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ZONA FRANJA
De todos los significados para Granada, me quedo con florecida. Porque así viví a esta ciudad nicaragüense durante el recién pasado Festival Internacional de Poesía. Y porque no estuve en él, sino en una línea de sol, como Amanda Castro bautizó a La Franja, un espacio autónomo de encuentro de escritoras y artistas feministas. De haber estado en el festival oficial, posiblemente me hubiera sentido asfixiada.
Quise escribir una crónica, día por día, de lo que sucedió en La Franja. Salió esto que comparto ahora: un acercamiento, apenas, a las emociones que afloraron gracias a un encuentro entre mujeres. Y al decir encuentro, siento que la palabra se queda corta y no puede albergar en sí todas las aristas de esta comunión entre mujeres, que trascendió la geografía, las especificidades, las identidades reunidas alrededor de la poesía.
¿Qué decir, entonces? Que manos femeninas se multiplicaron para montar un caramanchel de mujeres; que brazos femeninos se unieron para cargar un atrapasueños, del que pendían los zapatos de las ausentes; que pies de mujeres caminaron por las calles de Granada, con toda la dignidad del universo, para enterrar el olvido, para darle cuerpo a la memoria.
La Franja, un sueño de Helen Dixon, contagiado a las integrantes de la Red de Escritoras Feministas, tenía un objetivo bien claro y definido. Se trataba de juntar nuestras palabras para rendir un homenaje a las que pesan en las palabras, las ausentes. Ellas, que ya no están, porque el sistema jurídico decidió borrar una garantía de vida. Las que ya no están, porque el sistema patriarcal, ha montado una red perversa para castigar a las que se empeñan en ejercer el derecho a decidir.
Al final del entierro tradicional organizado por el festival oficial, vino la marcha de las poetas de La Franja, vestidas de negro, cargando un atrapasueños y los zapatos de las ausentes. Leímos poesía, nuestra y de otras poetas convocadas por la fuerza de su palabra. Y ahí venían tres de las nueve, también de negro, con una mordaza en la boca.
Alas de Mariposa, proyecto de artistas costarricenses, rindió un homenaje a las nueve mujeres perseguidas por el sistema judicial nicaragüense, todas ellas integrantes del movimiento de mujeres. Las mismas que sacaron a luz hace ya varios años, el caso de Zoilamérica Narváez, hijastra del presidente actual de este país, quien fuera objeto de constante abuso por parte del mismo durante su niñez y adolescencia. Mismas, que ahora son juzgadas por un delito al revés: salvar la vida de una niña.
Y después se hizo el fuego… el atrapasueños con zapatos vacíos y alas de mariposa, quedó al fondo y en un extremo, se instalaron velas de colores, según los cuatro puntos cardinales, para invocar al nawal Q'anil. Se trataba del día de la semilla, del fruto. Así que la sangre y los cuerpos de las ausentes, se convertía en semilla de fuerza para las presentes, para la fuerza, para seguir caminando contra la impunidad y contra el feminicidio.
Justo al momento de encender las velas, un viento incontrolable azotó por la plaza. Según él –el viento- y algunas personas que nos acompañaban, sería imposible encender las velas. Pero la necedad de Jessica Isla se impuso. Era necesario unir los cuerpos, juntar las manos, para no dejar escapar el fuego. Fue imposible encender todas las velas, pero hicimos el intento y logramos que por lo menos una llama, colgara de nuestras manos durante unos instantes. Y si, hubo milagro: a pesar del viento, hubo fuego. El reto está lanzado: cuerpos unidos y manos juntas, la única manera de conservar el calor de nuestra lucha.
Vale aquí reconocer a las guardianas del fuego: por el centro, Jessica Isla; por el norte, Francesca Gargallo; por el oriente, Noelia Corrales; por el occidente, Melissa Cardoza.
Siguió entonces la fiesta de las palabras, de la poesía y de la música. A la que siempre acudió Amanda Castro, hondureña, poeta, editora, conduciendo la vida de una mano. Para todas nosotras, Amanda se ha convertido en heroína. Con un vehículo prestado, con varios tanques de oxígeno y una máquina, con un tubo conectado a su garganta, Amanda estuvo ahí. Leyó su poesía en el mercado y en la plaza, gritó "la poesía no se vende" durante la marcha, comió yuca con chicharrón, nos escuchó y al final del encuentro, bailó con nosotras e hizo el paseo al lago Cocibolca, llevando la vida de la mano, es decir, conduciendo su tanque de oxígeno. No hacen falta más palabras.
Como era necesario hablar de cosas formales para el futuro, hicimos una agenda de discusión: el próximo encuentro, los proyectos venideros, la página web, el blog, la zona franja… pero había que ordenar ideas y se priorizó una evaluación. El resultado: somos poetas, pues, chinchineadas por el cariño de nuestras anfitrionas, halagadas por nuestras propias palabras, mujeres sensibles que lo muestran y se regocijan por ello. Amistad que trasciende fronteras, a decir de algunas; poetas de verdad, nos dijo Alma Karla Sandoval, entre su dramatismo y su ímpetu infinito. La única manera de terminar, era con uno, dos, diez, veinte abrazos…
La Franja ha muerto. ¡Que viva La Franja!
Maya Cu, de vuelta a la tierra
19 de febrero de 2008
cu jail window
Free the Slaves interviewed a trafficker in this jail. The traffickers mom said it wasn't her son's fault that he married young girls and sold them into sex slavery.
Free the Slaves | Justine Schmidt
Caru’ cu Bere, a true living legend and also one of the oldest beerhouse in Bucharest, was opened for the first time in 1879 in the old Zlatari inn and, after 20 years it moved to Stavropoleos Street, where it can be found even today. Nicolae Mircea along with his family, originary from Medias, had a major role in Caru' cu Bere history. He managed along the years to make of Caru' cu Bere one of the most appreciated divertisment places from Bucharest.
The beerhouse from Stavropoleos Street is a traditional place, where each object has its own story. It is one of the few places in Bucharest where it seems that nothing has changed, and the architecture reminds, to the ones who step into, why Bucharest was once considered to be the little Paris. The mural paintings, the stained glasses and the carved cross-beams are distinctive elements of the beerhouse. The old time party spirit is still present in these days, the atmosphere reminding of Bucharest's exuberance from the XXth century beginnings. The place's symbol is Old Ghita, whose silhouette guards even today the right cross-beam. Old Ghita, the cellar man, worked some dozens of years within Caru cu Bere, moving up and down the stairs to the cellar cram-full with wine and beer barrels together with its unseparable lantern.
Vietnam.
Around Ho Chi Minh City.
The tunnels of Củ Chi are an immense network of connecting underground tunnels located in the Củ Chi district of Ho Chi Minh City (Saigon), Vietnam, and are part of a much larger network of tunnels that underlie much of the country. The Củ Chi tunnels were the location of several military campaigns during the Vietnam War, and were the Viet Cong's base of operations for the Tết Offensive in 1968.
The tunnels were used by Viet Cong guerrillas as hiding spots during combat, as well as serving as communication and supply routes, hospitals, food and weapon caches and living quarters for numerous guerrilla fighters. The tunnel systems were of great importance to the Viet Cong in their resistance to American forces, and helped achieve ultimate military success.
American soldiers used the term "Black echo" to describe the conditions within the tunnels. For the Viet Cong, life in the tunnels was difficult. Air, food and water were scarce and the tunnels were infested with ants, poisonous centipedes, scorpions, spiders and vermin. Most of the time, guerrillas would spend the day in the tunnels working or resting and come out only at night to scavenge for supplies, tend their crops or engage the enemy in battle. Sometimes, during periods of heavy bombing or American troop movement, they would be forced to remain underground for many days at a time. Sickness was rampant among the people living in the tunnels, especially malaria, which was the second largest cause of death next to battle wounds. A captured Viet Cong report suggests that at any given time half of a PLAF unit had malaria and that “one-hundred percent had intestinal parasites of significance". The tunnels played a major role in the Vietnamese winning the war.
Poesia di Ignazio Buttitta 1954
Parru cu tia, to è la curpa;
cu tia, mmenzu sta fudda chi fai l’indifferenti
ntra na fumata e n’autra di pipa chi pari ciminera
sutta di sta pampera di la coppula vecchia e cinniruta.
Parru cu tia, to è la curpa si porti lu sidduni
e un ti lamenti; si lu patruni, strincennu li denti
cu lu marruggiu mmanu e la capizza
t’arrimoodda li corna e ti l’addrizza,
t’arrimoodda li corna ti smancia li garruna,
ti’nfila inta la panza purpittuna, t’ammacca ossa e spaddi,
ti sfricunia li caddi, ti scorcia li custani, ti spurpa comu un cani,
e supra la to carogna ci sputa e ti svrigogna.
Parru cu tia, to è la curpa.
Ti dici lu parrinu: (li beni di lu munnu su fàusi e murtali
ca ddà supra tutti scàusi arrivamu e tutti aguali);
e tu ci cridi e ti scordi dda casa e ddu pirtusu
unni sdivachi l’ossa; e li to figghi ntra dda fossa
cu li vrazzudda all'aria, giarni comu malaria,
sicchi e sucati com’umbri mpiccicati
a lu muru, schèlitri e peddi di tammuru;
ca si disianu farfalli pi essiri vistuti,
agneddi pi sèntiri càvudu: e gatti e cani pi spurpari ossa.
Parru cu tia, to è la curpa
si la to casa pari un barraccuni di zingari sfardati:
la scupa ntra n’agnuni e scorci di patati,
lu fucularu cìnniri, di crita la pignata:
e to muggheri l’ossa di pècura spurpata;
li matarazza chini di crinu di zabbara
e matri patri e figghi tutti ntra na quadara;
lu sceccu a vista d’occhi, chi piscia e fa scumazza
gialla, ca la ristuccia ntra li vudedda sguazza;
e fradicia appizzataa pignu ntra l’arcova,
una cucuzza pàpara ca prerni russu d’ova;
e la fami chiantata all’antu di la porta
cu la vuccazza aperta e la facciazza storta.
Parru cu tia to è la curpa
Sfarda sta cammisazza arripizzata,
tìncila e fanni un pezzu di bannera,
trasi dintra li casi puvireddi, scinni nni li carusi carzarati,
sduna pi li stratuna e li trazzeri, chiama picciotti
e vecchi jurnateri, cerca dintra li fùnnachi e li grutti,
l’ominí persi, abbannunati e rutti,
grìdacci cu la vuci d’un liuni: «genti, vinni lu jornu a li diuni!»
Sfarda sta cammisazza arripizzata,
tìncila e fanni un pezzu di bannera
e pi torcia lu to vrazzu e lu to pusu:
unniala a li venti a pugnu chiusu:
russa era la tònaca di Cristu!
one might see little evidence of the war previously occurred here, as you might need to dig deeper to understand it.
minolta srt 100 perutz primera 100
Enthusiastic students, teachers and staff of Clemson University pose for photos during an event in front of the Clemson Library April 8, 2015. Clemson University International College of Automotive Research (CU-ICAR) held a social media contest where they gave out T-shirts to anyone who posed with their banner and uploaded the photo to thier social media accounts with tag #deeporange. The person who got the most likes and shares of their post wins a trip to the GM world headquarters in Detroit for the unveiling of Deep Orange, the concept car construted from the ground up by Clemson automotive engineering students. (Photo by Ken Scar)
Hace poco me enteré que todo esto de la lista de patrimonio de la humanidad no es nada más que una cosa para aumentar el Rating Turístico.
La UNESCO ni da dinero, ni ayuda con el mantenimiento, ni nadadenada.
Sólo checa que lo cuides.
Si no lo cuidas te pone en la lista de "Patrimonio en riesgo".
Si sigues sin cuidarlo... te saca de la lista.
Jaja! Y ya. Muerto.
Cuidemos CU
I slithered my way through 50 meters of these tunnels, which had already been enlarged to fit western frames (apparently one too many had gotten stuck in the tunnels). I had to get on my belly and crawl through on my elbows--and people lived down here for months at a time. Children would take turn at the tunnel entrances to try to get a shard of sunlight.
Clarkson Women's Soccer team prepares to take on Union College. Game ended in 1-1 tie.
Schenectady, NY