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El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
AA.VV. [youtube.com/watch?v=QXDipKxgU24] Reconstrucción digital de la evolución del complejo de Karnak, entre otras animaciones en 3D, en Digital Karnak Project, de University of California en Los Angeles (UCLA).
AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de editoriales Algaida, Anaya, Edebé, ECYR, Santillana, SM, Teide,Vicens Vives...
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The sanctuary of Amenhotep III is the last chamber; it still has remnants of the stone base on which stood the statue of Amon, and although it has already been the most sacred part of the temple, the busy street that passes behind harms the atmosphere.
The sanctuary of Amenhotep III is the last chamber; it still has remnants of the stone base on which stood the statue of Amon, and although it has already been the most sacred part of the temple, the busy street that passes behind harms the atmosphere.
A UNESCO World Heritage Site.
From Wikipedia:
The Luxor Temple (Arabic: معبد الأقصر) is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it was known as ipet resyt, "the southern sanctuary". It was one of the two primary temples on the east bank, the other being Karnak. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the pharaoh in death. Instead, Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the pharaohs of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great, who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo).
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area. During the Roman period a chapel inside the Luxor Temple originally dedicated to the goddess Mut was transformed into a Tetrarchy cult chapel and later into a church.
Along with the other archeological sites in Thebes, the Luxor Temple was inscribed on the UNESCO World Heritage List in 1979.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de editoriales Algaida, Anaya, Edebé, ECYR, Santillana, SM, Teide,Vicens Vives...
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Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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The Karnak Temple Complex, commonly known as Karnak (/ˈkɑːr.næk/, from Arabic Ka-Ranak meaning "fortified village", comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom and continued into the Ptolemaic period, although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut "The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
TUTMOSIS III
Menjeperra Dyehutymose, Thutmose III o Tutmosis III, es el sexto faraón de la dinastía XVIII de Egipto; gobernó de c. 1479 a 1425 a. C., (1504 a. C. al 1450 a. C. siendo uno de los monarcas más importantes y poderosos de los tres mil años de civilización faraónica. En el transcurso de su reinado, el Imperio Egipcio alcanzó su máxima extensión territorial.
Tutmosis III era hijo del rey Tutmosis II y de una concubina real de nombre Isis. Esta mujer ni siquiera ostentaba el título de esposa secundaria, por lo que las posibilidades del príncipe de llegar a rey habrían sido nulas de no haber muerto su padre sin descendencia masculina de la Gran Esposa Real Hatshepsut.
La tradición real durante la Dinastía XVIII, estipulaba que la sucesión sería privilegio del varón. Dicho príncipe debía ser fruto de la relación del Faraón gobernante y la Gran Esposa Real, quién ostentaba el cargo de Dadora de Herederos y sucesora de la mítica reina Ahmose-Nefertari.
Tutmosis III fue coronado, pero era demasiado joven para asumir el gobierno del estado. Por ello, la reina viuda Hatshepsut (quien era descendiente de reyes y reinas por ambas partes) se encargó de la regencia, alejando definitivamente al visir Ineni, el influyente cortesano que quizás estuvo detrás del encumbramiento de Tutmosis II y Tutmosis III en detrimento de la reina.
Esta gran mujer no se conformó con ser regente y en el segundo año de reinado de Tutmosis III se autoproclamó faraón de Egipto bajo el nombre de Maatkara Hatshepsut.
A la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III fue por fin rey único de Egipto, sin ninguna atadura. Podría pensarse que fue él quien liberó su cólera sobre la figura de la difunta reina, aniquilando su memoria y usurpando sus numerosos monumentos. Pero esta primera teoría está siendo rebatida por los egiptólogos.
Aportan un nuevo responsable a la destrucción de su memoria. El clero de Osiris, dios que parece no haber sido suficientemente homenajeado en el reinado de Hatshepsut. En su templo de Deir el-Bahari, la reina se hizo esculpir en forma osiriaca, incluyendo en su iconografía ciertos símbolos solares, los cuales pudieron ofender a los sacerdotes de Osiris.
Según esta tesis, fueron estos mismos sacerdotes de Osiris quienes desencadenaron la destrucción de la memoria de la reina, que se inició veinte años después de su muerte. El hecho de esperar este tiempo puede deberse a que tenía que acabar el reinado de Tutmosis III y producirse la muerte de Senenmut quienes, de lo contrario, no lo hubiesen permitido. Otro dato que se apoya en esta teoría es que el templo funerario de Tutmosis III fue encontrado sobre una parte del de Hatshepsut, un emplazamiento inverosímil para alguien que quería distanciarse de todo lo que representaba su tía-madrastra.
Una nueva teoría acerca de esta extraña corregencia es que mientras la reina gobernaba Egipto, el faraón Tutmosis III prefería la vida militar y expandir las fronteras del país más allá de lo que lo hizo su abuelo Tutmosis I.
AMENHOTEP II
Aajeperura Amenhotep, Amenhotep II o Amenofis II, su nombre helenizado, fue el séptimo faraón de la Dinastía XVIII de Egipto y reinó de ca. 1427 a 1401 a. C. (1450 a 1424 a.C -según la High Chronology-)45 Sus títulos de coronación y nacimiento fueron Aa-Jeperu-Ra Amen-Hotep.
Hijo de Tutmosis III y de Meritra Hatshepsut, prosiguió la política expansionista de su padre con excelentes resultados, ampliando y estabilizando los dominios de Egipto en Siria y Nubia, alcanzando el país su máxima extensión. Conocido como el "rey atleta", su reinado fue una continuidad completa del de su padre.
A su muerte, le sucedió su hijo Tutmosis IV, nacido de una esposa secundaria, de nombre Tiaa. No se conoce ninguna mujer de Amenofis II que ocupara el título de gran esposa real. Han llegado muchos nombres de hijos de este faraón: Ahmose, Iaret, Uebensenu, Jaemuaset, Amenhotep...
Su tumba (KV35) está en el Valle de los Reyes y se encuentra en buen estado. Su descubrimiento en 1898 fue un importante hito en la historia de la egiptología, pues contenía otras momias reales que fueron puestas a salvo de los ladrones de tumbas. Entre los insignes invitados, cuyos restos descansan ahora en el Museo de El Cairo, se encuentran, aparte del propio Amenofis II, los reyes Tutmosis IV, Amenofis III, Seti II, Siptah o la reina Tiye, entre otros.
TEMPLO DE KARNAK
Karnak (al-Karnak,الكرنك, "ciudad fortificada", llamada en el Antiguo Egipto Ipet sut, "el lugar más venerado") es el nombre de una pequeña población de Egipto, situada en la ribera oriental del río Nilo, frente a Luxor, la zona de la antigua Tebas, que albergaba el complejo religioso más importante del Antiguo Egipto.
Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Es el conjunto de templos más grande de Egipto.
Existía también un lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes situados dentro de los muros que circundaban el recinto principal.
La diferencia principal entre el templo de Amón en Karnak, que Diodoro de Sicilia afirma ser el más antiguo de Tebas, y la mayoría de los templos egipcios es el tiempo y esfuerzo empleados en su construcción y posteriores ampliaciones. Unos treinta faraones contribuyeron con sus edificaciones convirtiendo al complejo en un conjunto, que por su tamaño (unas treinta hectáreas), no se había conocido jamás.
La entrada, entre dos inmensos pilonos, está precedido por un dromos ("camino del dios") o avenida de esfinges, con cabeza de carnero, símbolos del dios Amón. Se accede a un gran patio porticado donde se encuentra, a la izquierda, un templete del faraón Seti II, una de las columnas de Taharqo y la monumental estatua de Pinedyem I, a la derecha el templo de Ramsés III, al frente, la sala hipóstila, y un poco más al fondo, los obeliscos de Thutmose I y Hatshepsut; después hay una serie de estancias, con patios menores, y el santuario, a los que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.
La sala hipóstila de Karnak es una de las partes más singulares del conjunto religioso. Con 23 metros de altura, es un espacio arquitectónico cuya cubierta está sustentada por 122 gigantescas columnas que son más altas en las dos filas centrales, conformando un gran pasillo, cuya disposición posibilita iluminar desde el eje de la sala. Como material se utilizó la piedra, tallada en bloques que conforman los tambores de las columnas. Estas sustentaban en basas y terminaban en gigantescos capiteles papiriformes y campaniformes, sobre los cuales se apostaban enormes dinteles que sostenían una cubierta adintelada. Los fustes de tan colosales columnas se encontraban decorados con relieves polícromos, encargados de complementar la grandiosidad del lugar sagrado.
En el antiguo Egipto, la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario, lo que significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto. Todo el conjunto estaba ricamente decorado y pintado en vivos colores.
Después de las pirámides de Guiza, es el segundo lugar más visitado de Egipto.
Karnak (al-Karnak,الكرنك, "ciudad fortificada", llamada en el Antiguo Egipto Ipet sut, "el lugar más venerado") es el nombre de una pequeña población de Egipto, situada en la ribera oriental del río Nilo, frente a Luxor, la zona de la antigua Tebas, que albergaba el complejo religioso más importante del Antiguo Egipto.
Forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas con sus necrópolis, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Es el conjunto de templos más grande de Egipto.
Existía también un lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes situados dentro de los muros que circundaban el recinto principal.
La diferencia principal entre el templo de Amón en Karnak, que Diodoro de Sicilia afirma ser el más antiguo de Tebas, y la mayoría de los templos egipcios es el tiempo y esfuerzo empleados en su construcción y posteriores ampliaciones. Unos treinta faraones contribuyeron con sus edificaciones convirtiendo al complejo en un conjunto, que por su tamaño (unas treinta hectáreas), no se había conocido jamás.
La entrada, entre dos inmensos pilonos, está precedido por un dromos ("camino del dios") o avenida de esfinges, con cabeza de carnero, símbolos del dios Amón. Se accede a un gran patio porticado donde se encuentra, a la izquierda, un templete del faraón Seti II, una de las columnas de Taharqo y la monumental estatua de Pinedyem I, a la derecha el templo de Ramsés III, al frente, la sala hipóstila, y un poco más al fondo, los obeliscos de Thutmose I y Hatshepsut; después hay una serie de estancias, con patios menores, y el santuario, a los que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.
La sala hipóstila de Karnak es una de las partes más singulares del conjunto religioso. Con 23 metros de altura, es un espacio arquitectónico cuya cubierta está sustentada por 122 gigantescas columnas que son más altas en las dos filas centrales, conformando un gran pasillo, cuya disposición posibilita iluminar desde el eje de la sala. Como material se utilizó la piedra, tallada en bloques que conforman los tambores de las columnas. Estas sustentaban en basas y terminaban en gigantescos capiteles papiriformes y campaniformes, sobre los cuales se apostaban enormes dinteles que sostenían una cubierta adintelada. Los fustes de tan colosales columnas se encontraban decorados con relieves polícromos, encargados de complementar la grandiosidad del lugar sagrado.
En el antiguo Egipto, la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario, lo que significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto. Todo el conjunto estaba ricamente decorado y pintado en vivos colores.
Después de las pirámides de Guiza, es el segundo lugar más visitado de Egipto.
Karnak Temple, Luxor, Egypt
Karnak is the biggest temple complex in the world, covering an area of 100 hectares. The great temple at the heart of Karnak is so big, St Peter's, Milan and Notre Dame Cathedrals could be lost within its walls. Much of it has been restored during the last century and the knowledge of the buildings here in different periods of Egyptian history is still increasing each year. In ancient times, Karnak was known as Ipet-isut, “The most select of places”.
A lot of pharaohs were involved in building Karnak Temple. Construction started in 2134BC and it was finished in 311BC. The temples are built along two axes (east-west and north-south) with the original Middle Kingdom shrines built on a mound in the centre of what is now called the Temple of Amun.
The west side is the entrance to the temple which was once a quay (a landing place where vessels may load or unload) built by Rameses II to give access via a canal to the river Nile. This is where boats carrying statues of the gods would have arrived and departed from the temple during festivals, such as Opet, and from where the cult statue of Amun would leave on its weekly tour of the west bank temples.
The Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it was known as ipet resyt, "the southern sanctuary". It was one of the two primary temples on the east bank, the other being Karnak. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the pharaoh in death. Instead, Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the pharaohs of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great, who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo).
Tecnica: Acuarela
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The Karnak Temple Complex, commonly known as Karnak (/ˈkɑːr.næk/, from Arabic Ka-Ranak meaning "fortified village", comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom and continued into the Ptolemaic period, although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut "The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
This is what the Luxor Temple in Egypt might still look like today, if 1831 Muhammad Ali Pasha had not given away one of the Obelisks (originally both!) as a present to the French King Louis Philippe.
The effort involved in dismantling, transporting and rebuilding was a masterpiece for that time. The fact that the second obelisk is still in its original place today is probably due to that effort and certainly also to the associated costs.
That "Obelisk of Luxor" is located since 1836 on the Place de la Concorde in Paris, France
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So könnte der Luxor-Tempel in Ägypten heute noch aussehen, hätte Muhammad Ali Pascha nicht 1831 einen der Obelisken (ursprünglich beide!) dem französischen König Louis Philippe geschenkt.
Der Aufwand für Abbau, Transport und Wiederaufbau war für die damalige Zeit eine Meisterleistung. Dass der zweite Obelisk heute noch an seinem ursprünglichen Platz steht, ist wohl diesem Aufwand und sicherlich auch den damit verbundenen Kosten zu verdanken.
Dieser „Obelisk von Luxor“ befindet sich seit 1836 auf dem Place de la Concorde in Paris, Frankreich.
The Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it was known as ipet resyt, "the southern sanctuary". It was one of the two primary temples on the east bank, the other being Karnak. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the pharaoh in death. Instead, Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the pharaohs of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great, who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo).
Karnak Temple dates from around 2055 BC to around 100 AD
Cult temple dedicated to Amun, Mut and Khonsu. The largest religious building ever constructed.
The temple of Karnak was known as Ipet-isu—or “most select of places”—by the ancient Egyptians. It is a city of temples built over 2,000 years and dedicated to the Theban triad of Amun, Mut, and Khonsu. This derelict place is still capable of overshadowing many wonders of the modern world and in its day must have been awe-inspiring.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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SANTUARIO DE RAMSES III
Este santuario fue construido antes de que el primer patio fuera cerrado, sobresale del muro y nos da la impresión de que está mal colocado.
Hasta el año 1896 estuvo enterrado, y fue decorado característicamente como la mayoría de los monumentos de Ramsés II.
Dos estatuas de Ramsés III se levantan delante del primer pilono del santuario.
Los textos nos hablan de dos puertas enormes, de madera de acacia que estarían recubiertas con bronce que cerraba el acceso.
El rey lleva la doble coros, del Alto y Bajo Egipto en la torre izquierda del pilono y la corona del Bajo Egipto en la derecha.
Los nombres de las ciudades y países de Nubia y del Asia occidental de donde proceden los prisioneros están escritos cerca, pero están destruidos.
El muro exterior posee una procesión de barcas desde el Templo de Karnak hasta el Templo de Luxor durante la fiesta Opet, el mismo tema que aparece en La Columnata de Luxor.
Dentro hay un pequeño patio con un peristilo de 8 columnas, delante de los pilares se alzan estatuas osiriformes del rey.
La parte trasero de los pilares contienen varias deidades.
En el muro izquierdo la barca de Amón es llevada por los sacerdotes, en la parte derecha podemos ver estatuas itifálicas de Amón.
En a cara interna del pilono Amón ofrece bendiciones a Ramsés III para que tenga una larga vida.
En el extremo sur del patio una rampa nos lleva al vestíbulo con cuatro pilares osiríacos y cuatro columnas.
Detrás hay una sala hipóstila con ocho columnas, tras las cuales una puerta lleva a las habitaciones de Amón, Mut y Khonsu.
En el sanctasantorum en la parte trasera del templo, donde se sitúa la estatua del dios, está el altar.
Todo el templo es simétrico a través de un único eje.
EL TEMPLO DE KARNAK
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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Today's edition of "armchair traveling during the Coronavirus lockdown" takes me back to our most recent trip, 2 weeks in Egypt last March. The Temple of Karnak in Luxor is one of the most impressive sights in Egypt, if not the world! I took about 500 pictures that day :)
The Karnak Temple Complex comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings near Luxor, in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom (around 2000-1700 BC) and continued into the Ptolemaic period (305 - 30 BC), The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut ("The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes.
The Karnak Temple Complex, commonly known as Karnak (/ˈkɑːr.næk/, from Arabic Ka-Ranak meaning "fortified village", comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom and continued into the Ptolemaic period, although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut "The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de editoriales Algaida, Anaya, Edebé, ECYR, Santillana, SM, Teide,Vicens Vives...
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El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de editoriales Algaida, Anaya, Edebé, ECYR, Santillana, SM, Teide,Vicens Vives...
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Karnak (al-Karnak, الكرنك, "ciudad fortificada", llamada en el Antiguo Egipto Ipet Sut, "el lugar más venerado") es una pequeña población de Egipto, situada en la ribera oriental del río Nilo, junto a Luxor. Era la zona de la antigua Tebas que albergaba el complejo religioso más importante y grande del Antiguo Egipto y, desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El complejo estaba formado por un lago sagrado (aún existe), numerosos templetes y capillas de menor tamaño, así como múltiples estancias y almacenes situados dentro de los muros que circundaban el recinto principal.
La diferencia principal entre el templo de Amón en Karnak y la mayoría de los templos egipcios es el tiempo y esfuerzo empleados en su construcción y posteriores ampliaciones. Unos treinta faraones contribuyeron con sus edificaciones convirtiendo al complejo en un conjunto, que por su tamaño (unas treinta hectáreas), no se había conocido jamás. Su construcción, se cree, comenzó en el 1.380 a.C. y finalizó en el 360 a.C.
La entrada, entre dos inmensos pilonos, está precedido por un dromos ("camino del dios") o avenida de esfinges, con cabeza de carnero, símbolos del dios Amón. Se accede a un gran patio porticado donde se encuentra, a la izquierda, un templete del faraón Sethy II, una de las columnas de Taharqo y la monumental estatua de Pinedyem I, a la derecha el templo de Ramsés III, al frente, la sala hipóstila, y un poco más al fondo, los obeliscos de Thutmose I y Hatshepsut; después hay una serie de estancias, con patios menores, y el santuario, a los que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.
La sala hipóstila (absolutamente ESPECTACULAR y COLOSAL, una de esas cosas que hay que ver en la vida... la foto la desmerece mucho), está compuesta de numerosas columnas (de 10 a 21 metros de altura!) que aún conservan sus inscripciones y algunas aún mantienen restos de la pintura original (verlo para creerlo...). Sus capiteles tienen forma de papiro (papiriformes).
En el antiguo Egipto, la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario (en el centro del templo), lo que significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto. Todo el conjunto estaba ricamente decorado y pintado en vivos colores.
Después de las pirámides de Guiza, es el segundo lugar más visitado de Egipto.
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The Karnak Temple Complex—usually called Karnak—comprises a vast mix of ruined temples, chapels, pylons, and other buildings, notably the Great Temple of Amun and a massive structure begun by Pharaoh Ramses II (ca. 1391–1351 BC). Sacred Lake is part of the site as well. It is located near Luxor, some 500 km south of Cairo, in Egypt. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut ("The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes.
The complex is a vast open-air museum and the largest ancient religious site in the world. It believed to be the second most visited historical site in Egypt, second only to the Giza Pyramids near Cairo. It consists of four main parts (precincts), of which only the largest, the Precinct of Amun-Re, currently is open to the general public. The term Karnak often is understood as being the Precinct of Amun-Re only, because this is the only part most visitors normally see. The three other parts, the Precinct of Mut, the Precinct of Montu, and the dismantled Temple of Amenhotep IV, are closed to the public. There also are a few smaller temples and sanctuaries located outside the enclosing walls of the four main parts, as well as several avenues of goddess and ram-headed sphinxes connecting the Precinct of Mut, the Precinct of Amun-Re, and the Luxor Temple.
The key difference between Karnak and most of the other temples and sites in Egypt is the length of time over which it was developed and used. Construction of temples started in the Middle Kingdom and continued through to Ptolemaic times. Approximately thirty pharaohs contributed to the buildings, enabling it to reach a size, complexity, and diversity not seen elsewhere. Few of the individual features of Karnak are unique, but the size and number of features are overwhelming. The deities represented range from some of the earliest worshiped to those worshiped much later in the history of the Ancient Egyptian culture. Although destroyed, it also contained an early temple built by Amenhotep IV, the pharaoh who later would celebrate a near monotheistic religion he established that prompted him to move his court and religious center away from Thebes. It also contains evidence of adaptations, using buildings of the Ancient Egyptians by later cultures for their own religious purposes.
One famous aspects of Karnak, is the Hypostyle Hall in the Precinct of Amun-Re, a hall area of 50,000 sq ft (5,000 m2) with 134 massive columns arranged in 16 rows. 122 of these columns are 10 meters tall, and the other 12 are 21 meters tall with a diameter of over three meters. Really STUNNING and TERRIFIC! A place you must see in your life.
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
The Karnak Temple Complex, commonly known as Karnak (/ˈkɑːr.næk/, from Arabic Ka-Ranak meaning "fortified village", comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom and continued into the Ptolemaic period, although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut "The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
AA.VV. [youtube.com/watch?v=QXDipKxgU24] Reconstrucción digital de la evolución del complejo de Karnak, entre otras animaciones en 3D, en Digital Karnak Project, de University of California en Los Angeles (UCLA).
AA.VV. Historias de arte para Bachillerato de editoriales Algaida, Anaya, Edebé, ECYR, Santillana, SM, Teide,Vicens Vives...
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Eggebrecht, Arne (dir.). El antiguo Egipto. Plaza & Janés. Barce-lona. 1984 (alemán). 479 pp.
López, Francisco. [www.egiptologia.org/arte/templos/luxor/] Es la fuente principal para el templo de Luxor.
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Trigger, B. G.; Kemp, B. J.; O'Connor, D.; Lloyd, A. B. His-toria del Egip-to Antiguo. Crí-ti-ca. Bar-celona. 1985 (1983 inglés). 548 pp.
The Karnak Temple Complex, comprises a vast mix of decayed temples, pylons, chapels, and other buildings near Luxor, Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I (reigned 1971–1926 BCE) in the Middle Kingdom (around 2000–1700 BCE) and continued into the Ptolemaic Kingdom (305–30 BCE), although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut ("The Most Selected of Places") and the main place of worship of the 18th Dynastic Theban Triad, with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes, and in 1979 it was inscribed on the UNESCO World Heritage List along with the rest of the city. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
The complex is a vast open site and includes the Karnak Open Air Museum. It is believed to be the second most visited historical site in Egypt; only the Giza pyramid complex near Cairo receives more visits. It consists of four main parts, of which only the largest is currently open to the general public. The term Karnak often is understood as being the Precinct of Amun-Re only, because this is the only part most visitors see. The three other parts, the Precinct of Mut, the Precinct of Montu, and the dismantled Temple of Amenhotep IV, are closed to the public. There also are a few smaller temples and sanctuaries connecting the Precinct of Mut, the Precinct of Amun-Re, and the Luxor Temple. The Precinct of Mut is very ancient, being dedicated to an Earth and creation deity, but not yet restored. The original temple was destroyed and partially restored by Hatshepsut, although another pharaoh built around it in order to change the focus or orientation of the sacred area. Many portions of it may have been carried away for use in other buildings.
The key difference between Karnak and most of the other temples and sites in Egypt is the length of time over which it was developed and used. Construction of temples started in the Middle Kingdom and continued into Ptolemaic times. Approximately thirty pharaohs contributed to the buildings, enabling it to reach a size, complexity, and diversity not seen elsewhere. Few of the individual features of Karnak are unique, but the size and number of features are overwhelming. The deities represented range from some of the earliest worshipped to those worshipped much later in the history of the Ancient Egyptian culture. Although destroyed, it also contained an early temple built by Amenhotep IV (Akhenaten), the pharaoh who later would celebrate a near monotheistic religion he established that prompted him to move his court and religious center away from Thebes. It also contains evidence of adaptations, where the buildings of the ancient Egyptians were used by later cultures for their own religious purposes.
This dark gray stone ushabti, belonged to Amen-em-ipet, the Chief of the Doorkeepers. Typical of ushabtis of the Ramesside Period he does not wear a mummiform garment, but rather a long pleated robe, representative of the clothing of the upper class. On the pleated apron at the front of the robe. The dividing lines between the lines of text have been painted red. The figure stands upon a small rounded base and seems to have a squared pillar between his feet. Also typical of this period he wears a duplex wig with the hair curled into small plaits and a double necklace. His arms are crossed over his chest and he holds a "djed" pillar, the symbol of stability in his right hand, and a "tjet" or knot of Isis in his left hand for protection. His face is broad and reminiscent of a funerary mask, with delicate cosmetic lines. The mouth is well defined and almost smiling and he wears a very short squared beard.
Photographed at the Walters Art Museum, Baltimore, Maryland.
This dark gray stone ushabti, belonged to Amen-em-ipet, the Chief of the Doorkeepers. Typical of ushabtis of the Ramesside Period he does not wear a mummiform garment, but rather a long pleated robe, representative of the clothing of the upper class. On the pleated apron at the front of the robe. The dividing lines between the lines of text have been painted red. The figure stands upon a small rounded base and seems to have a squared pillar between his feet. Also typical of this period he wears a duplex wig with the hair curled into small plaits and a double necklace. His arms are crossed over his chest and he holds a "djed" pillar, the symbol of stability in his right hand, and a "tjet" or knot of Isis in his left hand for protection. His face is broad and reminiscent of a funerary mask, with delicate cosmetic lines. The mouth is well defined and almost smiling and he wears a very short squared beard.
Photographed at the Walters Art Museum, Baltimore, Maryland.
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
Luxor, Egypt
Luxor temple streetview to pylon, obelisk and seated figure, all of Ramesses II (1279 – 1213 BC 19th Dynasty).
In Ancient Egyptian the temple name was "Ipet-resyt" (southern sanctuary) and was dedicated to the god Amun, his wife sky goddess Mut, and their son, the moon god Khonsu.
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Straßenansicht auf den
Luxor-Tempel. Pylon, Obelisk und Sitzfigur stammen allesamt von Ramses II. (1279 – 1213 v. Chr. 19. Dynastie),
Im Alten Aegypten wurde der Tempel „Ipet-reset“ (Südlicher Harem) genannt und war dem Gott Amun, seiner Frau der Himmelsgöttin Mut, und ihrem gemeinsamen Sohn, dem Mondgott Chons, gewidmet.
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
Der Luxor-Tempel (altägyptisch Ipet-reset) ist eine Tempelanlage im heutigen Luxor in Ägypten. Er wurde zur Zeit des Neuen Reichs errichtet und südlicher Harem des Amun von Karnak genannt. Er war dem Gott Amun, seiner Gemahlin Mut und ihrem gemeinsamen Sohn, dem Mondgott Chons, geweiht.
Der Tempel steht seit 1979 zusammen mit dem Karnak-Tempel und der thebanischen Nekropole auf der Weltkulturerbeliste der UNESCO.
Aus wiederverwendetem Baumaterial wird geschlossen, dass hier bereits während der 12. Dynastie ein Heiligtum errichtet worden war. Unter Pharao Thutmosis III. wurde die Stationskapelle im ersten Hof gebaut. An der vermeintlichen Stelle eines Heiligtums aus der 12. Dynastie ließ Amenophis III. durch seinen Baumeister Amenophis (Sohn des Hapu) den heutigen südlichen Teil des Tempels mit Sanktuar, Säulenhalle und dem zweiten Hof errichten. Auch der Säulengang wurde zu seiner Regierungszeit begonnen. Unter Amenophis IV. (Echnaton) wurde der Tempel geschlossen, der Name des Gottes Amun getilgt und der König errichtete in der Nähe ein Atonheiligtum. Tutanchamun baute am Säulensaal weiter, der durch Haremhab fertiggestellt wurde.
Ramses II. ließ den ersten Hof samt dem mächtigen Pylon sowie Statuen und Obelisken ausführen. Nektanebos I. gestaltete den Vorhof.
Alexander der Große ließ das Sanktuar umbauen. Statt der vier Säulen, die das Dach trugen, wurde eine Kapelle errichtet. In der Römerzeit wurde die Tempelanlage in eine Festung integriert. In den ersten nachchristlichen Jahrhunderten wurden vier Kirchen auf dem Gelände errichtet.
Quelle: Wikipedia
The Karnak Temple Complex, commonly known as Karnak (/ˈkɑːr.næk/, from Arabic Ka-Ranak meaning "fortified village", comprises a vast mix of decayed temples, chapels, pylons, and other buildings in Egypt. Construction at the complex began during the reign of Senusret I in the Middle Kingdom and continued into the Ptolemaic period, although most of the extant buildings date from the New Kingdom. The area around Karnak was the ancient Egyptian Ipet-isut "The Most Selected of Places") and the main place of worship of the eighteenth dynasty Theban Triad with the god Amun as its head. It is part of the monumental city of Thebes. The Karnak complex gives its name to the nearby, and partly surrounded, modern village of El-Karnak, 2.5 kilometres (1.6 miles) north of Luxor.
Der Luxor-Tempel (altägyptisch Ipet-reset) ist eine Tempelanlage im heutigen Luxor in Ägypten. Er wurde zur Zeit des Neuen Reichs errichtet und südlicher Harem des Amun von Karnak genannt. Er war dem Gott Amun, seiner Gemahlin Mut und ihrem gemeinsamen Sohn, dem Mondgott Chons, geweiht.
Der Tempel steht seit 1979 zusammen mit dem Karnak-Tempel und der thebanischen Nekropole auf der Weltkulturerbeliste der UNESCO.
Aus wiederverwendetem Baumaterial wird geschlossen, dass hier bereits während der 12. Dynastie ein Heiligtum errichtet worden war. Unter Pharao Thutmosis III. wurde die Stationskapelle im ersten Hof gebaut. An der vermeintlichen Stelle eines Heiligtums aus der 12. Dynastie ließ Amenophis III. durch seinen Baumeister Amenophis (Sohn des Hapu) den heutigen südlichen Teil des Tempels mit Sanktuar, Säulenhalle und dem zweiten Hof errichten. Auch der Säulengang wurde zu seiner Regierungszeit begonnen. Unter Amenophis IV. (Echnaton) wurde der Tempel geschlossen, der Name des Gottes Amun getilgt und der König errichtete in der Nähe ein Atonheiligtum. Tutanchamun baute am Säulensaal weiter, der durch Haremhab fertiggestellt wurde.
Ramses II. ließ den ersten Hof samt dem mächtigen Pylon sowie Statuen und Obelisken ausführen. Nektanebos I. gestaltete den Vorhof.
Alexander der Große ließ das Sanktuar umbauen. Statt der vier Säulen, die das Dach trugen, wurde eine Kapelle errichtet. In der Römerzeit wurde die Tempelanlage in eine Festung integriert. In den ersten nachchristlichen Jahrhunderten wurden vier Kirchen auf dem Gelände errichtet.
Quelle: Wikipedia
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was constructed approximately 1400 BCE. In the Egyptian language it is known as ipet resyt, "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, the Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a. Ramesseum), and the Temple of Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III of the 18th Dynasty, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area.
Luxor Temple is a large Ancient Egyptian temple complex located on the east bank of the Nile River in the city today known as Luxor (ancient Thebes) and was founded in 1400 BCE. Known in the Egyptian language as ipet resyt, or "the southern sanctuary". In Luxor there are several great temples on the east and west banks. Four of the major mortuary temples visited by early travelers and tourists include the Temple of Seti I at Gurnah, Temple of Hatshepsut at Deir el Bahri, the Temple of Ramesses II (a.k.a Ramesseum), and the Temple Ramesses III at Medinet Habu; and the two primary cults temples on the east bank are known as the Karnak and Luxor. Unlike the other temples in Thebes, Luxor temple is not dedicated to a cult god or a deified version of the king in death. Instead Luxor temple is dedicated to the rejuvenation of kingship; it may have been where many of the kings of Egypt were crowned in reality or conceptually (as in the case of Alexander the Great who claimed he was crowned at Luxor but may never have traveled south of Memphis, near modern Cairo.)
To the rear of the temple are chapels built by Amenhotep III, and Alexander. Other parts of the temple were built by Tutankhamun and Ramesses II. During the Roman era, the temple and its surroundings were a legionary fortress and the home of the Roman government in the area. It is located in Egypt.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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Trigger, B. G.; Kemp, B. J.; O'Connor, D.; Lloyd, A. B. His-toria del Egip-to Antiguo. Crí-ti-ca. Bar-celona. 1985 (1983 inglés). 548 pp.
LA ESCENA
La hermosa fiesta de Opet (heb nefer en Ipet) o Fiesta de Opet, era en la que los dioses Amón-Ra de Karnak, acompañado de su esposa Mut y su hijo Jonsu, visitaban a Amón-Min de Luxor. Su propósito principal era reafirmar los estrechos lazos existentes entre Amón-Ra y el rey, la "encarnación viviente de Horus sobre la tierra". Se celebraba todos los años en el mes de Paofi, segundo mes de la inundación del Nilo (Ajet).
Atestiguada desde el reinado de Hatshepsut, se mantuvo hasta la dinastía XXV de Egipto. En su origen, las fiestas duraban 11 días, pues en la dinastía XVIII comenzaba el día 15 hasta el regreso el día 26, pero con el tiempo, en época ramésida, llegaron a durar 24 días y más tarde, 27.
En la columnata de Amenhotep III en Luxor, se conserva una excepcional colección de bajorrelieves, de unos veintiséis metros de largo, que datan de los reinados de Tutanjamón y Seti I, y se ilustra el desplazamiento de las divinidades, y las ceremonias y fiestas que tienen lugar a lo largo de la ruta, lo que ha permitido hacerse una clara idea de lo que fue.
El punto de partida de la procesión era el templo de Karnak, donde el rey, "señor de hacer las cosas", oficiaba él mismo el culto y los rituales propios del momento. Luego, los "sacerdotes puros" o "sacerdotes Uab", que llevaban su cabeza afeitada, transportaban sobre sus hombros las tres barcas sagradas (el rey también tenía derecho a ser transportado en una cuarta barca) al Nilo, mientras que danzantes, cantantes, acróbatas y músicos animaban la fiesta a la población local y a los soldados que se apiñaban a lo largo de la vía procesional, bordeada de estatuas de esfinges. Al llegar a la orilla del Nilo, estas barcas procesionales con las estatuas divinas, se colocaban en barcos fluviales, incluida la más grande, la Userhat ("proa poderosa") de Amón, "un verdadero cedro del Líbano", que medía unos setenta metros. El casco de la Userhat estaba chapado en oro, con relieves que representaban al rey cuando oficiaba ante el dios. La cabeza de carnero de Amón, adornada con collares y pectorales, adornaba la proa y la popa. Después que las deidades hubiesen embarcado, la flota sagrada era remolcada a Luxor, a contra corriente, por los encargados de su transporte y equipos de marineros que eran alentados por himnos y el sonido de sistros, tambores y laúdes, seguidos por otras embarcaciones de peregrinos y fieles a lo largo de las orillas que, al final, se reunían en el muelle.
Cuando los barcos atracaban finalmente en Luxor, las barcas sagradas eran desembarcadas, con mucha precaución y cruzaban el recinto sagrado de la Opet del sur. Los sacerdotes las depositaban en la capilla "reposadera" para que las "imágenes vivientes de los dioses" pudiesen ser revigorizadas por ofrendas de agua cristalina, frutas, carne, flores frescas e incienso, "todas las cosas buenas y puras". Una vez realizados estos solemnes rituales, el cortejo divino entraba en la columnata de Amenhotep III, a través del patio solar y penetraba en la oscuridad del santuario donde el rey daba la bienvenida, rodeado por sus más altos dignatarios.
Las ceremonias que tenían lugar en el interior del sancta sanctorum, lejos de las multitudes, nos son en gran parte, desconocidos. Es probable que el rey, en un diálogo místico con su padre Amón-Ra, hubiese practicado con la imagen divina el ritual de la "apertura de la boca": toca la estatua cultual con la azuela sagrada y, por tanto, repite la gestualidad realizada por el sacerdote durante el "dar a luz" de la divinidad en la "Casa de los orfebres" (taller de escultores). Para este ritual, que se acompañaba de ofrendas y conjuros, el faraón transmitía mágicamente a Amón-Ra la energía vital de Amón-Min. Este milagro transfiguraba el mismo ka real, por reciprocidad, y la naturaleza divina del príncipe se reafirmaba. Cuando el faraón emergía del "lugar de su justificación donde ha vuelto rejuvenecido" y se ofrece al reconocimiento de la multitud reunida en el patio solar, "la metamorfosis visible para todos", atestigua su legitimidad de derecho divino: es volver a ser lo que fue en sus inicios, el "dios perfecto" en el trono de Horus, el "primero entre los kas vivientes".
Cuando se tenía que volver, finalmente, a Karnak, el recorrido se hacía, prácticamente idéntico, a la inversa, pero se sacrificaban entonces bueyes astados adornados con flores.
EL TEMPLO
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
AA.VV. [youtube.com/watch?v=QXDipKxgU24] Reconstrucción digital de la evolución del complejo de Karnak, entre otras animaciones en 3D, en Digital Karnak Project, de University of California en Los Angeles (UCLA).
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