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Nuestra unidad trepa por las rampas como una gacela. Que buen resultado está dando estas UT! 440 !.
En Vadollano nos esperan un mercante de cisternas con la 8629 y un electrotrén 444-009 suponemos que hace el servicio Madrid-Málaga.
25/08/1987
Model : Michaël
I'm starting a new thing, that will be involving 7 pictures.
To fully understand the point of it, you'd have to watch the french movie "Les visiteurs". Not the american remake who bought the franchise : that one was total bullshit ; but the original french version. hilarious movie.
Cannot translate the title of the series I'm going to show you. It's a mix between a very famous quote from "Les visiteurs" and one of the most famous quotes ever pronounced by anyone : "That's one small step for man, one giant leap for mankind". In french, we translated those words this way : "Un petit pas pour l'homme, un grand pas pour l'humanité".
Appropriate music : www.youtube.com/watch?v=2bosouX_d8Y
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Foto en GRANDE con Fondo NEGRO
Orden:
Orden:Passeriformes
Familia:Parulidae
Nombre común: Pegapalo, Chipe rayado macho
Nombre Ingles: Black-and-white Warbler male
Nombre científico:Mniotilta varia
Status: Visitante migratorio, no reproductor
Lugar de captura: Cordillera central
Por : Cimarron mayor Panta.
UN EXTRANJERO MAS QUE LLEGO A LA FIESTA DESDE EL SABADO Y NO PARO DE BAILAR EL TEQUE-TEQUE!!
Otra gran alegría y gran recuerdo de infancia. Una avecilla que nunca olvido caminando sin parar y dandole vueltas a los palos. Una especie para la cual no hay gravedad y camina en todos los sentidos, colgando de las grandes ramas y caminando sin parar por los troncos. Un real desafío para cualquiera fotógrafo, pues hace terminar a uno con el cuello duro y los cascabeles bastantes sudados.
Una vez le dije al grupo de cimarrones, que el que sacára una foto de un pegapalo bien enfocado , había que hacerle una estatua jajajajaja.
Generalmente llega en Octubre, pero por tratarse del cumpleaños del cimarrón mayor, adelantó el viaje y también estuvo conmigo.
De todos mis visitantes extranjeros, este fue el que más mal se comporto y se la pasó bailando el teque-teque sin parar un solo momento.
Jamás se detuvo ni siquiera en el momento de hacer las fotos.
Bueno, ante tan inquieto visitante, esto fue lo que pude lograr de el.
Un gran abrazo de cimarrón mayor Panta.
Cette photo prise depuis la plage de la Baie des Trépassés illustre bien le caractère très brusque et changeant du temps à la pointe bretonne.
Nous sommes passés d'un soleil venté au déluge en quelques minutes. Mais que c'est beau et la lumière semble surnaturelle !
- Nombre científico o latino: Passiflora caerulea
- Nombre común o vulgar: Pasionaria, Flor de la pasión.
- Familia: Passifloraceae (Pasifloráceas).
- Origen: Brasil y Perú.
- Arbuto sarmentoso trepador.
- Trepa por medio de unos zarcillos simples, que nacen de las hojas, y que puede llegar a formar masas enmarañadas.
- Crecimiento muy rápido.
- Hojas alternas, persistentes, pecioladas, con el limbo profundamente dividido en cinco lóbulos oblongos y casi enteros.
- Flores del azul celeste al púrpura claro.
- Floración: de verano a otoño.
- Las flores suelen ser aromáticas y producen unos frutos en forma de huevo de color naranja, en la variedad edulis es comestible (fruto de la pasión)
- Los frutos de esta planta no son del que se extrae la bebida refrescante "maracuyá" (éstos los produce Passiflora edulis); son frutos comestibles pero insípidos.
- Usos: para cubrir verjas, pérgolas, barandillas y arcos, o trepando junto a los muros. Necesita un soporte, al que se sujeta mediante zarcillos.
- Sujete las ramas a la pared, después ella sola irá escalando.
- Luz: situación muy luminosa o en un muro o valla a pleno sol.
- Temperaturas: es la más rústica de las Pasionarias, pudiendo vivir incluso en el Norte en lugares resguardados (-5/-10º). Rebrota en caso de daño. De todas formas, cuando son jóvenes conviene protegerlas algo en invierno.
- También puede cultivarla en maceta en el interior en un lugar muy luminoso, pero en invierno colóquela en un lugar fresco, no le conviene la calefacción.
- Suelo: prefiere suelos fértiles, húmedos, abonados moderadamente para no favorecer el desarrollo excesivo de las hojas.
- Riego frecuente y abundante durante las épocas de crecimiento y floración; menos intenso en invierno.
- No regarlas en días muy fríos o con heladas.
- Si la abona en exceso, favorecerá el desarrollo de las hojas pero en cambio, dará pocas flores.
- Poda: después de la floración, cortar hasta 2 ó 3 yemas los tallos que hayan dado flor.
- Sustituir los especímenes viejos en lugar de renovarlos mediante podas fuertes. Las podas drásticas producen demasiado crecimiento vegetativo y reducen la floración durante 1 ó 2 años.
- Plagas: Cochinillas, Pulgones, Ácaros.- Si las hojas amarillean, puede deberse a la falta de nutrientes o encharcamiento de las raíces.
- Multiplicación mediante esquejes con tres hojas en primavera, en arena y turba bajo plástico a 18-22º C. También puede hacerse mediante semillas a principios de primavera.
"aquí estamos de pie sobre la tinta con brazos de trincheras y uñas llenas de trepar subsuelos y mente de trepar amor una fundición con el destino supremo y una proporción inmediata de todas las energías que manejan los hombres magía arte y alegria
el repicar constante de manantiales contagiosos
un viento que alienta los movimientos y alerta a la quietud (....)
agarrado de los pies a la naturaleza
unidos al silencio del espacio
atados de las venas al amor (...)
vibramos el cambio y caminamos sus pasos (...)
la salvaje sensación de estar desatados
adheridos al misterio que tan secretamente nos ocultaron(...)
la fiebre de nuestros ojos al acariciar utopías
la revancha de nuestra fé creciendo entre selvas (...)
la victoria esta en las raíces de la tierra"
Posfay
En el verano de 2005 tuve la oportunidad de ir con mi primo a los Picos de Europa. Grandes tesoros se esconden allí. Sí, es cierto primo: yo siempre tengo que ir por lo jodido. Ya me conoces... :-P
I know, something completely different from my hand...
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Orden:Passeriformes
Familia:Furnariidae
Subfamilia:Dendrocolaptinae
Tribu:Dendrocolaptini
Género:Xiphorhynchus
Nombres comunes: Trepador o trepatroncos piquiclaro (en Honduras, Nicaragua, México y Costa Rica), trepatroncos gorgipálido (en México), trepatroncos bigotudo (en México) o trepatroncos pico de marfil o pico de plata en Mexico
Especie:Xiporhyncus flavigaster
Nombre en Ingles:Ivory-billed Woodcreeper
Lugar de captura: Reserva Natural de la Biosfera “Montes Azules” en Marqués de Comillas, Chiapas.
Los camaleones (Chamaeleonidae) son una familia, de pequeños saurópsidos (reptiles) escamosos. Existen cerca de 161 especies de camaleones, la mayor parte de ellas en África al sur del Sáhara. En América se llama a menudo camaleones a lagartos de las familias Polychrotidae y Dactyloidae, que aunque pueden cambiar de color, no guardan ningún parentesco con los verdaderos camaleones.
Son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias, por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden ser movidos independientemente el uno del otro.
En 2015, Glaw reelaboró la división familiar en dos subfamilias:
Familia Chamaeleonidae: Subfamilia Chamaeleoninae (camaleones típicos, de los Géneros Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer, Kinyongia, Nadzikambia, Archaius, Trioceros)
y Subfamilia Brookesiinae (camaleones enanos, de los Géneros Brookesia, Rhampholeon y Rieppeleon)
Los camaleones varían grandemente en tamaño, desde los pequeños camaleones de la familia Brookesia que miden menos de 3 cm de largo hasta los grandes de 80 cm como el Calumna parsonii. La especie más pequeña vive en la isla de Nosy-bé en Madagascar es Brookesia minima y en su fase adulta difícilmente supera el centímetro y medio. Muchos de ellos tienen adornos en la cabeza o en la cara como protuberancias nasales e incluso cuernos como en el caso de Trioceros jacksonii o largas crestas en la parte superior de la cabeza como Chamaeleo calyptratus. Muchas especies presentan dimorfismo sexual y los machos suelen estar más adornados.
Las características principales que son compartidas por toda la familia son la estructura de sus patas, los ojos, la falta de oído y la lengua. Aunque no tengan oído externo son capaces de detectar vibraciones y sonidos de baja frecuencia, de unos 200Hz.
La familia tiene cada pata dividida en dos "dedos" principales con un suave recubrimiento al centro. Estos dedos están equipados con fuertes garras que le permiten trepar por troncos y ramas. Algo interesante es que tienen dos garras en la parte exterior y tres en la parte interior en las patas delanteras. Y en cambio, tres garras en la parte exterior y dos en la parte interior en las patas traseras.
Se mueven con extrema lentitud. Para atrapar a su presa utilizan la lengua, la cual puede ser extremadamente larga y muchas veces supera en longitud a su propio cuerpo. Consiguen lanzar su larguísima lengua protráctil como un proyectil, con una velocidad y distancia sorprendentes, hasta casi un metro en algunas especies. Con su punta pegajosa atrapan los pequeños animales, principalmente insectos, de los que se alimentan, ingiriéndolos inmediatamente enteros, como es común en los reptiles. Sólo con la ayuda de la fotografías de alta velocidad es posible observar ese proceso en detalle.
Su piel es rica en queratina, lo que presenta una serie de ventajas (en especial, la resistencia), pero igual que en otros reptiles, exige mudas periódicas como única forma de restaurarla.
Los ojos es lo que más los distingue entre los reptiles. Los camaleones poseen un rango oculomotor muy grande de unos 180° horizontalmente y 90° verticalmente. Los párpados están unidos entre sí por una estructura circular única de ápice redondeado, que rodea por completo el ojo, adoptando así una forma cónica. Cada ojo está recubierto por un párpado que se fusiona con el globo ocular siguiendo de cerca sus movimientos y deja libre solo una pequeña área circular en el centro, la correspondiente al iris y la pupila. Sus ojos se encuentran colocados en los laterales de la cabeza lo que les permite tener una vista panorámica. Pueden mover sus ojos, grandes y globosos, de manera independiente, lo que les brinda una visión de casi 360°, con un pequeño punto ciego tras la cabeza. Cuando la presa es localizada ambos ojos convergen en la misma dirección dándoles una visión estereoscópica y una percepción de profundidad.
En su retina solo poseen conos y no bastones, lo que les permite una buena visión diurna y excelente percepción de los colores, pero una deficiencia en la vista nocturna. Por esta razón los camaleones solo cazan durante el día.
La mayoría de camaleones son ovíparos, pero existen también especies ovovivíparas (normalmente del género Trioceros) . Una vez que la hembra está lista para poner los huevos (3-6 semanas después de la fecundación), desciende hacia el suelo y comienza a excavar un hueco de 5 a 30 centímetros dependiendo la especie. Luego, entierra los huevos y deja el lugar. La cantidad de huevos depositados varía de especie en especie desde el Brookesia con 2 a 4 huevos hasta el Chamaeleo calyptratus que pone de 30 a 60 huevos. Los huevos tardan en incubar de 6 a 8 meses, a excepción de Calumma parsonii, en cuya especie la incubación dura 18 meses. Los camaleones alcanzan la madurez sexual entre 4/5 meses y 8/10 meses (aunque el Calumma Parsonii llegan a su madurez sexual entre los dos y tres años). Pueden vivir entre 4 o 5 años, si bien algunas especies de gran tamaño como los Trioceros melleri y los Calumma parsonii pueden llegar a vivir hasta los 15 años.
La mayor parte de los camaleones habitan en África y en Madagascar, aunque algunas especies también se encuentran en partes del sur de Europa, Sri Lanka, India y Asia Menor. Diferentes especies habitan diferentes ambientes, como montañas, junglas, sabanas y a veces desiertos y estepas. Se cree que los individuos que viven en los sectores mediterráneos europeos derivan de ejemplares introducidos por el hombre en épocas remotas.
Los camaleones viven, en su mayor parte, en ambientes forestales, pero también se hallan algunos en matorrales, y algunas especies viven en el suelo, debajo de las hojas. Pueden pasar de un árbol a otro gracias a la habilidad prensil de su cola y de sus patas.
En la península ibérica sólo vive el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), que se encuentra en puntos muy concretos de la geografía española, como en Andalucía (en la costa desde Huelva hasta Almería existen poblaciones fragmentadas en varios puntos) o la Región de Murcia y en Portugal, concretamente en el Algarve; también hay poblaciones en Italia y Creta. Otra especie que se puede encontrar en Europa es el camaleón africano (Chamaeleo africanus) con algunas pequeñas poblaciones al suroeste del Peloponeso en el sur de Grecia, donde se cree que es una introducción desde la antigüedad, posiblemente desde Egipto.
Todos los camaleones son animales diurnos. Su periodo de mayor actividad es la mañana y el crepúsculo. Los camaleones no son cazadores activos. En vez de eso, prefieren quedarse horas inmóviles, esperando que una presa pase por allí. Se alimentan básicamente de artrópodos y de pequeños vertebrados. En cautividad, también comen frutas como papayas, plátanos, y hasta crías de roedores. Pero esa dieta solo es válida para animales adultos: las crías son casi exclusivamente insectívoras.
Los camaleones viven la mayor parte de sus vidas en solitario, y son bastante agresivos contra otros miembros de su misma especie. El hábito solitario solo es abandonado en la época de apareamiento, cuando el macho desciende de los árboles en busca de hembras.
Los camaleones pueden morder cuando se les provoca, pero el mordisco no es muy doloroso y en caso de que se produzca no reviste ningún riesgo, basta con desinfectar la zona como cualquier otra herida o rasguño.
Algunas especies de camaleón son capaces de cambiar de color, lo que es su característica más famosa.
Al contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).
El cambio de color también tiene un papel importante en la comunicación durante las luchas entre camaleones: los colores indican si el oponente está asustado o furioso. Pueden variar los colores, desde rojizo hasta verdoso.
Accidentalmente, el cambio de color puede ayudar a la ocultación del animal, aunque esta no es una ocurrencia frecuente, y sí ocasional.
Los camaleones tienen células pigmentarias especializadas en varias capas de la dermis, bajo su epidermis externa y transparente. Las células de la capa superior, llamadas cromatóforos, contienen pigmentos amarillos y rojos. Bajo la de los cromatóforos hay otra capa cuyas células pigmentarias, los guanóforos, contienen una sustancia cristalina e incolora, la guanina. Los guanóforos reflejan, entre otras cosas, el color azul de la luz incidente. Cuando la capa superior con sus cromatóforos determina un color amarillo, la luz azul reflejada por los guanóforos se tiñe de verde (azul + amarillo). Aún más abajo se encuentra una capa rica en melanóforos, cargados del pigmento oscuro llamado eumelanina que también tiñe la piel humana. Estos melanóforos regulan el brillo, es decir la cantidad de luz reflejada. Todas estas células pigmentarias pueden regular la distribución de los pigmentos que contienen, ampliándola o contrayéndola, lo que da lugar su vez a las diferencias de brillo, tonalidad y dibujo que distinguen a los camaleones.
En la simbología de algunas tribus africanas, el camaleón es un animal sagrado, visto como el creador de la raza humana. Nunca muere, y cuando se encuentran alguno en el camino, lo apartan con precaución, con miedo a las maldiciones.
En el mercado de mascotas, Trioceros jacksonii y Chamaeleo calyptratus son de lejos los más comunes y se los encuentra frecuentemente criados en cautiverio. También podemos encontrar Furcifer pardalis, Furcifer lateralis, Calumma parsonii, Trioceros quadricornis y Trioceros melleri.
La mayoría de las especies está listada en el CITES, lo cual indica que su exportación está prohibida o sujeta a estrictas cuotas de exportación en sus países nativos. Sin embargo, la falta de órganos de control en los países nativos hace que esta lista pierda efectividad.
es.wikipedia.org/wiki/Chamaeleonidae
Chameleons or chamaeleons (family Chamaeleonidae) are a distinctive and highly specialized clade of Old World lizards with 200 species described as of June 2015. The members of this family are best known for their distinct range of colors, being capable of shifting to different hues and degrees of brightness. The large number of species in the family exhibit considerable variability in their capacity to change color. For some, it is more of a shift of brightness (shades of brown); for others, a plethora of color-combinations (reds, yellows, greens, blues) can be seen.
Chameleons are distinguished by their zygodactylous feet, their prehensile tail, their laterally compressed bodies, their head casques, their projectile tongues, their swaying gait, and crests or horns on their brow and snout. Chameleons' eyes are independently mobile, and because of this the chameleon’s brain is constantly analyzing two separate, individual images of its environment. When hunting prey, the eyes focus forward in coordination, affording the animal stereoscopic vision.
Chameleons are adapted for climbing and visual hunting. The use of their prehensile tail offers stability when they are moving or resting while on a branch in the canopy; because of this, their tail is often referred to as a "fifth limb". Another character that is advantageous for being arboreal is how laterally compressed their bodies are; it is important for them to distribute their weight as evenly as possible as it confers stability on twigs and branches in the trees. They live in warm habitats that range from rainforest to desert conditions, with various species occurring in Africa, Madagascar, southern Europe, and across southern Asia as far as Sri Lanka. They have been introduced to Hawaii, California, and Florida.
In 1986, the family Chamaeleonidae was divided into two subfamilies, Brookesiinae and Chamaeleoninae.
Under this classification, Brookesiinae included the genera Brookesia and Rhampholeon, as well as the genera later split off from them (Palleon and Rieppeleon), while Chamaeleoninae included the genera Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer and Trioceros, as well as the genera later split off from them (Archaius, Nadzikambia and Kinyongia). Since that time, however, the validity of this subfamily designation has been the subject of much debate, although most phylogenetic studies support the notion that the pygmy chameleons of the subfamily Brookesiinae are not a monophyletic group.
While some authorities have previously preferred to use this subfamilial classification on the basis of the absence of evidence principle, these authorities later abandoned this subfamilial division, no longer recognizing any subfamilies with the family Chamaeleonidae.
In 2015, however, Glaw reworked the subfamilial division by placing only the genera Brookesia and Palleon within the Brookesiinae subfamily, with all other genera being placed in Chamaeleoninae.
Some chameleon species are able to change their skin coloration. Different chameleon species are able to vary their coloration and pattern through combinations of pink, blue, red, orange, green, black, brown, light blue, yellow, turquoise, and purple. Chameleon skin has a superficial layer which contains pigments, and under the layer are cells with very small (nanoscale) guanine crystals. Chameleons change color by "actively tuning the photonic response of a lattice of small guanine nanocrystals in the s-iridophores". This tuning, by an unknown molecular mechanism, changes the wavelength of light reflected off the crystals which changes the color of the skin. The color change was duplicated ex vivo by modifying the osmolarity of pieces of white skin.
Color change in chameleons has functions in camouflage, but most commonly in social signaling and in reactions to temperature and other conditions. The relative importance of these functions varies with the circumstances, as well as the species. Color change signals a chameleon's physiological condition and intentions to other chameleons. Because chameleons are ectothermic, another reason why they change color is to regulate their body temperatures, either to a darker color to absorb light and heat to raise their temperature, or to a lighter color to reflect light and heat, thereby either stabilizing or lowering their body temperature.
Chameleons tend to show brighter colors when displaying aggression to other chameleons, and darker colors when they submit or "give up". Some species, particularly those of Madagascar and some African genera in rainforest habitats, have blue fluorescence in their skull tubercles, deriving from bones and possibly serving a signaling role.
Some species, such as Smith's dwarf chameleon, adjust their colors for camouflage by the vision of the specific predator species (bird or snake) by which they are being threatened.
Chameleons have two superimposed layers within their skin that control their color and thermoregulation. The top layer contains a lattice of guanine nanocrystals, and by exciting this lattice the spacing between the nanocrystals can be manipulated, which in turn affects which wavelengths of light are reflected and which are absorbed. Exciting the lattice increases the distance between the nanocrystals, and the skin reflects longer wavelengths of light. Thus, in a relaxed state the crystals reflect blue and green, but in an excited state the longer wavelengths such as yellow, orange, green, and red are reflected.
The skin of a chameleon also contains some yellow pigments, which combined with the blue reflected by a relaxed crystal lattice results in the characteristic green color which is common of many chameleons in their relaxed state. Chameleon color palettes have evolved through evolution and the environment. Chameleons living in the forest have a more defined and colorful palette compared to those living in the desert or savanna, which have more of a basic, brown, and charred palette.
Chameleons primarily live in the mainland of sub-Saharan Africa and on the island of Madagascar, although a few species live in northern Africa, southern Europe (Portugal, Spain, Italy, Greece), the Middle East, southern India, Sri Lanka, and several smaller islands in the western Indian Ocean.
Chameleons inhabit all kinds of tropical and mountain rain forests, savannas, and sometimes deserts and
steppes.
The typical chameleons from the subfamily Chamaeleoninae are arboreal, usually living in trees or bushes, although a few (notably the Namaqua chameleon) are partially or largely terrestrial. Most species from the subfamily Brookesiinae, which includes the genera Brookesia, Rieppeleon, and Rhampholeon, live low in vegetation or on the ground among leaf litter. Many species of chameleons are threatened by extinction. Declining chameleon numbers are due to habitat loss.
Chameleons are preyed upon by a variety of other animals. Birds and snakes are the most important predators of adult chameleons. Invertebrates, especially ants, put a high predation pressure on chameleon eggs and juveniles. Chameleons are unlikely to be able to flee from predators and rely on crypsis as their primary defense. Chameleons can change both their colors and their patterns (to varying extents) to resemble their surroundings or disrupt the body outline and remain hidden from a potential enemy's sight. Only if detected, chameleons actively defend themselves. They adopt a defensive body posture, present an attacker with a laterally flattened body to appear larger, warn with an open mouth, and, if needed, utilize feet and jaws to fight back. Vocalization is sometimes incorporated into threat displays.
Chameleons are popular reptile pets, mostly imported from African countries like Madagascar, Tanzania, and Togo. The most common in the trade are the Senegal chameleon (Chamaeleo senegalensis), the Yemen or veiled chameleon (Chamaeleo calyptratus), the panther chameleon (Furcifer pardalis), and Jackson's chameleon (Trioceros jacksonii). Other chameleons seen in captivity (albeit on an irregular basis) include such species as the carpet chameleon (Furcifer lateralis), Meller’s chameleon (Trioceros melleri), Parson’s chameleon (Calumma parsonii), and several species of pygmy and leaf-tailed chameleons, mostly of the genuses Brookesia, Rhampholeon, or Rieppeleon. These are among the most sensitive reptiles one can own, requiring specialized attention and care.
The U.S. has been the main importer of chameleons since the early 1980s accounting for 69% of African reptile exports. However, there have been large declines due to tougher regulations to protect species from being taken from the wild and due to many becoming invasive in places like Florida. They have remained popular though which may be due to the captive-breeding in the U.S. which has increased to the point that the U.S. can fulfill its demand, and has now even become a major exporter as well. In the U.S. they are so popular, that despite Florida having six invasive chameleon species due to the pet trade, reptile hobbyists in these areas search for chameleons to keep as pets or to breed and sell them, with some selling for up to a thousand dollars.
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© ángel mateo
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Elévate, trepa, escala a la cumbre, no te quedes atrás, no desvanezcas, no tires la toalla, en momentos de cansancio toma aire, y camina, siéntete libre, porque lo eres, que nadie te vea caer, sonríe, mira hacia adelante, mira el horizonte que se abre bajo tus huellas en el asfalto, no niego que no aparezca la derrota, que estés apunto de derrumbarte en cualquier momento, que las ampollas inunden tus pies y las zapatillas te aprisionen, pero levántate, aún con las rodillas llenas de heridas, levántate de cada caída.
* Y tómame la mano y trepemos juntos. No tengas miedo! Tú sabes que mis ojos tienen fuego, y tengo alas con polvo estelar como una mariposa... Aqui vamos Tú y Yo nuevamente!
El chochín criollo (Troglodytes aedon), también denominado ratona común, cucarachero común, chercán, chivirín saltapared, saltapared continental norteño, soterrey cucarachero, chochín casero, curucucha, cucurucha, y tacuarita , es una especie de ave paseriforme de la familia Troglodytidae, que se distribuye por la mayor parte de América.
Mide aproximadamente 10 cm y pesa alrededor de 12 g, tiene un canto corto y repetitivo en ocasiones y a veces puede llegar hasta ser melodioso. Tanto el macho como la hembra tienen un color arena por la cabeza y costados de las alas, rayas negras y marrones por las alas y la cola, y por el abdomen marrón muy claro. Los ejemplares jóvenes son más oscuros que los adultos.
Es un ave inquieta de movimientos rápidos, por lo general siempre se la ve trepando, no vuela grandes distancias aunque esté en peligro.
Se alimenta de insectos y de arácnidos que encuentra en las plantas o en el suelo.
Fabrica su nido con pastos y plumas que los coloca en huecos en los árboles secos, tejados, caños, etc.
Se la encuentra en América desde el sur de Canadá hasta Tierra del Fuego. Las poblaciones de Norteamérica en invierno migran al sur hasta México.
Habita en pastizales, juncales, jardines de las casas, etc.
En Biodiversidad virtual también en Instagram como @proyectoagua y en Second Life en el SIM "El Universo en una Gota de Agua",
*
*
Entre toboganes de agua, los ciempiés de Chaetoceros suben y bajan trepando por millares en las olas, recorriendo las costas de los mares, y sujetos con sus pies en cada gota, suben y bajan cabalgando, al ritmo marcado por el corazón del mar, mientras navegan sobre el lomo de corrientes llevadas por el viento dejando sus cosquillas en la sal.
Chaetoceros decipiens es una diatomea de cuerpo de ciempiés de largas patas que se puede encontrar formando parte del plancton de todos los mares correteando con sus largas patas por las olas
El género Chaetoceros tiene más especies que patas lleva un ciempiés, y muy probablemente, dentro de las diatomeas marinas sea el mejor representado en número. Alcanza en estos momentos 528 taxones de los que 223 están plenamente aceptados y el resto se encuentran en revisión dadas las grandes dificultades que presenta el reconocer algunas de estas especies debido a su gran variabilidad. Aunque es muy probable que el número de especies continúe aumentando en la medida que se van descubriendo nuevas formas sobre todo en las zonas tropicales.
Con frecuencia, para sostenerse en el agua Chaetoceros se agrupa dando lugar a estructuras acintadas a veces planas, con frecuencia onduladas y que en ocasiones se enrollan formando largas espirales que se sostienen en el agua gracias a los largos procesos que rematan las esquinas de sus valvas y que se prolongan varias veces la longitud de su cuerpo, como larguísimas patas de cristal con las que esta diatomea es capaz de corretear sobre la superficie del agua empujada por la corriente y por el oleaje.
La forma de cada una de las células de Chaetoceros es cilíndrica, con una base ovalada o circular y en su interior se encierran 1, 2 o más cloroplastos, que parecen cuadrangulares en vista lateral y elípticos o circulares cuando se observan en vista valvar.
Los procesos de espesor variable que emergen de cada ápice (setas) presentan, en las especies coloniales una clara diferenciación en los individuos que se sitúan en los extremos de la colonia, allí estos individuos las desarrollan más que los que se encuentran en la parte central, las intercalares. Pero tanto unas como otras muestran una ornamentación variable, consistente a menudo en hileras de espinas o poros de diferentes tamaños.
La especie que mostramos hoy aquí Chaetoceros decipiens, es una diatomea cosmopolita que se caracteriza por la posesión de varios cloroplastos granulares y que presenta las setas hermanas parcialmente fundidas en la base, mientras que las terminales se muestran más gruesas que el resto.
Algunos de estos seres y sus patrones geométricos han inspirado a la artista y creadora Kimika Ying en "Second Life" a utilizarlos como elementos constructivos y didácticos para contar la vida y las historias de los organismos microscópicos que viven en el agua dentro del SIM "El Universo microscópico en las gotas de agua"
Mostramos aquí de que forma realizamos algunos muestreos recogiendo estos pequeños seres invisibles que hacen de cada gota de océano un tesoro
Las fotografías realizadas a 400 aumentos empleando la técnica de contraste de fase y contraste de interferencia, proceden de unas muestras tomadas el día 26 de agosto de 2021 en las aguas de la Playa de Balea, en la ría de Arousa junto a San Vicente do mar (Ponteveda)
Una magnífica vista de lagos y montañas es el premio al esfuerzo de trepar hasta la cumbre del volcán dormido Batea Mahuida, en Villa Pehuenia, a 1900 metros de altura.
La travesía al volcán es una actividad impostergable para los que visitan la localidad. Desde ese punto panorámico se contempla la inmensidad de los lagos Moquehue y Aluminé, y los volcanes chilenos Icalma, Sollipulli y Villarrica. Del lado argentino también se puede ver el Lanín.
www.lanacion.com.ar/1219943-el-crater-del-volcan-batea-ma...
... trepo a las atalayas para observar por encima del río seco, esperando atrapar a la serpiente de metal. La oigo llegar, siento el aire que levanta al deslizarse por los túneles rocosos.
En un mundo de gigantes yo juego a atrapar entre mis dedos los sueños de la infancia.
Ça faisait bien longtemps que je n'avais pas mis les pieds Baie des Trépassés ( www.fr.wikipedia.org/wiki/Baie_des_Tr%C3%A9pass%C3%A9s ) dans le Cap Sizun entre les pointes du Van et du Raz . Le temps n'est guère propice, il fait beau et doux . Ce serait mieux au crépuscule, en hiver, sous des trombes d'eau … Mais on fera avec ce qu'on a .
Maintenant je cherche Vorlen, sur la Pointe Van .
J'en avais vu une impressionnante photo sur une vieille plaquette Jos traitant de la pointe du Raz . Mais rien sur les cartes . Plus tard je suis tombé dessus par hasard ( il n'y a aucune signalisation ) en parcourant la Pointe du Van …
C'est un « Portz », c'est à dire un abri plus ou moins précaire, très précaire en fait au point que là les bateaux devaient être montés par un treuil à mi-hauteur de la falaise grâce à une cale à la pente vertigineuse associée à une passerelle au dessus du vide .
Le poli de la roche témoigne de l'usage .
Beuzec-Cap-Sizun, Plogoff, Finistère, Bretagne, France .
Photographie J-P Leroy, tous droits réservés .
Xiphorhynchus lachrymosus
Trepador pinto, relinchero
Cureña, Sarapiqui
Historia Natural
Reproducción
Su nido consiste en un hueco en un tronco de palma o un árbol, con entrada a una altura de 0.6 a 6 m. y forrado con astillas de madera y trocitos de corteza.
Ponen 2 huevos y se reproducen de marzo a junio.
Alimentación
Acostumbra trepar espasmódicamente por los troncos y las ramas gruesas, mientras picotea y desprende trocitos de corteza seca; introduce el pico entre el musgo y los líquenes y examina los termiteros y avisperos. Se le ha observado salir aleteando tras alguna presa que trata de escapar. Se alimenta de abejones, chapulines, homópteros, chicharras, hormigas, arañas y polillas, y a veces también busca lagartijas pequeñas.
Comportamiento
Son solitarios o forman parejas.
A menudo se unen a bandadas mixtas del dosel o subdosel.
Habitat y Distribución
Habitat
Frecuenta los niveles medios y superiores de los bosques muy húmedos y las áreas parcialmente despejadas adyacentes, o a lo largo de las márgenes.
Distribución
Es una especie residente relativamente común en las bajuras húmedas a lo largo de la vertiente del Caribe, y al sur de la vertiente del Pacífico, incluso en los valles del General-Térraba-Coto Brus; se extiende hasta el norte en cantidades pequeñas hasta Carara. Localmente asciende hasta los 1000 m. en el lado del Caribe, y hasta los 1200 m. en el sur del lado del Pacífico.
Distribución fuera de Costa Rica
Se encuentra desde el este de Nicaragua hasta el noroeste de Ecuador.
Distribución de Area de conservación
Amistad CaribeCordillera Volcanica CentralPacifico CentralTortugueroAmistad PacificoHuetar NorteArenalGuanacasteOsa
Descripción
Descripción científica
Mide 24 cm. y pesa 58 grs. Es el trepatroncos con el patrón más llamativo, que contrasta en la cabeza y el cuerpo y resalta sobre las alas y la cola rufas.
Los adultos muestran las plumas del pileo, el área orbital, la parte de atrás del cuello y la espalda con bordes negruzcos anchos en forma de U o de gota, con el centro anteado pálido. Esto les proporciona una apariencia manchada en la cabeza y listada en la espalda. Las coberteras mayores, remeras, rabadilla, coberteras supracaudales y cola son rufas, y la garganta es ante pálido con un escamado negro en la parte posterior. El borde negro en las plumas anteado claro se vuelve más grueso en el pecho y produce un patrón listado que se torna gradualmente borroso en el abdomen. La maxila es cuerno oscuro, la inferior es plateada, y las patas gris oliváceo.
Los ejemplares juveniles presentan el patrón más borroso, sobre todo en la espalda y el abdomen. Las áreas negras son más opacas y parduzcas, y el escamado negro tiznado es más abundante y difuso en la garganta.
Información taxonómica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Passeriformes
Familia: Furnariidae
Género: Xiphorhynchus
... Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde donde agarrarse...
.......por las paredes ocres se desparrama.. la luz que despide el día.
Los camaleones (Chamaeleonidae) son una familia, de pequeños saurópsidos (reptiles) escamosos. Existen cerca de 161 especies de camaleones, la mayor parte de ellas en África al sur del Sáhara. En América se llama a menudo camaleones a lagartos de las familias Polychrotidae y Dactyloidae, que aunque pueden cambiar de color, no guardan ningún parentesco con los verdaderos camaleones.
Son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias, por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden ser movidos independientemente el uno del otro.
En 2015, Glaw reelaboró la división familiar en dos subfamilias:
Familia Chamaeleonidae: Subfamilia Chamaeleoninae (camaleones típicos, de los Géneros Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer, Kinyongia, Nadzikambia, Archaius, Trioceros)
y Subfamilia Brookesiinae (camaleones enanos, de los Géneros Brookesia, Rhampholeon y Rieppeleon)
Los camaleones varían grandemente en tamaño, desde los pequeños camaleones de la familia Brookesia que miden menos de 3 cm de largo hasta los grandes de 80 cm como el Calumna parsonii. La especie más pequeña vive en la isla de Nosy-bé en Madagascar es Brookesia minima y en su fase adulta difícilmente supera el centímetro y medio. Muchos de ellos tienen adornos en la cabeza o en la cara como protuberancias nasales e incluso cuernos como en el caso de Trioceros jacksonii o largas crestas en la parte superior de la cabeza como Chamaeleo calyptratus. Muchas especies presentan dimorfismo sexual y los machos suelen estar más adornados.
Las características principales que son compartidas por toda la familia son la estructura de sus patas, los ojos, la falta de oído y la lengua. Aunque no tengan oído externo son capaces de detectar vibraciones y sonidos de baja frecuencia, de unos 200Hz.
La familia tiene cada pata dividida en dos "dedos" principales con un suave recubrimiento al centro. Estos dedos están equipados con fuertes garras que le permiten trepar por troncos y ramas. Algo interesante es que tienen dos garras en la parte exterior y tres en la parte interior en las patas delanteras. Y en cambio, tres garras en la parte exterior y dos en la parte interior en las patas traseras.
Se mueven con extrema lentitud. Para atrapar a su presa utilizan la lengua, la cual puede ser extremadamente larga y muchas veces supera en longitud a su propio cuerpo. Consiguen lanzar su larguísima lengua protráctil como un proyectil, con una velocidad y distancia sorprendentes, hasta casi un metro en algunas especies. Con su punta pegajosa atrapan los pequeños animales, principalmente insectos, de los que se alimentan, ingiriéndolos inmediatamente enteros, como es común en los reptiles. Sólo con la ayuda de la fotografías de alta velocidad es posible observar ese proceso en detalle.
Su piel es rica en queratina, lo que presenta una serie de ventajas (en especial, la resistencia), pero igual que en otros reptiles, exige mudas periódicas como única forma de restaurarla.
Los ojos es lo que más los distingue entre los reptiles. Los camaleones poseen un rango oculomotor muy grande de unos 180° horizontalmente y 90° verticalmente. Los párpados están unidos entre sí por una estructura circular única de ápice redondeado, que rodea por completo el ojo, adoptando así una forma cónica. Cada ojo está recubierto por un párpado que se fusiona con el globo ocular siguiendo de cerca sus movimientos y deja libre solo una pequeña área circular en el centro, la correspondiente al iris y la pupila. Sus ojos se encuentran colocados en los laterales de la cabeza lo que les permite tener una vista panorámica. Pueden mover sus ojos, grandes y globosos, de manera independiente, lo que les brinda una visión de casi 360°, con un pequeño punto ciego tras la cabeza. Cuando la presa es localizada ambos ojos convergen en la misma dirección dándoles una visión estereoscópica y una percepción de profundidad.
En su retina solo poseen conos y no bastones, lo que les permite una buena visión diurna y excelente percepción de los colores, pero una deficiencia en la vista nocturna. Por esta razón los camaleones solo cazan durante el día.
La mayoría de camaleones son ovíparos, pero existen también especies ovovivíparas (normalmente del género Trioceros) . Una vez que la hembra está lista para poner los huevos (3-6 semanas después de la fecundación), desciende hacia el suelo y comienza a excavar un hueco de 5 a 30 centímetros dependiendo la especie. Luego, entierra los huevos y deja el lugar. La cantidad de huevos depositados varía de especie en especie desde el Brookesia con 2 a 4 huevos hasta el Chamaeleo calyptratus que pone de 30 a 60 huevos. Los huevos tardan en incubar de 6 a 8 meses, a excepción de Calumma parsonii, en cuya especie la incubación dura 18 meses. Los camaleones alcanzan la madurez sexual entre 4/5 meses y 8/10 meses (aunque el Calumma Parsonii llegan a su madurez sexual entre los dos y tres años). Pueden vivir entre 4 o 5 años, si bien algunas especies de gran tamaño como los Trioceros melleri y los Calumma parsonii pueden llegar a vivir hasta los 15 años.
La mayor parte de los camaleones habitan en África y en Madagascar, aunque algunas especies también se encuentran en partes del sur de Europa, Sri Lanka, India y Asia Menor. Diferentes especies habitan diferentes ambientes, como montañas, junglas, sabanas y a veces desiertos y estepas. Se cree que los individuos que viven en los sectores mediterráneos europeos derivan de ejemplares introducidos por el hombre en épocas remotas.
Los camaleones viven, en su mayor parte, en ambientes forestales, pero también se hallan algunos en matorrales, y algunas especies viven en el suelo, debajo de las hojas. Pueden pasar de un árbol a otro gracias a la habilidad prensil de su cola y de sus patas.
En la península ibérica sólo vive el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), que se encuentra en puntos muy concretos de la geografía española, como en Andalucía (en la costa desde Huelva hasta Almería existen poblaciones fragmentadas en varios puntos) o la Región de Murcia y en Portugal, concretamente en el Algarve; también hay poblaciones en Italia y Creta. Otra especie que se puede encontrar en Europa es el camaleón africano (Chamaeleo africanus) con algunas pequeñas poblaciones al suroeste del Peloponeso en el sur de Grecia, donde se cree que es una introducción desde la antigüedad, posiblemente desde Egipto.
Todos los camaleones son animales diurnos. Su periodo de mayor actividad es la mañana y el crepúsculo. Los camaleones no son cazadores activos. En vez de eso, prefieren quedarse horas inmóviles, esperando que una presa pase por allí. Se alimentan básicamente de artrópodos y de pequeños vertebrados. En cautividad, también comen frutas como papayas, plátanos, y hasta crías de roedores. Pero esa dieta solo es válida para animales adultos: las crías son casi exclusivamente insectívoras.
Los camaleones viven la mayor parte de sus vidas en solitario, y son bastante agresivos contra otros miembros de su misma especie. El hábito solitario solo es abandonado en la época de apareamiento, cuando el macho desciende de los árboles en busca de hembras.
Los camaleones pueden morder cuando se les provoca, pero el mordisco no es muy doloroso y en caso de que se produzca no reviste ningún riesgo, basta con desinfectar la zona como cualquier otra herida o rasguño.
Algunas especies de camaleón son capaces de cambiar de color, lo que es su característica más famosa.
Al contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).
El cambio de color también tiene un papel importante en la comunicación durante las luchas entre camaleones: los colores indican si el oponente está asustado o furioso. Pueden variar los colores, desde rojizo hasta verdoso.
Accidentalmente, el cambio de color puede ayudar a la ocultación del animal, aunque esta no es una ocurrencia frecuente, y sí ocasional.
Los camaleones tienen células pigmentarias especializadas en varias capas de la dermis, bajo su epidermis externa y transparente. Las células de la capa superior, llamadas cromatóforos, contienen pigmentos amarillos y rojos. Bajo la de los cromatóforos hay otra capa cuyas células pigmentarias, los guanóforos, contienen una sustancia cristalina e incolora, la guanina. Los guanóforos reflejan, entre otras cosas, el color azul de la luz incidente. Cuando la capa superior con sus cromatóforos determina un color amarillo, la luz azul reflejada por los guanóforos se tiñe de verde (azul + amarillo). Aún más abajo se encuentra una capa rica en melanóforos, cargados del pigmento oscuro llamado eumelanina que también tiñe la piel humana. Estos melanóforos regulan el brillo, es decir la cantidad de luz reflejada. Todas estas células pigmentarias pueden regular la distribución de los pigmentos que contienen, ampliándola o contrayéndola, lo que da lugar su vez a las diferencias de brillo, tonalidad y dibujo que distinguen a los camaleones.
En la simbología de algunas tribus africanas, el camaleón es un animal sagrado, visto como el creador de la raza humana. Nunca muere, y cuando se encuentran alguno en el camino, lo apartan con precaución, con miedo a las maldiciones.
En el mercado de mascotas, Trioceros jacksonii y Chamaeleo calyptratus son de lejos los más comunes y se los encuentra frecuentemente criados en cautiverio. También podemos encontrar Furcifer pardalis, Furcifer lateralis, Calumma parsonii, Trioceros quadricornis y Trioceros melleri.
La mayoría de las especies está listada en el CITES, lo cual indica que su exportación está prohibida o sujeta a estrictas cuotas de exportación en sus países nativos. Sin embargo, la falta de órganos de control en los países nativos hace que esta lista pierda efectividad.
es.wikipedia.org/wiki/Chamaeleonidae
Chameleons or chamaeleons (family Chamaeleonidae) are a distinctive and highly specialized clade of Old World lizards with 200 species described as of June 2015. The members of this family are best known for their distinct range of colors, being capable of shifting to different hues and degrees of brightness. The large number of species in the family exhibit considerable variability in their capacity to change color. For some, it is more of a shift of brightness (shades of brown); for others, a plethora of color-combinations (reds, yellows, greens, blues) can be seen.
Chameleons are distinguished by their zygodactylous feet, their prehensile tail, their laterally compressed bodies, their head casques, their projectile tongues, their swaying gait, and crests or horns on their brow and snout. Chameleons' eyes are independently mobile, and because of this the chameleon’s brain is constantly analyzing two separate, individual images of its environment. When hunting prey, the eyes focus forward in coordination, affording the animal stereoscopic vision.
Chameleons are adapted for climbing and visual hunting. The use of their prehensile tail offers stability when they are moving or resting while on a branch in the canopy; because of this, their tail is often referred to as a "fifth limb". Another character that is advantageous for being arboreal is how laterally compressed their bodies are; it is important for them to distribute their weight as evenly as possible as it confers stability on twigs and branches in the trees. They live in warm habitats that range from rainforest to desert conditions, with various species occurring in Africa, Madagascar, southern Europe, and across southern Asia as far as Sri Lanka. They have been introduced to Hawaii, California, and Florida.
In 1986, the family Chamaeleonidae was divided into two subfamilies, Brookesiinae and Chamaeleoninae.
Under this classification, Brookesiinae included the genera Brookesia and Rhampholeon, as well as the genera later split off from them (Palleon and Rieppeleon), while Chamaeleoninae included the genera Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer and Trioceros, as well as the genera later split off from them (Archaius, Nadzikambia and Kinyongia). Since that time, however, the validity of this subfamily designation has been the subject of much debate, although most phylogenetic studies support the notion that the pygmy chameleons of the subfamily Brookesiinae are not a monophyletic group.
While some authorities have previously preferred to use this subfamilial classification on the basis of the absence of evidence principle, these authorities later abandoned this subfamilial division, no longer recognizing any subfamilies with the family Chamaeleonidae.
In 2015, however, Glaw reworked the subfamilial division by placing only the genera Brookesia and Palleon within the Brookesiinae subfamily, with all other genera being placed in Chamaeleoninae.
Some chameleon species are able to change their skin coloration. Different chameleon species are able to vary their coloration and pattern through combinations of pink, blue, red, orange, green, black, brown, light blue, yellow, turquoise, and purple. Chameleon skin has a superficial layer which contains pigments, and under the layer are cells with very small (nanoscale) guanine crystals. Chameleons change color by "actively tuning the photonic response of a lattice of small guanine nanocrystals in the s-iridophores". This tuning, by an unknown molecular mechanism, changes the wavelength of light reflected off the crystals which changes the color of the skin. The color change was duplicated ex vivo by modifying the osmolarity of pieces of white skin.
Color change in chameleons has functions in camouflage, but most commonly in social signaling and in reactions to temperature and other conditions. The relative importance of these functions varies with the circumstances, as well as the species. Color change signals a chameleon's physiological condition and intentions to other chameleons. Because chameleons are ectothermic, another reason why they change color is to regulate their body temperatures, either to a darker color to absorb light and heat to raise their temperature, or to a lighter color to reflect light and heat, thereby either stabilizing or lowering their body temperature.
Chameleons tend to show brighter colors when displaying aggression to other chameleons, and darker colors when they submit or "give up". Some species, particularly those of Madagascar and some African genera in rainforest habitats, have blue fluorescence in their skull tubercles, deriving from bones and possibly serving a signaling role.
Some species, such as Smith's dwarf chameleon, adjust their colors for camouflage by the vision of the specific predator species (bird or snake) by which they are being threatened.
Chameleons have two superimposed layers within their skin that control their color and thermoregulation. The top layer contains a lattice of guanine nanocrystals, and by exciting this lattice the spacing between the nanocrystals can be manipulated, which in turn affects which wavelengths of light are reflected and which are absorbed. Exciting the lattice increases the distance between the nanocrystals, and the skin reflects longer wavelengths of light. Thus, in a relaxed state the crystals reflect blue and green, but in an excited state the longer wavelengths such as yellow, orange, green, and red are reflected.
The skin of a chameleon also contains some yellow pigments, which combined with the blue reflected by a relaxed crystal lattice results in the characteristic green color which is common of many chameleons in their relaxed state. Chameleon color palettes have evolved through evolution and the environment. Chameleons living in the forest have a more defined and colorful palette compared to those living in the desert or savanna, which have more of a basic, brown, and charred palette.
Chameleons primarily live in the mainland of sub-Saharan Africa and on the island of Madagascar, although a few species live in northern Africa, southern Europe (Portugal, Spain, Italy, Greece), the Middle East, southern India, Sri Lanka, and several smaller islands in the western Indian Ocean.
Chameleons inhabit all kinds of tropical and mountain rain forests, savannas, and sometimes deserts and
steppes.
The typical chameleons from the subfamily Chamaeleoninae are arboreal, usually living in trees or bushes, although a few (notably the Namaqua chameleon) are partially or largely terrestrial. Most species from the subfamily Brookesiinae, which includes the genera Brookesia, Rieppeleon, and Rhampholeon, live low in vegetation or on the ground among leaf litter. Many species of chameleons are threatened by extinction. Declining chameleon numbers are due to habitat loss.
Chameleons are preyed upon by a variety of other animals. Birds and snakes are the most important predators of adult chameleons. Invertebrates, especially ants, put a high predation pressure on chameleon eggs and juveniles. Chameleons are unlikely to be able to flee from predators and rely on crypsis as their primary defense. Chameleons can change both their colors and their patterns (to varying extents) to resemble their surroundings or disrupt the body outline and remain hidden from a potential enemy's sight. Only if detected, chameleons actively defend themselves. They adopt a defensive body posture, present an attacker with a laterally flattened body to appear larger, warn with an open mouth, and, if needed, utilize feet and jaws to fight back. Vocalization is sometimes incorporated into threat displays.
Chameleons are popular reptile pets, mostly imported from African countries like Madagascar, Tanzania, and Togo. The most common in the trade are the Senegal chameleon (Chamaeleo senegalensis), the Yemen or veiled chameleon (Chamaeleo calyptratus), the panther chameleon (Furcifer pardalis), and Jackson's chameleon (Trioceros jacksonii). Other chameleons seen in captivity (albeit on an irregular basis) include such species as the carpet chameleon (Furcifer lateralis), Meller’s chameleon (Trioceros melleri), Parson’s chameleon (Calumma parsonii), and several species of pygmy and leaf-tailed chameleons, mostly of the genuses Brookesia, Rhampholeon, or Rieppeleon. These are among the most sensitive reptiles one can own, requiring specialized attention and care.
The U.S. has been the main importer of chameleons since the early 1980s accounting for 69% of African reptile exports. However, there have been large declines due to tougher regulations to protect species from being taken from the wild and due to many becoming invasive in places like Florida. They have remained popular though which may be due to the captive-breeding in the U.S. which has increased to the point that the U.S. can fulfill its demand, and has now even become a major exporter as well. In the U.S. they are so popular, that despite Florida having six invasive chameleon species due to the pet trade, reptile hobbyists in these areas search for chameleons to keep as pets or to breed and sell them, with some selling for up to a thousand dollars.
breve gramática das raízes # 34
via-te naquele lugar trepando muros onde
colavas cartazes e desenhavas letras
via-te sentada escrevendo textos
só
pelo prazer
de ver os caracteres traduzirem ideias
e as ideias terem as formas dos caracteres
aquele lugar tinha um sopro de vontade
um ouro
um pó
que se espalhava em conversas silenciosas
ou em estridentes gritos que reconhecia
como vulcânicas explosões de justiça
não estás lá – que terra é a que hoje se pisa naquela casa?
os muros calaram a vida que os comemorava
e cada palavra dita é com o esforço de uma dor muscular
há um veneno – uma matéria gasosa que se respira
um delírio tóxico
quando me sento naquela cadeira procurando-me em
redesenhados caracteres
sinto-me a engolir um tubo que sufoca as mais
ínfimas partes dos dedos/dos olhos/do amplexo cardíaco
fora do tempo certo de lá estar
estou
no pleno estrangulamento de um engano
como um cravo a nascer entre os espigões de uma roseira moribunda
Frederico Mira George
"Como una hiedra sigo trepando
por el muro que existe de nuevo
y el sol perpetuo me reconoce
y por un rato soy la vida".
En las patas delanteras, los camaleones tienen dos garras en la parte exterior y tres en la parte interior, mientras que en las patas traseras tienen tres garras en la parte exterior y dos en la parte interior.
On the front legs, chameleons have two claws on the outside and three on the inside, while on the hind legs they have three claws on the outside and two on the inside.
Les caméléons ont deux griffes à l'extérieur et trois à l'intérieur des pattes avant, tandis que les pattes arrière ont trois griffes à l'extérieur et deux à l'intérieur.
Los camaleones (Chamaeleonidae) son una familia, de pequeños saurópsidos (reptiles) escamosos. Existen cerca de 161 especies de camaleones, la mayor parte de ellas en África al sur del Sáhara. En América se llama a menudo camaleones a lagartos de las familias Polychrotidae y Dactyloidae, que aunque pueden cambiar de color, no guardan ningún parentesco con los verdaderos camaleones.
Son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias, por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden ser movidos independientemente el uno del otro.
En 2015, Glaw reelaboró la división familiar en dos subfamilias:
Familia Chamaeleonidae: Subfamilia Chamaeleoninae (camaleones típicos, de los Géneros Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer, Kinyongia, Nadzikambia, Archaius, Trioceros)
y Subfamilia Brookesiinae (camaleones enanos, de los Géneros Brookesia, Rhampholeon y Rieppeleon)
Los camaleones varían grandemente en tamaño, desde los pequeños camaleones de la familia Brookesia que miden menos de 3 cm de largo hasta los grandes de 80 cm como el Calumna parsonii. La especie más pequeña vive en la isla de Nosy-bé en Madagascar es Brookesia minima y en su fase adulta difícilmente supera el centímetro y medio. Muchos de ellos tienen adornos en la cabeza o en la cara como protuberancias nasales e incluso cuernos como en el caso de Trioceros jacksonii o largas crestas en la parte superior de la cabeza como Chamaeleo calyptratus. Muchas especies presentan dimorfismo sexual y los machos suelen estar más adornados.
Las características principales que son compartidas por toda la familia son la estructura de sus patas, los ojos, la falta de oído y la lengua. Aunque no tengan oído externo son capaces de detectar vibraciones y sonidos de baja frecuencia, de unos 200Hz.
La familia tiene cada pata dividida en dos "dedos" principales con un suave recubrimiento al centro. Estos dedos están equipados con fuertes garras que le permiten trepar por troncos y ramas. Algo interesante es que tienen dos garras en la parte exterior y tres en la parte interior en las patas delanteras. Y en cambio, tres garras en la parte exterior y dos en la parte interior en las patas traseras.
Se mueven con extrema lentitud. Para atrapar a su presa utilizan la lengua, la cual puede ser extremadamente larga y muchas veces supera en longitud a su propio cuerpo. Consiguen lanzar su larguísima lengua protráctil como un proyectil, con una velocidad y distancia sorprendentes, hasta casi un metro en algunas especies. Con su punta pegajosa atrapan los pequeños animales, principalmente insectos, de los que se alimentan, ingiriéndolos inmediatamente enteros, como es común en los reptiles. Sólo con la ayuda de la fotografías de alta velocidad es posible observar ese proceso en detalle.
Su piel es rica en queratina, lo que presenta una serie de ventajas (en especial, la resistencia), pero igual que en otros reptiles, exige mudas periódicas como única forma de restaurarla.
Los ojos es lo que más los distingue entre los reptiles. Los camaleones poseen un rango oculomotor muy grande de unos 180° horizontalmente y 90° verticalmente. Los párpados están unidos entre sí por una estructura circular única de ápice redondeado, que rodea por completo el ojo, adoptando así una forma cónica. Cada ojo está recubierto por un párpado que se fusiona con el globo ocular siguiendo de cerca sus movimientos y deja libre solo una pequeña área circular en el centro, la correspondiente al iris y la pupila. Sus ojos se encuentran colocados en los laterales de la cabeza lo que les permite tener una vista panorámica. Pueden mover sus ojos, grandes y globosos, de manera independiente, lo que les brinda una visión de casi 360°, con un pequeño punto ciego tras la cabeza. Cuando la presa es localizada ambos ojos convergen en la misma dirección dándoles una visión estereoscópica y una percepción de profundidad.
En su retina solo poseen conos y no bastones, lo que les permite una buena visión diurna y excelente percepción de los colores, pero una deficiencia en la vista nocturna. Por esta razón los camaleones solo cazan durante el día.
La mayoría de camaleones son ovíparos, pero existen también especies ovovivíparas (normalmente del género Trioceros) . Una vez que la hembra está lista para poner los huevos (3-6 semanas después de la fecundación), desciende hacia el suelo y comienza a excavar un hueco de 5 a 30 centímetros dependiendo la especie. Luego, entierra los huevos y deja el lugar. La cantidad de huevos depositados varía de especie en especie desde el Brookesia con 2 a 4 huevos hasta el Chamaeleo calyptratus que pone de 30 a 60 huevos. Los huevos tardan en incubar de 6 a 8 meses, a excepción de Calumma parsonii, en cuya especie la incubación dura 18 meses. Los camaleones alcanzan la madurez sexual entre 4/5 meses y 8/10 meses (aunque el Calumma Parsonii llegan a su madurez sexual entre los dos y tres años). Pueden vivir entre 4 o 5 años, si bien algunas especies de gran tamaño como los Trioceros melleri y los Calumma parsonii pueden llegar a vivir hasta los 15 años.
La mayor parte de los camaleones habitan en África y en Madagascar, aunque algunas especies también se encuentran en partes del sur de Europa, Sri Lanka, India y Asia Menor. Diferentes especies habitan diferentes ambientes, como montañas, junglas, sabanas y a veces desiertos y estepas. Se cree que los individuos que viven en los sectores mediterráneos europeos derivan de ejemplares introducidos por el hombre en épocas remotas.
Los camaleones viven, en su mayor parte, en ambientes forestales, pero también se hallan algunos en matorrales, y algunas especies viven en el suelo, debajo de las hojas. Pueden pasar de un árbol a otro gracias a la habilidad prensil de su cola y de sus patas.
En la península ibérica sólo vive el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon), que se encuentra en puntos muy concretos de la geografía española, como en Andalucía (en la costa desde Huelva hasta Almería existen poblaciones fragmentadas en varios puntos) o la Región de Murcia y en Portugal, concretamente en el Algarve; también hay poblaciones en Italia y Creta. Otra especie que se puede encontrar en Europa es el camaleón africano (Chamaeleo africanus) con algunas pequeñas poblaciones al suroeste del Peloponeso en el sur de Grecia, donde se cree que es una introducción desde la antigüedad, posiblemente desde Egipto.
Todos los camaleones son animales diurnos. Su periodo de mayor actividad es la mañana y el crepúsculo. Los camaleones no son cazadores activos. En vez de eso, prefieren quedarse horas inmóviles, esperando que una presa pase por allí. Se alimentan básicamente de artrópodos y de pequeños vertebrados. En cautividad, también comen frutas como papayas, plátanos, y hasta crías de roedores. Pero esa dieta solo es válida para animales adultos: las crías son casi exclusivamente insectívoras.
Los camaleones viven la mayor parte de sus vidas en solitario, y son bastante agresivos contra otros miembros de su misma especie. El hábito solitario solo es abandonado en la época de apareamiento, cuando el macho desciende de los árboles en busca de hembras.
Los camaleones pueden morder cuando se les provoca, pero el mordisco no es muy doloroso y en caso de que se produzca no reviste ningún riesgo, basta con desinfectar la zona como cualquier otra herida o rasguño.
Algunas especies de camaleón son capaces de cambiar de color, lo que es su característica más famosa.
Al contrario de lo que algunos creen, no son incoloros, ni mudan de color solo de acuerdo con el del ambiente; en realidad, el cambio de su color básico expresa más a menudo una condición fisiológica (relacionada con la temperatura o la hora del día) o una condición psicológica (provocada por la proximidad de un eventual adversario o pareja).
El cambio de color también tiene un papel importante en la comunicación durante las luchas entre camaleones: los colores indican si el oponente está asustado o furioso. Pueden variar los colores, desde rojizo hasta verdoso.
Accidentalmente, el cambio de color puede ayudar a la ocultación del animal, aunque esta no es una ocurrencia frecuente, y sí ocasional.
Los camaleones tienen células pigmentarias especializadas en varias capas de la dermis, bajo su epidermis externa y transparente. Las células de la capa superior, llamadas cromatóforos, contienen pigmentos amarillos y rojos. Bajo la de los cromatóforos hay otra capa cuyas células pigmentarias, los guanóforos, contienen una sustancia cristalina e incolora, la guanina. Los guanóforos reflejan, entre otras cosas, el color azul de la luz incidente. Cuando la capa superior con sus cromatóforos determina un color amarillo, la luz azul reflejada por los guanóforos se tiñe de verde (azul + amarillo). Aún más abajo se encuentra una capa rica en melanóforos, cargados del pigmento oscuro llamado eumelanina que también tiñe la piel humana. Estos melanóforos regulan el brillo, es decir la cantidad de luz reflejada. Todas estas células pigmentarias pueden regular la distribución de los pigmentos que contienen, ampliándola o contrayéndola, lo que da lugar su vez a las diferencias de brillo, tonalidad y dibujo que distinguen a los camaleones.
En la simbología de algunas tribus africanas, el camaleón es un animal sagrado, visto como el creador de la raza humana. Nunca muere, y cuando se encuentran alguno en el camino, lo apartan con precaución, con miedo a las maldiciones.
En el mercado de mascotas, Trioceros jacksonii y Chamaeleo calyptratus son de lejos los más comunes y se los encuentra frecuentemente criados en cautiverio. También podemos encontrar Furcifer pardalis, Furcifer lateralis, Calumma parsonii, Trioceros quadricornis y Trioceros melleri.
La mayoría de las especies está listada en el CITES, lo cual indica que su exportación está prohibida o sujeta a estrictas cuotas de exportación en sus países nativos. Sin embargo, la falta de órganos de control en los países nativos hace que esta lista pierda efectividad.
es.wikipedia.org/wiki/Chamaeleonidae
Chameleons or chamaeleons (family Chamaeleonidae) are a distinctive and highly specialized clade of Old World lizards with 200 species described as of June 2015. The members of this family are best known for their distinct range of colors, being capable of shifting to different hues and degrees of brightness. The large number of species in the family exhibit considerable variability in their capacity to change color. For some, it is more of a shift of brightness (shades of brown); for others, a plethora of color-combinations (reds, yellows, greens, blues) can be seen.
Chameleons are distinguished by their zygodactylous feet, their prehensile tail, their laterally compressed bodies, their head casques, their projectile tongues, their swaying gait, and crests or horns on their brow and snout. Chameleons' eyes are independently mobile, and because of this the chameleon’s brain is constantly analyzing two separate, individual images of its environment. When hunting prey, the eyes focus forward in coordination, affording the animal stereoscopic vision.
Chameleons are adapted for climbing and visual hunting. The use of their prehensile tail offers stability when they are moving or resting while on a branch in the canopy; because of this, their tail is often referred to as a "fifth limb". Another character that is advantageous for being arboreal is how laterally compressed their bodies are; it is important for them to distribute their weight as evenly as possible as it confers stability on twigs and branches in the trees. They live in warm habitats that range from rainforest to desert conditions, with various species occurring in Africa, Madagascar, southern Europe, and across southern Asia as far as Sri Lanka. They have been introduced to Hawaii, California, and Florida.
In 1986, the family Chamaeleonidae was divided into two subfamilies, Brookesiinae and Chamaeleoninae.
Under this classification, Brookesiinae included the genera Brookesia and Rhampholeon, as well as the genera later split off from them (Palleon and Rieppeleon), while Chamaeleoninae included the genera Bradypodion, Calumma, Chamaeleo, Furcifer and Trioceros, as well as the genera later split off from them (Archaius, Nadzikambia and Kinyongia). Since that time, however, the validity of this subfamily designation has been the subject of much debate, although most phylogenetic studies support the notion that the pygmy chameleons of the subfamily Brookesiinae are not a monophyletic group.
While some authorities have previously preferred to use this subfamilial classification on the basis of the absence of evidence principle, these authorities later abandoned this subfamilial division, no longer recognizing any subfamilies with the family Chamaeleonidae.
In 2015, however, Glaw reworked the subfamilial division by placing only the genera Brookesia and Palleon within the Brookesiinae subfamily, with all other genera being placed in Chamaeleoninae.
Some chameleon species are able to change their skin coloration. Different chameleon species are able to vary their coloration and pattern through combinations of pink, blue, red, orange, green, black, brown, light blue, yellow, turquoise, and purple. Chameleon skin has a superficial layer which contains pigments, and under the layer are cells with very small (nanoscale) guanine crystals. Chameleons change color by "actively tuning the photonic response of a lattice of small guanine nanocrystals in the s-iridophores". This tuning, by an unknown molecular mechanism, changes the wavelength of light reflected off the crystals which changes the color of the skin. The color change was duplicated ex vivo by modifying the osmolarity of pieces of white skin.
Color change in chameleons has functions in camouflage, but most commonly in social signaling and in reactions to temperature and other conditions. The relative importance of these functions varies with the circumstances, as well as the species. Color change signals a chameleon's physiological condition and intentions to other chameleons. Because chameleons are ectothermic, another reason why they change color is to regulate their body temperatures, either to a darker color to absorb light and heat to raise their temperature, or to a lighter color to reflect light and heat, thereby either stabilizing or lowering their body temperature.
Chameleons tend to show brighter colors when displaying aggression to other chameleons, and darker colors when they submit or "give up". Some species, particularly those of Madagascar and some African genera in rainforest habitats, have blue fluorescence in their skull tubercles, deriving from bones and possibly serving a signaling role.
Some species, such as Smith's dwarf chameleon, adjust their colors for camouflage by the vision of the specific predator species (bird or snake) by which they are being threatened.
Chameleons have two superimposed layers within their skin that control their color and thermoregulation. The top layer contains a lattice of guanine nanocrystals, and by exciting this lattice the spacing between the nanocrystals can be manipulated, which in turn affects which wavelengths of light are reflected and which are absorbed. Exciting the lattice increases the distance between the nanocrystals, and the skin reflects longer wavelengths of light. Thus, in a relaxed state the crystals reflect blue and green, but in an excited state the longer wavelengths such as yellow, orange, green, and red are reflected.
The skin of a chameleon also contains some yellow pigments, which combined with the blue reflected by a relaxed crystal lattice results in the characteristic green color which is common of many chameleons in their relaxed state. Chameleon color palettes have evolved through evolution and the environment. Chameleons living in the forest have a more defined and colorful palette compared to those living in the desert or savanna, which have more of a basic, brown, and charred palette.
Chameleons primarily live in the mainland of sub-Saharan Africa and on the island of Madagascar, although a few species live in northern Africa, southern Europe (Portugal, Spain, Italy, Greece), the Middle East, southern India, Sri Lanka, and several smaller islands in the western Indian Ocean.
Chameleons inhabit all kinds of tropical and mountain rain forests, savannas, and sometimes deserts and
steppes.
The typical chameleons from the subfamily Chamaeleoninae are arboreal, usually living in trees or bushes, although a few (notably the Namaqua chameleon) are partially or largely terrestrial. Most species from the subfamily Brookesiinae, which includes the genera Brookesia, Rieppeleon, and Rhampholeon, live low in vegetation or on the ground among leaf litter. Many species of chameleons are threatened by extinction. Declining chameleon numbers are due to habitat loss.
Chameleons are preyed upon by a variety of other animals. Birds and snakes are the most important predators of adult chameleons. Invertebrates, especially ants, put a high predation pressure on chameleon eggs and juveniles. Chameleons are unlikely to be able to flee from predators and rely on crypsis as their primary defense. Chameleons can change both their colors and their patterns (to varying extents) to resemble their surroundings or disrupt the body outline and remain hidden from a potential enemy's sight. Only if detected, chameleons actively defend themselves. They adopt a defensive body posture, present an attacker with a laterally flattened body to appear larger, warn with an open mouth, and, if needed, utilize feet and jaws to fight back. Vocalization is sometimes incorporated into threat displays.
Chameleons are popular reptile pets, mostly imported from African countries like Madagascar, Tanzania, and Togo. The most common in the trade are the Senegal chameleon (Chamaeleo senegalensis), the Yemen or veiled chameleon (Chamaeleo calyptratus), the panther chameleon (Furcifer pardalis), and Jackson's chameleon (Trioceros jacksonii). Other chameleons seen in captivity (albeit on an irregular basis) include such species as the carpet chameleon (Furcifer lateralis), Meller’s chameleon (Trioceros melleri), Parson’s chameleon (Calumma parsonii), and several species of pygmy and leaf-tailed chameleons, mostly of the genuses Brookesia, Rhampholeon, or Rieppeleon. These are among the most sensitive reptiles one can own, requiring specialized attention and care.
The U.S. has been the main importer of chameleons since the early 1980s accounting for 69% of African reptile exports. However, there have been large declines due to tougher regulations to protect species from being taken from the wild and due to many becoming invasive in places like Florida. They have remained popular though which may be due to the captive-breeding in the U.S. which has increased to the point that the U.S. can fulfill its demand, and has now even become a major exporter as well. In the U.S. they are so popular, that despite Florida having six invasive chameleon species due to the pet trade, reptile hobbyists in these areas search for chameleons to keep as pets or to breed and sell them, with some selling for up to a thousand dollars.
La vegetación que desconoce las estaciones se trepa por los cerros,
caprichosa.
La sinfonía del arrollo en movimiento se percibe
constante, invariable, infinita.
Todo parece ser eterno en aquel lugar.
El tiempo se detiene y lo veo con claridad,
soy tan solo un bicho más
CALLE NUÑEZ DE ARCE
Esta calle que une la de la Cruz con la plaza de Santa Ana, una vía discreta, sin casas solariegas, palacios o teatros, es decir, sin ningún elemento que llame especialmente la atención, salvo algunos restaurantes cercanos a la plaza, cuyas fachadas lucen espléndidos azulejos artísticamente historiados. Una calle que en algunos tramos de su corto recorrido da la impresión de encontrarse fuera de uso pero que incluye a lo largo de sus aceras establecimientos de restauración . Se trata por lo demás de una calle que hemos visto nombrada en textos literarios, como La Fontana de Oro de Galdós, pero a la que se refiere muy de pasada uno de nuestros gurús matritenses habituales, Ramón de Mesonero. Sin embargo, la otra pierna sobre la que solemos apoyarnos, Pedro de Répide, sí que le dedica un espacio amplio y bien avenido en su Calles de Madrid, especialmente en lo que se refiere a la sabrosa leyenda que conduce a este nombre de La Gorguera.
Que por cierto no es el que ostenta en la actualidad ya que desde 1904 las placas del Ayuntamiento la nombran como calle de Núñez de Arce, en honor del político y poeta realista con ecos romanticistas que pasara una parte de su existencia en la Villa y Corte, donde al fin le vino la Parca a visitar, aunque algo lejos de aquí, en la calle de la Cruzada, junto a la plaza de Ramales. Bien es verdad que la calle Núñez de Arce no es una de las más significativas del barrio farandulero por antonomasia pero tiene su gracia con sus edificios ennegrecidos por el paso de los años y con sus portalones de finales del siglo XIX y principios del XX. No en vano, durante el siglo XIX e incluso principios del XX esta calle se caracterizaba por su ingente número de casas de huéspedes, en las que se solían hospedar toreros y cómicos así como aspirantes a vivir de las musas. A ella daba una puerta trasera del vecino teatro de la Comedia y en su día albergó una notable casa de baños además de una tienda de ultramarinos que permanecía abierta al público avanzada ya la vigésima centuria. Actualmente esta vía está despojada de locales tan singulares y es de las que se suelen atravesar sin pausa en dirección bien a plaza de Santa Ana, bien a la zona de Majaderitos o a la plaza de Canalejas.
su tradicional nombre de calle de La Gorguera, por el que fue conocida esta calle hasta bien avanzado el siglo XX, procede de una corrupción lingüística del adjetivo agorera
la agorera en cuestión fue una hechicera que se trasladó a vivir a Madrid desde Burgos, cuya leyenda o historia -a saber- recogió Pedro de Répide en su día, lo que posibilita que nosotros podamos darla a conocer a un más amplio número de personas. “Tratábase de una mujer llamada María Mola -narra El ciego de Vistillas– que después de haber sufrido en Burgos castigo por sus licencias y paseado la ciudad sacada a la vergüenza, emplumada y con coroza, vino a parar en Madrid, no siéndola permitido habitar dentro de la Villa, viéndose obligada a vivir en una casa de las afueras como lo era entonces este sitio, y a ella acudían las gentes ignorantes del vulgo para consultar sus presagios”. La desterrada María Mola había ejercido de sacerdotisa de Venus en la ciudad castellana pero parece ser que desde su llegada a Madrid sus dotes para anticipar acontecimientos se hicieron populares de forma inmediata. Tanto es así que incluso un fraile franciscano se atrevió a consultar su bola de cristal o cualesquiera que fueran las artes medianeras que utilizara. Un lego, a quien la adivina daba en limosna de tarde en tarde un celemín de harina, recomendó al religioso visitar a María Mola e “iba el seráfico acometido de escrúpulos, no vacilando en acudir a una práctica prohibida y demoniaca”. Ya se sabe, a espaldas de sus superiores pues se consideraba arte de brujería y pecado enjundioso todo lo que tuviera que ver con la adivinación. La agorera lo hace penetrar en el “recinto encantado, donde hacía sus conjuros y sortilegios previniéndole que al siguiente día, cuando él dijera misa, que era la del alba, se le aparecería en la iglesia un ángel o un demonio, según fuera el estado de su conciencia”. Para qué más, el frailecillo, preso de sus escrúpulos y mediatizado por la sugestión, al decir la misa consiguiente “estando el templo en tinieblas por ser una oscura madrugada de invierno, al volverse hacia la desierta nave, vio uno que le pareció monstruo infernal, con alas y cuernos, trepando por la cadena de la lámpara y dando agudísimos chillidos, con lo que recordando el infeliz el agüero del día anterior tuvo por cierto que el demonio se le había aparecido y cayó desmayado ante el altar”. Pero se descubrió el pastel que no era otro que el que la adivina había soltado una lechuza en la iglesia, que voló hacia el aceite de la lámpara. Las autoridades tomaron cartas en el asunto y, apoyándose en una ordenanza de 1411 de Juan II de Castilla contra los hechiceros, condenaron a muerte a María Mola quien “después de ahorcada fue cubierto su cadáver con piedras que le arrojaron, y del antro en que vivía y ejecutadas sus satánicas artes, quedó el nombre al lugar y después a la calle que hubo de ser allí trazada”.
El 31 de enero de 1904 el Ayuntamiento de Madrid ordenó cambiar el nombre de la calle y dedicársela al poeta y político de origen castellano Gaspar Núñez de Arce, quien había muerto seis meses antes en su vivienda de la calle de la Cruzada, donde aún hoy una placa recuerda el óbito. Como político fue diputado por Valladolid, la ciudad que le vio nacer el 4 de agosto de 1834, gobernador civil de Barcelona y ministro de Ultramar, Interior y Educación por el partido progresista de Práxedes Mateo Sagasta. Al margen de su biografía en la cosa pública hay que decir que fue hijo de un modesto empleado de correos que deseaba que su vástago se vistiera por la cabeza. Pero parece ser que el joven Gaspar no estaba por la labor de entrar en el seminario y huyó de la vivienda familiar, instalándose en Madrid donde comenzó a colaborar en distintas publicaciones de ideología liberal.
MADRID DE LOS AUSTRIAS
Por Madrid de los Austrias, también llamado barrio de los Austrias, se conoce una amplia zona de la capital española, sin entidad administrativa, correspondiente al primitivo trazado medieval de la ciudad y a la expansión urbanística iniciada por los monarcas de la Casa de Austria, a partir de los reinados de Carlos I y, especialmente, de Felipe II, que, en el año 1561, estableció la Corte en Madrid. A efectos turísticos, el nombre se emplea para promocionar los conjuntos monumentales de una gran parte de los barrios administrativos de Sol y Palacio, que representa aproximadamente una cuarta parte de la citada zona. Además de su acepción geográfica, el término Madrid de los Austrias también tiene una acepción histórica. Según esta perspectiva, la expresión se emplea para designar la evolución, preferentemente urbanística, de la ciudad entre los reinados de Carlos I (r. 1516–1556), el primero de los Austrias, y Carlos II (r. 1665–1700), con el que se extinguió la rama española de esta dinastía.
Los límites del Madrid de los Austrias difieren significativamente según el punto de vista adoptado, ya sea histórico o turístico.
Límites históricos
Durante el reinado de Carlos I, Madrid estaba integrado por dos núcleos principales: el recinto comprendido dentro de la muralla cristiana, de origen medieval, y los arrabales. El casco urbano se extendía, de oeste a este, desde el Palacio Real hasta la Puerta del Sol; y, de norte a sur, desde la plaza de Santo Domingo hasta la plaza de la Cebada.
A partir de 1561, con la capitalidad, la ciudad creció de forma vertiginosa, expandiéndose principalmente hacia el este. El plano de Madrid realizado por Pedro Teixeira en el año 1656, casi un siglo después del establecimiento de la Corte, da una idea precisa de las dimensiones del casco urbano, en tiempos de Felipe IV (r. 1621–1665).
La villa estaba rodeada por una cerca, mandada construir por el citado monarca en el año 1625, levantada, hacia el norte, sobre las actuales calles de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera (conocidas popularmente como los bulevares); hacia el sur, sobre las rondas de Toledo, Valencia y Embajadores; hacia el este, sobre los paseos del Prado y Recoletos; y hacia el oeste, sobre los terraplenes del valle del río Manzanares.
Extramuros, se situaban los jardines, parajes agrestes y recintos palaciegos del Buen Retiro, en la parte oriental de la ciudad; de la Casa de Campo, en la occidental; y del El Pardo, en la noroccidental.
La cerca de Felipe IV sustituyó a una anterior, promovida por Felipe II (r. 1556–1598) y que enseguida quedó obsoleta. Fue erigida para detener el crecimiento desordenado que estaba experimentando la ciudad y actuó como una auténtica barrera urbanística, que limitó la expansión de la urbe hasta el siglo XIX. Fue derribada en 1868.
A grandes rasgos, el espacio comprendido dentro de la cerca de Felipe IV se corresponde en la actualidad con el distrito Centro. Su superficie es de 523,73 hectáreas y comprende los barrios administrativos de Cortes, Embajadores, Justicia, Palacio, Sol y Universidad.
Límites turísticos
A diferencia de los límites históricos, perfectamente establecidos a través de la cerca de Felipe IV, la zona promocionada turísticamente como Madrid de los Austrias carece de una delimitación precisa. Se circunscribe a un ámbito sensiblemente menor, que comprende parcialmente los barrios administrativos de Sol y Palacio, pertenecientes al distrito Centro de la capital.
Se estaría hablando de las áreas de influencia de las calles Mayor, Arenal, Segovia, carrera de San Francisco, Bailén y Toledo y de las plazas de la Cebada, de la Paja, Mayor, Puerta del Sol y de Oriente, donde se hallan barrios y áreas sin entidad administrativa, como La Latina, Ópera o Las Vistillas.
Aquí se encuentran conjuntos monumentales construidos tanto en los siglos XVI y XVII, cuando reinó en España la dinastía Habsburgo, como en épocas anteriores y posteriores. Por lo general, todos ellos quedan incluidos en los itinerarios turísticos que utilizan la expresión Madrid de los Austrias. Es el caso de las iglesias medievales de san Nicolás de los Servitas y san Pedro el Viejo, de los siglos XII y XIV, respectivamente, y del Palacio Real, erigido en el siglo XVIII.
En orden inverso, existen monumentos promovidos por los Austrias no integrados en las citadas rutas, al situarse fuera de los barrios de Sol y Palacio. Algunos ejemplos son el Salón de Reinos y el Casón del Buen Retiro, que formaron parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro, y los jardines homónimos.
También quedan excluidas de esta clasificación turística zonas de menor valor monumental, pero con un gran significado histórico en la época de los Austrias. Es el caso del barrio de las Letras, articulado alrededor de la calle de las Huertas, donde coincidieron algunos de los literatos más destacados del Siglo de Oro español, tales como Félix Lope de Vega, Miguel de Cervantes o Francisco de Quevedo; o de la Casa de Campo, concebida por Felipe II como una finca de recreo y reserva de caza. En la primera mitad del siglo XVI, antes de su designación como capital, Madrid era una villa de tamaño medio entre las urbes castellanas, con cierta relevancia social e influencia política. Tenía entre 10 000 y 20 000 habitantes y formaba parte del grupo de dieciocho ciudades que disfrutaban del privilegio de tener voz y voto en las Cortes de Castilla.
Había acogido en numerosas ocasiones las Cortes del Reino y, desde la época de los Trastámara, era frecuentada por la monarquía, atraída por su riqueza cinegética. Además, uno de sus templos religiosos, San Jerónimo el Real, fue elegido por la monarquía como escenario oficial del acto de jura de los príncipes de Asturias como herederos de la Corona. El primero en hacerlo fue Felipe II (18 de abril de 1528), que 33 años después fijaría la Corte en Madrid, y la última Isabel II (20 de junio de 1883).
Carlos I (r. 1516–1556), el primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid. Así sostiene el cronista Luis Cabrera de Córdoba (1559–1623), en un escrito referido a Felipe II
El emperador impulsó diferentes obras arquitectónicas y urbanísticas en Madrid. A él se debe la conversión del primitivo castillo de El Pardo en palacio, situado en las afueras del casco urbano. Las obras, dirigidas por el arquitecto Luis de Vega, se iniciaron en 1547 y concluyeron en 1558, durante el reinado de Felipe II. De este proyecto sólo se conservan algunos elementos que, como el Patio de los Austrias, quedaron integrados en la estructura definitiva del Palacio Real de El Pardo, fruto de la reconstrucción llevada a cabo en el siglo XVIII, tras el incendio de 1604.
Otro de los edificios que el monarca ordenó reformar fue el Real Alcázar de Madrid, un castillo de origen medieval, que fue pasto de las llamas en 1734 y en cuyo solar se levanta en la actualidad el Palacio Real. Duplicó su superficie con diferentes añadidos, entre los que destacan el Patio y las Salas de la Reina y la llamada Torre de Carlos I, a partir de un diseño de Luis de Vega y Alonso de Covarrubias.
Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalaxara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental, con tres arcos. Fue levantada hacia 1535 a la altura del número 49 de la actual calle Mayor y el 2 de septiembre de 1582 desapareció en un incendio.
Durante su reinado, se inauguraron algunos templos religiosos, entre ellos el santuario de Nuestra Señora de Atocha, que data de 1523. Fue derribado en 1888, ante su mal estado, y reconstruido como basílica en el siglo XX.
En 1541, se dispuso la ampliación de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle del Arenal, mediante un anejo parroquial en la calle de la Montera, que recibió el nombre de San Luis Obispo. Abrió sus puertas en 1689, en tiempos de Carlos II, y fue incendiado en 1935. Sólo se conserva su fachada principal, que fue trasladada e integrada en la estructura de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la calle del Carmen.
El Convento de San Felipe el Real, de 1547, fue uno de los puntos de encuentro más importantes del Madrid de los Austrias. Su lonja recibió el sobrenombre de mentidero de la villa, por los rumores que allí se fraguaban. El edificio, destruido en 1838, poseía un relevante claustro renacentista, compuesto por 28 arcos en cada una de sus dos galerías.
Otro templo de la época es la Iglesia de San Sebastián (1554–1575), que tuvo que ser reconstruida tras ser alcanzada por una bomba durante la Guerra Civil.
La Capilla del Obispo es, sin duda, la construcción religiosa de mayor interés arquitectónico llevada a cabo en Madrid, en tiempos de Carlos I. Fue levantada entre 1520 y 1535, como un anejo de la iglesia medieval de San Andrés. Responde a una iniciativa de la familia de los Vargas, una de las más poderosas del Madrid medieval y renacentista. Debe su nombre a Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia, su principal impulsor.
En el terreno social, el religioso Antón Martín creó en 1552 el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, que estuvo en la calle de Atocha, cerca de la plaza que lleva el nombre de su fundador.
En 1529, Carlos I ordenó que el Real Hospital de la Corte, de carácter itinerante ya que acompañaba a la Corte en sus desplazamientos, quedara establecido de forma fija en Madrid. Su edificio, conocido como Hospital del Buen Suceso, estaba integrado por un recinto hospitalario y una iglesia, que fueron concluidos en 1607. A mediados del siglo XIX, se procedió a su derribo dentro de las obras de ampliación de la Puerta del Sol, donde se encontraba.
En cuanto a las residencias palaciegas, cabe mencionar la de Alonso Gutiérrez de Madrid, tesorero del emperador, cuya estructura fue aprovechada, durante el reinado de Felipe II, para la fundación del Monasterio de las Descalzas Reales. Recientes intervenciones en este edificio han puesto al descubierto elementos originales del patio principal del citado palacio.
El Palacio de los condes de Paredes de Nava o Casa de San Isidro, donde tiene sus instalaciones el Museo de los Orígenes, se encuentra en la plaza de San Andrés. Fue construido en el solar de un antiguo edificio donde, según la tradición, vivió Iván de Vargas, quien, en el siglo XI, dio alojamiento y trabajo a san Isidro. Data de la primera mitad del siglo XVI.
Por su parte, la Casa de Cisneros data del año 1537 y está construida en estilo plateresco. Situada entre la calle del Sacramento y la plaza de la Villa, su primer propietario fue Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del cardenal Cisneros (1436–1517), de quien toma su nombre.
Reinado de Felipe II
En 1561, Felipe II (r. 1556–1598) estableció la Corte en Madrid. Tal designación provocó un aumento de la población vertiginoso: de los 10 000 - 20 000 habitantes que podía haber en la villa antes de la capitalidad se pasó a 35 000 - 45 000 en el año 1575 y a más de 100 000 a finales del siglo XVI.
Para hacer frente a este crecimiento demográfico, el Concejo de Madrid, respaldado por la Corona, elaboró un proyecto de ordenación urbanística, consistente en la alineación y ensanchamiento de calles, el derribo de la antigua muralla medieval, la adecuación de la plaza del Arrabal (antecedente de la actual Plaza Mayor) y la construcción de edificios públicos como hospitales, hospicios, orfanatos, instalaciones de abastos y templos religiosos.
Felipe II puso al frente de este plan al arquitecto Juan Bautista de Toledo. Sin embargo, la falta de medios y lentitud burocrática del consistorio y el desinterés mostrado por la Corona en la aportación de recursos ralentizaron su desarrollo. La consecuencia fue un crecimiento urbano rápido y desordenado, que se realizó preferentemente hacia el este del centro histórico, dada la accidentada orografía de la parte occidental, orientada a los barrancos y terraplenes del valle del río Manzanares.
Los nuevos edificios se construyeron siguiendo la dirección de los caminos que partían de la villa y, a su alrededor, surgió un entramado de calles estrechas, aunque dispuestas hipodámicamente. El que conducía hasta Alcalá de Henares (hoy calle de Alcalá) vertebró el crecimiento urbano hacia el este, al igual que el camino que llevaba a San Jerónimo el Real, sobre el que se originó la carrera de San Jerónimo. Por el sudeste, la expansión tomó como eje principal el camino del santuario de Nuestra Señora de Atocha (actual calle de Atocha).
Hacia el sur, las nuevas casas se alinearon alrededor del camino de Toledo (calle de Toledo) y, por el norte, la referencia urbanística estuvo marcada por los caminos de Hortaleza y de Fuencarral (con sus respectivas calles homónimas), si bien hay que tener en cuenta que, en estos dos lados de la ciudad, el crecimiento fue más moderado.
Antes de la capitalidad, en 1535, la superficie de Madrid era de 72 hectáreas, cifra que aumentó hasta 134 en 1565, sólo cuatro años después de establecerse la Corte en la villa. A finales del reinado de Felipe II, el casco urbano ocupaba 282 hectáreas y tenía unos 7590 inmuebles, tres veces más que en 1563 (2250), al poco tiempo de la designación de Madrid como capital.
La intensa actividad inmobiliaria de este periodo no fue suficiente para satisfacer la demanda de viviendas, por parte de cortesanos y sirvientes de la Corona. Tal situación llevó al monarca a promulgar el edicto conocido como Regalía de Aposento, mediante el cual los propietarios de inmuebles de más de una planta estaban obligados a ceder una de ellas a una familia cortesana.
Este decreto favoreció el desarrollo de las llamadas casas a la malicia, un tipo de vivienda con el que sus propietarios intentaban evitar el cumplimiento de la norma, mediante diferentes soluciones (una única planta, compartimentación excesiva de los interiores, ocultación a la vía pública del piso superior...).
En 1590, la Corona y el Concejo crearon la Junta de Policía y Ornato, organismo presidido por el arquitecto Francisco de Mora, con el que se intentó poner fin a los desarreglos urbanísticos provocados por la rápida expansión de la ciudad. La correcta alineación de las calles, mediante la supresión de los recovecos existentes entre los inmuebles, fue uno de sus objetivos.
Felipe II promovió la realización de diferentes infraestructuras urbanas, caso del Puente de Segovia, la calle Real Nueva (actual calle de Segovia) y la Plaza Mayor. Los proyectos inicialmente previstos para estas tres obras no pudieron llevarse a cabo plenamente, adoptándose soluciones menos ambiciosas, ante las limitaciones presupuestarias.
Las dos primeras se enmarcaban dentro del mismo plan, consistente en la creación de una gran avenida, de aire monumental, que, salvando el río Manzanares por el oeste, conectase el antiguo camino de Segovia con el Real Alcázar. Finalmente, sólo pudo ejecutarse el puente (1582–1584), atribuido a Juan de Herrera, mientras que la avenida quedó reducida a unas nivelaciones del terreno sobre el barranco del arroyo de San Pedro y al derribo de varios edificios, que dieron origen a la calle de Segovia, terminada en 1577.
Con respecto a la Plaza Mayor, levantada sobre la antigua plaza del Arrabal, el centro comercial de la villa en aquel entonces, el monarca encargó su diseño a Juan de Herrera en el año 1580. Durante su reinado, se demolieron los edificios primitivos y dieron comienzo las obras de la Casa de la Panadería (1590), proyectada por Diego Sillero. Fue su sucesor, Felipe III, quien dio el impulso definitivo al recinto.
Felipe II continuó con las reformas y ampliaciones del Real Alcázar, iniciadas por su padre, con la edificación de la Torre Dorada, obra de Juan Bautista de Toledo, y la decoración de las distintas dependencias. También ordenó la construcción, en las inmediaciones del palacio, de la Casa del Tesoro, las Caballerizas Reales y la Armería Real. Todos estos conjuntos han desaparecido.
Pero tal vez su proyecto más personal fuese la Casa de Campo, paraje que convirtió en un recinto palaciego y ajardinado para su recreo. Se debe a un diseño de Juan Bautista de Toledo, que siguió el modelo de naturaleza urbanizada, acorde con el gusto renacentista de la época, a modo de conexión con el Monte de El Pardo. De este proyecto sólo se conservan partes del trazado de los jardines y algunos restos del palacete.
Asimismo, fueron levantados distintos edificios religiosos y civiles. El Monasterio de las Descalzas Reales fue fundado en 1559 por Juana de Austria, hermana del monarca, y en 1561 comenzaron las obras del Convento de la Victoria, que, como aquel, también estuvo muy vinculado con la Corona.
En 1583 abrió su puertas el corral de comedias del Teatro del Príncipe (en cuyo solar se levanta ahora el Teatro Español), institución clave en el Siglo de Oro español.15 En 1590, fue inaugurado el Colegio de María de Córdoba y Aragón (actual Palacio del Senado), que toma su nombre de una dama de la reina Ana de Austria, principal impulsora del proyecto.
Entre los palacios nobiliarios, hay que destacar la Casa de las Siete Chimeneas (1574–1577), actual sede del Ministerio de Cultura, situada en la plaza del Rey. Su primer propietario fue Pedro de Ledesma, secretario de Antonio Pérez.
En la calle de Atocha se encontraban las casas de Antonio Pérez y en la plaza de la Paja se halla el Palacio de los Vargas, cuya fachada fue transformada en el siglo XX, adoptándose una solución historicista, a modo de continuación de la contigua Capilla del Obispo.
Reinado de Felipe III
En 1601, pocos años después de subir al trono Felipe III (r. 1598–1621), Madrid perdió la capitalidad a favor de Valladolid. Consiguió recuperarla cinco años después, tras el pago a la Corona de 250 000 ducados y el compromiso por parte del Concejo de abastecer de agua potable al Real Alcázar, entre otras infraestructuras.
Con tal fin, el consistorio realizó los denominados viajes de agua (conducciones desde manantiales cercanos a la villa), entre los cuales cabe destacar el de Amaniel (1614–1616). De ellos también se beneficiaron algunos conventos y palacios, además de los propios vecinos, a través de las fuentes públicas. En 1617 fue creada la llamada Junta de Fuentes, organismo encargado de su mantenimiento y conservación.
Bajo el reinado de Felipe III, se proyectaron numerosos edificios religiosos y civiles, algunos de los cuales fueron inaugurados en la época de Felipe IV. Es el caso de la Colegiata de San Isidro; de la nueva fachada del Real Alcázar (1610–1636), obra de Juan Gómez de Mora, que perduró hasta el incendio del palacio en 1734; y del Convento de los Padres Capuchinos, en El Pardo, fundado por el rey en 1612, cuyo edificio definitivo no pudo comenzarse hasta 1638.
Las nuevas edificaciones se construyeron con mayor calidad arquitectónica que en los periodos anteriores, al tiempo que se impuso un estilo propio, típicamente madrileño, de aire clasicista y de clara influencia herreriana, aunque también se observan rasgos prebarrocos.
Además, se establecieron arquetipos arquitectónicos, que, en relación con las casas palaciegas, quedaron definidos en un trazado de planta rectangular, dos o más alturas de órdenes, portadas manieristas, cubiertas abuhardilladas de pizarra y torres cuadrangulares, por lo general dos, con chapiteles rematados en punta, en la línea escurialense.
Este esquema, uno de los que mejor definen la arquitectura madrileña de los Austrias y de periodos posteriores, empezó a gestarse en tiempos de Felipe III, con ejemplos tan notables como las Casas de la Panadería y de la Carnicería, en la Plaza Mayor; el Palacio del marqués de Camarasa, ubicado en la calle Mayor y sede actual de diferentes dependencias municipales; el proyecto de reconstrucción del Palacio Real de El Pardo, incendiado el 13 de marzo de 1604; y la ya citada fachada del Real Alcázar. No obstante, fue con Felipe IV cuando alcanzó su máxima expresión.
Por su parte, el Palacio de los Consejos (también llamado del duque de Uceda) puede ser considerado un precedente en lo que respecta a la organización del espacio y fachadas, si bien carece de las torres de inspiración herreriana. Fue diseñado por Francisco de Mora, quien contó con la colaboración de Alonso de Trujillo, al frente las obras entre 1608 y 1613.
En cuanto a los templos religiosos, la mayoría de las construcciones utilizó como referencia el modelo jesuítico, de planta de cruz latina, que tiene su origen en la Iglesia del Gesú (Roma, Italia). La Colegiata de San Isidro, que, como se ha referido, fue diseñada en tiempos de Felipe III y terminada con Felipe IV, responde a esta pauta.
Mención especial merece el Real Monasterio de la Encarnación (1611–1616), fundado por Margarita de Austria, esposa del rey. Su fachada, obra de Juan Gómez de Mora (aunque posiblemente proyectada por su tío, Francisco de Mora), fue una de las más imitadas en la arquitectura castellana del siglo XVII y buena parte del XVIII.
Un ejemplo es el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en Loeches (Madrid), que, como aquel, presenta fachada rectangular con pórtico, pilastras a ambos lados y frontón en la parte superior.
La lista de edificios religiosos levantados durante el reinado de Felipe III es amplia. El Convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas (o, sencillamente, de las Trinitarias), del año 1609, se encuentra en el Barrio de las Letras y en él fue enterrado Miguel de Cervantes. Del Convento del Santísimo Sacramento, fundado en 1615 por Cristóbal Gómez de Sandoval y de la Cerda, valido del rey, sólo se conserva su iglesia (actual Catedral Arzobispal Castrense), levantada en tiempos de Carlos II.
El Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras y la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen fueron empezados en 1607 y 1611, respectivamente, y ambos se deben a Miguel de Soria. La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, de 1606, es una de las más singulares del primer tercio del siglo XVII, por su planta oval.21 Su interior está decorado al fresco por Lucas Jordán, Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi.
Las iglesias de San Ildefonso (1619) y de Santos Justo y Pastor (hacia 1620) se encuentran entre las últimas fundaciones religiosas llevadas a cabo antes de la muerte del monarca en 1621. La primera, destruida completamente durante la Guerra Civil Española, fue reconstruida en la década de 1950.
Pero, sin duda, el proyecto urbanístico más importante llevado a cabo por el monarca fue la Plaza Mayor. En 1619, Felipe III finalizó las obras, que había iniciado su antecesor, con un nuevo diseño, firmado y desarrollado por Juan Gómez de Mora. Este arquitecto fue también responsable de la Casa de la Panadería, que preside el conjunto, si bien su aspecto actual corresponde a la reconstrucción realizada por Tomás Román, tras el incendio acaecido en 1672.
Además de este recinto, se procedió a adecuar otras plazas, como la de la Cebada y la desaparecida de Valnadú, esta última resultado de la demolición en el año 1567 de la puerta homónima, en la época de Felipe II. Otro de sus logros urbanísticos fue la reorganización del territorio en las riberas del río Manzanares y en el Real Camino de Valladolid, mediante la eliminación de las compartimentaciones internas y la estructuración de los plantíos.
En el terreno de la escultura, destaca la estatua ecuestre del propio rey, traída desde Italia como obsequio del Gran Duque de Florencia. Realizada en bronce, fue comenzada por Juan de Bolonia y terminada por su discípulo, Pietro Tacca, en 1616.
Estuvo emplazada en la Casa de Campo, recinto que fue objeto de una especial atención por parte del monarca con la construcción de nuevas salas en el palacete (del Mosaico y de las Burlas) y la instalación de diferentes fuentes y adornos en los jardines. En 1848, la escultura fue trasladada al centro de la Plaza Mayor, donde actualmente se exhibe, por orden de Isabel II.
Reinado de Felipe IV
Felipe IV (r. 1621–1665) accedió al trono a la edad de dieciséis años, tras la inesperada muerte de su padre. Tradicionalmente ha sido considerado como un mecenas de las letras y de las artes, principalmente de la pintura. Durante su reinado, Madrid se convirtió en uno de los principales focos culturales de Europa y en el escenario donde se fraguaron muchas de las grandes creaciones del Siglo de Oro español. Además, la ciudad albergó la mayor parte de la colección pictórica del monarca, una de las más importantes de la historia del coleccionismo español
En el ámbito de la arquitectura, se levantaron numerosos edificios civiles y religiosos, al tiempo que se construyó una nueva residencia regia en el entorno del Prado de los Jerónimos, en el lado oriental del casco urbano. El Palacio del Buen Retiro desplazó hacia el este buena parte de la actividad política, social y cultural de la villa, que hasta entonces gravitaba únicamente sobre el Real Alcázar, situado en el extremo occidental.
En líneas generales, la arquitectura palaciega del reinado de Felipe IV siguió el modelo post-escurialense, de rasgos barrocos contenidos, que comenzó a forjarse con Felipe III. Este estándar aparecía en estado puro en el desaparecido Palacio del Buen Retiro, cuyo origen fue el llamado Cuarto Real, un anexo del Monasterio de los Jerónimos, que, desde tiempos de los Reyes Católicos, era frecuentado por la realeza para su descanso y retiro.
Siguiendo una iniciativa del Conde-Duque de Olivares,29 en 1632 Felipe IV ordenó al arquitecto Alonso Carbonel la ampliación del recinto y su conversión en residencia veraniega. El palacio fue concebido como un lugar de recreo, función que quedó remarcada mediante una configuración articulada alrededor de dos grandes patios, diseñados a modo de plazas urbanas.30 La Plaza Principal estaba reservada a la Familia Real, mientras que la Plaza Grande, de mayores dimensiones, era utilizada para la celebración de fiestas, actos lúdico-culturales y eventos taurinos.
La primera fase, correspondiente al núcleo central (Plaza Principal), se concluyó en 1633, sólo un año después de realizarse el encargo. Por su parte, las obras de la Plaza Grande, el Picadero, el Salón de Baile, el Coliseo y los jardines se prolongaron, a lo largo de diferentes etapas, hasta 1640.
El recinto palaciego sufrió graves desperfectos durante la Guerra de la Independencia y, finalmente, fue demolido en la época de Isabel II, ante la imposibilidad de recuperación. Sólo se conservan el Salón de Reinos y el Salón de Baile (o Casón del Buen Retiro), si bien con importantes transformaciones en relación con el diseño original.
En lo que respecta a los jardines, el Parque de El Retiro es heredero del trazado llevado a cabo en la época de Felipe IV, aunque su fisonomía actual responde a múltiples remodelaciones ejecutadas en periodos posteriores, principalmente en los siglos XVIII y XIX. Entre los elementos primitivos que aún se mantienen, cabe citar algunos complejos hidráulicos, como el Estanque Grande y la Ría Chica.
Además del Buen Retiro, el monarca mostró una especial predilección por el Real Sitio de El Pardo, donde mandó construir el Palacio de la Zarzuela, actual residencia de la Familia Real, y ampliar la Torre de la Parada, a partir de un diseño de Juan Gómez de Mora. Este último edificio fue erigido como pabellón de caza por Felipe II y resultó completamente destruido en el siglo XVIII.
La arquitectura civil tiene en el Palacio de Santa Cruz y en la Casa de la Villa, ambos proyectados por Juan Gómez de Mora en el año 1629, dos notables exponentes.
El primero albergó la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y la Cárcel de Corte y, en la actualidad, acoge al Ministerio de Asuntos Exteriores. Se estructura alrededor de dos patios cuadrangulares simétricos, unidos mediante un eje central que sirve de distribuidor y acceso al edificio. La horizontalidad de su fachada principal, que da a la Plaza de la Provincia, queda rota por los torreones laterales de inspiración herreriana y la portada con dos niveles de triple vano. Fue terminado en 1636 y ha sido objeto de numerosas reformas en siglos posteriores.
Por su parte, la Casa de la Villa fue diseñada como sede del gobierno municipal y Cárcel de Villa. Sus obras comenzaron en 1644, quince años después de realizarse el proyecto, y finalizaron en 1696. Junto a Gómez de Mora, colaboraron José de Villarreal, a quien se debe el patio central, Teodoro Ardemans y José del Olmo.
Entre las residencias nobiliarias, figuran el Palacio del duque de Abrantes, construido por Juan Maza entre 1653 y 1655 y transformado sustancialmente en el siglo XIX, y el Palacio de la Moncloa. Este último fue erigido en el año 1642, a iniciativa de Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, conde de Monclova y virrey del Perú, su primer propietario. La estructura actual corresponde a la reconstrucción y ampliación llevadas a cabo en el siglo XX, tras los daños sufridos durante la Guerra Civil.
La arquitectura religiosa del reinado de Felipe IV presenta dos fases, coincidentes con los procesos evolutivos que se dieron en el arte barroco español a lo largo del siglo XVII.
En la primera mitad, se mantuvo la austeridad geométrica y espacial, arrastrada del estilo herreriano, con escasos y calculados motivos ornamentales, salvo en los interiores, que, en clara contraposición, aparecían profusamente decorados. En la segunda mitad del siglo, el gusto por las formas favoreció un progresivo alejamiento del clasicismo y la incorporación de motivos naturalistas en las fachadas.
Dentro de la primera corriente, que puede ser denominada como barroco clasicista, se encuentran la Colegiata de San Isidro, la Ermita de San Antonio de los Portugueses y el Convento de San Plácido.
La Colegiata de San Isidro (1622–1664) fue fundada como iglesia del antiguo Colegio Imperial, situado dentro del mismo complejo. El templo se debe a un proyecto del hermano jesuita Pedro Sánchez de hacia 1620, iniciándose su construcción en 1622. A su muerte, en 1633, se hará cargo de la obra el hermano Francisco Bautista junto con Melchor de Bueras. Es de planta de cruz latina y destaca por su fachada monumental, realizada en piedra de granito y flanqueada por dos torres en los lados. Fue la catedral provisional de Madrid desde 1885 hasta 1993.
La Ermita de San Antonio de los Portugueses estuvo ubicada en una isla artificial, en medio de un estanque lobulado, dentro de los Jardines del Buen Retiro. Fue edificada entre 1635 y 1637 por Alonso Carbonel y derribada en 1761, para levantar, sobre su solar, la Real Fábrica de Porcelana de la China, igualmente desaparecida. Su torre cuadrangular, rematada con chapitel herreriano, y su suntuosa portada, configurada por cuatro grandes columnas de mármol blanco y capiteles de mármol negro, eran sus elementos más notables.
El edificio actual del Convento de San Plácido, obra de Lorenzo de San Nicolás, data de 1641. La decoración interior es la parte más sobresaliente y en él se conserva un Cristo yacente de Gregorio Fernández.
Conforme fue avanzando el siglo XVII, los exteriores sobrios fueron perdiendo vigencia y se impuso un estilo plenamente barroco, sin apenas concesiones al clasicismo. Esta evolución puede apreciarse en la ya citada Casa de la Villa, que, dado su prolongado proceso de construcción (el diseño se hizo en 1629 y el edificio se terminó en 1696), fue incorporando diferentes elementos ornamentales en su fachada clasicista, acordes con las nuevas tendencias.
La Capilla de San Isidro ejemplifica el apogeo del barroco. Fue construida como un anejo de la iglesia de origen medieval de San Andrés para albergar los restos mortales de san Isidro. La primera piedra se puso en 1642, a partir de un proyecto de Pedro de la Torre. En 1657, José de Villarreal realizó un segundo proyecto, cuyas obras fueron inauguradas por Felipe IV y su esposa Mariana de Austria en un acto institucional. Fue terminada en 1699.
Junto a la basílica neoclásica de San Francisco el Grande (siglo XVIII), se halla la Capilla del santo Cristo de los Dolores para la Venerable Orden Tercera de San Francisco (1662–1668), realizada por el arquitecto Francisco Bautista. En su interior sobresale la decoración barroca, con especial mención al baldaquino, hecho en maderas, jaspes y mármoles, donde se guarda la talla del Cristo de los Dolores.
El Convento de Nuestra Señora de la Concepción o de las Góngoras es otro ejemplo del barroco madrileño. Debe su nombre a Juan Jiménez de Góngora, ministro del Consejo de Castilla, quien procedió a su creación, por encargo directo del rey, como ofrenda por el nacimiento de su hijo Carlos (a la postre Carlos II). Fue inaugurado en 1665 y ampliado en 1669, según un proyecto de Manuel del Olmo.
Dentro del capítulo de arquitectura religiosa, también hay que destacar la reconstrucción de la iglesia medieval de San Ginés, llevada a cabo, a partir de 1645, por el arquitecto Juan Ruiz. Es de planta de cruz latina, de tres naves, con crucero y cúpula.
Escultura
Las numerosas fundaciones religiosas llevadas a cabo con Felipe IV generaron una importante actividad escultórica, destinada a la realización de tallas y retablos. Hacia 1646 se estableció en la Corte Manuel Pereira, a quien se debe el retablo de la Iglesia de San Andrés, desaparecido durante la Guerra Civil, y la estatua de San Bruno, considerada una de sus obras maestras, que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Fuera del ámbito religioso, la producción escultórica se desarrolló a través de dos vías: la ornamentación de calles y plazas, mediante la construcción de fuentes artísticas (es el caso de la Fuente de Orfeo, diseñada por Juan Gómez de Mora y terminada en 1629), y los encargos reales, entre los que sobresale la estatua ecuestre de Felipe IV (1634–1640).
Se trata de las primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus patas traseras.34 Es obra de Pietro Tacca, quien trabajó sobre unos bocetos hechos por Velázquez y, según la tradición, contó con el asesoramiento científico de Galileo Galilei. Conocida como el caballo de bronce, estuvo inialmente en el Palacio del Buen Retiro y, en tiempos de Isabel II, fue trasladada a la Plaza de Oriente, su actual ubicación.
En el terreno urbanístico, Felipe IV ordenó la construcción de una cerca alrededor del casco urbano, mediante la cual quedaron establecidos los nuevos límites de la villa, tras los procesos expansivos de los periodos anteriores. Desde la fundación de Madrid en el siglo IX, había sido costumbre cercar el caserío, bien con una finalidad defensiva (murallas musulmana y cristiana), bien para el control fiscal de los abastos e inmigración (cerca medieval de los arrabales y Cerca de Felipe II).
La Cerca de Felipe IV provocó varios efectos en el desarrollo urbano: por un lado, impidió la expansión horizontal de Madrid hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue demolida y pudieron acometerse los primeros ensanches; y, por otro, favoreció un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas, viviendas dispuestas en varias alturas y organizadas en corredera, alrededor de un gran patio común.
De la citada cerca, realizada en ladrillo y mampostería, aún se mantienen en pie algunos restos, como los situados en la Ronda de Segovia, en los alrededores de la Puerta de Toledo.
El Puente de Toledo es otro de los proyectos urbanísticos impulsados por el rey. Su función era enlazar directamente el casco urbano con el camino de Toledo, salvando el río Manzanares por la parte suroccidental de la ciudad. Fue construido por José de Villarreal entre 1649 y 1660, a partir de un proyecto de Juan Gómez de Mora.
El puente quedó destruido en una riada y en 1671, durante el reinado de Carlos II, se levantó uno nuevo, que también desapareció por los mismos motivos. La estructura definitiva que ha llegado a la actualidad corresponde al primer tercio del siglo XVIII y es obra de Pedro de Ribera.
Reinado de Carlos II
Con la llegada al trono de Carlos II (r. 1665–1700), se frenó el ritmo constructor del reinado anterior, sobre todo en lo que respecta a las edificaciones civiles. Entre éstas, tan sólo cabe mencionar la Puerta de Felipe IV (1680), que, pese a su nombre, fue erigida en honor de María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II. Trazada por Melchor Bueras, estuvo inicialmente emplazada en la Carrera de San Jerónimo, hasta su traslado, a mediados del siglo XIX, a la calle de Alfonso XII, donde sirve de acceso al Parque de El Retiro.
En cuanto a las fundaciones religiosas, se levantaron algunos templos de interés artístico, que abandonaron definitivamente el aspecto austero de la primera mitad del siglo XVII e incorporaron plenamente las tendencias barrocas.
Es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, que forma parte del convento homónimo. Fue trazada en el año 1668 por el arquitecto Sebastián Herrera Barnuevo, si bien su proyecto fue transformado por Gaspar de la Peña, Juan de Torija, Pedro de la Torre, Francisco Aspur y Pedro de Ribera, que intervinieron, en diferentes fases, hasta la conclusión del conjunto en 1720. El edificio destaca por su exterior profusamente ornamentado, en especial la torre que flanquea uno de sus lados, con abundantes motivos naturalistas en su parte superior y alrededor de los vanos.
El gusto por las formas también está presente en la Iglesia de las Calatravas (1670–1678), situada en la calle de Alcalá. Se debe a un diseño de fray Lorenzo de San Nicolás, terminado por Isidro Martínez y Gregorio Garrote. Presenta planta de cruz latina y, en su crucero, se alza una cúpula con tambor de ocho vanos, cuatro abiertos y cuatro cegados. La capilla mayor está adornada con un retablo de José Benito de Churriguera, realizado en tiempos de Felipe V.
Del Monasterio del santísimo Sacramento, fundado por Cristóbal Gómez de Sandoval en la época de Felipe IV, sólo se conserva su iglesia, actual Catedral Arzobispal Castrense. El templo se construyó con Carlos II, entre 1671 y 1744, a partir de un proyecto firmado por Francisco Bautista, Manuel del Olmo y Bartolomé Hurtado García.
Su fachada, labrada en sillares de granito, se estructura en tres niveles horizontales y está rematada por un frontón circular. La decoración exterior consiste en diferentes molduras que recorren los vanos, con motivos naturales, y en un relieve dedicado a san Benito y san Bernardo, instalado en el nivel intermedio.
Pese a las corrientes barrocas del momento, el Convento de las Comendadoras de Santiago se aproxima más al arquetipo arquitectónico de la primera mitad del reinado de Felipe IV, caracterizado por su sobriedad. El edificio, que empezó a construirse en 1667, destaca por su iglesia, de planta de cruz griega, fachada inspirada en el modelo del Real Monasterio de la Encarnación y torres con chapiteles herrerianos en los lados.
Jeje primer intento de youwhatwhat , en #Venezuela les solemos decir al #Gecko , #tuqueque :) se les suele ver de noche trepando las paredes en busca de insectos #origami #diseño de Ricardo Foschi Plegado por mi desde CP:) #papiroflexia #art #design
Orden:Falconiformes
Familia:Falconidae
Género:Phalcoboenus
Nombres comunes: Matamico andino, matamico cordillero, carancho andino, corequenque, caracara cordillerano, caracara andino, caracara montañero y carancho cordillerano, Chinalinda.
Nombre cientifico :Phalcoboenus megalopterus
Nombre ingles:Mountain caracara
Lugar de captura: Farellones, Chile
Por: Cimarron mayor Panta
Preso por la melacolía cimarrónica. Uno de los días más hermosos de mi vida gracias a Sergio Bitran y compañía!!No olviden que la melancolía cimarrónica es la alegría de estar triste y sentirse lejos.
EL DULCE ABISMO ( S. Rodriguez)
www.youtube.com/watch?v=Xl8flnlGMKc
Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre
amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por si mismo
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo
Amada,
supón que no hay remedio
remedio es todo lo que intento
amada.
toma este pensamiento
colócalo en el centro de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo
Amada,
supón que en el olvido
la noche me deja prisionero
amada,
habrá un lucero nuevo
que no estará vencido de luz y de optimismo
y habrá un sinfín latente bajo el dulce abismo
y habrá un sinfín latente bajo el dulce abismo
Amada,
la claridad me cerca
yo parto, tu guardarás el huerto
amada,
regresaré despierto
otra mañana terca de música y lirismo
regresaré del sol que alumbra el dulce abismo
regresaré del sol que alumbra el dulce abismo
Un gran abrazo y las gracias infinitas a mi amigo Sergio Bitran por ese hermoso día en Farellones
Cimarrón mayor Panta.