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David and I went to the Roger's Cup in Toronto back in the Summer of 2009. They were so 'toy-like' even back then.
It's not easy achieving that toy look, but I'm trying. Any tips?
I didn't consider this one at all, since the background had part of a guy in it ^^;. I thought that it would probably be against the rules to photoshop it out, so I didn't want to risk it.
I kind of regretted it though. I thought this one turned out much better than the other one! The lighting seemed better, the background seemed less fake, and the angle seemed more interesting..but I didn't like her expression-she seemed kind of bored ^^;.
Many consider Gandy Street to be one of the most charming, and interesting streets in Exeter. Lined with bijou gift shops, bistros and restaurants, it is an essential stop for those visiting Exeter.
Cervo est considéré comme un des plus beaux villages de Ligurie. C'est pour cette raison qu'elle a également glané une place dans le prestigieux registre I Borghi più belli d'Italia. La qualité de ses restaurants et la préservation de son patrimoine culturel ont assuré à la ville cette haute distinction.
JARDIN DEL PRINCIPE DEL PALACIO REAL DE ARANJUEZ
Este jardín, situado entre el río Tajo y la Calle de la Reina, es el más extenso de todos los de Aranjuez, con un perímetro de 7 km y una extensión de 150 hectáreas, de las cuales sólo son visitables aproximadamente la mitad. En la parte norte, que es la que da al río, está protegido por un dique de piedra llamado Malecón de Solera, mientras que en su cara sur, lo limita una larga verja sobre un zócalo de piedra de Colmenar y pilares de ladrillos, ornamentados por artísticas piedras. El jardín está formado por gran variedad de especies de árboles diferentes, como: plátanos, ahuehuetes, pacanos, caquis de Virginia, cipreses, liquidámbares, pinos, castaños de indias, tilos, fresnos, robles, cafeteros, magnolios, arces, carpes, árboles del amor, de Júpiter,...
Origen
Tiene su origen en la llamada Huerta Grande de Don Gonzalo y en un pequeño jardín mandado crear por Fernando VI en la zona del embarcadero sobre el río. El proyecto del nuevo jardín fue trazado en 1763 por Pablo Boutelou (nieto de Esteban Boutelou I).1 No es hasta el 3 de octubre de 1772 que el futuro Carlos IV, que en aquel momento ostentaba el título de Príncipe de Asturias, manda su construcción. Se finalizaron los trabajos en 1804.
Entrada
La entrada principal de este jardín, situada en la Calle de la Reina, justo detrás del Palacio de Godoy, se realiza a través de una puerta de hierro, obra de Juan de Villanueva, con dos basamentos de piedra, con cuatro columnas cada uno y coronadas por cornisas de orden jónico. En lo alto, están rematadas por geniecillos de piedra con flores, aunque anteriormente estaban adornadas por las esculturas de Palas y Pomona, que ya estuvieron en la Fuente de Hércules e Hidra del Jardín de la Isla y que hoy están en el Museo del Prado.
Embarcadero
Posee un embarcadero fortificado (mandado crear por Carlos IV), muy usado durante las estancias de los Reyes en Aranjuez, en las que organizaban paseos por el Tajo a bordo de lujosas falúas. Dichas embarcaciones se conservan todavía en el Museo de Falúas Reales o Casa de Marinos, que se encuentra al lado. También encontramos en la zona un castillo de piedra, de construcción inacabada, y que fue usado como depósito de leña. Actualmente alberga un restaurante.
Hay una sección del jardín llamada Anglochina, en la que encontramos las hermosas fuentes de Narciso y de los Cisnes.
Fuente de Narciso
La primera, obra de Joaquín Dumandre, muestra al hermoso Narciso junto a su perro, asomándose a un hermoso tazón sobre el que se encuentra en lo alto de un pilar, a punto de caer en él. Sujetan el tazón cuatro robustos Hércules. Al resultar gravemente dañada en la Guerra de la Independencia Española, fue reconstruida por Esteban de Ágreda en 1827 según el diseño de Isidro González Velázquez.
Fuente de los Cisnes
La Fuente de los Cisnes es también obra de Joaquín Dumandre, inspirada en otra de La Granja. Presenta un peñasco con dos figuras de niños de mármol que agarraban un cisne, por cuyo pico salía el agua. Dañada en la Guerra de la Independencia Española. Sólo se conservaba el pilón y el peñasco central, pero en 2009 se llevó a cabo la restauración de las figuras de los niños y el cisne.
Fuente de Apolo
Más allá, la Fuente de Apolo, en mármol de Carrara, muestra al dios de la belleza en lo alto de un pedestal. Mandada crear por Carlos IV, no fue terminada hasta el reinado de su hijo Fernando VII, con diseño de Isidro González Velázquez. Detrás, con forma semicircular, seis columnas coronadas con otros tantos patos lo escoltan. A ambos lados, encontramos dos columnas cuadradas, con dos tazones en lo alto. La estatua de Apolo fue comprada por Felipe V y situada en La Granja. Carlos IV la mandó traer a Aranjuez. Actualmente la estatua presente en el Jardín del Príncipe es una reproducción, pues la original fue devuelta en 2000 a La Granja.
Estanque de los Chinescos
El Estanque de los Chinescos, lago artificial bordeado por una pequeña baranda, con tres islas, sobre las cuales encontramos un templete o kiosco de estilo griego, otro de tipo chinesco y un mausoleo de granito egipcio. El pabellón griego es obra de Juan de Villanueva, con una serie de ocho columnas de orden jónico que sujetan el techo, coronado por una piña de bronce pintada de color mármol (aunque originalmente poseía un dragón dorado). Entre cada columna existieron unos vasos canopos egipcios, ahora desaparecidos. Por otro lado, el templete chinesco original resultó gravemente dañado en la Guerra de la Independencia Española y reconstruido por Fernando VII más bien como un kiosco de estilo turco, con vivos colores verde, rojo y dorado.
Montaña Rusa
Muy cerca, se construyó una montaña artificial, la llamada Montaña Rusa, aunque su verdadero nombre es Montaña Suiza, coronada por un templete de madera, desde las cuales se pueden contemplar hermosas vistas de todo el jardín.
Casa del Labrador
Finalmente, su extremo más oriental se encuentra la Casa del Labrador, edificación mandada construir por Carlos IV y de gran riqueza por su colección de estatuas y relojes.
En este jardín viven en libertad faisanes y pavos reales, así como ardillas y otros animales similares.
PALACIO REAL DE ARANJUEZ
Los antecedentes del primer acto, antes de que aparezca el Rey Felipe II como protagonista, nos advierten de la pertenencia de estas tierras a la militar Orden de Santiago, cuya propiedad parece arrancar de los días mismos de la Reconquista. Pero los datos más certeros se refieren al otoño de la Edad Media, entre 1387 y 1409, cuando la Orden construyó aquí su Casa Maestral, justo en el solar del actual Palacio, dándole ya un uso de recreo. Del mismo modo, datan de entonces las primeras obras hidráulicas sobre el Tajo para asegurar el riego a las tierras de labor, no descartándose la idea de la existencia de algún jardín en las inmediaciones de la Casa-Palacio, con lo cual tendríamos el esquema del futuro Aranjuez real. Este hecho es tan fuerte, en la historia física de Aranjuez como Real Sitio, que la Casa Maestral estuvo en pie y comunicada con la parte del Palacio hecha por Felipe II hasta su demolición en el siglo XVIII, una vez que Felipe V decidió continuar las obras para terminar el Palacio.
En grandes líneas, el episodio siguiente correspondería al reinado de los Reyes Católicos, cuando la política de sujeción de las órdenes militares convierte a Fernando el Católico en administrador vitalicio de las mismas, entre ellas la de Santiago y, por tanto, la posesión de Aranjuez. La certeza de la estancia de los Reyes Católicos en Aranjuez, alojados en la Casa Maestral, y gozando de los jardines que desde muy pronto debió haber en la lsla inmediata sobre el Tajo, quiere verse recordada en el Salón plantado de plátanos que lleva el nombre de aquellos Monarcas.
Bajo Carlos V de acuerdo con la bula pontificia de 1523 dada por Adriano VI, se produjo la agregación perpetua a la Corona de Castilla de la Orden de Santiago, con lo que Aranjuez quedó para siempre vinculada a los bienes de la Corona. El Emperador visitó en varias ocasiones la antigua Casa Maestral y mucho debió satisfacerle el lugar cuando, en 1534, creó el Real Bosque y Casa de Aranjuez, procediendo a la compra de varias tierras limítrofes, al tiempo que daba instrucciones en 1543 para nuevos plantíos: «Se ordena que en el Soto de Siruela se planten nísperos entre los espinos; en el Orzagal, Matalonguilla e Isla de la Huerta se deben plantar sauces, mimbreras, chopos y otros árboles silvestres que sean apropiados. Se establece que las moreras que están en la Huerta se trasplanten...». Como prueba de que en tiempos de Carlos V ya se había consolidado un cierto ambiente cortesano en Aranjuez, tenemos noticia de la boda celebrada aquí, en 1548, entre María, hija del Emperador, y su primo Maximiliano, Rey de Bohemia, representándose entonces una obra de Ariosto en los jardines.
Estos antecedentes hacen más comprensible y natural la predilección del Rey Felipe Il por Aranjuez, pues, en la línea de lo que había hecho su padre, siguió aumentando la extensión del Real Bosque y Casa de Aranjuez, iniciando una obra de gran alcance como es toda la infraestructura hidráulica de presas, canales y acequias, que permitiría regar las tierras y plantíos, alimentar los juegos de agua de las fuentes y, en definitiva, convertir aquello en un prodigioso vergel. Así, las tomas de agua del Tajo, tanto por su margen izquierdo, como por la derecha, llevaron el agua por el caz de 12 Azuda en dirección AL Picotajo, o bien por el caz del Embocador, que coge el agua en la presa de este mismo nombre para regar la margen izquierda del río, sin olvidar la traída de aguas desde el Mar o Estanque de Ontígola para alimentar las fuentes del jardín de la Isla. En toda esta inteligente obra de ingeniería se verían involucrados los nombres propios de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, a los que luego se citará come artífices del Palacio, pero a su vez, esto no era sino un, parte del más ambicioso plan de Felipe II para hacer navegable el río Tajo, bien hasta Toledo, bien hasta la misma Lisboa, es decir, dando a Aranjuez salida al Atlántico Esta parte del sueño no pudo cumplirse, pero en cambio, sí llegó a ser una hermosa realidad el conjunto de Palacio y jardines, con sus puentes, paseos y acceso, desde Madrid, Toledo y Ocaña que, como mágica en crucijada, plasmó Jean L'Hermite en la primera vista de Aranjuez conocida y celosamente guardada en la Biblioteca Real de Bruselas.
EL PALACIO DE FELIPE II
Decidido Felipe II a construir el nuevo Palacio, después de las vicisitudes señaladas en la Introducción, se sirvió el Monarca del nuevo arquitecto contratado en Italia, Juan Bautista de Toledo. Su nombre va unido, como es de justicia, al proyecto del Monasterio de El Escorial, pero no es menos cierto que antes de trazar una sola línea para la gran empresa escurialense, Juan Bautista de Toledo ya estaba trabajando en diversos cometidos en Aranjuez, desde 1559, año en que llega a España, y concretamente en el Palacio, cuya simbólica primera piedra no se colocaría hasta el primer día del año de 1565; eso sí, después de haber oído misa. Pero para entonces ya se habían hecho todos los tanteos previos, las trazas y los modelos del nuevo Palacio, el replanteo del edificio sobre el terreno e incluso se había terminado una parte de la cimentación del conjunto.
La primera piedra del Monasterio de El Escorial se había colocado, también simbólicamente, en la cimentación del refectorio, en 1563, después de todas las labores de preparación del terreno, de tal modo que Aranjuez y El Escorial son obras hermanas de unos mismos años e hijas de un mismo padre, Juan Bautista de Toledo, y resultado de una misma voluntad real: la de Felipe II. Todo lo cual explica de modo natural la semejanza que existe entre el Palacio Real de Aranjuez y la Casa del Rey en la cabecera del Monasterio de El Escorial, como se verá más adelante.
En este punto no puede olvidarse que Juan Bautista de Toledo fue llamado a Italia «para que ahora y de aquí adelante, para en toda vuestra vida, seáis nuestro Arquitecto y como tal nos hayáis de servir y sirváis en hacer las trazas y los modelos que os mandáremos y en todas nuestras obras, edificios y otras cosas dependientes del dicho oficio de Arquitecto», es decir, Felipe II tiene en proyecto no sólo El Escorial, sino otras muchas obras reales nuevas en Aranjuez o Madrid, además de terminar las iniciadas en Toledo o en El Pardo por su padre, Carlos V De toda esta actividad, ciertamente, El Escorial es la obra más comprometida y de mayor envergadura, que servirá de telón de fondo a los pocos años de vida que las Parcas le dieron a Juan Bautista de Toledo en nuestro suelo, pues llegado a España en 1559, el arquitecto falleció en 1567.
Hasta ese momento, Juan Bautista de Toledo no dejó de asistir a la obra del Palacio de Aranjuez, pues el Rey tenía gran empeño en avanzar los trabajos, si bien los menguados recursos financieros no le dejaron adelantar estos al ritmo que el Monarca hubiera querido. La estrecha vinculación biográfica del arquitecto con la obra de Aranjuez es tal que queda de manifiesto al revisar la actividad de Juan Bautista de Toledo en los días finales de su vida. Así, sabemos que después de haber visitado las obras en febrero de 1567, y deseoso el Monarca iniciar las obras de la Capilla del Palacio, el arquitecto estuvo unas semanas del mes de marzo en Aranjuez, dando ya muestras evidentes de falta de salud.
Con todo, fue un tiempo fructífero para la obra y para el proyecto en general, pues dejó nuevas trazas, definió los detalles de la cantería y, de alguna forma, se es pecificaron pormenores de acabado, sin duda no resueltos hasta entonces, dando instrucciones para la organización de la obra a sus ayudantes que, en ese momento, eran los aparejadores Gaspar de Landeras, para la cantería, y Domingo Sánchez y Gaspar Hernández, para la parte de albañilería. Sobre estos, tenía a su cargo la dirección de la obra un italiano, muy afín a Juan Bautista de Toledo, que fue Gerónimo Gili. Con estos hombres, y dadas las instrucciones pertinentes, el arquitecto se volvió a Madrid, pero en mayo de aquel mismo año de 1567 le notificaron la necesidad de sustituir al aparejador de cantería Gaspar de Landeras, que había fallecido tras unas cuartanas. El 12 de mayo Toledo señaló como sustituto a un cantero vizcaíno que ya estaba en la obra, y una semana más tarde el propio arquitecto entregaba su alma a Dios en Madrid. De este modo, bien puede afirmarse que la preocupación por Aranjuez y su Palacio, efectivamente, le acompañó hasta su lecho de muerte, habiendo sido providencial para el futuro de las obras su estancia en aquella primavera de 1567.
La sustitución de Juan Bautista al frente de las obras reales era un problema aún mayor, y en Aranjuez la confianza del Monarca en el más cercano colaborador de Toledo, el mencionado Gerónimo Gili, hizo que éste se hiciese cargo de la obra. Su nombre lo habría sugerido el propio Toledo en un Memorial dirigido al Monarca que dejó preparado antes de morir y que se menciona en el codicilo firmado el mismo día de su fallecimiento. Allí «se trata de las personas que son suficientes [apropiadas] para servir a S.M. en las obras y edificios» que el arquitecto dejaba en construcción, donde aparecería el nombre de Gili, colaborador y amigo muy próximo a Toledo, pues no en vano firmó como testigo en la apertura de su testamento.
Sin embargo, Gili tuvo muchos problemas con los aparejadores de la obra, y si bien da nuevas instrucciones y trazas sobre el modelo de Juan Bautista de Toledo, Felipe II introdujo poco a poco en la obra a Juan de Herrera hasta que éste quedó como máximo y único responsable del Palacio de Aranjuez en 1575. Sin embargo, una vez más, la escasez de recursos económicos paralizó las obras definitivamente, entre 1584 y 1585, hasta que en el siglo XVIII se reiniciaron bajo los Borbones.
¿Cuál y cómo era el Palacio de Felipe II, proyectado por Toledo y construido por Gili y Herrera? La respuesta no es sencilla, pues de una parte, en el incendio del Alcázar de Madrid, en 1734, se debieron de perder los proyectos originales y los modelos que, nos consta, se conservaban allí, y, por otro lado, la formidable obra llevada a cabo en el siglo XVIII oculta la vieja fábrica de Felipe II. Sin embargo, contamos con otras fuentes que permiten tener una idea muy precisa de lo que fue el Palacio filipino y, diríamos más, sin conocerlas difícilmente puede entenderse la génesis del Palacio que hoy visitamos.
Afortunadamente, el Palacio que dejó inconcluso Felipe II fue utilizado y reformado por los Austrias menores, especialmente por Felipe IV lo que generó nuevos planos e informes que son, para nosotros, fuentes exquisitas de información. Así, en 1626, el arquitecto Juan Gómez de Mora copió los planos originales de Juan Bautista de Toledo, proponiendo nuevos usos y distribuciones, según puede comprobarse en el Memorial manuscrito guardado en la Biblioteca Vaticana. A su vez, se conserva en El Escorial una bellísima vista del Palacio de Aranjuez, hecha sin duda sobre el modelo en madera original, donde puede medirse el interés de este proyecto no acabado en sus días y retomado ahora, pues no en vano el anónimo autor de esta obra, que durante algún tiempo se atribuyó a Jusepe Leonardo, escribió los nombres de Felipe II y Felipe IV en la fachada. El pintor, sin duda, tuvo ante sí los suficientes datos como para dar una idea cabal del desarrollo tridimensional del Palacio y de su entorno, dejándonos ver con fidelidad fotográfica el comienzo de las Casas de Oficios, arboledas, huertas y plantíos, viejas construcciones en la parte posterior del Palacio y el puente de madera que lleva a la margen derecha del río, así como el jardín de la Isla, con sus correspondientes parterres y cenadores.
Esta vista ideal del Palacio, muy conocida y reproducida, se complementa con la conservada en el Museo del Prado, igualmente anónima, de hacia 1630, donde además de verse el enclave general del Sitio deja ver mento, eran los aparejadores Gaspar de Landeras, para la cantería, y Domingo Sánchez y Gaspar Hernández, para la parte de albañilería. Sobre estos, tenía a su cargo la dirección de la obra un italiano, muy afín a Juan Bautista de Toledo, que fue Gerónimo Gili. Con estos hombres, y dadas las instrucciones pertinentes, el arquitecto se volvió a Madrid, pero en mayo de aquel mismo año de 1567 le notificaron la necesidad de sustituir al aparejador de cantería Gaspar de Landeras, que había fallecido tras unas cuartanas. El 12 de mayo Toledo señaló como sustituto a un cantero vizcaíno que ya estaba en la obra, y una semana más tarde el propio arquitecto entregaba su alma a Dios en Madrid. De este modo, bien puede afirmarse que la preocupación por Aranjuez y su Palacio, efectivamente, le acompañó hasta su lecho de muerte, habiendo sido providencial para el futuro de las obras su estancia en aquella primavera de 1567.
La sustitución de Juan Bautista al frente de las obras reales era un problema aún mayor, y en Aranjuez la confianza del Monarca en el más cercano colaborador de Toledo, el mencionado Gerónimo Gili, hizo que éste se hiciese cargo de la obra. Su nombre lo habría sugerido el propio Toledo en un Memorial dirigido al Monarca que dejó preparado antes de morir y que se menciona en el codicilo firmado el mismo día de su fallecimiento. Allí «se trata de las personas que son suficientes [apropiadas] para servir a S.M. en las obras y edificios» que el arquitecto dejaba en construcción, donde aparecería el nombre de Gil¡, colaborador y amigo muy próximo a Toledo, pues no en vano firmó como testigo en la apertura de su testamento.
Sin embargo, Gili tuvo muchos problemas con los aparejadores de la obra, y si bien da nuevas instrucciones y trazas sobre el modelo de Juan Bautista de Toledo, Felipe II introdujo poco a poco en la obra a Juan de Herrera hasta que éste quedó como máximo y único responsable del Palacio de Aranjuez en 1575. Sin embargo, una vez más, la escasez de recursos económicos paralizó las obras definitivamente, entre 1584 y 1585, hasta que en el siglo XVIII se reiniciaron bajo los Borbones.
Toledo había pensado en un Palacio de amplia fachada y torres en los extremos, disponiendo a su espalda y en torno a un patio central los apartamentos del Rey, al Sur, y de la Reina, al Norte, en dos alturas, para ocupar la baja en verano y la alta en invierno. La simetría de la composición y la presencia de unos jardines privados de acompañamiento, como parte integrante del proyecto arquitectónico, completarían la semejanza que Aranjuez tiene con el Palacio de Felipe II en la cabecera del Monasterio de El Escorial, tal y como advirtiera Fernando Chueca en su día.
¿Qué es lo que, en realidad, se llegó a construir del proyecto de Felipe II? Cuantitativamente, algo menos de la mitad, y cualitativamente, lo más importante, es decir, la Capilla palatina que alberga la única torre construida, al Sur, la llamada Torre de la Capilla, y las estancias del Rey abiertas al jardín que lleva su nombre. De la fachada sólo se hizo el paño entre la mencionada Torre de la Capilla, rematada por una sencilla cúpula, y el primer eje de los cinco que tendría el cuerpo central, algo más elevado, con sus tres alturas en lugar de las dos plantas que tiene el resto del Palacio. Piedra caliza blanca para basas, pilastras, cornisas, remates, así como para la embocadura de los huecos, y paramentos de ladrillo «cocido a la manera de Flandes», harían que el Palacio se asemejara a la intervención de Herrera en el Alcázar de Toledo y, más aún, a la Casa de Contratación de Sevilla. Estilísticamente hablando la obra es muy sobria, acusando las fachadas unos disciplinados órdenes apilastrados, con tableros de piedra que cubren las superficies más amplias y desnudas de ladrillo, en la idea de alcanzar un cálido equilibrio cromático, como convenía al carácter del edificio, todo muy lejos del granítico rigor escurialense.
Curiosamente, todos estos aspectos se pueden reconocer todavía no sólo en las partes construidas bajo Felipe II sino en el resto, añadido en el siglo XVIII. En efecto, a pesar de ser de origen francés e italiano, los arquitectos que continuaron las obras dos siglos después, y bajo una dinastía distinta, la obra de terminación y ampliación del Palacio parece una consecuencia natural del primitivo, sin estridencia alguna, conservando el espíritu filipino, la idea básica de Juan Bautista de Toledo y el carácter añadido por Herrera. Todavía distinguimos muy bien la Torre de la Capilla, aunque en el interior desapareciera su uso religioso para acomodar allí unas habitaciones en la reforma de Sabatini. Es evidente que la piedra blanca y el ladrillo siguen dando color y textura al Palacio, en la misma proporción que en el siglo XVI. El recuerdo de Herrera, tópicamente asimilado a las esféricas bolas vistas en El Escorial, corona igualmente toda la obra nueva como lo hacía en la antigua, y así, sucesivamente, podríamos ir desgranando todo cuanto los nuevos constructores tomaron de la obra vieja como punto de partida, en una lección de arquitectura bien trabada por encima del tiempo y de los posibles personalismos de sus autores o de sus comitentes.
Entre las muchas cosas que se conservaron del Palacio del siglo XVI, se encuentra el jardín del Rey, al Sur del Palacio, jardín privado y cerrado, al que se abría el pórtico que, luego, en el siglo XVIII, acabaría cegándose para convertirlo en piezas de otro uso. Con todo, allí está el jardín, arquitectónicamente definido en el siglo XVI, dentro del proyecto de Toledo, modificado en el siglo XVII, alterado más tarde y recuperado en nuestros días. Hay que decir que este jardín del Rey tenía su homólogo en el de la Reina, en el lado norte, que nunca se llegó a hacer, y que ambos, a su vez, estaban comunicados por detrás del Palacio, por un jardín común, igualmente cerrado, donde hoy crece el llamado del Parterre, que ha conocido muchos cambios hasta su forma actual, alcanzada a lo largo del siglo XIX.
Pero volviendo al proyecto original, diremos que el Palacio veía a sus pies jardines cerrados, secretos, con caminos de baldosas de cerámica y unas fuentes, de las que podemos formarnos una idea por la que centraba el jardín del Rey, de la que sólo conocemos que fue labrada en jaspe por Roque Solario. Unas hornacinas con asientos, abiertas en los muros de cerramiento, ofrecían la comodidad del descanso en la posición más favorable respecto al sol.
En los años de Felipe IV se alteró el aspecto del jardín, cuyos antiguos paseos de cerámica se vieron sustituidos por andenes de piedra y cuadros de guijo, tal y como se recuperaron en las recientes obras de restauración (1986). El propio Felipe IV envió, en 1622, una importante colección de esculturas que estaban en el Alcázar de Madrid, para decorar el Palacio de Aranjuez, colocándose algunas de ellas en el jardín del Rey. En concreto, se distribuyeron en los nichos referidos una docena de bustos en mármol de emperadores romanos -hoy en la Casa de Labrador- y se colocó, presidiendo desde el lado occidental del jardín, una escultura en mármol de Felipe II, firmada por Pompeo Leoni en 1568. En su pedestal se puso la siguiente inscripción: «El Rey Nuestro Señor Don Felipe IV mandó adornar este jardín con las estatuas que en él hay, siendo gobernador Don Francisco de Brizuela. Año de MDCXXIII».
Desde entonces fue frecuente referirse a este jardín como «el de las estatuas». A uno y otro lado del retrato real, se colocaron entonces los formidables relieves, también en mármol y de los Leoni, de Carlos V y la Emperatriz Isabel de Portugal, que actualmente podemos admirar en el Museo del Prado. Con aquel programa iconográfico quedaba clara la estirpe imperial de este Jardín del Rey, en el que Felipe IV recuerda a su abuelo y bisabuelos, sin omitir la referencia al poder imperial encarnada por los césares romanos.
El jardín, comunicado con el Parterre desde el siglo XVIII, tras la eliminación de su cerramiento occiden- tal, ha perdido el primitivo carácter de jardín reservado y secreto, si bien aún es posible rehacer por lo dicho 1 imagen original de este bello rincón del Palacio de Felipe II. El jardín de la Reina no pasó nunca de su fase de proyecto, pero, lógicamente, hubiera sido una réplica del descrito, comunicando ambos por sendas puerta con el jardín común, a Oriente del Palacio, que sí se llegó a definir en una parte, según se desprende de la mencionada vista conservada en el Museo del Prado.
En este lienzo de nuestra primera pinacoteca puede verse, igualmente, la Casa de Oficios en pleno proceso de construcción, formando parte del conjunto palacial. En efecto, la Casa de Oficios se une al Palacio a través de un brazo porticado que, en escuadra, comunicaba bajo el pórtico o por encima de la terraza ambos edificios, siendo la solución porticada el elemento de lineal, sutura entre uno y otro. La Casa de Oficios se contemplaba ya en el proyecto inicial de Juan Bautista de Toledo, siendo objeto de una nueva consideración por parte de Juan de Herrera, quien, en 1584 y a instancias del Rey, hace los «apuntamientos» o memoria, con las condiciones de obra, entregando unas plantas a Lucas de Escalante y Antonio de Segura, para iniciar la obra. La Casa de Oficios se situaría entre la llamada Plaza de la Parejas, al Sur del Palacio Real, y la futura Plaza de San Antonio, viéndose recrecida y alargada con la adición, e el siglo XVIII, de la Casa de Caballeros.
LA ÉPOCA DE LOS BORBONES
Tanto el Palacio como los jardines de la Isla no conocieron nada importante hasta la llegada de la nueva dinastía de los Borbones, siendo el nombre del nuevo Monarca, Felipe V el que muy pronto aparece interesado en la terminación del Palacio, además de impulsar el ambicioso proyecto de Aranjuez no sólo como Palacio y Jardín, sino como Real Sitio. El Palacio presentaba entonces un aspecto modesto, pero que cumplía a satisfacción y ocasionalmente su cometido de grata residencia en las jornadas estivales. Esto es lo que viene a decirnos Juan Álvarez de Colmenar en sus ya citadas Délices de l' Espagne, cuando en 1707, esto es, antes de que se emprendan las nuevas campañas de obras, escribe: «La casa real, aunque es bastante hermosa, es lo que actualmente está más descuidado. Sólo está amueblada cuando el Rey acude; hay algunos cuadros de calidad, y un salón muy agradable en verano a causa del frescor, todo de mármol, y sustentado por columnas del mismo material». A continuación nos proporciona alguna información que nos retrotrae a los años del Felipe IV pues de entonces debe datar el traslado de la estatua en bronce de Carlos V y el Furor, de Leoni, actualmente en la rnda del Museo del Prado, al Palacio de Aranjuez, dónde Álvarez de Colmenar la vio «en el gran patio, cuadrado y pavimentado de mármol», junto a una fuente.
Lo cierto es que, en 1715, Felipe V encargó a Pedro Caro Idrogo, del que Ceán dice que era «carabinero de los reales ejércitos y ayuda de Furriera de Felipe V» -sirviendo en la plaza de maestro mayor y aparejador de las obras reales del Palacio de Madrid, desde su nombramiento como tal en 1712- que estudiara la continuación de las obras del Palacio, teniendo muy probablemente ante sí todavía los planos antiguos del proyecto original y, desde luego, los citados proyectos de Mora. El hecho es que en 1719 Idrogo ya había comenzado a mover la obra, lo cual requería el derribo previo de la Casa Maestral que hasta entonces había estado unida al Palacio de Felipe II, haciendo avanzar la construcción en la zona norte, por Real Orden de 2 de mayo de 1727, de acuerdo con los planos y fechas que se recogen en los proyectos conservados, tanto en el Archivo General de Palacio como en el Servicio General del Ejército (1728). Idrogo recuperó la idea inicial de la fachada torreada, cuyos cimientos se abrieron en 1728, llegando a proponer soluciones nuevas para la escalera principal, así como una distinta distribución de usos y espacios, de acuerdo no sólo con la nueva etiqueta cortesana de los Borbones, sino con la ocupación de parte del Palacio por las oficinas y despachos de algunos ramos de la Administración como las Secretarías de Hacienda, Guerra e Indias, todo ello en torno al patio central de Palacio. Esto coincide con el comentario que sobre el Palacio hace el viajero Étienne de Silhouette cuando, al visitar España en 1729-1730, dice que «la casa real es bastante bella, y cuando pasé por allí estaban trabajando en una ampliación».
Idrogo debió tener algunas diferencias de criterio con el Gobernador y Superintendente de la obra, Juan Antonio Samaniego, que presentó en 1731 unos pliegos contra la obra del arquitecto. Éste no pudo replicar puesto, que falleció al año siguiente, en 1732, y a Caro Idrogo, al que Bottineau llama «ingeniero militan», le sucedieron otros dos ingenieros militares franceses: Étienne Marchand y Léandre Bachelieu, de los cuales el primero murió también enseguida, en 1733, por lo que muy poco pudo hacer. Bachelieu, en cambio, adelantó mucho la obra, llegando a terminar la fachada principal en 1739, sobre la que se puso, según Ceán, una inscripción latina que este autor transcribe, recordando que aquella opus magnum se había hecho merced a Felipe V y se había terminado en la fecha indicada.
Pero a esta etapa protagonizada por los ingenieros franceses sucedió la de los arquitectos italianos, y así nos encontramos con Giacomo Bonavía, de Piacenza, y más adelante, con Francesco Sabatini, de Palermo, a quienes se debe el aspecto general y dominante del edificio, tanto interior como exteriormente, desde su fachada principal hasta la gran escalera o la nueva Capilla. Bonavía entró primero como ayudante de Bachelieu, luego siguió como tracista, en 1744, de la gran escalera de honor, y, finalmente, tras su nombramiento el 29 de septiembre de 1745, como director principal al frente de las obras del Palacio de Aranjuez, hasta su fallecimiento en 1759. Esto por no referirnos a su responsabilidad en la obra más amplia del Real Sitio, desde los aspectos estrictamente urbanos hasta los arquitectónicos, como pudiera ser la deliciosa Capilla de San Antonio presidiendo desde el fondo la gran Plaza que lleva su nombre en Aranjuez, en la que arquitectura y ciudad se solapan de modo ejemplar. En efecto, si bien estos cometidos de gran responsabilidad no son ahora el objeto de las presentes líneas, no se puede olvidar la febril actividad desplegada por Bonavía durante estos años, a la vez que se ocupaba del Palacio de Aranjuez.
La intervención de Bonavía en el Palacio tiene, además, un largo alcance, pues de un lado, a falta de culminar la obra gruesa del proyecto de 1715 -que no vería su fin hasta 1752-, él se dedicó a los interiores, de los que resulta pieza excepcional la gran escalera de honor con su espectacular desarrollo, así como la cuidada decoración de los apartamentos reales de Felipe V e Isabel de Farnesio. Pero es que, por otra parte, Bonavía hubo de hacer frente a los daños causados por el incendio fortuito que se produjo en 1747, en una labor de reconstrucción muy importante.
Las noticias documentadas desde su nombramiento en 1745 se refieren, en efecto, a los acabados de pavimentos y mobiliario, donde los pagos a tallistas, adornistas y doradores, como Juan Arranz, Matías Pérez, Manuel Corrales y Próspero de Mórtola, entre otros, ponen de manifiesto que la obra de amueblamiento se estaba finalizando, y quedaba constancia de que en los meses de noviembre y diciembre se hacían los últimos trabajos en el Gabinete de la Reina.
Precisamente, por las habitaciones de la Reina se inició el terrible incendio que asoló el Palacio en la madrugada del 16 de junio de 1748, lo cual forzaría a Bonavía a desempeñar un nuevo protagonismo en el edificio real, pues además de intentar terminarlo de una vez, tenía que hacer frente a la reconstrucción de buena parte de la zona norte. En aquella fecha los Monarcas residían en Palacio, si bien ya no eran Felipe V fallecido en 1746, e Isabel de Farnesio, que se encontraba en el Palacio de La Granja, sino Fernando VI y Bárbara de Braganza, la hija de Juan V de Portugal, que no sufrieron daños, pero que se trasladaron inmediatamente a Madrid, al Palacio del Buen Retiro.
El que sí quedó muy dañado fue el Palacio de Aranjuez, tanto por el fuego como por la precipitación con que se le quiso atajar. Nuevos proyectos afectaron, en lo arquitectónico, a la fachada principal, a la que se le dio definitivamente el aspecto que hoy tiene, en sus tres alturas y ático de remate, donde se resume la agitada historia del edificio mediante la representación y nombre de sus Monarcas.
En efecto, rematando el hastial central aparecen las esculturas labradas por Pedro Martinengo, según modelos de Olivieri, que representan, de derecha a izquierda a Felipe II, Fernando VI -algo más elevada- y a Felipe V. El formidable escudo con las armas reales, dibujado por Bonavía y ejecutado por Arranz, se terminó también en 1752, cuando se pueden dar por finalizadas las obras, según recuerda la inscripción que, sobre dos cartelas, se incluye también en este ático:
PHILIPPUS II. INSTITUIT FERDINANDUS VI. PIUS FELIX
PHILIPPUS V PROVEXIT CONSUMMAVIT AN. MDCC1,ll
Esta fachada principal, muy respetuosa en su arquitectura con el espíritu de la obra de Felipe II en cuanto a contención formal, materiales y color, añadió, como todo, licencia, el pórtico avanzado de la planta baja y unos sencillos frontones curvos y triangulares sobre los balcones: y ventanas de las plantas principal y alta, dando lugar, un noble y palaciego frontis. Sin embargo, y frente a la interpretación lógica que del interior se pudiera hacer, a contemplar esta hermosa fachada desde fuera, no existe detrás de aquel plano estancias reales; no se encuentra e Salón del Trono, ni siquiera una sala de aparato, sino que en realidad, todos aquellos numerosos balcones y venta mas iluminan la gran escalera que, diseñada por Bonavía, en 1744, había sido uno de los elementos de más lente definición a lo largo de la historia constructiva del Palacio Así como en el proyecto de Toledo, por lo que conocemos, no existe una gran escalera de aparato, única, abierta, sino excusadas entre muros, y la pensada por Gómez de Mora tiende a vincularla con el patio central, de donde recibe sus luces, al igual que haría Idrogo sacrificando la cuarta crujía del patio central, Bonavía convierte en une caja monumental todo el espacio entre la fachada y el patio. Asegura así una generosa iluminación natural por su, dos frentes, y desarrolla una escalera colosal, de múltiple, accesos en su arranque, que se encuentran en una meseta desde la que, por un único tiro, se alcanza el rellano siguiente, bifurcándose en dos desde aquí para acceder a la planta alta. Todo este movimiento se ve acompañado de una excelente baranda en hierro forjado y toques dorados, de un bello estilo rococó, mientras que unos magníficos bustos, debidos a Antoine Coysevox y firmados en 1683, observan al recién llegado desde sus pedestales. Sin duda, la nueva dinastía borbónica quiso recordar aquí los suyos, al igual que Felipe IV lo había hecho en el Jardín de las Estatuas, pues en la escalera se ven los retratos de Luis XIV de María Teresa de Austria, y del hijo de ambos, el Delfín de Francia y padre de Felipe V a quien se debe la decisión de terminar el Palacio de Aranjuez. Sin embargo, en esta escalera tan solemne y teatral, digna del mejor Palacio europeo de su tiempo, se echa en falta el apoyo cromático de unas pinturas murales que dieran color a su bóveda, desprovista hoy de este inexcusable aliento.
Todavía se ha de mencionar la campaña final del edificio, pues muerto Fernando VI en 1759, el mismo año del fallecimiento de su arquitecto Bonavía, el nuevo Monarca, Carlos III, estimó muy reducida la capacidad del Palacio, y pequeñas algunas de sus piezas, bien fuera la vieja capilla de Felipe II, bien el teatro bajo la torre norte. Para ello dio una Real Orden, el 13 de junio de 1770, por la que se comunicaba a través del Marqués de Grimaldi, Primer Secretario de Estado y del Despacho, su deseo de que en « el Palacio de este Sitio [Aranjuez] se añadiesen dos cuerpos de edificio a los ángulos de la principal hacia poniente, bajo los planos diseñados y dirección de Sabatini», mandando sacar a subasta las obras de acuerdo con las condiciones fijadas por el mencionado arquitecto, adjudicándose la obra a Kearney y Compañía por presentar la oferta más ventajosa para la Real Hacienda.
Sabatini concibió este «aumento», con cuyo nombre se conocía la obra nueva, con dos alas perpendiculares a la fachada principal del Palacio, dando lugar a una plaza de armas o cour d'honneur, de tal forma que al tiempo que la población del Real Sitio iba creciendo a sus espaldas hacia Oriente, el Palacio miraba cada vez más fijamente en dirección contraria, a través de la localidad que forzadamente le proporcionaban los dos brazos paralelos de Sabatini. Éste prolongó el carácter dominante del Palacio existente, haciendo un ejercicio de natural injerto en el viejo cuerpo y reservando para el interior los cambios y novedades. Entre ellas, son de gran entidad la inclusión de una nueva Capilla palatina en el extremo del ala Sur, en sustitución de la antigua, así como el proyecto -luego desvirtuado- del teatro cortesano en el ala norte, sin que desde el exterior se pueda percibir la singularidad de estos dos espacios. Las obras se llevaron a buen ritmo, de tal manera que, como nos recuerdan sendas inscripciones sobre las fachadas que miran a la nueva plaza de armas, entre 1772 y 1777, se hizo lo principal de esta ampliación bajo el reinado de Carlos III.
Por último, añadiremos que no sólo el Palacio, sino que, tanto el jardín de la Isla como los más inmediatos alrededores del Palacio, en una operación de sutura con el entorno, conocieron mejoras, reformas y adiciones bajo los Borbones en el siglo XVIII. De forma muy abreviada cabe recordar que el propio Bonavía realizó obras en los muros de protección de la Isla, pensó nuevos puentes de exclusivo uso real y proyectó algunas arquitecturas para el jardín de la Isla, como el conocido cenador de 1755 que acompañaría o sustituiría a otros preexistentes, algunos de los cuales aparecen en las más conocidas vistas de Aranjuez. Al mismo tiempo, los nuevos jardineros franceses al servicio del Rey habían incorporado el novedoso gusto de las broderies, como hizo Esteban Boutelou en el jardín de flores proyectado en 1748 para la isla, del que apenas queda nada sino el lugar que ocupó, presidido hoy por una Fuente de Diana.
Probablemente el cambio más notable producido en los alrededores del Palacio fue la incorporación del Parterre, bajo su fachada Sur, tal y como se ve de modo perfecto en la vista del Palacio Real pintada por Antonio Joli, que se conserva en el Palacio Real de Nápoles, en los dos excelentes lienzos de Francesco Battaglioli, hoy en el Museo del Prado, y que muestran dos aspectos de la fiesta de San Fernando en 1756, en los que el Parterre es elemento capital de los cuadros, o en la amplia vista grabada en 1773 por Domingo de Aguirre. El recordar estas bellas imágenes, ejecutadas por pintores y grabadores, no tiene más finalidad que recordar, al mismo tiempo, el aspecto original que en su día tuvo el Parterre, proyectado por Marchand en 1728, y muy distinto del que hoy ofrece.
El hecho de plantear este jardín en la parte posterior del Palacio deriva, seguramente, del hecho de situar sobre esta fachada los dormitorios del Rey y de la Reina, después de los cambios producidos en la nueva distribución interior del Palacio. De este modo, a los pies de sus balcones se vería un jardín a la francesa, diseñado por un francés para el nieto de Luis XIV de Francia, a la vez que, más allá del cerramiento del Parterre, se vería el frondoso arbolado de la calle de la Reina, así como la del Príncipe y futura de las infantas, formando un tridente convergente hacia el Parterre y Palacio. Es decir, más allá de su esencia como mero jardín, el Parterre fue una charnela múltiple en un lugar clave en la ordenación del Real Sitio, en relación con el Palacio, población y acceso desde Madrid a través del Puente de Barcas.
El Parterre fue concebido como una composición muy plana, sin apenas relieve, dominado por las broderies y el gazon, con leves filas de tilos, y animado con sencillos juegos de agua, todo muy leve, como conviene a la concepción de un parterre. Sin embargo, esta misma fragilidad fue su peor enemigo, pues todo cuanto después se hizo, especialmente en el siglo XIX, alteró profundamente aquel jardín, cuando se cambió el diseño de los caminos, se plantaron poderosas especies como coníferas y magnolios, que dieron porte y sombra a un jardín que se alejaba para siempre de lo pensado por Marchand. Obras notables que ya contribuyeron a las primeras alteraciones del tranquilo Parterre fueron el foso o canal de agua que lo bordea, debido al arquitecto francés Marquet y realizado bajo Carlos III, según aparece ya en el conocido cuadro de Paret, así como la incorporación, en 1827, de la Fuente de los Trabajos de Hércules o de Hércules y Anteo, diseñada por Isidro Velázquez, ya en época de Fernando VII, con esculturas de Juan Adán, entre otros artistas.
Asimismo, hay otra serie de fuentes notables y esculturas, de procedencia diversa, como la de Ceres y los grupos de niños con canastillos de flores, debidos a Robert Michel, o las más pequeñas de las Nereidas, en plomo, obra de Joaquín Dumandre, y que llegarían hasta aquí procedentes del Palacio de Valsaín. Unas magníficas copas o jarrones en mármol de Carrara, labrados en el siglo xviii, se suman a los elementos escultóricos de este Parterre dieciochesco de romántico aroma.
DE PALACIO A MUSEO
Después de doscientos años de obras y proyectos, de cuatro siglos de uso y de dos dinastías reinantes, el Palacio de los Austrias y Borbones ha encontrado un nuevo destino como museo de sí mismo. El recorrido por sus estancias palaciegas, que en este largo tiempo han ido cambiando de nombre y de función, es el mejor modo de adentrarnos en un pasado que nos retrotrae, especialmente, al siglo xviii, sin menoscabo de todo aquello que el siglo xix incorporó al mobiliario y decoración de sus salas, que no fue poco. Perdidos los ambientes interiores de los Austrias, la visita al Palacio de Aranjuez hoy es, sobre todo, una amable introducción al arte de la Corte de los Borbones en España, donde lo italiano y lo francés logran un cierto equilibrio, pues si bien la gran pieza de porcelana o los techos llevan sello italiano, lo francés, a través del estilo Imperio, manda sobre gran parte del mobiliario.
Las estancias con mayor interés y personalidad se encuentran en la planta alta, haciendo aquí una breve mención de las más importantes que componían los apartamentos de la Reina, ocupando, aproximadamente, la mitad norte del Palacio, y las del Rey situadas en la zona Sur. Una y otra zona tenían, en el comienzo de su recorrido, una sala o cuerpo de guardia interior, a cargo de la Guardia de Corps. La de la Reina, con entrada desde la escalera principal, conserva una buena colección de cuadros de Lucas Jordán con episodios de la vida del Rey Salomón, además de porcelana y relojes de procedencia francesa. A esta sencilla pieza sigue la Saleta de la Reina que, igualmente, cuenta con lienzos de Jordán, y mobiliario de estilo Imperio, con tres excelentes consolas de estilo Luis XVI.
Así como todos los estamentos tenían acceso hasta la Saleta de la Reina para ser recibidos por el Monarca, el protocolo sólo permitía acceder a la siguiente sala, llama da Antecámara de la Reina, a la jerarquía eclesiástica, embajadores, autoridades y personas de una determinada condición social. Inmediatamente después, y completando las tres piezas que la etiqueta del siglo XVIII contemplaba, se encuentra la Cámara de la Reina, con luces sobre el jardín de la Isla, en la que se guarda el piano inglés regalado por la Emperatriz Eugenia de Montijo a Isabel II.
El Anteoratorio y Oratorio, por el contrario, se abren al patio central, y siendo muy notables las pinturas, como, la que representa a San Antonio de Padua, de Giaquinto el reloj de Hoffmeyer y las bellísimas composiciones en mosaico ejecutadas en los talleres de piedras duras del Vaticano, nuestro interés busca en el Oratorio la intervención de Villanueva. En efecto, esta pieza nos lleva a recordar las pequeñas intervenciones de Carlos IV en Aranjuez en esta ocasión encargando a Juan de Villanueva, el arquitecto del Museo del Prado, la transformación de esta estancia en Oratorio, con nobles materiales y habilísimos artífices. Mármol, estuco y bronce dorado, bien trabajado por los hermanos Ferroni, y los frescos del pintor de Cámara, Francisco Bayeu, firmados en 1790, garantizan el interés del Oratorio que, como tal, cuenta con un retablo en el que Mariano Salvador Maella pintó una Inmaculada.
El Salón del Trono está situado en la crujía norte. Sus tres balcones dan al jardín de la Isla. El ambiente y su mobiliario denotan su pertenencia a la época de Isabel II, cuando se pinta la bóveda por Vicente Camarón (1851) y se amuebla con formidables consolas y espejos característicamente isabelinos. La sillería, arrimada a los zócalos de apariencia marmórea, pero que son de excelente estuco imitando serpentina, pertenece igualmente a esta época, siendo los sitiales del trono de estilo Luis XVI. Como conviene al Salón del Trono, en su bóveda se exalta a la Monarquía, acompañada por las Virtudes, las Artes y la Industria.
Entre el Salón del Trono y la excepcional Saleta de Porcelana se encuentra el llamado Despacho o Cámara Oficial de la Reina, pieza reservada para el recibo de la más alta nobleza y jerarquía civil y religiosa. Cuenta con una excelente sillería neoclásica, de la época de Carlos IV en caoba y limoncillo con incrustaciones de ébano, cuyo diseño se ha atribuido a Dougourc. La decoración de la bóveda se debe a Mariano Salvador Maella.
La Saleta o Gabinete de Porcelana es, sin duda, la obra más singular de todo el Palacio, y un ejemplo de aquel interés del siglo XVIII por lo oriental, por lo exótico y pintoresco; en una palabra, por lo que se ha definido como la «chinoiserie», en el sentido de extravagante y llamativo, como contraste con la cultura y gusto occidentales. Todo esto es lo que, en efecto, despierta la contemplación de semejante pieza, después de haber pasado por las anteriores. Sin duda el efecto sorpresa y estupor se apoderan, hoy como ayer, de todos cuantos visitan Aranjuez, al llegar a este rincón del Palacio. Su incorporación se debe a las reformas emprendidas por Carlos III, quien tuvo aquí su sala preferida para las reuniones más íntimas.
Se trata de una intervención temprana en el Palacio, mucho antes de pensar en su ampliación con Sabatini, pues el encargo de la obra data de 1760. Ésta se hizo en la Real Fábrica de Porcelana que el Rey, nada más llegar a la Corte, mandó establecer en 1759 en el Buen Retiro de Madrid, a imitación de la que había dejado en Capodimonte, en el reino de Nápoles. Carlos III se trajo a modeladores y técnicos que, como Giuseppe Gricci y Scheppers, dieron feliz término a esta obra en 1765, para iniciar, a continuación, la Sala de Porcelana que el mismo Carlos III introdujo en el Palacio Real de Madrid, si bien ésta es considerablemente más pequeña que la de Aranjuez. Sobre grandes placas de cerámica, sujetas a un armazón de madera, se recogen motivos tópicos orientales de China y Japón, donde vendedores de papagayos, samurais, músicos, mandarines y escenas familiares de padres e hijos prestan un argumento al fondo general, compuesto por una malla de guirnaldas, frutos y pájaros que recorren muros y bóveda. De ésta pende una lámpara con los mismos elementos formales, igualmente en porcelana, como en porcelana son los marcos de los espejos que reflejan y multiplican todos estos motivos en una imagen de ensueño, donde el espacio no tiene límites reales. El color, en sus ricas tonalidades cerámicas, contribuye a realzar esta joya del arte rococó europeo del siglo XVIII.
Las dos últimas salas vinculadas a la Reina son su Dormitorio y el Tocador, ambos con balcones sobre el Parterre. El primero tiene la singularidad de conservar el mobiliario ofrecido por Barcelona a Isabel II con motivo de su boda con Don Francisco de Asís de Borbón, hecho en todas sus piezas en aquella ciudad con excelentes maderas y aplicaciones de bronce y taracea. Aquel estilo recargado, con acentos rococó, especialmente visible en los copetes y remates de la cama, del reclinatorio, o en las galerías del cortinaje, parece aletear bajo la bóveda pintada por Zacarías González Velázquez, donde se desarrolla una nueva alegoría de la Monarquía, acompañada por la justicia, las Ciencias, las Virtudes y la Ley.
De Don Vicente Camarón es, en cambio, la pintura de la bóveda del Tocador de la Reina, con la representación de las Cuatro Estaciones. Su más desenfadado carácter acompaña bien a este caprichoso espacio, vestido en seda talaverana, donde el mobiliario y aderezo general revelan el gusto de los años de Isabel II.
Los apartamentos de la Reina y del Rey están separados hoy por el Salón de Baile, situado en el centro de la fachada sobre el Parterre, en el eje del Palacio. Su ambiente responde al siglo XIX, presidido por los retratos de Alfonso XII y Alfonso XIII, pintados por Ojeda y Garnelo, respectivamente.
Gran parte de estas salas, que actualmente conocemos con determinado nombre, tuvieron en otro tiempo un uso diferente. Así, el que llamamos Comedor de Gala, inmediato al Salón de Baile pero abierto al interior, al patio central, fue Sala de conversación bajo Fernando VI hasta que Carlos III le dio el nuevo destino. Es la pieza que mejor conserva lo que pudo haber sido la imagen del Palacio rococó, pues desde el piso hasta la bóveda, pasando por los cuadros pintados expresamente para esta estancia por Giaquinto, con la Historia de José, todo, obedece a un programa decorativo y a un mismo espíritu tardobarroco. El suelo es de un excelente estuco debido a Carlos Antonio Bernasconi. Representa en su centro un apretado grupo de trofeos militares, acompañado de amplias bandas de formas abiertas, muy expresivamente rococó. Con análogo espíritu, la bóveda de la Sala está enmarcada por unos estucos blancos, en cuyos ángulos se ven las cuatro partes del mundo. En el paño central del techo aparece una alegoría que exalta las Virtudes de la Monarquía, acompañada por la justicia, la Religión, la Abundancia, la Munificencia y la Paz. Su autor fue el pintor de Cámara de Fernando VI, Santiago Amiconi, que la ejecutó entre 1750 y 1752.
En la parte más antigua del Palacio, aunque muchas veces alterada, se encuentran las estancias del Rey, a las que se tiene acceso desde la escalera principal, después de pasar por la amplia y desnuda Sala de Guardias del Rey. Pequeñas estancias, resultado de divisiones posteriores, alojan las que se llaman Habitación de pinturas chinas, el Antedespacho o Sala de trabajo del Rey, el Despacho del Rey, y el Salón de espejos, las cuatro con sus balcones hacia el jardín del Rey, mirando al Sur. La primera habitación recibe aquel exótico nombre por el hecho de decorar ordenadamente sus muros una colección de doscientos pequeños cuadros, de apenas veinte centímetros de alto, con escenas chinas pintadas a la acuarela sobre papel de arroz, muy probablemente a finales del siglo XVIII. Su técnica es de gran preciosismo descriptivo, con un dibujo y una paleta de color de gran finura que revelan una maestría excepcional por parte de su anónimo autor. Parece que se trata de un obsequio del Emperador de China a la Reina Isabel II, y de entonces debe datar la lámpara que busca un elemental aspecto orientalizante a tono con la decoración de los cuadros. En esa misma línea encontramos en el centro de la Sala el velador de gusto oriental, bien acompañado por la excelente sillería barroca y dieciochesca, lacada en blanco y tapizada en seda, que probablemente procede de la Sala de Porcelana antes mencionada. Zacarías González Velázquez fue el pintor que hizo las escenas campestres bajo los medios puntos de la bóveda.
El Antedespacho del Rey cuenta con una buena colección de pinturas, desde la tela de Mayno, en la que se representa al evangelista San Mateo, pasando por las dos vistas de Mazo, hasta llegar a la serie grande del Hijo pródigo, por Romanelli. El mobiliario mezcla piezas de Carlos III y Carlos IV La lámpara de cristal que pende de la bóveda, cuya decoración en estilo pompeyano se viene atribuyendo al pintor Juan Duque, procede de la Real Fábrica de La Granja. Este mismo artista pintó la alegoría de las Artes Liberales en la bóveda del contiguo Despacho del Rey, pequeña habitación que contiene notables pinturas atribuidas a Furini, Solimena, Magadán y Laguna, si bien la serie de muebles es la que llama más la atención por su calidad y belleza. Siendo magníficas la sillería y la mesa de trabajo del Monarca, de la época de Fernando VII, nuestra atención se centra en el excepcional escritorio arrimado a la pared que, en raíz de olivo y placas de mármol sobre las que se recortan aplicaciones de bronce dorado, hizo el ebanista francés Jacob Desmalter. Sobre él van colocados dos jarrones de porcelana, en el mismo estilo Imperio, flanqueando un biscuit del Buen Retiro con el célebre grupo del Toro Farnesio. Entre otras muchas piezas singulares cabe recordar el reloj de dos esferas sobre la chimenea, firmado por Fernández de la Peña; o el reloj de pie, inglés, firmado por John Shelton, de la segunda mitad del siglo XVIII.
El Salón de los espejos, llamado también Salón de vestirse, está situado en el ángulo formado por la facha da al jardín del Rey y la que mira al Parterre, por lo que los espejos, fabricados en La Granja y cubriendo todo: los muros, multiplican las luces procedentes de dos planos en ángulo, creando la esperada imagen que se refleja y repite de modo infinito. La Sala se concibió, en si estado actual, en la época de Carlos IV sirviéndose pare ello de su arquitecto Juan de Villanueva, quien dio modelos y dirigió la obra entre 1790 y 1795. En el mobiliario trabajó el ebanista de Cámara José López, y la pintura de la bóveda, como las anteriores, es de Juan Duque, alquier las terminaba en 1803.
Al llegar al Dormitorio del Rey vemos el espíritu neo clásico y equilibrado que le proporciona su mobiliario es tilo Imperio, pero que no concuerda bien con el carácter espectacular de la bóveda pintada por Amiconi dentro de la tradición barroca de fingidas arquitectura: en perspectiva, dotando a la estancia de una monumentalidad sólo aparente pero muy efectista. El rompimiento central permite ver las alegorías de la Paz y de la justicia pintadas por Bartolomé Rusca, sobrevolando la estancia Uno de los mejores cuadros del Palacio de Aranjuez permanece colgado aquí, sobre la cabecera de la cama, esto es, el Cristo en la cruz, pintado expresamente entre 1761 y 1769 para el Dormitorio Real por Antonio Rafael Mengs, pintor que fue de Cámara de Carlos III. Mengs inició otras pinturas en la ampliación del Palacio llevada cabo por Sabatini, como el techo del que iba a ser salón de fiestas, pieza que desapareció como tal salón grande al quedar dividido por las reformas llevadas a cabo por Villanueva para alojar al Príncipe de Parma.
Inmediato al Dormitorio Real se encuentra una de las salas más sorprendentes del Palacio. Nos referimos a Gabinete árabe o Salón de fumar, pieza característicamente romántica de la época de Isabel II, iniciada en 1855 por Rafael Contreras, restaurador entonces del Patio de los Leones de la Alhambra de Granada, con cuyos interiores quiere, presuntamente, enlazar. De la vistosa cúpula de mocárabes pende una lámpara de calamina, y bajo ella un velador, de bronce, cristal y tablero de porcelana, en el que se representa la escena del abandono de la Alhambra por Boabdil el Chico, obra de Robert y obsequio del Rey de Francia, Luis Felipe, a la Reina María Cristina durante la minoría de edad de la futura Isabel II.
El Anteoratorio, el reducido Oratorio privado del Rey y la Cámara del Rey, abiertas hacia el patio central, cierran esta breve exposición de las estancias más significativas del Palacio, desde donde se puede rememorar la existencia de otros Reales Sitios a través de las bellísimas vistas pintadas por Fernando Brambilla, sobre El Escorial y La Granja.
Si bien tanto el Rey como la Reina contaron con sus oratorios privados, carecían, sin embargo, de una capilla pública, después de la transformación sufrida por la de Felipe II. Para compensar esta carencia, se concibió una excelente Capilla en el brazo Sur de la ampliación de Sabatini, con acceso desde el exterior y que se consagró en 1799. Su interior es de un moderado clasicismo, con un orden apilastrado toscano y una bella cúpula, pintada por Francisco Bayeu. Sobre la cornisa cabe ver angelotes sosteniendo pesadas guirnaldas y un grupo escultórico sobre el altar mayor, todos ellos debidos al escultor francés Robert Michel. Desde el altar mayor una Inmaculada de Mariano Salvador Maella preside esta regia Capilla, tocada de dorados bronces labrados por Fabio Vendetti.
Los ciudadanos se bañan o lavan sus ropas diariamente en estas aguas del Ganges consideradas santas pese a estar contaminadas
Al igual que ocurre con la Meca para los musulmanes, Benarés debe ser visitado al menos una vez en la vida de todos y cada uno de los ochocientos millones de hindús
A beautiful summer evening finds the I&O GUNHA leaning into the sweeping curve north of Leipsic behind a solo CSX AC motor. Evening northbounds on the former DT&I are hard to come by, and while some DT&I orange would have looked much better, this will have to do.
The Justice League (Lego Purist)
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Not too happy with Aquaman and Flash, but I like the rest.
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Statue en calcaire peint (découverte dans la nécropole de Guizeh en 1926), hauteur : 34 cm, -2 620 av. JC (4ème dynastie), musée égyptien, Le Caire.
Le nain Seneb est un haut fonctionnaire de la cour de l'Ancien Empire de l'Égypte ancienne, vers 2620 av. J.-C. D'une importance et d'une richesse considérables, il possédait des milliers de têtes de bétail, détenait vingt palais et titres religieux et était marié à une prêtresse de haut rang (de taille moyenne) avec laquelle il a eu trois enfants. Sa carrière réussie et la somptuosité de ses enterrements sont révélateurs de l'acceptation des nains dans la société égyptienne antique, dont les textes préconisaient l'acceptation et l'intégration des personnes handicapées physiques.
Seneb est ici représenté avec sa femme Senetites et deux de ses enfants, un garçon (peau plus foncée) et une fille (suçant tous deux leurs doigts, donc en dessous de la puberté), dans une sculpture peinte extraite de sa tombe, redécouverte en 1926 (le troisième enfant n'étant pas représenté pour des raisons de symétrie-. Il est représenté assis, les jambes croisées sur un bloc de pierre, sa femme l'enlaçant et ses enfants debout en dessous de lui, à l'emplacement des jambes d'une personne normale. Cette composition réalise ainsi une symétrie harmonieuse et le représente avec les traits du visage et les membres raccourcis d'un individu atteint d'achondroplasie, une forme courante de nanisme. Des peintures et des sculptures dans la tombe donnent ses titres et dépeignent diverses scènes de sa vie, telles que des inspections de sa succession portant les symboles de sa fonction.
Seneb a été enterré dans un mastaba (tombe en briques à toit plat), situé dans le champ ouest de la nécropole de Guizeh. Son tombeau est situé près de celui d'un autre nain, Perniânkhu, courtisan royal de haut rang qui pourrait être le père de Seneb Le nom de sa femme apparaît également dans la tombe voisine d'un fonctionnaire, Ânkh-ib, suggérant que les familles de Seneb, Perniânkhu et Ânkh-ib pourraient être liées. Apparemment enterré avec sa femme, il ne reste cependant aucune trace de leurs corps, leur tombe ayant été pillée il y a longtemps, comme la plupart des autres à Guizeh.
L'intérieur rectangulaire du mastaba de Seneb contenait deux niches de cultes avec une fausse porte et des cavités contenant des coffres en pierre. Trois statues ont été trouvées dans les coffres dont celle-ci et deux autres statues en bois et en granit. Celle en bois s'est désintégrée. Elle faisait environ 30 cm de haut et représentait Seneb debout avec un bâton de marche dans une main et un sceptre dans l'autre. Le sarcophage de 1,5 tonne de Seneb fait partie de la collection du Musée égyptien de l'université de Leipzig (cf. wikipédia).
Baeza es un municipio de España, la ciudad capital de dicho municipio y cabeza del partido judicial homónimo. Se encuentra en el mismo centro geográfico de la provincia de Jaén (en el noreste de la Comunidad Autónoma de Andalucía) enclavada en la comarca de La Loma de la que se considera su capital occidental.
En la actualidad es conocida por su ingente producción olivarera, su abundante legado monumental, y por ser sede universitaria desde el siglo XVI, albergando hoy día una de las sedes de la Universidad Internacional de Andalucía.
Denominada "Nido Real de Gavilanes" por el romancero, fue un punto clave en la conquista de al-Ándalus por los reyes cristianos; pasando definitivamente al reino de Castilla en 1227. Atalaya sobre el Guadalquivir, la posesión de su alcázar (considerado como inexpugnable) aseguró la retaguardia castellana, la vez que supuso una amenaza constante para los reinos islámicos situados al oeste y al sur del Guadalquivir; una amenaza que se hizo efectiva durante los más de dos siglos de lucha fronteriza que separaron la incorporación de Baeza al reino de Castilla y la caída del reino nazarí de Granada (1492).
Durante el período de gran crecimiento demográfico y económico que supuso la mayor parte del siglo XVI, y aún en parte del XVII, Baeza construyó sus edificios públicos y administrativos con alto sentido de capitalidad y con la más alta dignidad, conformando así, junto con las construcciones eclesiásticas, un tejido urbano caracterizado por una monumentalidad que ha dado a la ciudad un encanto especial a los ojos del visitante.
En 1943 se fundó en Baeza la academia de las escalas de Cabos y Guardias y de Suboficiales de la Guardia Civil.
Se encuentra a unos 48 km al noreste de la capital provincial, y limita por el este con el municipio de Úbeda, con el que comparte la capitalidad de la histórica Comarca de La Loma.
El 3 de julio de 2003, y tras varios años de intentos, la UNESCO declara finalmente a Baeza (junto a Úbeda) Patrimonio de la Humanidad. Este acontecimiento profundiza el relanzamiento de la ciudad al incrementar considerablemente el interés del sector turístico.
es.wikipedia.org/wiki/Baeza_(España)
www.lonelyplanet.com/spain/andalucia/baeza
Baeza se asienta sobre un terreno que ha estado continuamente habitado, al menos desde la Edad del Bronce. Por esta razón, y a pesar de las sucesivas destrucciones sufridas por las construcciones de todos los períodos, la ciudad aún retiene un destacado patrimonio monumental en el que están representadas diversas culturas, períodos y estilos artísticos. En Baeza pueden contemplarse restos de la Edad del Bronce, de la Época Romana, y de la Hispania visigoda, islámica y cristiana. No obstante, el más rico patrimonio monumental conservado corresponde a los diversos estilos artísticos presentes en la Baeza cristiana: desde el tardo-románico y el gótico, al renacentista, manierista, barroco y neoclásico. No en vano en 2003 el casco histórico de la población, con su antigua ciudad intramuros, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Baeza, situada en la cornisa sur de la gran meseta que es La Loma, se asoma al valle del Guadalquivir desde un acantilado que domina un paisaje de cerros infinitos; dicho acantilado, visto desde el llano parece sustentar la catedral como un faro.
La ciudad originaria estaba edificada sobre este cerro y en torno a una ciudadela, hoy desconocida: el celebérrimo alcázar de Baeza, reputado como inexpugnable y dentro del cual se encontraban el castillo-palacio de la autoridad real y la iglesia (luego colegiata) de Santa María del Alcázar. Estas construcciones, lejos de surgir ex novo, fueron una continuación de similares edificaciones de los períodos oretano, cartaginés y romano; restos de los cuales aún pueden contemplarse en el cerro junto a otros de la precedente Edad del Bronce.
Desde esta atalaya entendemos que la ciudad fuera una gran plaza fuerte donde, un día, se remansó la gran epopeya reconquistadora revitalizada por Las Navas de Tolosa. No obstante, a fines del s. XV el alcázar fue derribado por mandato de la reina Isabel la Católica de modo que no siguiera siendo utilizado como defensa con ocasión de las pugnas nobiliarias que enfrentaban por entonces (como en toda Castilla) a los linajes dominantes de la ciudad (Carvajales y Benavides).
Consecuencia del derribo del alcázar, el cerro fue perdiendo pobladores hasta el punto de estar casi despoblado en el s. XVIII y trasladarse por ello la colegiata a la parroquia de San Andrés. También desaparecido el frente sur de la muralla, adyacente al alcázar, el paseo que lo reemplaza es hoy día un mirador excepcional sobre el valle alto del Guadalquivir, y el cerro mismo, un parque arqueológico de primer nivel pendiente de excavaciones más ambiciosas.
Su centro neurálgico es la Plaza de Santa María establecida en la baja edad media, y hasta el s. XIX, como sede de los poderes que rigen la ciudad: el civil y el religioso; en ella se encuentran hoy:
La Catedral de la Natividad de Nuestra Señora: edificada sobre la antigua mezquita que (según tradición histórica) había sido construida a su vez sobre un templo visigodo anterior, fue la primera consagrada en Andalucía con ocasión de la reconquista castellana.
Las Cancillerías góticas o Casas Consistoriales Altas: sede del concejo de la ciudad entre fines del s. XV y el s. XIX, cuando el consistorio municipal traslada su sede al antiguo palacio del corregidor.
La Fuente de Santa María: situada en el centro de la plaza fue edificada en el año 1564 para marcar la finalización de las obras de traída de aguas a la ciudad.
El Seminario de San Felipe Neri (1660): tiene fachada de buena sillería, puerta de medio punto, frontón partido y vítores estudiantiles.
Al norte de este conjunto, y junto a la Puerta del Barbudo, se halla la sede de la antigua universidad Santísima Trinidad, otra importante Institución eclesiástica de la Edad Moderna hoy Instituto. El edificio es de estilo manierista (fines del s. XVI) y consta de claustro, en torno al cual se organizan las dependencias universitarias, y una amplia capilla; contando cada uno de estos elemento con portada propia. Destaca, sobre la puerta de acceso al claustro, el medallón labrado con el tema de la Santísima Trinidad. En esa misma fachada pueden verse los escudos del canónigo Fernández de Córdoba (donante del edificio) timbrados con un impropio galero arzobispal.
De las primeras parroquias intramuros han desaparecido por completo la colegiata de Santa María, San Miguel y San Gil; solo permanecen:
Las Ruinas de la parroquia de San Pedro: iglesia románica de la que sólo se conservan el ábside (parcialmente visible al exterior) y restos considerables de la portada norte (dentro de propiedad particular). Parcelada en viviendas desde el s. XIX, su fábrica ha ido deteriorándose y se han abierto nuevos vanos en el ábside.
Las Ruinas de la parroquia de San Juan: iglesia tardorrománica de la que sólo se conservan los tres ábsides de la cabecera, el muro del lado del evangelio y los capiteles y basas de sus seis columnas. Recientemente, estos restos han sido consolidados y su acceso abierto al público.
La Iglesia de Santa Cruz
Esta última se halla en la plaza del mismo nombre frente al Palacio de Jabalquinto, el más destacado de la ciudad intramuros y uno de los emblemas de Baeza. Pero la ciudad intramuros está, además, plagada de rincones con otros palacios y casonas de interés, como la Casa de Avilés (mediados del s. XVI), la Casa de los Galeote (segunda mitad del s. XVI), la Casa de los Ávila (comienzos del s. XVII), la Casa de los Fuentecilla, la Casa de los Canónigos, el Palacio de los Obispos (todos del s. XVIII) o el Palacio Rubín de Ceballos (principios del s. XIX).
El trazado de la muralla históricamente conocida, y de la que aún subsisten importantes elementos, obedece a un diseño islámico del s. XI. No obstante, las edificaciones conservadas responden más bien a reconstrucciones cristianas posteriores.
La Plaza del Pópulo (o de Los Leones) está inmediatamente al norte de la ciudad amurallada y al oeste de El Paseo, organizándose en torno a la Puerta de Jaén, única construcción de la plaza perteneciente a la muralla; las otras edificaciones de la misma han ido añadiéndose en distintas épocas:
El Arco de Villalar: directamente a continuación de la Puerta de Jaén, fue erigido con ocasión de la visita del rey Carlos I (1526) y conmemora la victoria real en la batalla de Villalar.
La Casa del Pópulo: edificio plateresco que albergaba la audiencia civil y las escribanías públicas; hoy, oficina de turismo.
La Fuente de los Leones: manantial natural que la interpretación histórica tradicional postula monumento arqueológico procedente de la antigua ciudad iberorromana de Cástulo, hipótesis que se sustenta en la continuidad histórica deliberadamente mantenida con ocasión del traslado a Baeza de la capitalidad administrativa y episcopal de la desaparecida Cástulo. Según esta interpretación, parejas de felinos y équidos (actuando como surtidores) rodean una figura femenina identificada como Himilce. Más recientemente, se ha propuesto identificar esta fuente como previamente proveniente de un patio del alcázar.
La Antigua Carnicería (s. XVI): trasladada a su emplazamiento actual en los sesenta del s. XX, estaba originalmente apoyada contra la muralla en la antaño populosa plaza intramuros sita al otro lado de la Puerta de Jaén; hoy cumple las funciones de palacio de justicia del Partido judicial de Baeza.
Al este del conjunto anterior, más allá de El Paseo (plaza cuyo lado sur se antepone a la Puerta del Barbudo) encontramos:
La Torre de los Aliatares (o de los Altares): denominada así de acuerdo con la tradición que la hace, en tiempos anteriores a la reconquista, posesión del linaje musulmán de ese mismo nombre. Tiene veinticinco metros de altura, con almenas copiadas del Arco de Villalar y ostenta el reloj público de la ciudad.
Hacia el sureste de la anterior hallamos:
La Puerta de Úbeda: de las principales de la muralla; protegida por su torre albarrana hoy sólo conserva uno de sus arcos, habiendo sido desmantelados los otros dos en el s. XIX.
La actual Plaza de España, situada en el extremo noreste de lo que fue la ciudad amurallada; se conoce como tal la gran plaza edificada sobre la rambla por la que vienen a desaguar las tres colinas sobre las cuales se asienta la urbe. Su fisonomía es porticada, muy castellana. Servía de escenario para los eventos taurinos, fiestas y ajusticiamientos públicos. A partir del s. XIX fue cuando se convirtió en un paseo romántico.
En su lado sur encontramos la mencionada torre de Los Aliatares y La Alhondiga, e inmediatamente tras ella El Pósito. En su cara norte se hallan las Casas Consistoriales Bajas o Balcón del Concejo (s. XVII), lugar desde donde los munícipes presenciaban las corridas de toros celebradas en la plaza. Finalmente, y de este a oeste, también encontramos en las inmediaciones de su lado septentrional:
La Iglesia de la Purísima Concepción: capilla del antiguo hospital homónimo edificada a principios del s. XVII (el hospital desapareció en el s. XX).
Convento de San Francisco y Ruinas de la Capilla de los Benavides: sustituyendo un templo gótico construido en el que era tercer solar ocupado en Baeza por la comunidad franciscana, Diego de Valencia Benavides encargó en 1538 a Andrés de Vandelvira la construcción de la cabecera de un nuevo templo conventual, que habría de albergar su capilla funeraria y que acabó siendo la obra maestra de aquel artista y un hito de la arquitectura renacentista española. Lamentablemente el terremoto de Lisboa quebrantó la bóveda cruzada y la invasión napoleónica acabó de arruinar el templo.
Ayuntamiento de Baeza: magnífico edificio plateresco construido originalmente como Palacio de Justicia y Cárcel del Corregidor.
Baeza es un municipio de España, la ciudad capital de dicho municipio y cabeza del partido judicial homónimo. Se encuentra en el mismo centro geográfico de la provincia de Jaén (en el noreste de la Comunidad Autónoma de Andalucía) enclavada en la comarca de La Loma de la que se considera su capital occidental.
En la actualidad es conocida por su ingente producción olivarera, su abundante legado monumental, y por ser sede universitaria desde el siglo XVI, albergando hoy día una de las sedes de la Universidad Internacional de Andalucía.
Denominada "Nido Real de Gavilanes" por el romancero, fue un punto clave en la conquista de al-Ándalus por los reyes cristianos; pasando definitivamente al reino de Castilla en 1227. Atalaya sobre el Guadalquivir, la posesión de su alcázar (considerado como inexpugnable) aseguró la retaguardia castellana, la vez que supuso una amenaza constante para los reinos islámicos situados al oeste y al sur del Guadalquivir; una amenaza que se hizo efectiva durante los más de dos siglos de lucha fronteriza que separaron la incorporación de Baeza al reino de Castilla y la caída del reino nazarí de Granada (1492).
Durante el período de gran crecimiento demográfico y económico que supuso la mayor parte del siglo XVI, y aún en parte del XVII, Baeza construyó sus edificios públicos y administrativos con alto sentido de capitalidad y con la más alta dignidad, conformando así, junto con las construcciones eclesiásticas, un tejido urbano caracterizado por una monumentalidad que ha dado a la ciudad un encanto especial a los ojos del visitante.
En 1943 se fundó en Baeza la academia de las escalas de Cabos y Guardias y de Suboficiales de la Guardia Civil.
Se encuentra a unos 48 km al noreste de la capital provincial, y limita por el este con el municipio de Úbeda, con el que comparte la capitalidad de la histórica Comarca de La Loma.
El 3 de julio de 2003, y tras varios años de intentos, la UNESCO declara finalmente a Baeza (junto a Úbeda) Patrimonio de la Humanidad. Este acontecimiento profundiza el relanzamiento de la ciudad al incrementar considerablemente el interés del sector turístico.
es.wikipedia.org/wiki/Baeza_(España)
www.lonelyplanet.com/spain/andalucia/baeza
Baeza se asienta sobre un terreno que ha estado continuamente habitado, al menos desde la Edad del Bronce. Por esta razón, y a pesar de las sucesivas destrucciones sufridas por las construcciones de todos los períodos, la ciudad aún retiene un destacado patrimonio monumental en el que están representadas diversas culturas, períodos y estilos artísticos. En Baeza pueden contemplarse restos de la Edad del Bronce, de la Época Romana, y de la Hispania visigoda, islámica y cristiana. No obstante, el más rico patrimonio monumental conservado corresponde a los diversos estilos artísticos presentes en la Baeza cristiana: desde el tardo-románico y el gótico, al renacentista, manierista, barroco y neoclásico. No en vano en 2003 el casco histórico de la población, con su antigua ciudad intramuros, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Baeza, situada en la cornisa sur de la gran meseta que es La Loma, se asoma al valle del Guadalquivir desde un acantilado que domina un paisaje de cerros infinitos; dicho acantilado, visto desde el llano parece sustentar la catedral como un faro.
La ciudad originaria estaba edificada sobre este cerro y en torno a una ciudadela, hoy desconocida: el celebérrimo alcázar de Baeza, reputado como inexpugnable y dentro del cual se encontraban el castillo-palacio de la autoridad real y la iglesia (luego colegiata) de Santa María del Alcázar. Estas construcciones, lejos de surgir ex novo, fueron una continuación de similares edificaciones de los períodos oretano, cartaginés y romano; restos de los cuales aún pueden contemplarse en el cerro junto a otros de la precedente Edad del Bronce.
Desde esta atalaya entendemos que la ciudad fuera una gran plaza fuerte donde, un día, se remansó la gran epopeya reconquistadora revitalizada por Las Navas de Tolosa. No obstante, a fines del s. XV el alcázar fue derribado por mandato de la reina Isabel la Católica de modo que no siguiera siendo utilizado como defensa con ocasión de las pugnas nobiliarias que enfrentaban por entonces (como en toda Castilla) a los linajes dominantes de la ciudad (Carvajales y Benavides).
Consecuencia del derribo del alcázar, el cerro fue perdiendo pobladores hasta el punto de estar casi despoblado en el s. XVIII y trasladarse por ello la colegiata a la parroquia de San Andrés. También desaparecido el frente sur de la muralla, adyacente al alcázar, el paseo que lo reemplaza es hoy día un mirador excepcional sobre el valle alto del Guadalquivir, y el cerro mismo, un parque arqueológico de primer nivel pendiente de excavaciones más ambiciosas.
Su centro neurálgico es la Plaza de Santa María establecida en la baja edad media, y hasta el s. XIX, como sede de los poderes que rigen la ciudad: el civil y el religioso; en ella se encuentran hoy:
La Catedral de la Natividad de Nuestra Señora: edificada sobre la antigua mezquita que (según tradición histórica) había sido construida a su vez sobre un templo visigodo anterior, fue la primera consagrada en Andalucía con ocasión de la reconquista castellana.
Las Cancillerías góticas o Casas Consistoriales Altas: sede del concejo de la ciudad entre fines del s. XV y el s. XIX, cuando el consistorio municipal traslada su sede al antiguo palacio del corregidor.
La Fuente de Santa María: situada en el centro de la plaza fue edificada en el año 1564 para marcar la finalización de las obras de traída de aguas a la ciudad.
El Seminario de San Felipe Neri (1660): tiene fachada de buena sillería, puerta de medio punto, frontón partido y vítores estudiantiles.
Al norte de este conjunto, y junto a la Puerta del Barbudo, se halla la sede de la antigua universidad Santísima Trinidad, otra importante Institución eclesiástica de la Edad Moderna hoy Instituto. El edificio es de estilo manierista (fines del s. XVI) y consta de claustro, en torno al cual se organizan las dependencias universitarias, y una amplia capilla; contando cada uno de estos elemento con portada propia. Destaca, sobre la puerta de acceso al claustro, el medallón labrado con el tema de la Santísima Trinidad. En esa misma fachada pueden verse los escudos del canónigo Fernández de Córdoba (donante del edificio) timbrados con un impropio galero arzobispal.
De las primeras parroquias intramuros han desaparecido por completo la colegiata de Santa María, San Miguel y San Gil; solo permanecen:
Las Ruinas de la parroquia de San Pedro: iglesia románica de la que sólo se conservan el ábside (parcialmente visible al exterior) y restos considerables de la portada norte (dentro de propiedad particular). Parcelada en viviendas desde el s. XIX, su fábrica ha ido deteriorándose y se han abierto nuevos vanos en el ábside.
Las Ruinas de la parroquia de San Juan: iglesia tardorrománica de la que sólo se conservan los tres ábsides de la cabecera, el muro del lado del evangelio y los capiteles y basas de sus seis columnas. Recientemente, estos restos han sido consolidados y su acceso abierto al público.
La Iglesia de Santa Cruz
Esta última se halla en la plaza del mismo nombre frente al Palacio de Jabalquinto, el más destacado de la ciudad intramuros y uno de los emblemas de Baeza. Pero la ciudad intramuros está, además, plagada de rincones con otros palacios y casonas de interés, como la Casa de Avilés (mediados del s. XVI), la Casa de los Galeote (segunda mitad del s. XVI), la Casa de los Ávila (comienzos del s. XVII), la Casa de los Fuentecilla, la Casa de los Canónigos, el Palacio de los Obispos (todos del s. XVIII) o el Palacio Rubín de Ceballos (principios del s. XIX).
El trazado de la muralla históricamente conocida, y de la que aún subsisten importantes elementos, obedece a un diseño islámico del s. XI. No obstante, las edificaciones conservadas responden más bien a reconstrucciones cristianas posteriores.1
La Plaza del Pópulo (o de Los Leones) está inmediatamente al norte de la ciudad amurallada y al oeste de El Paseo, organizándose en torno a la Puerta de Jaén, única construcción de la plaza perteneciente a la muralla; las otras edificaciones de la misma han ido añadiéndose en distintas épocas:
El Arco de Villalar: directamente a continuación de la Puerta de Jaén, fue erigido con ocasión de la visita del rey Carlos I (1526) y conmemora la victoria real en la batalla de Villalar.
La Casa del Pópulo: edificio plateresco que albergaba la audiencia civil y las escribanías públicas; hoy, oficina de turismo.
La Fuente de los Leones: manantial natural que la interpretación histórica tradicional postula monumento arqueológico procedente de la antigua ciudad iberorromana de Cástulo,2 hipótesis que se sustenta en la continuidad histórica deliberadamente mantenida con ocasión del traslado a Baeza de la capitalidad administrativa y episcopal de la desaparecida Cástulo. Según esta interpretación, parejas de felinos y équidos (actuando como surtidores) rodean una figura femenina identificada como Himilce. Más recientemente, se ha propuesto identificar esta fuente como previamente proveniente de un patio del alcázar.3
La Antigua Carnicería (s. XVI): trasladada a su emplazamiento actual en los sesenta del s. XX, estaba originalmente apoyada contra la muralla en la antaño populosa plaza intramuros sita al otro lado de la Puerta de Jaén; hoy cumple las funciones de palacio de justicia del Partido judicial de Baeza.
Al este del conjunto anterior, más allá de El Paseo (plaza cuyo lado sur se antepone a la Puerta del Barbudo) encontramos:
La Torre de los Aliatares (o de los Altares): denominada así de acuerdo con la tradición que la hace, en tiempos anteriores a la reconquista, posesión del linaje musulmán de ese mismo nombre. Tiene veinticinco metros de altura, con almenas copiadas del Arco de Villalar y ostenta el reloj público de la ciudad.
Hacia el sureste de la anterior hallamos:
La Puerta de Úbeda: de las principales de la muralla; protegida por su torre albarrana hoy sólo conserva uno de sus arcos, habiendo sido desmantelados los otros dos en el s. XIX.
La actual Plaza de España, situada en el extremo noreste de lo que fue la ciudad amurallada; se conoce como tal la gran plaza edificada sobre la rambla por la que vienen a desaguar las tres colinas sobre las cuales se asienta la urbe. Su fisonomía es porticada, muy castellana. Servía de escenario para los eventos taurinos, fiestas y ajusticiamientos públicos. A partir del s. XIX fue cuando se convirtió en un paseo romántico.
En su lado sur encontramos la mencionada torre de Los Aliatares y La Alhondiga, e inmediatamente tras ella El Pósito. En su cara norte se hallan las Casas Consistoriales Bajas o Balcón del Concejo (s. XVII), lugar desde donde los munícipes presenciaban las corridas de toros celebradas en la plaza. Finalmente, y de este a oeste, también encontramos en las inmediaciones de su lado septentrional:
La Iglesia de la Purísima Concepción: capilla del antiguo hospital homónimo edificada a principios del s. XVII (el hospital desapareció en el s. XX).
Convento de San Francisco y Ruinas de la Capilla de los Benavides: sustituyendo un templo gótico construido en el que era tercer solar ocupado en Baeza por la comunidad franciscana, Diego de Valencia Benavides encargó en 1538 a Andrés de Vandelvira la construcción de la cabecera de un nuevo templo conventual, que habría de albergar su capilla funeraria y que acabó siendo la obra maestra de aquel artista y un hito de la arquitectura renacentista española.4 Lamentablemente el terremoto de Lisboa quebrantó la bóveda cruzada y la invasión napoleónica acabó de arruinar el templo.
Ayuntamiento de Baeza: magnífico edificio plateresco construido originalmente como Palacio de Justicia y Cárcel del Corregidor.
Please Flickr consider these facts and ideas
1) The new Flickr experience is not as easy to use as the old Flickr versions.
2People who use Flickr are more likely to be interested in photography than computer programing. Why make it difficult.
3) In order to increase the amount of advertising income produced, Flickr would be better off making the process of commenting and viewing simpler and not more complex.
The reason I mention commenting is simple
A comment shows greater interaction than a simple viewing number.
People pay more monies for adverts if they believe their potential audience is actively paying attention.
4) It is a well known fact that it is better to keep a consumer than trying to get new ones, who may not last long.
5) Groups are a great way of producing advertising revenues. Simple allow certain groups to be sponsored. For example tourism. A company with hotels in Wales would have interest in a Welsh group.
6) Simplify the Flickr experience. The quicker pages upload, the easer it is to comment, join a group or tag a photograph. The more or greater the spread of activity a user will produce.
Taging was better before because the ability to use your own pre written tags which helped people with disability's like dyslexia. It also helped Flickr by the fact that people were more likely to Tag.
Two thousand years of writing have proved that black writing on a white background produce the best results.
I hope people will understand and respect my suggestions. I prefer the old Flickr and so do many of my contacts. I wrote this as a suggestion. One which I hope unites the two different sides in Flickr Red Day. Lets work together and make Flickr great again. Sorry if my ideas are wide of the mark. I just think the new direction Flickr is heading is the wrong one. I think Flickr could learn a lot from Mini (BMW). Ask costumers questions and develop products based on their responses and be prepared to allow customisation of your product .
Another example of good response to customer demanded is the coffee house. Everything from coffees to cup sizes is driven by the demand and not by the ideas of the leadership.
If you like my ideas please share them. Thank you for reading them. Greetings.
For me personally, I consider that the Crea Fx Taylor is still the best realistic female mask in the world. However, she does have VERY BIG EYEHOLES, as seen here! Therefore, one has to use lots of blending makeup and big lashes to hide them, although a close-up using a camera flash, like here, will expose them. She still looks rather pretty, though.
Yes, I know it was yesterday, but I am celebrating a bit late. Consider it the New Year hangover ;-)
Chinese New Year or Spring Festival is the most important of the traditional Chinese holidays. It is often called the Lunar New Year, especially by people in mainland China and Taiwan. The festival traditionally begins on the first day of the first lunar month (Chinese: 正月; pinyin: zhēng yuè) in the Chinese calendar and ends on the 15th; this day is called Lantern Festival. Chinese New Year's Eve is known as Chúxī. It literally means "Year-pass Eve".
en.wikipedia.org/wiki/Chinese_New_Year
(I just read that Chinese government gave Taiwan two Panda! Wow, I thought they were fighting! That is just great news! Anyway, Taiwan brought those two Panda out for the Lunar New Year celebration and everybody was very happy! I wish peace and Happiness to them all). Here's the link to that news I read Pandas to debut at Lunar New Year
I don't consider myself a materialistic kind of person, but I have never been happier about a gift. Except maybe about the camera itself. My aunt gave it to me as a 8th of March gift (before 8th of March obviously). I'm a perfectionist: sometimes that makes my life so much difficult. Maybe I look quiet, calm and a little naive at the beginning, but I'm not. I can swear and shout when I'm angry too, which comes as a surprise to some people. I wish it snowed in Barcelona because I miss snow so much. That's one of the (many) reasons why I come back to Russia as often as I can. Once I leave, I know I'll miss some little things that may seem stupid to some people, but that for me are little parts of the whole. Like the voice that announces the next station in the tram. Or the long and steep escalators in the underground. If I could go back in the time, I'd do a lot of things differently. I know I can't so I try to look at things positively. But it not always works and since I tend to keep things inside, I am more likely to have a breakdown than to shout at friends and family (although I can too). I've kept a diary since I was ten. It feels awkward and even uncomfortable to read your own words ten years later but I'm glad I can. Because it reminds how much I've changed.
Listen. The song it's not related to the photo. I don't even play to that game. But I love rock and I love that song, so I guess it's related to how I am.
PS: As usually, Flickr sharpener killed this. It looks better on black and bigger. Press L?
Baeza es un municipio de España, la ciudad capital de dicho municipio y cabeza del partido judicial homónimo. Se encuentra en el mismo centro geográfico de la provincia de Jaén (en el noreste de la Comunidad Autónoma de Andalucía) enclavada en la comarca de La Loma de la que se considera su capital occidental.
En la actualidad es conocida por su ingente producción olivarera, su abundante legado monumental, y por ser sede universitaria desde el siglo XVI, albergando hoy día una de las sedes de la Universidad Internacional de Andalucía.
Denominada "Nido Real de Gavilanes" por el romancero, fue un punto clave en la conquista de al-Ándalus por los reyes cristianos; pasando definitivamente al reino de Castilla en 1227. Atalaya sobre el Guadalquivir, la posesión de su alcázar (considerado como inexpugnable) aseguró la retaguardia castellana, la vez que supuso una amenaza constante para los reinos islámicos situados al oeste y al sur del Guadalquivir; una amenaza que se hizo efectiva durante los más de dos siglos de lucha fronteriza que separaron la incorporación de Baeza al reino de Castilla y la caída del reino nazarí de Granada (1492).
Durante el período de gran crecimiento demográfico y económico que supuso la mayor parte del siglo XVI, y aún en parte del XVII, Baeza construyó sus edificios públicos y administrativos con alto sentido de capitalidad y con la más alta dignidad, conformando así, junto con las construcciones eclesiásticas, un tejido urbano caracterizado por una monumentalidad que ha dado a la ciudad un encanto especial a los ojos del visitante.
En 1943 se fundó en Baeza la academia de las escalas de Cabos y Guardias y de Suboficiales de la Guardia Civil.
Se encuentra a unos 48 km al noreste de la capital provincial, y limita por el este con el municipio de Úbeda, con el que comparte la capitalidad de la histórica Comarca de La Loma.
El 3 de julio de 2003, y tras varios años de intentos, la UNESCO declara finalmente a Baeza (junto a Úbeda) Patrimonio de la Humanidad. Este acontecimiento profundiza el relanzamiento de la ciudad al incrementar considerablemente el interés del sector turístico.
es.wikipedia.org/wiki/Baeza_(España)
www.lonelyplanet.com/spain/andalucia/baeza
Baeza se asienta sobre un terreno que ha estado continuamente habitado, al menos desde la Edad del Bronce. Por esta razón, y a pesar de las sucesivas destrucciones sufridas por las construcciones de todos los períodos, la ciudad aún retiene un destacado patrimonio monumental en el que están representadas diversas culturas, períodos y estilos artísticos. En Baeza pueden contemplarse restos de la Edad del Bronce, de la Época Romana, y de la Hispania visigoda, islámica y cristiana. No obstante, el más rico patrimonio monumental conservado corresponde a los diversos estilos artísticos presentes en la Baeza cristiana: desde el tardo-románico y el gótico, al renacentista, manierista, barroco y neoclásico. No en vano en 2003 el casco histórico de la población, con su antigua ciudad intramuros, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Baeza, situada en la cornisa sur de la gran meseta que es La Loma, se asoma al valle del Guadalquivir desde un acantilado que domina un paisaje de cerros infinitos; dicho acantilado, visto desde el llano parece sustentar la catedral como un faro.
La ciudad originaria estaba edificada sobre este cerro y en torno a una ciudadela, hoy desconocida: el celebérrimo alcázar de Baeza, reputado como inexpugnable y dentro del cual se encontraban el castillo-palacio de la autoridad real y la iglesia (luego colegiata) de Santa María del Alcázar. Estas construcciones, lejos de surgir ex novo, fueron una continuación de similares edificaciones de los períodos oretano, cartaginés y romano; restos de los cuales aún pueden contemplarse en el cerro junto a otros de la precedente Edad del Bronce.
Desde esta atalaya entendemos que la ciudad fuera una gran plaza fuerte donde, un día, se remansó la gran epopeya reconquistadora revitalizada por Las Navas de Tolosa. No obstante, a fines del s. XV el alcázar fue derribado por mandato de la reina Isabel la Católica de modo que no siguiera siendo utilizado como defensa con ocasión de las pugnas nobiliarias que enfrentaban por entonces (como en toda Castilla) a los linajes dominantes de la ciudad (Carvajales y Benavides).
Consecuencia del derribo del alcázar, el cerro fue perdiendo pobladores hasta el punto de estar casi despoblado en el s. XVIII y trasladarse por ello la colegiata a la parroquia de San Andrés. También desaparecido el frente sur de la muralla, adyacente al alcázar, el paseo que lo reemplaza es hoy día un mirador excepcional sobre el valle alto del Guadalquivir, y el cerro mismo, un parque arqueológico de primer nivel pendiente de excavaciones más ambiciosas.
Su centro neurálgico es la Plaza de Santa María establecida en la baja edad media, y hasta el s. XIX, como sede de los poderes que rigen la ciudad: el civil y el religioso; en ella se encuentran hoy:
La Catedral de la Natividad de Nuestra Señora: edificada sobre la antigua mezquita que (según tradición histórica) había sido construida a su vez sobre un templo visigodo anterior, fue la primera consagrada en Andalucía con ocasión de la reconquista castellana.
Las Cancillerías góticas o Casas Consistoriales Altas: sede del concejo de la ciudad entre fines del s. XV y el s. XIX, cuando el consistorio municipal traslada su sede al antiguo palacio del corregidor.
La Fuente de Santa María: situada en el centro de la plaza fue edificada en el año 1564 para marcar la finalización de las obras de traída de aguas a la ciudad.
El Seminario de San Felipe Neri (1660): tiene fachada de buena sillería, puerta de medio punto, frontón partido y vítores estudiantiles.
Al norte de este conjunto, y junto a la Puerta del Barbudo, se halla la sede de la antigua universidad Santísima Trinidad, otra importante Institución eclesiástica de la Edad Moderna hoy Instituto. El edificio es de estilo manierista (fines del s. XVI) y consta de claustro, en torno al cual se organizan las dependencias universitarias, y una amplia capilla; contando cada uno de estos elemento con portada propia. Destaca, sobre la puerta de acceso al claustro, el medallón labrado con el tema de la Santísima Trinidad. En esa misma fachada pueden verse los escudos del canónigo Fernández de Córdoba (donante del edificio) timbrados con un impropio galero arzobispal.
De las primeras parroquias intramuros han desaparecido por completo la colegiata de Santa María, San Miguel y San Gil; solo permanecen:
Las Ruinas de la parroquia de San Pedro: iglesia románica de la que sólo se conservan el ábside (parcialmente visible al exterior) y restos considerables de la portada norte (dentro de propiedad particular). Parcelada en viviendas desde el s. XIX, su fábrica ha ido deteriorándose y se han abierto nuevos vanos en el ábside.
Las Ruinas de la parroquia de San Juan: iglesia tardorrománica de la que sólo se conservan los tres ábsides de la cabecera, el muro del lado del evangelio y los capiteles y basas de sus seis columnas. Recientemente, estos restos han sido consolidados y su acceso abierto al público.
La Iglesia de Santa Cruz
Esta última se halla en la plaza del mismo nombre frente al Palacio de Jabalquinto, el más destacado de la ciudad intramuros y uno de los emblemas de Baeza. Pero la ciudad intramuros está, además, plagada de rincones con otros palacios y casonas de interés, como la Casa de Avilés (mediados del s. XVI), la Casa de los Galeote (segunda mitad del s. XVI), la Casa de los Ávila (comienzos del s. XVII), la Casa de los Fuentecilla, la Casa de los Canónigos, el Palacio de los Obispos (todos del s. XVIII) o el Palacio Rubín de Ceballos (principios del s. XIX).
El trazado de la muralla históricamente conocida, y de la que aún subsisten importantes elementos, obedece a un diseño islámico del s. XI. No obstante, las edificaciones conservadas responden más bien a reconstrucciones cristianas posteriores.
La Plaza del Pópulo (o de Los Leones) está inmediatamente al norte de la ciudad amurallada y al oeste de El Paseo, organizándose en torno a la Puerta de Jaén, única construcción de la plaza perteneciente a la muralla; las otras edificaciones de la misma han ido añadiéndose en distintas épocas:
El Arco de Villalar: directamente a continuación de la Puerta de Jaén, fue erigido con ocasión de la visita del rey Carlos I (1526) y conmemora la victoria real en la batalla de Villalar.
La Casa del Pópulo: edificio plateresco que albergaba la audiencia civil y las escribanías públicas; hoy, oficina de turismo.
La Fuente de los Leones: manantial natural que la interpretación histórica tradicional postula monumento arqueológico procedente de la antigua ciudad iberorromana de Cástulo, hipótesis que se sustenta en la continuidad histórica deliberadamente mantenida con ocasión del traslado a Baeza de la capitalidad administrativa y episcopal de la desaparecida Cástulo. Según esta interpretación, parejas de felinos y équidos (actuando como surtidores) rodean una figura femenina identificada como Himilce. Más recientemente, se ha propuesto identificar esta fuente como previamente proveniente de un patio del alcázar.
La Antigua Carnicería (s. XVI): trasladada a su emplazamiento actual en los sesenta del s. XX, estaba originalmente apoyada contra la muralla en la antaño populosa plaza intramuros sita al otro lado de la Puerta de Jaén; hoy cumple las funciones de palacio de justicia del Partido judicial de Baeza.
Al este del conjunto anterior, más allá de El Paseo (plaza cuyo lado sur se antepone a la Puerta del Barbudo) encontramos:
La Torre de los Aliatares (o de los Altares): denominada así de acuerdo con la tradición que la hace, en tiempos anteriores a la reconquista, posesión del linaje musulmán de ese mismo nombre. Tiene veinticinco metros de altura, con almenas copiadas del Arco de Villalar y ostenta el reloj público de la ciudad.
Hacia el sureste de la anterior hallamos:
La Puerta de Úbeda: de las principales de la muralla; protegida por su torre albarrana hoy sólo conserva uno de sus arcos, habiendo sido desmantelados los otros dos en el s. XIX.
La actual Plaza de España, situada en el extremo noreste de lo que fue la ciudad amurallada; se conoce como tal la gran plaza edificada sobre la rambla por la que vienen a desaguar las tres colinas sobre las cuales se asienta la urbe. Su fisonomía es porticada, muy castellana. Servía de escenario para los eventos taurinos, fiestas y ajusticiamientos públicos. A partir del s. XIX fue cuando se convirtió en un paseo romántico.
En su lado sur encontramos la mencionada torre de Los Aliatares y La Alhondiga, e inmediatamente tras ella El Pósito. En su cara norte se hallan las Casas Consistoriales Bajas o Balcón del Concejo (s. XVII), lugar desde donde los munícipes presenciaban las corridas de toros celebradas en la plaza. Finalmente, y de este a oeste, también encontramos en las inmediaciones de su lado septentrional:
La Iglesia de la Purísima Concepción: capilla del antiguo hospital homónimo edificada a principios del s. XVII (el hospital desapareció en el s. XX).
Convento de San Francisco y Ruinas de la Capilla de los Benavides: sustituyendo un templo gótico construido en el que era tercer solar ocupado en Baeza por la comunidad franciscana, Diego de Valencia Benavides encargó en 1538 a Andrés de Vandelvira la construcción de la cabecera de un nuevo templo conventual, que habría de albergar su capilla funeraria y que acabó siendo la obra maestra de aquel artista y un hito de la arquitectura renacentista española. Lamentablemente el terremoto de Lisboa quebrantó la bóveda cruzada y la invasión napoleónica acabó de arruinar el templo.
Ayuntamiento de Baeza: magnífico edificio plateresco construido originalmente como Palacio de Justicia y Cárcel del Corregidor.
what little chance you have in trying to change others :-)
Jacob M. Braude
HFF!!
sasanqua camellia, 'Porcelain', sarah p duke gardens, duke university, durham, north carolina
Santiago considers notions of home through memory with a scene from a childhood trip to Trinidad, from which his parents emigrated to Canada. Recalling the radiant energy of J’ouvert, the opening celebration of Carnival, Santiago depicts relatives costumed for the day’s festivities. Vibrant scarlet circles obscure the couple’s faces, suggesting that the intergenerational knowledge and memory can be evasive. By emulating the joys of his parents’ generation, the artist pay homage to his home community despite distance of time and geography.
Catedral de Aquisgrán (Alemania). es considerada la catedral más antigua del norte de Europa. Su origen se remonta a la Capilla Palatina construida por el emperador franco Carlomagno a finales del siglo VIII. A partir de este núcleo original, el templo fue creciendo y engrandeciéndose durante los siglos posteriores hasta formar el conjunto actual, que es un conglomerado de muy diferentes estilos arquitectónicos.
La Catedral de Aquisgrán fue uno de los primeros 12 lugares incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, elegida en 1978.
Aquisgrán (Alemania) 6/7/2016
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Consider me grateful that I live in an area where they name roads like this.
— "Where do they live?"
— "Stub Toe Road."
— "Oh. It's nice there."
— "Yes, it is."
As we say down the Walmart when we're gittin our vittles, skittles and TP, dems ma kinda people. :-)))
Surrounded by towering trees and out of control weeds, a sagging barn lives out its days in a quiet regalness unappreciated by almost everyone that briefly considers it.
Someone with sharp vision might spot an old pickup rusting away beside it. Some farmer took a last trip to the side of a barn where with a lingering turn of the key it died and the driver’s door shut for a final time.
There’s a good chance hardly anyone is still around for whom either the barn or pickup was something they relied on daily to run and maintain the farm and livestock.
Tools, machinery and farm buildings have a finite life. Equipment that once brightly reflected the sun when a farmer had it delivered to the farm for the first time, soon is replaced by larger, faster and more expensive machinery and the former eventually sits in the grove gathering rust.
Many of us who were once strong, young farms kids with bronzed skin, muscled arms and a full head of unruly hair have grown old too. All around us in a busy world we are reminded both of our former youth and our present age.
If we are fortunate in our dwindling years, we have a ‘pickup’ near us, one that understands the battles of aging as well as we do. I was reminded this week of the privilege it is to live a long life with someone you chose decades ago to walk life’s journey with on this planet.
I watched as a doctor gently rotated my wife’s arms seeking to diagnose debilitating pain she has been experiencing the last couple of weeks. He was looking at her as she is now but as he dealt with her, my mind wandered to a strong young woman holding our first born, of countless nights she slept little as she tended to our growing family, of thousands of loads of washing she did and way too many meals over the years prepared for our family and frequent guests.
I’m pretty much mirroring the condition of this barn and pickup now but am as content as I ever have been knowing I have a companion who walks with me as together we go through the rest of our rusting years.
(Photographed by Isanti, MN)
Pues ambos tienen en común el que se han considerado especies en peligro de extinción. Pero, así como uno se ha protegido cuando estaba al borde de la exterminación, el otro ha sido víctima, de Pirineos "p'abajo", de un cuidado plan de exterminio genocida nunca visto.
Esta es mi foto nº 350 en Flickr, y estoy muy orgulloso de haber podido compartir con tantos amigos (algunos ya conocidos en persona) una inmensa cantidad de fotos, que no son más que la Historia de nuestro ferrocarril. Una Historia que, sin memoria, "alguienes" intentan hacer que la olvidemos como quien olvida a un apestado. Porque, para nuestros fabulosos gestores, el Material Convencional es un peligroso parásito vaciabolsillos que hay que eliminar antes de que colonice las vías. Igual que en Europa, vamos. Lo cual me lleva a pensar que, o al norte de los Pirineos son estúpidos, irresponsables, y dilapidadores de dineros públicos, o por el contrario son más eficaces con el material y sus servicios que los que hinchan pecho con su flotamasmodernadeEuropayademástodablanca. Yo, después de mi excursión por la vera del Rhin, (y mi próxima por la vera del Ródano) opto por lo segundo.
Son días de vacaciones, operación salida y operación retorno. Por supuesto, los defensores de los trabajadores nos van a ayudar a ahorrar (que no estamos para gastos) haciéndonos abortar los viajes ya planeados. Pero cuando eso no pasaba, el Material Convencional se paseaba por la Red haciendo sudar a los gestores la gota gorda.
Una muestra de la poca visión que tuvo Renfe en la gestión del material es la que vemos en esta foto: Coches convencionales para un tren multidestino y polimaniobrante, hecho inaudito en la Europa inculta y subdesarrollada que nos rodea y que, lógicamente, hubo que erradicar antes de que las futuras generaciones se enteraran de que estos trenes existieron. Sarcasmos aparte, la 250-032 entra en Valencia tirando del Torre del Oro, inopinadamente lleno a rebosar para mayor desesperación de sus detractores, mandamases incluidos. Quedan varios coches detrás de la aguja, en concreto los de Almeria y Granada que eran otros cinco en aquellos entonces.
Dedicada en especial a los que, como yo, echamos de menos a los más de 800 coches de viajeros que la UCD encargó para modernizar el ferrocarril español y ponerlo a nivel europeo, y que con astucia de lince han casi desaparecido bajo las pinzas depredadoras del perro del hortelano. He dicho. [250.032, Valencia Tº, 1/9/1991]
(please consider viewing at the larger size)
During 3 1/2 days hiking in the El Chalten area the wind blew almost constantly and clouds obscured the high peaks. Guest books on the tables of the local brewpub documented similar experiences of previous visitors from around the world who had sought solace in the excellent handmade beer. On the morning of our departure, as the bus back to El Calfate turned a corner on the way out of town, we looked through the window and saw Cerro Fitzroy for the first time. The passengers gasped, the driver stopped the bus, and a number of people with cameras (including me) emptied out on to the street to document this (apparently) rare sight. Later in the day, looking back from El Calfate toward the mountains, the high peaks were once again wrapped in clouds.
Durante 3 1 / 2 días de senderismo por la zona de El Chalten el viento soplaba casi constantemente nubes y oscurecido las altas cumbres. Libros de visitas en las mesas de los locales brewpub documentado experiencias similares anteriores de visitantes de todo el mundo que han buscado consuelo en la excelente cerveza artesanal. En la mañana de nuestra partida, ya que el autobús de vuelta a El Calfate convertido una esquina en el camino fuera de la ciudad, buscamos a través de la ventana y vio Cerro Fitzroy por primera vez. El gasped pasajeros, el conductor detuvo el autobús, y un número de personas con cámaras (incluida yo) se desocuparan a la calle a este documento (aparentemente) rara vista. Más tarde en el día, mirando hacia atrás de El Calfate hacia las montañas, los altos picos fueron una vez más envuelta en nubes.
Some cynics consider punk dead. They have not listened to Anti-Flag. Here the rebellion, the defiance and the mohican live on. The four Americans have lots of the same activistic nerves as you find with Propagandhi or Rancid, all the while the melodic strengths are constantly present as found with NOFX or Green Day. The fact that Anti-flag has reached large audience crowds has not weakened the political agenda which is rarely long forgotten between the punk attacks at the loud concerts. Anti-Flag delivers strong kicks against the pricks. From the Bush dynasty to the world's beef-eating corporate fat cats with fat wallets.
Good morning everyone. For Dragonfly Thursday I'm pleased to present a series on the Banded Pennant (Celithemis fasciata). More specifically on newly emerged Banded Pennants, which I consider to be one of our prettiest dragonflies, if not the prettiest.
As for these photos, all the dragonflies were perched low in grass and weeds, which is typical for most dragonflies (and especially Pennants) when newly emerged.
The above photo is of a female, and while both gender look essentially the same when first emerged the easiest way to distinguish between the two is the female as seen above is most likely to have clear or partially clear wing tips while males usually have solid dark wing tips (as seen in the first photo in the comment section). Otherwise when first emerged both look identical to the casual observer.
As a side note, normally Calico Pennants emerge before Banded Pennants here locally, followed by Halloween Pennants. But the day I took these photos both Calico and Banded Pennants were found in roughly equal numbers and both species were super abundant. I actually have never seen so many Calico and Banded Pennants as I have this season. There were times I couldn't walk two or three steps without a half dozen or so rising up in front of me from the grass and weeds.
Banded Pennants are very small dragonflies at only about 1.3 inches (3.3 cm) in length. Slightly larger than the smaller Calico, but smaller than the much larger Halloween.
With that said, please don't forget to click on "view previous comments" if you don't see the additional photos in the comment section. Even better, scroll to them by clicking on the arrow thingy to the right of the above pic. And if you want to view any picture in the comment section large all you have to do is click on it where you'll also find the full text describing this pretty dragonfly.
Thank you for stopping by...and I hope you're having a truly nice week.
Lacey
ISO800, aperture f/11, exposure .004 seconds (1/250) focal length 300mm
Good morning from Erbil..
I consider this Mosque among the city icons, the builder is "Haj Jalil AL-Khayat" is passed away but he left us this beautiful architect and the consolation hall (Free of charge), the builder is not the richest of city but the most generous, obviously it cost allot which others don't want to spend…I guess they will take it with them to another world (Like ancient Egyptians).
I noticed the shooting angle is terrible, and the ugly building in the middle is spoiled the photo but couldn't resists the early dawn colour, I have to correct this.
Thanks for watching, your constructive criticism is very welcomed : )
Cantaletear a mis familiares advirtiendo que no está bien considerar feo lo que no lo es para la aves, es complejo. Repetidas veces escuché la frase “Corte ese tronco seco que se ve muy feo” hasta que gracias a la vida y a las maravillas que nos regala la naturaleza se posó, el pasado fin de semana, en el “bendito tronco” y a menos de cuatro metros de mi lugar este bello Carpintero pechipunteado.
Más de 5 minutos duró el show viéndolo deleitarse de polillas y en especial de hormigas existentes en el vetusto y frecuentemente despreciado tronco que para él representaban todo un suculento buffet.
Para abreviar el resto de la novela, luego de entender su beneficio, a partir de este fin de semana ya no se le referencia más como “seco y feo” …. ahora goza del estatus de “tronco que parece un queso suizo” digno de mostrar a la visita de turno.
During more than five minutes I had the pleasure to watch this female Spot-breasted Woodpecker enjoy an ant buffet. Remember that the female lacks the red in the malar region.
Etimología:
Su nombre científico Colaptes punctigula significa: Picoteador con lunares en la garganta.
Género del griego kolaptếs: Pájaro carpintero
Epíteto del latín punctum: Punto o lunar + gula: Garganta
Orden: PICIFORMES.
Familia: Picidae.
Genero: Colaptes.
Nombres comunes: Carpintero Pechipunteado, Carpintero Moteado.
Sexo: Hembra (carece de bigote rojo presente en el macho)
Nombre en ingles: Spot-breasted Woodpecker.
Nombre científico: Colaptes punctigula.
Tamaño: 20,0 cm.
Habita: de 0 a 1800 M.S.N.M.
Registro: 620 M.S.N.M.
Lugar de captura: Finca Lejanías, Corregimiento de La Unión (Puerto Nare)
Región: Puerto Nare, Departamento de Antioquia, Colombia.
®Carlos Iván Restrepo Jaramillo.
hi friends! i could consider myself lucky enough to be at this location during this sunset.
this picture was shot at Taman Tasik Cyberjaya and processed via PSB technique. each AEB set taken at 5 minutes interval. and this was shot with my Cokin ND8 filter attached to the lens. total of 9 exposures were blended manually to make this vertorama. no tonemap HDR :)
Note: Press L and F11 for the largest view possible! :)
have a great weekend fellas!
My niece.
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macsmotorcitygarage.com/this-dream-car-led-two-lives-the-...
El Ford Cougar 406 Concept fue construido por Dean Jeffries en 1962, tomando como base el chasis del Thunderbird y presentado en el marco del Salón de Chicago de ese año.
Este emblemático modelo tenía faros retráctiles, un motor V8 de 6.7 litros con 405 CV y las emblemáticas puertas de ala de gaviota. Como buena parte de los concepts de esa época, el Cougar 406 nunca estuvo considerado por la marca del óvalo azul para llevarlo a la producción en serie. Además, este auto participó en la comedia Under the Yum Yum Tree de 1963, estelarizada por Jack Lemmon.
Es una lástima que en esa época tanto la marca como el mercado americano no eran lo suficientemente arriesgados como para haber llevado a la producción este hermoso coupé.
www.deansgarage.com/2022/continental-mark-ii-retractible-...
El D-523, el primer puma
Por Jim y Cheryl Farrell
Como jefe del estudio de diseño avanzado de Ford, Gil Spear dio la bienvenida a los diseñadores de otros estudios y de la gerencia para que tomaran y usaran cualquiera de las ideas que se le ocurrieron a él y a sus diseñadores, pero después de seis años, sintió que muchas de las mejores ideas que él o sus diseñadores tenían puestos en el "Libro de ideas" del estudio o incorporados en sus modelos de tamaño 3/8 no se estaban abordando adecuadamente. Entonces, con el apoyo del gerente general del Departamento de Diseño, Charlie Waterhouse, y los subgerentes Gene Bordinat (Lincoln-Mercury) y Frank Hershey (Ford), propuso la creación de un nuevo estudio de diseño de Ford llamado Estudio de Proyectos Especiales. Esto fue en un momento en que el diseño todavía estaba bajo el control del Departamento de Ingeniería de Ford, por lo que se hizo una propuesta por escrito el 3 de septiembre de 1953 a Earle MacPherson, ingeniero jefe de Ford y Henry Grebe, ingeniero jefe de carrocería de Ford.
La respuesta de Spear llegó en enero de 1954. Para sorpresa de todos, MacPherson y Grebe dividieron el Departamento de Diseño en dos, con Hershey como gerente general de diseño de Ford y Bordinat como gerente general de diseño de LM. También crearon un estudio de Proyectos Especiales separado con Waterhouse como gerente general y Spear como diseñador jefe. El nuevo estudio Special Projects también fue responsable del diseño canadiense, internacional y de tractores. Sin embargo, la tarea principal del estudio Special Projects era construir varios autos operables de tamaño completo para probar los conceptos en los que estaba interesado el Departamento de Ingeniería. No hace falta decir que eso no era exactamente lo que Spear, Waterhouse, Hershey y Bordinat tenían en mente.
La primera asignación para el nuevo estudio de Proyectos Especiales de Spear fue un automóvil llamado D-523. (MacPherson no creía que los autos conceptuales deberían tener nombres, sino solo números). El D-523 fue diseñado y construido para probar las puertas de ala de gaviota y la inyección de combustible y, suponiendo que el Thunderbird se vendiera mejor de lo que lo hizo, como el nuevo auto deportivo Mercury . El D-523 fue diseñado y construido en base a un boceto de John Sampsen, y fue construido sobre un marco T-bird modificado. Primero se construyó como un modelo de arcilla de tamaño completo y luego como el primer automóvil de fibra de vidrio de Ford construido internamente y no subcontratado.
Durante los 17 meses que Bordinat y Hershey fueron gerentes generales co-iguales, MacPherson y Grebe alentaron a todos los diseñadores de Ford a ignorar y/o no cooperar con los consultores George Walker, Elwood Engel y Joe Oros. Hershey y Oros tenían una relación tolerable, pero el estudio LM encerraba a Engel fuera de su estudio la mayoría de las veces. Los diseñadores que toleraron o cooperaron con Walker, Oros y Engel fueron, digamos, muy mal vistos por MacPherson y Grebe.
El D-523 estaba bastante bien terminado antes de que cayera el otro zapato. Las cosas fueron de mal en peor en el Departamento de Diseño de Ford hasta el 22 de mayo de 1955, cuando Henry Ford II y Ernie Breech separaron el diseño de la ingeniería al nombrar a Walker vicepresidente de Ford y gerente general de un Ford Styling Center nuevo e independiente. A MacPherson no le gustó lo que sucedió, pero pudo convencer a HFII y Breech de que aún necesitaba su propio departamento de diseño pequeño en Ingeniería. Eso significó que el Departamento de Vehículos Especiales se convirtió en parte de Ingeniería ubicada en el edificio EEE al otro lado de la calle del nuevo Centro de Diseño, con Waterhouse y Spear a cargo de él y su propio personal de diseño reducido. (Sampsen eligió quedarse en el Styling Center, pero pronto se fue a Chrysler).
A fines de 1957, MacPherson sufrió un importante ataque al corazón y se vio obligado a retirarse. Mientras tanto, Walker consiguió que lo nombraran miembro del Comité de Finanzas de Ford y pudo cortar los fondos para el Departamento de Vehículos Especiales de Ingeniería. Cuando eso sucedió, Spear y la mayoría de sus diseñadores y modeladores de arcilla regresaron al Centro de Diseño, pero con degradaciones y el D-523 se almacenó en el sótano del Edificio EEE. La inyección de combustible del D-523 no funcionó muy bien, pero de vez en cuando, se quitaba el polvo y se conducía por la calle, se usaba para probar alguna característica nueva que se le ocurrió a Engineering o se presentaba en desfiles a instancias de Ford. Departamento de Ingeniería.
En 1961, el D-523 se exhibió en Ford Rotunda, donde Spear (quien se sorprendió de que el auto no hubiera sido destruido) lo vio. Luego, Spear se puso en contacto con Relaciones Públicas de Ford y sugirió que el D-523 se convirtiera en un auto de exhibición de Ford. ¡Gran idea! El D-523 se llevó a Detroit Tube and Steel, donde se realizaron algunos trabajos de carrocería (se quitaron las antenas horizontales del techo y los faldones de los guardabarros, etc.); el color cambió de verde lima a azul; se volvió a tapizar; un motor Ford 406 CID reemplazó al 312 de inyección de combustible; y se agregaron ruedas de alambre Kelsey-Hayes.
El D-523 también pasó a llamarse Cougar, pero como auto de exhibición, ya no se lo llamó Mercury. Se mostró por primera vez en el Auto Show de Nueva York de 1962, y luego hizo rondas en otros auto shows esa temporada. También se exhibió en distribuidores selectos y apareció en un artículo de la revista Hot Rod como quizás un T-bird próximo. Después de la temporada de espectáculos, el auto fue enviado a George Barris en Hollywood, donde lo pintó de rojo manzana acaramelada, y apareció en una película de 1963 protagonizada por Jack Lemmon llamada "Under The Yum Yum Tree". En 1965, el Cougar se vendió a un admirador en Dearborn, MI, quien se enamoró de él y resultó ser dueño de un taller de restauración. Después de eso, el automóvil se condujo con poca frecuencia durante varios años y luego se almacenó para una eventual restauración, que ha tardado en llegar. Se dice que el Cougar "no está a la venta".
Fotos: Diseño de Ford.
El Lentiscal y Bolonia es una barriada de Tarifa que bien podría considerarse su pequeño tesoro. Ubicada en una ensenada, entre la montaña majestuosa de San Bartolomé -que imita la cresta de una ola-, la Sierra de Plata y una duna brillante que no deja de moverse cuando sopla el levante, llegar a Bolonia supone descubrir la cristalina inmensidad del océano Atlántico entre los cerros pardos que la anteceden.
Es uno de los últimos resquicios de la costa andaluza aún sin urbanizar. El tiempo apenas ha pasado por este pequeño pueblecito costero en el que un par de decenas de construcciones de no más de dos plantas salpican el terreno. Una única excepción: el polémico edificio de la Sede Institucional del Conjunto Arqueológico Baelo Claudia, que preside desde hace un tiempo la playa. Aún así, es reflejo de su origen, ya que Bolonia tomó su nombre de estas ruinas de origen romano que han constituido, junto con la playa, uno de los lugares más visitados por quienes se acercan a la zona.
La playa de Bolonia destaca por ofrecer tres kilómetros de arena y mar en los que nadar sin evitar ni rocas ni tablas de windsurf, en los que poder situar las toallas con total facilidad y con la intimidad que ofrecen sus núcleos arenosos y en los que pasear hasta lo alto de la duna que la reina y desde la que se puede observar una hermosa panorámica de todo el territorio y hasta de la silueta africana.
Alrededor de la playa varios restaurantes ofrecen una excelente selección de carnes y pescados de la costa gaditana con los que recuperar fuerzas. Los autóctonos se dedicaban en origen a la cría de ganado y a la pesca, pero el desarrollo de los pueblos de alrededor y el convertirse en destino turístico en la época estival, ha impulsado que la actividad económica más desarrollada en Bolonia sea la hostelería. En sus establecimientos, materias primas de calidad y un servicio familiar.
“Consider this claim: as I walk along, time – as measured by my wristwatch or my ageing process – slows down."
―(Carl Sagan)―
The old self-winding Eternamatic Swiss watch that belonged to my father... sitting atop a black & white print of a photograph he took in Bolivia in the early 1940's.
Le Ruwanwelisaya est un stupa au Sri Lanka, considéré comme une merveille pour ses qualités architecturales et sacré pour de nombreux bouddhistes du monde entier. Il a été construit par Gamini Abhaya qui est devenu le maître de tout le Sri Lanka après une guerre dans laquelle le Chola roi Elara, a été défait.
Ceci est l'un des Solosmasthana (les 16 lieux de culte) et la Atamasthana (les 8 lieux de vénération dans l'ancienne ville sacrée d'Anuradhapura). Ce stupa est l'un des plus grands stupa du monde avec 103m de hauteur et une circonférence de 290m.
[ Vincent Leroux Photo ] tous droits réservés - all rights reserved. Contacter l'auteur avant toute utilisation - contact the author before any use
Some people consider a black cat crossing their path to be bad luck .....
But after l saw this kitty ....l enjoyed a very pleasant spring walk ....so l consider it to be a blessing of good luck :-)
Some other images of the walk are posted below ...
A Grande Sinagoga de Florença, também conhecida como Tempio Maggiore, Templo Principal, é, até hoje, considerada uma das mais belas da Europa. Sua cúpula de cobre, de cor azulada, está totalmente integrada à paisagem da cidade. Mantém, no entanto, uma singularidade e um charme todo especial em relação aos demais domos da área.
Construída para abrigar principalmente a comunidade sefaradita, a Grande Sinagoga, apesar de trazer sinais da influência mourisca, espanhola e portuguesa, é considerada um dos mais importantes exemplos da arquitetura mourisca, sintetizando com harmonia as características exóticas desse estilo. Inspirada na igreja bizantina de Hagia Sophia, em Constantinopla, foi projetada pelos arquitetos Marco Treves - judeu - Mariano Falcini e Vincenzo Micheli. Os três venceram um concurso organizado pelo Conselho Comunitário, em 1874, conquistando o direito de idealizar o templo na Via Farini, distrito de Santa Croce, próximo ao centro histórico.
A sinagoga foi construída graças à verba doada por David Levi, membro da comunidade judaica. Sua doação encerrou uma longa campanha de arrecadação de fundos, iniciada em 1840, em seguida à criação e destruição do gueto florentino. Levi queria que a sinagoga de Florença estivesse à altura da beleza da cidade. A obra iniciou-se em 1874 e durou oito anos. A cerimônia de inauguração, em 24 de outubro de 1882, contou com a presença de inúmeras personalidades, entre as quais, o rabino-chefe da comunidade, Jacob Maroni.
O estilo arquitetônico da Grande Sinagoga reflete uma mudança no modo de vida e no pensamento da comunidade judaica da Europa durante o processo de emancipação. Depois da Revolução Francesa, em 1789, os judeus receberam gradativamente maiores garantias de seus direitos civis, podendo viajar e participar em diversas atividades sócio-econômicas que até então lhes eram proibidas. Neste processo, procuraram maneiras de expressar essas transformações e as centenas de sinagogas suntuosas construídas na Europa ao longo do século XIX são um sinal inegável dessas mudanças e da necessidade dos judeus de serem, finalmente, aceitos como iguais pelos cidadãos dos países onde viviam.
Ladeado por um amplo jardim, o Tempio Maggiore impressiona imediatamente os visitantes. Os relevos das portas têm motivos geométricos e arabescos, como evidências concretas do estilo mourisco que impregna todo o edifício. Os mosaicos e afrescos foram feitos por Giovani Panti. Dividida em três alas, tem o seu centro na área onde está a Arca Sagrada - o Hechal - decorado por arabescos feitos por Giacomo Del Medico e iluminada pela luz da Chama Eterna. À esquerda, está o setor para o coral e, à direita, o órgão. A parte inferior do templo é destinada aos homens e a superior, às mulheres.
Ao sair da sinagoga, à direita, o visitante encontrará o Museu Judaico de História e Arte. Logo à entrada estão duas colunas de gesso, que representam o Monumento aos Deportados. A peça original está atualmente em Jerusalém. O Museu está dividido em dois setores, cujo objetivo é narrar a trajetória da comunidade judaica através de uma perspectiva histórica. Uma miniatura de madeira reproduz o antigo Gueto de Florença. Uma exposição de fotografias e achados arqueológicos mostra imagens do dia a dia no gueto. O Museu abriga, também, uma coleção de objetos religiosos e da vida cotidiana, entre os quais, instrumentos musicais, trajes para a circuncisão, duas ketubot (contratos de casamento), livros de rezas e outros.
Bibliografia :
Kurinsky, Samuel - Hebrew History Federation: Jewish History from the Archives of Florence and Cremona" "
medici.org/jewish/ www.firenzebraica.net
Santa Maria Maggiore (muitas vezes chamada de (Maior) é a única catedral construída na França no século XIX, onde já não se construía à dois séculos. Construída entre 1852 e 1893, é considerada uma das maiores catedrais construídas no país desde a Idade Média. As suas dimensões são comparáveis as da Basílica de São Pedro em Roma, tinha, de acordo com a conceção do tempo, de ser digna da importância da segunda cidade e principal porto da França, "Porta do Oriente"; que lhe permite acomodar 3.000 pessoas.
Foi uma importante figura ali residente Luís Napoleão Bonaparte, que lançou a primeira pedra em 26 de Setembro de 1809. Com as pedras, alternando o verde e branco, este edifício inspirado na arquitetura Bizantina mistura elementos românicos e gótico. A presença simultânea dos campanários e cúpulas é devido à vontade do arquiteto querer fazer referência ao Ocidente e Oriente, sobre o modelo de Notre-Dame de Doms em Avignon. Mas, as suas abóbadas e cúpulas são uma reminiscência de igrejas em Istambul. Todos os anos, nesta Catedral, se pode testemunhar o cumprimento de uma tradição popular muito forte, trazida do sul da Itália.
As Festa da Assunção em 15 de Agosto, a qual tive o privilégio de assistir e ficar impressionado com a quantidade de pessoas que de lá saiam. Marselha comemorou com fervor e devoção a Nossa Senhora, a procissão, liderada por um grupo de homens nas ruas do bairro velho de Panier, continha perto do 30 mil seguidores, Cordas e mensagens estão penduradas no braço da Virgem, as crianças apresentam, lenços dourados que são mantidos até ao fim do dia (15 de Agosto) porque é uma garantia de proteção.
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