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Les Grandes voiles du Havre
CISNE BRANCO
voilier brésilien / brazilian navy ship
clipper trois-mâts carré de la marine nationale brésilienne
Longueur : 76 m
Maître-bau : 10,5 m
Tirant d'eau : 4,8 m
Voilure : 2195 m² ( 31 voiles)
Port d'attache : Rio de Janeiro
Lancé en 1999 à Amsterdam
Córdoba - 2014
Para el grupo "La vuelta al mundo" (www.flickr.com/groups/yotambien/) Tema: Repeticiones
© Leon Calquin
Contacto: calquinleon@gmail.com
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www.facebook.com/LeonCalquin51
www.flickr.com/photos/leoncalquin_photos
Fotografia e Direção: Victor Silveira e Lorena Armond
Produção: Lorena Armond
Make: Anna Rios e Lorena Armond
Auxiliar Geral: Anna Rios
Modelo: Carla Mariana Armond
Ahí va mi aportación diaria a este confinamiento. Los miembros de la familia de las anátidas más grandes son, desde luego, los cisnes. El cisne vulgar (Cygnus olor) -¡qué manía de apelar como "vulgares" a algunas especies!, al bellísimo cisne también- que vemos en la foto se distingue del resto de cisnes blancos por la carúncula (otra vez esta palabra) negra que les crece a los adultos en la base del pico, justo por delante de los ojos, ya que el resto de parientes no cuentan con ella. En Europa se pueden encontrar tanto el cisne vulgar con el cantor (Cygnus cygnus). El que vemos en la fotografía, el vulgar, ocupa extensas regiones del norte y centro de Europa, así como diversas regiones de Asia central. Esta amplia distribución se vio favorecida en los últimos siglos por las introducciones humanas intencionadas, así como por el asilvestramiento de ejemplares procedentes de parques y jardines. Hay poblaciones introducidas en Norteamérica, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia (nuestra eterna manía de tocar la naturaleza).
Mientras que en la época de reproducción escoge todo tipo de humedales con abundante cobertura vegetal sobre la superficie del agua (marismas, marjales, estuarios, lagos y lagunas poco profundas,...) durante la invernada gusta del litoral costero. Este ejemplar nadaba pausadamente con sus enormes manos negras palmeadas en una laguna artificial en Escocia, junto a un campo de golf y a escasa distancia del mar. Permanecía atento a mi presencia, mostrando poca confianza en que pudiera representar algún peligro para él o su pareja; no pude comprobar si entre las cañas que se ven al fondo -de donde entraba y salía de vez en cuando- había pequeños cisnes vulgares escondidos. Ver en estado salvaje a estas enormes bellezas a las que por nuestro país solo vemos domesticados en jardines y canales artificiales, nos resulta, cuando menos, sorprendente.