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This week I didn't have enough time to try different options for the challange. So this will have to do. :P HMM Evryone!

September 19, 2007 | Get rowdy, be silly on International Talk Like a Pirate Day

 

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Street Team

 

Found it on the street in the middle of a bridge painted on both sides of the palm tree

"yaRrrrrr, purrageous pirate cubb make this look good."

 

The captain returns for another roaring sea adventure.

With time running out,

he must combat thru the mummy's cLoset

and unearth the treasure toy chest,

hidden way the depths beLow.

It wouLd take aLL courage to past the sLeeping giant GSXR.

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Some of the pirates are keeping watch for ememies.

 

"Avast! Olivia and her buckos be spyin' on us!"

Small vine trying to climb again the concrete wall. The remnants of the previous attempts are still there on the wall.

Tlapa de Comonfort, Guerrero, 8 de junio de 2015. Es el segundo velorio al que asisto en el estado de Guerrero. Los dos de luchadores sociales, el primero del normalista Alexander Mora Venancio (uno de los 43 de Ayotzinapa), en Tecoanapa, costa chica de Gro. El segundo hoy, al de Antonio Vivar Diaz. Los dos asesinados por el estado mexicano. Antonio ayer durante el operativo policiaco-militar que golpeo cruelmente al pueblo luchador de Tlapa de Comonfort. El de Alexander en diciembre del 2014, tras ser identificados sólo 5 cm de sus restos en medio de las cenizas del basurero de Cocula, en el municipio de Iguala.

The pirates have commandeered Olivia’s tree house for Talk like a Pirate day.

Pirates from Lego sets 70411 and 70410. I added some lego monkeys for fun. Happy Talk Like A Pirate Day!

 

Day 263 of 366.

 

The Zombie Pirate Capatain insisted on attending the party. He's trying to start a sing along but only the parrots will sing.

 

"Yo Ho! Yo Ho! A pirates life for me!"

 

Since he was going to the party I found a feather plume for his hat.

The Zombie Captain wishes everyone a jolly Talk like a Pirate Day!

"Arrr! Why don’t ye throw that stuffy old pirate overboard and join up with Queenie and me?"

 

"Ye bilge rat! That stuffy old pirate be me father!"

  

Everyone is having a good time.

 

"Arrr! This be good grub and grog!"

I first posted this back on Aug. 3 - but I changed the date to celebrate one of yon best holidays of all time... International Talk Like a Pirate day! Arrrr! Even Flickr's gotten into the act - if ye look at the language choices ye're given, notice the Arrrr! pirate lingo! Aye mateys, ye can have the whole blasted site written in the revered pirate speech.

 

Some more fun sites for your plunderin' -

 

www.deadmentellnotales.com/

What's My Pirate Name?

Me pirate name be Mad Jenny Flint.

Every pirate is a little bit crazy. You, though, are more than just a little bit. Like the rock flint, you're hard and sharp. But, also like flint, you're easily chipped, and sparky. Arr!

 

So run out the Jolly Roger and pass around the grog! And if any o' ye scurrrvy bilge rats runs across those blasted lubbers, don't be afraid to make 'em walk the plank!

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One of my favorite necklaces, ever. I happen to love everything to do with old-tyme sailing/pirate lore. Treasure Island (*ahem* the version with Charlton Heston as Long John) is one of my all-time favorite movies (we got to tour the Hispaniola - actually "officially" the Bounty - when it visited Vallejo, CA so many years ago. That was pretty sweet).

 

When I was younger, we participated in a program called "Age of Sail" where we trained as clipper-ship sailors and then spent a day and a half (incl. overnight) onboard the C.A. Thayer (in San Francisco) as sailors in 1906 - going up to Washington to get timber to rebuild the piers from the Great Fire. (Of course, we didn't actually go anywhere - the Thayer wasn't quite seaworthy, but we did cast off...) It was quite an experience. I was a bos'n's mate so I learned a bunch of different knots, all about pulley-systems and other things - and we did a whole lot of hoisting and moving things about on deck. Incl. giving everyone a turn in the bos'n's chair - a small wooden plank with two lines attached - and we'd hoist them into the air about 15 feet so they could sit up there for a moment and swing in the breeze. Our last day, we hoisted up the guy who'd coordinated the event for us, all the way to the top of the Mainmast, and wouldn't let him down till he promised we'd get an ice cream party. ;) Everything about the "trip" was authentic. We slept in the forecastle, each stood a watch and had to enter in the logs (I had dogwatch on the larboard/port side), had to wear "period" clothes and address the Capt. as sir (even though she was actually a woman ;) - and if you got caught saying "Yes sir" instead of "Aye sir" you'd find yourself swabbing the deck or polishing brass.

 

I read an awesome pirate book semi-recently, too - which I actually wrote about in my blog (I need to write in it more often).

 

Even though I know the life aboard ship was horrible and rough back in the old days... I just can't get enough of it.

Llamada asi , por unos hornos de ladrillo, que se localizaban sobre la playa.

SIGNIFICADO DE ACAPULCO

 

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Avast it is Tyler the Pirate. He is a bit faded on account of a curse. He will turn into a wraith unless you fave this photograph. So get favin' smartly bilge rats! ARRR! It looks like you shifty Bilge Rats saw through my ruse! Maybe some of my other Pirate photos are a bit more worthy of your admiration.

  

I am The Quartermaster

You, me hearty, are a man of action! And what action it is! Gruesome,

awful, delightful action. You mete out punishment to friend and foe alike

– well, mostly to foe, because your burning inner rage isn’t

likely to draw you a whole lot of the former. Still, though you may be

what today is called “high maintenance” and in the past was

called “bat-shit crazy,” the crew likes to have you around

because in a pinch your maniacal combat prowess may be the only thing

that saves them from Jack Ketch. When not in a pinch, the rest of the

crew will goad you into berserker mode because it’s just kind of

fun to watch. So you provide a double service – doling out discipline

AND entertainment.

What's Yer Inner Pirate? brought to you by The Official Talk Like A Pirate Web Site. Arrrrr!

  

Museo de las Intervenciones

 

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

The Pirate crew has claimed September.

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

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1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

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Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Tlapa de Comonfort, Guerrero. 9 de junio de 2015. Marcha-procesión para sembrar a Antonio Vivar Dí-az, asesinado el pasado 7 de junio a manos de la policía federal durante un operativo policiaco-militar en el contexto de las elecciones en el estado el 7 de junio.

 

#Audio: Testimonio del asesinato de Antonio Vivar Díaz.

bit.ly/1GdI0E2

 

#Reportaje para @ViceMexico del funeral de Antonio asesinado por la @PoliciaFederaMX en #Tlapa

bit.ly/1GtnAu2

  

Tlapa, Guerrero. En la colonia San Antonio de ese municipio se le dio el último adiós al luchador social Antonio Vivar, asesinado por el estado mexicano el 7 de junio durante el operativo policiaco-militar que golpeó fuertemente al movimiento social de esta región. Joven maestro, integrante del Movimiento Popular Guerrerense, fue masacrado de un tiro certero en el pecho disparado por la policía federal en la colonia Tepeyac.

Museo Nacional de las Intervenciones

  

EMILIANO ZAPATA

    

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

      

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

1.- Del náhuatl: “Acame”: Cañas; “pul”: Grueso. “Co”: Locativo

 

“Donde hay cañas gruesas”

 

2.- Acatl: Carrizo; Pol: Arrasar, destruir; Co: En el lugar.

 

“En el lugar en que fueron destruidos los carrizos”

 

Cronología: Antigüedad

 

Restos arqueológicos indican especialmente la existencia de una población en el período preclásico. Se encontraron figuras cuyos rasgos extraordinarios difieren de muchas otras regiones de México.

 

*Prehistórico o arcaico:

 

La Sabana.

 

Se considera la existencia de una ciudad en ese tiempo, cuyos vestigios son llamados “La ciudad perdida”. Se han encontrado objetos de acaso 2 mil años de antigüedad, entre ellos figuras de bellas damas.

 

Época precortesiana:

 

Datos escogidos en una conferencia de mesa redonda por personalidades de antropología e historia, “hace 5 mil años, la bahía estaba habitada y 2 mil años después la poblaron los nahoas denominando al lugar “Acapulco” que se traduce como “donde fueron arrasados los carrizos”.

 

Siglo VII (aproximadamente)

 

Arribaron los tlahuicas y siglos después, dominaron el territorio los “yopes” quienes fueron conquistados por el emperador azteca “Ahuitzol” por el año 1488.

 

1486-1502

 

Acapulco pasó a formar parte del imperio azteca durante el reinado de Ahuitzol.

 

Siglo XVI

 

Las primeras manifestaciones arquitectónicas datan del siglo XVI, en que los primeros misioneros construyeron conventos y hermitas en Chilapa, Tlapa, Tepecoacuilco, Tasco y Acapulco.

 

1519

 

Hernán Cortés tuvo la primera noticia de la existencia de Acapulco, de boca del mismo emperador Moctezuma II, al mostrarle los mapas que tenía en su imperio, siendo Francisco Chico el primer emperador que recorrió esta región pasando por Acapulco el 15 de diciembre de 1521.

 

1522

 

Con el fin de encontrar en el mar del sur, una ruta hacia oriente, Cortés promovió varias expediciones marítimas a partir de este año.

 

1523 (finales)

 

Juan Rodríguez de Villafuerte lleva a cabo la conquista definitiva de Acapulco, mereciendo por ello la encomienda que se extendía desde el río del Papagayo, abarcando los pueblos de Xaltianguis, Nahuala y otros hasta Coyuca.

 

1524

 

Envía Cortés otra expedición al sur en busca de estaño. Exploraron la región de Taxco el Viejo y fundaron algunos centros mineros que recibieron el nombre de “reales”; uno de ellos que quedaba en Tetelcingo, dio origen posteriormente a la actual ciudad de Taxco. Como esta región resultaría riquísima en metales preciosos, pronto fue poblada por los españoles.

 

1527

 

Fue hasta el 31 de octubre de este año cuando salieron de Zacatula las primeras naves hacia oriente, que por cierto no volvieron.

 

1528 (25 de abril)

 

Por una real orden del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Acapulco pasó a poder directo de la Corona el 25 de abril de 1528, tomando el nombre de “Acapulco, la ciudad de los Reyes”.

 

1531

 

Se abrió la vía de comunicación de la capital del virreynato al puerto de Acapulco.

 

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1532 (principios)

 

Gran actividad se registraba en el puerto de Acapulco con motivo de la expedición que se preparaba en cumplimiento del contrato celebrado entre la emperatriz Isabel y Hernán Cortés.

 

1532 (31 de mayo día de Corpus Cristi)

 

Salió de Acapulco la primera expedición marítima al mando de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Hernán Cortés manda expediciones a explorar las costas del pacífico.

 

Andres de Urdaneta zarpó de Acapulco a Filipinas.

 

1532

 

Salió de Acapulco la expedición mandada por Hurtado de Mendoza para descubrir las islas de los mares del sur.

 

1532

 

Zarpan de Acapulco las embarcaciones de Hurtado de Mendoza.

 

1532

 

Muy poco provecho había alcanzado Hernán Cortés en las expediciones que preparó y envió hasta este año, gastando su fortuna en la construcción de barcos.

 

Fueron 2 naves que habían salido a explorar: “La Concepción”, cuyo almirante fue Diego Becerra; “San Lázaro” a cargo del Capitán Hernando de Grijalva.

 

“San Lázaro” descubrió la Isla del Socorro y el Archipiélago de San Benedicto; llegó al puerto de Acapulco a finales del año.

 

1533 (5 de octubre)

 

Los frailes que llegaron al actual estado de Guerrero atenuaron con su bondad los rigores aplicados por los encomenderos a los indios, la evangelización de nuestro pueblo indígena estuvo a cargo de frailes agustinos y franciscanos.

 

Los frailes agustinos llegaron a Chilapa el 5 de octubre de 1533 encabezados por los frailes Agustín de Coruña y Jerónimo de San Esteban. Estos fundaron 3 conventos. Uno en Chilapa, otro en Tlapa y otro en Tepecoacuilco.

 

Por su parte, la orden de frailes dieguinos fundó otros 2 conventos. Uno en Tasco y otro en Acapulco.

 

1535

 

Cortés embarcó en Tehuantepec, pero tuvo que buscar puerto en Acapulco.

 

1535

 

Levan anclas en el puerto los navíos que Cortés envió en ayuda de Pizarro.

 

1536

 

Hernán Cortés transita el camino México-Acapulco viniendo de regreso de su expedición a la California; enseguida dispuso que se rectificaran tramos para facilitar el paso a caballo y con bestias de carga.

 

1539

 

Salió de Acapulco la expedición de Francisco de Ulloa con el propósito de conquistar las míticas ciudades de Cíbola y Quivira.

 

1540

 

Salió de Acapulco la expedición de Domingo de Castillo, a quien se debe la Carta Geográfica más antigua de las costas occidentales del país.

 

1540

 

Zarpan otros navíos, ya sin patrocinio de Cortés, explorando el litoral del pacífico hasta el mar Cortés.

 

1540

 

El primer virrey Antonio de Mendoza mandó a acondicionar el camino México-Acapulco, para facilitar los aprestos de la expedición que iba a emprender Hernando de Alarcón, imponiendo la reparación y conservación a las comunidades de naturales y de algunos hacendados lindantes.

 

1550 (12 de marzo)

 

Don Antonio de Mendoza, visorrey y gobernador de la Nueva España, extiende nombramiento al primer alcalde de la ciudad de Acapulco a Don Pedro Pacheco.

 

1550

 

Acapulco empezó a poblarse con familias que trajo Fernando de Santa Anna; algunas de éstas (españolas y mestizas) las llevó a La Sabana.

 

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1550

 

Felipe II le otorgó el título de Ciudad, pero habiéndose perdido el documento, se volvió a expedir otro el 28 de noviembre de 1799. (Véase 1799)

 

1550

 

El virrey Antonio de Mendoza mandó condicionar por segunda vez el camino México-Acapulco, cuando tuvo que embarcarse en Acapulco, promovido al Perú con igual grado.

 

1553

 

Fray Juan Bautista Moya evangelizó Acapulco y sus contornos.

 

1561

 

Andrés de Urdaneta, en atención a sus condiciones portuarias, escribe del puerto singular elogio calificándolo de “grande, seguro, muy saludable y dotado de buen agua”.

 

1564 (31 de julio)

 

El 2° virrey Luis de Velasco, mandó condicionar nuevamente el camino México-Acapulco, dos años antes de su muerte.

 

Notablemente se mejoró en cuanto hubo certeza de poderse efectuar los tornaviajes de la Filipina y, por ende, la posibilidad de entablar un provechoso comercio.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Empezó la conquista de Filipinas por Legazpi y Urdaneta. Este último estableció una ruta con Asia a través de Baja California.

 

1564 (21 de noviembre)

 

Parte para las Filipinas la expedición de Miguel López de Legazpi, como primer piloto va un fraile de la Orden de San Agustín de nombre Andrés de Urdaneta, marino de largo historial.

 

1565 (8 de octubre)

 

Vuelve Urdaneta al puerto de Acapulco procedente de la Isla de Cebú. Conquista con ello una de las rutas marinas más difíciles de su tiempo.

 

1565

 

El fraile Andrés de Urdaneta, cumplida su misión de dirigir la expedición de Legazpi a las Filipinas, al regreso fija la ruta del Oriente asiático a la América con puerto en Acapulco.

 

1565

 

Recibió la nave que, mandada por Felipe de Saleeda y Fray Andrés de Urdaneta, volvía de Filipinas tras haber descubierto la llamada “Vuelta al poniente”.

 

1565

 

Desembarcó en el puerto Fray Andrés de Urdaneta,quien volvía de las Islas Filipinas, dejando establecida la ruta de regreso de Asia por el Pacífico.

 

1565 (octubre)

 

Fray Antón de Urdaneta ancló de tornaviaje en Acapulco.

 

1571

 

El comercio en Acapulco favoreció los ataques de piratas y corsarios, que hacían lo indecible por adueñarse de los galeones, perjudicando de paso a España. Entre los bandidos más famosos del mar, Francisco Drake por 1579; Thomas Candish, 1586; el alemán Spielberg, 1615; Jorge Anson, 1742.

 

Con el fin de protegerse de estos ataques, el gobierno virreynal mandó construir el Fuerte . (Véase 1784)

 

1571 (18 de mayo)

 

Termina la conquista de las Filipinas por Legaspi y Urdaneta, fecha en que se declara a Acapulco único puerto comercial entre Asia a través de México, lo que propició el comercio que consistía en transportar mercancía en barcos grandes de vela que llamaban Naos, que llegaban en diciembre de cada año.

 

1571 (14 de abril)

 

Felipe II ordena que Acapulco sea el único puerto oficial en la América para el comercio con Asia.

 

1571

 

Se estableció una comunicación permanente entre Acapulco y Manila. Anualmente realizaba estos viajes un galeón cargado de provisiones para las Islas Filipinas, trayendo a Acapulco riquísimas mercancías: Tejidos de seda y algodón, cerámica china, especias y objetos de arte.

 

De Acapulco esta mercancía pasaba a la capital, y de ahí eran enviados a Veracruz, Puebla, Guadalajara, Jalapa y Saltillo; gran parte de la misma eran expedidas a España. Cada vez que arribaba un galeón, acudían al puerto los principales comerciantes, no sólo de México, sino hasta del Perú y otras regiones lejanas.

 

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1578

 

Francis Drake fue el primer pirata que conoció el valioso comercio que se sostenía con el Asia al cruzar estos mares en este año, pero no entró en Acapulco temeroso de perder las riquezas que traía en su nave, pero por los informes que rindió en Inglaterra, el pirata Cavendish atrapó en aguas de California a la Nao Santa Ana en 1587.

 

1579 (14 de abril)

 

Gracias a la proeza de Fray Andrés de Urdaneta, fue posible el comercio en Acapulco que en pocos años se hizo intensivo, a grado tal, que alarmó a la Corte de España, dando lugar a que con fecha 14 de abril de 1579 firmara Cédula Real el Rey Felipe II declarando como único puerto comercial entre la América y Asia, al de Acapulco. Desde entonces empieza a aumentar la importancia de Acapulco.

 

1579 (14 de abril)

 

Se ampliaron los horizontes comerciales hasta China y la India, y entonces las naos hacían hasta tres y cuatro viajes de ida y vuelta, por lo que Felipe II fue presionado por los mercaderes de Sevilla a fin de que declarara por Cédula Real del 14 de abril de 1579, que el único puerto comercial con el Asia era Acapulco.

 

1582

 

Llegó la expedición marítima de Francisco Galli y otras.

 

1582 (28 de octubre)

 

El virrey, conde de La Coruña, en carta enviada al rey Felipe, le manda un plano del puerto y de la fortaleza que conviene construir para protegerlo del ataque de los rufianes del mar.

 

1591

 

Los representantes de Cadiz y Sevilla eran los más poderosos y controlaban el comercio en grande. Viendo el desorden de las ferias, lograron en este año que se expidieran grandes restricciones para el comercio con el oriente; se prohibió al comercio mediano que traficara con Manila, y los comerciantes de aquella lejana provincia, solamente podrían enviar dos galeones de 400 toneladas como máximo y que el valor de las mercancías no podía exceder de 250,000 pesos. La nave que zarpara de Acapulco, controlada naturalmente por los ricos acaparadores, sólo llevaría plata por un valor de 500,000 y los frailes que quisieran ir a evangelizar...

 

1592

 

La carretera México-Acapulco, llamda Ruta de Asia, era una vereda, hasta en este año que el virrey Luis de Velaszo la convirtió en camino de herradura.

 

1592

 

Fue construido el camino entre México y Acapulco por órdenes del Virrey Mendoza, mejorándose en 1596 por instrucciones del virrey Velasco; los mismos mandatarios ordenaron la construcción de otro camino que comunicaba al Real de Minas de Tasco con la capital.

 

De Acapulco partía otro camino hacia Zihuatanejo para terminar en Valladolid (Morelia). Hacia esta ciudad partía otro desde Tepecoacuilco, pasando por Iguala Teloloapan y Coyuca de Catalán. Otro más salía de chilapa, se dirigía a Chilpancingo, continuaba por Tlacotepec, pasaba por Coyuca y terminaba en la misma Valladolid. Otro camino salía de México y se dirigía a Alahuistlán pasando por los minerales de Zacualpan y Sultepec tocando a Tenancingo y a Toluca.

 

De Puebla salía otro hacia Ometepec, pasando por Tlapa y Chipetlán. Otro comunicaba a Chilapa con Tlapa, pasando por Olinalá.

 

El transporte de mercancías se hizo utilizando el sistema de arriería.

 

1593 (25 de febrero)

 

El virrey D. Luis de Velasco encarece al rey Felipe una vez mas la construcción de la fortaleza para la mejor protección del puerto.

 

1596 y 1602

 

Llegaron las 2 primeras expediciones de Sebastián Vizcaíno, quien llegó a los 42 grados de latitud norte buscando en vano un estrecho septentrional.

 

Siglo XVII

 

Debido a la afluencia de españoles hacia poblados indígenas, algunas alcaldías menores y repúblicas de indios, se transformaron en alcaldías mayores, entre ellas: Acapulco, Chilapa, Tixtla, Ajuchitlán, Zacualpa, Tasco, Iguala, Tlapa y Zacatula.

 

En cada una de ellas continuaron existiendo repúblicas de indios.

 

1600 (18 de abril)

 

El virrey, Conde de Monterrey, en carta que dirige a Felipe III, hace suya la petición de sus antecesores, para que se inicie la construcción de la fortaleza en dicho puerto de Acapulco.

 

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1602

 

Bernardo de Balbuena, al escribir su “grandeza mexicana”, en la ampulosidad del su prosa, dice de Acapulco: “En ti se junta España con la China, Italia con Japón, y finalmente un mundo entero en trato y disciplina.

 

En ti de los tesoros del poniente se goza lo mejor; en ti la nata de cuanto entre su luz cría el oriente”.

 

1607 (7 de junio)

 

Los franciscanos fundaron en Acapulco el Convento de San Diego, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Guía.

 

Acapulco pertenecía al arzobispado de México, junto con otros pueblos: Tasco, Teloloapan, Chilpancingo e Iguala.

 

1611 (22 de mayo)

 

Sale de Acapulco la primera embajada de México al Japón a cargo de Sebastián Vizcaíno y llegó a playas japonesas en agosto del mismo año, embajada que fue correspondida mediante el jefe de arcabuceros del emperador, Recuyemon Faxitura, quien con un séquito de 150 personas arribó al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.

 

1611

 

Zarpó de Acapulco Sebastián Vizcaíno, cuando el virrey Luis de Velasco lo nombró representante ante el emperador de Japón.

 

1614

 

Nicolás Cardona, con 30 arcabuceros a sus órdenes; trata vanamente de iniciar la construcción del fuerte, asistiendo durante dos meses y medio a las fajinas, cercas, trincheras y demás reparos necesarios.

 

1614

 

Arribó a las playas del Japón la embarcación de Sebastián Vizcaíno; la embajada nipona estaba encabezada por el capitán Hasekura.

 

1615

 

Una flota holandesa de la compañía de las Indias Orientales invadió la bahía, pero izó la bandera blanca ante los primeros disparos que se le hicieron y acabó cambiando por víveres a los prisioneros españoles que llevaba.

 

1615

 

La fábrica de la fortaleza de Acapulco no pasaba de ser uno de tantos proyectos, cuya resolución duerme el sueño de la espera en la Corte de Madrid. Algo hizo realidad la defensa. Cuando los holandeses desembarcaron en el puerto de Zalahua, los graves señores madrileños se alarmaron y pidieron el proyecto a los archivos.

 

Días después el virrey Marqués de Guadalcázar, quegobernó la Nueva España de 1612 a 1621, tras largas y complicadas discusiones con propios y extraños, encargó al ingeniero Adrian Boot, la construcción del Fuerte de San Diego para la defensa de la bahía.

 

1615 (últimos meses del año)

 

Bajo la dirección de Boot se inició la construcción del Fuerte de San Diego, que tuvo por base un pentágono irregular con caballeros unidos por lienzos o cortinas. Los nombres de estos caballeros a ángulos del pentágono fueron: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar.

 

La altura y perímetro de los mismo no fe igual; se manifestó como razón para ello, dar mayor firmeza al edificio, teniendo en cuenta la irregularidad del terreno sobre el que se construía.

 

1616 (principios)

 

Ante el peligro que corría Acapulco a causa de piratas y filibusteros, el virrey Diego Fernández de Córdoba ordenó la construcción del castillo, iniciándose las obras a principios de 1616 y al terminar tomó el nombre de Fuerte de San Diego.

 

1617 (15 de abril)

 

Termina la fábrica del castillo de San Diego. En la portada se dejó una inscripción que dice: “Reynando en las Españas, Yndias Orientales y Occidentales la Magd. del Imbictissimo y Católico Rey Don Felipe nuestro señor, Terzero deste nombre, siendo su Virrey lugarteniente y Capitán General en los Reynos de la Nueva España Don Diego Fernández de Córdoba, Marquéz de Guadalcázar, se hizo esta fortificación. año de 1616. Yngeniero Adrian Boot”. (Véase 1776 y 1778 a 1783, re acondicionamiento del fuerte).

 

1617 (mayo)

 

El virrey anuncia al soberano la terminación del Fuerte de San Diego, con un costo de 11,400 ducados. Entre la documentación que se manda al rey, hay una vista panorámica de la bahía, hecha por Adrián Boot. La falta de perspectiva es tal, que todo parece estar en un mismo plano. La bahía está dibujada desde la montaña, posiblemente bajo las ramas de un árbol enorme que es capaz de proyectar su sombra sobre ella.

 

1624 (marzo)

 

El príncipe Nasáu al mando de poderosa escuadra y disparando su artillería entera en la bahía de Acapulco, y sus vecinos y tropa, atemorizados por el alarde de fuerza, huyeron a las montañas.

 

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1625

 

Gobernando el virrey Marqués de Cerralvo, la escuadra holandesa del príncipe de Nassau, atacó y tomó el Fuerte de San Diego, sin que la guarnición hubiera opuesto ni la menor resistencia.

 

Los holandeses, dueños de la plaza, saquearon y robaron a su antojo durante varios días.

 

Cuando los asaltantes brincaron a sus naves y se alejaron, el virrey ordenó la erección de un nuevo muro en el castillo y la fábrica de cuatro nuevos bastiones.

 

1634

 

Edificación y fundación de la primera capilla de San José, construida a instancias del sargento Francisco Rincón.

 

Durante esta época colonial, Acapulco tuvo una apariencia muy pobre, salvo el castillo, el hospital administrado por los hipólitos y esta capilla.

 

1646

 

Se fundó y comenzó a funcionar la primera aduana, misma que estaba ubicada a la orilla del mar en un jacalón de madera de 4 aguas. Por supuesto que esa oficina solamente abría sus puertas durante las ferias de diciembre. La fayuca iniciaba su institucionalización en estos litorales.

 

1673 (22 de octubre)

 

En las instrucciones del virrey Marqués de Mancera al duque de Veragua, se habla de las mejoras hechas a la fortaleza de Acapulco; se asienta: “que no se admite disputa es en que consiste la defensa del reyno, por el mar del sur en el castillo de Acapulco, no menos que por la del norte, en el de San Juan de Ulúa y que merece toda atención y providencias por ser escala de las Islas Filipinas y de las provincias del Perú y uno de los más capaces y seguros puertos de la monarquía.

 

1697

 

Acapulco era una humilde aldea de pescadores; sus casas son bajas y viles, hechas de madera, barro y paja, situadas al pie de altísimos montes.

 

Estaba habitado por negros y mulatos –que son los nacidos de negros y blancas-, y rara vez se veía en aquel lugar algún nacido en él de color aceitunado.

 

1697 (21 de enero)

 

Gemelli Careri desembarcó en Acapulco, fecha en que inicia su diario correspondiente a la Nueva España, en donde permaneció hasta el 14 de diciembre del mismo año.

 

El 21 de enero (1697), al no encontrar albergue alguno en Acapulco, tuvo necesidad de ir ese día lunes al convento de Nuestra Señora del Guía, de padres franciscanos “los cuales me hospedaron muy humanamente” señala en su diario.

 

1697

 

El italiano Gemelli Careri, a su paso por Acapulco toma la pluma y escribe: “La seguridad natural del puerto, que siendo a manera de caracol y con igual fondo por todas partes, que quedan en él las naves cerradas como un patio cercado de altísimos montes y atados a los árboles que están en la ribera.

 

1697

 

El virrey Gemelli Carreri empleó 12 días en recorrer la carretera México- Acapulco per en la estación de lluvias había que esperar hasta 10 días sólo para vadear el río Mezcala o el Papagayo.

 

1698 (aproximadamente)

 

El Fraile dominico Ignacio Muñoz, de la clave o derrotero de las naves al entrar al puerto: “En entrando de la dicha punta del grifo para adentro, luego vereis la fortaleza enfrente encima de un tiesso, y las causas del pueblo que están para el norueste en la dicha rinconada. En entrando dentro dareis fondo frontero de las casas, la popa en tierra y estareis de ella apartado como medio cable porque todo es sondeable y limpio y se puede barloventar dentro, porque no hay que temer más que de aquello que se viene. De bien los navíos del rey que vienen de Filipinas, y son muy grandes surgen enfrente de la fortaleza , a medio tiro de mosquete y se amarran en Tierra”.

 

Siglo XVI (Colonización española del territorio)

 

Para compensar los servicios que numerosos españoles prestaron a la conquista de México, Cortés a nombre del Rey de España, otorgó a algunos ciertas enmiendas y repartimientos de indios. Acapulco, por ejemplo, fue de Juan Rodríguez de Villafuerte, quien recibía cacao, algodón y maíz de los indios que ahora estaban a su servicio.

 

Siglo XVI

 

A pesar de los peligros que corrían las naves y las dificultades que presentaban los caminos, a finales del siglo, tenía lugar en Acapulco la Feria más importante de América con mercancías que llegaban de Sur América, Nueva España y del Oriente.

 

Siglo XVIII (principios)

 

La fortaleza se mantiene con la misma planta de la centuria anterior, aunque totalmente deteriorada.

 

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1712

 

Miguel Gallo, castellano de Acapulco, informa al rey que el castillo tiene 6 culebrinas, 27 cañones de bronce y 20 piezas de hierro. La guarnición se compone de un alférez, un sargento, 40 infantes y 15 artilleros con su condestable.

 

1730

 

Francisco Álvarez Barreiro emprende la tarea de hacer un cuidadoso plano del puerto. En el dibujo se advierte la fortaleza, así como también varios edificios de 2 plantas, 2 iglesias y una enorme cruz sobre un zócalo.

 

1742 (enero)

 

Trata de entrar por la fuerza en Acapulco el pirata Ansón, pero temiendo no lograrlo, tomó el rumbo de las Filipinas a fin de esperar el regreso de la nao en cuyas aguas cayó en su poder, obteniendo un botín de un millón 300 mil pesos en moneda acuñada y 40 mil en barras de plata.

 

1743

 

El corsario inglés Jorge Ansón apresó en sus inmediaciones al galeón “La Covadonga”.

 

1743 (7 de julio)

 

Se terminó de construir el actual Fuerte, al cual le pusieron el nombre de San Carlos, en honor del rey Carlos III. Los nombres de las torres quedaron así:

 

Oeste: San José; Norte: San Antonio; Noroeste: San Luis; Suroeste: Santa Bárbara; Sur: La Purísima Concepción.

 

1752

 

Pedro Murillo Velarde, en su “Geografía histórica” publicada en Madrid, dice refiriéndose a Acapulco: “...ni se puede llamar ciudad ni villa y con dificultad aún merece el nombre de aldea, pues sólo hay alguna gente desde diciembre hasta abril, en que está allí el galeón de Filipinas. Fuera de este tiempo, apenas asisten allí algunos indios mulatos y mestizos, pues ni aún el alcayde del castillo vive allí entre año”

 

1762 (29 de octubre)

 

La Nao Santísima Trinidad, el barco más grande de la época, cae en poder del pirata Cornish y con todas las riquezas que portaba lo llevó a Inglaterra donde causó admiración.

 

1776 (21 de abril)

 

Un terrible terremoto sacude la población de Acapulco “a las dos de la tarde, con el acostumbrado bramido de los cerros circunvecinos, que inspira el mayor horror y espanto a los pobres habitantes, por más que están hechos a oírlo”.

 

El terremoto tiró el ala izquierda del castillo, por lo que se decidió construir uno nuevo un poco más arriba.

 

1776

 

Don Miguel Costanzo, activo y diligente ingeniero, propone al virrey la construcción de una nueva fortaleza para Acapulco, pues alega: “La inutilidad del gasto que se invierte con esta mira, respecto a ser aquella una fortificación, que más parece un reducto de irregularísima figura, o un cuerpo de guardia retrincherado, que un castillo construido sobre un sistema regular de defensa”.

 

El proyecto de Costanzo fue enviado por el virrey Bucareli a Don José de Gálvez, ministro de Indias, para su aprobación. Visto y estudiado el trabajo de Costanzo, se dio el visto bueno a la fábrica del nuevo fuerte. Para la ejecución de la obra se nombró al ingeniero Ramón Panón, uno d elos mejores técnicos militares de España.

 

1776

 

El alférez de ingeniero, Don José González, propone para la fortaleza de San Diego grandes mejores que importan $15,250.00 y para ello recomienda habilitar las baterías frente al mar, en tanto que se espera la resolución del rey.

 

Anticipándose a la resolución real, el virrey Marquéz de Croix, principia las mejoras a la fortaleza, por considerarlas de gran utilidad.

 

1777

 

Llega Panón a Acapulco y en el sitio de la antigua fortaleza traza un plano sobre el terreno, en donde el nuevo castillo se habría de levantar. De entonces data el “Plano que manifiesta la majistral y contornos del antiguo Castillo de San Diego y la traza más ventajosa, para el establecimiento del nuevo pentágono aprobado por S.M.”

 

1778 (16 de marzo)

 

Principia la excavación de los cimientos de la nueva fortaleza. Los cinco baluartes reciben los nombres de “San Antonio, “San Luis”, “La Concepción”, “San José” y “Santa Bárbara”. Al nuevo castillo se le denomina de “San Carlos” en honor al monarca reinante, pero la tradición sigue llamándolo “Castillo de San Diego”.

 

1778 a 1783

 

Reconstrucción del Fuerte de San Diego que fue destruido en 1776 por un terremoto, según proyecto del ingeniero Miguel Constansó.

 

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1783 (7 de julio)

 

Termina la construcción de la fortaleza de San Carlos. Su costo excedió de los $600,000.00. Su forma es de una estrella con 5 baluartes para montar 70 piezas de artillería. De la fortaleza mitad mira hacia el mar y mitad hacia la tierra.

 

Tiene “cuatro bóvedas grandes con sus galeras, sirviendo dos de ellas para cuarteles de la tropa, otra para guardar los pertrechos y útiles de la artillería y la otra para guardar cuando había víveres. Además tenia otras 8 bóvedas más chicas, siendo una para la guarnición principal, otra de almacén de pólvora, otra para depósito de armas y las demás para habitación de oficiales. Tenía a más del calabozo y galera para los presos, cocina y dos aljibes para abastecer de agua a más de 2 mil soldados por un año”.

 

1799 (1 de noviembre)

 

El rey Carlos IV confirma el título de Ciudad al puerto de Acapulco.

 

1784

 

La escuadra del almirante Jorge Anson es puesta en fuga por seiscientos hombres milicianos, que contra él combaten en el fuerte.

 

1789

 

El capitán de navío Alejandro Malaspina da la vuelta al mundo al mando de las corbetas Descubierta y Atrevida. Los tres pintores que van a la expedición, a su paso por Acapulco, se dan a la feliz tarea de llevar el lienzo tres vistas o paisajes portuarios.

 

Fernando Brambila pinta un cuadro con el tema de “Puerto de Acapulco”; Tomás de Suria una: “Vista de la bahía y puerto de Acapulco desde el arco de los ospitales de los padres ipólitos”, y José Cordero una: “Vista del puerto y parte de la ciudad de Acapulco, sacada desde su ospital”.

 

1791

 

Tocaron el puerto las corbetas: “Descubierta” y “Atrevida” que luego navegaron hasta la bahía de Behring (59 grados de latitud norte).

 

1792 (15 de enero)

 

Sale de Acapulco Francisco de la Bodega y Cuádra, con el fin de fijar los límites entre los Estados Unidos y la Nueva España.

 

Siglo XIX

 

Se estableció el servicio de diligencias para el transporte de personas; en ambos casos los riesgos siempre fueron múltiples, pues los caminos eran pésimos y los robos muy frecuentes.

 

Siglo XIX (primera mitad, 1850 aproximadamente)

 

Bien poco adelantó el comercio en el puerto, ya que aislado de todo el país, solamente se tenía comunicación marítima.

 

Fue en esa época que se estableció aquí la casa “B. Fernández y Cía.” con un para entonces poderoso capital. Estaba localizada en donde está ahora el edificio de Don Israel Soberanis, en la calle Jesús Carranza.

 

Fue por muchos años el centro comercial más importante de Acapulco y las costas.

 

1803 (22 de marzo)

 

Desembarca en Acapulco el barón de Humbolt al amparo de una carta del rey de España para sus estudios de mineralogía y botánica.

 

1803

 

Pasa por Acapulco el barón de Humboldt y tiene, a juzgar por lo que escribe, una triste opinión del puerto, pues le parece que: “Forma una inmensa concha abierta entre rocas graníticas, hacia el sur-suroeste, y la cual tiene más de seis mil metros de ancho de este a oeste. He visto pocos parajes en ambos hemisferios que presentan un aspecto más triste y horroroso. Estas rocas forman una costa tan escarpada, que un navío de línea puede pasar tocándolas, sin peligro alguno, porque casi por todas partes hay diez o doce brazas de fondo.”

 

1803

 

Alejandro de Humboldt advirtió que era una miserable ciudad, poblado exclusivamente por 4 mil personas de color, que aumentaban a 9 mil cuando llegaba la Nao de China.

 

1805 (marzo)

 

Llega al puerto “La Caravana de la Salud” compuesta de 22 niños portadores de la vacuna contra la viruela bajo el sistema “Brazo a brazo” los que siguieron bajo el cuidado del Dr. Balmis a Filipinas.

 

1810

 

Se suspendió la “Feria de Acapulco”

 

1810 a 1812

 

Tiempo de la Revolución Mexicana, terminó el auge de Acapulco.

 

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1810 (20 de octubre)

 

Recibió Morelos nombramiento de lugarteniente de Hidalgo y comisión de apoderarse de Acapulco.

 

Morelos llevó el movimiento a otros lugares: A Tixtla, donde se le unieron los Bravo; a Chilpancingo, Chilapa, Tehuacan, Orizaba, Oaxaca y Cuautla.

 

Tecpan fue nombrada ciudad capital de la nueva provincia; Acapulco perdió su nombre de “Ciudad de los Reyes” por el de “Congregación de los fieles”.

 

1810 (19 de noviembre)

 

El insurgente José Ma. Morelos y Pavón, inicia el asedio de Acapulco. (véase 1813 19 de agosto)

 

1811

 

José María Morelos derrotó al realista Francisco París en 3 Palos (4 de enero) pero no pudo tomar el Fuerte de San Diego (8 de febrero) cuyo asedio levantó a la postre (19 de febrero).

 

1813 (6 de abril)

 

De regreso de su tercera campaña Morelos puso sitio a Acapulco. Desalojados sucesivamente los españoles de Casamata, del Cerro de la Mira y del Baluarte del Hospital, se concentraron en la fortaleza hasta el 20 de agosto en que capitularon.

 

1813 (19 de agosto)

 

El insurgente José Ma. Morelos logra apoderarse de Acapulco, tras reñidos combates y riguroso asedio al castillo, donde se desarrollaron escenas de tragedia por la falta de alimentos, leña, agua y medicinas. Ciudad que recuperaron los realistas al año siguiente para pasar a poder de la nación mexicana el 15 de octubre de 1821 como consecuencia de los Tratados de Córdoba.

 

1813 (20 de agosto)

 

Morelos logra posesionarse del puerto en los primeros años de la guerra de Independencia. En lo alto de la fortaleza ondea la bandera azul y blanco de los insurgentes.

 

1813 (18 de septiembre)

 

Morelos fue nombrado Generalísimo de las Armas Nacionales.

 

Morelos, tomando como capital a Valladolid, hoy Morelia, marcha a la ciudad donde lo atacaron los realistas y perdió. El Congreso dictó sentencia a todos los presos del Fuerte y mandó quemar las casas de Acapulco, así se hizo; el 10 y 11 de abril de 1814, Acapulco era una ruina histórica.

 

1813 (27 de septiembre)

 

A finales del siglo XVIII la Revolución Industrial de Europa invadió el mundo con sus productos, violando todas las barreras y convenios aduanales. Esto afectó a España, quien tuvo que luchar también contra la piratería con máscara de corsarios, auspiciada por Inglaterra que iniciaba su poderío por todos los mares.

 

Entonces Fernando VII expidió el siguiente decreto:

 

“Queda suprimida la Nao de Manila o de Acapulco (se entiende que como tráfico oficial) y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y del Continente Asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de quinientos mil pesos convenidos a la Nao de Manila y al millón de retorno. Cádiz, 27 de septiembre de 1813”.

 

1813-1814 (diciembre y enero)

 

Después de los desastres de Valladolid (Morelia) y Purvarán, José Ma. Morelos volvió al puerto (a principios de marzo) de donde salió (9 de abril) acosado por los realistas. Previamente mandó incendiar la ciudad, degollar a los españoles residentes y fusilar a todos los prisioneros. El 14 de abril Armijo recuperó la plaza.

 

1849 (27 de octubre)

 

Se erigió el estado de Guerrero.

 

1854

 

El 1 de marzo de este año se proclamó en Ayutla, Gro. el Plan que desató la revolución contra la última dictadura de Antonio López de Santa Anna. El día 11 siguiente la guarnición de Acapulco se adhirió al movimiento y designó a Ignacio Comonfort (que era administrador de la aduana) gobernador del puerto y jefe provisional de las fuerzas armadas en cuyo carácter invitó a Juan Álvarez a que asumiera el mando supremo del Ejército Restaurador de la Libertad.

 

1854 (26 de abril)

 

El presidente López de Santa Anna, que salió al frente de un ejército de 5 mil hombres a someter a los sublevados, fracasó en su intento de tomar Acapulco.

 

1863 (10 y 11 de enero)

 

Una escuadra francesa bombardeó el puerto y luego desembarcaron los marinos, que no pasaron de los límites de la ciudad abandonada, retirándose tres días después.

 

El 4 de junio volvieron por mar y un batallón de tiradores argelinos se posesionó de la plaza.

 

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1863 (enero 10-12)

 

Al estallar la guerra entre México y Francia., Acapulco sufrió horrible bombardeo los días 10, 11 y 12 de enero porque e Gral. Diego Álvarez no quiso aceptar las proposiciones del almirante Bovet, quien, al frente de poderosa escuadra se hallaba en el puerto.

 

1864

 

A finales de este año los invasores franceses evacuaron Acapulco después de la derrota que Vicente Jiménez y Diego Álvarez infringieron a los imperiales en el Zapotal.

 

1865 (junio y septiembre)

 

Los franceses intentaron nuevamente invadir el territorio por ese punto, pero fueron rechazados por los republicanos.

 

1868

 

Primeras escuelas en la calle 5 de mayo (una de niños y una de niñas)

 

1894

 

El VIII virrey Luis de Velasco, hijo, mandó acondicionar notablemente el camino México-Acapulco, en 1894, un año antes de que fuese promovido con igual rango al Perú.

 

1904

 

Llegó al puerto un crucero italiano.

 

El 30 de julio hubo un gran temblor que sólo el castillo quedó de pie.

 

1910

 

Era un somnoliento pueblecito con algunas estrechas y retorcidas calles empedradas y la mayoría protegidas por su piso natural arenoso. A la quebrada se subía por una tortuosa vereda y otra conducía a la bella playa de Caleta.

 

1910

 

Se inauguró el alumbrado público de 30 faroles de acetileno en el centro de la población y algunos faroles de petróleo medio iluminaban las esquinas de otras calles hasta las 11 de la noche.

 

1910

 

El primer hotel de Acapulco “Doña Eliza Sutter de Link”; después pasa a hotel “Miramar” y después se convierte en el famoso Edificio “Pintos”.

 

Donde se encuentra el hotel Colonial estuvo la aduana, después se instaló ahí la Casa de Huéspedes “Dos de abril” y más tarde El Colonial.

 

1911 (10 de mayo)

 

Atacaron por primea vez los maderistas; sorprendieron a los mercaderes y a muchas amas de casa en el primitivo mercado que se localizaba en la Plaza Álvarez, al norte de ésta, frente a lo que es ahora el Banco Mexicano del Sur.

 

Este mercado era una serie de mesas o grandes cajones de madera, algunos con techo de lámina, en donde se expendía el pescado y la carne. Lo demás, las verduras, la leche, el pan y cuanto comestible consumía aquel pequeño pueblo, estaban en el suelo sobre petates de palma.

 

1912

 

Doña Elisa dejó su negocio y en el local se estableció en 1912 el Hotel Jardín, donde más tarde, por 1934 se construyó el Hotel Miramar y después se convirtió en el Edificio Pintos.

 

1912 (30 de octubre)

 

Un ciclón arrasó con el puerto de Acapulco.

 

1913

 

Primer planta eléctrica.

 

1913 (noviembre)

 

Estuvo lista la primer planta eléctrica)

 

1913 (¿1923?)

 

Juan R. Escudero, primer líder sindical. Se inició con los cargadores de los barcos.

 

1920

 

Contaba solamente con un automóvil, marca “Exes” y una lancha a motor que pertenecía a la capitanía del puerto. En un carro tirado por mulas se recogía la basura de las calles.

 

1920

 

Vino el príncipe de Gales, posteriormente el rey Eduardo VIII.

 

1922

 

Llegaron los primeros submarinos americanos y también varios hidroplanos entraron por Pie de la Cuesta.

 

1924 (31 de julio)

 

Un grupo de audaces comerciantes dieron forma a la Cámara de Comercio, constituyéndola legalmente el 31 de julio de 1924.

 

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1927 (mediados)

 

Una nueva etapa fue marcada en la vida comercial de Acapulco cuando a mediados de 1927 el señor presidente Plutarco Elías Calles, desde el Castillo de Chapultepec, detonó un petardo que voló la última piedra que obstruía la brecha o camino México- Acapulco, a la altura casi del actual puente de Xaltianguis.

 

Era entonces gobernador del estado el general Héctor F. López. La Cámara Nacional de Comercio en pleno y otros sectores representativos, estuvieron presentes en aquel acto trascendental.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Día de fiesta, de la tarde en que se hizo volar el último obstáculo de la carretera México- Acapulco e hicieron su entrada principal al puerto los 12 primeros automóviles procedentes de México.

 

Los concurrentes a la inauguración oficial llenaron los 2 únicos hoteles: El Jardín y el Acapulco, así como varias casas de huéspedes, ejemplo: La Costeña, del señor Pintos.

 

1927 (11 de noviembre 6:00 pm)

 

Llegaron al puerto, aunque transitando por una brecha de trabajo, los 12 primeros automóviles a bordo de los cuales iban el gobernador del estado, el presidente municipal y las autoridades militares.

 

1927 (11 de noviembre)

 

El presidente Plutarco Elías Calles accionó por teléfono desde el Castillo de Chapultepec, el dispositivo que hizo estallar la dinamita que removió el último obstáculo en la carretera a Acapulco, cuyo trazo se había interrumpido en el kilómetro 402 por un tapón de roca.

 

1927 (11 de noviembre)

 

Hubo agua potable en los manantiales de Santa Cruz.

 

1927 (27 de noviembre)

 

La era de la prosperidad de Acapulco se inició este día al quedar abierta la carretera hacia la Cd. de México, pero su desenvolvimiento como centro turístico se realizó bajo el gobierno del Lic. Miguel Alemán Valdés durante el cual se llevaron a cabo grandes obras, colocando a la ciudad a la altura de los granes centros turísticos del mundo.

 

1928

 

La pequeña mejoría lograda desde la construcción de la carretera México-Acapulco se exteriorizó con la apertura del Hotel México (segundo en Acapulco), frente a la casa de huéspedes “La Mar” que abrió también en 1928.

 

1928

 

Desde esta fecha se había realizado la primera obra a favor del turismo, cuando el pueblo de Acapulco construyó el camino de rueda para hacer accesible la playa de Caleta, y a continuación se reunieron $30,000.00 para el camino de rueda a Pie de la Cuesta

 

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

  

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

       

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

Museo Nacional de las Intervenciones

 

Información geográfica

     

Construcción Siglo XVI

 

Ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco

  

Inauguración como museo13 de septiembre de 1981

  

Información visitantes

Metro General Anaya (Línea 2)

  

El Museo Nacional de las Intervenciones se encuentra en el ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco edificio que cuenta con una antigüedad de más de trescientos años.

El museo es administrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la temática del mismo es la historia de las intervenciones extranjeras en México, desde que éste se convirtió en un país independiente al firmar su Acta de Independencia el 21 de septiembre de 1821.

 

Invasiones militares realizadas por España, Francia y los Estados Unidos de América durante los siglos XIX y XX.

 

Se define el concepto de intervención como "el acto mediante el cual un Estado intenta negar o lesionar la soberanía nacional de otro Estado independiente". Los métodos por los cuales se ejerce o ejecuta una intervención son sumamente variados, ya que pueden ir desde sutiles artimañas diplomáticas, hasta el empleo de la fuerza armada. Pero siempre implican una actitud de exigencia física o moral del Estado interventor sobre el intervenido que tiene por objetivo obligar a este último a adoptar medidas, compromisos o actitudes contrarios a su voluntad.

     

La zona donde se encuentra el museo está ubicada en lo que fuera el señorío de Huitzilopochco, lugar desde donde se abasteció agua dulce a la ciudad de México-Tenochtitlan por medio de un acueducto que mandó construir en 1499 el huey tlatoani Ahuitzotl. Una vez terminada la Conquista de Tenochtitlan, el nombre de la zona fue castellanizado bajo la denominación de Churubusco y perteneció, bajo el régimen de encomienda, al conquistador español Bernardino Vázquez de Tapia.

 

El inmueble comenzó a construirse en el siglo XVI para albergar al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco en donde habitaron religiosos de la orden dieguina, la cual era una rama de la orden de los franciscanos. La arquitectura aún conserva definidas las áreas de cocina, refectorio, antesacristía, portal de peregrinos, baño, claustros, capillas, celdas, y una huerta. Sin ser el tema principal del museo, se puede admirar arte sacro de los siglos XVII a XIX.

 

Durante la Intervención norteamerica de 1846 a 1848, el 20 de agosto de 1847, el sitio fue escenario de la Batalla de Churubusco. En la defensa del lugar, se confronatron los batallones Independencia, Bravos, Guerrero, Chilpancingo, y Tlapa ayudados por el Batallón de San Patricio sumando un total de mil trescientos efectivos, sin embargo las fuerzas estadounidenses alcanzaban la cifra de seis mil efectivos. El general Pedro María Anaya quien comandó la defensa tuvo que rendirse cuando las municiones se agotaron, entregó el sitio al general David E. Twiggs. En 1869 el presidente Benito Juárez declaró el lugar como monumento nacional en honor a los caídos en la histórica batalla.

 

De 1876 a 1914 el edificio sirvió como un hospital militar. Durante la década de 1920, funcionó como una escuela de pintura; a finales de la misma década y hasta 1960 el lugar fue un museo dedicado a las propias actividades conventuales que tuvieron lugar en el inmueble así como a la historia del transporte en México. Finalmente el 13 de septiembre de 1981 — fecha en que se conmemora a los Niños Héroes — mediante un decreto presidencial el recinto fue dedicado a las intervenciones extanjeras que han existido a través de la historia de México.

 

Salas

 

El museo cuenta con diez salas que abarcan las distintas invasiones a México:

 

Sala de introducción

 

Esta sala muestra la situación geográfica de los territorios a finales del siglo XVIII y principios del XIX. De forma breve se presenta el origen de la política de expansionismo de Estados Unidos, la cual se fundamentó en la ideología de Thomas Jefferson quién compró el territorio de La Luisiana. Debido a la imprecisión de las fronteras de la Nueva España y a la poca colonización en la parte septentrional de la misma, las ambiciones de Jefferson incluían las provincias de Texas, Nuevo Santander, Nuevo México, Coahuila y partes de Nueva Vizcaya y Sonora. Poco más tarde el presidente James Monroe obtuvo la compra de La Florida y dictó la conocida Doctrina Monroe, la cual fue base del Destino Manifiesto de los Estados Unidos.

 

Sala de independencia

 

Tras las abdicaciones de Bayona y del despojo del trono de Fernando VII de España debido a la Invasión francesa a España, el 15 de septiembre de 1810 comenzó en Dolores una revolución que fue abanderada por Miguel Hidalgo. Esta lucha se convirtió en la guerra de Independencia de México que a través de once años siguieron José María Morelos, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero y los insurgentes. En 1821 Nueva España logró su autonomía de la corona española y como nuevo estado pasó a ser el Primer Imperio Mexicano. Pero la ideología monárquica de Agustín de Iturbide no prosperó y el nuevo país se transformó en una república gobernada por el general Guadalupe Victoria. Entre los personajes que defendieron los principios republicanos destacó fray Servando Teresa de Mier.

 

Sala de intervención española de 1829

 

Cuando Fernando VII recuperó su trono, se negó a aceptar la Independencia de México. En San Juan de Ulúa un reducto de tropas españolas se mantuvo en el fuerte y fue hasta 1825 cuando la armada mexicana logró derrotarlos. En 1827 una conspiración encabezada por el fraile dieguino Joaquín Arenas fue descubierta, el congreso formuló una ley para expulsar a los residentes españoles. En 1829 la expedición de Isidro Barradas fue el último de los intentos de reconquista en México, los expedicionarios penetraron por Veracruz, logrando avanzar hasta Tampico y Altamira. El 11 de septiembre de 1829 las tropas españolas capitularon ante las fuerzas comandadas por Antonio López de Santa Anna, pero el gobierno español reconoció la Independencia de México hasta 1836.

 

La sala muestra también el imperialismo oficioso que llevaron a cabo los embajadores estadounidenses en México. Tras la negativa del gobierno mexicano de vender el territorio de Texas a los Estados Unidos, el ministro plenipotenciario Joel R. Poinsett promovió el divisionismo entre los políticos mexicanos. Éstos seguían dos vertientes el centralismo (logia escocesa) y el federalismo (logia de York), pero las actividades injerencistas del ministro fueron criticadas y lo conllevaron a su expulsión de México. Su sucesor Anthony Butler realizó nuevas ofertas para la compra de la provincia de Texas, ante las reiteradas negativas, la estrategia del nuevo ministro fue promover que los colonos estadounidenses que habitaban el territorio realizaran mítines y levantamientos armados en favor de la Independencia de Texas. Adicionalmente, Butler promovió que los ciudadanos estadounidenses que radicaban en territorios mexicanos interpusieran demandas económicas por los daños sufridos a causa de los propios levantamientos. La guerra se desencadenó y la provincia se convirtió en la República de Texas, la cual fue "independiente" por un período de nueve años hasta que se anexó a los Estados Unidos. Pawhatan Ellis, sucesor de Bulter, presionó para el cobro de las indemnizaciones. La política de intervencionismo provocó la ruptura diplomática entre ambas naciones, solo un arbitraje internacional evitó la guerra. El monto reclamado era de dos millones de pesos, los cuales no lograron pagarse y la deuda fue una excusa para que ocho años más tarde el presidente James K. Polk justificara su declaración de guerra.

 

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles de 1838 a 1839

 

México había firmado tratados comerciales con Inglaterra, Estados Unidos y otros países europeos en 1825. Por su parte, el gobierno francés se negó a reconocer México como un nuevo país independiente hasta 1830, pues la dinastía de los Borbones gobernaba las naciones de Francia y España, y esta última no había reconocido la independencia de sus colonias. Pero con la Revolución de julio, Luis Felipe I ocupó el trono, libre de todo compromiso con Fernando VII de España, firmó dos acuerdos comerciales con el gobierno mexicano.

 

México tenía la experiencia de las desventajas que implicaba el libre comercio con las potencias industrializadas, por lo cual el congreso desaprobó la firma de uno de los tratados. Éste permitía a los residentes franceses el comercio a menudeo en territorio mexicano. Por otra parte, en México existían constantes enfrentamientos entre federalistas y centralistas, y las luchas armadas provocaban una inestabilidad e inseguridad social a la población civil. El ministro francés Antonie Deffaudis, quien pretendía a toda costa la firma del tratado, aprovechó la disyuntiva y recabó firmas entre todos los comerciantes franceses afectados por la soldadesca para exigir indemnizaciones al gobierno mexicano por daños a sus establecimientos, entre ellos se encontraba un pastelero. Además de las indemnizaciones, el ministro exigió la firma del anhelado tratado.

 

El gobierno francés atendió con alarma los informes de su ministro, presentándose como defensor de los derechos internacionales y con la excusa de ser necesario dar "una lección de civilización" a las naciones americanas, envió a su armada para bloquear los puertos mexicanos, realizando así la Primera Intervención Francesa en México. Tras el bloqueo naval, el gobierno de Anastasio Bustamante rechazó la coacción de los franceses y declaró formalmente la guerra a Francia. En Europa, las acciones de Luis Felipe I fueron criticadas, pues se había cerrado el segundo comercio más grande de América. En 1839, Richard Pakenham, ministro británico arribó a Veracruz con la consigna de negociar la paz entre ambas naciones. El 9 de enero de 1839 se firmó en el puerto el tratado de paz, la reclamación de indemnizaciones quedo vigente y fue la excusa para una segunda intervención.

[editar] Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848

 

Cuando la anexión de Texas a los Estados Unidos se concretó, el ministro mexicano en Washington dio por terminada su misión diplomática, y las relaciones entre ambos países se rompieron. El general Zachary Taylor estableció un campamento en Brownsville, al norte del río Bravo, lugar que pertenecía al estado de Tamaulipas. Esta situación provocó una escaramuza entre soldados mexicanos y estadounidenses. El presidente James K. Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846, el gobierno mexicano respondió de igual manera el 7 de julio del mismo año, de esta manera comenzó la primera Intervención estadounidense en México.

 

Entre julio y agosto las tropas estadounidenses al mando del general Stephen W. Kearny incursionaron desde Oregón hacia San Francisco, Monterrey (California), y ocuparon Los Ángeles el 13 de agosto, la campaña se extendió hasta Santa Fe (Nuevo México). Se realizaron expediciones marítimas para tomar las plazas de San José del Cabo, La Paz, Mulegé, Guaymas, Mazatlán y San Blas.

 

El general Taylor emprendió la campaña por oriente y tomó la ciudad de Monterrey en septiembre de 1846. En febrero de 1847 los beligerantes se enfrentaron en la Batalla de la Angostura. Desde San Antonio los estadounidenses atacaron Parras y desde El Paso avanzaron por el estado de Chihuahua hasta Jiménez.

 

El general Winfield Scott arribó el 9 de marzo en Veracruz con una fuerza de trece mil efectivos. Tras un constante bombardeo el 27 de marzo los defensores capitularon. La ofensiva estadounidense siguió la ruta de Cortés hacia Cerro Gordo, Jalapa, Tepeaca, Puebla, Tlaxcala hasta llegar a la Ciudad de México, lugar en donde se confrontaron las fuerzas militares en la Batalla de Padierna, la Batalla de Churubusco, la Batalla de Molino del Rey y la Batalla de Chapultepec. El 14 de septiembre de 1847 en el Zócalo se izó la bandera estadounidense la cual ondeó durante nueve meses. México cedió mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo los territorios al norte del río Bravo. Incluyendo el estado de Texas, una superficie de 2.400.000 kilómetros cuadrados pasó a ser propiedad de los Estados Unidos.

 

Tan solo cinco años después, durante la dictadura de Santa Anna, los colonos estadounidenses utilizaron nuevamente la estrategia de invadir y luego negociar. Con la intención de construir un ruta de ferrocarril transcontinental, los estadounidenses invadieron el territorio de La Mesilla, ante la imposibilidad de defender militarmente la frontera Santa Anna prefirió las negociaciones diplomáticas. El ministro James Gadsen fue el encargado de llevar las negociaciones demandando la venta de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Sonora y la Península de Baja California. El 13 de diciembre de 1853 Santa Anna logró disuadir las ambiciosas expectativas y vendió La Mesilla por diez millones de pesos.

 

Sala de la intervención francesa 1862-1867

 

México continuó viviendo tiempos violentos a través de la revolución de Ayutla, la promulgación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma. La clase política continuaba dividida, por una parte los liberales cuyo proyecto de nación era republicano, federalista y democrático; y por otra parte, los conservadores que anhelaban un sistema monárquico y centralista. Ambas fracciones solicitaron ayuda extranjera firmando tratados que pusieron en riesgo la soberanía del país: El Tratado de Mon-Almonte y el Tratado McLane-Ocampo. Por otra parte, el presidente estadounidense James Buchanan anunció al congreso de su país, el deseo de "ayudar" a México para impedir que las potencias europeas interviniesen en América, siendo sus intereses velados obtener los territorios de Sonora y Sinaloa. Para fortuna de México, el congreso estadounidense rechazó la propuesta, y ninguno de los tratados firmados fueron ratificados, pues los liberales vencieron a los conservadores el 22 de diciembre de 1860 en la Batalla de Calpulalpan.

 

Benito Juárez fue electo presidente, al tomar el cargo el 16 de julio de 1861, decidió suspender el pago de la deuda del Estado por dos años. España, Francia e Inglaterra, principales acreedores de México firmaron la Convención de Londres el 31 de octubre, formando una alianza tripartita para exigir la protección de sus súbditos, el pago de la deuda, y la creación de un régimen estable en el país americano. Una cláusula establecía no pretender ninguna adquisición de los territorios mexicanos. A principios de 1862 las escuadras de los tres países arribaron a Veracruz. El 19 de febrero se firmaron los convenios de la Soledad, pero las intenciones de los franceses quedaron al descubierto cuando el comisionado Dubois de Saligny se empeñó en destruri la alianza tripartita y reclamó una cantidad exagerada como indemnización (doce millones de pesos), sin respaldo o documento comprobatorio. Paralelamente el conservador Juan Nepomuceno Almonte se había entrevistado con Napoleón III gestionando el apoyo para derrocar al gobierno liberal de Juárez, el 6 de marzo un refuerzo francés al mando de Charles Ferdinand Latrille desembarcó en Veracruz. El comisionado inglés Charles Wyke y el comisionado español Juan Prim instaron a Saligny a respetar las condiciones del Convenio de Londres, ante la negativa del francés, las tropas inglesas y españolas abandonaron las costas mexicanas a finales de abril.

 

La Segunda Intervención Francesa en México fue comandada por el general Latrille, quien llevó el avance de sus tropas a través de Fortín, Orizaba y las Cumbres de Acutzingo. El 5 de mayo se confrontó la Batalla de Puebla, en la cual salieron victoriosas las fuerzas mexicanas bajo el mando del general Ignacio Zaragoza. La victoria mexicana elevó la moral y el nacionalismo, pero la derrota fue una sorpresa para los franceses y Napoleón III consideró el hecho como un escarnio, por tal motivo, comisionó una nueva expedición bajo el mando el general Élie-Frédéric Forey, quien poco más de un año después de la derrota tomó la plaza de Puebla, el 17 de mayo de 1863. En esta ocasión el avance de las fuerzas francesas fue contundente y la Ciudad de México fue ocupada el 10 de junio del mismo año.

 

Juárez tuvo que huir por la ruta de San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey para llegar a Paso del Norte. Los conservadores por medio de una comisión, presidida por José María Gutiérrez Estrada, ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo el trono del Segundo Imperio Mexicano. El monarca aceptó bajo las condiciones de los Tratados de Miramar que fueron firmados el 1 de abril de 1864 y desembarcó en el puerto de Veracruz el 28 de mayo. El ejército francés y las tropas conservadoras apoyaron al nuevo emperador, pero la resistencia liberal continuó su lucha a través de la técnica de guerrillas.

 

En Europa, la hegemonía de Francia se vio amenazada cuando Prusia venció a Austria en la Batalla de Sadowa. Por otra parte, al terminar la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, el gobierno de este país advirtió al gobierno francés que haría respetar la Doctina Monroe. Ante tales expectativas, Napoleón III decidió retirar a su ejército de México y recomendó a Maximiliano abdicar al trono.

 

Sala de la república restaurada

 

Los conservadores mexicanos disuadieron a Maximiliano, pero el reducido ejército imperial fue vencido el 15 de mayo de 1867. Maximiliano, Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados el 19 de junio en el Cerro de las Campanas. Juárez retornó a la Ciudad de México el 15 de julio y fue relecto para el período 1867-1871. La situación económica en el país era deplorable, se restablecieron relaciones diplomáticas con Rusia, Italia y España. Al terminar la Guerra de Secesión, los Estados Unidos cambiaron su política de expansionismo territorial por una política de exportación de capitales, sin ser México la excepción a sus inversiones.

 

Sala del porfiriato

 

Juárez se presentó como candidato y ganó las elecciones nuevamente en 1871. Porfirio Díaz, liberal moderado, que había luchado a lado de Juárez no estuvo de acuerdo con la política reeleccionista y lanzó el Plan de la Noria. Díaz fue apoyado por varios generales en Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Sinaloa, Sonora y Durango, sin embargo Juárez murió repentinamente el 18 de julio de 1872. Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia y se intentó reelegir en 1876. Porfirio Díaz nuevamente bajo el concepto de no reelección publicó el Plan de Tuxtepec y desencadenando así la Revolución de Tuxtepec de la cual salió triunfante. Díaz ejerció su primer período presidencial y al terminar su mandato respeto su propia ideología de no reelección. Manuel González ejerció el siguiente período como presidente, cuando éste terminó Díaz decidió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones y de nueva cuenta en el poder decidió modificar la Constitución, de esta forma se reeligió durante los comicios de 1888, 1892, 1896, 1900, 1904 y 1910. Considerando su primer período presidencial, fueron treinta años durante los cuales ejerció el poder, esta época es conocida como el porfiriato.

 

Con la ayuda del ejército impusó la "paz porfiriana" reprimiendo las rebeliones políticas, así como las sublevaciones indígenas de los yaquis en Sonora y de los mayas cruzoob en Yucatán. No obstante, logró un desarrollo económico por medio de inversiones extranjeras en el ramo minero y petrolero. Las propiedades eclesiásticas que fueron nacionalizadas por las Leyes de Reforma fueron vendidas a precios irrisorios, lo cual conllevó al latifundismo. La inconformidad obrera y campesina comenzó a expresarse con la huelga de Cananea y la huelga de Río Blanco, las cuales fueron reprimidas por el ejército.

 

Sala de la revolución

 

Durante el primer año de la Revolución mexicana Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país. Francisco I. Madero fue electo presidente, ausmió su puesto en noviembre de 1911 e intentó conseguir inútilmente la concordia entre las diferentes facciones de los revolucionarios. Las revueltas sociales fueron protestadas por los embajadores acreditados en México con el fin de asegurar el bienestar de los residentes extranjeros. Especialmente el embajador Henry Lane Wilson exigió garantías para las inversiones norteamericanas. Él y su gobierno estaban a disgusto con Madero, pues éste había creado un impuesto a la exportación petrolera.

 

Bernardo Reyes y Félix Díaz (sobrino de Porfirio) organizaron un golpe de estado, el cual fue apoyado por el embajador norteamericano quién en el sótano de la embajada imprimió panfletos para conseguir adeptos a la rebelión que comenzó el 9 de febrero de 1913 y que fue conocida como la Decena trágica. Madero designó a Victoriano Huerta para enfrentar la rebelión, el embajador norteamericano instó a Huerta a unirse a los porfiristas por medio de lamado Pacto de la Ciudadela. La traición de Huerta culminó con los asesinatos del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. La voz popular para señalar la política intervencionista de los Estados Unidos, rebautizó el acuerdo como el Pacto de la embajada.

 

Sala de la intervención norteamericana de 1914 y 1916

 

Cuando Victoriano Huerta usurpó la presidencia, el descontento en el país fue general. Venustiano Carranza dirigió al ejército constitucionalista en contra del ejército federal del usurpador, la revolución se prolongó. En Estados Unidos, Woodrow Wilson fue nombrado presidente, destituyó al embajador Henry Lane Wilson y se declaró enemigo de Huerta al negar el reconocimiento de su gobierno. El nuevo presidente estadounidense, con la finalidad de imponer una ideología política acorde a los intereses económicos de su país decidió imponer un embargo armamentísitico en los puertos mexicanos.

 

Los argumentos empleados por Wilson fueron acabar con la guerra civil existente en México y "educar" al pueblo mexicano para que éste fuera capaz de ejercer la democracia y de elegir buenos gobernantes.

 

El 9 de abril de 1914, nueve tripulantes del acorazado Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico en una zona controlada por las tropas huertistas para abastecerse de combustible. Los marines estadounidenses fueron apresados, pero el comandante Morelos Zaragoza los dejó en libertad inmediatamente para evitar un incidente diplomático. Para reparar el desagravio el almirante Henry T. Mayo exigió a las tropas de Huerta rendir honores a la bandera estadounidense. La petición fue negada, y fue uno de los motivos para que el presidente Wilson movilizara un mayor número de embarcaciones a los puertos mexicanos, así como a sus tropas a lo largo de la frontera.

 

El 21 de abril el almirante Frank Friday Fletcher bombardeó el puerto de Veracruz para impedir que el buque alemán Ypiranga descargara un lote de armas que serían entregadas a los federalistas de Huerta. Tras el bombardeo y sin encontrar mayor resistencia los soldados americanos desembarcaron en la ciudad, donde permanecieron durante ocho meses iniciando así la Segunda Intervención estadounidense en México. Los estadounidenses intentaron sin éxito realizar una alianza con los constitucionalistas de Carranza. Los embajadores de Argentina, Brasil y Chile (conocidos como el Grupo ABC) mediaron entre los gobiernos de Estados Unidos y México para conseguir la paz en las pláticas de Niagara Falls en Canadá, pero el gobierno norteamericano no aceptó retirar sus fuerzas hasta que el ejército constitucionalista venció a los federalistas y Huerta se exilió del país. Las tropas norteamericanas abandonaron el puerto de Veracruz en noviembre de 1914.

 

Debido a que no existía un acuerdo ideológico entre Carranza y los líderes populares Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución mexicana continuó durante tres años más. En 1915 los consitutcionalistas de Carranza dieron un fuerte golpe a los convencionalistas de Villa, destarticulando la División del Norte. A principios de 1916, el Centauro del norte optó por la guerra de guerrillas, ordenó el fusilamiento de diecinueve empleados de una compañía norteamericana y el 9 de marzo atacó a la población de Columbus en Nuevo México. La historiografía no ha establecido la razón por la que Villa realizó estas acciones provocativas, el presidente Wilson no tardó en reaccionar y designó al general John J. Pershing para comandar una expedición punitiva con la finalidad de capturar al líder mexicano.

 

Esta Tercera Intervención estadounidense comenzó con una fuerza de cinco mil hombres, la cual en un corto período, se incrementó a doce mil. Por primera vez en la historia militar de los Estados Unidos, se emplearon autotransportes, tanques de guerra y aviones. Carranza protestó la intervención, pero como los objetivos eran favorables a sus intereses personales, ordenó a sus hombres no confrontar a los soldados norteamericanos. Las fuerzas de Villa realizaron nuevos ataques al otro lado de la frontera mexicana, y a pesar de las órdenes de Carranza, los consitucionalistas libraron batallas en Parral y el Carrizal contra los soldados estadounidenses. El gobierno norteamericano desplazó una fuerza de ciento diez mil soldados a la frontera, pero antes de comenzar la invasión se establecieron conversaciones diplomáticas en El Paso y en Atlantic City. Los gastos militares eran de un alto costo para los Estados Unidos y no se lograba el objetivo de capturar a Villa, por otra parte en Europa se libraba la Primera Guerra Mundial; ante estas expectativas el presidente Wilson decidió retirar a su ejército. Después de once meses de ocupación, los soldados norteamericanos desalojaron el país el 5 de febrero de 1917.

 

Sala de la colección Churubusco

 

Esta sala esta dedicada al arte sacro de la época de la Nueva España. Se pueden admirar pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, además existen otras obras anónimas, esculturas y tallas en madera.

  

es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_las_Intervenciones

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