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Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Fotos por Cortesia de Alejandro Blanco
www.flickr.com/photos/alejandro5000
HISTORIA Y ARTE
Se ha llegado a afirmar que San Juan de los Reyes es el primer monumento de Toledo que no adopta la más leve señal del arte árabe o mudéjar, queriendo defender con ello que su estilo pertenece a la gran corriente occidentalista que invadió Castilla a mediados del siglo XV. Si esta opinión ha podido ser defendida para hacer resaltar la innovación que el arte gótico-flamenco supone, no sólo para Toledo sino para toda la cultura española de la época de los Reyes Católicos, no es menos cierto que el cruce del arte gótico-flamenco con la tradición islámica y medieval en España va hacer de San Juan de los Reyes un monumento muy peculiar. En efecto, las formas europeas, debido a su inserción en las formas autóctonas mudéjares- debidamente matizadas - conseguirán hacer de él la obra más representativa de un arte nuevo y original, arte que será llamado hispano-flamenco, conocido también por arte isabelino.
Dos grandes corrientes históricas, la política y la religiosa van a servir de matiz para la fundación de San Juan de los Reyes. Fue Isabel de Castilla quien mando construir este monumento, templo votivo y memorial a la vez de la victoria obtenida el 1 de marzo de 1476 en los campos de Toro (Zamora), al derrotar los ejércitos de Fernando de Aragón a la facción contraria que favorecía a los secuaces de Juana la Beltraneja, presunta hija de Enrique IV,apoyada por las pretensiones al trono castellano de Alfonso V, rey de Portugal. Fue esta victoria la que abrió a Isabel las puertas de su glorioso reinado y en Toledo quiso dejar memoria histórica, a la vez que lugar sagrado donde sepultar sus restos mortales y los de su esposo. Este motivo condicionaría toda la arquitectura de la edificación, si bien circunstancias posteriores desaconsejarían semejante empeño inicial. La devoción de la casa Trastamara al apóstol San Juan evangelista (Juan le llamaban padres y abuelos) halló en Isabel un motivo más para dedicarlo al santo de su devoción personal, como dejaría constancia en el escudo de armas con el águila nimbada del discípulo de Cristo.
Resuelta la guerra de sucesión al trono de Castilla, un nuevo motivo habría de interferirse, esta vez para la dedicación del monasterio a la memoria de San Francisco de Asís y residencia de sus hijos en la inmortal Toledo.
La construcción del monasterio comenzó hacia el 1477, figurando como arquitecto principal Juan Guas (1433-1496). En 1484 es nombrado aparejador de las obras de la catedral toledana, simultaneando su actividad entre Segovia y el propio San Juan de los Reyes. Sigue en importancia Simón de Colonia (1450-1511), llamado a la muerte de Juan Guas "para informar y dar trazas para la terminación de San Juan de los Reyes." Entre los decoradores y escultores principales destacamos Antón y Enrique, hijos de Egas Cueman. La obra se realizó en varias etapas: iglesia-cimborrio (1486), decoración del crucero (1490), edificación del Claustro bajo (1495) y edificación definitiva del monasterio, concluyendo hacia el 1525-26 (gracias al interés que le prestó Carlos V, tras la muerte de la reina Isabel, su abuela materna).
Por efectos de la guerra de la Independencia (1808) y de la posterior desamortización y exclaustración (1836), tanto el monasterio como la iglesia y claustros se vieron lastimosamente danados en parte ruinosos, por lo que en 1883 se inició la obra de restauración a cargo de los arquitectos Arturo Melida y Cecilio Bejar. La Academia de Bellas Artes y más tarde, después de la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas, consiguieron su terminación, siendo su último impulsor Moreno Torres. Se entregó el monumento a la Orden Franciscana en 1954 y la iglesia se abrió al culto en 1967.
VISTA EXTERIOR
El esbelto cimborrio que podemos contemplar hace funciones de torre, gran cápsula geométrica que coronaría el monumental mausoleo, según la idea primigenia de servir cual panteón real al enterramiento de Fernando e Isabel.
Del mismo modo, el visitante puede observar mejor lo que podríamos llamar primer intento de influencia mudéjar; nos referimos al planteamiento geométrico del volumen, que en el cimborrio presenta figura octogonal, geometrización muy del gusto oriental, que en San Juan de los Reyes es vertida del ladrillo a la piedra.
Los ventanales habrían de procurar luz y ventilación al interior, con lo que la estructura torreada ganaría en prestancia por sus decoradas vidrieras; medidas de seguridad arquitectónica aconsejarían cegarlos terminándose su construcción. Aún así, las cresterías caladas del cimborrio y templo, más la abundancia de agujas volatilizan y dan ingravidaez al conjunto de dura piedra berroqueña. Un espigón, rematado por veleta y cruz, señala el punto elevado y concéntrico del octógono piramidal; la espadaña sobresale frontalmente con sus espaciosos claros y un pequeño campanil que presenta doble pináculo, único en su género, completan la airosa silueta de San Juan de los Reyes.
FACHADA
La portada principal o de ingreso al templo, que hoy se ve al poniente, fue abierta con posterioridad y labrada según diseño de Covarrubias, pero se realizó muchos años más tarde (1606-10), cuando se había perdido el gusto por el gótico, la que algún autor llama, humorísticamente, "semigótica y semirenacentista", o sea, ni una cosa ni otra. Ostenta variedad de esculturas de santos franciscanos que cortejan la imagen elevada de San Juan Evangelista, dentro de un arco conopial. Escudo y cruz coronan el conjunto entre yugos y flechas. Dos soldados, con cota y manto romanos, vigilan la entrada desde la altura de unos contra-fuertes, apunte de renacimiento fuera de lugar.
CADENAS
Motivo de extrañeza para el visitante es la presencia de la "tracería" (horizontal y vertical) de cadenas que en su día serían más numerosas. Son restos y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos rescatados de las batallas de Málaga y Almería (1485-86) y que ellos mismos trasladaron hasta Toledo como exvotos de perenne agradecimiento a Dios y a su Reina.
NAVE PRINCIPAL
Conforme al estilo gótico del tiempo, la planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos poco salientes. La nave central mide 55 metros de longitud, 12 de anchura, 20 la nave del crucero, más 30 de altitud. Está dividida en cuatro cuerpos con sus correspondientes bóvedas de crucería, abriéndose entre los pilares sendas capillas a uno y otro lado, poco entrantes, en un intento semidecorativo y funcional.
Los pilares van cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles afiligranados, referentes a santos o personajes bíblicos de no fácil identificación. Los nervios o palmas góticas de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que acusa influencia alemana. Apliques y florones rematan las junturas de los nervios, con un escudo central y numerosos signos de yugos y haces de flechas e iniciales coronadas de los Reyes, como si de un cielo estrellado se tratase.
Una tracería rematada con adorno vegetal recorre todo el perímetro de la nave, dividiendo los lienzos laterales en dos partes y subrayando, entre cenefas, una inscripción castellana en caracteres góticos, de derecha a izquierda, que dice así:
"ESTE MONESTERIO E IGLIA MANDARON HASER LOS MUY ESCLARESCIDOS PRINCIPES E SEÑORES DO HERNANDO E DOÑA YSABEL REY E REYNA DE CASTILLA DE LEON DE ARAGON DE CECILIA LOS CUALES SEÑORES POR BIENAVENTURADO MATRIMONIO SE IUTARO LOS DICHOS REYNOS SEYENDO EL DICHO SEÑOR Y SEÑORA Y SEÑOR NATURAL DE ARAGON Y CECILIA Y SEYENDO LA DICHA SEÑORA REYNA Y SEÑORA NATURAL DE LOS REYNOS DE CASTILLA Y DE LEON EL CUAL FUNDARON A GLIA DE NRO SEÑOR DIOS Y DE LA BIENAVENTURADA MADRE SUYA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA Y POR ESPECIAL DEVOCION QUE TUVIERON".
CRUCERO Y CIMBORRIO
Recordando que el templo estaba destinado para panteón de los Reyes y, por consiguiente, que los túmulos habían de ser colocados en el centro mismo de la iglesia, bajo la estrella del alto cimborrio y el cruce mismo de las naves, no puede sorprendernos que su autor haya reservado lo mejor de la decoración para este lugar que llamamos Crucero.
En la decoración repetitiva de los temas sobresale, en primer lugar, la de los escudos reales, agarrados y sostenidos por águilas y leones, seis a la derecha, seis a la izquierda, doce en total, como si de un apostolado se tratase. Las águilas están nimbadas en sus cabezas rítmicas por halos de santidad, en expresió del águila de Patmos, a quien el monumento está dedicado y que los Reyes hicieron suya junto al escudo monárquico.
Maravilla del arte gótico-flamenco que admira a cuantos lo contemplan es el cimborrio o lucernario octogonal, comenzado por Juan Guas y terminado, a su muerte, por Simón de Colonia, como se desprende de la decoración estrellada de su bóveda, de inspiración alemana y que recuerda el mudéjar por su geometrismo. Lleva ocho ventanales, que en su origen debieron pensarse vidriados para iluminar el Crucero, pero que dificultades de estabilidad aconsejarán cegarlos. Ocho ángeles sostienen, sobre sus hombros, sencillos capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda; en los ángulos, vistosas pechinas que simulan tribunas decoran el total de la geométrica cúpula.
CAPILLA MAYOR Y RETABLO
En cuanto al retablo del presbiterio, el original desapareció víctima de la guerra napoleónica. El actual proviene, desde el siglo pasado, del Hospital de Santa Cruz de Toledo, fundado por don Pedro González de Mendoza, Cardenal de la Santa Cruz de Jerusalén. Su autor es Francisco de Coomontes, entallador y pintor, según consta en el contrato: "el dicho retablo a de hazer, ansí la talla como la obra de pinzel".
Las pinturas son alusivas a la historia de la invención de la Cruz por Santa Elena; a los pasos de la pasión, Caida y Descendimiento, el autor añade la del longevo padre de Judas Iscariote, encontrando para Santa Elena las tres cruces del Gólgota; asímismo, a la derecha, la de la milagrosa resurrección de un muerto al contacto de la verdadera cruz de Cristo, milagro que permitió identificarla de entre las de los otros crucificados ladrones. En las calles laterales van pinturas que representan la flagelación, el "Ecce Homo", la Resurrección y la Bajada al Limbo. En su parte inferior, santos Doctores al centro, y Profetas del Antiguo Testamento en sus ángulos, ataviados a la usanza del tiempo. En la calle central, de arriba a abajo, un Calvario con María y Juan evangelista; una talla de San Juan, obra actual de Félix Granda, que sustituye a un conjunto con Santa Elena y la Cruz, acompañada por San Pedro y el Cardenal, orante; un relieve con la Virgen y el Niño; en lugar del original sagrario, desaparecido, un precioso retablito plateresco con la imagen de San Francisco de Asis, de la escuela de José de Mora. En las entrecalles, un apostolado pintado al óleo, con profusión de cruces de Jerusalén, armas del Cardenal, signos de la Pasión y medallones decorativos.
PÚLPITO Y TRIBUNAS
El púlpito, hexagonal, es del tiempo, con entrada por el lado del claustro, hoy impracticable. Según Gaspar Gómez de la Serna, es de componente mudéjar del estilo isabelino.
Pero, donde el derroche de ornamentación llega a ser desbordante, como si de una yesería árabe se tratara, es en las tribunas reales, sin duda lo más llamativo de la decoración. Nacen las tribunas a mitad de los pilares, dobles o bifrontes, con paneles a modo de trapecios, donde resaltan repetitivamente potentes y coronadas iniciales de los Reyes, entre emblemas de yugos y flechas. Pequeñísimas estatuas con ménsulas y doseles primorosos decoran el soporte, también bifronte, de extraño diseño poliédrico, hasta terminar en los antepechos de las tribunas propiamente dichas, monumental encaje en piedra de primoroso calado flamígero. La ornamentación vegetal, tan característica de este estilo, ha prestado sus ramas, hojas y flores para enriquecer una de las obras de arte mejor definidas en la historia: estilo isabelino.
CAPILLAS LATERALES
Correspondiendo a los cuatro cuerpos de la nave, ocho capillas (cuatro a cada lado) se abren al centro de la iglesia, de las que sólo cuatro (dos a cada lado) son de interés para el visitante.
A mano derecha, según se mira de frente, se encuentra la capilla de San Ildefonso, a la que corresponde un lienzo del siglo XVIII sobre el santo toledano, catalogado como trabajo de Ricci. Hoy también llamada "capilla de San Francisco", por contener una talla de dicho santo, fundador de la Orden.
Más abajo se ubica la capilla de la Inmaculada, con bella talla de la Concepción, siglo XVII, de la escuela castellana, proveniente del franciscano convento de Arévalo (Ávila) y donada al monasterio por la comunidad franciscana de Pastrana (Guadalajara) en 1968. Los cuadros representan a Juan Duns Escoto, que ora delante de una imagen mariana, y a Alejandro de Hales, profesor de la Sorbona de París, maestros de la escuela franciscana, defensores del dogma inmaculista. Sus autores son desconocidos, y provienen también de Pastrana, si bien pertenecían a Santa María de Jesœs, de Alcalá de Henares.
A la izquierda, junto al Coro, la llamada capilla del Cristo de la Buena Muerte, con una talla en color natural de la madera, del artista toledano Guerrero Corrales. El cuadro del Descendimiento es de Morales. Esta capilla está destinada también a la celebración del Sacramento de la Reconciliación (en ella se encuentran dos confesonarios), y junto a ella, a su derecha, se halla la capilla del Santísimo, donde se guarda habitualmente la Reserva del Santísimo y en donde se celebra la Eucaristía con bastante frecuencia.
Finalmente, junto al crucero, la capilla de Don Pedro de Ayala, que como quiere la inscripción latina, fue obispo de Canarias, decano y consejero real de la iglesia toledana. El sarcófago, deteriorado, se encuentra hoy en el museo toledano de Santa Cruz. Encontramos también en esta capilla la imagen de San Antonio de Padua, santo de gran tradición franciscana y conocida devoción popular.
CORO Y SACRISTÍA
El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y apliques originales, embellecida la balaustrada con crescería calada, rematada en los ángulos por pequeñas tribunas corales. "A lo largo del arco estaba escrito, con letras doradas en campo azul, el texto siguiente:
"MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL EN EL PRIMER INSTANTE DE SU SER"
desaparecido en la restauración del siglo pasado" (Ramón Parro) y que da testimonio de la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción en 1616 por los moradores del monasterio.
En el centro del arco, entre signos isabelinos, un heraldo real, arrodillado sobre ambón, presenta armas, que la tradición quiere que sea autorretrato de Juan Guas, como se sabe, autor del monumento.
La sacristía, una espaciosa y elevada nave blanqueada, impresiona al visitante por sus tres bóvedas de crucería, de gusto germánico, con claves en forma de florones en la intersección de sus arcos. Hoy no tiene más función que servir de tránsito para la visita del interior.
Reliquia del siglo XVIII ha quedado la hornacina arqueada en que un difunto yaciente, en actitud de erguirse sobre sí mismo, parece poner en sus labios la frase latina que figura en el testero y que traducida al castellano, dice así: "Espero, en tanto me llega la resurrección" (Job 14, 14). Parece insinuar que dicha sala fue algún tiempo dedicada a servir de enterramiento a los religiosos de la Comunidad.
PATIO
Los veinte ventanales que abren luces (cinco por cada lienzo) son de arco conopial y las columnas de la balaustrada le dan clara nota renacentista. De cada al patio, los ventanales centrales llevan águilas (sin halos de santidad) que sostienen escudos reales entre yugos y haces de flechas. Una crestería corrida bordea todo el tejado, ocultándolo, y está tejida con arcos minuciosos de medio punto entramados con los de estilo mudéjar, coronados por decoración vegetal en forma de trifolios. Los pináculos o agujas le dan mayor altura, salvando así la simetría con el claustro bajo.
Motivo inquietante para el que lo advierte es el sistema de gárgolas que sirven de aliviadero a las aguas recogidas del tejado y que son extrañas al estilo gótico. Según el profesor Azcárate, sus formas inverosímiles y estrambóticas pertenecen al gusto romántico de la restauración del siglo pasado, cuya presencia se presta a confusión con el estilo hispano-flamenco, con el que no tienen ninguna relación.
CLAUSTRO
Para visitar los claustros, partiendo del Crucero, se atraviesa una bellísima portada, típica del arte flamenco, observándose un bajo-relieve a la altura del arco, donde ángeles arrodillados, con túnicas de abundantes pliegues, presentan el emblema de las Cinco Llagas, patrimonio de la Orden de San Francisco, al que rodean con el cordón franciscano. En la parte correspondiente al Claustro, la misma portada, más embellecida si cabe, ostenta otro bajo-relieve, con la Verónica, que, tocada a la usanza del tiempo, muestra un lienzo con la Santa Faz, entre dos ángeles, también arrodillados, policromadas las formas.
El Claustro bajo está pensado como continuación del templo, por lo que no es de extrañar que coincidan bóvedas, ventanales y profusión de esculturas con los conocidos ambones y guardapolvos afiligranados, tan característicos del arte ojival. La composición rítmica y repetitiva de los motivos compite con una desconcertante riqueza decorativa de la naturaleza, a la que evoca con gran sentido realista. Tiene 30 metros de largo por lienzo, 4,20 de ancho y 8 de altura. La bella disposición de sus veinte ventanales (cinco por lienzo), con arquería arborescente y calada que imita celosías (Gaya Nuóo), más la ornamentación no repetida de sus archivoltas, consigue un efecto tal de luces y sombras, propio del gótico, que impresiona al visitante.
La escalera que conduce al Claustro alto es típicamente española, de cuatro tramos en caja cuadrada. Fernando Marías la adjudica a Egas, dada la semejanza que tiene con la escalera del Hospital del Cardenal Mendoza en Toledo y otras en la geografía española. En cuanto a la ornamentación, todos los autores la atribuyen a Alonso de Covarrubias, a quien estaban encomendadas entonces las obras del Alcázar. Su estilo es plateresco, con una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave. Sin duda que los escalones actuales son reconstrucción de Cecilio Béjar, ignorándose su elegancia original.
Se conservan las águilas bicéfalas que datan el tiempo de la construcción, a saber: el del emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos. El plateresco introduce cariátides en lugar de figuras angélicas y gusta de las pechinas en forma de conchas.
El Claustro alto mide 4,60 metros de altura, siendo más bajo que el claustro inferior; asimismo, muestra mayor austeridad por sus muros lisos y blanqueados y, como decimos, es de factura posterior a todo el resto de la obra del monasterio. No obstante, muestra la distinción por el soberbio artesonado mudéjar, en pintada madera de alerce, con los signos repetitivos de los Reyes Católicos. Gruesas arcadas rebajadas flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España, incluidos el de Granada y el de Navarra, más los motes reales del "tanto monta, monta tanto".
Entrada al Claustro e Iglesia:
C/ Reyes Católicos, 17 - 45002 - TOLEDO
Teléfono: 925 22 38 02
Correo electrónico:
monumento@sanjuandelosreyes.org
HORARIOS DE VISITAS
10:00 a 18:30 (1 de abril - 30 de septiembre)
10:00 a 17:30 (1 de octubre-30 de marzo)
Tarifa general (desde el 1-03-2008): 2.30 €
Tarifa reducida: estudiantes con carnet y mayores de 65 - 2.00 €
Menores de 12 años: gratis
Gratis: Miércoles, a partir de las 15:30
(ciudadanos de la Unión Europea, presentando DNI o pasaporte)
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
PODEM OS MORTOS SE COMUNICAR COM OS VIVOS?
Artigo de JUANRIBE PAGLIARIN
Um casal de Porto Alegre, ainda muito apaixonado, resolveu comemorar as Bodas de Prata na mesma pousada no litoral do Ceará onde, 25 anos antes, havia passado a lua-de-mel. Porém a esposa, por motivo de trabalho, não poderia ir no mesmo dia que o marido. Mas combinaram que ele a buscaria no aeroporto de Fortaleza, na sexta feira. Despediram-se com um longo beijo no Aeroporto Salgado Filho e o esposo embarcou rumo ao Ceará, prometendo à esposa que prepararia tudo para a sua chegada.
No Aeroporto de Fortaleza, o marido alugou um carro e seguiu para aquela distante e romântica pousada, na praia da Lagoinha. Mas, ao chegar, teve uma agradável surpresa: a antes rústica pousada estava agora toda modernizada. Tinha até internet! O marido pediu que colocassem todas as suas malas no quarto do chalezinho e riu de si mesmo, com todas aquelas roupas de frio que havia trazido. "Como está quente aqui", pensou.
Ansioso, foi para o computador, e enviou um e-mail para a esposa. Mas, na hora de digitar, trocou uma letrinha e o
seu e-mail, ao invés de ir para a esposa, foi para uma viúva que voltava do cemitério, após sepultar o seu marido. Quando a viúva leu o e-mail, desmaiou. O filho a acudiu depressa e ela, voltando aos pouquinhos, balbuciou, quase sem ar, e com os olhos arregalados de medo: “meu e-mail... meu e-mail.”
O filho olhou para a tela do computador e leu:
“Minha querida: cheguei bem! Talvez você esteja estranhando eu te mandar um e-mail. É que instalaram computadores aqui também e agora podemos nos comunicar com as pessoas queridas em qualquer lugar do mundo. Já verifiquei tudo pessoalmente e a sua chegada está confirmada para esta sexta-feira, às 3 horas da tarde. A viagem é rápida, porque é sem escalas. Você vai ter uma grande surpresa quando chegar aqui. Não vejo a hora de revê-la e ficarmos juntos outra vez!
Saudades e beijos do seu eterno marido. P.s.: Venha com pouca roupa, porque aqui faz um calor infernal”.
Risos à parte, viu como é fácil as pessoas fantasiarem e terem medo de coisas que não existem? Mas as principais perguntas que nós queremos ver respondidas são:
1- Podem os mortos se comunicar com os vivos?
2- Podem os vivos se comunicar com os mortos?
3- Podem os espíritos dos que morreram estar entre nós?
4- Podem os mortos ajudar os vivos?
5- Podem os vivos ajudar os mortos?
6- A pessoa, depois que morre, fica dormindo ou consciente?
7- Haverá Juízo Final?
Sei que as respostas de leigos e religiosos se dividirão, mas todos nós, independentemente de religião, gostaríamos de uma resposta segura, com base, autoridade e credibilidade. Precisamos de uma pessoa que já foi até lá e voltou. Uma pessoa que conheça intimamente o corpo, a alma e o espírito humano. Uma pessoa íntegra e verdadeira, que nunca mentiu e jamais mentirá.
E todas as vertentes religiosas, sejam católicas, protestantes, kardecistas e muçulmanas reconhecem Jesus como tal. Por isso, convido você a analisar, sem paixões e com racionalidade, o que Ele disse a esse respeito, pois, sem dúvida nenhuma, é a pessoa mais confiável que se tem notícia. Depois disso, tire as suas próprias conclusões. Eis o que Jesus contou:
“Ora, havia um homem rico que se vestia de púrpura e de linho finíssimo, e todos os dias se regalava esplendidamente.
Havia também um certo mendigo, chamado Lázaro, que jazia cheio de chagas à porta daquele. E desejava alimentar-se com as migalhas que caíam da mesa do rico. E os próprios cães vinham lamber-lhe as úlceras.
Veio a morrer o mendigo e foi levado pelos Anjos para o seio de Abraão. Morreu também o rico e foi sepultado.
No Hades, ergueu os olhos, estando em tormentos, e viu ao longe a Abraão e a Lázaro no seu seio. E, clamando, disse:
Pai Abraão, tem misericórdia de mim, e envia-me Lázaro, para que molhe na água a ponta do dedo e me refresque a língua, porque estou atormentado nesta chama.
Disse, porém, Abraão: Filho, lembra-te de que em tua vida recebeste os teus bens, e Lázaro, de igual modo, os males. Agora, porém, ele aqui é consolado e tu atormentado. E, além disso, está posto um grande abismo entre nós e vós, de sorte que os que quisessem passar daqui para vós não poderiam, nem os de lá passar para nós.
Disse ele então: Rogo-te, pois, ó pai, que o mandes à casa de meu pai. Porque tenho cinco irmãos, para que lhes dê testemunho, a fim de que não venham eles também para este lugar de tormento.
Disse-lhe Abraão: Eles têm Moisés e os profetas. Ouçam-nos.
Respondeu ele: Não, pai Abraão; mas, se alguém dentre os mortos for ter com eles, hão de se arrepender.
Abraão, porém, lhe disse: Se não ouvem a Moisés e aos profetas, tampouco acreditarão, ainda que ressuscite alguém dentre os mortos.” (Lucas 16:19-31)
Segundo diversos eruditos e teólogos, este caso contado por Jesus não é uma parábola e, sim, a narração de um fato real. Argumentam como prova disso que, em nenhuma de suas inúmeras parábolas, Jesus citou lugares específicos e personagens reais, com nomes definidos, como o fez aqui.
Então, gostaria de destrinchar com você, frase por frase, este caso contado por Jesus:
VEIO A MORRER O MENDIGO E FOI LEVADO PELOS ANJOS... MORREU TAMBÉM O RICO E FOI SEPULTADO
Ao contar esta história, Jesus mostrou que todos os seres humanos, ricos ou pobres, cultos ou ignorantes, sábios ou tolos, honrados ou desonrados, poderosos ou humildes, famosos ou anônimos, crentes ou ateus, todos passarão pelo mesmo Vale da Sombra da Morte. (Salmo 23:4)
NO HADES, ERGUEU OS OLHOS, ESTANDO EM TORMENTOS
Jesus mencionou aqui dois destinos: o Paraíso e o Hades. Portanto, quando uma pessoa morre, é levada para um deles.
O Hades é o lugar de tormento para onde vão os ímpios e todos os que se esquecem de Deus: “Os ímpios irão para o Seol, sim, todas as gentes que se esquecem de Deus” (Salmo 9:17). Seol é a palavra hebraica equivalente à grega Hades.
O Paraíso é um lugar de delícias e descanso, para onde vão os justificados, no mesmo dia em que morrem. Ao ladrão arrependido que morria ao seu lado, Jesus prometeu: “Ainda hoje estarás comigo no Paraíso.” (Lc 23:43)
Portanto, nenhum espírito de defunto ficará dormindo até o Juízo ou perambulando aqui na Terra.
Tanto o Paraíso como o Hades são lugares provisórios, onde os espíritos aguardam o Dia do Juízo Final.
Jesus não disse que o rico foi para o Hades só porque era rico. Afinal, o pai Abraão foi um dos homens mais ricos da Terra e o seu espírito está no Paraíso. Tampouco disse que o rico foi para o Hades porque era corrupto, ladrão ou pecador. Aquele rico foi para o Hades porque se esqueceu que tinha recebido de Deus todos os bens e, como mordomo, deveria administrá-los com prudência, responsabilidade e sagacidade, compartilhando-os com os necessitados. No entanto, egoística e injustamente, apoderou-se das riquezas alheias, pertencentes a Deus, e as gastou só para si. Relembrando as palavras de Jesus: “Se, pois, nas riquezas injustas não fostes fiéis, quem vos confiará as verdadeiras? E se no alheio não fostes fiéis, quem vos dará o que é vosso?” (Lc 16:11-12).
E por que o mendigo Lázaro foi para o Paraíso? Só por que era pobre? Ora, o Hades tem muito mais pobres do que ricos! Lázaro foi para o Paraíso porque também era mordomo e administrava com fidelidade o pouco que tinha recebido. Como sabemos disso? Pelo detalhe dos cães que vinham lamber-lhe as chagas: nenhum cão de rua faria amizade com um mendigo se não recebesse amor e carinho. E Lázaro ainda dividia com cães famélicos as poucas migalhas que conseguia.
ALÉM DISSO, ESTÁ POSTO UM GRANDE ABISMO ENTRE NÓS E VÓS
O Abismo também é um lugar temporário, habitado por espíritos caídos, lançados ali por Deus, após a rebelião no céu. Satanás e os anjos desobedientes, após a queda, tornaram-se espíritos imundos (Is 14:9,11-15, Ez 28:16). O Abismo é um local extremamente desgastante e cansativo até para um espírito e, por isso, temido pelos demônios (Mt 12:43, Lc 8:31). Com o tempo, os espíritos rebeldes aprenderam a sair dali, ainda que com muito custo (Mt 12:44). Durante o governo de Cristo na terra, Satanás será enjaulado e lançado no Abismo por mil anos (Ap 20:1-3). Após o Juízo Final, o diabo e os seus anjos serão lançados no Lago de Fogo e Enxofre (Ap 20:10), morada definitiva dos demônios.
DE SORTE QUE OS QUE QUISESSEM PASSAR DAQUI PARA VÓS NÃO PODERIAM, NEM OS DE LÁ PASSAR PARA NÓS
O Abismo, que separa o Hades do Paraíso, é intransponível. Jesus garantiu que os mortos não podem sair do Hades e passar para o Paraíso ainda que quisessem, por causa do Grande Abismo que separa os dois lugares. Qualquer afirmação que permite a transmigração entre estes dois lugares é totalmente contrária à revelação dada por Jesus. Somente o desconhecimento do Evangelho é que permite que suposições como estas prosperem. A História da Literatura Inglesa registra que, no ano de 1513, o papa Leão X, precisando de recursos para reformar a Igreja de São Pedro, mandou preparar cofres com as seguintes inscrições: “Ao som de cada moeda que cair neste cofre, uma alma desprega do purgatório e voa para o Paraíso”. Os coletores, transportando os cofres por toda a parte, apregoavam: “Quando a moeda cair no cofre tilintando, a alma do purgatório sairá voando”. Este expediente ajudou na captação de recursos, mas não teve qualquer utilidade para os mortos.
ROGO-TE, POIS, Ó PAI, QUE O MANDES À CASA DE MEU PAI
Quando o rico se deu conta de que não poderia receber ajuda para si mesmo e sair daquele lugar de tormentos, lembrou-se, com pesar, da casa de seu pai e dos cinco irmãos que ainda estavam na Terra. Então, rogou por eles a Abraão, para que fizesse Lázaro voltar e os avisasse para mudarem de vida já que, se continuassem vivendo daquela maneira, iriam terminar no mesmo lugar de tormento.
PORQUE TENHO CINCO IRMÃOS
Os mortos continuam tendo memória e se lembram de todos os seus familiares e amigos aqui na Terra. Como se constata pela resposta de Abraão, pedidos feitos pelos mortos em benefício de parentes vivos não são atendidos. Do mesmo modo, orar aqui na Terra para pedir ajuda às pessoas que já morreram, ainda que tenham sido tão exemplares e grandiosas como Abraão, não produz qualquer resultado. A Palavra de Deus diz: “Quando vos disserem: Consultai os que têm espíritos familiares e os feiticeiros, que chilreiam e murmuram, respondei: Acaso não consultará um povo a seu Deus? Acaso a favor dos vivos se consultará os mortos?” (Is 8:19). Os mortos não podem ajudar a si mesmos, muito menos aos que estão vivos.
ELES TÊM MOISÉS E OS PROFETAS: OUÇAM-NOS
Refere-se Abraão ao Antigo Testamento, já consolidado na época de Jesus, tal e qual o temos hoje. Conforme este relato, tudo o que os vivos podem receber como orientação e ajuda está na Palavra de Deus. Hoje, somos mais privilegiados ainda porque temos o próprio Senhor Jesus para nos orientar. A carta aos Hebreus diz: “Havendo Deus antigamente falado muitas vezes, e de muitas maneiras, aos pais, pelos profetas, nestes últimos dias a nós nos falou pelo Filho, a quem constituiu Herdeiro de todas as coisas, por quem fez também o Mundo, sendo Ele o resplendor da Sua glória e a expressa Imagem do seu Ser, e sustentando todas as coisas pela Palavra do Seu Poder, havendo Ele mesmo feito a purificação dos pecados, assentou-se à direita da Majestade nas alturas” (Hb 1:1-3).
TAMPOUCO OUVIRÃO, AINDA QUE RESSUSCITE ALGUÉM DENTRE OS MORTOS
Não sendo possível aos mortos se comunicarem com os vivos (porque senão o próprio espírito do rico o teria feito), ele pede ao pai Abraão que mande Lázaro alertar seus irmãos na Terra.
O pai Abraão disse que, se eles não acreditam na Palavra, também não acreditarão ainda “que ressuscite alguém dentre os mortos”. Note que a única possibilidade de um morto vir a este mundo é através da ressurreição. Para os que ensinam que isto é impossível, temos no Evangelho a ressurreição de três mortos e a própria ressurreição do Senhor Jesus. Um morto ressuscitar é possível. Impossível é um morto falar do além com os vivos aqui na Terra. A previsão de que muitas pessoas não acreditariam nem se alguém ressuscitasse dos mortos se confirmou de maneira trágica nas últimas semanas de vida de Jesus, quando Ele ressuscitou outro Lázaro, que estava morto há quatro dias (Jo 12:9-10). Aliás, não creram nem mesmo depois da ressurreição do próprio Senhor Jesus (Jo 20:25-29). Esta profecia se confirma até aos dias de hoje, quando vemos que muitas pessoas não creem na ressurreição de Lázaro, dizendo que ele teve catalepsia, preferindo acreditar na palavra de outros espíritos ao invés de acreditarem no Espírito de Deus e nas testemunhas da época (Jo 11 e 12:9)
As pessoas, costumes e culturas mudam com o tempo e o lugar. Mas Deus não. “Ele é o mesmo ontem, hoje e eternamente” (Hb 13:8). Deus não é volúvel, tendo uma opinião diferente para cada época e público. O que Ele disse sobre consultar espíritos e os mortos continua valendo: “Entre ti não se achará quem consulte um espírito adivinhante, nem quem consulte os mortos, pois todo aquele que faz tal coisa é abominação ao SENHOR, teu Deus; e por estas abominações o SENHOR, teu Deus, as lança fora de diante de ti. Perfeito serás, como o SENHOR, teu Deus.” (Deuteronômio 18:11-13)
O único morto que você e eu podemos consultar é Jesus, porque Ele, sendo morto, ressuscitou e está vivo pelos séculos dos séculos! Ele apareceu glorificado para João, na Ilha de Patmos, e disse: “Não temas; Eu sou o Primeiro e o Último; e o que vive; fui morto, mas eis aqui estou vivo para todo o sempre. Amém! E tenho as chaves da morte e do inferno.” (Ap 1:18)
O Primeiro foi o Último a falar. Qualquer outro que veio falando depois não tem credencial para tanto, especialmente se as suas falas são conflitantes com as de Jesus.
Os descendentes de Abraão têm Moisés e os Profetas. Você tem tudo isto e ainda Jesus, porque Ele mesmo é a Palavra: “No princípio era o Verbo, e o Verbo estava com Deus, e o Verbo era Deus. Ele estava no Princípio com Deus. Todas as coisas foram feitas por Ele, e sem Ele nada do que foi feito se fez.” (João 1:11-3, Ex 3:14, Pv 8:26-30, Cl 1:16, Gn 1:26)
Os espíritos podem se manifestar através de médiuns e contradizer tudo isto. Mas se contrariam o Espírito de Deus e a Palavra do Senhor Jesus, das duas, uma: ou Jesus mente ou os espíritos mentem. Quem você acha que fala a verdade? Em quem você prefere acreditar? Jesus disse que Satanás é o pai da mentira e assassino desde o princípio. Nele não há verdade alguma. Ele mente e juntamente com seus espíritos malignos fazem-se passar por pessoas falecidas. Aproveitam-se da fragilidade dos que sofrem saudades de seus entes queridos e, sem qualquer compaixão, fazem-se passar por espíritos familiares. Qual é o pai ou a mãe que não se enternece em ouvir na boca de um médium que o espírito que fala é de um filho ou uma filha que já se foi? Dão detalhes surpreendentes de pessoas queridas que morreram em acidentes, o que não é nenhuma maravilha, porque estes espíritos são testemunhas invisíveis dos fatos ocorridos. Estes maus espíritos estão em famílias há gerações e não têm nenhuma dificuldade em relatar os passados de parentes que morreram. Não acredite nestes espíritos. Acredite em Jesus: os mortos não podem se comunicar com os vivos, nem os vivos com os mortos. A Palavra de Deus diz que o ser humano é pó e ao pó voltará. E que aos seres humanos está ordenado morrerem uma única vez, vindo depois disso o Juízo (Gn 3:19, Hb 9:27). Caso a pessoa pudesse ter várias vidas, com corpos diferentes, ora de homem, ora de mulher, com qual deles compareceria ao Juízo? São teses ilógicas e sem fundamento, que não resistem ao mais simples dos raciocínios. Somente por teimosia religiosa ou interesse pessoal é que uma pessoa defende o contrário. Os doutrinadores kardecistas costumam colocar dúvidas sobre a inspiração das Escrituras pelo Espírito Santo, dizendo que são livros escritos por homens, mas fazem seus seguidores acreditarem em escritos de homens inspirados por espíritos...
Segundo o Livro do Espírito de Deus, quando chegar o Dia do Juízo, os corpos dos falecidos, que jazem no pó na terra ou nas águas dos mares, ressuscitarão para se juntarem aos seus espíritos vivos, estejam no Hades ou no Paraíso, e se apresentarão unidos diante do Grande Trono (Mt 10:28, Mt 25:31, Ap 20:11-15). Após o Juízo, receberão seus destinos definitivos: ou o Lago de Fogo e enxofre – “que é a segunda morte” (Ap 20:14-15) – ou a Vida Eterna, na presença de “Deus e do Cordeiro” (Ap 21 e 22). É claro que Deus não deseja a segunda morte de ninguém. Por isso deu o seu Filho unigênito em remissão por todos (Mt 26:26). Todos os dicionários ensinam: Remissão – perdão gracioso de uma dívida. Todo pecador é devedor. E todo pecador, se quiser, pode ser salvo graciosamente, sem merecer (Ef 2:8-9). Jesus pagou a minha e a sua dívida com a própria vida. (Is 53:10, Mt 20:28 e Mc 10:45)
A escolha que os vivos fazem aqui e agora, e o modo como vivem, é que vai determinar em que lugar eles esperarão o Juízo. “No tempo aceitável te escutei e no dia da salvação te socorri. Eis aqui agora o tempo aceitável, eis aqui agora o Dia da Salvação.” (I Co 6:2)
Sei que muitos dirão que o rei Saul invocou o espírito de Samuel, numa seção espírita. Por isso, quero que você vá no site: www.pazevida.org.br, na seção CONTEÚDOS e clique em MENSAGENS. Na relação, procure: “Saul consulta uma médium”. Ouça a mensagem e tire suas conclusões.
Os sinais operados por Jesus, bem como a Sua própria vida e ressurreição, são credenciais únicas para que você acredite Nele. O apóstolo João, discípulo que acompanhou Jesus do primeiro ao último dia, declarou que o Senhor fez muitas outras coisas na presença de Seus discípulos, mas que, devido ao grande volume de maravilhas, nem todos os livros da época bastariam para relatá-las. Escreveu ele:
“Estes, porém, foram escritos para que creiais que Jesus é o Cristo, o Filho de Deus, e para que, crendo, TENHAIS VIDA EM SEU NOME.” (Jo 20:31).
As pessoas sem Jesus parecem vivas, mas estão mortas. Ao jovem que recebeu a ordem de segui-Lo, mas queria antes sepultar o pai, Jesus disse: “Deixa os mortos sepultar os seus próprios mortos. Tu, porém, vai e anuncia o Reino de Deus.” (Lc 9:60)
Crer em Jesus e nas Suas Palavras é passar da Morte para a Vida: “Na verdade, na verdade vos digo que quem ouve a minha Palavra e crê Naquele que me enviou tem a Vida Eterna e não entra em Juízo, mas já passou da morte para a Vida.” (Jo 5:24)
Experimente agora este milagre: receba-O como seu Único, Suficiente, Exclusivo e Eterno Salvador e o seu nome será escrito no Livro da Vida. Nunca mais você morrerá e nem entrará em condenação. (Ap 20:15)
Procure uma comunidade verdadeiramente cristã, que não explora a fé nem a ingenuidade das pessoas, e confirme publicamente a decisão que você tomou agora. Batize-se nas águas, tome regularmente a Santa Ceia e persevere até o fim (Mc 16:16, Mt 24:13, Mt 26:26).
Se quiser aprender mais e se aprofundar no conhecimento da Palavra, faça na Paz e Vida o Curso de Teologia, com duração de dois anos. É totalmente grátis.
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Um grande abraço e fique com Deus!
Juanribe Pagliarin
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).
Escuela Salvador Allende, dependiente de la Corporación Municipal para el Desarrollo Social de Viña del Mar, ganó la competencia por 9ª vez
La Escuela Presidente Salvador Allende, en básica damas, el Seminario San Rafael en básica varones, el Liceo José Cortés Brown en Media damas y el Colegio Salesianos de Valparaíso en Media varones, resultaron ganadores de la IX Olimpiada Escolar “Campeones para Viña” organizada por la Municipalidad de Viña del Mar a través de la Casa del Deporte, con el apoyo de la Universidad de Las Américas.
La ceremonia de premiación de este magno evento deportivo que se extendió por cinco meses y en el que participaron 12 mil escolares, de 142 establecimientos educacionales de diversas comunas de la región, tuvo lugar en el salón auditórium de la Universidad de Las Américas y fue encabezada por la alcaldesa Virginia Reginato, por el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena y por el vicerrector de la UDLA,
En la oportunidad, la jefa comunal viñamarina indicó que la Olimpiada Escolar marcó un hito para competencias de este tipo, pues con la versión 2013, en todas sus versiones ya han intervenido más de 100 mil deportistas.
“Este evento es único a nivel nacional, pues potencia el desarrollo formativo de los jóvenes, fomenta el trabajo en equipo y mantiene el énfasis que hemos impulsado, con apoyo del Concejo Municipal, de cultivar una cultura deportiva entre los habitantes de Viña del Mar. Esto me da una gran tranquilidad y me da una gran satisfacción haber premiado a estos jóvenes y felicitar también a los profesores y padres porque se han comprometido con el deporte”, dijo la alcaldesa.
En la oportunidad la alcaldesa destacó el trabajo de la Escuela Presidente Allende de Glorias Navales, dependiente de la Corporación Municipal, que por noveno año se adjudica la competencia en la categoría básica damas.
Al respecto su director, Hernán Madariaga señaló que el secreto “es tener a un profesor de educación básica comprometido y un equipo deportivo que ha sabido ver, que a través del deporte nosotros podemos rescatar a los niños que están en situación de vulnerabilidad”.
En tanto el director de la Casa del Deporte, Javier Aravena, dijo que este 2013 hubo una participación increíble y que para el próximo año cuando este departamento cumple 10 años se espera tener una mayor participación de estudiantes, tanto en la Olimpiada Escolar como en la Olimpiada Interempresas y Servicios Públicos.
La IX Olimpiada Escolar, incluyó las disciplinas de ajedrez, atletismo, natación, taekwondo, tenis, tenis de Mesa, balonmano, básquetbol, fútbol y vóleibol y en ella intervinieron alumnos de Valparaíso, Concón, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, La Calera, Casablanca, y Viña del Mar.
En la ocasión se premió también a los ganadores por equipos y a los 40 deportistas más destacados por disciplina y categoría.
RESULTADOS GENERALES
EDUCACIÓN BÁSICA
AJEDREZ:
Damas: 1° Colegio Cogzai; 2° Colegio Saint Peter`S; 3° Colegio nuestra Señora De La Paz.
Varones: 1° Colegio Los Reyes Quilpue; 2° Colegio San Nicolas Canal Chacao; 3° Colegioseminario San Rafael
ATLETISMO:
Damas: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Alemán; 3° Capellán Pascal
Varones: 1° Colegio Mackay; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Irma Salas (Concón)
NATACIÓN
Damas: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Ana Maria Janer
Varones: 1° Colegio Capellan Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Sek Pacifico
TAEKWONDO
Damas: 1° Colegio Saint Michael; 2° Escuela Dr. Adolfo Tannenbaum; 3° Colegio Kingstown School
Varones: 1° Colegio Saint Michael; 2° Colegio Esperanza; 3° Escuela John Kennedy
TENIS
Damas: 1°Escuela Salvador Allende; 2° Escuela Villa Independencia; 3° Escuela Teodoro Lowey.
Varones: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Integrity; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Colegio Apumanque La Calera; 2° Escuela Puente Colmo, Concon; 3° Escuela Teodoro Lowey
Varones: 1° Colegio Saint Benedict; 2° Colegio Hispano Villa Alemana; 3° Colegio Apumanque La Calera
BALONMANO
Damas: 1°Scuola Italiana V Alemana; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Carlo Magno
Varones: 1° Colegio San Ignacio; 2° Colegio Carlo Magno; 3° Colegio Saint Dominic
BASQUETBOL
Damas: 1°Apumanque La Calera; 2° Arrayan De Casablanca; 3° Colegio Inmaculada De Lourdes
Varones: 1° Colegio Patmos; 2° Colegio San Ignacio; 3° Colegio Saint Dominic
FUTBOL
Damas: 1°Padres Franceses; 2° Colegio Aconcagua; 3° Hispano Villa Alemana
Varones: 1° Liceo Parroquial San Antonio; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Escuela Teodoro Lowey
VOLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Con Con; 2° Escuela Salvador Allende; 3° Colegio Padres Franceses
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Salesianos; 3° Colegio Rubén Castro
EDUCACIÓN MEDIA
AJEDREZ:
Damas: 1°Liceo José Cortés Brown; 2° Colegio Nuestra Señora de La Paz; 3° Colegio Saint Paul`s
Varones: 1° Colegio Salesianos; 2° Colegio Saint Paul`s; 3° Colegio Compañía de María
ATLETISMO
Damas: 1°Alianza Francesa; 2° Padres Franceses; 3° Colegio Aconcagua
Varones: 1° Padres Franceses; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Aleman
NATACIÓN
Damas: 1°Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Seminario San Rafael; 3° Colegio Numancia
Varones: 1° Colegio Capellán Pascal; 2° Colegio Mackay; 3° Colegio Seminario San Rafael
TAEKWONDO
Damas: 1°Colegio Kingstown School; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Esperanza
Varones: 1°Escuela De Tripulantes Portuaria; 2° Colegio Juanita Fernandez; 3° Colegio Kingstown School
TENIS
Damas: 1° Colegio Kingstown School; 2° Colegio Aconcagua; 3° Liceo José Cortes Brown
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Colegio Aconcagua
TENIS DE MESA
Damas: 1° Liceo Bicentenerio Viña Del Mar; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Jose Cortes Brown
Varones: 1° Escuela Industrial Superior de Valparaíso; 2° Colegio Casteliano; 3° Colegio Seminario San Rafael
BALONMANO
Damas: 1° Scuola Italiana V. Alemana; 2° Colegio Los Reyes Quilpué; 3° Colegio Las Américas
Varones: 1° Colegio Internacional; 2° Colegio Carlos Cousiño; 3° Colegio Salesianos
BASQUETBOL
Damas: 1° Colegio Patmos; 2° Liceo Coeducacional La Igualdad; 3° Colegio Arrayan De Casablanca
Varones: 1° Colegio Aconcagua; 2° Colegio Salesianos; 3° Seminario San Rafael
FÚTBOL
Damas: 1° Colegio Saint Dominic; 2° Colegio Hispano Americano; 3° Liceo Eduardo De La Barra
Varones: 1° Colegio Panal; 2° Seminario San Rafael; 3° Colegio Hispanoamericano
VÓLEIBOL
Damas: 1° Colegio Altazor Concón; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Pasionistas
Varones: 1° Colegio Padres Franceses; 2° Liceo José Cortés Brown; 3° Colegio Rubén Castro
DEPORTISTAS DESTACADOS
Los más destacados de los deportes en las diferentes categorías fueron:
Ajedrez: Catalina Canales (Col.Saint Peter`s), Joaquín Aguirre (Col. Saint Dominic), Javiera Aguirre (Col. Nuestra Señora de La Paz), Robin Rosales( Col. Esperanza).
Atletismo: Sofía Olavarría ( Col. Alianza Francesa), Cristian Pérez ( Col. Capellan Pascal), Paulina reyes ( Col. Alianza Francesa, David Flint ( Colegio Mackay).
Natación: Javiera Senecal (Liceo San Antonio), Cristobal Mendez (Col. Capellán Pascal), Javiera Velásquez (Col. Cardenal Silva Henríquez), Eduardo Goffard (Col. Mackay).
Taekwondo: Carla Alvarez (Col. Saint Michael), Stephen Soto (Col. Saint Michael), Daniela Figueroa (Col. Kingstown) Andrés Orellana (Escuela de Tripulantes Portuaria).
Tenis: Scarlet Saavedra
(Esc. Salvador Allende) Nicolás Oyarzún (Col. Kingstown), Valentina Leyton (Lic. José Cortés Brown), Fabián Pulgar (Col. Padres Franceses)
Tenis de Mesa: Pía Bernal (Col. Apumanque de La Calera), Sebastián Rodríguez (Col. Hispano de Villa Alemana), Sandra Pino (Lic. Bicentenario), Brandon Villegas (Lic. Parroquial San Antonio)
Voleibol: Anais Fernández (Col. Altazor) Tomás Lucero (Col. Padres Franceses) Paula Santelices (Col. Altazor), Esteban Naranjo (Col. Padres Franceses)
Basquetbol: Alejandra Díaz (Col. Apumanque), Alejandro Quiroga (Col. Patmos), Giselle Barría (Col. Patmos), Bruno Cohen (Col Aconcagua).
Fútbol: Camila Goschlich (Col. Padres Franceses), Andrés Vilches (Esc. Salvador Allende), Daniela Cambiaso (Col. Saint Dominic), Cristóbal Alvarado (Col. Seminario San Rafael).
Balonmano: AyelenMontenegro (Scuola Italiana Villa Alemana), Joaquín Sovino (Col. San Ignacio), Rocío Gómez (Col. Los Reyes), Víctor Armijo (Col. Internacional).