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05/05/2025
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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Black & White Motorways (GL) 300
RDG 300G Daimler SRP8 / Plaxton Panorama Elite C47F -/69
now in National Coach livery and displaying National (rather than Associated Motorways) in the destination screen;
despite their more reliable Perkins engines, Roadliners 300-9 (RDG 300-9G) and 310-9 (UAD 310-9H) were all withdrawn by National Travel (South West) in 1975
Cardiff Bus Station 19/09/73
The EBD class are gradually being introduced to Go-Ahead Metrobus route 320 with this example EBD27 LF74 TZX in service on 3rd January seen here four days later outside Bromley South station. LVF shows the registration as LF74 UAD. Tuesday 7th January 2025. DSCN61149.
BYD B11E02 10.9m.
Photo (c) GJW 2025.
This was my second year photographing the UAD event in Findlay, OH. Hosted by our local Humane Society it is always fun and a great family event.
These little guys prefer to be right where they are, in their mamma's laps.
Film: Svema 125 Color Negative film, shot @ISO 125.
Processed by the Darkroom (www.thedarkroom.com)
Svema 125 color film is available at Www.filmphotographyproject.com/store
Camera: Minolta Maxxum7, AF Tamron 28-200
Image by: Leslie Lazenby
12 Sept, 2015, Riverbend Park, Rural Findlay, OH
ultimateairdogs.com/ultimate Air Dogs 2015
Berlin-Schönefeld Airport, Germany, EDDB, SXF,
July 21, 2017,
5A-UAD, Canadair CL-600-2B19 Challenger 850, cn 8087
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
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El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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Seen in High Road, Ilford are Stagecoach East London 17980 LX53 KAK on the 86 with Go-Ahead Blue Triangle LDP191 SN51 UAD following on the 364. Thursday 2nd June 2016. DSCN36935.
LX53 KAK: TransBus Trident-TransBus ALX400 9.9m. Withdrawn from NS in August 2018 it was scrapped the following month.
SN51 UAD: TransBus Dart SLF-TransBus Pointer 10.1m. Withdrawn from RR in October 2018 it went the following month (via Ensign Bus) to Hardwick of Barnsley for scrap.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
Fuentes.
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UAD 315H was one of the final batch of Daimler Roadliners delivered to Black & White. It is an SRP8 model, with Perkins V8 engine new in 1970 and fitted with Plaxton Panorama Elite coachwork.
I assume that when this picture was taken, F401 UAD was still operating for Morris (Tanat Valley Coaches), Llanrhaeadr-ym-Mochnant, Powys (although I stand to be corrected). It is a Volvo B10M-61/Plaxton Paramount III 3500 coach, new to Pulham, Bourton-on-the-Water, Gloucestershire in February 1989. While with Pulham's, it wore registration UDF 936 between January 1993 and October 2004. It joined Longmynd, Lea Cross, Shropshire in November 2004, before passing to Morris in August 2011.
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This was the second Roadliner that I owned, though albeit briefly. The circumstances of it's purchase were almost surreal. By the time that I was operating UAD 316H, it was by some margin the last revenue earning example in regular service in the UK, and possibly the world. One morning returning to base after working a school contract, I was merrily throbbing and wuffling my way down the road to our garage, when parked almost opposite was RDG 304G from B&W's previous batch. My coach had barely stopped in the yard before I was out and scurrying across to it.
The coach had been bought by a well intentioned (new age) traveller from a resting place in a pallet yard near Southport. It was his idea to make the coach into a mobile home and workshop, then drive it to the Middle East and help re-build Kuwait! To cut a long story short, I persuaded him that he might not have chosen the best vehicle to try to do such with, and bought it off him. The degree of work required to return the bus to operational service was beyond what we as an operator could justify, but I managed to find a preservationist to take the project on. I haven't heard of it for many years now, so I guess I should fear the worst as with about half a dozen other buses I've passed on sadly.
The coach here wears the livery of it's last operator, Sale Moor Radio Cars.
RDG 304G was another SRP8 Roadliner.
Not the ideal vehicle for an urban bus service in Sheffield, UAD 72R is a Leyland Leopard PSU3C/4R with Plaxton Viewmaster high floor cochwork. A hand written board in the windscreen reads "SUT 100 Elm Tree".
It had been new to Beavis, Bussage in 1977 as TAD 100R, being reregistered XCH 618 in 1984, before becoming UAD 72R prior to sale by Beavis. It had passed to Excelsior, Dinnington in 1986, and was transferred to SUT the following year.
El complejo de Karnak.
La palabra Karnak procede de al-Karnak (“ciudad fortificada” y se llamaba en el Antiguo Egipto Ipet Sut, “el lugar más venerado”).
El complejo de templos de Karnak reúne templos (o recintos) consagrados a los más importantes dioses egipcios, Amón-Ra, Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Se distribuyen los templos en tres bloques o centros separados, rodeados cada uno por un muro de ladrillos de adobe, con varios espacios comunes, en especial el gran lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes, dentro de una planta limitada por un muro de adobe, un trapezoide de lados desiguales: 530 metros por el norte, 510 por el sur, otros 510 por el este y 710 por el oeste, sin que se sepa la razón de tales diferencias.
El templo de Amón-Ra es el principal. A su izquierda está el templo de Montu, el antiguo dios local de la guerra, que ocupa un cuadrilátero de unas dos hectáreas y media y al otro lado está el templo dedicado a la diosa Mut, representada simbólicamente por un buitre, esposa de Amón y madre de Jonsu con los que forma la tríada tebana.
El historiador Diodoro de Sicilia escribió que el de Amón-Ra era el templo más antiguo de Tebas y por ende el más venerado, como demuestra la intervención de una treintena de faraones en su construcción y ampliación, desde su probable inicio en el Imperio Medio (2134-1784 a.C.) hasta su cumbre en la época del Imperio Nuevo (1570-1070 a.C.), en especial la XVIII Dinastía, acabando las obras importantes en la XXX Dinastía, pero es que además y que casi todos los faraones, hasta la época romana, realizaron obras de mantenimiento, durante unos dos mil años, hasta llegar a ocupar unas 30 hectáreas (300.000 metros cuadrados), el mayor espacio religioso de su tiempo y que albergue la que es todavía hoy la sala hipóstila más grande del mundo.
Puesto que los faraones, en su ansia de ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruían y reutilizaban construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada, con cuatro patios y diez pilonos (o puertas, seis para el templo de Amón-Ra y cuatro para la continuación de su eje) con varios recintos, estructurados en dos ejes, uno principal y otro transversal.
El templo de Amón está orientado así según un doble eje este-oeste y norte-sur. El eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, sigue la trayectoria del Sol y simbolizaba el eje solar y celeste, y es perpendicular al cauce del Nilo, que discurre a unos 600 metros del primero de los pilonos. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, es paralelo al curso del Nilo e indica el eje real o terrestre.
Pero esta orientación no es rigurosa, puesto que en Egipto no se planificaban los edificios con regularidad geométrica, al menos hasta que llegaron los griegos, lo que se evidencia en que los planos del conjunto de Karnak y Luxor revelan continuas desviaciones y distorsiones de los ejes a través de la sucesión de pilonos.
El complejo se inicia en el muelle que entonces estaba en la ribera del Nilo, con una plataforma sobre la que se erigían pequeños dos obeliscos de Seti II, de los que sobrevive uno, que señalaban el lugar desde muy lejos a los barcos que se aproximaban.
Del embarcadero salía un largo dromos o camino del dios, una avenida delimitada a ambos lados por 50 esfinges criocéfalas, con cuerpos de león y cabeza de carnero (el animal tótem de Amón), protegen a unas diminutas figuras osíricas de Ramsés II. El camino lleva a la monumental entrada, sita entre dos inmensos pilonos (un concepto que se asigna también a puerta monumental). El primer pilono nunca fue terminado. Las piedras no se acabaron de pulir (aunque, curiosamente, sí están pulidas la piedras de la puerta del pilono), las dos alas del pilono no tienen la misma altura ya que una no se terminó y, efectivamente, en la parte trasera del pilono (más concretamente, del ala sur del pilono) se conserva todavía una de las rampas de adobe que se utilizaron presuntamente para subir los bloques con los que se construían los pilonos.
Los dos pilonos muestran en su tercio inferior cada uno cuatro ranuras verticales en las que encajaban unos mástiles de madera de cedro, forrada de cobre, para las banderas que ondeaban encima, mientras que las ventanas sobre dichas ranuras en el primero y segundo piso (con acceso por una escalera interior) servían para el manejo y también probablemente la sujeción de los mástiles y las banderas.
El dromos y el pilono de la derecha (al sur) son las obras más tardías del templo, mandadas construir por Nectanebo I, de la XXX Dinastía, mientras que el pilono de la izquierda (al norte), inconcluso, y los dos pórticos laterales del patio siguiente, fueron construidos por el faraón conquistador Sheshonk I (945-924 aC), fundador de la Dinastía XXII.
El intendente de Sheshonk I dejó memoria, en una estela de Silsileh, de las obras llevadas a cabo en Karnak: “Su Majestad ordenó construir un pilono muy grande... para embellecer Tebas... y hacer un patio de Hebsed para la casa de su padre, Amón-Ra, rey de los dioses, y rodearlo de una columnata”. Pero las obras nunca acabaron, lo que explica que el pilono norte llegó solo a las 32 hiladas de sillares, mientras que la sur, sí acabada posteriormente por Nectanebo I, alcanzó las 45 previstas hasta los 31,65 metros de altura. La cantería de ambos paramentos quedó también inconclusa, salvo en el interior de las puertas, y desprovista de los usuales bajorrelieves, inscripciones y colosos.
La primera puerta da acceso a un gran patio porticado, una sala hípetra a cielo descubierto, llamada por Champollion “La Grande Cour du Palais”, de 100 metros de ancho por 82 de fondo, en la que se alzan varios edificios construidos entre fines de la Dinastía XVIII y la época ptolemaica, más 12 columnas.
Nada más entrar, muy cerca del pilono, se encuentra a la izquierda, al noroeste del patio, un templete del faraón Seti II y a la derecha, pero al final del patio, otro de Ramsés III. Estos dos templetes tenían la función de ser capillas de descanso para las embarcaciones sagradas de la tríada tebana que, en la época de su construcción, eran externas al templo.
La capilla de Seti II tiene la forma de una casa de planta rectangular y paredes en talud, con tres puertas y tres estancias incomunicadas entre sí y sólo iluminadas por las puertas, cuyos relieves indican que la estancia del oeste correspondía a la barca de Mut, la del centro a la de Amón, y la del este a la de Jonsu, mientras que los nichos de la pared del fondo cobijaban estatuas del faraón. El grueso muro de la fachada está flanqueado por resaltes ribeteados de molduras de toro y coronado por un toro y un caveto como si fuese un pilono.
La capilla de Ramsés III está en el extremo opuesto del patio, en sentido transversal, y es mucho más grande (60 metros de largo) y suntuosa que la anterior, reproduciendo su distribución el prototipo del templo del Imperio Nuevo: dos colosos, pilono, patio, vestíbulo, sala hipóstila y santuario tripartito para alojar las tres barcas sagradas (nuevamente de Mut, Amón y Jonsu). Los dos colosos figuran a Ramsés III, hoy descabezado, con bajorrelieves bélicos en los que vence a los ‘Pueblos del Mar’ y a los nubios.
Si nos fijamos a ambos lados del primer patio hay una columnata, tras la cual se encuentran los muros. Esta columnata se remonta a tiempos de la dinastía XXII (en pleno tercer período intermedio) y fue construida por el faraón libio Sheshonk I. Al fondo del patio hay un vestíbulo y la siguiente puerta o segundo pilono, iniciados ambos por Horemheb, el faraón de tránsito de la Dinastía XVIII a la XIX, y terminados por los faraones de esta Dinastía, Ramsés I y Ramsés II, que no tuvieron reparo en usurpar las cartelas de su antecesor.
La segunda puerta está flanqueada a la izquierda por una de las columnas del faraón nubio Taharqa, una columna umbelífera que le usurpó Psamético I.
Frente a la segunda puerta también hay esfinges criocéfalas
(similares a las del dromos) y dos estatuas de grandes dimensiones de Ramsés II, la mayor de las cuales, en la cara norte, fue usurpada por el faraón Pinegem (Pinedyem) I, y una de Ramsés III.
El templo continúa en la gran sala hipóstila, comprendida entre el segundo y el tercer pilono. Varios faraones se sucedieron en su construcción: Amenofis III mandó erigir el tercer pilono y las 12 columnas de la nave central que sostienen los arquitrabes; Ramsés I comenzó la decoración, que fue continuada por Seti I (el ala norte), Ramsés II (el ala sur) y sus sucesores.
La monumental sala hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 metros de largo y está compuesta de 134 imponentes columnas de hasta 23 metros de altura, que simbolizaban el pantano primordial del cual surgió la vida en Egipto, dejando poco espacio intercolumnas, salvo en la nave central y la transversal, algo más amplias para facilitar las procesiones. Se iluminaba el interior de la sala mediante los anchos ventanales abiertos sobre los arquitrabes, cerrados por celosías, que aprovechaban los desniveles de altura.
Los muros laterales de la sala hipóstila están repletos de inscripciones de Seti I en el lado norte, en un bajorrelieve ligeramente realzado, y de Ramsés II en el sur, en un bajorrelieve ligeramente rehundido, contraste que ha despertado distintas conjeturas, siendo la más probable que usurpara los relieves de su padre, Seti I.
Relacionada con la sala hipóstila, aunque se halla hoy fuera de ella, tenemos una obra pequeña pero relevante. La capilla blanca fue construida por Sesostris I (Jeperkara Senusert, Senusret faraón de la XII dinastía) con motivo de haber cumplido treinta años de reinado, y para el festival del sed.
Probablemente su construcción fue para albergar la barca real. Entonces sita donde después se construyó la sala, ha sido recuperada del interior del tercer pilono, para el que se utilizaron sus ladrillos y piezas de caliza como material de relle-no durante el reinado de Amenhotep III en la XVIII Dinastía. Hoy, nuevamente reconstruida por los arqueólogos franceses en un espacio exterior, este templete puede considerarse tanto por su diseño como por su decoración un ejemplo típico de la arquitectura egipcia del Imperio Medio y es tal vez la obra más antigua conservada de Karnak.
En el tercer pilono, Originalmente construido por Amenhotep III - 1390 a.C. a 1352 a.C. Modificado por Amenhotep IV / Akhenaton - 1352 a.C. a 1336 a.C.) Modificado por Seti I - 1294 a.C. a 1279 a.C.
La decoración glorifica el jubileo (Heb-Sed), Festival de Amenhotep III y presenta al rey y la barca sagrada del dios en un viaje al festival de templo de Luxor. En un principio, algunas escenas muestran el hijo del rey acompañando a su padre, pero estas representaciones de un joven Amenhotep IV / Akhenaton fueron desfiguradas después.
Medidas: Pilón 28m de altura. Hoy desmochado, se reproduce gran parte de la nave de 60 metros de eslora en que viajaban la custodia y la imagen de Amón, y la nave aun mayor, impulsada por pértigas, que remolcaba a la nave anterior.
El templo prosigue, atravesando el tercer pilono, en un espacio cuadrado que marcaba el punto de encuentro de los ejes sagrados del mundo: aquí el eje celeste se cruzaba con el eje terrestre y este encuentro se marcó con cuatro obeliscos que mandaron levantar Tutmosis I y Tutmosis II, dos cada uno, pero de los que hoy sólo queda uno de Tutmosis I, con 23 metros de altura y un peso de 143 toneladas.
Este gran espacio cuadrado era el Ipet-Sut, el templo de Amón en sentido estricto, pero hoy apenas quedan ruinas. En el Imperio Medio contenía un edificio de caliza blanca sobre cuyo eje se sucedían tres capillas consecutivas, todas con sus umbrales de granito rosa, la última de las cuales debió de ser el santuario primitivo, el edificio con el que se inició el templo de Karnak, en el que se hallaba el pedestal de alabastro de la sala principal o naos, con una inscripción de Sesostris I de la que subsisten sólo fragmentos. Este templo inicial del Imperio Medio se conservó hasta el reinado de Hatshepsut, una inscripción de la cual nos informa que lo precedía una sala de festivales, probablemente hipóstila. Delante de la misma, Hatshepsut edificó un templo de planta rectangular con muchas estancias interiores. El centro del nuevo templo fue reformado por su sucesor Tutmosis III, instalando el que fue probablemente la sala central del santuario hasta la época de Alejandro Magno, cuando el ya milenario sancta sanctorum fue reemplazado por el ahora existente, una capilla construida en honor de Filipo Arrideo (323-317 aC), hermanastro y breve sucesor temporal de Alejandro Magno, decorada con relieves que reflejan la habilidad de los reyes macedonios en congraciarse con la religión egipcia a fin de legitimarse como faraones legítimos. Esta herencia la asumieron después los restantes faraones de la dinastía tolemaica y más tarde los emperadores romanos, lo que explica que la naos de Arrideo se haya conservado excepcionalmente bien.
Entre el cuarto y el quinto pilono, construidos ambos en la época de Tutmosis I, se encuentra un vestíbulo transversal, llamado antiguamente Uagit (“el verdeante”), adornado en origen con grandes columnas. Aquí Tutmosis I y Hatshepsut mandaron levantar sus dos obeliscos, de los cuales sólo permanece uno entero, aún más alto que el de Hatshepsut en el espacio anterior. Hay también los Pilares Heráldicos de Tutmés III, con los relieves de los papiros representativos del Bajo Egipto y los lirios del Alto Egipto, que sostenían el arquitrabe de la llamada Sala de los Anales, en el que se relatan las campañas del faraón y se inventarían las ofrendas del botín que había hecho al templo de Amón; columnas de pórticos hoy demolidos; estatuas osíricas de los faraones de la dinastía ramesida; y un coloso de Amón y otro de Amonet con el sensual estilo post-Amarna.
Thutmose I encargó a Ineni las obras en el Ipetsut y así se inicia la gran remodelación del Templo de Amón llevada a cabo durante la primera mitad de la Dinastía XVIII. Comenzó construyendo una sala hipóstila de no muy grandes dimensiones (70 x 10m) a cuyos extremos más anchos situó dos pilonos. Desde Hatshepsut, o quizás desde el reinado de su padre, a esa sala hipóstila se la denomina Uagit, palabra derivada de Uad que significa columna papiriforme y también verde, como la palma de papiro, planta cuya forma reproduce el jeroglífico. Hoy sólo quedan parte de dos de las columnas, ambas situadas en el extremo norte de la sala, que eran de un solo tallo.
El techo del Uagit era probablemente de madera. Fue en esta sala donde Hatshepsut, en el año 16 de su reinado, hizo colocar dos impresionantes obeliscos de casi 30 metros de altura, conmemorando su Heb Sed
Thutmose III envolvió la base de estos obeliscos con un murete del que persisten restos, y sustituyó el techo de cedro de la reina por otro de piedra, dejando dos orificios por donde salían los extremos de los obeliscos. Fue también Thutmose III quien mandó erigir 12 columnas más, 4 al lado norte y 8 en el lado sur, algo diferentes de las de su abuelo, pero manteniendo la forma de papiro. Se cree que estaban recubiertas con una lámina de oro. Por último, su hijo Amenhotep II, también quiso dejar su huella en esta sala decorando las columnas con inscripciones, y afirma haber construido alguna de ellas en la parte Sur sin que ningún autor le dé crédito.
Aunque no lo menciona en la estela, Ineni situó colosos osiriacos, símbolo de la eterna renovación dinástica, con la efigie de Thutmose I. Están adosados a los muros de la sala, y con ellos inició la práctica de apostar estatuas en el interior de los edificios con estricta función arquitectónica. El rey aparece al norte del Uagit con sudariom umiforme y tocado con la Corona Roja del Bajo Egipto, mientras que al sur lleva la Corona Blanca del Alto Egipto. En ambas representaciones lleva un anx en cada mano. Las figuras osiriacas de Senuseret I, hoy en el Museo de El Cairo, así como las de Thutmose III en la cara norte del Séptimo Pilono son del mismo tipo. Colosos como estos debía haber también en el templo funerario de Thutmose I, como se verá más adelante.
Esta sala hipóstila había sido adaptada para procesiones ceremoniales, pues Thutmose III estaba el Uagit norte cuando la efigie de Amón le señaló en la procesión de un festival, eligiéndole como rey de Egipto. Según Barguet, se usaba para algunas de las celebraciones del Heb Sed y para la coronación, que se oficiaba en Karnak. Era en el Uagit donde se producía el momento cumbre de esta ceremonia, consistente en la imposición de las dos coronas sobre la cabeza del nuevo monarca.
El situado delante del Uagit es el actual Pilono IV. Cuando se construyó se convirtió en la verdadera entrada del templo y en el límite del camino que iba a Luxor, en el eje Norte-Sur. Ineni afirma haberlo hecho de piedra de caliza, muy probablemente de Tura, una cantera de calcárea blanca situada cerca de la actual capital de Egipto, El Cairo. Es posible que el interior del pilono fuera de arenisca y que se recubriera con la calcárea antes mencionada. Hoy, salvo en el basamento, no queda nada de la piedra de Tura, seguramente por servir de cantera para otras construcciones. De este pilono partía un muro que rodeaba el recinto del Reino Medio por ambos lados norte y sur, cerrándolo a la altura de donde hoy comienza el Ajmenu de Thutmose III. El patio que creó con este cerramiento tenía una columnata de osiriacos del rey.
El actual Pilono V, mucho más pequeño que el cuarto, es el segundo edificado por Ineni. También estaba construido con arenisca y cubierto de piedra calcárea. Partiendo de él salía otro muro que rodeaba el patio del Reino Medio y corría paralelo al que salía del Pilono IV.
Los obeliscos que Ineni hizo para el Ipetsut son una de sus obras más espectaculares. Se construyeron en granito de Assuán y se erigieron delante del Pilono IV. Su texto de dedicación dice: ‘El Horus Todopoderoso, amado de Maat, el Rey del Alto y Bajo Egipto Aajeperkara, imagen de Amón”. Es como un monumento suyo que ha hecho para su padre Amón Ra, señor de las Dos Tierras, para quien se erigieron dos grandes obeliscos a la entrada del templo con el piramidión de dorado.
Hoy sólo permanece en pie el meridional, mientras trozos del septentrional yacen en el suelo. Su derrumbe es relativamente reciente, pues los viajeros del siglo XVIII vieron ambos en pie. Tiene una altura de 19,50 m y pesa alrededor de 143 Tn. encontrándose ligeramente inclinado. El significado religioso de estas construcciones está relacionado con el culto solar, al que se debe añadir una intencionalidad propagandística de la grandeza del faraón, como es el caso de Ramsés II que utilizó los obeliscos para narrar sus victorias militares. Tenían un carácter divino en sí mismos, por eso, Thutmose III deja en Karnak una fundación de panes para sus cuatro obeliscos. Eran también una ofrenda del rey a Amón Ra, y su erección era un acontecimiento celebrado por todos, como puede apreciarse en la representación de la fiesta de los obeliscos de la primera terraza del Djeser Djeseru de Hatshepsut
Las inscripciones de este obelisco explican claramente los motivos de la reina para efectuar esta donación y también hacen hincapié en que cada obelisco se fabricó a partir de un sólo monolito de granito y de que fueron revestidos de dorado de primera calidad. En cada cara de los monumentos se empieza por indicar los nombres y los títulos de la soberana y a continuación se detallan aspectos diversos de la donación. Entre ellos destacan por la información que aportan las inscripciones de las caras oeste y este, pues en ellas se dice que los obeliscos fueron erigidos en honor de Amón en memoria de su padre Tutmosis I (aunque ésta, entre otras particularidades del texto, probablemente fuera un reflejo del intento de legitimizar el reinado de la reina).Al hablar de la soberana, las inscripciones se refieren a ella de manera alternada como hija y como hermana de Amón.
Tras la muerte de Hatshepsut, aunque no inmediatamente, su sucesor Tutmosis III, hizo que los obeliscos de su antecesora quedaran atrapados y semi ocultos tras los altos muros y construcciones que el realizó, pero lo único que consiguió fue protegerlos. Es decir, Tutmosis III dio su aspecto definitivo a esta sala, rodeando los obeliscos con un muro alto y macizo, unido al quinto pilono mediante dos paredes en cada una de las cuales se abría una puerta, formando así una especie de antecámara. Tutmosis III también construyó varios obeliscos los cuales fueron trasladados a diferentes capitales occidentales tales como Roma, Londres, Nueva York o Estambul.
Tras el patio, la Capilla de la Barca Sagrada, de granito rojo, dividida en dos salas, la exterior, en donde se presentaban ofrendas ante el dios y la interior destinada a guardar su barca.
Del Patio Central o del Imperio Medio no conserva ni una sola de las estructuras que en su día se alzaban en él. Tan sólo quedan los restos de un pedestal de alabastro sobre el que descansaba la capilla del santuario primitivo y dos bloques que rememoran una estructura anterior, posiblemente una de las cámaras contiguas a la capilla.
Sobrepasado el sexto pilono se penetra en el gran patio que se remonta al Imperio Medio (hay restos de la época de Sesostris I). El sexto pilono, que contiene la célebre lista de las naciones dominadas por Egipto (en su cara Oeste; en la parte Norte figuran las ciudades de Asia y en la parte Sur las de África). Se crearon nuevas antecámaras, prolongando los muros de unión entre el V y VI pilonos. En estas cámaras, totalmente oscuras, se retiraba el dios Amón por la noche (imagen del mundo subterráneo). Sus muros laterales estaban perforados por puertas que comunicaban con los antiguos patios.
La segunda de estas antecámaras en la que se conoce por “Sala de los Anales”, en razón de los textos históricos grabados sobre sus muros; en ellos se relatan las expediciones guerreras de Thutmosis III.
El techo estaba sujeto por admirables pilares heráldicos que, en alto relieve, exhibían las flores emblemáticas del Bajo y alto Egipto (el papiro y el loto). El techo sostenido por estos pilares cubría una capilla de granito rosa para la barca sagrada. Esta edificación ocupó el lugar que anteriormente había utilizado la capilla roja de Hatshepsut. En esta misma sala es donde el rey erigió los dos célebres obeliscos construidos en electrum macizo, que tenían siete metros de altura y un peso de treinta y siete toneladas cada uno de ellos (ese botín fue arrancado del lugar cuando los asirios saquearon el templo en el año 665 a. de C.)
Al final del patio, Tutmosis III levantó un edificio de grandes proporciones, el llamado Men-Khaper-Re-Akh-Menu, donde el nombre específico Akh-Menu significa “Brillante de Monumentos”, vulgarmente conocido hoy como “Palacio del Festival” o “Sala de las fiestas”, una pequeña pero hermosa sala hipóstila sostenida por dos hileras de 10 columnas y una de 32 pilares rectangulares. Fue utilizada originariamente como escenario de la fiesta del Sed, en la que el faraón agradecía a los dioses de Egipto haberle otorgado un venturoso reinado.
A continuación se encuentra el llamado “Jardín botánico”, constituido por un conjunto de salas, destacando las cuatro columnas papiriformes fasciculadas. Los muros están decorados sobre todo con relieves que representan de plantas y de animales de Egipto pero también de procedencia exótica, principalmente de Siria y de Palestina, donde el gran faraón guerrero Tutmosis III había emprendido numerosas campañas militares, o bien animales inventados, a guisa de un bestiario egipcio, que pueblan la Tierra de los Dioses.
Después de este espacio hay un ámbito reservado, al que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes, que comprende una serie de estancias con patios menores.
Finalmente se llega al santuario, que se encuentra en el centro del templo, donde se guardaba la imagen sagrada de Amón-Ra. Como en el antiguo Egipto la construcción de los templos se iniciaba siempre por el santuario esto significa que Karnak se comenzó por el centro y se terminó de construir por las entradas al recinto.
Aquí comienza una serie de cuatro patios separados por otros tantos pilonos que enlazaban el templo de Amón con el de Mut, situado al sur de aquél. El Pilono VII, de Tutmés III, delimita un patio que se hizo célebre cuando en el año 1905 se hallaron en él 779 estatuas de piedra y unas 17.000 de bronce que los sacerdotes de los últimos tiempos ptolemaicos enterraron en fosas de catorce metros de profundidad.
Junto a los colosos y obeliscos de Tutmés, hechos pedazos en su mayoría, el ala occidental del Pilono VII conserva una buena parte de la habitual representación del faraón sacrificando a una redada de prisioneros, en una grandilocuente relación de su campaña asiática
Siguiendo el eje norte-sur, que se destaca del eje este-oeste a nivel del espacio comprendido entre el tercer y el cuarto pilono, se penetra en el patio denominado “de la cachette” porque hacia1901-1905 el arqueólogo francés Georges Legrain descubrió un escondrijo en fosas de hasta 14 metros de profundidad, en el que los sacerdotes de Amón habían colocado, probablemente al final de la época tolemaica, diecisiete mil estatuillas de bronce y cerca de 779 grandes estatuas de piedra.
El “patio de la cachette” está delimitado al sur por el séptimo pilono a cuyo flanco se encuentra el lago sagrado, de 125 metros de largo por 77 de ancho, que simbolizaba el océano primordial, del que fue creado el mundo y en cuyas aguas alimentadas por el Nilo, según escribe Herodoto, nadaban las ocas consagradas a Amón y en especial una variedad más salvaje, los gansos
El Pilono VIII fue erigido por Hatshepsut, y el IX y X por Horemheb, siguiendo un eje curvado que va a tener una justa correspondencia en el templo de que hablamos a continuación.
Primero, hacia el Este, se hallan las ruinas del enorme templo construido por Amenofis IV (1370-1352 a.C.), antes de renombrarse como Akhenatón cuando abandonó Tebas por su nueva capital Akhet-Atón en Amarna.
El octavo pilono es fácil de reconocer, sobre todo por los colosos que se encuentran delante, como el que os muestro en la foto, un coloso de calcita blanca construido en época de Amenhotep II.
Probablemente, lo más interesante de esta zona es el templete de Amenhotep II que se encuentra a la derecha.
Originariamente, este templo estaba en otro lugar y fue Seti I quien los transportó piedra a piedra hasta su emplazamiento actual.
En una de sus paredes externas hay un interesante texto que nos habla de Piankh. Además, este texto nos relata uno de los oráculos de Amón, que es una de las características del estado teocrático que representaba Egipto en esa época.
El pilono fue construido en época de Horemheb
El décimo pilono, también erigido por Horemheb, se asoma al recinto externo del templo, desde el que se inicia un dromos de esfinges, nuevamente criocéfalas que une el templo de Amón con el de Mut; de aquí partía un segundo dromos con esfinges androcéfalas que unía Karnak con Luxor.
La puerta del pilono 10 os decía que da a la Avenida de las Esfinges, más concretamente a la Avenida de las Esfinges que se dirige al Templo de Mut (la que va directamente al Templo de Luxor sale de la puerta que está frente al Templo de Khonsu).
Esta Avenida está siendo restaurada en los últimos años, aunque la mayoría de esfinges están en mal estado. De hecho, hay un proyecto aprobado y, por tanto, firme, de restaurar toda la Avenida de Esfinges que está entre el Templo de Karnak y el Templo de Luxor.
Puerta de Bab el-Amara
Hay un disco alado con un ureo a cada lado y está protegido por las alas del buitre. Debajo hay varias viñetas con escenas de ofrendas de los ptolomeos a diversos dioses y diosas así como, en ambos extremos, una representación de la carrera ritual del Heb Sed.
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69012, SF55 UAD
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A popular call on our Eastward bound Omnibologists days out was a small coach firm based a stones throw from the M1 near Leicester, in the village of Markfield. Again, the reason for the draw was the presence of that illusive beast, the Daimler Roadliner. Stapleford Bros. were unusual however, in that instead of the more usual one or two in a fleet, their fleet was almost entirely made up of these Ex Black & White Motorways refugees. I'm not exactly sure how many they possessed, but by it's own admission, UAD 318H was number four. The last two batches of ex B&W Motorways coaches were more conventional than those we'd grown accustomed to in the Potteries. They were Perkins V8 powered (not Cummins V6), their suspension was by steel leaf, and practically all as per Fleetline thereby eliminating their other Achilles heel, the Metalastic toggle link rubber suspension.
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