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Nineteen sixty-nine was the year student uprisings shut down Tokyo University. The Beatles put out The White Album, Yellow Submarine, and Abbey Road, the Rolling Stones released their greatest single, Honky Tonk Women and people known as hippies wore their hair long and called for love and peace. In Paris, De Gaulle resigned. The war in Vietnam continued. High-school girls used sanitary napkins, not tampons.
That's the sort of year 1969 was, when I began my third and final year of high school. I went to a college-prep high in a small port city with an American military base on the western edge of Kyushu.
RYU es un jovencísimo, dócil y dependiente gato que sobrevivía en la calle como podía y que se dedicaba a pedir cariño y atención a todo el que pasaba por su lado.
Fueron unos niños quienes atendieron su reclamo, pero sus intenciones eran bien distintas. A Ryu lo cogieron para usarlo como jueguete: le pegaron e intentaron quemarlo, pero una vecina intervino y lo salvó. Además y de un día para otro, Ryu mostraba las heridas que se pueden ver en su piel. En la clínica veterinaria nos pudieron confirmar que se debe a una infestación y reacción tremenda a parásitos.
Fue esta vecina quien nos avisó. Su situación no le permitía meterlo en casa; tampoco podía asegurar su bienestar mientras vagaba por las calles del barrio. El riesgo era inminente y a pesar de tener nuestro refugio saturado y de no tener absolutamente ninguna casa de acogida disponible, no podíamos permitir que esto siguiera pasando. Acabamos haciendo hueco después de hacer malabarismos...
Ahora está solo en una habitación dedicada a cuarentenas en nuestro refugio. Se pasa el día llorando porque no quiere estar solo pero es lo mejor que podemos ofrecerle. Devora la comida, pero su prioridad es que lo quieran. Es tan noble, tan cariñosísimo y tan inocente que verlo así parte el alma a cualquiera.
Porque el caso de Ryu se repite cada día y no siempre podremos salvarlos, necesitamos encontrar para él una familia que sepa quererlo y respetarlo, que se apiade de la tristeza que lo debe invadir cada vez que llega el momento de quedarse solito en su cuarto. Por favor,
Ryu no debería crecer en un refugio, aislado, sin posibilidad siquiera de compartir espacio con otros de su especie. Su mala experiencia con los humanos debe terminar pronto y confiamos en que alguien que lea su historia se enamore de él. Conocerlo es quererlo. Ryu es garantía, pregunta por él.
EN ADOPCIÓN: defensafelina.org/ficha/575
20140612.01