TransporteCitadino
El epílogo de Transaraucarias
Sobre la foto
Servicio H16 | Metro Franklin – Mall Florida Center
Neobus Thuner + - Agrale MA 9.2
TransAraucarias S.A.
Estacionamiento Mall Florida Center
La Florida, Santiago.
Reseña
Estimados(as) visitantes. Mientras el administrador de Transporte Citadino continúa en sus merecidas vacaciones, tenemos un nuevo artículo. En esta ocasión nos referiremos a la delicada situación por la que atraviesa la empresa Transaraucarias S.A., antes concesionaria de la Zona H del sistema.
Un poco de historia
Los inicios de Transaraucarias S.A. descansan en ser la primera empresa en introducir buses con los estándares requeridos por las bases de licitación en calles Santiaguinas, incluso mucho antes que las empresas troncales, durante la época de la llamada etapa de transición. Desde un comienzo se visualizó como una empresa seria y sólida, lo cual incluso fue reconocido por las mismas autoridades. Durante las semanas previas al debut oficial de Transantiago, Transaraucarias junto a SuBus fueron escogidas como las empresas que estarían a cargo de la fase de pruebas de las operaciones con la Tarjeta Bip! Coincidentemente durante la implementación definitiva del TS, serían reconocidas por la misma autoridad como las dos empresas con mayor cumplimiento en aquellos caóticos días. Durante el 2007 fue también una de las primeras operadoras en traer más máquinas nuevas para contribuir con la mejora del TS. Otra muestra de confianza fue cuando el MTT le permitió extender algunos de sus servicios hasta la vecina Zona A en octubre de 2007.
Situación actual
Sin embargo, nada haría aventurar que años después la situación de la empresa sería diametralmente opuesta a la de aquellos fértiles días. Por estos días se encuentra siendo objeto de un proceso concursal para hacer frente a las miles de deudas que pesan sobre ella (principalmente las de origen laboral y previsional). Es dable cuestionarse como es que una empresa que parecía marchar viento en popa, que dictaba cátedra sobre la buena operación en Transantiago, se ubicó en el polo diametralmente opuesto de la incertidumbre financiera. He aquí algunas de las causales:
1. Quien mucho abarca, poco aprieta
En la gestión de René Cortázar como Ministro de Transportes, se le quiso retribuir de alguna forma el buen servicio que hasta ese entonces Transaraucarias S.A. brindaba a los(as) usuarios(as) de la Zona H: se le traspasó la concesión de la Zona G en noviembre de 2008, la cual se encontraba en manos de Buses Gran Santiago S.A.; operadora altamente cuestionada por su magro desempeño, material rodante defectuoso y problemas con sus trabajadores. También influyó en la elección de Transaraucarias, el hecho de que esta empresa hasta ese entonces era la que acarreaba con menores problemas en el TS y como tenía expertise en la operación de una zona alimentadora vecina, tendría menores problemas logísticos para hacerse cargo de la situación caótica que representaba la Zona G (no olvidemos que la cifras oficiales situaban a la Zona G en aquél tiempo como la que registraba la mayor evasión en el sistema).
Sin embargo, si hay una cosa que Transantiago nos ha demostrado irrefutablemente, es que las empresas que abarcan mucho en el sistema difícilmente pueden desenvolverse bien en cada una de sus operaciones. Ejemplos sobran, tal como pasó con STP Santiago S.A. al adquirir la mayoría de las acciones de Buses Gran Santiago S.A.
Transaraucarias S.A. tomó control definitivo de la Zona G en febrero 2009, a través de una filial especialmente creada para el efecto: Las Araucarias S.A. Y no faltó empeño para emprender el desafío (es más hasta se podría creer que sobró empeño en desmedro de lo que pasaba en la Zona H). Las Araucarias adquirió nuevo material rodante en forma masiva, incluso incluyó entre sus compras buses que se encontraban en “exhibición” en las diversas representaciones en Chile de las carroceras brasileñas.
De ahí en más comenzó literalmente el “abandono” de la Zona H. Quizás como una premonición de lo que sucedería más adelante, en aquella concesión TransAraucarias tuvo que comenzar a arrendar buses reacondicionados para hacer frente al déficit de flota. Contrastando con ello, en la Zona G llegaban más y más buses nuevos, hasta que a finales de 2009 se pudo cumplir el compromiso contraído con el MTT de erradicar todos los buses reacondicionados existentes.
2. Mala Administración
Transaraucarias fue una amalgama de empresa “contemporánea” de Transportes, pero administrada a la uzanza de empresa de micros amarillas, donde primaban los compadrazgos y familiares a la hora de seleccionar personal para ocupar cargos de gerencia y administración. Ello sumado, a los sueldos exorbitantes que percibían aquellos “altos funcionarios”, perforaron un gigantesco hoyo financiero en la empresa. Éste déficit perjudicó directamente a sus trabajadores, pues ellos muchas veces no recibieron el pago de sus salarios, y peor aún, a gran parte de ellos se le adeudaban sus cotizaciones previsionales desde hacía meses.
Una de las primeras evidencias de esta compleja situación, se dio cuando el MTT decidió eliminar dos de los servicios que comprendía en ese entonces la malla de la Zona H: H01, y H16; cuyos trazados fueron añadidos a otros servicios de la Zona E, alimentadora concesionada también por otra empresa que arrastraba problemas económicos: Unitran S.A. ¡Qué paradójico!
3. Incapacidad de solucionar las demandas laborales
Finalmente la bomba estalló en el primer semestre de 2010, donde los trabajadores de Transaraucarias sostuvieron una paralización por más de tres meses, y parte de ellos recurrió incluso a la huelga de hambre para reclamar el cumplimiento de sus derechos laborales. La empresa no pudo solucionarlos, ni tampoco el Gobierno de turno pudo ponerle cota a esta situación.
4. Cuando el remedio fue peor que la enfermedad
Cuando todo parecía perdido, se asomaba una solución que al parecer iba a acabar todos los males de Transaraucarias: su adquisición por Tokam, una empresa ligada a la importación y comercialización de buses y camiones. No obstante ello, los problemas no cedieron, por lo que al MTT no le quedó otro remedio que caducarle la concesión de la Zona H, la cual tuvo que ser parchada por más de tres meses con buses de otras empresas.
El futuro de Transaraucarias y la Zona H
La Zona H se encuentra operando actualmente con buses de la Zona B del Transantiago, a cargo de BGS. Sin embargo en el ambiente están corriendo rumores, de que a BGS se le quitaría dicha licitación por problemas operativos y logísticos.
En cuanto a Transaraucarias, la empresa está siendo objeto de un proceso concursal, ya se declaró la quiebra de la empresa (la cual fue solicitada principalmente por acreedores previsionales), y gran parte de sus activos están prontos a ser enajenados para poder amortiguar las múltiples deudas que pesan sobre la empresa, tales como los buses que se encuentran varados en sus terminales.
Hasta el momento su filial, Las Araucarias sigue operando la Zona G, pero se piensa que también en un futuro podría atravesar por las mismas cortapisas que su otrora matriz.
Nota: La fotografía y el artículo son de propiedad intelectual de Víctor Adams. Estos han sido cedidos a título de comodato a Transporte Citadino. Queda prohibido la reproducción total y/o parcial de uno o ambos sin la autorización previa y expresa de su titular.
El epílogo de Transaraucarias
Sobre la foto
Servicio H16 | Metro Franklin – Mall Florida Center
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TransAraucarias S.A.
Estacionamiento Mall Florida Center
La Florida, Santiago.
Reseña
Estimados(as) visitantes. Mientras el administrador de Transporte Citadino continúa en sus merecidas vacaciones, tenemos un nuevo artículo. En esta ocasión nos referiremos a la delicada situación por la que atraviesa la empresa Transaraucarias S.A., antes concesionaria de la Zona H del sistema.
Un poco de historia
Los inicios de Transaraucarias S.A. descansan en ser la primera empresa en introducir buses con los estándares requeridos por las bases de licitación en calles Santiaguinas, incluso mucho antes que las empresas troncales, durante la época de la llamada etapa de transición. Desde un comienzo se visualizó como una empresa seria y sólida, lo cual incluso fue reconocido por las mismas autoridades. Durante las semanas previas al debut oficial de Transantiago, Transaraucarias junto a SuBus fueron escogidas como las empresas que estarían a cargo de la fase de pruebas de las operaciones con la Tarjeta Bip! Coincidentemente durante la implementación definitiva del TS, serían reconocidas por la misma autoridad como las dos empresas con mayor cumplimiento en aquellos caóticos días. Durante el 2007 fue también una de las primeras operadoras en traer más máquinas nuevas para contribuir con la mejora del TS. Otra muestra de confianza fue cuando el MTT le permitió extender algunos de sus servicios hasta la vecina Zona A en octubre de 2007.
Situación actual
Sin embargo, nada haría aventurar que años después la situación de la empresa sería diametralmente opuesta a la de aquellos fértiles días. Por estos días se encuentra siendo objeto de un proceso concursal para hacer frente a las miles de deudas que pesan sobre ella (principalmente las de origen laboral y previsional). Es dable cuestionarse como es que una empresa que parecía marchar viento en popa, que dictaba cátedra sobre la buena operación en Transantiago, se ubicó en el polo diametralmente opuesto de la incertidumbre financiera. He aquí algunas de las causales:
1. Quien mucho abarca, poco aprieta
En la gestión de René Cortázar como Ministro de Transportes, se le quiso retribuir de alguna forma el buen servicio que hasta ese entonces Transaraucarias S.A. brindaba a los(as) usuarios(as) de la Zona H: se le traspasó la concesión de la Zona G en noviembre de 2008, la cual se encontraba en manos de Buses Gran Santiago S.A.; operadora altamente cuestionada por su magro desempeño, material rodante defectuoso y problemas con sus trabajadores. También influyó en la elección de Transaraucarias, el hecho de que esta empresa hasta ese entonces era la que acarreaba con menores problemas en el TS y como tenía expertise en la operación de una zona alimentadora vecina, tendría menores problemas logísticos para hacerse cargo de la situación caótica que representaba la Zona G (no olvidemos que la cifras oficiales situaban a la Zona G en aquél tiempo como la que registraba la mayor evasión en el sistema).
Sin embargo, si hay una cosa que Transantiago nos ha demostrado irrefutablemente, es que las empresas que abarcan mucho en el sistema difícilmente pueden desenvolverse bien en cada una de sus operaciones. Ejemplos sobran, tal como pasó con STP Santiago S.A. al adquirir la mayoría de las acciones de Buses Gran Santiago S.A.
Transaraucarias S.A. tomó control definitivo de la Zona G en febrero 2009, a través de una filial especialmente creada para el efecto: Las Araucarias S.A. Y no faltó empeño para emprender el desafío (es más hasta se podría creer que sobró empeño en desmedro de lo que pasaba en la Zona H). Las Araucarias adquirió nuevo material rodante en forma masiva, incluso incluyó entre sus compras buses que se encontraban en “exhibición” en las diversas representaciones en Chile de las carroceras brasileñas.
De ahí en más comenzó literalmente el “abandono” de la Zona H. Quizás como una premonición de lo que sucedería más adelante, en aquella concesión TransAraucarias tuvo que comenzar a arrendar buses reacondicionados para hacer frente al déficit de flota. Contrastando con ello, en la Zona G llegaban más y más buses nuevos, hasta que a finales de 2009 se pudo cumplir el compromiso contraído con el MTT de erradicar todos los buses reacondicionados existentes.
2. Mala Administración
Transaraucarias fue una amalgama de empresa “contemporánea” de Transportes, pero administrada a la uzanza de empresa de micros amarillas, donde primaban los compadrazgos y familiares a la hora de seleccionar personal para ocupar cargos de gerencia y administración. Ello sumado, a los sueldos exorbitantes que percibían aquellos “altos funcionarios”, perforaron un gigantesco hoyo financiero en la empresa. Éste déficit perjudicó directamente a sus trabajadores, pues ellos muchas veces no recibieron el pago de sus salarios, y peor aún, a gran parte de ellos se le adeudaban sus cotizaciones previsionales desde hacía meses.
Una de las primeras evidencias de esta compleja situación, se dio cuando el MTT decidió eliminar dos de los servicios que comprendía en ese entonces la malla de la Zona H: H01, y H16; cuyos trazados fueron añadidos a otros servicios de la Zona E, alimentadora concesionada también por otra empresa que arrastraba problemas económicos: Unitran S.A. ¡Qué paradójico!
3. Incapacidad de solucionar las demandas laborales
Finalmente la bomba estalló en el primer semestre de 2010, donde los trabajadores de Transaraucarias sostuvieron una paralización por más de tres meses, y parte de ellos recurrió incluso a la huelga de hambre para reclamar el cumplimiento de sus derechos laborales. La empresa no pudo solucionarlos, ni tampoco el Gobierno de turno pudo ponerle cota a esta situación.
4. Cuando el remedio fue peor que la enfermedad
Cuando todo parecía perdido, se asomaba una solución que al parecer iba a acabar todos los males de Transaraucarias: su adquisición por Tokam, una empresa ligada a la importación y comercialización de buses y camiones. No obstante ello, los problemas no cedieron, por lo que al MTT no le quedó otro remedio que caducarle la concesión de la Zona H, la cual tuvo que ser parchada por más de tres meses con buses de otras empresas.
El futuro de Transaraucarias y la Zona H
La Zona H se encuentra operando actualmente con buses de la Zona B del Transantiago, a cargo de BGS. Sin embargo en el ambiente están corriendo rumores, de que a BGS se le quitaría dicha licitación por problemas operativos y logísticos.
En cuanto a Transaraucarias, la empresa está siendo objeto de un proceso concursal, ya se declaró la quiebra de la empresa (la cual fue solicitada principalmente por acreedores previsionales), y gran parte de sus activos están prontos a ser enajenados para poder amortiguar las múltiples deudas que pesan sobre la empresa, tales como los buses que se encuentran varados en sus terminales.
Hasta el momento su filial, Las Araucarias sigue operando la Zona G, pero se piensa que también en un futuro podría atravesar por las mismas cortapisas que su otrora matriz.
Nota: La fotografía y el artículo son de propiedad intelectual de Víctor Adams. Estos han sido cedidos a título de comodato a Transporte Citadino. Queda prohibido la reproducción total y/o parcial de uno o ambos sin la autorización previa y expresa de su titular.