Parque Nacional Mago. Etnia Mursi
Los poblados de la etnia Mursi se ubican en el suroeste de Etiopía, en el Parque Nacional Mago, una región verde y montañosa a la que se accede desde Jinka, al cabo de dos horas y media de pista de tierra. Además de la costumbre de pintar sus cuerpos semidesnudos y de adornarse con los objetos más inverosímiles, las mujeres mursi son inconfundibles por su costumbre de perforarse el labio inferior para introducir un disco de barro que ellas mismas hacen y decoran, un disco que se va sustituyendo por otro mayor a medida que el labio se va cediendo. Esta extraña costumbre implica extraer los dientes inferiores para que el plato se pueda acomodar bien en su sitio.
Nos contaron que se dice que esa costumbre sirvió para que no fueran secuestradas como esclavas.
Actualmente algunas mujeres jóvenes conservan esa extraña costumbre, pero no todas. A lo sumo se perforan las orejas e insertan en ellas platos más o menos grandes.
Este joven muestra el decorado característico del pelo, cortado dejando círculos sobre el resto de la cabeza afeitada, además de las pinturas por todo el cuerpo.
También es muy característico, no sólo de los Mursi, sino de los hombres en general, llevar un palo "multiusos"
Parque Nacional Mago. Etnia Mursi
Los poblados de la etnia Mursi se ubican en el suroeste de Etiopía, en el Parque Nacional Mago, una región verde y montañosa a la que se accede desde Jinka, al cabo de dos horas y media de pista de tierra. Además de la costumbre de pintar sus cuerpos semidesnudos y de adornarse con los objetos más inverosímiles, las mujeres mursi son inconfundibles por su costumbre de perforarse el labio inferior para introducir un disco de barro que ellas mismas hacen y decoran, un disco que se va sustituyendo por otro mayor a medida que el labio se va cediendo. Esta extraña costumbre implica extraer los dientes inferiores para que el plato se pueda acomodar bien en su sitio.
Nos contaron que se dice que esa costumbre sirvió para que no fueran secuestradas como esclavas.
Actualmente algunas mujeres jóvenes conservan esa extraña costumbre, pero no todas. A lo sumo se perforan las orejas e insertan en ellas platos más o menos grandes.
Este joven muestra el decorado característico del pelo, cortado dejando círculos sobre el resto de la cabeza afeitada, además de las pinturas por todo el cuerpo.
También es muy característico, no sólo de los Mursi, sino de los hombres en general, llevar un palo "multiusos"