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“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid
Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid
Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015
BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.
Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.
Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:
Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.
En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.
Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.
Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.
La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.
La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.
La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.
Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.
La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.
El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.
Herzog & de Meuron Architekten
www.herzogdemeuron.com/index.html
www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2
“La Vela”. Ciudad BBVA
www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...
www.metalocus.es/content/es/blog/nueva-sede-de-bbva-madri...
www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-16791/nueva-sede-para...
www.domusaureaproyectos.com/15-noticias/19-nueva-sede-del...
Se trata de un edificio de oficinas de gran impacto visual, que por su particular situación en la vaguada de la Castellana, en una de las esquinas del complejo AZCA, resulta visible desde muchas zonas de Madrid. Para su diseño la empresa propietaria decidió, en 1971, convocar un concurso restringido en el que participaron los arquitectos J. A. Coderch, J. A. Corrales y R. Vázquez Molezún, A. Bonet, el equipo integrado por R. de La-Hoz, G. Olivares y J. Chastang, los hermanos Miró y F. J. Sáenz de Oíza, que finalmente resultaría ganador. El fallo fue resuelto por un amplio jurado, asesorado por diversos especialistas, entre ellos miembros de la firma norteamericana Skidmore, Owings & Merrill. El proyecto tuvo que salvar muchas dificultades de distinto tipo, desde las de imagen empresarial a las propiamente bancarias y las meramente técnicas, entre ellas el estar construido sobre el túnel del ferrocarril que recorre el paseo de la Castellana, lo que obligó a disponer una cimentación amortiguada. Colaboraron con Oíza: Francisco Alonso, Javier Azofra, Alfonso Valdés, José Carlos Velasco y Javier Vellés, y en el diseño y el cálculo de la estructura el ingeniero Carlos Fernández Casado, optándose por la disposición de dos grandes "troncos" huecos de hormigón que encierran en su interior los conductos verticales de instalaciones y sistemas de comunicaciones, desde los que parten fuertes voladizos y losas cada cinco plantas, sobre los que, mediante pilares metálicos, se levantan los pisos intermedios. Esta disposición estructural, apreciable desde el exterior, unida a la elección de un cerramiento independiente de ella, efectuado con muro cortina en acero auto-oxidante con las esquinas redondeadas, de inspiración wrightiana, define la caracterización estética de la torre.
212.145.146.10/biblioteca/fondos/ingra2014/index.htm#inm....
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“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid
Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid
Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015
BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.
Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.
Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:
Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.
En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.
Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.
Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.
La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.
La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.
La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.
Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.
La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.
El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.
Herzog & de Meuron Architekten
www.herzogdemeuron.com/index.html
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“La Vela”. Ciudad BBVA
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El Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria, de hecho, ha vendido este edificio, pero no creo que llegue a llamarse de otra forma.
The Bilbao Vizcaya Argentaria Bank (BBVA) has sold this building, but I don't believe it's name will ever change.
Durante muchos años fue el edificio más alto de la Avenida Balboa,
frente a la Bahía de Panamá...
Y sigue siendo uno de los más lindos y elegantes de la ciudad...
Originalmente fue la sede del Banco Exterior de España...
SAN SEBASTIAN, ESPANA - 23 DE AGOSTO: Aritz Aduriz se prepara para el disparo durante el partido de Liga BBVA entre el Athletic Club de Bilbao y el Osasuna en el estadio de Anoeta el viernes 23 de agosto de 2013 en San Sebastian, Espana. (Photo by Aitor Bouzo)
Men's International Friendly CAN vs USA
29 january 2013, Houston, TX, USA
BBVA Compass Stadium
Canada Soccer / by Anthony Vasser
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“La Vela”. Ciudad BBVA. Un nuevo icono en la ciudad de Madrid
Calle Sauceda 28, c/v a C. Azul c/v C. Abetal Las Tablas Madrid
Arquitectos Herzog & de Meuron Architekten: Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Diseño interior y diseño arquitectónico: Herzog & de Meuron (Arquitecto Core&Shell), SOM (Arquitectura interior). Colaboradores: Ortiz León Arquitectos. Concurso 2007, proyecto 2007-13, ejecución: fase 1: 2011-13, Finalización fase 2: 2015
BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) convocó a finales del año 2007 un Concurso Internacional de Ideas para la realización de su nueva sede en Madrid. Para la selección de los concursantes, la entidad financiera buscó a equipos de arquitectura de prestigio, con experiencia en diseño de proyectos para grandes corporaciones y comprometidos con la eficiencia económica, energética y medioambiental. Además de los ganadores, Herzog & De Meuron, participaron Zaha Hadid, Cesar Pelli-Ortiz & León, Estudio Lamela y Rafael de la Hoz. La nueva sede se sitúa en la periferia norte de Madrid, dentro del nuevo desarrollo denominado Las Tablas, junto a la a la Autovía A-1, rodeado de oficinas, edificios comerciales y residenciales; convirtiéndose en la primera imagen de la Ciudad de Madrid desde su acceso por el Norte, una nueva puerta de Europa. Cuando el banco adquirió el solar, una supermanzana que englobaba ocho parcelas con sus vías perimetrales, se encontraban en construcción cuatro edificios de oficinas, por lo que gran parte de ellos debía ser incorporada en el nuevo desarrollo.
Se trata de un complejo, con una superficie total construida de 252.000 m² de los que 114.000 m² se destinan a oficinas y servicios, para 6.000 puestos de trabajo y 3.000 plazas de aparcamiento, compuesto por siete edificios horizontales de tres alturas en cuyo centro se sitúa una plaza circular de 100 metros de diámetro en la que se erige el edificio principal, una torre elíptica irregular "La Vela". Cada uno de los siete edificios horizontales recibe el nombre de un continente, de norte a sur Oceanía, Asia, África, Europa, América del Sur, América del Norte y, al Oeste de la Plaza, Antártida. Las calles que los separan tienen por nombre el de los mares y océanos que unen los continentes, siendo éstas las calles Pacífico, Índico, Mediterráneo, Atlántico y Caribe. El edificio más emblemático es “La Vela”, denominación ganadora del concurso de ideas organizado por BBVA entre sus empleados para bautizar la torre. Se trata de un edificio de 93 metros de altura y 19 pisos, con 82 metros de diámetro y tan solo 16 m de ancho.
Los arquitectos autores del proyecto describen su propuesta:
Se trata de un “territorio sin cualidades”, un lugar desértico. Proponemos crear un jardín artificial, un oasis, generado desde dentro hacia fuera. Un lugar donde el medio natural y los edificios estén en equilibrio y funcionen como una pequeña ciudad. Una estructura lineal, compuesta por edificios de tres alturas, pequeñas calles y jardines, se despliega sobre el emplazamiento como una alfombra adaptándose a la topografía -que tiene una pendiente considerable -. En analogía a un jardín árabe, se genera un microclima fresco y húmedo. Cada puesto de trabajo dispone de una “vista verde”. Elegimos "internalizar" el complejo, para diseñarlo de forma única en torno a las necesidades internas de BBVA, dado que el entorno no tenían mucha identidad, simplemente no había mucho con lo que relacionarse. La disposición de poca altura, fomenta la comunicación: en lugar de tomar los ascensores, la gente camina por las escaleras que fomenten el intercambio informal; la transparencia visual maximizada da a todos una vista y genera un sentido de comunidad; mientras que las relativamente pequeñas unidades permiten a los empleados identificarse con su grupo de trabajo en particular.
En una zona interior de la manzana la alfombra se recorta siguiendo una forma casi circular y se posa en vertical. El resultado es una Plaza y una delgada Torre en forma de disco, como si esta masa se inclina hacia arriba para marcar el símbolo BBVA en el horizonte de Madrid. Plaza y Torre anclan el conjunto, proporcionando orientación. La entrada principal y varios servicios comunes del campus se conectan alrededor de la Plaza, en la que se plantan árboles que proveen sombra y una laguna que humidifica el aire y actúa, a su vez, como depósito de agua. Tanto los edificios como los jardines y las calles asumen el principio lineal. Cada área se distingue a través de árboles específicos, plantaciones de densidad y forma variable, que contribuyen a crear un carácter individual en el marco global de la alfombra. En contraste con las oficinas de baja altura, la torre ofrece otro tipo de espacio de trabajo, con vistas a la ciudad y a la sierra madrileña.
Tanto el sitio y la escala del desarrollo nos enfrentan al reto de encontrar una solución radical que elegimos para crear un oasis que mira hacia interior, no al anónimo paisaje urbano en el que se sitúa. Un lugar que establece un equilibrio entre lo natural y lo construido y que asume las funciones de ambos como un pequeña ciudad y un gran jardín.
Los edificios existentes se alteran para empatizar con las nuevas estructuras y crear oficinas y jardines lineales de escala similar. Se cortan o rellenan para ser integrados en el "tejido" en general.
La arquitectura muestra su estructura, un diseño que expresa una fuerte influencia de las condiciones ambientales. Largos y estrechos jardines interiores y calles, columnas de hormigón y losas en voladizo diseñadas para dar sombra y evitar la excesiva exposición al sol, lo que reduce la demanda de aire acondicionado. El acristalamiento en toda la altura de la planta ofrece buenas condiciones de luz diurna en las oficinas con el fin de reducir al mínimo la iluminación artificial. A lo largo de la periferia del complejo desarrollamos brise-soleil situados entre las losas de piso, diseñados de forma que se cortan en la parte inferior en un ángulo a fin de proporcionar más vista y la luz natural, donde se necesita menos protección, convirtiéndose en un elemento figurativo que varía en la dirección y tamaño de acuerdo con el ángulo de los rayos solares. El terreno en pendiente y los brise-soleil ayudan a conformar la fachada.
La fachada, de altísimo aislamiento térmico y acústico -doble vidrio, cámara de gas inerte,...- está conformada por lamas diseñadas por simulación energética para optimizar la entrada de luz natural, evitando la insolación directa pero permitiendo las vistas hacia el exterior. Los ensayos realizados reflejan que los sistemas de climatización necesitan dos horas menos de consumo diario en comparación con otro edificio sin estos elementos. Se trata de piezas fijas cuya orientación va en función del soleamiento y cambia en cada fachada, realizadas en acero, recubiertas de poliéster, reforzadas con fibra de carbono y lacadas en blanco. Tiene una componente de diseño que se basa en la escala humana, la figura de una persona levantada y sentada, las dos posturas que un trabajador tiene en la zona de oficinas, de ahí su equilibrio. Hay varios anchos de lamas para conseguir un superficie relativamente fluida de cara al exterior. Las lamas de una única altura se colocan en toda la fachada y las lamas dobles en todos los puntos de acceso o en las zonas de conexión. Debido a su colocación existe una superficie acristalada de 49.000 m² que permitiendo que el 90 % del interior tenga luz natural con un gran ahorro energético.
La cubierta se ha tratado como la quinta fachada del complejo, se ha realizado una zonificación por colores, con superficies ajardinadas y agrupando las instalaciones.
Los edificios de oficinas tienen siempre 3 plantas, baja más dos, pero debido a la topografía del solar, los forjados se van adaptando para que siempre se creen plantas con vistas al exterior. En las oficinas desaparecen por completo los despachos cerrados, nadie en el banco salvo el consejo tendrá despacho. Para ellos se crean tres estándares de puestos modulares para que pueda ser muy flexible la ubicación de los mismos. Existen zonas de reunión informal, siendo un elemento de modulación.
La Vela tiene 16 metros de ancho por una longitud de largo que varía, ya que la curvatura hace que la planta tenga diferente longitud en cada nivel. La planta que más longitud tiene es 82 metros. Este volumen se eleva 19 plantas sobre rasante y 3 bajo rasante. Tiene una altura de 93 m desde la plaza. El cerramiento tiene la misma solución que el resto del complejo, teniendo menos conductividad térmica con un sistema de panel de perfilería de aluminio extrusionado, compuesto por montantes. El alzado de la vela se utiliza a distintas escalas en todo el proyecto, es un símbolo. Parece que es un ovoide, pero es una geometría distinta con 36 radios de curvatura diferentes. La orientación del volumen es norte-sur, por ello al tener un cerramiento de vidrio se plantea en lado sur unos voladizos de 1,40 m para que la incidencia solar en ningún momento sea un problema en el interior. El revestimiento de exterior de la curvatura es de placas de acero inoxidable con un tratamiento para que no produzcan deslumbramientos.
El complejo de BBVA está diseñado para la obtención de la máxima distinción del certificado de sostenibilidad: el Leed de Oro. Uno de los sistemas más innovadores es el de refrigeración y calefacción, centenares de sondas detectan las necesidades de temperatura de cada estancia, miden el número de personas que hay en cada espacio y si no hay nadie, se apaga la refrigeración y la luz. Además hay un punto de reciclaje en cada lugar de trabajo y un número muy reducido de impresoras para tender al ahorro de papel. El agua de lluvia se recoge en las azoteas y la de las acequias y los inodoros es 100% reaprovechada.
Herzog & de Meuron Architekten
www.herzogdemeuron.com/index.html
www.elcroquis.es/Shop/Issue/Details/43?ptID=2
“La Vela”. Ciudad BBVA
www.herzogdemeuron.com/index/projects/complete-works/301-...
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"... Ahora, dando por hecho que trazas en tu existencia la línea gorda de que antes te hablé, establezcamos el sano régimen económico en que de hoy en adelante has de vivir. Para librarte de la usura que en poco tiempo te dejaría sin camisa, es forzoso que levantes un empréstito, en grande, no para salir del día y del mes, sino para salvar definitivamente los restos de tu patrimonio. ... Si encontramos el capitalista que quiera salvarte, pactarás con él lo siguiente: tú le entregas todas las fincas de los estados de Loarre y San Salomó, con facultad de vender las que se determinen y de administrar las restantes. Él, al otorgarse la escritura, cancelará las cargas hipotecarias y los créditos pendientes. Tu propiedad inmueble queda en poder suyo hasta la amortización de tu deuda, y en ese tiempo recibirás de él trimestralmente la cantidad que se estipule para que puedas vivir con decoro y modestia, ajustando estrictamente tus necesidades a esa rigurosa medida.
Y ahora digo yo: ¿a qué capitalista debemos acudir? Piensa tú, recorre tus conocimientos; yo pasaré revista en los míos. ¿Qué te parece don José Manuel Collado? De Rodríguez y Salcedo, ¿qué me dices? ¿No eres tú amigo del Duque de Sevillano? Yo lo soy de don Antonio Guillermo Moreno... Cerrajería y Pérez Hernández, me consta que han hecho negocios de esta índole... ¿Quieres que mi suegro y yo hablemos a don Antonio Álvarez y a don Antonio Gaviria, o crees tú que podrás entenderte fácilmente con Casariego? ¿Has pensado en Udaeta, en Soriano Pelayo? ¿Podríamos contar con Zafra Bayo y Compañía, si habláramos a nuestro amigo Adolfo Bayo?
Debo advertirte, para que no te adormezcas en una confianza optimista, que nuestros hombres de dinero no se aventuran en ningún negocio que no vean claro y seguro desde el momento en que se les plantea. Por rutina y por comodidad, van tras las ganancias fáciles, con poco riesgo y sin quebraderos de cabeza. Han tomado el gusto a las gangas que nos ha traído la transformación social; se han acostumbrado a comprar bienes nacionales por cuatro cuartos, encontrándose en poco tiempo poseedores de campos extensos, feraces, y no se avienen a emplear el dinero en operaciones aleatorias de beneficio lento y obscuro. No les censuremos por esto: es condición humana.
... No sienten estos señores el negocio con espíritu amplio y visión del porvenir: ven sólo lo inmediato, y se asustan de la menor sombra. Carecen de la virtud propiamente española, la paciencia. Verdad que esta virtud no la tenemos más que para el sufrimiento...
Otra cosa. Es fácil que un solo capitalista no se atreva solo con tan grande operación, y que se reúnan dos o tres en reata para tirar de ti, pobre carro atascado en los peores baches de la existencia. En fin, sea lo que fuere, tú por tus relaciones, yo por las mías, buscaremos un Creso, entre los pocos Cresos españoles que tengan el sentido de la reconstrucción, en vez del sentido de la destrucción.
Porque no lo dudes: un principio negativo les ha hecho ricos... Grandes casas son, levantadas con material de ruinas...
Han contratado el derribo de la España vieja. ¿La nueva quién la construirá?".
Benito Pérez Galdós
O'Donnell Capítulo IX
(1904)
Visto en: Edificios de AZCA desde Nuevos Ministerios (Madrid)
Autor fotografía René Díaz Sandoval
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BBVA originalmente Banco de Bilbao
Pº de la Castellana, 79 y 81
Arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza: 1971 (P) 1978-1981 (O).
Uno de los hitos de la moderna arquitectura madrileña y española. Situado en uno de los enclaves más representativos de Madrid, el paseo de la Castellana, en el AZCA, centro comercial y de negocios, nuestro pequeño Manhattan, en una esquina de gran impacto, visible desde muchos puntos de la capital madrileña.
El proyecto es resultado de un concurso restringido, en el que participan Coderch, Corrales/Molezún, Bonet, La-Hoz/Olivares/Chastang, Miró y Sáenz de Oíza, convocado por el Banco para crear su sede en Madrid, en busca de un edificio representativo en un lugar emblemático, para la actividad empresarial de la década de los 70, representativo de la modernidad de una capital europea.
Una de las mayores dificultades técnicas para su ejecución radicó en estar construido sobre el túnel del ferrocarril que recorre la Castellana, lo que obligó a disponer una cimentación amortiguada. El diseño y el cálculo de la estructura corrieron a cargo del ingeniero Carlos Fernández Casado.
La solución estructural dispone de dos grandes "troncos" huecos de hormigón por los que discurren los conductos de instalaciones y las comunicaciones. De ellos, cada cinco plantas, parten fuertes voladizos y losas, sobre los que, mediante pilares metálicos, se levantan los pisos intermedios. Esta disposición estructural, se refleja en sus fachadas, desde el exterior. El cerramiento es independiente de la estructura, y se realiza mediante un muro cortina en acero auto-oxidante “Cortén” con las esquinas redondeadas, de inspiración wrightiana, y unos elementos pasarela que caracterizan estéticamente el volumen.
Colaboraron con Oíza en este proyecto los entonces jóvenes arquitectos o estudiantes Francisco Alonso, Javier Azofra, Alfonso Valdés, José Carlos Velasco y Javier Vellés.
Rubén González antes de trabajar para Monster Energy estuvo como Marketing Manager en Vans Company Footwear (LA), fue Senior Accounts Manager en Havas Sport & Entertainment (Madrid) y en Quicksilver Company como International Product Manager (Hossegor, France). Estudió International Marketing por European University Geneve (Swiss), posee un Master en Dirección de Marketing por EAE Business School (Barcelona) y un Master en Comunicación y Marketing On-line por la Universidad Autónoma de Barcelona.