez Montalbán, Pasionaria y los siete enanitos. Barna: Ed. Planeta, 1995.
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Lorenzo Peña
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Miniature extraite du Livre d'heures de la Famille Des Fours
Le Christ, à genoux, peine sous le poids de la croix. il est représenté seul, sans la foule qui, d'habitude, l'entoure et l'accompagne dans la montée vers le Golgotha.
Notes : L'évangile de la Passion est illustré par le Portement de la croix. La célèbre gravure de Schongauer sur ce même thème inspire cette scène.
Bibliothèque-médiathèque de Nancy, Ms. 1874 (fol. 13v°)
Rendez-vous sur : bmn-renaissance.nancy.fr/
Ce dévot s'inflige une pénitence sur une des voies intérieures de circulation du temple de Shiva Nataraja. Buste nu, il roule sur lui-même très rapidement allongé sur le sol de pierre
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Le temple de Shiva Nataraja dans sa forme actuelle date principalement des 12e et 13e siècles, avec des ajouts ultérieurs dans le style dravidien. C'est l'un des lieux saints du Shivaïsme. Il est dédié au Shiva Nataraja (Shiva dansant). Il est en plein coeur de la cité de Chidambaram.
Les danses de Shiva sont au nombre de sept (avec 108 poses combinées). Celle dansée par Shiva à Chidambaram est la plus connue, c'est "l'ânada-tândavam". Elle est exécutée sur le terrain d'incinération, celui-ci symbolise le coeur des hommes, le feu détruisant notre ego, c'est à dire les illusions. La danse permet d'atteindre la libération.
Le temple comprend 4 enceintes et 9 entrées (autant que le corps humain). Certaines entrées sont surmontées de Gopuram(s) de 7 étages.
A l'intérieur du temple, se trouvent la Cella contenant la statue de Shiva Nataraja, plusieurs sanctuaires (Shivakamasundari, Subramanya/Murugan...) , un vaste bassin sacré, entouré d'une colonnade et des salles pour accueillir les fidèles dont une salle aux mille piliers (Raja Sabha).
Site du temple du Shiva Nataraja
Article de Wikipedia sur le temple
Tinha suspirado, tinha beijado o papel devotamente
Era a primeira vez que lhe escreviam aquelas sentimentalidades
E o seu orgulho dilatava-se ao calor amoroso que saia delas
Como um corpo ressequido que se estira num banho típido
Sentia um acréscimo de estima por si mesma
E parecia-lhe que entrava enfim
Numa existência superiormente interessante
Onde cada hora tinha o seu encanto diferente
Cada passo conduzia a um êxtase
E a alma se cubria num luxo radioso de sensações.
Amor, I love You
(Arnaldo Antunes)
desejo tudo de melhor à todos et much lovah!!
ps.: quando eu crescer eu quero ser como a minha mãe ;)*!
art work by King Monox
enjoy it:
fr.youtube.com/watch?v=7vyO3fJUWQE&feature=related
SARAVÁ!
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..♥!
Cappella Maggiore del Sacro Cuore, Milano
www.vincenzogreco.com/ www.mosaicosacro.it
Per ogni ulteriore dettaglio contattare. allo 041 86 23 191 - 09 22 183 62 40
Cell. 347 70 43 345
Quest'opera è la sintesi della tradizione con il presente, il tutto è espressione di un Cuore che sa essere mirabilmente intelletto, nel momento in cui si eleva al di sopra della propria concretezza anatomica... Diversi modi di Vedere e diversi modi di Sapere, si coniugano insieme per la fede alla ricerca della grande verità che è Gesù Cristo
Sacro Cuore di Gesù, confido in Te!;
Dolce Cuore del mio Gesù, fa ch’io t’ami sempre più!;
O Gesù di amore acceso, non Ti avessi mai offeso!.
Queste sono alcune delle tante amorose e devote giaculatorie, che nei secoli sono state e sono pronunciate dai cattolici in onore del Sacro Cuore di Gesù, che nella loro semplice poesia, esprimono la riconoscenza per l’amore infinito di Gesù dato all’umanità e nello stesso tempo la volontà di ricambiare, delle tante anime infiammate e innamorate di Cristo.
Al Sacro Cuore di Gesù, la Chiesa Cattolica, rende un culto di “latria” (adorazione solo a Dio, Gesù Cristo, l’Eucaristia), intendendo così onorare: I – il Cuore di Gesù Cristo, uno degli organi simboleggianti la sua umanità, che per l’intima unione con la Divinità, ha diritto all’adorazione; II – l’amore del Salvatore per gli uomini, di cui è simbolo il Suo Cuore.
Questa devozione già praticata nell’antichità cristiana e nel Medioevo, si diffuse nel secolo XVII ad opera di S. Giovanni Eudes (1601-1680) e soprattutto di S. Margherita Maria Alacoque (1647-1690). La festa del Sacro Cuore fu celebrata per la prima volta in Francia, probabilmente nel 1685.
Santa Margherita Maria Alacoque, suora francese, entrò il 20 giugno 1671 nel convento delle Visitandine di Paray-le-Monial (Saone-et-Loire), visse con grande semplicità e misticismo la sua esperienza di religiosa e morì il 17 ottobre 1690 ad appena 43 anni.
Sotto questa apparente uniformità, si nascondeva però una di quelle grandi vite del secolo XVII, infatti nel semplice ambiente del chiostro della Visitazione, si svolsero le principali tappe dell’ascesa spirituale di Margherita, diventata la messaggera del Cuore di Gesù nell’epoca moderna.
Ella già prima di entrare nel convento, era dotata di doni mistici che si accentuarono con la sua nuova condizione di religiosa; ebbe numerose manifestazioni mistiche, ma nel 1673 cominciarono le grandi visioni che resero famoso il suo nome; esse furono quattro rivelazioni principali, oltre numerose altre di minore importanza.
La prima visione avvenne il 27 dicembre 1673, festa di s. Giovanni Evangelista, Gesù le apparve e Margherita si sentì “tutta investita della divina presenza”; la invitò a prendere il posto che s. Giovanni aveva occupato durante l’Ultima Cena e le disse: “Il mio divino Cuore è così appassionato d’amore per gli uomini, che non potendo più racchiudere in sé le fiamme della sua ardente carità, bisogna che le spanda. Io ti ho scelta per adempiere a questo grande disegno, affinché tutto sia fatto da me”.
Una seconda visione le apparve agli inizi del 1674, forse un venerdì; il divin Cuore si manifestò su un trono di fiamme, più raggiante del sole e trasparente come cristallo, circondato da una corona di spine simboleggianti le ferite inferte dai nostri peccati e sormontato da una croce, perché dal primo istante che era stato formato, era già pieno d’ogni amarezza.
Sempre nel 1674 le apparve la terza visione, anche questa volta un venerdì dopo la festa del Corpus Domini; Gesù si presentò alla santa tutto sfolgorante di gloria, con le sue cinque piaghe, brillanti come soli e da quella sacra umanità uscivano fiamme da ogni parte, ma soprattutto dal suo mirabile petto che rassomigliava ad una fornace e essendosi aperto, ella scoprì l’amabile e amante Cuore, la vera sorgente di quelle fiamme.
Poi Gesù lamentando l’ingratitudine degli uomini e la noncuranza rispetto ai suoi sforzi per far loro del bene, le chiese di supplire a questo. Gesù la sollecitò a fare la Comunione al primo venerdì di ogni mese e di prosternarsi con la faccia a terra dalle undici a mezzanotte, nella notte tra il giovedì e il venerdì.
Vennero così indicate le due principali devozioni, la Comunione al primo venerdì di ogni mese e l’ora santa di adorazione.
La quarta rivelazione più meravigliosa e decisiva, ebbe luogo il 16 giugno 1675 durante l’ottava del Corpus Domini. Nostro Signore le disse che si sentiva ferito dalle irriverenze dei fedeli e dai sacrilegi degli empi, aggiungendo: “Ciò che mi è ancor più sensibile è che sono i cuori a me consacrati che fanno questo”.
Gesù chiese ancora che il venerdì dopo l’ottava del Corpus Domini, fosse dedicato a una festa particolare per onorare il suo Cuore e con Comunioni per riparare alle offese da lui ricevute. Inoltre indicò come esecutore della diffusione di questa devozione, il padre spirituale di Margherita, il gesuita san Claude de la Colombiere (1641-1682), superiore della vicina Casa dei Gesuiti di Paray-le-Monial.
Margherita Maria Alacoque proclamata santa il 13 maggio 1920 da papa Benedetto XV, ubbidì all’appello divino fatto attraverso le visioni e divenne l’apostola di una devozione che doveva trasportare all’adorazione dei fedeli al Cuore divino, fonte e focolaio di tutti i sentimenti che Dio ci ha testimoniati e di tutti i favori che ci ha concessi.
Le prime due cerimonie in onore del Sacro Cuore, presente la santa mistica, si ebbero nell’ambito del Noviziato di Paray il 20 luglio 1685 e poi il 21 giugno 1686, a cui partecipò tutta la Comunità delle Visitandine.
A partire da quella data, il movimento non si sarebbe più fermato, nonostante tutte le avversità che si presentarono specie nel XVIII secolo circa l’oggetto di questo culto.
Nel 1765 la Sacra Congregazione dei Riti affermò essere il cuore di carne simbolo dell’amore; allora i giansenisti intesero ciò come un atto di idolatria, ritenendo essere possibile un culto solo al cuore non reale ma metaforico.
Papa Pio VI (1775-1799) nella bolla “Auctorem fidei”, confermava l’espressione della Congregazione notando che si adora il cuore “inseparabilmente unito con la Persona del Verbo”.
Il 6 febbraio 1765 papa Clemente XIII (1758-1769) accordò alla Polonia e all’Arciconfraternita romana del Sacro Cuore la festa del Sacro Cuore di Gesù; nel pensiero del papa questa nuova festa doveva diffondere nella Chiesa, i passi principali del messaggio di s. Margherita, la quale era stata lo strumento privilegiato della diffusione di un culto, che era sempre esistito nella Chiesa sotto diverse forme, ma dandogli tuttavia un nuovo orientamento.
Con lei non sarebbe più stata soltanto una amorosa contemplazione e un’adorazione di quel “Cuore che ha tanto amato”, ma anche una riparazione per le offese e ingratitudini ricevute, tramite il perfezionamento delle nostre esistenze.
Diceva la santa che “l’amore rende le anime conformi”, cioè il Signore vuole ispirare nelle anime un amore generoso che, rispondendo al suo, li assimili interiormente al divino modello.
Le visioni e i messaggi ricevuti da s. Margherita Maria Alacoque furono e resteranno per sempre un picco spirituale, dove venne ricordato al mondo, l’amore appassionato di Gesù per gli uomini e dove fu chiesta a loro una risposta d’amore, di fronte al “Cuore che si è consumato per essi”.
La devozione al Sacro Cuore trionfò nel XIX secolo e il convento di Paray-le-Monial divenne meta di continui pellegrinaggi; nel 1856 con papa Pio IX la festa del Sacro Cuore divenne universale per tutta la Chiesa Cattolica.
Sull’onda della devozione che ormai coinvolgeva tutto il mondo cattolico, sorsero dappertutto cappelle, oratori, chiese, basiliche e santuari dedicati al Sacro Cuore di Gesù; ricordiamo uno fra tutti il Santuario “Sacro Cuore” a Montmartre a Parigi, iniziato nel 1876 e terminato di costruire dopo 40 anni; tutte le categorie sociali e militari della Francia, contribuirono all’imponente spesa.
Proliferarono quadri e stampe raffiguranti il Sacro Cuore fiammeggiante, quasi sempre posto sul petto di Gesù che lo indica agli uomini; si organizzò la pia pratica del 1° venerdì del mese, i cui aderenti portano uno scapolare con la raffigurazione del Cuore; si composero le meravigliose “Litanie del Sacro Cuore”; si dedicò il mese di giugno al suo culto.
Affinché il culto del Cuore di Gesù, iniziato nella vita mistica delle anime, esca e penetri nella vita sociale dei popoli, iniziò, su esortazione di papa Pio IX del 1876, tutto un movimento di “Atti di consacrazione al Cuore di Gesù”, a partire dalla famiglia a quella di intere Nazioni ad opera di Conferenze Episcopali, ma anche di illuminati e devoti governanti; cito per tutti il presidente dell’Ecuador, Gabriel Garcia Moreno (1821-1875).
Fu tanto il fervore, che per tutto l’Ottocento e primi decenni del Novecento, fu dedicato al culto del Sacro Cuore, che di riflesso sorsero numerose congregazioni religiose, sia maschili che femminili, tra le principali vi sono: “Congregazione dei Sacerdoti del Sacro Cuore” fondata nel 1874 dal beato Leone Dehon (Dehoniani); “Figli del Sacro Cuore di Gesù” o Missioni africane di Verona, congregazione fondata nel 1867 da san Daniele Comboni (Comboniani); “Dame del Sacro Cuore” fondate nel 1800 da santa Maddalena Sofia Barat; “Ancelle del Sacro Cuore di Gesù” fondate nel 1865 dalla beata Caterina Volpicelli, diversi Istituti femminili portano la stessa denominazione.
Attualmente la festa del Sacro Cuore di Gesù viene celebrata il venerdì dopo la solennità del Corpus Domini, visto che detta ricorrenza è stata spostata alla domenica; il sabato che segue è dedicato al Cuore Immacolato di Maria, quale segno di comune devozione ai Sacri Cuori di Gesù e Maria, inscindibili per il grande amore donato all’umanità.
In un papiro egiziano di circa 4000 anni fa, troviamo l’espressione della comune nostalgia d’amore: “Cerco un cuore su cui appoggiare la mia testa e non lo trovo, non ci sono più amici!”.
Lo sconosciuto poeta egiziano era dolente per ciò, ma noi siamo più fortunati, perché l’abbiamo questo cuore e questo amico, al pari di s. Giovanni Evangelista che poggiò fisicamente il suo capo sul petto e cuore di Gesù.
Possiamo avere piena fiducia in un simile amico, Egli vivendo in perfetta intimità col Padre, sa e può rivelarci tutto ciò che serve per il nostro bene.
Els orígens del Temple Expiatori de la Sagrada Família es remunten al 1866, any en què Josep Maria Bocabella i Verdaguer funda l'Associació Espiritual de Devots de Sant Josep, que a partir de l'any 1874 promou la construcció d'un temple expiatori dedicat a la Sagrada Família. L'any 1881 i gràcies a diversos donatius, l'Associació compra una parcel·la de terreny de 12800m² entre els carrers de Marina, Provença, Sardenya i Mallorca per construir-hi el temple.
La primera pedra es posa el 19 de març de 1882, festivitat de Sant Josep, en un acte solemne que presideix el bisbe de la ciutat, Josep Urquinaona. A partir d'aleshores se n'inicia la construcció, que comença per la cripta situada a sota de l'absis segons un disseny neogòtic de l'arquitecte Francisco de Paula del Villar y Lozano. Aquest, poc temps després i per discrepàncies amb els promotors, abandona la direcció de l'obra i l'encàrrec passa a mans d'Antoni Gaudí.
Després d'assumir el projecte el 1883, Gaudí construeix la cripta, que enllesteix el 1889. Mentre inicia les obres de l'absis (i del claustre), els treballs segueixen a bon ritme gràcies als donatius rebuts. Quan es rep un important donatiu anònim, Gaudí es planteja fer una obra nova i major: desestima l'antic projecte neogòtic i en proposa un de nou més monumental i innovador tant pel que fa a les formes com i a les estructures, com a la construcció. El projecte de Gaudí consisteix en una església de grans dimensions amb planta de creu llatina i torres de gran alçària; concentra una important càrrega simbòlica, tant en forma arquitectònica com escultòrica, amb l'objectiu final de ser una explicació catequètica de les ensenyances dels Evangelis i de l'Església.
El 1892 comença els fonaments per a la façana del Naixement perquè, segons manifesta Gaudí mateix, "Si enlloc de fer aquesta façana decorada, ornamentada i turgent, hagués començat per la de la Passió, dura, pelada i com feta d'ossos, la gent s'hauria retret". El 1894 queda enllestida la façana de l'absis i el 1899 el Portal del Roser, un dels accessos al claustre del Naixement.
Paral·lelament a aquests treballs, a l'angle sud-oest del temple, l'any 1909 Gaudí hi construeix les Escoles Provisionals de la Sagrada Família, destinades als fills dels treballadors de la Sagrada Família i als nens del barri que formen part de la seva parròquia.
En morir Gaudí, assumeix la direcció de les obres el seu estret col·laborador Domènec Sugrañes, fins al 1938. Després en són directors Francesc de Paula Quintanai Vidal, Isidre Puigi Boada, Lluís Bonet i Garí, col·laboradors de Gaudí, persones que conegueren el mestre i que fins a l'any 1983 dirigiren l'obra. Posteriorment en foren directors Francesc de Paula Cardoner i Blanch, Jordi Bonet i Armengol i Jordi Faulí i Oller que n'ocupa el càrrec actualment, des del 2012.
El Temple Expiatori de la Sagrada Família és una església de cinc naus amb creuer de tres, que formen una creu llatina. Les seves mides interiors són: nau i absis, 90 metres; creuer, 60 metres; ample de la nau central, 15 metres; laterals 7'5 metres, la nau principal en total 45 metres; amplada del creuer, 30 metres. L'església ha de disposar de 18 torres (12 que simbolitzen els apòstols, 4 els evangelistes i 2 més dedicades a Maria i a Jesús), de diferents altures d'acord amb la jerarquia simbòlica que representen.
El portal de la Caritat és la part del pòrtic és dedicada a la virtud teologal de la caritat o amor cristià i a Jesús.
Tres figures d'aspecte noble es prostren en presència de l'infant que, segons la profecia, serà el rei dels jueus. Han arribat fins a Betlem seguint una estrella que han vist a l'Orient. Cadascun porta un doble present per al minyó: or (que vol dir "almoina"), encens (que vol dir "oració") i mirra (que vol dir "sacrifici").
Font: Temple Expiatori de la Sagrada Família.
Fonds Trutat - Photographie ancienne
Cote : TRU B 921
Localisation : Fonds ancien (S 30)
Original non communicable
Titre : Sainte Dévote, Monaco, avril 1905
Auteur : Trutat, Eugène
Rôle de l’auteur : Photographe
Lieu de création : Monaco (Principauté de)
Date de création : 1905
Mesures : : 13 x 18 cm
Observations : Notes de la main de Trutat : "ana. Demaria, Jougla rose"
Mot(s)-clé(s) :
-- Eglise -- Clocher -- Pont -- Arche -- Maison -- Montagne -- Colline -- Arbre -- Ville -- Rue -- Muret -- Borne -- Escalier -- Eglise
-- Monaco (Principauté de) -- Méditerranée, Mer (France) -- Eglise Sainte-Dévote (Monaco)
-- 20e siècle, 1e quart -- 16e siècle
Médium : Photographies -- Négatifs sur plaque de verre -- Noir et blanc -- Jougla-Lumière -- Paysages urbains -- Vues d'architecture
numerique.bibliotheque.toulouse.fr/cgi-bin/library?c=phot...
Bibliothèque de Toulouse. Domaine public
Solemne Cortejo Procesional con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamerica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
Velación de Jesús Nazareno con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamérica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
Velación de Jesús Nazareno con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamérica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
CRISTO DE ALABARDEROS
Siendo la carrera del tiempo, amparada del descuido, y refugio de las dudas, para que no las haya en algunas cosas que puedan servir de noticias, en los siglos venideros, se formaron una serie de datos particulares, que se encuentran en los libros de Acuerdos, existentes en el día de hoy, en el Archivo de la Ilustre Congregación del Santísimo Cristo de la Fe.
Por el motivo de desagraviar, a su Divina Majestad, de las afrentas, e injurias que recibió la Imagen del Cristo Crucificado, por unas sacrílegas manos, en 4 de Julio del año 1.632, en la Calle de La Infantas, se reunieron diferentes personas, y eligieron la Devotísima Imagen del Santísimo Cristo, que en aquel momento, estaba sin culto alguno, y fijado en la pared de la Iglesia de San Sebastián.
Ante la incertidumbre, del Título que pondrían a Su Divina Majestad, decidieron poner varias Cédulas con diversos Títulos en un Cofre. Y previniendo una niña, cuya mano inocente extrajera una, apareció escrito en ella Fe.
La acción, fue repetida hasta tres veces, y la Cédula en ambos casos, fue el ya conocido nombre de Fe.
Tuvo su principio, y se fundó la siempre Noble, Ilustre, Fervorosa y Devota Congregación del Santísimo Cristo de la Fe - conocida también, como Congregación del Santísimo Cristo de los Alabarderos -, que se venera en su Capilla, sita en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de Madrid, desde primero de Noviembre del año 1.632.
Los gloriosos fundadores, de la Ilustre Congregación, fueron hombres de la distinguida nobleza de la Corte. Se ignoran los nombres y apellidos, por un fatal incendio, perdiéndose parte de los libros más antiguos.
En el año 1753, la Congregación invita a los Oficiales de Guardias de Corps -actual Guardia Real --, para que alumbren a la Procesión del Viernes Santo; y a los Cadetes para que lleven el Palio.
Por acuerdo de la Junta General de 28 de Marzo de 1.803, se admitieron por muy Hermanos Natos, a los Caballeros Guardias de Corps de S. M., con las mismas prerrogativas, y circunstancias que lo eran los Señores Oficiales y Cadetes del referido Real Cuerpo.
En el año 1997 el hermano del entonces Jefe de la Plana Mayor de la Guardia Real, Teniente Coronel de Artillería de EM. D. José Emilio Roldán Pascual, puso en su conocimiento que en la Iglesia de San Sebastián (C/Atocha,39), frente a la capilla de Nuestra Señora de Belén en su Huida a Egipto, perteneciente a la Real Congregación de Arquitectos, se encontraba otra capilla con un Cristo que se le conocía como el Cristo de Los Alabarderos. El Teniente Coronel Roldan se interesó por el mismo y acudió a verlo, era un Cristo del artista Ricardo Font y que en principio parecía que era de escayola. El Cristo se encontraba en la misma capilla actual, pero menos arreglada, y daba la impresión de ser poco visitado.
A partir de este momento el Teniente Coronel Roldan, entusiasmado por el descubrimiento, lo puso en conocimiento del entonces Jefe de la Guardia Real, Ilmo. Sr. Coronel de Infantería de EM. D. Rafael Dávila Álvarez, quien convocó a una reunión en su Plana Mayor a los que serían los responsables directos de dar los primeros pasos para reconstituir la Congregación de El Cristo de los Alabarderos. A dicha reunión asistieron, además del Coronel Dávila y el Teniente Coronel Roldán, el entonces Capellán de la Guardia Real D. Luís López Melero, "El Pater Luís", el Jefe de la 2ª Sección Comandante de Artillería D. Alejo Arnaiz Marina y el Teniente Auditor D. Fernando Valenzuela Cossio. En dicha reunión se decidió recobrar la tradición, perdida desde los años 40, y la devoción de los Alabarderos a este Cristo.
Se iniciaron conversaciones con el párroco y coadjutor de la Iglesia de San Sebastián, quienes en un principio fueron recelosos por el interés tomado por recuperar textos e imágenes relacionados con la historia del Cristo. Poco a poco se dieron cuenta que el interés no era otro que el de recuperar algo que llevaba muchos años en el olvido. Consiguieron recuperar muchos textos y fotografías, prueba de ello son las que existen en el Museo de la Guardia Real, desde su fundación el año 1998, en las que se puede ver al Cristo de la Fe escoltado por
Alabarderos de S.M. El Rey Alfonso XIII en la procesión de Semana Santa, y que transcurría por la calle Mayor a primeros del siglo XX (fotografías cedidas a la Guardia Real por el archivo fotográfico de la editorial ESPASA CALPE).
Por entonces nuestro querido Pater Luís había comenzado a recuperar y elaborar las Ordenanzas de la Real Congregación de Esclavos del Santísimo Cristo de la Fe, en un magnífico castellano del siglo XVIII, y que llevó a termino en el año 2001. Con la llegada del Comandante de EM. D. Ángel Cantera Montenegro, a la 2ª Sección de la Guardia Real, se llevó a cabo una labor de investigación muy intensa, recuperando una gran parte de las vicisitudes de la Congregación desde su creación en el año 1632.
Con mucha ilusión y esfuerzo comenzaron a dar los primeros trazos de lo que se pretendía que fuera la nueva Congregación del Cristo de Los Alabarderos, bajo la supervisión directa del Coronel Dávila. Está apasionante empresa llegó, en el año 2000, a las manos del nuevo Jefe de la Guardia Real, Ilmo. Sr. Coronel de Infantería de EM. D. Cesar Muro Benayas, quien dio su completo apoyo al proyecto, involucrándose personalmente en el mismo de una manera total y logrando que llegara a su termino con el broche final de volver a ver, el 18 de Abril de 2003, a nuestro Cristo procesionando por las calles del antiguo Madrid después de 72 años.
MADRID DE LOS AUSTRIAS
Por Madrid de los Austrias, también llamado barrio de los Austrias, se conoce una amplia zona de la capital española, sin entidad administrativa, correspondiente al primitivo trazado medieval de la ciudad y a la expansión urbanística iniciada por los monarcas de la Casa de Austria, a partir de los reinados de Carlos I y, especialmente, de Felipe II, que, en el año 1561, estableció la Corte en Madrid. A efectos turísticos, el nombre se emplea para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona. Además de su acepción geográfica, el término Madrid de los Austrias también tiene una acepción histórica. Según esta perspectiva, la expresión se emplea para designar la evolución, preferentemente urbanística, de la ciudad entre los reinados de Carlos I (r. 1516–1556), el primero de los Austrias, y Carlos II (r. 1665–1700), con el que se extinguió la rama española de esta dinastía.
Los límites del Madrid de los Austrias difieren significativamente según el punto de vista adoptado, ya sea histórico o turístico.
Límites históricos
Durante el reinado de Carlos I, Madrid estaba integrado por dos núcleos principales: el recinto comprendido dentro de la muralla cristiana, de origen medieval, y los arrabales. El casco urbano se extendía, de oeste a este, desde el Palacio Real hasta la Puerta del Sol; y, de norte a sur, desde la plaza de Santo Domingo hasta la plaza de la Cebada.
A partir de 1561, con la capitalidad, la ciudad creció de forma vertiginosa, expandiéndose principalmente hacia el este. El plano de Madrid realizado por Pedro Teixeira en el año 1656, casi un siglo después del establecimiento de la Corte, da una idea precisa de las dimensiones del casco urbano, en tiempos de Felipe IV (r. 1621–1665).
La villa estaba rodeada por una cerca, mandada construir por el citado monarca en el año 1625, levantada, hacia el norte, sobre las actuales calles de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera (conocidas popularmente como los bulevares); hacia el sur, sobre las rondas de Toledo, Valencia y Embajadores; hacia el este, sobre los paseos del Prado y Recoletos; y hacia el oeste, sobre los terraplenes del valle del río Manzanares.
Extramuros, se situaban los jardines, parajes agrestes y recintos palaciegos del Buen Retiro, en la parte oriental de la ciudad; de la Casa de Campo, en la occidental; y del El Pardo, en la noroccidental.
La cerca de Felipe IV sustituyó a una anterior, promovida por Felipe II (r. 1556–1598) y que enseguida quedó obsoleta. Fue erigida para detener el crecimiento desordenado que estaba experimentando la ciudad y actuó como una auténtica barrera urbanística, que limitó la expansión de la urbe hasta el siglo XIX. Fue derribada en 1868.
A grandes rasgos, el espacio comprendido dentro de la cerca de Felipe IV se corresponde en la actualidad con el distrito Centro. Su superficie es de 523,73 hectáreas y comprende los barrios administrativos de Cortes, Embajadores, Justicia, Palacio, Sol y Universidad.
Límites turísticos
A diferencia de los límites históricos, perfectamente establecidos a través de la cerca de Felipe IV, la zona promocionada turísticamente como Madrid de los Austrias carece de una delimitación precisa. Se circunscribe a un ámbito sensiblemente menor, que comprende parcialmente los barrios administrativos de Sol y Palacio, pertenecientes al distrito Centro de la capital.
Se estaría hablando de las áreas de influencia de las calles Mayor, Arenal, Segovia, carrera de San Francisco, Bailén y Toledo y de las plazas de la Cebada, de la Paja, Mayor, Puerta del Sol y de Oriente, donde se hallan barrios y áreas sin entidad administrativa, como La Latina, Ópera o Las Vistillas.
Aquí se encuentran conjuntos monumentales construidos tanto en los siglos XVI y XVII, cuando reinó en España la dinastía Habsburgo, como en épocas anteriores y posteriores. Por lo general, todos ellos quedan incluidos en los itinerarios turísticos que utilizan la expresión Madrid de los Austrias. Es el caso de las iglesias medievales de san Nicolás de los Servitas y san Pedro el Viejo, de los siglos XII y XIV, respectivamente, y del Palacio Real, erigido en el siglo XVIII.
En orden inverso, existen monumentos promovidos por los Austrias no integrados en las citadas rutas, al situarse fuera de los barrios de Sol y Palacio. Algunos ejemplos son el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, que formaron parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro, y los jardines homónimos.
También quedan excluidas de esta clasificación turística zonas de menor valor monumental, pero con un gran significado histórico en la época de los Austrias. Es el caso del barrio de las Letras, articulado alrededor de la calle de las Huertas, donde coincidieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, tales como Félix Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo; o de la Casa de Campo, concebida por Felipe II como una finca de recreo y reserva de caza. En la primera mitad del siglo XVI, antes de su designación como capital, Madrid era una villa de tamaño medio entre las urbes castellanas, con cierta relevancia social e influencia política. Tenía entre 10 000 y 20 000 habitantes y formaba parte del grupo de dieciocho ciudades que disfrutaban del privilegio de tener voz y voto en las Cortes de Castilla.
Había acogido en numerosas ocasiones las Cortes del Reino y, desde la época de los Trastámara, era frecuentada por la monarquía, atraída por su riqueza cinegética. Además, uno de sus templos religiosos, San Jerónimo el Real, fue elegido por la monarquía como escenario oficial del acto de jura de los príncipes de Asturias como herederos de la Corona. El primero en hacerlo fue Felipe II (18 de abril de 1528), que 33 años después fijaría la Corte en Madrid, y la última Isabel II (20 de junio de 1883).
Carlos I (r. 1516–1556), el primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid. Así sostiene el cronista Luis Cabrera de Córdoba (1559–1623), en un escrito referido a Felipe II
El emperador impulsó diferentes obras arquitectónicas y urbanísticas en Madrid. A él se debe la conversión del primitivo castillo de El Pardo en palacio, situado en las afueras del casco urbano. Las obras, dirigidas por el arquitecto Luis de Vega, se iniciaron en 1547 y concluyeron en 1558, durante el reinado de Felipe II. De este proyecto sólo se conservan algunos elementos que, como el Patio de los Austrias, quedaron integrados en la estructura definitiva del Palacio Real de El Pardo, fruto de la reconstrucción llevada a cabo en el siglo XVIII, tras el incendio de 1604.
Otro de los edificios que el monarca ordenó reformar fue el Real Alcázar de Madrid, un castillo de origen medieval, que fue pasto de las llamas en 1734 y en cuyo solar se levanta en la actualidad el Palacio Real. Duplicó su superficie con diferentes añadidos, entre los que destacan el Patio y las Salas de la Reina y la llamada Torre de Carlos I, a partir de un diseño de Luis de Vega y Alonso de Covarrubias.
Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalaxara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental, con tres arcos. Fue levantada hacia 1535 a la altura del número 49 de la actual calle Mayor y el 2 de septiembre de 1582 desapareció en un incendio.
Durante su reinado, se inauguraron algunos templos religiosos, entre ellos el santuario de Nuestra Señora de Atocha, que data de 1523. Fue derribado en 1888, ante su mal estado, y reconstruido como basílica en el siglo XX.
En 1541, se dispuso la ampliación de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle del Arenal, mediante un anejo parroquial en la calle de la Montera, que recibió el nombre de San Luis Obispo. Abrió sus puertas en 1689, en tiempos de Carlos II, y fue incendiado en 1935. Sólo se conserva su fachada principal, que fue trasladada e integrada en la estructura de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la calle del Carmen.
El Convento de San Felipe el Real, de 1547, fue uno de los puntos de encuentro más importantes del Madrid de los Austrias. Su lonja recibió el sobrenombre de mentidero de la villa, por los rumores que allí se fraguaban. El edificio, destruido en 1838, poseía un relevante claustro renacentista, compuesto por 28 arcos en cada una de sus dos galerías.
Otro templo de la época es la Iglesia de San Sebastián (1554–1575), que tuvo que ser reconstruida tras ser alcanzada por una bomba durante la Guerra Civil.
La Capilla del Obispo es, sin duda, la construcción religiosa de mayor interés arquitectónico llevada a cabo en Madrid, en tiempos de Carlos I. Fue levantada entre 1520 y 1535, como un anejo de la iglesia medieval de San Andrés. Responde a una iniciativa de la familia de los Vargas, una de las más poderosas del Madrid medieval y renacentista. Debe su nombre a Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia, su principal impulsor.
En el terreno social, el religioso Antón Martín creó en 1552 el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, que estuvo en la calle de Atocha, cerca de la plaza que lleva el nombre de su fundador.
En 1529, Carlos I ordenó que el Real Hospital de la Corte, de carácter itinerante ya que acompañaba a la Corte en sus desplazamientos, quedara establecido de forma fija en Madrid. Su edificio, conocido como Hospital del Buen Suceso, estaba integrado por un recinto hospitalario y una iglesia, que fueron concluidos en 1607. A mediados del siglo XIX, se procedió a su derribo dentro de las obras de ampliación de la Puerta del Sol, donde se encontraba.
En cuanto a las residencias palaciegas, cabe mencionar la de Alonso Gutiérrez de Madrid, tesorero del emperador, cuya estructura fue aprovechada, durante el reinado de Felipe II, para la fundación del Monasterio de las Descalzas Reales. Recientes intervenciones en este edificio han puesto al descubierto elementos originales del patio principal del citado palacio.
El Palacio de los condes de Paredes de Nava o Casa de San Isidro, donde tiene sus instalaciones el Museo de los Orígenes, se encuentra en la plaza de San Andrés. Fue construido en el solar de un antiguo edificio donde, según la tradición, vivió Iván de Vargas, quien, en el siglo XI, dio alojamiento y trabajo a san Isidro. Data de la primera mitad del siglo XVI.
Por su parte, la Casa de Cisneros data del año 1537 y está construida en estilo plateresco. Situada entre la calle del Sacramento y la plaza de la Villa, su primer propietario fue Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del cardenal Cisneros (1436–1517), de quien toma su nombre.
Reinado de Felipe II
En 1561, Felipe II (r. 1556–1598) estableció la Corte en Madrid. Tal designación provocó un aumento de la población vertiginoso: de los 10 000 - 20 000 habitantes que podía haber en la villa antes de la capitalidad se pasó a 35 000 - 45 000 en el año 1575 y a más de 100 000 a finales del siglo XVI.
Para hacer frente a este crecimiento demográfico, el Concejo de Madrid, respaldado por la Corona, elaboró un proyecto de ordenación urbanística, consistente en la alineación y ensanchamiento de calles, el derribo de la antigua muralla medieval, la adecuación de la plaza del Arrabal (antecedente de la actual Plaza Mayor) y la construcción de edificios públicos como hospitales, hospicios, orfanatos, instalaciones de abastos y templos religiosos.
Felipe II puso al frente de este plan al arquitecto Juan Bautista de Toledo. Sin embargo, la falta de medios y lentitud burocrática del consistorio y el desinterés mostrado por la Corona en la aportación de recursos ralentizaron su desarrollo. La consecuencia fue un crecimiento urbano rápido y desordenado, que se realizó preferentemente hacia el este del centro histórico, dada la accidentada orografía de la parte occidental, orientada a los barrancos y terraplenes del valle del río Manzanares.
Los nuevos edificios se construyeron siguiendo la dirección de los caminos que partían de la villa y, a su alrededor, surgió un entramado de calles estrechas, aunque dispuestas hipodámicamente. El que conducía hasta Alcalá de Henares (hoy calle de Alcalá) vertebró el crecimiento urbano hacia el este, al igual que el camino que llevaba a San Jerónimo el Real, sobre el que se originó la carrera de San Jerónimo. Por el sudeste, la expansión tomó como eje principal el camino del santuario de Nuestra Señora de Atocha (actual calle de Atocha).
Hacia el sur, las nuevas casas se alinearon alrededor del camino de Toledo (calle de Toledo) y, por el norte, la referencia urbanística estuvo marcada por los caminos de Hortaleza y de Fuencarral (con sus respectivas calles homónimas), si bien hay que tener en cuenta que, en estos dos lados de la ciudad, el crecimiento fue más moderado.
Antes de la capitalidad, en 1535, la superficie de Madrid era de 72 hectáreas, cifra que aumentó hasta 134 en 1565, sólo cuatro años después de establecerse la Corte en la villa. A finales del reinado de Felipe II, el casco urbano ocupaba 282 hectáreas y tenía unos 7590 inmuebles, tres veces más que en 1563 (2250), al poco tiempo de la designación de Madrid como capital.
La intensa actividad inmobiliaria de este periodo no fue suficiente para satisfacer la demanda de viviendas, por parte de cortesanos y sirvientes de la Corona. Tal situación llevó al monarca a promulgar el edicto conocido como Regalía de Aposento, mediante el cual los propietarios de inmuebles de más de una planta estaban obligados a ceder una de ellas a una familia cortesana.
Este decreto favoreció el desarrollo de las llamadas casas a la malicia, un tipo de vivienda con el que sus propietarios intentaban evitar el cumplimiento de la norma, mediante diferentes soluciones (una única planta, compartimentación excesiva de los interiores, ocultación a la vía pública del piso superior...).
En 1590, la Corona y el Concejo crearon la Junta de Policía y Ornato, organismo presidido por el arquitecto Francisco de Mora, con el que se intentó poner fin a los desarreglos urbanísticos provocados por la rápida expansión de la ciudad. La correcta alineación de las calles, mediante la supresión de los recovecos existentes entre los inmuebles, fue uno de sus objetivos.
Felipe II promovió la realización de diferentes infraestructuras urbanas, caso del Puente de Segovia, la calle Real Nueva (actual calle de Segovia) y la Plaza Mayor. Los proyectos inicialmente previstos para estas tres obras no pudieron llevarse a cabo plenamente, adoptándose soluciones menos ambiciosas, ante las limitaciones presupuestarias.
Las dos primeras se enmarcaban dentro del mismo plan, consistente en la creación de una gran avenida, de aire monumental, que, salvando el río Manzanares por el oeste, conectase el antiguo camino de Segovia con el Real Alcázar. Finalmente, sólo pudo ejecutarse el puente (1582–1584), atribuido a Juan de Herrera, mientras que la avenida quedó reducida a unas nivelaciones del terreno sobre el barranco del arroyo de San Pedro y al derribo de varios edificios, que dieron origen a la calle de Segovia, terminada en 1577.
Con respecto a la Plaza Mayor, levantada sobre la antigua plaza del Arrabal, el centro comercial de la villa en aquel entonces, el monarca encargó su diseño a Juan de Herrera en el año 1580. Durante su reinado, se demolieron los edificios primitivos y dieron comienzo las obras de la Casa de la Panadería (1590), proyectada por Diego Sillero. Fue su sucesor, Felipe III, quien dio el impulso definitivo al recinto.
Felipe II continuó con las reformas y ampliaciones del Real Alcázar, iniciadas por su padre, con la edificación de la Torre Dorada, obra de Juan Bautista de Toledo, y la decoración de las distintas dependencias. También ordenó la construcción, en las inmediaciones del palacio, de la Casa del Tesoro, las Caballerizas Reales y la Armería Real. Todos estos conjuntos han desaparecido.
Pero tal vez su proyecto más personal fuese la Casa de Campo, paraje que convirtió en un recinto palaciego y ajardinado para su recreo. Se debe a un diseño de Juan Bautista de Toledo, que siguió el modelo de naturaleza urbanizada, acorde con el gusto renacentista de la época, a modo de conexión con el Monte de El Pardo. De este proyecto sólo se conservan partes del trazado de los jardines y algunos restos del palacete.
Asimismo, fueron levantados distintos edificios religiosos y civiles. El Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado en 1559 por Juana de Austria, hermana del monarca, y en 1561 comenzaron las obras del Convento de la Victoria, que, como aquel, también estuvo muy vinculado con la Corona.
En 1583 abrió su puertas el corral de comedias del Teatro del Príncipe (en cuyo solar se levanta ahora el Teatro Español), institución clave en el Siglo de Oro español.15 En 1590, fue inaugurado el Colegio de María de Córdoba y Aragón (actual Palacio del Senado), que toma su nombre de una dama de la reina Ana de Austria, principal impulsora del proyecto.
Entre los palacios nobiliarios, hay que destacar la Casa de las Siete Chimeneas (1574–1577), actual sede del Ministerio de Cultura, situada en la plaza del Rey. Su primer propietario fue Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez.
En la calle de Atocha se encontraban las casas de Antonio Pérez y en la plaza de la Paja se halla el Palacio de los Vargas, cuya fachada fue transformada en el siglo XX, adoptándose una solución historicista, a modo de continuación de la contigua Capilla del Obispo.
Reinado de Felipe III
En 1601, pocos años después de subir al trono Felipe III (r. 1598–1621), Madrid perdió la capitalidad a favor de Valladolid. Consiguió recuperarla cinco años después, tras el pago a la Corona de 250 000 ducados y el compromiso por parte del Concejo de abastecer de agua potable al Real Alcázar, entre otras infraestructuras.
Con tal fin, el consistorio realizó los denominados viajes de agua (conducciones desde manantiales cercanos a la villa), entre los cuales cabe destacar el de Amaniel (1614–1616). De ellos también se beneficiaron algunos conventos y palacios, además de los propios vecinos, a través de las fuentes públicas. En 1617 fue creada la llamada Junta de Fuentes, organismo encargado de su mantenimiento y conservación.
Bajo el reinado de Felipe III, se proyectaron numerosos edificios religiosos y civiles, algunos de los cuales fueron inaugurados en la época de Felipe IV. Es el caso de la Colegiata de San Isidro; de la nueva fachada del Real Alcázar (1610–1636), obra de Juan Gómez de Mora, que perduró hasta el incendio del palacio en 1734; y del Convento de los Padres Capuchinos, en El Pardo, fundado por el rey en 1612, cuyo edificio definitivo no pudo comenzarse hasta 1638.
Las nuevas edificaciones se construyeron con mayor calidad arquitectónica que en los periodos anteriores, al tiempo que se impuso un estilo propio, típicamente madrileño, de aire clasicista y de clara influencia herreriana, aunque también se observan rasgos prebarrocos.
Además, se establecieron arquetipos arquitectónicos, que, en relación con las casas palaciegas, quedaron definidos en un trazado de planta rectangular, dos o más alturas de órdenes, portadas manieristas, cubiertas abuhardilladas de pizarra y torres cuadrangulares, por lo general dos, con chapiteles rematados en punta, en la línea escurialense.
Este esquema, uno de los que mejor definen la arquitectura madrileña de los Austrias y de periodos posteriores, empezó a gestarse en tiempos de Felipe III, con ejemplos tan notables como las Casas de la Panadería y de la Carnicería, en la Plaza Mayor; el Palacio del marqués de Camarasa, ubicado en la calle Mayor y sede actual de diferentes dependencias municipales; el proyecto de reconstrucción del Palacio Real de El Pardo, incendiado el 13 de marzo de 1604; y la ya citada fachada del Real Alcázar. No obstante, fue con Felipe IV cuando alcanzó su máxima expresión.
Por su parte, el Palacio de los Consejos (también llamado del duque de Uceda) puede ser considerado un precedente en lo que respecta a la organización del espacio y fachadas, si bien carece de las torres de inspiración herreriana. Fue diseñado por Francisco de Mora, quien contó con la colaboración de Alonso de Trujillo, al frente las obras entre 1608 y 1613.
En cuanto a los templos religiosos, la mayoría de las construcciones utilizó como referencia el modelo jesuítico, de planta de cruz latina, que tiene su origen en la Iglesia del Gesú (Roma, Italia). La Colegiata de San Isidro, que, como se ha referido, fue diseñada en tiempos de Felipe III y terminada con Felipe IV, responde a esta pauta.
Mención especial merece el Real Monasterio de la Encarnación (1611–1616), fundado por Margarita de Austria, esposa del rey. Su fachada, obra de Juan Gómez de Mora (aunque posiblemente proyectada por su tío, Francisco de Mora), fue una de las más imitadas en la arquitectura castellana del siglo XVII y buena parte del XVIII.
Un ejemplo es el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en Loeches (Madrid), que, como aquel, presenta fachada rectangular con pórtico, pilastras a ambos lados y frontón en la parte superior.
La lista de edificios religiosos levantados durante el reinado de Felipe III es amplia. El Convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas (o, sencillamente, de las Trinitarias), del año 1609, se encuentra en el Barrio de las Letras y en él fue enterrado Miguel de Cervantes. Del Convento del Santísimo Sacramento, fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda, valido del rey, sólo se conserva su iglesia (actual Catedral Arzobispal Castrense), levantada en tiempos de Carlos II.
El Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras y la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen fueron empezados en 1607 y 1611, respectivamente, y ambos se deben a Miguel de Soria. La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, de 1606, es una de las más singulares del primer tercio del siglo XVII, por su planta oval.21 Su interior está decorado al fresco por Lucas Jordán, Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi.
Las iglesias de San Ildefonso (1619) y de Santos Justo y Pastor (hacia 1620) se encuentran entre las últimas fundaciones religiosas llevadas a cabo antes de la muerte del monarca en 1621. La primera, destruida completamente durante la Guerra Civil Española, fue reconstruida en la década de 1950.
Pero, sin duda, el proyecto urbanístico más importante llevado a cabo por el monarca fue la Plaza Mayor. En 1619, Felipe III finalizó las obras, que había iniciado su antecesor, con un nuevo diseño, firmado y desarrollado por Juan Gómez de Mora. Este arquitecto fue también responsable de la Casa de la Panadería, que preside el conjunto, si bien su aspecto actual corresponde a la reconstrucción realizada por Tomás Román, tras el incendio acaecido en 1672.
Además de este recinto, se procedió a adecuar otras plazas, como la de la Cebada y la desaparecida de Valnadú, esta última resultado de la demolición en el año 1567 de la puerta homónima, en la época de Felipe II. Otro de sus logros urbanísticos fue la reorganización del territorio en las riberas del río Manzanares y en el Real Camino de Valladolid, mediante la eliminación de las compartimentaciones internas y la estructuración de los plantíos.
En el terreno de la escultura, destaca la estatua ecuestre del propio rey, traída desde Italia como obsequio del Gran Duque de Florencia. Realizada en bronce, fue comenzada por Juan de Bolonia y terminada por su discípulo, Pietro Tacca, en 1616.
Estuvo emplazada en la Casa de Campo, recinto que fue objeto de una especial atención por parte del monarca con la construcción de nuevas salas en el palacete (del Mosaico y de las Burlas) y la instalación de diferentes fuentes y adornos en los jardines. En 1848, la escultura fue trasladada al centro de la Plaza Mayor, donde actualmente se exhibe, por orden de Isabel II.
Reinado de Felipe IV
Felipe IV (r. 1621–1665) accedió al trono a la edad de dieciséis años, tras la inesperada muerte de su padre. Tradicionalmente ha sido considerado como un mecenas de las letras y de las artes, principalmente de la pintura. Durante su reinado, Madrid se convirtió en uno de los principales focos culturales de Europa y en el escenario donde se fraguaron muchas de las grandes creaciones del Siglo de Oro español. Además, la ciudad albergó la mayor parte de la colección pictórica del monarca, una de las más importantes de la historia del coleccionismo español
En el ámbito de la arquitectura, se levantaron numerosos edificios civiles y religiosos, al tiempo que se construyó una nueva residencia regia en el entorno del Prado de los Jerónimos, en el lado oriental del casco urbano. El Palacio del Buen Retiro desplazó hacia el este buena parte de la actividad política, social y cultural de la villa, que hasta entonces gravitaba únicamente sobre el Real Alcázar, situado en el extremo occidental.
En líneas generales, la arquitectura palaciega del reinado de Felipe IV siguió el modelo post-escurialense, de rasgos barrocos contenidos, que comenzó a forjarse con Felipe III. Este estándar aparecía en estado puro en el desaparecido Palacio del Buen Retiro, cuyo origen fue el llamado Cuarto Real, un anexo del Monasterio de los Jerónimos, que, desde tiempos de los Reyes Católicos, era frecuentado por la realeza para su descanso y retiro.
Siguiendo una iniciativa del Conde-Duque de Olivares,29 en 1632 Felipe IV ordenó al arquitecto Alonso Carbonel la ampliación del recinto y su conversión en residencia veraniega. El palacio fue concebido como un lugar de recreo, función que quedó remarcada mediante una configuración articulada alrededor de dos grandes patios, diseñados a modo de plazas urbanas.30 La Plaza Principal estaba reservada a la Familia Real, mientras que la Plaza Grande, de mayores dimensiones, era utilizada para la celebración de fiestas, actos lúdico-culturales y eventos taurinos.
La primera fase, correspondiente al núcleo central (Plaza Principal), se concluyó en 1633, sólo un año después de realizarse el encargo. Por su parte, las obras de la Plaza Grande, el Picadero, el Salón de Baile, el Coliseo y los jardines se prolongaron, a lo largo de diferentes etapas, hasta 1640.
El recinto palaciego sufrió graves desperfectos durante la Guerra de la Independencia y, finalmente, fue demolido en la época de Isabel II, ante la imposibilidad de recuperación. Sólo se conservan el Salón de Reinos y el Salón de Baile (o Casón del Buen Retiro), si bien con importantes transformaciones en relación con el diseño original.
En lo que respecta a los jardines, el Parque de El Retiro es heredero del trazado llevado a cabo en la época de Felipe IV, aunque su fisonomía actual responde a múltiples remodelaciones ejecutadas en periodos posteriores, principalmente en los siglos XVIII y XIX. Entre los elementos primitivos que aún se mantienen, cabe citar algunos complejos hidráulicos, como el Estanque Grande y la Ría Chica.
Además del Buen Retiro, el monarca mostró una especial predilección por el Real Sitio de El Pardo, donde mandó construir el Palacio de la Zarzuela, actual residencia de la Familia Real, y ampliar la Torre de la Parada, a partir de un diseño de Juan Gómez de Mora. Este último edificio fue erigido como pabellón de caza por Felipe II y resultó completamente destruido en el siglo XVIII.
La arquitectura civil tiene en el Palacio de Santa Cruz y en la Casa de la Villa, ambos proyectados por Juan Gómez de Mora en el año 1629, dos notables exponentes.
El primero albergó la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y la Cárcel de Corte y, en la actualidad, acoge al Ministerio de Asuntos Exteriores. Se estructura alrededor de dos patios cuadrangulares simétricos, unidos mediante un eje central que sirve de distribuidor y acceso al edificio. La horizontalidad de su fachada principal, que da a la Plaza de la Provincia, queda rota por los torreones laterales de inspiración herreriana y la portada con dos niveles de triple vano. Fue terminado en 1636 y ha sido objeto de numerosas reformas en siglos posteriores.
Por su parte, la Casa de la Villa fue diseñada como sede del gobierno municipal y Cárcel de Villa. Sus obras comenzaron en 1644, quince años después de realizarse el proyecto, y finalizaron en 1696. Junto a Gómez de Mora, colaboraron José de Villarreal, a quien se debe el patio central, Teodoro Ardemans y José del Olmo.
Entre las residencias nobiliarias, figuran el Palacio del duque de Abrantes, construido por Juan Maza entre 1653 y 1655 y transformado sustancialmente en el siglo XIX, y el Palacio de la Moncloa. Este último fue erigido en el año 1642, a iniciativa de Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, conde de Monclova y virrey del Perú, su primer propietario. La estructura actual corresponde a la reconstrucción y ampliación llevadas a cabo en el siglo XX, tras los daños sufridos durante la Guerra Civil.
La arquitectura religiosa del reinado de Felipe IV presenta dos fases, coincidentes con los procesos evolutivos que se dieron en el arte barroco español a lo largo del siglo XVII.
En la primera mitad, se mantuvo la austeridad geométrica y espacial, arrastrada del estilo herreriano, con escasos y calculados motivos ornamentales, salvo en los interiores, que, en clara contraposición, aparecían profusamente decorados. En la segunda mitad del siglo, el gusto por las formas favoreció un progresivo alejamiento del clasicismo y la incorporación de motivos naturalistas en las fachadas.
Dentro de la primera corriente, que puede ser denominada como barroco clasicista, se encuentran la Colegiata de San Isidro, la Ermita de San Antonio de los Portugueses y el Convento de San Plácido.
La Colegiata de San Isidro (1622–1664) fue fundada como iglesia del antiguo Colegio Imperial, situado dentro del mismo complejo. El templo se debe a un proyecto del hermano jesuita Pedro Sánchez de hacia 1620, iniciándose su construcción en 1622. A su muerte, en 1633, se hará cargo de la obra el hermano Francisco Bautista junto con Melchor de Bueras. Es de planta de cruz latina y destaca por su fachada monumental, realizada en piedra de granito y flanqueada por dos torres en los lados. Fue la catedral provisional de Madrid desde 1885 hasta 1993.
La Ermita de San Antonio de los Portugueses estuvo ubicada en una isla artificial, en medio de un estanque lobulado, dentro de los Jardines del Buen Retiro. Fue edificada entre 1635 y 1637 por Alonso Carbonel y derribada en 1761, para levantar, sobre su solar, la Real Fábrica de Porcelana de la China, igualmente desaparecida. Su torre cuadrangular, rematada con chapitel herreriano, y su suntuosa portada, configurada por cuatro grandes columnas de mármol blanco y capiteles de mármol negro, eran sus elementos más notables.
El edificio actual del Convento de San Plácido, obra de Lorenzo de San Nicolás, data de 1641. La decoración interior es la parte más sobresaliente y en él se conserva un Cristo yacente de Gregorio Fernández.
Conforme fue avanzando el siglo XVII, los exteriores sobrios fueron perdiendo vigencia y se impuso un estilo plenamente barroco, sin apenas concesiones al clasicismo. Esta evolución puede apreciarse en la ya citada Casa de la Villa, que, dado su prolongado proceso de construcción (el diseño se hizo en 1629 y el edificio se terminó en 1696), fue incorporando diferentes elementos ornamentales en su fachada clasicista, acordes con las nuevas tendencias.
La Capilla de San Isidro ejemplifica el apogeo del barroco. Fue construida como un anejo de la iglesia de origen medieval de San Andrés para albergar los restos mortales de san Isidro. La primera piedra se puso en 1642, a partir de un proyecto de Pedro de la Torre. En 1657, José de Villarreal realizó un segundo proyecto, cuyas obras fueron inauguradas por Felipe IV y su esposa Mariana de Austria en un acto institucional. Fue terminada en 1699.
Junto a la basílica neoclásica de San Francisco el Grande (siglo XVIII), se halla la Capilla del santo Cristo de los Dolores para la Venerable Orden Tercera de San Francisco (1662–1668), realizada por el arquitecto Francisco Bautista. En su interior sobresale la decoración barroca, con especial mención al baldaquino, hecho en maderas, jaspes y mármoles, donde se guarda la talla del Cristo de los Dolores.
El Convento de Nuestra Señora de la Concepción o de las Góngoras es otro ejemplo del barroco madrileño. Debe su nombre a Juan Jiménez de Góngora, ministro del Consejo de Castilla, quien procedió a su creación, por encargo directo del rey, como ofrenda por el nacimiento de su hijo Carlos (a la postre Carlos II). Fue inaugurado en 1665 y ampliado en 1669, según un proyecto de Manuel del Olmo.
Dentro del capítulo de arquitectura religiosa, también hay que destacar la reconstrucción de la iglesia medieval de San Ginés, llevada a cabo, a partir de 1645, por el arquitecto Juan Ruiz. Es de planta de cruz latina, de tres naves, con crucero y cúpula.
Escultura
Las numerosas fundaciones religiosas llevadas a cabo con Felipe IV generaron una importante actividad escultórica, destinada a la realización de tallas y retablos. Hacia 1646 se estableció en la Corte Manuel Pereira, a quien se debe el retablo de la Iglesia de San Andrés, desaparecido durante la Guerra Civil, y la estatua de San Bruno, considerada una de sus obras maestras, que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Fuera del ámbito religioso, la producción escultórica se desarrolló a través de dos vías: la ornamentación de calles y plazas, mediante la construcción de fuentes artísticas (es el caso de la Fuente de Orfeo, diseñada por Juan Gómez de Mora y terminada en 1629), y los encargos reales, entre los que sobresale la estatua ecuestre de Felipe IV (1634–1640).
Se trata de las primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus patas traseras.34 Es obra de Pietro Tacca, quien trabajó sobre unos bocetos hechos por Velázquez y, según la tradición, contó con el asesoramiento científico de Galileo Galilei. Conocida como el caballo de bronce, estuvo inialmente en el Palacio del Buen Retiro y, en tiempos de Isabel II, fue trasladada a la Plaza de Oriente, su actual ubicación.
En el terreno urbanístico, Felipe IV ordenó la construcción de una cerca alrededor del casco urbano, mediante la cual quedaron establecidos los nuevos límites de la villa, tras los procesos expansivos de los periodos anteriores. Desde la fundación de Madrid en el siglo IX, había sido costumbre cercar el caserío, bien con una finalidad defensiva (murallas musulmana y cristiana), bien para el control fiscal de los abastos e inmigración (cerca medieval de los arrabales y Cerca de Felipe II).
La Cerca de Felipe IV provocó varios efectos en el desarrollo urbano: por un lado, impidió la expansión horizontal de Madrid hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue demolida y pudieron acometerse los primeros ensanches; y, por otro, favoreció un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas, viviendas dispuestas en varias alturas y organizadas en corredera, alrededor de un gran patio común.
De la citada cerca, realizada en ladrillo y mampostería, aún se mantienen en pie algunos restos, como los situados en la Ronda de Segovia, en los alrededores de la Puerta de Toledo.
El Puente de Toledo es otro de los proyectos urbanísticos impulsados por el rey. Su función era enlazar directamente el casco urbano con el camino de Toledo, salvando el río Manzanares por la parte suroccidental de la ciudad. Fue construido por José de Villarreal entre 1649 y 1660, a partir de un proyecto de Juan Gómez de Mora.
El puente quedó destruido en una riada y en 1671, durante el reinado de Carlos II, se levantó uno nuevo, que también desapareció por los mismos motivos. La estructura definitiva que ha llegado a la actualidad corresponde al primer tercio del siglo XVIII y es obra de Pedro de Ribera.
Reinado de Carlos II
Con la llegada al trono de Carlos II (r. 1665–1700), se frenó el ritmo constructor del reinado anterior, sobre todo en lo que respecta a las edificaciones civiles. Entre éstas, tan sólo cabe mencionar la Puerta de Felipe IV (1680), que, pese a su nombre, fue erigida en honor de María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II. Trazada por Melchor Bueras, estuvo inicialmente emplazada en la Carrera de San Jerónimo, hasta su traslado, a mediados del siglo XIX, a la calle de Alfonso XII, donde sirve de acceso al Parque de El Retiro.
En cuanto a las fundaciones religiosas, se levantaron algunos templos de interés artístico, que abandonaron definitivamente el aspecto austero de la primera mitad del siglo XVII e incorporaron plenamente las tendencias barrocas.
Es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, que forma parte del convento homónimo. Fue trazada en el año 1668 por el arquitecto Sebastián Herrera Barnuevo, si bien su proyecto fue transformado por Gaspar de la Peña, Juan de Torija, Pedro de la Torre, Francisco Aspur y Pedro de Ribera, que intervinieron, en diferentes fases, hasta la conclusión del conjunto en 1720. El edificio destaca por su exterior profusamente ornamentado, en especial la torre que flanquea uno de sus lados, con abundantes motivos naturalistas en su parte superior y alrededor de los vanos.
El gusto por las formas también está presente en la Iglesia de las Calatravas (1670–1678), situada en la calle de Alcalá. Se debe a un diseño de fray Lorenzo de San Nicolás, terminado por Isidro Martínez y Gregorio Garrote. Presenta planta de cruz latina y, en su crucero, se alza una cúpula con tambor de ocho vanos, cuatro abiertos y cuatro cegados. La capilla mayor está adornada con un retablo de José Benito de Churriguera, realizado en tiempos de Felipe V.
Del Monasterio del santísimo Sacramento, fundado por Cristóbal Gómez de Sandoval en la época de Felipe IV, sólo se conserva su iglesia, actual Catedral Arzobispal Castrense. El templo se construyó con Carlos II, entre 1671 y 1744, a partir de un proyecto firmado por Francisco Bautista, Manuel del Olmo y Bartolomé Hurtado García.
Su fachada, labrada en sillares de granito, se estructura en tres niveles horizontales y está rematada por un frontón circular. La decoración exterior consiste en diferentes molduras que recorren los vanos, con motivos naturales, y en un relieve dedicado a san Benito y san Bernardo, instalado en el nivel intermedio.
Pese a las corrientes barrocas del momento, el Convento de las Comendadoras de Santiago se aproxima más al arquetipo arquitectónico de la primera mitad del reinado de Felipe IV, caracterizado por su sobriedad. El edificio, que empezó a construirse en 1667, destaca por su iglesia, de planta de cruz griega, fachada inspirada en el modelo del Real Monasterio de la Encarnación y torres con chapiteles herrerianos en los lados.
Mini préambule Marie romane en Haute Auvergne et autour. Présentation.
Dernière et ultime visite à la basilique SAINT JULIEN DE BRIOUDE.
Toute fraîche restaurée, une splendeur, une munificence, le cadeau de fin de pèlerinage de surcroît, plus prévu initialement et repris au dernier sursaut.
L'étape était inscrite sur ma liste.
La basilique romane, bien cachée au coeur du quartier historique surgit au dernier moment.
Quel choc !
Choc de la beauté s'il en est.
C'est une vraie merveille, toute de grès rouge et blanc, polychrome, abritant des trésors inestimables à fort symbole.
Nous avons été Brök et moi littéralement aspirés par cette beauté d'un autre ordre.
Il nous a fallu plusieurs fois reprendre notre souffle coupé en découvrant les lieux.
Je vous livrerai quelques aspects notoires et fabuleux de l'édifice à mon sens le plus marquant d'Auvergne à bien des titres.
Ne serait-ce déjà pour son fameux Christ Lépreux (par le fait but de l'étape) si important, sa Vierge parturiente, ses fresques, sa Chapelle Haute, sa Vierge à l'oiseau, ses chapiteaux….
Ici, un très beau bronze d'origine à tête de singe, créature souvent utilisée en Auvergne, particulièrement sur les chapiteaux, pour signifier l'un de péché capitaux, l'avarice, et plus généralement les vices qui donnent "figure de démon".
Celui-ci reste à l'extérieur.
A l'intérieur, tous, lors de nos visites, dévotions, pèlerinages ou présence aux offices, nous sommes sensés changer, progresser dans notre foi et ne pas laisser Satan nous transformer à contrario du beau.
Ce faciès grimaçant a quelque trait bien connu de créatures humaines tombées dans les affres des excès en tout genres.
Prions.
C'est la seule manière de chasser le démon.
La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesús de la Humildad entregado por el Sanedrín y María Santísima del Dulce Nombre celebró la pasada semana el solemne y devoto Quinario con besamanos en honor a Nuestro Señor Jesús de la Humildad, titular de esta corporación, culto con el que la Hermandad da inicio a la Cuaresma.
Los tres primeros días de quinario el Señor estuvo ataviado con su túnica de morada y con mantolín de seda como nunca antes había lucido, colocado sobre el canasto del primer paso del que tuvo la Hermandad, completado con monte compuesto por flor estátice en color blanco y morado, musgo, diversas rosas rojas en representación al amor de Jesús y cardos cuyo significado es muerte y resurrección. Sobre el monte también se dispusieron diversos símbolos de la pasión, la corona de espinas, los dados y las tenazas. Detrás de Jesús de la Humildad se situó la cruz de guía e ilumniaban el altar de cultos los cuatro faroles del paso primitivo de la hermandad así como cuarto candelabros de bronce, todos ellos con cera de color tiniebla.
Los dos últimos días el Señor bajó del monte para ser puesto en besamanos sobre el peanil del palio de la Virgen del Dulce Nombre, que a su vez fue subida al altar vestida de hebrea con rostrillo de tisú de plata, portando en su mano izquierda un rosario de plata. Por su parte, Jesús de la Humildad, vistió estos dos días su túnica de tisú bordada por el taller de bordado de la hermandad, luciendo en su cingulo la medalla de la casa de Andalucía y un bronce de oro con las letras JHS regalo del que fue prioste de la Hermandad de la Esperanza de Triana, José Sanroman. En esta ocasión el Señor sí que portaba las potencias doradas de salida a diferencia de los tres días anteriores que no lo hizo. El fondo del altar estuvo compuesto ambos días por un telón de brocados y terciopelos de color granate.
El último día del quinario tuvo lugar el VI Pregón de la Juventud Cofrade, que este año corrió a cargo de Víctor Carazo Castel que lleno la iglesia del convento de Santa Mónica. No faltaron a la cita su querida Banda de cornetas y tambores San Pablo que le tributo un homenaje al finalizar el pregón interpretando la marcha "Mi plegaria". El pregón, lleno de sentimientos cofrades, estuvo interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público, y aun resuenan en las paredes del templo las palabras sinceras y de compromiso que Víctor expresó.
Texto extraido de; pasionenzaragoza.blogspot.com.es/2015/02/el-quinario-jesu...
Petit pèlerinage de l'Assomption.
Partage, dévotion, vécu, annuel, Brök, Dikée.
A la table du petit déjeuner, j'ai eu une très grande surprise.
Un joli paquet, lourd, assez volumineux contenait cet ouvrage sublime.
Il fait partie d'une collection remarquable que je conseille aux gens :
"La grâce d'une CATHEDRALE".
La nuée bleue.
Pour ce jour qui célèbre la montée au ciel de la Vierge Marie, fête solennelle de l'Eglise,j'ai eu, par le choix réfléchi et éclairé de Brök, François, le sommital et colossal travail de grands auteurs, théologiens, photographe...qui présente la plus significative cathédrale de France visitée par le monde entier.
Notre-Dame du seuil en introduit le contenu.
MIRACLE.
Le voilà ! Marie a une incroyable délicatesse.
Elle veille sur nous.
Merveilleuse Marie.
Mère veilleuse maman.
Elle a si bien inspiré mon fils, pour lui faire choisir ce livre au bon moment.
Je viens de déclarer à la Sainte Vierge notre engagement de coeur envers Elle, entre autres oeuvres à réaliser dans nos chemins artistiques à la fois mutuels et commun.
C'est inouï.
J'ai écrit dans mon journal actuel, le désir de nous voir guidés par MARIE, à partir du SEUIL de notre vie nouvelle, puisque nous sommes appelés à devenir des gens publics, qui servent bel et bien la Création et participent du Royaume de Dieu, avec MARIE....
Edifiant non !
Merci Marie.
Sois bénie.
Merci d'être venue à nous de cette magistrale manière.
Édifice, riche de plusieurs siècles d’histoire, constitue un site religieux, culturel et architectural majeur dans le pays albigeois.
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Origines historiques et contexte de développement
Un lieu de dévotion médiéval
L’histoire de Notre-Dame de la Drèche remonte au XIIᵉ siècle, lorsque des bergers auraient vu apparaître la Vierge Marie sur une colline dominant la vallée du Tarn. Peu après, une statue de la Vierge fut découverte en ces lieux, ce qui suscita la construction d’un premier sanctuaire pour l’abriter.
Un document de 1185 mentionne ce lieu comme église paroissiale suite à un accord entre l’évêque d’Albi et les seigneurs locaux. Chacun des seigneurs (Albi, Castelnau de Lévis, Lescure) avait une entrée distincte dans l’édifice, ce qui illustre l’importance territoriale du lieu dès le Moyen Âge.
Pèlerinages et traditions
L’église fut un lieu de pèlerinage dès le XVe siècle, notamment pour prier pour la fin des épidémies (comme lors de la peste) et pour honorer la Vierge Marie.
Pendant la Révolution française, l’église fut profanée et vendue, mais la statue de la Vierge fut sauvée par des paysannes qui la cachèrent. Elle fut ensuite replacée et la dévotion populaire perdura.
Architecture extérieure et style
Reconstruction au XIXᵉ siècle
L’église actuelle a été rebâtie entre 1859 et 1863 par l’architecte Camille Bodin-Légendre, qui s’est inspiré du modèle de la cathédrale Sainte-Cécile d’Albi.
Elle est construite en brique rose, matériau typique du Tarn (comme pour d’autres grands édifices régionaux), ce qui lui donne une présence visuelle forte dans le paysage.
Plan et silhouette
L’église adopte une forme octogonale, rare dans l’architecture religieuse (qui privilégie généralement la croix latine). Cette structure centrale souligne une volonté de symbolisme (unité, perfection) et lui donne une forte identité visuelle.
Le clocher culminant à environ 42 m domine la vallée et constitue un repère paysager visible à distance, renforçant la fonction de sanctuaire emblématique sur la colline.
Intérieur : symbolisme et décors
Peintures et iconographie
L’intérieur est richement décoré avec peintures murales réalisées au XIXᵉ siècle, notamment par Bernard Bénézet et le père Léon Valette (curé), inspirées de thèmes religieux traditionnels.
Ces peintures contribuent à une atmosphère spirituelle intense, mêlant dévotion et esthétique religieuse du siècle de reconstruction.
Le chœur médiéval
Une partie de l’ancienne chapelle médiévale a été intégrée dans l’édifice moderne et constitue le cœur de la nouvelle église, préservant ainsi une continuité historique et spirituelle.
Le carillon et la musique
L’église est réputée pour son carillon de 36 cloches, qui en fait l’un des principaux sites campanaires du Tarn. Ce carillon est relié à un clavier manuel de type flamand, offrant une palette musicale riche jouée lors de cérémonies et d’auditions régulières.
Statue de la Vierge , Objet d’art et restauration
La statue de la Vierge en majesté, longue de 85 cm et datant du XIIIᵉ siècle, constitue l’œuvre la plus ancienne et la plus vénérée de l’église. Elle est régulièrement l’objet de campagnes de restauration en raison de son état fragile (attaques d’insectes xylophages, fissures, usure).
Cet objet est non seulement un élément de dévotion mais aussi une pièce importante du patrimoine artistique régional.
Statut patrimonial et conservation
L’église Notre-Dame de la Drèche est classée au titre des Monuments Historiques depuis 1995, ce qui reconnaît son importance architecturale, historique et culturelle.
Sa restauration continue (extérieur comme intérieur) témoigne de l’attention portée à sa conservation et à sa valorisation patrimoniale.
Signification spirituelle et culturelle
Symbole de foi et de pèlerinage
Au-delà de ses qualités architecturales, l’église est un lieu de dévotion profondément ancré dans la tradition catholique du Sud-Ouest. Elle attire encore aujourd’hui des pèlerins et des visiteurs, évoquant l’importance historique de la Vierge Marie dans la spiritualité locale.
Intégration dans le paysage albigeois
Perchée en hauteur, visible sur les collines du Tarn, Notre-Dame de la Drèche est un repère visuel et spirituel du territoire, inscrivant le religieux dans une relation forte avec le paysage environnant.
Conclusion
L’église Notre-Dame de la Drèche à Lescure-d’Albigeois représente une synthèse fascinante de plusieurs époques et dimensions :
Historique : un lieu de pèlerinage médiéval transformé et réinterprété au XIXᵉ siècle.
Architecturale : une construction octogonale en brique inspirée de la cathédrale d’Albi, offrant une silhouette unique.
Spirituelle et artistique : une dévotion vivante autour d’une statue médiévale et un riche décor pictural intérieur.
Patrimoniale : une reconnaissance officielle comme monument historique et un investissement continu dans sa conservation.
CES PHOTOS NE SONT PAS À VENDRE ET NE PEUVENT PAS ÊTRE REPRODUITES, MODIFIÉES, REDIFFUSÉES, EXPLOITÉES COMMERCIALEMENT OU RÉUTILISÉES DE QUELQUE MANIÈRE QUE CE SOIT.
UNIQUEMENT POUR LE PLAISIR DES YEUX.
Grand Temple de Cao Dai - Tay Ninh - Vietnam.
Le temple caodaïste de Tây Ninh célèbre 4 messes, à heures fixes (6 h, midi, 18 h et minuit) .
Le cérémonial est immuable. Les femmes entrent par la gauche, les hommes par la droite. Des musiciens et des choristes, accompagnent les prières des fidèles . Des disciples avec un brassard marqué des lettres BT assurent le service d’ordre.
Au milieu du temple, les membres du clergé occupent l’allée centrale. On les distingue par la couleur de leur robe (jaune pour le bouddhisme, rouge pour le confucianisme, bleu pour le taoïsme). Ces dignitaires portent sur la tête une tiare blanche à deux lanières. Les fidèles, eux, sont vêtus de blanc .
Solemne Cortejo Procesional con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamerica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
Siendo la carrera del tiempo, amparada del descuido, y refugio de las dudas, para que no las haya en algunas cosas que puedan servir de noticias, en los siglos venideros, se formaron una serie de datos particulares, que se encuentran en los libros de Acuerdos, existentes en el día de hoy, en el Archivo de la Ilustre Congregación del Santísimo Cristo de la Fe.
Por el motivo de desagraviar, a su Divina Majestad, de las afrentas, e injurias que recibió la Imagen del Cristo Crucificado, por unas sacrílegas manos, en 4 de Julio del año 1.632, en la Calle de La Infantas, se reunieron diferentes personas, y eligieron la Devotísima Imagen del Santísimo Cristo, que en aquel momento, estaba sin culto alguno, y fijado en la pared de la Iglesia de San Sebastián.
Ante la incertidumbre, del Título que pondrían a Su Divina Majestad, decidieron poner varias Cédulas con diversos Títulos en un Cofre. Y previniendo una niña, cuya mano inocente extrajera una, apareció escrito en ella Fe.
La acción, fue repetida hasta tres veces, y la Cédula en ambos casos, fue el ya conocido nombre de Fe.
Tuvo su principio, y se fundó la siempre Noble, Ilustre, Fervorosa y Devota Congregación del Santísimo Cristo de la Fe - conocida también, como Congregación del Santísimo Cristo de los Alabarderos -, que se venera en su Capilla, sita en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de Madrid, desde primero de Noviembre del año 1.632.
Los gloriosos fundadores, de la Ilustre Congregación, fueron hombres de la distinguida nobleza de la Corte. Se ignoran los nombres y apellidos, por un fatal incendio, perdiéndose parte de los libros más antiguos.
En el año 1753, la Congregación invita a los Oficiales de Guardias de Corps -actual Guardia Real --, para que alumbren a la Procesión del Viernes Santo; y a los Cadetes para que lleven el Palio.
Por acuerdo de la Junta General de 28 de Marzo de 1.803, se admitieron por muy Hermanos Natos, a los Caballeros Guardias de Corps de S. M., con las mismas prerrogativas, y circunstancias que lo eran los Señores Oficiales y Cadetes del referido Real Cuerpo.
En el año 1997 el hermano del entonces Jefe de la Plana Mayor de la Guardia Real, Teniente Coronel de Artillería de EM. D. José Emilio Roldán Pascual, puso en su conocimiento que en la Iglesia de San Sebastián (C/Atocha,39), frente a la capilla de Nuestra Señora de Belén en su Huida a Egipto, perteneciente a la Real Congregación de Arquitectos, se encontraba otra capilla con un Cristo que se le conocía como el Cristo de Los Alabarderos. El Teniente Coronel Roldan se interesó por el mismo y acudió a verlo, era un Cristo del artista Ricardo Font y que en principio parecía que era de escayola. El Cristo se encontraba en la misma capilla actual, pero menos arreglada, y daba la impresión de ser poco visitado.
A partir de este momento el Teniente Coronel Roldan, entusiasmado por el descubrimiento, lo puso en conocimiento del entonces Jefe de la Guardia Real, Ilmo. Sr. Coronel de Infantería de EM. D. Rafael Dávila Álvarez, quien convocó a una reunión en su Plana Mayor a los que serían los responsables directos de dar los primeros pasos para reconstituir la Congregación de El Cristo de los Alabarderos. A dicha reunión asistieron, además del Coronel Dávila y el Teniente Coronel Roldán, el entonces Capellán de la Guardia Real D. Luís López Melero, "El Pater Luís", el Jefe de la 2ª Sección Comandante de Artillería D. Alejo Arnaiz Marina y el Teniente Auditor D. Fernando Valenzuela Cossio. En dicha reunión se decidió recobrar la tradición, perdida desde los años 40, y la devoción de los Alabarderos a este Cristo.
Se iniciaron conversaciones con el párroco y coadjutor de la Iglesia de San Sebastián, quienes en un principio fueron recelosos por el interés tomado por recuperar textos e imágenes relacionados con la historia del Cristo. Poco a poco se dieron cuenta que el interés no era otro que el de recuperar algo que llevaba muchos años en el olvido. Consiguieron recuperar muchos textos y fotografías, prueba de ello son las que existen en el Museo de la Guardia Real, desde su fundación el año 1998, en las que se puede ver al Cristo de la Fe escoltado por
Alabarderos de S.M. El Rey Alfonso XIII en la procesión de Semana Santa, y que transcurría por la calle Mayor a primeros del siglo XX (fotografías cedidas a la Guardia Real por el archivo fotográfico de la editorial ESPASA CALPE).
Por entonces nuestro querido Pater Luís había comenzado a recuperar y elaborar las Ordenanzas de la Real Congregación de Esclavos del Santísimo Cristo de la Fe, en un magnífico castellano del siglo XVIII, y que llevó a termino en el año 2001. Con la llegada del Comandante de EM. D. Ángel Cantera Montenegro, a la 2ª Sección de la Guardia Real, se llevó a cabo una labor de investigación muy intensa, recuperando una gran parte de las vicisitudes de la Congregación desde su creación en el año 1632.
Con mucha ilusión y esfuerzo comenzaron a dar los primeros trazos de lo que se pretendía que fuera la nueva Congregación del Cristo de Los Alabarderos, bajo la supervisión directa del Coronel Dávila. Está apasionante empresa llegó, en el año 2000, a las manos del nuevo Jefe de la Guardia Real, Ilmo. Sr. Coronel de Infantería de EM. D. Cesar Muro Benayas, quien dio su completo apoyo al proyecto, involucrándose personalmente en el mismo de una manera total y logrando que llegara a su termino con el broche final de volver a ver, el 18 de Abril de 2003, a nuestro Cristo procesionando por las calles del antiguo Madrid después de 72 años.
MADRID DE LOS AUSTRIAS
Por Madrid de los Austrias, también llamado barrio de los Austrias, se conoce una amplia zona de la capital española, sin entidad administrativa, correspondiente al primitivo trazado medieval de la ciudad y a la expansión urbanística iniciada por los monarcas de la Casa de Austria, a partir de los reinados de Carlos I y, especialmente, de Felipe II, que, en el año 1561, estableció la Corte en Madrid. A efectos turísticos, el nombre se emplea para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona. Además de su acepción geográfica, el término Madrid de los Austrias también tiene una acepción histórica. Según esta perspectiva, la expresión se emplea para designar la evolución, preferentemente urbanística, de la ciudad entre los reinados de Carlos I (r. 1516–1556), el primero de los Austrias, y Carlos II (r. 1665–1700), con el que se extinguió la rama española de esta dinastía.
Los límites del Madrid de los Austrias difieren significativamente según el punto de vista adoptado, ya sea histórico o turístico.
Límites históricos
Durante el reinado de Carlos I, Madrid estaba integrado por dos núcleos principales: el recinto comprendido dentro de la muralla cristiana, de origen medieval, y los arrabales. El casco urbano se extendía, de oeste a este, desde el Palacio Real hasta la Puerta del Sol; y, de norte a sur, desde la plaza de Santo Domingo hasta la plaza de la Cebada.
A partir de 1561, con la capitalidad, la ciudad creció de forma vertiginosa, expandiéndose principalmente hacia el este. El plano de Madrid realizado por Pedro Teixeira en el año 1656, casi un siglo después del establecimiento de la Corte, da una idea precisa de las dimensiones del casco urbano, en tiempos de Felipe IV (r. 1621–1665).
La villa estaba rodeada por una cerca, mandada construir por el citado monarca en el año 1625, levantada, hacia el norte, sobre las actuales calles de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera (conocidas popularmente como los bulevares); hacia el sur, sobre las rondas de Toledo, Valencia y Embajadores; hacia el este, sobre los paseos del Prado y Recoletos; y hacia el oeste, sobre los terraplenes del valle del río Manzanares.
Extramuros, se situaban los jardines, parajes agrestes y recintos palaciegos del Buen Retiro, en la parte oriental de la ciudad; de la Casa de Campo, en la occidental; y del El Pardo, en la noroccidental.
La cerca de Felipe IV sustituyó a una anterior, promovida por Felipe II (r. 1556–1598) y que enseguida quedó obsoleta. Fue erigida para detener el crecimiento desordenado que estaba experimentando la ciudad y actuó como una auténtica barrera urbanística, que limitó la expansión de la urbe hasta el siglo XIX. Fue derribada en 1868.
A grandes rasgos, el espacio comprendido dentro de la cerca de Felipe IV se corresponde en la actualidad con el distrito Centro. Su superficie es de 523,73 hectáreas y comprende los barrios administrativos de Cortes, Embajadores, Justicia, Palacio, Sol y Universidad.
Límites turísticos
A diferencia de los límites históricos, perfectamente establecidos a través de la cerca de Felipe IV, la zona promocionada turísticamente como Madrid de los Austrias carece de una delimitación precisa. Se circunscribe a un ámbito sensiblemente menor, que comprende parcialmente los barrios administrativos de Sol y Palacio, pertenecientes al distrito Centro de la capital.
Se estaría hablando de las áreas de influencia de las calles Mayor, Arenal, Segovia, carrera de San Francisco, Bailén y Toledo y de las plazas de la Cebada, de la Paja, Mayor, Puerta del Sol y de Oriente, donde se hallan barrios y áreas sin entidad administrativa, como La Latina, Ópera o Las Vistillas.
Aquí se encuentran conjuntos monumentales construidos tanto en los siglos XVI y XVII, cuando reinó en España la dinastía Habsburgo, como en épocas anteriores y posteriores. Por lo general, todos ellos quedan incluidos en los itinerarios turísticos que utilizan la expresión Madrid de los Austrias. Es el caso de las iglesias medievales de san Nicolás de los Servitas y san Pedro el Viejo, de los siglos XII y XIV, respectivamente, y del Palacio Real, erigido en el siglo XVIII.
En orden inverso, existen monumentos promovidos por los Austrias no integrados en las citadas rutas, al situarse fuera de los barrios de Sol y Palacio. Algunos ejemplos son el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, que formaron parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro, y los jardines homónimos.
También quedan excluidas de esta clasificación turística zonas de menor valor monumental, pero con un gran significado histórico en la época de los Austrias. Es el caso del barrio de las Letras, articulado alrededor de la calle de las Huertas, donde coincidieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, tales como Félix Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo; o de la Casa de Campo, concebida por Felipe II como una finca de recreo y reserva de caza. En la primera mitad del siglo XVI, antes de su designación como capital, Madrid era una villa de tamaño medio entre las urbes castellanas, con cierta relevancia social e influencia política. Tenía entre 10 000 y 20 000 habitantes y formaba parte del grupo de dieciocho ciudades que disfrutaban del privilegio de tener voz y voto en las Cortes de Castilla.
Había acogido en numerosas ocasiones las Cortes del Reino y, desde la época de los Trastámara, era frecuentada por la monarquía, atraída por su riqueza cinegética. Además, uno de sus templos religiosos, San Jerónimo el Real, fue elegido por la monarquía como escenario oficial del acto de jura de los príncipes de Asturias como herederos de la Corona. El primero en hacerlo fue Felipe II (18 de abril de 1528), que 33 años después fijaría la Corte en Madrid, y la última Isabel II (20 de junio de 1883).
Carlos I (r. 1516–1556), el primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid. Así sostiene el cronista Luis Cabrera de Córdoba (1559–1623), en un escrito referido a Felipe II
El emperador impulsó diferentes obras arquitectónicas y urbanísticas en Madrid. A él se debe la conversión del primitivo castillo de El Pardo en palacio, situado en las afueras del casco urbano. Las obras, dirigidas por el arquitecto Luis de Vega, se iniciaron en 1547 y concluyeron en 1558, durante el reinado de Felipe II. De este proyecto sólo se conservan algunos elementos que, como el Patio de los Austrias, quedaron integrados en la estructura definitiva del Palacio Real de El Pardo, fruto de la reconstrucción llevada a cabo en el siglo XVIII, tras el incendio de 1604.
Otro de los edificios que el monarca ordenó reformar fue el Real Alcázar de Madrid, un castillo de origen medieval, que fue pasto de las llamas en 1734 y en cuyo solar se levanta en la actualidad el Palacio Real. Duplicó su superficie con diferentes añadidos, entre los que destacan el Patio y las Salas de la Reina y la llamada Torre de Carlos I, a partir de un diseño de Luis de Vega y Alonso de Covarrubias.
Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalaxara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental, con tres arcos. Fue levantada hacia 1535 a la altura del número 49 de la actual calle Mayor y el 2 de septiembre de 1582 desapareció en un incendio.
Durante su reinado, se inauguraron algunos templos religiosos, entre ellos el santuario de Nuestra Señora de Atocha, que data de 1523. Fue derribado en 1888, ante su mal estado, y reconstruido como basílica en el siglo XX.
En 1541, se dispuso la ampliación de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle del Arenal, mediante un anejo parroquial en la calle de la Montera, que recibió el nombre de San Luis Obispo. Abrió sus puertas en 1689, en tiempos de Carlos II, y fue incendiado en 1935. Sólo se conserva su fachada principal, que fue trasladada e integrada en la estructura de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la calle del Carmen.
El Convento de San Felipe el Real, de 1547, fue uno de los puntos de encuentro más importantes del Madrid de los Austrias. Su lonja recibió el sobrenombre de mentidero de la villa, por los rumores que allí se fraguaban. El edificio, destruido en 1838, poseía un relevante claustro renacentista, compuesto por 28 arcos en cada una de sus dos galerías.
Otro templo de la época es la Iglesia de San Sebastián (1554–1575), que tuvo que ser reconstruida tras ser alcanzada por una bomba durante la Guerra Civil.
La Capilla del Obispo es, sin duda, la construcción religiosa de mayor interés arquitectónico llevada a cabo en Madrid, en tiempos de Carlos I. Fue levantada entre 1520 y 1535, como un anejo de la iglesia medieval de San Andrés. Responde a una iniciativa de la familia de los Vargas, una de las más poderosas del Madrid medieval y renacentista. Debe su nombre a Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia, su principal impulsor.
En el terreno social, el religioso Antón Martín creó en 1552 el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, que estuvo en la calle de Atocha, cerca de la plaza que lleva el nombre de su fundador.
En 1529, Carlos I ordenó que el Real Hospital de la Corte, de carácter itinerante ya que acompañaba a la Corte en sus desplazamientos, quedara establecido de forma fija en Madrid. Su edificio, conocido como Hospital del Buen Suceso, estaba integrado por un recinto hospitalario y una iglesia, que fueron concluidos en 1607. A mediados del siglo XIX, se procedió a su derribo dentro de las obras de ampliación de la Puerta del Sol, donde se encontraba.
En cuanto a las residencias palaciegas, cabe mencionar la de Alonso Gutiérrez de Madrid, tesorero del emperador, cuya estructura fue aprovechada, durante el reinado de Felipe II, para la fundación del Monasterio de las Descalzas Reales. Recientes intervenciones en este edificio han puesto al descubierto elementos originales del patio principal del citado palacio.
El Palacio de los condes de Paredes de Nava o Casa de San Isidro, donde tiene sus instalaciones el Museo de los Orígenes, se encuentra en la plaza de San Andrés. Fue construido en el solar de un antiguo edificio donde, según la tradición, vivió Iván de Vargas, quien, en el siglo XI, dio alojamiento y trabajo a san Isidro. Data de la primera mitad del siglo XVI.
Por su parte, la Casa de Cisneros data del año 1537 y está construida en estilo plateresco. Situada entre la calle del Sacramento y la plaza de la Villa, su primer propietario fue Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del cardenal Cisneros (1436–1517), de quien toma su nombre.
Reinado de Felipe II
En 1561, Felipe II (r. 1556–1598) estableció la Corte en Madrid. Tal designación provocó un aumento de la población vertiginoso: de los 10 000 - 20 000 habitantes que podía haber en la villa antes de la capitalidad se pasó a 35 000 - 45 000 en el año 1575 y a más de 100 000 a finales del siglo XVI.
Para hacer frente a este crecimiento demográfico, el Concejo de Madrid, respaldado por la Corona, elaboró un proyecto de ordenación urbanística, consistente en la alineación y ensanchamiento de calles, el derribo de la antigua muralla medieval, la adecuación de la plaza del Arrabal (antecedente de la actual Plaza Mayor) y la construcción de edificios públicos como hospitales, hospicios, orfanatos, instalaciones de abastos y templos religiosos.
Felipe II puso al frente de este plan al arquitecto Juan Bautista de Toledo. Sin embargo, la falta de medios y lentitud burocrática del consistorio y el desinterés mostrado por la Corona en la aportación de recursos ralentizaron su desarrollo. La consecuencia fue un crecimiento urbano rápido y desordenado, que se realizó preferentemente hacia el este del centro histórico, dada la accidentada orografía de la parte occidental, orientada a los barrancos y terraplenes del valle del río Manzanares.
Los nuevos edificios se construyeron siguiendo la dirección de los caminos que partían de la villa y, a su alrededor, surgió un entramado de calles estrechas, aunque dispuestas hipodámicamente. El que conducía hasta Alcalá de Henares (hoy calle de Alcalá) vertebró el crecimiento urbano hacia el este, al igual que el camino que llevaba a San Jerónimo el Real, sobre el que se originó la carrera de San Jerónimo. Por el sudeste, la expansión tomó como eje principal el camino del santuario de Nuestra Señora de Atocha (actual calle de Atocha).
Hacia el sur, las nuevas casas se alinearon alrededor del camino de Toledo (calle de Toledo) y, por el norte, la referencia urbanística estuvo marcada por los caminos de Hortaleza y de Fuencarral (con sus respectivas calles homónimas), si bien hay que tener en cuenta que, en estos dos lados de la ciudad, el crecimiento fue más moderado.
Antes de la capitalidad, en 1535, la superficie de Madrid era de 72 hectáreas, cifra que aumentó hasta 134 en 1565, sólo cuatro años después de establecerse la Corte en la villa. A finales del reinado de Felipe II, el casco urbano ocupaba 282 hectáreas y tenía unos 7590 inmuebles, tres veces más que en 1563 (2250), al poco tiempo de la designación de Madrid como capital.
La intensa actividad inmobiliaria de este periodo no fue suficiente para satisfacer la demanda de viviendas, por parte de cortesanos y sirvientes de la Corona. Tal situación llevó al monarca a promulgar el edicto conocido como Regalía de Aposento, mediante el cual los propietarios de inmuebles de más de una planta estaban obligados a ceder una de ellas a una familia cortesana.
Este decreto favoreció el desarrollo de las llamadas casas a la malicia, un tipo de vivienda con el que sus propietarios intentaban evitar el cumplimiento de la norma, mediante diferentes soluciones (una única planta, compartimentación excesiva de los interiores, ocultación a la vía pública del piso superior...).
En 1590, la Corona y el Concejo crearon la Junta de Policía y Ornato, organismo presidido por el arquitecto Francisco de Mora, con el que se intentó poner fin a los desarreglos urbanísticos provocados por la rápida expansión de la ciudad. La correcta alineación de las calles, mediante la supresión de los recovecos existentes entre los inmuebles, fue uno de sus objetivos.
Felipe II promovió la realización de diferentes infraestructuras urbanas, caso del Puente de Segovia, la calle Real Nueva (actual calle de Segovia) y la Plaza Mayor. Los proyectos inicialmente previstos para estas tres obras no pudieron llevarse a cabo plenamente, adoptándose soluciones menos ambiciosas, ante las limitaciones presupuestarias.
Las dos primeras se enmarcaban dentro del mismo plan, consistente en la creación de una gran avenida, de aire monumental, que, salvando el río Manzanares por el oeste, conectase el antiguo camino de Segovia con el Real Alcázar. Finalmente, sólo pudo ejecutarse el puente (1582–1584), atribuido a Juan de Herrera, mientras que la avenida quedó reducida a unas nivelaciones del terreno sobre el barranco del arroyo de San Pedro y al derribo de varios edificios, que dieron origen a la calle de Segovia, terminada en 1577.
Con respecto a la Plaza Mayor, levantada sobre la antigua plaza del Arrabal, el centro comercial de la villa en aquel entonces, el monarca encargó su diseño a Juan de Herrera en el año 1580. Durante su reinado, se demolieron los edificios primitivos y dieron comienzo las obras de la Casa de la Panadería (1590), proyectada por Diego Sillero. Fue su sucesor, Felipe III, quien dio el impulso definitivo al recinto.
Felipe II continuó con las reformas y ampliaciones del Real Alcázar, iniciadas por su padre, con la edificación de la Torre Dorada, obra de Juan Bautista de Toledo, y la decoración de las distintas dependencias. También ordenó la construcción, en las inmediaciones del palacio, de la Casa del Tesoro, las Caballerizas Reales y la Armería Real. Todos estos conjuntos han desaparecido.
Pero tal vez su proyecto más personal fuese la Casa de Campo, paraje que convirtió en un recinto palaciego y ajardinado para su recreo. Se debe a un diseño de Juan Bautista de Toledo, que siguió el modelo de naturaleza urbanizada, acorde con el gusto renacentista de la época, a modo de conexión con el Monte de El Pardo. De este proyecto sólo se conservan partes del trazado de los jardines y algunos restos del palacete.
Asimismo, fueron levantados distintos edificios religiosos y civiles. El Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado en 1559 por Juana de Austria, hermana del monarca, y en 1561 comenzaron las obras del Convento de la Victoria, que, como aquel, también estuvo muy vinculado con la Corona.
En 1583 abrió su puertas el corral de comedias del Teatro del Príncipe (en cuyo solar se levanta ahora el Teatro Español), institución clave en el Siglo de Oro español.15 En 1590, fue inaugurado el Colegio de María de Córdoba y Aragón (actual Palacio del Senado), que toma su nombre de una dama de la reina Ana de Austria, principal impulsora del proyecto.
Entre los palacios nobiliarios, hay que destacar la Casa de las Siete Chimeneas (1574–1577), actual sede del Ministerio de Cultura, situada en la plaza del Rey. Su primer propietario fue Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez.
En la calle de Atocha se encontraban las casas de Antonio Pérez y en la plaza de la Paja se halla el Palacio de los Vargas, cuya fachada fue transformada en el siglo XX, adoptándose una solución historicista, a modo de continuación de la contigua Capilla del Obispo.
Reinado de Felipe III
En 1601, pocos años después de subir al trono Felipe III (r. 1598–1621), Madrid perdió la capitalidad a favor de Valladolid. Consiguió recuperarla cinco años después, tras el pago a la Corona de 250 000 ducados y el compromiso por parte del Concejo de abastecer de agua potable al Real Alcázar, entre otras infraestructuras.
Con tal fin, el consistorio realizó los denominados viajes de agua (conducciones desde manantiales cercanos a la villa), entre los cuales cabe destacar el de Amaniel (1614–1616). De ellos también se beneficiaron algunos conventos y palacios, además de los propios vecinos, a través de las fuentes públicas. En 1617 fue creada la llamada Junta de Fuentes, organismo encargado de su mantenimiento y conservación.
Bajo el reinado de Felipe III, se proyectaron numerosos edificios religiosos y civiles, algunos de los cuales fueron inaugurados en la época de Felipe IV. Es el caso de la Colegiata de San Isidro; de la nueva fachada del Real Alcázar (1610–1636), obra de Juan Gómez de Mora, que perduró hasta el incendio del palacio en 1734; y del Convento de los Padres Capuchinos, en El Pardo, fundado por el rey en 1612, cuyo edificio definitivo no pudo comenzarse hasta 1638.
Las nuevas edificaciones se construyeron con mayor calidad arquitectónica que en los periodos anteriores, al tiempo que se impuso un estilo propio, típicamente madrileño, de aire clasicista y de clara influencia herreriana, aunque también se observan rasgos prebarrocos.
Además, se establecieron arquetipos arquitectónicos, que, en relación con las casas palaciegas, quedaron definidos en un trazado de planta rectangular, dos o más alturas de órdenes, portadas manieristas, cubiertas abuhardilladas de pizarra y torres cuadrangulares, por lo general dos, con chapiteles rematados en punta, en la línea escurialense.
Este esquema, uno de los que mejor definen la arquitectura madrileña de los Austrias y de periodos posteriores, empezó a gestarse en tiempos de Felipe III, con ejemplos tan notables como las Casas de la Panadería y de la Carnicería, en la Plaza Mayor; el Palacio del marqués de Camarasa, ubicado en la calle Mayor y sede actual de diferentes dependencias municipales; el proyecto de reconstrucción del Palacio Real de El Pardo, incendiado el 13 de marzo de 1604; y la ya citada fachada del Real Alcázar. No obstante, fue con Felipe IV cuando alcanzó su máxima expresión.
Por su parte, el Palacio de los Consejos (también llamado del duque de Uceda) puede ser considerado un precedente en lo que respecta a la organización del espacio y fachadas, si bien carece de las torres de inspiración herreriana. Fue diseñado por Francisco de Mora, quien contó con la colaboración de Alonso de Trujillo, al frente las obras entre 1608 y 1613.
En cuanto a los templos religiosos, la mayoría de las construcciones utilizó como referencia el modelo jesuítico, de planta de cruz latina, que tiene su origen en la Iglesia del Gesú (Roma, Italia). La Colegiata de San Isidro, que, como se ha referido, fue diseñada en tiempos de Felipe III y terminada con Felipe IV, responde a esta pauta.
Mención especial merece el Real Monasterio de la Encarnación (1611–1616), fundado por Margarita de Austria, esposa del rey. Su fachada, obra de Juan Gómez de Mora (aunque posiblemente proyectada por su tío, Francisco de Mora), fue una de las más imitadas en la arquitectura castellana del siglo XVII y buena parte del XVIII.
Un ejemplo es el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en Loeches (Madrid), que, como aquel, presenta fachada rectangular con pórtico, pilastras a ambos lados y frontón en la parte superior.
La lista de edificios religiosos levantados durante el reinado de Felipe III es amplia. El Convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas (o, sencillamente, de las Trinitarias), del año 1609, se encuentra en el Barrio de las Letras y en él fue enterrado Miguel de Cervantes. Del Convento del Santísimo Sacramento, fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda, valido del rey, sólo se conserva su iglesia (actual Catedral Arzobispal Castrense), levantada en tiempos de Carlos II.
El Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras y la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen fueron empezados en 1607 y 1611, respectivamente, y ambos se deben a Miguel de Soria. La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, de 1606, es una de las más singulares del primer tercio del siglo XVII, por su planta oval.21 Su interior está decorado al fresco por Lucas Jordán, Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi.
Las iglesias de San Ildefonso (1619) y de Santos Justo y Pastor (hacia 1620) se encuentran entre las últimas fundaciones religiosas llevadas a cabo antes de la muerte del monarca en 1621. La primera, destruida completamente durante la Guerra Civil Española, fue reconstruida en la década de 1950.
Pero, sin duda, el proyecto urbanístico más importante llevado a cabo por el monarca fue la Plaza Mayor. En 1619, Felipe III finalizó las obras, que había iniciado su antecesor, con un nuevo diseño, firmado y desarrollado por Juan Gómez de Mora. Este arquitecto fue también responsable de la Casa de la Panadería, que preside el conjunto, si bien su aspecto actual corresponde a la reconstrucción realizada por Tomás Román, tras el incendio acaecido en 1672.
Además de este recinto, se procedió a adecuar otras plazas, como la de la Cebada y la desaparecida de Valnadú, esta última resultado de la demolición en el año 1567 de la puerta homónima, en la época de Felipe II. Otro de sus logros urbanísticos fue la reorganización del territorio en las riberas del río Manzanares y en el Real Camino de Valladolid, mediante la eliminación de las compartimentaciones internas y la estructuración de los plantíos.
En el terreno de la escultura, destaca la estatua ecuestre del propio rey, traída desde Italia como obsequio del Gran Duque de Florencia. Realizada en bronce, fue comenzada por Juan de Bolonia y terminada por su discípulo, Pietro Tacca, en 1616.
Estuvo emplazada en la Casa de Campo, recinto que fue objeto de una especial atención por parte del monarca con la construcción de nuevas salas en el palacete (del Mosaico y de las Burlas) y la instalación de diferentes fuentes y adornos en los jardines. En 1848, la escultura fue trasladada al centro de la Plaza Mayor, donde actualmente se exhibe, por orden de Isabel II.
Reinado de Felipe IV
Felipe IV (r. 1621–1665) accedió al trono a la edad de dieciséis años, tras la inesperada muerte de su padre. Tradicionalmente ha sido considerado como un mecenas de las letras y de las artes, principalmente de la pintura. Durante su reinado, Madrid se convirtió en uno de los principales focos culturales de Europa y en el escenario donde se fraguaron muchas de las grandes creaciones del Siglo de Oro español. Además, la ciudad albergó la mayor parte de la colección pictórica del monarca, una de las más importantes de la historia del coleccionismo español
En el ámbito de la arquitectura, se levantaron numerosos edificios civiles y religiosos, al tiempo que se construyó una nueva residencia regia en el entorno del Prado de los Jerónimos, en el lado oriental del casco urbano. El Palacio del Buen Retiro desplazó hacia el este buena parte de la actividad política, social y cultural de la villa, que hasta entonces gravitaba únicamente sobre el Real Alcázar, situado en el extremo occidental.
En líneas generales, la arquitectura palaciega del reinado de Felipe IV siguió el modelo post-escurialense, de rasgos barrocos contenidos, que comenzó a forjarse con Felipe III. Este estándar aparecía en estado puro en el desaparecido Palacio del Buen Retiro, cuyo origen fue el llamado Cuarto Real, un anexo del Monasterio de los Jerónimos, que, desde tiempos de los Reyes Católicos, era frecuentado por la realeza para su descanso y retiro.
Siguiendo una iniciativa del Conde-Duque de Olivares,29 en 1632 Felipe IV ordenó al arquitecto Alonso Carbonel la ampliación del recinto y su conversión en residencia veraniega. El palacio fue concebido como un lugar de recreo, función que quedó remarcada mediante una configuración articulada alrededor de dos grandes patios, diseñados a modo de plazas urbanas.30 La Plaza Principal estaba reservada a la Familia Real, mientras que la Plaza Grande, de mayores dimensiones, era utilizada para la celebración de fiestas, actos lúdico-culturales y eventos taurinos.
La primera fase, correspondiente al núcleo central (Plaza Principal), se concluyó en 1633, sólo un año después de realizarse el encargo. Por su parte, las obras de la Plaza Grande, el Picadero, el Salón de Baile, el Coliseo y los jardines se prolongaron, a lo largo de diferentes etapas, hasta 1640.
El recinto palaciego sufrió graves desperfectos durante la Guerra de la Independencia y, finalmente, fue demolido en la época de Isabel II, ante la imposibilidad de recuperación. Sólo se conservan el Salón de Reinos y el Salón de Baile (o Casón del Buen Retiro), si bien con importantes transformaciones en relación con el diseño original.
En lo que respecta a los jardines, el Parque de El Retiro es heredero del trazado llevado a cabo en la época de Felipe IV, aunque su fisonomía actual responde a múltiples remodelaciones ejecutadas en periodos posteriores, principalmente en los siglos XVIII y XIX. Entre los elementos primitivos que aún se mantienen, cabe citar algunos complejos hidráulicos, como el Estanque Grande y la Ría Chica.
Además del Buen Retiro, el monarca mostró una especial predilección por el Real Sitio de El Pardo, donde mandó construir el Palacio de la Zarzuela, actual residencia de la Familia Real, y ampliar la Torre de la Parada, a partir de un diseño de Juan Gómez de Mora. Este último edificio fue erigido como pabellón de caza por Felipe II y resultó completamente destruido en el siglo XVIII.
La arquitectura civil tiene en el Palacio de Santa Cruz y en la Casa de la Villa, ambos proyectados por Juan Gómez de Mora en el año 1629, dos notables exponentes.
El primero albergó la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y la Cárcel de Corte y, en la actualidad, acoge al Ministerio de Asuntos Exteriores. Se estructura alrededor de dos patios cuadrangulares simétricos, unidos mediante un eje central que sirve de distribuidor y acceso al edificio. La horizontalidad de su fachada principal, que da a la Plaza de la Provincia, queda rota por los torreones laterales de inspiración herreriana y la portada con dos niveles de triple vano. Fue terminado en 1636 y ha sido objeto de numerosas reformas en siglos posteriores.
Por su parte, la Casa de la Villa fue diseñada como sede del gobierno municipal y Cárcel de Villa. Sus obras comenzaron en 1644, quince años después de realizarse el proyecto, y finalizaron en 1696. Junto a Gómez de Mora, colaboraron José de Villarreal, a quien se debe el patio central, Teodoro Ardemans y José del Olmo.
Entre las residencias nobiliarias, figuran el Palacio del duque de Abrantes, construido por Juan Maza entre 1653 y 1655 y transformado sustancialmente en el siglo XIX, y el Palacio de la Moncloa. Este último fue erigido en el año 1642, a iniciativa de Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, conde de Monclova y virrey del Perú, su primer propietario. La estructura actual corresponde a la reconstrucción y ampliación llevadas a cabo en el siglo XX, tras los daños sufridos durante la Guerra Civil.
La arquitectura religiosa del reinado de Felipe IV presenta dos fases, coincidentes con los procesos evolutivos que se dieron en el arte barroco español a lo largo del siglo XVII.
En la primera mitad, se mantuvo la austeridad geométrica y espacial, arrastrada del estilo herreriano, con escasos y calculados motivos ornamentales, salvo en los interiores, que, en clara contraposición, aparecían profusamente decorados. En la segunda mitad del siglo, el gusto por las formas favoreció un progresivo alejamiento del clasicismo y la incorporación de motivos naturalistas en las fachadas.
Dentro de la primera corriente, que puede ser denominada como barroco clasicista, se encuentran la Colegiata de San Isidro, la Ermita de San Antonio de los Portugueses y el Convento de San Plácido.
La Colegiata de San Isidro (1622–1664) fue fundada como iglesia del antiguo Colegio Imperial, situado dentro del mismo complejo. El templo se debe a un proyecto del hermano jesuita Pedro Sánchez de hacia 1620, iniciándose su construcción en 1622. A su muerte, en 1633, se hará cargo de la obra el hermano Francisco Bautista junto con Melchor de Bueras. Es de planta de cruz latina y destaca por su fachada monumental, realizada en piedra de granito y flanqueada por dos torres en los lados. Fue la catedral provisional de Madrid desde 1885 hasta 1993.
La Ermita de San Antonio de los Portugueses estuvo ubicada en una isla artificial, en medio de un estanque lobulado, dentro de los Jardines del Buen Retiro. Fue edificada entre 1635 y 1637 por Alonso Carbonel y derribada en 1761, para levantar, sobre su solar, la Real Fábrica de Porcelana de la China, igualmente desaparecida. Su torre cuadrangular, rematada con chapitel herreriano, y su suntuosa portada, configurada por cuatro grandes columnas de mármol blanco y capiteles de mármol negro, eran sus elementos más notables.
El edificio actual del Convento de San Plácido, obra de Lorenzo de San Nicolás, data de 1641. La decoración interior es la parte más sobresaliente y en él se conserva un Cristo yacente de Gregorio Fernández.
Conforme fue avanzando el siglo XVII, los exteriores sobrios fueron perdiendo vigencia y se impuso un estilo plenamente barroco, sin apenas concesiones al clasicismo. Esta evolución puede apreciarse en la ya citada Casa de la Villa, que, dado su prolongado proceso de construcción (el diseño se hizo en 1629 y el edificio se terminó en 1696), fue incorporando diferentes elementos ornamentales en su fachada clasicista, acordes con las nuevas tendencias.
La Capilla de San Isidro ejemplifica el apogeo del barroco. Fue construida como un anejo de la iglesia de origen medieval de San Andrés para albergar los restos mortales de san Isidro. La primera piedra se puso en 1642, a partir de un proyecto de Pedro de la Torre. En 1657, José de Villarreal realizó un segundo proyecto, cuyas obras fueron inauguradas por Felipe IV y su esposa Mariana de Austria en un acto institucional. Fue terminada en 1699.
Junto a la basílica neoclásica de San Francisco el Grande (siglo XVIII), se halla la Capilla del santo Cristo de los Dolores para la Venerable Orden Tercera de San Francisco (1662–1668), realizada por el arquitecto Francisco Bautista. En su interior sobresale la decoración barroca, con especial mención al baldaquino, hecho en maderas, jaspes y mármoles, donde se guarda la talla del Cristo de los Dolores.
El Convento de Nuestra Señora de la Concepción o de las Góngoras es otro ejemplo del barroco madrileño. Debe su nombre a Juan Jiménez de Góngora, ministro del Consejo de Castilla, quien procedió a su creación, por encargo directo del rey, como ofrenda por el nacimiento de su hijo Carlos (a la postre Carlos II). Fue inaugurado en 1665 y ampliado en 1669, según un proyecto de Manuel del Olmo.
Dentro del capítulo de arquitectura religiosa, también hay que destacar la reconstrucción de la iglesia medieval de San Ginés, llevada a cabo, a partir de 1645, por el arquitecto Juan Ruiz. Es de planta de cruz latina, de tres naves, con crucero y cúpula.
Escultura
Las numerosas fundaciones religiosas llevadas a cabo con Felipe IV generaron una importante actividad escultórica, destinada a la realización de tallas y retablos. Hacia 1646 se estableció en la Corte Manuel Pereira, a quien se debe el retablo de la Iglesia de San Andrés, desaparecido durante la Guerra Civil, y la estatua de San Bruno, considerada una de sus obras maestras, que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Fuera del ámbito religioso, la producción escultórica se desarrolló a través de dos vías: la ornamentación de calles y plazas, mediante la construcción de fuentes artísticas (es el caso de la Fuente de Orfeo, diseñada por Juan Gómez de Mora y terminada en 1629), y los encargos reales, entre los que sobresale la estatua ecuestre de Felipe IV (1634–1640).
Se trata de las primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus patas traseras.34 Es obra de Pietro Tacca, quien trabajó sobre unos bocetos hechos por Velázquez y, según la tradición, contó con el asesoramiento científico de Galileo Galilei. Conocida como el caballo de bronce, estuvo inialmente en el Palacio del Buen Retiro y, en tiempos de Isabel II, fue trasladada a la Plaza de Oriente, su actual ubicación.
En el terreno urbanístico, Felipe IV ordenó la construcción de una cerca alrededor del casco urbano, mediante la cual quedaron establecidos los nuevos límites de la villa, tras los procesos expansivos de los periodos anteriores. Desde la fundación de Madrid en el siglo IX, había sido costumbre cercar el caserío, bien con una finalidad defensiva (murallas musulmana y cristiana), bien para el control fiscal de los abastos e inmigración (cerca medieval de los arrabales y Cerca de Felipe II).
La Cerca de Felipe IV provocó varios efectos en el desarrollo urbano: por un lado, impidió la expansión horizontal de Madrid hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue demolida y pudieron acometerse los primeros ensanches; y, por otro, favoreció un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas, viviendas dispuestas en varias alturas y organizadas en corredera, alrededor de un gran patio común.
De la citada cerca, realizada en ladrillo y mampostería, aún se mantienen en pie algunos restos, como los situados en la Ronda de Segovia, en los alrededores de la Puerta de Toledo.
El Puente de Toledo es otro de los proyectos urbanísticos impulsados por el rey. Su función era enlazar directamente el casco urbano con el camino de Toledo, salvando el río Manzanares por la parte suroccidental de la ciudad. Fue construido por José de Villarreal entre 1649 y 1660, a partir de un proyecto de Juan Gómez de Mora.
El puente quedó destruido en una riada y en 1671, durante el reinado de Carlos II, se levantó uno nuevo, que también desapareció por los mismos motivos. La estructura definitiva que ha llegado a la actualidad corresponde al primer tercio del siglo XVIII y es obra de Pedro de Ribera.
Reinado de Carlos II
Con la llegada al trono de Carlos II (r. 1665–1700), se frenó el ritmo constructor del reinado anterior, sobre todo en lo que respecta a las edificaciones civiles. Entre éstas, tan sólo cabe mencionar la Puerta de Felipe IV (1680), que, pese a su nombre, fue erigida en honor de María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II. Trazada por Melchor Bueras, estuvo inicialmente emplazada en la Carrera de San Jerónimo, hasta su traslado, a mediados del siglo XIX, a la calle de Alfonso XII, donde sirve de acceso al Parque de El Retiro.
En cuanto a las fundaciones religiosas, se levantaron algunos templos de interés artístico, que abandonaron definitivamente el aspecto austero de la primera mitad del siglo XVII e incorporaron plenamente las tendencias barrocas.
Es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, que forma parte del convento homónimo. Fue trazada en el año 1668 por el arquitecto Sebastián Herrera Barnuevo, si bien su proyecto fue transformado por Gaspar de la Peña, Juan de Torija, Pedro de la Torre, Francisco Aspur y Pedro de Ribera, que intervinieron, en diferentes fases, hasta la conclusión del conjunto en 1720. El edificio destaca por su exterior profusamente ornamentado, en especial la torre que flanquea uno de sus lados, con abundantes motivos naturalistas en su parte superior y alrededor de los vanos.
El gusto por las formas también está presente en la Iglesia de las Calatravas (1670–1678), situada en la calle de Alcalá. Se debe a un diseño de fray Lorenzo de San Nicolás, terminado por Isidro Martínez y Gregorio Garrote. Presenta planta de cruz latina y, en su crucero, se alza una cúpula con tambor de ocho vanos, cuatro abiertos y cuatro cegados. La capilla mayor está adornada con un retablo de José Benito de Churriguera, realizado en tiempos de Felipe V.
Del Monasterio del santísimo Sacramento, fundado por Cristóbal Gómez de Sandoval en la época de Felipe IV, sólo se conserva su iglesia, actual Catedral Arzobispal Castrense. El templo se construyó con Carlos II, entre 1671 y 1744, a partir de un proyecto firmado por Francisco Bautista, Manuel del Olmo y Bartolomé Hurtado García.
Su fachada, labrada en sillares de granito, se estructura en tres niveles horizontales y está rematada por un frontón circular. La decoración exterior consiste en diferentes molduras que recorren los vanos, con motivos naturales, y en un relieve dedicado a san Benito y san Bernardo, instalado en el nivel intermedio.
Pese a las corrientes barrocas del momento, el Convento de las Comendadoras de Santiago se aproxima más al arquetipo arquitectónico de la primera mitad del reinado de Felipe IV, caracterizado por su sobriedad. El edificio, que empezó a construirse en 1667, destaca por su iglesia, de planta de cruz griega, fachada inspirada en el modelo del Real Monasterio de la Encarnación y torres con chapiteles herrerianos en los lados.
El arquitecto Alejandro Bustillo nació en la Capital Federal el 18 de marzo de 1889. Era descendiente de una familia legendaria de nuestro país. Se recibió de arquitecto en 1914 y, dos años después, contrajo matrimonio con Blanca Ayerza.
Durante toda su vida proyectó más de 200 obras, entre las cuales se encuentran: la Casa Central del Banco de la Nación Argentina, la vivienda para la familia Green en la Av. Alvear 1711, (Recoleta), hoy convertida en al Casa de la Academia Nacional; el Hotel Llao Llao, y la Catedral de Bariloche y el Casino, el Hotel Provincial, la rambla, el edificio de la Municipalidad y la urbanización de Playa Grande y Bristol en Mar del Plata (durante la gobernación del Dr. Manuel A. Fresco). En esta ciudad, también, diseñó la mansión de veraneo para la señora Juana González de Devoto, la cual fue visitada por el cardenal Eugenio Pacelli (Papa Pío XII) y el Santo, San Luis Orione. Además, estableció las bases para la construcción del Monumento a la Bandera, en Rosario, y sus manos llegaron, en 1960, al histórico Cabildo cerrando la plazoleta existente hasta ese momento y dando lugar al actual patio, donde se encuentra la tradicional feria artesanal. También diseñó, en ese espacio, las instalaciones, donde funciona la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
Falleció en la Capital Federal, el 3 de noviembre de 1982, a los 93 años. Hoy varios de sus trabajos son tapas de libros y postales recordatorias de los sitios, donde su inteligencia manifestó un profundo estilo de embellecimiento. Por lo tanto, podemos definirlo como uno de los hombre que concretó las edificaciones más lindas del país.
Escrito por Antonio Cappellano
E-mail: achistoriamoron@yahoo.com.ar
Antonio Cappellano es autor de los libros
Historias y biografías del Partido de Morón
Editorial: Autores de Argentina
Año 2014
Recuerdos históricos e intendentes del antiguo Morón
Editorial: Autores de Argentina
Año 2017
Ernesto Boatti, figura del progresismo de Morón
Editorial: Autores de Argentina
Año 2021
Los libros se pueden adquirir en la parada de diarios, en la puerta de la Municipalidad de Morón, almirante Brown 946, Morón.
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Solemne Cortejo Procesional con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamerica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
Solemne Cortejo Procesional con motivo del 75 Aniversario de Fundación de la Hermandad de Jesús Nazareno, Municipio de Izalco Departamento de Sonsonate, El Salvador Centroamerica.
Jesús Nazareno de Izalco
Ubicación: Dolores Izalco. Titular de Hermandad.
Procedencia: Incierta, aunque la tradición oral la adjudica a un devoto indígena.
En la Tradición: Sin lugar a dudas, Jesús Nazareno "El Señor de Izalco", es la figura de Cristo más venerada y querida por los izalqueños. Se ha convertido en el Icono Devocional de su pueblo. Seguido por miles, ostenta la Hermandad de Pasión más grande y representativa en Izalco. Esta Imagen está rodeada de mucho misticismo y leyenda. Es la única Imagen sujeta de Penitencias, Velaciones Cuaremales y preside la Centenaria Procesión de los Cristos, de fama nacional. A El, su pueblo lo viste, lo perfuma, lo Vela. Posee su propia ermita en su legendario barrio de San Sebastián. Procesionado bajo palio, arrastra a propios y extraños a su Paso. Su fiesta de Cofradía, igualmente es la más importante del año. Es la máxima representación de la cultura popular izalqueña.
Jesús Nazareno de Izalco
Por Edgar Alvelar
Hasta la fecha, el origen y autoría de nuestro querido Jesús Nazareno bajo el resguardo de la HJN, es incierto. No hay ninguna evidencia documental que nos lo aclare; sólo se cuenta con datos "tras su aparición", que se han ido reproduciendo con la tradición oral de los izalqueños, junto a ciertos escritos, inéditos algunos, públicos otros, pero ninguno de ellos constituyen una verdad absoluta.
Hay controversias en las teorías existentes para ubicar en el tiempo y en el espacio, a nuestra histórica y venerada Imagen. Éstas, desde la sugerida por Carlos Leiva Cea, izalqueño investigador en este campo, hasta las narradas por Ex Presidentes de la HJN de descendencia prominentemente indígena, que nos llevan a la conclusión que hace falta investigación.
Para iniciar nuestra búsqueda, tomamos como primera referencia, la información dada por Don Luciano Galina (+1999), Mayordomo de la extinta Cofradía del Nazareno en 1960, al Prof. Alfredo Calvo Pacheco (+), en uno de sus trabajos de investigación aún inédito:
“En aquellos remotos tiempos –refiriéndose a los 1800-, en el lugar llamado “La ceivita” del barrio Santa Cruz, andaban pastando en la vía pública dos vestias mulares cargadas de dos cajas de madera cada una; completamente solas sin dueño alguno. El Policía Municipal para la protección de las vestias y su cargamento, las condujo al “Poste Público Municipal”.
"Las vestias fueron descargadas y las cajas de madera las colocaron de sentaderos en el corredor del rancho de paja de la Alcaldía Municipal; despues de 15 días que nadie reclamó nada al respecto el Señor Alcalde llamó a varios testigos y ordenó que las cajas de madera fueran abiertas, en donde encontraron divididas en piezas a la Imágen de Jesús Nazareno y sus joyas de Plata”. SIC
Como podemos ver, ya esta historia cierta o no, evidencia la falta de datos sobre el origen de la Imagen, ya que no ubica al dueño de las bestias al no encontrarse ningún documento que lo identifique, así como tampoco del Nazareno y sus pertenencias.
Llama mucho la atención, el hecho de asegurar que la Imagen no estaba completa sino por piezas, lo que nos lleva a la interrogante: ¿Se trataba realmente de la actual imagen de Jesús Nazareno?
Este último punto hace más que apasionante el tema porque precisamente, muchos creen que la actual Imagen ha sido la misma desde siempre. Nuestro informante, Don Felipe Pilía Chile de 84 años, nos narra: “Adolfo Carías me contó que Jesús llegó a unos patios dentro de unas cajas cargadas por bestias; Jesús estaba adentro por piezas, no estaba entero. Nunca me dijo el motivo de esto”.
De forma muy similar, Don José Elas de 76 años, ubica el hallazgo, pero con la diferencia que nos relata que sólo era un cajón y que éste fue encontrado en el corredor de la Alcaldía Municipal, agregando tajantemente que la Imagen estaba entera; por su parte, Don Alejandro Leme de 82 años, es más aventurado en su historia, ya que su tío Luis le contó:
“…por la ceibita andaban las mulas con unas cajas, el Alcalde del Común junto a otros cofrades las abrieron y encontraron todo un Altar: la Cruz de Mayo, el Justo Juez, una Custodia, 4 Jesucitos, El Calvareño y el Nazareno…” Una afirmación bastante interesante, ya que no sólo explica de cómo el Nazareno fue encontrado, sino que también, agrega más imaginería al contenido de las cajas.
Cosa curiosa: no hace mención de la platería: Corona, Aureola y Cíngulo del Nazareno, porque dice que “no venían en las cajas”.
Carlos Leiva Cea, quien se refiere a nuestro Nazareno como “de Indios”, en uno de sus trabajos de investigación histórica, rivalizando con la tradición oral nos sugiere: “…y este de los indios del pueblo de Izalco bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza, por ciertas similitudes con el Jesús Nazareno de la Caída, de san Bartolomé Becerra (Antigua Guatemala)”. SIC
Ciertamente, hay similitudes en la postura y ciertos perfiles entre nuestro Nazareno y el antigüeño. Pedro de Mendoza, reconocido escultor, efectivamente trabajó en la Antigua Guatemala a mediados del siglo XVII. Si revisamos, vemos que el Prof. Calvo habla del siglo XIX, no del XVII, habiendo una diferencia de 200 años entre ambos planteamientos y esto desde luego, se suma a la aparente eterna polémica.
Nuestros informantes, los señores Felipe Pilía, José Elas y Alejandro Leme, no se atreven a hablar de fechas en su caso, aunque claro está, que el académico izalqueño nos dice: “bien podría atribuirse a Pedro de Mendoza”, dejando la puerta abierta a otras posibilidades.
Estas posiciones son frágiles por la inexistencia de documentación que las apoye; Don Carlos ha estudiado como experto conocedor a nuestro Nazareno, limitándose al análisis de la pieza, pero no nos dice de cómo pudo haber llegado a Izalco, ni en qué momento.
Paralelamente a esta historia, recordamos lo que Don Ernesto Campos (+2009) nos contara en su momento, explicando según él, el origen de Jesús: "Lapo Pinto, quien era un indio que tenía pisto y que vivía en la zona de Dolores regaló a Jesús, y entonces comenzó todo".
Según Don Neto, el Nazareno estaba en poder de su legítimo dueño, quien supuestamente celebraba la Cuaresma y Semana Santa en un guachival en su propia casa. Agregaba que este personaje murió muy anciano, y que la imagen no fue llevada a la parroquia ladina, tal cual era su deseo; sino que fue Pedro Minco, otro indígena acaudalado junto a un grupo de indígenas, quienes se lo llevaron para su casa y él continuó con el culto y fiesta de Jesús.
A partir de ahí, comenzó la Cofradía como tal y los respectivos Mayordomos; pero igualmente, Don Neto, no poseía documentos que respalden su historia, salvo lo contado por unas parientes suyas quienes le dieron estos datos. Y de ser cierto esto, siempre queda el vacío ¿Cómo y cuándo llegó a Izalco la Imagen?
Y por ahí otro par de historias de los abuelos que aseguran que a Jesús lo encontraron lavando su ropas en el río Axutia -Shutiac para algunos-, y otros que contaban que Jesús solía ir a bañarse al mismo río cerca de la "Cueva de la Luna" y que por eso en otros tiempos, se encontraba agua bajo su camarín o bien destilaban gotas de agua de su cabellera, "ya que regresaba mojado tras escaparse".
Ahora volviendo al asunto de las cajas, no deja de ser muy interesante la discución en cuanto a si la Imagen realmente fuera encontrada -de haber sido así, entera o por piezas-. Por ellos retomamos el dato de Don Carlos Leiva, ya que resulta más que interesante: “Originalmente de cuerpo entero, la imagen ha llegado hasta nosotros con una serie de intervenciones –no sólo en cuanto a la policromía-, las cuales no vamos a enumerar en detalle.
Baste decir que ya a principios del siglo XX sus brazos hechos de pañal y rellenos de algodón se sustituyeron por piezas de madera.
Sus piernas fueron recortadas a la altura de la rodilla, por considerar que no las tenía a proporción y, aún después, quizá debido a la ruina de la madera, piernas y pies fueron sustituidos por otros de mala factura colocados en forma poco adecuada para un Cristo que debe dar la impresión de caminar con la cruz a cuestas”. SIC
El dato de la sustitución de los brazos, lo tomó igualmente de Don Neto Campos; el del recorte de las rodillas, efectuado por Don José Dolores Pinto (+1986), fue confirmado por los señores Alejandro Leme y José Elas, agregando que el Señor estaba tallado hasta las rodillas.
En cuanto a la postura del Señor, podemos asegurar que el pie izquierdo, al estar semi flexionado, sí da la sensación de dar el paso, no así la rodilla por lo que no proyecta la sensación de movimiento.
Lo remarcado en negritas es vital para el choque de hipótesis, ya que descarta el relato tradicional de las cajas de madera, donde se afirma que Jesús no estaba entero, respaldado por Don Felipe Pilía y Don José Elas, pero negado por Don Alejandro Leme; estos tres personajes, sí concuerdan al negar el reemplazo de los pies; con esto, tenemos una idea clara de las controversias en torno a nuestro venerado Jesús.
Otro dato curioso, es el aportado de nuevo por Don Neto, asegurando que la Imagen tenía brazos de pañal, esto es aceptado por Don Alejandro Leme, agregando que fue Don Santiago Quilizapa, quien hiciera los actuales brazos de madera del Señor.
Hicimos de parte nuestra, las consultas respectivas a conocedores de Escultura colonial en Guatemala y nos dijeron que no existe en el vecino país, ni un ejemplo de Nazareno que fuese hecho con brazos de trapo o similares; si Don Ernesto Campos está en lo cierto, nos hace dudar en la atribución hecha a Pedro de Mendoza.
Aunque Carlos Leiva amplio conocedor nos ha confirmado que sí es posible que en la Antigua Guatemala, se hayan producido obras con estas características, asegurándonos tener ejemplos bien documentados; por lo que la duda sigue en pie, en cuanto a que si la Imagen en cuestión tuviera tal característica o no.. Por su parte, el Prof. Calvo apunta: “La antigua y primitiva Imágen de Jesús Nazareno, tenía ambos brazos y antebrazos construídos de “espuma”, completamente aguados, solo las manos y el resto del cuerpo eran de madera”. SIC
Esto a todas luces viene a fortalecer la idea. Ahora bien, y para terminar de sazonar toda esta historia "a medias", tomamos el siguiente dato proporcionado por él mismo, ya que es más que fulminante en esta búqueda: “En el año antes mencionado –se refiere a finales de 1939-, los Señores Alcaldes de La Cofradía, desidieron examinar minuciosamente la Imágen primitiva y antígua de Jesús Nazareno, constatando que por descuido ante las intemperies de los tiempos, dicha Imagen en su totalidad la madera estaba podrida, muy deteriorada y definitivamente ya no se podía ocupar en la próxima Semana Santa.
La Dirigencia de La Cofradía recomendó la inmediata y urgente reparación parcial o total de la Imágen de Jesús Nazareno. En el Convento de La Iglesia de Dolores el Escultor Víctor Manuel Rivas originario de San Vicente, al contratar sus servicios declaró que tal Imágen ya no servía; por tales motivos se le pidió que hiciera una nueva é identica Imágen de Jesús Nazareno”. SIC
Esto es fulminante, porque descarta que la Imagen actual, sea exactamente la misma que pudo haber venido en las supuestas cajas, o haya salido en el siglo XVII del taller de Pedro de Mendoza o de cualquier otro escultor guatemalteco de esos tiempos, o en su caso, se trate exactamente de la herencia dado al pueblo por Serapio Pinto. Según este último dato, nuestro Nazareno data del siglo XX, siendo su escultor el salvadoreño Víctor Manuel Rivas. Para confirmar esto, el Prof. Calvo Pacheco remata: “En el mes de Marzo de 1940 el mencionado Escultor Rivas, terminó de hacer LA NUEVA IMAGEN DE JESUS NAZARENO, exactamente igual a la anterior; solo de altura le recortaron una cuarta; lo único que se ocupó del primitivo Nazareno son sus ojos, la diadema, corona de espinas y la cadena rollisa todos estos implementos hechos de pura plata maciza; siendo testigos de lo anterior la Señora Victoria de Aguirre, Ernesto Campos, José Aguirre, Felix Gil, y el Sacerdote Salvador Castillo…” SIC
Al consultar a Don Neto, sin vacilaciones, avaló el dato diciendo haber conocido personalmente al escultor Víctor Manuel Rivas y que efectivamente, fue testigo de la hechura de la nueva Imagen y cómo fueron quemadas las partes del Nazareno antiguo lamentablemente muy dañado, agregando que el Miércoles de Ceniza de ese año, se llevó a cabo la bendición respectiva del nuevo Nazareno. Lamentablemente, a parte de él, nadie de los consultados recuerda tal acontecimiento, que debió haber sido trascendental, por lo que no podemos dar fe del mismo.
Recalcamos que fue Don Luciano Galina quien dio esta información al Prof. Calvo, pero no hay evidencia que lo respalde, a excepción de la declaración de Don Ernesto Campos y el hecho que pudimos constatar cómo en la peana del Señor, reza: “Victor Daniel”, algo que a nuestro juicio es muy concluyente. Abonando a esto, Don Carlos Leiva, queriendo dar calma y sentido a estos hechos, nos dice que lo más seguro es que el escultor vicentino, haya rescatado la mascarilla original del Señor, lo que a la larga es lo más importante de la Imagen.
Por lo que a pesar de lo fuerte del relato hecho por Don Neto, puede decirse que Jesús sigue manteniendo su antigüedad como tal -¿principios de 1800?-. Nos recalca además, que no es la edad de las imágenes lo que las hace más importantes o queridas, sino más bien, el lugar que han logrado ocupar en la mente y corazón de los devotos.
Más datos del Prof. Calvo: “La Cofradía de aquel entonces -se está refiriendo a 1882-, tenía tres Imágenes de Jesús Nazareno, la primer Imágen era la titular y de la estatura normal de un hombre; la cual salía únicamente dos veces al año, en las Pasadas al Huerto el Martes Santo, y en la procesión de Los Cristos el Jueves Santo”. SIC
Lastimosamente, el Prof. Calvo no dice en qué momento aparecieron las otras dos imágenes; asumimos que “la titular”, es la encontrada por piezas en las cajas ya mencionadas. Pero podría tener relación con la información dada por Don Alejandro Leme, quien sugiere que dentro de las cajas había tres jesucitos.
Sigue el Prof. su relato: “La segunda Imágen de Jesús Nazareno era de mediana estatura, esta salía en las Pasadas a las Velaciones en tiempo de Cuaresma; recogiendo dinero o limosnas para los gastos de Cofradía...
La tercera Imágen de Jesús Nazareno era la más pequeña de estatura; la cual desapareció misteriosamente de La Cofradía, se rumora que esta Imágen se encuentra en el lugar llamado “El Plan de Amayo…” SIC
Se suma lo que Don Alejandro Leme recuerda haber escuchado de Luciano Galina, en el sentido de que la Imagen grande de Jesús, sólo salía Jueves Santo. Que la mediana lo hacía en la Cuaresma y la más pequeña sólo era para demandar limosnas. Y acá como podemos ver, vuelve la discrepancia.
Un incidente importante: “…lamentablemente en esa época -1891-, el rancho pagiso se derrumbó estrepitosamente, y una pesada viga de madera le calló en la nuca a la segunda o mediana Imagen del Nazareno separándole la caveza del cuerpo… las dos Imágenes del Nazareno la mediana y la más pequeña fueron vendidas por el Mayordomo –acá está responsabilizando a Pedro Minco, Mayordomo en 1891-, y desde entonces solo quedó la Imágen titular la más grande…” SIC.
Entendemos a esta altura, que esta “Imagen titular” es la que según él, fue la descartada en 1939 para dar nacimiento a nuestro Nazareno actual. Para la controversia, Don José Elas nos asegura:
“Sólo un Jesús ha habido, la diferencia es que antes era más blanco, de color muy parecido a Jesús de las Once de la Iglesia de allá arriba”. Acá podemos ver su oposición a la idea de un nuevo Nazareno.
¿Por qué sera que nadie dice saber sobre la supuesta sustición; será que nunca la hubo?
En cuanto a su Corona de Espinas, en la parte posterior se observa la inscripción: “esta corona la dio Simona Cuellar”; en la Aureola se lee: “Simona Cuellar”. Definitivamente debió ser una fiel devota del Nazareno, quien en época más reciente por algún favor recibido hiciera la donación.
Pero, es de lamentar que tampoco se tiene su rastro y esto imposibilita poder hacer aseveraciones sobre la antigüedad de estas piezas. Referencia importante como ya dijimos es la inscripción que la peana del Señor ¿Acaso se trata del personaje a quien el Prof. Calvo identifica como Víctor Manuel?
Para Don Manuel Quilizapa, escultor y restaurador de imágenes, quien ha intervenido muchas veces a nuestro Nazareno, opina que es muy difícil asegurar la antigüedad de la madera, ya que según él, el cedro rápidamente envejece y sólo haciendo un estudio científico de la misma en un laboratorio especializado, podría revelarnos su edad, por lo que no se atreve a apoyar las teorías expuestas en este escrito.
Así de complicada está la situación. En definitiva, todos los relatos, independientemente de su grado de credibilidad, nos orientan de forma significativa en nuestra búsqueda "Tras la Pista sobre el Origen del Nazareno", tarea que queda abierta a la investigación, debido a que todavía hay muchos vacíos en su historia.
Texto tomado de: Izalco Piadoso
La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesús de la Humildad entregado por el Sanedrín y María Santísima del Dulce Nombre celebró la pasada semana el solemne y devoto Quinario con besamanos en honor a Nuestro Señor Jesús de la Humildad, titular de esta corporación, culto con el que la Hermandad da inicio a la Cuaresma.
Los tres primeros días de quinario el Señor estuvo ataviado con su túnica de morada y con mantolín de seda como nunca antes había lucido, colocado sobre el canasto del primer paso del que tuvo la Hermandad, completado con monte compuesto por flor estátice en color blanco y morado, musgo, diversas rosas rojas en representación al amor de Jesús y cardos cuyo significado es muerte y resurrección. Sobre el monte también se dispusieron diversos símbolos de la pasión, la corona de espinas, los dados y las tenazas. Detrás de Jesús de la Humildad se situó la cruz de guía e ilumniaban el altar de cultos los cuatro faroles del paso primitivo de la hermandad así como cuarto candelabros de bronce, todos ellos con cera de color tiniebla.
Los dos últimos días el Señor bajó del monte para ser puesto en besamanos sobre el peanil del palio de la Virgen del Dulce Nombre, que a su vez fue subida al altar vestida de hebrea con rostrillo de tisú de plata, portando en su mano izquierda un rosario de plata. Por su parte, Jesús de la Humildad, vistió estos dos días su túnica de tisú bordada por el taller de bordado de la hermandad, luciendo en su cingulo la medalla de la casa de Andalucía y un bronce de oro con las letras JHS regalo del que fue prioste de la Hermandad de la Esperanza de Triana, José Sanroman. En esta ocasión el Señor sí que portaba las potencias doradas de salida a diferencia de los tres días anteriores que no lo hizo. El fondo del altar estuvo compuesto ambos días por un telón de brocados y terciopelos de color granate.
El último día del quinario tuvo lugar el VI Pregón de la Juventud Cofrade, que este año corrió a cargo de Víctor Carazo Castel que lleno la iglesia del convento de Santa Mónica. No faltaron a la cita su querida Banda de cornetas y tambores San Pablo que le tributo un homenaje al finalizar el pregón interpretando la marcha "Mi plegaria". El pregón, lleno de sentimientos cofrades, estuvo interrumpido en varias ocasiones por los aplausos del público, y aun resuenan en las paredes del templo las palabras sinceras y de compromiso que Víctor expresó.
Texto extraido de; pasionenzaragoza.blogspot.com.es/2015/02/el-quinario-jesu...
A 13 km de Kathmandou, Bhaktapur, la citée des dévots est sans doute la mieux conservée des 3 citées royales de la vallée. Les principaux monuments de la ville se trouvent autour de la place Dattatreya et la place Thaumadhi.
Une vie communautaire apparaît dès lors que plusieurs maisons s'articulent autour d'une cour ou chowk . Celui-ci devient alors un centre de vie avec son point d'eau, le temple ou le sanctuaire. Il y règne alors une étonnante ambiance de gros bourg paysan. Parfois, des bassins ou hitis recueillent les eaux de pluies issues des moussons et fournissent aujourd'hui encore l'eau pour tous les usages.
Bhaktapur trouve son équilibre économique et social tout en préservant son patrimoine culturel mais le risque qu'encoure la cité est de se transformer en un immense musée figé.
MOIS DE MARIE.
Dévotion renforcée.
JOUR DE L'ASCENSION du SEIGNEUR.
25 mai.
Regardons :
Marie, Jésus son Fils, à ses débuts, et déjà offert au monde entier.
Les croyants le savent bien.
Ils connaissent l'Ecriture, et le Message de Jésus.
Tout était prévu de tout temps, écrit, inscrit, et réalisable par un petit Dieu descendu sur la terre à Noël, et remonté au ciel, quarante jours après sa résurrection à Pâque.
Boucle bouclée, selon la seule volonté de Dieu le Père, Créateur de toutes choses..
Mission accomplie par ce Jésus parfait, veillé sans cesse par Marie.
A la fin, Jésus sur la montagne en présence des apôtres a dit :
"Tout pouvoir m'a été donné du ciel et sur la terre. Allez donc, de toutes les nations faites des disciples, les baptisant au nom du Père, du Fils et du Saint Esprit, et leur apprenant à observer tout ce que je vous ai prescrit. Et voici que je suis avec vous jusqu'à la fin du monde".
Matthieu 28-18 (Evangile).
Si j'ai choisi cette image, c'est qu'elle englobe toute la vie du Christ, montre la symbolique d'élévation, de la lumière qui descend jusqu'à la terre, soleil Dieu, qui ensuite remonte et rayonne au matin d'un nouveau jour, ainsi de suite, de manière immuable et adorable.
Puis Marie, sur sa colline élevée au Ciel Elle aussi par les hommes, tenant son enfant de même, qui tient le monde entre ses mains ;
et le banc de la prière, de l'abandon, de la méditation;
les arbres plantés en terre et qui poussent vers le haut ;
le canon, enfin, dont le fût pointe vers les cieux illuminés, remplaçant les boulets par des tirs de prières et de supplications prononcés au pied de cette DAME DE MONTON,
qui les fera certainement monter encore plus haut, jusqu'à son Fils en Gloire, et assis à la droite du Père, pour son ineffable ravissement, ressenti avec ferveur, jubilation, dans le coeur du croyant.
Quelle ne fut pas la joie ineffable de Marie, quand elle apprit, vit, que son Fils Vivant était rendu au Ciel, en montée suprême, pour la Gloire de Dieu et de tous les siècles. Toute mère, se sentira fière d'une "ascension" de garçon ! Pourvu qu'elle soit louable, et sainte, englobé dans la mission-vocation de toute vie humaine, au nom de Dieu le Père, et du Fils, et du Saint Esprit.
Jésus en son temps, resterait parmi ses disciples, qui, comme Lui, enseignerait ses messages, sa paroles, ses actes, de par les contrées, ou aux amis. Et c'est toujours d'actualité.
Suivons-le.
Il nous sauvera et nous donnera la force, la lumière et la clarté pour notre chemin de pèlerin missionnaire en coeur, parole de bouche, et chair.
Belle ASCENSION à TOUS.
Que vos voeux pieux, suppliques, prières, montent aux Cieux avec Lui et Marie, puis vous reviennent en bienfaits, grâces, bénédictions, à la Pentecôte, sur tous vos proches, amis, relations.
---- a series of shots (made a few minutes before the arrival of babbaluti) to the devotees arrived in the churchyard of Aracoeli, ignoring the bad weather this year has helped to make more sad the penitential atmosphere from always characterized this procession ----
---- una serie di scatti, realizzati pochi minuti prima dell'inizio dell'arrivo dei Babbaluti, ai devoti, giunti sul sagrato della chiesa dell'Aracoeli, incuranti del cattivo tempo che quest'anno ha contribuito a rendere più greve l'atmosfera penitenziale che da sempre caratterizza questa processione ----
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....It's a short-long report on the sacred procession in honor of the Holy Crucifix of Araceli, which takes place on the last Friday of the month of March in the town of San Marco d'Alunzio ( Sicily), and so-called "procession of Babbaluti " (the babbaluti " are thirtythree men and women hooded , like the 33 years of Christ , with robes of colour blue); This year ... I was really lucky to relive another time the deep emotion to see that sacred procession; on this year 2015 the procession was marked by bad weather, there was cold, rain, wind and a thick fog.
The "babbaluti" carry on their shoulders the float with the Holy Crucifix of Araceli's church (the statue was created by Scipione Li Volsi, in the year 1652), and with the painting of Our Lady of Sorrows, that appears pierced by seven swords (a painting of the eighteenth century); babbaluti before the start of the procession ( in bare feet, wearing only the heavy wool socks , hand-made; the women are hooded too, and to avoid revealing their presence feminine, also wear gloves wool) , they have to travel a journey of purification: when they arrived near the ancient church of Araceli they kiss the ground, and immediately allowed to enter to the church, but through a side door, called " false door " , just so they can access the float, outside the front door of the church of Araceli, then they wait for the priest to finish his sermon, and so begin the procession through the streets of the picturesque and friendly village of San Marco d'Alunzio .
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.... questo è un report, breve e lungo al tempo stesso sulla sacra processione che si tiene in onore del Santissimo Crocifisso di Araceli e che si svolge l'ultimo Venerdì del mese di marzo nella città di San Marco d'Alunzio (località sita sui monti Nebrodi, Sicilia), ricorrenza conosciuta anche come "processione dei babbaluti" (il babbaluti "sono trentatré uomini e donne incappucciati, rievocazione dei 33 anni di Cristo, i quali indossano abiti di colore blu); Quest'anno ... sono stato davvero fortunato a rivivere ancora una volta la profonda emozione di assistere al sacro corteo, questo anno 2015 caratterizzato da "un tempo atmosferico davvero penitenziale" con un costante maltempo caratterizzato da freddo, pioggia, vento e una fitta quasi impenetrabile nebbia.
I "babbaluti" portano sulle loro spalle la vara che reca ben fissata il Santo Crocifisso della chiesa di Araceli (la statua è stato creato da Scipione Li Volsi, nell'anno 1652), ai cui piedi viene assicurato il quadro della Madonna Addolorata, che appare trafitto da sette spade ( un dipinto del XVIII secolo), quadro quest'anno ricoperto da un velo di cellophane, per tentare di proteggerlo dall'acqua della pioggia e della fitta nebbia. I babbaluti prima dell'inizio della processione avanzano a piedi scalzi, indossando solo delle pesanti calze di lana fatte a mano, (le donne per evitare di rivelare la loro presenza femminile, indossano anche dei guanti di lana), devono percorrere, prima di accedere in chiesa, un cammino di purificazione: quando essi giungono in prossimità dell'antica chiesa dell' Araceli, si chinano e baciano in terra, ricevendo così il permesso per poter accedere in chiesa, ma questo può avvenire solo da una porta laterale, chiamata "falsa porta"; una volta entrati in chiesa ne fuoriescono dall'ingresso principale, potendo così prendere posto, inginocchiati alle spalle della vara; seguirà quindi l'atteso discorso del sacerdote, al cui completamento potrà iniziare la processione che si svolge per le vie del pittoresco e accogliente paese di San Marco d'Alunzio. Lungo il percorso i Babbaluti cadenzano la propria andatura accompagnandosi ad una mesta e lamentosa giugualtoria che invoca il Signore "Signuri...misiricooooordia e pietà"; infine molti devoti procedono assieme ai babbaluti sotto la vara, toccandola, accarezzandola, ora aggrappandovisi...pur di avere un contatto fisico ma anche spirituale con essa. Infine, dopo aver compiuto un preciso percorso, la processione fa rientro nell'antica chiesa di origini Normanne dell'Aracoeli.