View allAll Photos Tagged Beach
Not yet ready for sunbathing and swimming but for an extended walk : Hvidbjerg Strand in March, Jylland, Denmark.
Becoming a bit of a classic as more and more photographers are drawn to these beach huts, and for good reason! There is a very short moment where the tide is right in past the huts, so to time that with a nice sunset is golden!!!!!
Coming and going -
Horses on the Beach
At Sunrise
See comments below for the Coming At Ya companion photo.
“To myself I am only a child playing on the beach, while vast oceans of truth lie undiscovered before me.”
Isaac Newton
DSCN3082-002
A beautiful sandy beach on the Crozon Peninsula, department of Finistère, Brittany.
A good weekend to all! Thanks, as always, for stopping by and for your kind comments, awards and faves -- I appreciate them all.
© Melissa Post 2016
Aquella tarde, para rematar un fantástico día recorriendo la isla estona de Saaremaa, decidimos hacer caso de la Lonely Planet y fuimos a ver caer el Sol al faro de Kiipsaare.
Pero no todo iba a ser tan fácil... Tras meter nuestro coche por pistas de tierra, ajenas al asfalto del mundo civilizado, llegamos a un punto en el que no se podía avanzar más usando el cómodo vehículo. Consultamos Google Maps y el faro se encontraba aún a 4,5 kilómetros. Según los datos, la hora dorada comenzaba en 45 minutos, y, dado que habíamos venido por caminos de tierra, no queríamos que se nos hiciera de noche allí.
Así que nos pusimos a andar a paso ligero, casi al trote. Jesús, en un momento dijo que ya habíamos pasado la hora crítica, que había que volver para que no se hiciera de noche fuera de la carretera. Marta y yo nos miramos, ambos con ganas de ver aquel mágico momento, cansados por la caminata. Consulto mi teléfono: 300 metros para llegar; y todos ellos a través de arena de playa que te impide correr... Tan lejos, tan cerca... Decidimos ir aún más rápido y llegamos. Justo para sacar esta foto. Bueno, saqué cuatro con la cámara y otras tantas con el teléfono.
Y nada más, a volver al automóvil a toda velocidad mientras la noche caía sobre nosotros. Llegamos cuando al Sol aún le quedaban 10 minutos sobre el horizonte, con una luz preciosa de la que apenas podíamos disfrutar para no perdernos en los bosques de Saaremaa.
Mereció la pena.