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First Appearance - World's Finest Comics #57 (March 1952)
There's a new crime boss leading the Gotham underworld known as Kingpin, but nobody, not even the mobsters, know his true identity. During a TV broadcast Batman states that the leader could be a respected citizen or neighbor. Kingpin decides to use this information, and begins rumours that Bruce Wayne is the crime boss. Clues keep popping up indicating that this rumour is true- such as diamond dust being found on his suit after mobsters broke in to a jewlery, and a bullet proof vest arriving to his house while the Commisioner was around. Bruce Wayne decides to use this rumour to his advantage however, and calls a meeting of gang leaders, who by now all believe the rumours themselves. The real Kingpin finds out and takes charge of the meeting telling them all that he isn't Bruce Wayne. Meanwhile Batman has captured one of the gang leaders, disguised himself to look like him and is part of the meeting. The Kingpin, who always leaves his meeting first so that no one can find out his identity is captured by Robin, who has been waiting outside, and Batman beats down the gang leaders. Kingpin's identity is revealed as Hartley, a friend of Bruce Wayne's, who had been placing the clues on Bruce Wayne to reinforce the rumours.
Just a Boss doing Boss Tings. Thanks for letting me borrow ya bag bubs! Leon VU comes in several colors these is fiya! #ShopHyped
Boss is always very photogenic.
We still have many flowers here although the autumn has began.
Have a wonderful weekend, my dear Flickr Friends.
On the Farne Islands that is looked after by the National Trust.
Grey seals on the rocks and looked at this and the dark one is the male and the others female.
To me he is saying, "I am the boss" and the females are smiling and thinking "In your dreams"
Glasson Dock's BOSS RH30 forklift placing palletised fertilizer on the back end of Millican's ERF and 3 axle flat on 20/3/95
July 29, 2013
Boss passed away this morning by heart failure.
11 years and 8 months old.
He had been treated with medicine since end of March.
He was in stable condition, but he took a sudden turn for the worse yesterday.
I think he didn't suffer.
I will never forget the days I shared with him.
Había magia, como dice ‘Thunder Road’, en una noche todavía por cuajar. En cuanto El Molinón, aún de día, intuyó que Bruce Springsteen iba a asomarse al escenario, saludó con un rugido lo que quisiera que el ‘Jefe’ se guardase en la manga para un concierto único en todos los sentidos: un aforo relativamente pequeño, una sola fecha en España y, lo que suele ser más indicativo de un repertorio para el recuerdo, un Springsteen relajado, descansado, con días más que suficientes por delante y por detrás del concierto para exprimir su estado de forma.
Pasaban dos minutos de las nueve y media cuando el ‘Boss’ irrumpió sobre el escenario con su banda. Al máximo. Antes, el público ya había ovacionado a su mismísima madre, acomodada con sus 90 años en la ‘Tribunona’. «¡Buenas noches, Gijón!» fue el saludadísimo ‘hola’ y ya, sin más, sin concesiones: ‘My Love Will Not Let you Down’, una habitual de sus últimos conciertos pese a que no ha llegado a incluirla nunca en un disco. ‘Out in the Street’, de ‘The River’, fue el segundo plato de una noche que siguió, potente, con la popular ‘Better Days’, la primera de muchas, muchísimas, a petición del público. ‘Ain’t Good Enough For You’, de ‘The Promise’, dio paso al también primer préstamo: ‘Travellin’ Band’, de la Creedence Clearwater Revival.
Solventó tras ella el trámite imprescindible de ‘Wrecking Ball’, la canción que da título al disco y la gira. Carne de directo –estrenó la canción en su gira anterior, mucho antes de llevarla al estudio–, sirvió asimismo para descubrir a ese Bruce que, según había adelantado, ya está trabajando en algo nuevo, y que se ha propuesto sacarle todo el partido a su sección de vientos. Sonaron un puñado de canciones más y el ‘Boss’ siguió, in crescendo, con los guiños al público. Otro «¡Buenas noches Gijón», esta vez acompañado de un «¡ya estáis aquí otra vez!», todo en español, desató pasiones, tantas como su interpelación directa, ya en su idioma: «Tenemos una misión que cumplir esta noche, que no podemos conseguir por nosotros mismos. ¡Os necesitamos!». Y hasta una alusión directa a la crisis, leída de una nota a pie de escenario: «Corren malos tiempos en América, en España y en Gijón. Esta canción se la dedicamos a la esperanza en tiempos mejores. Y a los pobres. Y a Proyecto Hombre». Así arrancó ‘Jake of all Trades’. Y poco después llegaba la mismísima ‘The River’; para entonces no quedaba una garganta en El Molinón que no estuviese cantando con su ‘Jefe’.
Llegó ‘Atlantic City’ y Gijón volvió a disfrutar después con el ‘You Can Look (But you Better not Touch)’ en su encarnación rockera, tras haberle dado varias vueltas de tuerca en la gira que hizo con su macrobanda de folk en 2006. Llegó ‘Darlinton County’, de ‘Born in the USA’. Y llegó ‘Because the Night’, con un espectacular solo de más de tres minutos cortesía de Nils Lofgren y su guitarra.
El de ayer fue un concierto por y para el público, siempre lo son los de Springsteen, pero en ocasiones se entrega incluso más. Anoche sucedió. Lo demostró subiendo al escenario carteles y más carteles con peticiones del público. Y lo demostró con ‘Spirit in the Night’, una de las canciones estrella’; con ‘She’s the One’, y hasta con ‘Rosalita (Come Out Tonight)’, uno de esos temas de sus comienzos que toca muy poco en directo, entre otras cosas porque la historia de ‘Rosie’ y su noche se extiende más que muchas otras. Rocanrolero hasta la extenuación.
‘Waitin’ on a Sunny Day’ fue otro de los momentos estelares, y eso que prácticamente no la cantó, porque dejó que lo hiciera el público. El mismo de entre el que sacó hasta a dos niños, uno de siete años y otro de cinco, y a otras tantas chicas, a una para bailar y a otra para ofrecerle una guitarra, en distintos momentos de la noche. Y mientras, la emocionante ‘Drive all Night’ –otra vez de ‘The River’, una de sus grandes baladas– o ‘Badlands’ –la canción que le inspiró la película deTerrence Malick allá por el ‘Darkness on the Edge of Town’ de 1978– precedían al ‘Light of Day’ con el que cerró el cuerpo principal de un directo de 22 canciones encadenadas. Pero quedaba más. Mucho más. De hecho en ese momento solo el pequeño de siete años había subido al escenario.
Tras los saludos de la banda y sin siquiera apearse la guitarra, Springsteen volvió al público y se hizo con el enésimo cartel: y empezó a sonar ‘Radio Nowhere’. Por si no había sido suficiente, ‘Born in the USA’ se enganchó con ‘Born to Run’. En ese momento, pasada muy larga la medianoche, El Molinón parecía a punto de caer. Y muy a punto estuvo de hacerlo con el ‘Twist and Shout’ de los Beatles y hasta con ‘La Bamba’, el guiño al que fue y será su único concierto en España de la gira.
Con el titánico esfuerzo a las espaldas, y la noche ya completamente cerrada sobre un Molinón sudoroso, extenuado, pero siempre pidiendo más, Springsteen parecía haber puesto final a un concierto memorable. La E Street se iba, pero su ‘Jefe’, no. Con su guitarra acústica en ristre dio las gracias, confesó que su mujer le había contado maravillas de Gijón, donde estuvo este verano acompañando a su hija en el Hípico, y se embarcó en ‘Thunder Road’, la canción con la que puso punto y final a una noche que bien podría haber sido una celebración de diez años en diez años entre viejos amigos. Siempre con la sospecha de que esta puede ser la última, con la pregunta de dónde estaremos en 2023. Pero con la certeza, eso sí, de que lo ocurrido anoche llegó para quedarse. Memorable Bruce.
El Comercio 27/06/2013