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VAGANS.
Música medieval y otras yerbas por éstos monjes desertores de los evangelios y santificadores de coplas, vinos, mujeres y la buena vida!!!
iVÁN MANZANO ESPINOZA: tarota, flautas, wistles, gaita y voz
JUAN PEDRO sANCHEZ TORIL: laúd turco, saz, dulcimer y voz
RENATO DI PRINZIO: darbuca, tar, panderos, tambores y voz
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
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Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
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RENATO DI PRINZIO: darbuca, tar, panderos, tambores y voz
El Timbaler del Bruc
El timbaler del Bruc és una llegenda formada a partir de fets ocorreguts el 1808 durant la guerra del Francès.
A Isidre Lluçà i Casanoves nascut a Santpedor (Bages) el 1791 i mort el 1809 s'atribueix la personalitat real del timbaler.
Fets històrics
El 9 de febrer de 1808 el general de l'exèrcit napoleònic Philippe Guillaume Duhesme, entrà a Catalunya pel pas de la Jonquera i a mitjans de febrer ja havia arribat a Barcelona. Els francesos passaren a governar Catalunya i aquesta entrà en una crisi econòmica principalment per la interrupció del comerç amb Amèrica (a Manresa, per exemple, es repartiren 3.400 i 3.500 racions diàries de "sopa econòmica").
Això junt amb l'animadversió a les idees anticlericals i revoluciònaries que representaven la França d'aquella època expliquen la tenaç resistència dels catalans al nou règim francès.
El 4 de juny de 1808 una columna francesa dirigida pel general Schwartz sortí de Barcelona en direcció a Lleida i Saragossa amb ordres de castigar Manresa i Igualada, la primera per la crema del paper segellat i l'altra per la seva situació estratègica en el camí ral. Els efectius francesos eren de 3.800 homes, bàsicament italians i suïssos. El 6 de juny començà la Batalla del Bruc.
L'exèrcit espanyol era en part professional amb combatents també suïssos dirigits pel tinent suís Franz Krutter Grotz i en part voluntaris dels sometents catalans de Manresa, Igualada, Tàrrega i rodalies i en total eren uns 2.000 homes. L'exèrcit francès va ser vençut en una emboscada i 300 dels seus homes van morir.
El 14 de juny de 1808 va tenir lloc la segona batalla del Bruc molt més important des del punt de vista militar i on el factor sorpresa ja no hi era i les forces franceses eren molt més importants i les dirigia el general Joseph Chabran que era més experimentat. Els francesos arribaren al Bruc per dues columnes s'enfrontaren a les forces regulars (uns 1.500 soldats) i sometents espanyols dirigides per Joan Baget dels terços de Lleida i de Tàrrega a més dels regiments suïssos. L'artilleria espanyola va decidir la batalla en favor seu.
Gènesi de la llegenda del Timbaler del Bruc
La importància de les batalles del Bruc és que van trencar amb el mite de la imbatibilitat de l'exèrcit de Napoleó.
El Diario de Manresa de 26 de setembre de 1808 explica els fets d'una manera (només amb les seves pròpies forces, sense cavalleria, artilleria ni cap militar que els dirigís...) que seria l'embrió de la creació de la llegenda respecte a la lluita d'un poble desarmat enfront del gran exèrcit invasor. Ja l'any 1809 l'historiador Cabanes escriu sobre un minyó de Santpedor erigit en general en xefe i posteriorment es va dir que era en Isidre Lluçà i Casanoves que utilitzava un tambor de les confraries.
La llegenda explica que la reverberació del so del tambor en xocar amb les parets de Montserrat va fer creure que el nombre de soldats espanyols era molt superior al que realment hi havia.
El timbaler del Bruc té diversos monuments al Bruc, a Santpedor i a Barcelona.
--------------------------------------------------------------
El 4 de junio de 1808 una columna francesa comandada por Schwartz salió de Barcelona en dirección a Lérida y Zaragoza. También tenía la orden de pasar por Manresa e Igualada. Los efectivos de la columna francesa sumaban 3.800 hombres. Para llegar a Manresa, debían forzar el paso del Bruc.
El mismo día 4 un gran aguacero sorprendió a la columna francesa, que se refugia en Martorell. Esta situación permitió organizar la acción del Bruc, que tuvo lugar el 6 de junio de 1808. Las fuerzas que se enfrentaron a los franceses estaban encabezadas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados desertores valones escapados de la guarnición de Barcelona. Los voluntarios y somatenes catalanes que se incorporaron a la batalla provenían de Manresa y su corregimiento, así como de Igualada y sus pueblos vecinos. En total llegaban a unos 2.000 hombres. El resultado de la emboscada estratégica fue la retirada de la columna francesa, con 300 hombres muertos y uno de los cañones perdido al hundirse el puente de Abrera, cuando se retiraban en dirección a Barcelona.
Segundo enfrentamiento
El 14 de junio de 1808 tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Los franceses llegaron al Bruc con dos columnas de ejército, una que avanzaba por Collbató y una segunda que seguía por la carretera. Sin embargo, los defensores, que habían tenido tiempo de fortificarse, les recibieron con un nutrido fuego artillero. Los franceses, tras el enfrentamiento, retrocedieron de nuevo, dejando tras de sí nuevos saqueos y edificios incendiados en el Bruc.
El timbaler del Bruc
Leyenda
Aquí es donde surge la historia del Niño del Tambor. Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que pone en fuga a las tropas napoleónicas con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. Isidro, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas hace que dé la impresión que son miles de tamborileros, por lo que el ejército francés se bate en retirada.
En el lugar, hay un monumento, y una inscripción, que dice:
Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí.
---------------------------------------------------------
The Drummer of Bruc is a legend based on events that took place in 1808 during the French War. We are told faced with the attack of the feared French army, a boy from Santpedor named Isidre Lluçà beat his drum and, with the reverberation of the sound against the mountains of Montserrat, tricked the French into thinking that there were many more Catalan soldiers than there really were, causing Napoleon’s troops to flee.
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JUAN PEDRO sANCHEZ TORIL: laúd turco, saz, dulcimer y voz
RENATO DI PRINZIO: darbuca, tar, panderos, tambores y voz
El Timbaler del Bruc
El timbaler del Bruc és una llegenda formada a partir de fets ocorreguts el 1808 durant la guerra del Francès.
A Isidre Lluçà i Casanoves nascut a Santpedor (Bages) el 1791 i mort el 1809 s'atribueix la personalitat real del timbaler.
Fets històrics
El 9 de febrer de 1808 el general de l'exèrcit napoleònic Philippe Guillaume Duhesme, entrà a Catalunya pel pas de la Jonquera i a mitjans de febrer ja havia arribat a Barcelona. Els francesos passaren a governar Catalunya i aquesta entrà en una crisi econòmica principalment per la interrupció del comerç amb Amèrica (a Manresa, per exemple, es repartiren 3.400 i 3.500 racions diàries de "sopa econòmica").
Això junt amb l'animadversió a les idees anticlericals i revoluciònaries que representaven la França d'aquella època expliquen la tenaç resistència dels catalans al nou règim francès.
El 4 de juny de 1808 una columna francesa dirigida pel general Schwartz sortí de Barcelona en direcció a Lleida i Saragossa amb ordres de castigar Manresa i Igualada, la primera per la crema del paper segellat i l'altra per la seva situació estratègica en el camí ral. Els efectius francesos eren de 3.800 homes, bàsicament italians i suïssos. El 6 de juny començà la Batalla del Bruc.
L'exèrcit espanyol era en part professional amb combatents també suïssos dirigits pel tinent suís Franz Krutter Grotz i en part voluntaris dels sometents catalans de Manresa, Igualada, Tàrrega i rodalies i en total eren uns 2.000 homes. L'exèrcit francès va ser vençut en una emboscada i 300 dels seus homes van morir.
El 14 de juny de 1808 va tenir lloc la segona batalla del Bruc molt més important des del punt de vista militar i on el factor sorpresa ja no hi era i les forces franceses eren molt més importants i les dirigia el general Joseph Chabran que era més experimentat. Els francesos arribaren al Bruc per dues columnes s'enfrontaren a les forces regulars (uns 1.500 soldats) i sometents espanyols dirigides per Joan Baget dels terços de Lleida i de Tàrrega a més dels regiments suïssos. L'artilleria espanyola va decidir la batalla en favor seu.
Gènesi de la llegenda del Timbaler del Bruc
La importància de les batalles del Bruc és que van trencar amb el mite de la imbatibilitat de l'exèrcit de Napoleó.
El Diario de Manresa de 26 de setembre de 1808 explica els fets d'una manera (només amb les seves pròpies forces, sense cavalleria, artilleria ni cap militar que els dirigís...) que seria l'embrió de la creació de la llegenda respecte a la lluita d'un poble desarmat enfront del gran exèrcit invasor. Ja l'any 1809 l'historiador Cabanes escriu sobre un minyó de Santpedor erigit en general en xefe i posteriorment es va dir que era en Isidre Lluçà i Casanoves que utilitzava un tambor de les confraries.
La llegenda explica que la reverberació del so del tambor en xocar amb les parets de Montserrat va fer creure que el nombre de soldats espanyols era molt superior al que realment hi havia.
El timbaler del Bruc té diversos monuments al Bruc, a Santpedor i a Barcelona.
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El 4 de junio de 1808 una columna francesa comandada por Schwartz salió de Barcelona en dirección a Lérida y Zaragoza. También tenía la orden de pasar por Manresa e Igualada. Los efectivos de la columna francesa sumaban 3.800 hombres. Para llegar a Manresa, debían forzar el paso del Bruc.
El mismo día 4 un gran aguacero sorprendió a la columna francesa, que se refugia en Martorell. Esta situación permitió organizar la acción del Bruc, que tuvo lugar el 6 de junio de 1808. Las fuerzas que se enfrentaron a los franceses estaban encabezadas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados desertores valones escapados de la guarnición de Barcelona. Los voluntarios y somatenes catalanes que se incorporaron a la batalla provenían de Manresa y su corregimiento, así como de Igualada y sus pueblos vecinos. En total llegaban a unos 2.000 hombres. El resultado de la emboscada estratégica fue la retirada de la columna francesa, con 300 hombres muertos y uno de los cañones perdido al hundirse el puente de Abrera, cuando se retiraban en dirección a Barcelona.
Segundo enfrentamiento
El 14 de junio de 1808 tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Los franceses llegaron al Bruc con dos columnas de ejército, una que avanzaba por Collbató y una segunda que seguía por la carretera. Sin embargo, los defensores, que habían tenido tiempo de fortificarse, les recibieron con un nutrido fuego artillero. Los franceses, tras el enfrentamiento, retrocedieron de nuevo, dejando tras de sí nuevos saqueos y edificios incendiados en el Bruc.
El timbaler del Bruc
Leyenda
Aquí es donde surge la historia del Niño del Tambor. Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que pone en fuga a las tropas napoleónicas con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. Isidro, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas hace que dé la impresión que son miles de tamborileros, por lo que el ejército francés se bate en retirada.
En el lugar, hay un monumento, y una inscripción, que dice:
Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí.
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The Drummer of Bruc is a legend based on events that took place in 1808 during the French War. We are told faced with the attack of the feared French army, a boy from Santpedor named Isidre Lluçà beat his drum and, with the reverberation of the sound against the mountains of Montserrat, tricked the French into thinking that there were many more Catalan soldiers than there really were, causing Napoleon’s troops to flee.
El Timbaler del Bruc
El timbaler del Bruc és una llegenda formada a partir de fets ocorreguts el 1808 durant la guerra del Francès.
A Isidre Lluçà i Casanoves nascut a Santpedor (Bages) el 1791 i mort el 1809 s'atribueix la personalitat real del timbaler.
Fets històrics
El 9 de febrer de 1808 el general de l'exèrcit napoleònic Philippe Guillaume Duhesme, entrà a Catalunya pel pas de la Jonquera i a mitjans de febrer ja havia arribat a Barcelona. Els francesos passaren a governar Catalunya i aquesta entrà en una crisi econòmica principalment per la interrupció del comerç amb Amèrica (a Manresa, per exemple, es repartiren 3.400 i 3.500 racions diàries de "sopa econòmica").
Això junt amb l'animadversió a les idees anticlericals i revoluciònaries que representaven la França d'aquella època expliquen la tenaç resistència dels catalans al nou règim francès.
El 4 de juny de 1808 una columna francesa dirigida pel general Schwartz sortí de Barcelona en direcció a Lleida i Saragossa amb ordres de castigar Manresa i Igualada, la primera per la crema del paper segellat i l'altra per la seva situació estratègica en el camí ral. Els efectius francesos eren de 3.800 homes, bàsicament italians i suïssos. El 6 de juny començà la Batalla del Bruc.
L'exèrcit espanyol era en part professional amb combatents també suïssos dirigits pel tinent suís Franz Krutter Grotz i en part voluntaris dels sometents catalans de Manresa, Igualada, Tàrrega i rodalies i en total eren uns 2.000 homes. L'exèrcit francès va ser vençut en una emboscada i 300 dels seus homes van morir.
El 14 de juny de 1808 va tenir lloc la segona batalla del Bruc molt més important des del punt de vista militar i on el factor sorpresa ja no hi era i les forces franceses eren molt més importants i les dirigia el general Joseph Chabran que era més experimentat. Els francesos arribaren al Bruc per dues columnes s'enfrontaren a les forces regulars (uns 1.500 soldats) i sometents espanyols dirigides per Joan Baget dels terços de Lleida i de Tàrrega a més dels regiments suïssos. L'artilleria espanyola va decidir la batalla en favor seu.
Gènesi de la llegenda del Timbaler del Bruc
La importància de les batalles del Bruc és que van trencar amb el mite de la imbatibilitat de l'exèrcit de Napoleó.
El Diario de Manresa de 26 de setembre de 1808 explica els fets d'una manera (només amb les seves pròpies forces, sense cavalleria, artilleria ni cap militar que els dirigís...) que seria l'embrió de la creació de la llegenda respecte a la lluita d'un poble desarmat enfront del gran exèrcit invasor. Ja l'any 1809 l'historiador Cabanes escriu sobre un minyó de Santpedor erigit en general en xefe i posteriorment es va dir que era en Isidre Lluçà i Casanoves que utilitzava un tambor de les confraries.
La llegenda explica que la reverberació del so del tambor en xocar amb les parets de Montserrat va fer creure que el nombre de soldats espanyols era molt superior al que realment hi havia.
El timbaler del Bruc té diversos monuments al Bruc, a Santpedor i a Barcelona.
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El 4 de junio de 1808 una columna francesa comandada por Schwartz salió de Barcelona en dirección a Lérida y Zaragoza. También tenía la orden de pasar por Manresa e Igualada. Los efectivos de la columna francesa sumaban 3.800 hombres. Para llegar a Manresa, debían forzar el paso del Bruc.
El mismo día 4 un gran aguacero sorprendió a la columna francesa, que se refugia en Martorell. Esta situación permitió organizar la acción del Bruc, que tuvo lugar el 6 de junio de 1808. Las fuerzas que se enfrentaron a los franceses estaban encabezadas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados desertores valones escapados de la guarnición de Barcelona. Los voluntarios y somatenes catalanes que se incorporaron a la batalla provenían de Manresa y su corregimiento, así como de Igualada y sus pueblos vecinos. En total llegaban a unos 2.000 hombres. El resultado de la emboscada estratégica fue la retirada de la columna francesa, con 300 hombres muertos y uno de los cañones perdido al hundirse el puente de Abrera, cuando se retiraban en dirección a Barcelona.
Segundo enfrentamiento
El 14 de junio de 1808 tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Los franceses llegaron al Bruc con dos columnas de ejército, una que avanzaba por Collbató y una segunda que seguía por la carretera. Sin embargo, los defensores, que habían tenido tiempo de fortificarse, les recibieron con un nutrido fuego artillero. Los franceses, tras el enfrentamiento, retrocedieron de nuevo, dejando tras de sí nuevos saqueos y edificios incendiados en el Bruc.
El timbaler del Bruc
Leyenda
Aquí es donde surge la historia del Niño del Tambor. Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que pone en fuga a las tropas napoleónicas con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. Isidro, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas hace que dé la impresión que son miles de tamborileros, por lo que el ejército francés se bate en retirada.
En el lugar, hay un monumento, y una inscripción, que dice:
Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí.
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The Drummer of Bruc is a legend based on events that took place in 1808 during the French War. We are told faced with the attack of the feared French army, a boy from Santpedor named Isidre Lluçà beat his drum and, with the reverberation of the sound against the mountains of Montserrat, tricked the French into thinking that there were many more Catalan soldiers than there really were, causing Napoleon’s troops to flee.
El Timbaler del Bruc
El timbaler del Bruc és una llegenda formada a partir de fets ocorreguts el 1808 durant la guerra del Francès.
A Isidre Lluçà i Casanoves nascut a Santpedor (Bages) el 1791 i mort el 1809 s'atribueix la personalitat real del timbaler.
Fets històrics
El 9 de febrer de 1808 el general de l'exèrcit napoleònic Philippe Guillaume Duhesme, entrà a Catalunya pel pas de la Jonquera i a mitjans de febrer ja havia arribat a Barcelona. Els francesos passaren a governar Catalunya i aquesta entrà en una crisi econòmica principalment per la interrupció del comerç amb Amèrica (a Manresa, per exemple, es repartiren 3.400 i 3.500 racions diàries de "sopa econòmica").
Això junt amb l'animadversió a les idees anticlericals i revoluciònaries que representaven la França d'aquella època expliquen la tenaç resistència dels catalans al nou règim francès.
El 4 de juny de 1808 una columna francesa dirigida pel general Schwartz sortí de Barcelona en direcció a Lleida i Saragossa amb ordres de castigar Manresa i Igualada, la primera per la crema del paper segellat i l'altra per la seva situació estratègica en el camí ral. Els efectius francesos eren de 3.800 homes, bàsicament italians i suïssos. El 6 de juny començà la Batalla del Bruc.
L'exèrcit espanyol era en part professional amb combatents també suïssos dirigits pel tinent suís Franz Krutter Grotz i en part voluntaris dels sometents catalans de Manresa, Igualada, Tàrrega i rodalies i en total eren uns 2.000 homes. L'exèrcit francès va ser vençut en una emboscada i 300 dels seus homes van morir.
El 14 de juny de 1808 va tenir lloc la segona batalla del Bruc molt més important des del punt de vista militar i on el factor sorpresa ja no hi era i les forces franceses eren molt més importants i les dirigia el general Joseph Chabran que era més experimentat. Els francesos arribaren al Bruc per dues columnes s'enfrontaren a les forces regulars (uns 1.500 soldats) i sometents espanyols dirigides per Joan Baget dels terços de Lleida i de Tàrrega a més dels regiments suïssos. L'artilleria espanyola va decidir la batalla en favor seu.
Gènesi de la llegenda del Timbaler del Bruc
La importància de les batalles del Bruc és que van trencar amb el mite de la imbatibilitat de l'exèrcit de Napoleó.
El Diario de Manresa de 26 de setembre de 1808 explica els fets d'una manera (només amb les seves pròpies forces, sense cavalleria, artilleria ni cap militar que els dirigís...) que seria l'embrió de la creació de la llegenda respecte a la lluita d'un poble desarmat enfront del gran exèrcit invasor. Ja l'any 1809 l'historiador Cabanes escriu sobre un minyó de Santpedor erigit en general en xefe i posteriorment es va dir que era en Isidre Lluçà i Casanoves que utilitzava un tambor de les confraries.
La llegenda explica que la reverberació del so del tambor en xocar amb les parets de Montserrat va fer creure que el nombre de soldats espanyols era molt superior al que realment hi havia.
El timbaler del Bruc té diversos monuments al Bruc, a Santpedor i a Barcelona.
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El 4 de junio de 1808 una columna francesa comandada por Schwartz salió de Barcelona en dirección a Lérida y Zaragoza. También tenía la orden de pasar por Manresa e Igualada. Los efectivos de la columna francesa sumaban 3.800 hombres. Para llegar a Manresa, debían forzar el paso del Bruc.
El mismo día 4 un gran aguacero sorprendió a la columna francesa, que se refugia en Martorell. Esta situación permitió organizar la acción del Bruc, que tuvo lugar el 6 de junio de 1808. Las fuerzas que se enfrentaron a los franceses estaban encabezadas por soldados del Regimiento de Soldados Suizos número 1 de Wimpffen y soldados desertores valones escapados de la guarnición de Barcelona. Los voluntarios y somatenes catalanes que se incorporaron a la batalla provenían de Manresa y su corregimiento, así como de Igualada y sus pueblos vecinos. En total llegaban a unos 2.000 hombres. El resultado de la emboscada estratégica fue la retirada de la columna francesa, con 300 hombres muertos y uno de los cañones perdido al hundirse el puente de Abrera, cuando se retiraban en dirección a Barcelona.
Segundo enfrentamiento
El 14 de junio de 1808 tuvo lugar el segundo enfrentamiento. Los franceses llegaron al Bruc con dos columnas de ejército, una que avanzaba por Collbató y una segunda que seguía por la carretera. Sin embargo, los defensores, que habían tenido tiempo de fortificarse, les recibieron con un nutrido fuego artillero. Los franceses, tras el enfrentamiento, retrocedieron de nuevo, dejando tras de sí nuevos saqueos y edificios incendiados en el Bruc.
El timbaler del Bruc
Leyenda
Aquí es donde surge la historia del Niño del Tambor. Esta historia cuenta el episodio del joven pastorcillo que pone en fuga a las tropas napoleónicas con la colaboración del eco de las montañas de Montserrat. Isidro, el niño de la historia, no podía combatir por su edad, pero quiere ayudar a su pueblo contra los franceses, así que toma su tambor y se pone a tocar. El eco de las montañas hace que dé la impresión que son miles de tamborileros, por lo que el ejército francés se bate en retirada.
En el lugar, hay un monumento, y una inscripción, que dice:
Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí.
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The Drummer of Bruc is a legend based on events that took place in 1808 during the French War. We are told faced with the attack of the feared French army, a boy from Santpedor named Isidre Lluçà beat his drum and, with the reverberation of the sound against the mountains of Montserrat, tricked the French into thinking that there were many more Catalan soldiers than there really were, causing Napoleon’s troops to flee.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
polvo de estrellas..Dominguez, Alvaro Carvacho y don Gabriel...en el recuerdo: "...esta vida es un suspiro y no es nuestra morada, entodo caso es un navío..."
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Texto: Mário Bortolotto
Direção: Graziela Camilo
Elenco: Marcelo Perez e Renato Barbosa
Boa Vista / Roraima
Desenho de Luz: Renato Barbosa
Operador de Luz: Ivan Andrade
Músicas: Gilson Larialp
Boa Vista / Roraima
Fotógrafo Marcelo Seixas
Texto: Mário Bortolotto
Direção: Graziela Camilo
Elenco: Marcelo Perez e Renato Barbosa
Boa Vista / Roraima
Desenho de Luz: Renato Barbosa
Operador de Luz: Ivan Andrade
Músicas: Gilson Larialp
Boa Vista / Roraima
Fotógrafo Marcelo Seixas
Guarnição da Seção de Carros de Combate avançando no terreno por ocasião do apoio às tropas da Infantaria na Manobra Escolar 2016.
foto: Sd Mattos - CEP/FDC
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.
Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.
Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.
Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.
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VAGANS.
Música medieval y otras yerbas por éstos monjes desertores de los evangelios y santificadores de coplas, vinos, mujeres y la buena vida!!!
iVÁN MANZANO ESPINOZA: tarota, flautas, wistles, gaita y voz
JUAN PEDRO sANCHEZ TORIL: laúd turco, saz, dulcimer y voz
RENATO DI PRINZIO: darbuca, tar, panderos, tambores y voz
V Mostra de Teatro Cemitério de Automóveis
dias 24, 25 e 26/9
Homens, santos e desertores
grupo: Cemitério de Automóveis - texto: Mário Bortolotto - direção: Fernanda D'Umbra - elenco: Mário Bortolotto e Gabriel Pinheiro
Drama. (50min, 14 anos)
Um garoto passa a frequentar a casa de um sujeito mais velho e recluso em busca de conhecimento. O cara tenta afastar o jovem, mas se vê espelhado nele. Sexta e sábado, às 21h; domingo, às 20h - Ingressos: R$ 10,00 (retirada de ingressos: duas horas antes de cada sessão) - preço popular (retirada de apenas um ingresso por pessoa): todos os dias para 20% da lotação da sala (R$ 2,55) - Sala Jardel Filho (324 lugares)