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Spain - Almeria - Velez Blanco - Castle

España - Almería - Vélez Blanco - Castillo

 

www.youtube.com/watch?v=1HKA4sX7fgU

 

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ENGLISH

 

Castillo de Vélez-Blanco is located in the municipality of Vélez-Blanco, province of Almería, in the autonomous community of Andalusia, Spain. It was built by Governor of Murcia, Pedro Fajardo, 1st Marquis of los Vélez, following his appointment as Marqués. He set the headquarters of his new dominion by undertaking the construction of the local castle on the remains of an ancient and important Islamic citadel. It is situated on a hill overlooking the town. An important aspect of this castle is its huge tower, Torre del Homenaje, which is over 65 feet (20 m) high, an emblematic element of the castle and a symbol of the power over the dominion. The stone structure, had wooden stairs, which could be removed in case of danger isolating the upper level as a last defense. There is a vast number of decorative elements topping its battlements. The building has been restored in stages during the second half of the 20th century, including the floors of the towers. In 1931, it was listed as a Bien de Interés Cultural monument.

 

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ESPAÑOL

 

El castillo de Vélez-Blanco está situado en el municipio español de Vélez-Blanco, en la provincia de Almería, Andalucía y es un ejemplo emblemático de la arquitectura del Renacimiento Español, conjugando el aspecto militar con el palaciego.

 

Fue mandado construir por el Adelantado de Murcia, Pedro Fajardo y Chacón, tras su nombramiento como Marqués de los Vélez concedido por los Reyes Católicos.

 

Cuando Pedro Fajardo se instaló en Vélez-Blanco, fijó allí la sede de su nuevo señorío y emprendió la construcción de su castillo-palacio sobre los restos de una antigua e importante alcazaba islámica que se levantaba en el cerro que domina la villa. En esos momentos existía una prohibición real de construir nuevas fortalezas para evitar la acumulación masiva de poder por parte de la nobleza, que podría debilitar a la monarquía. Para eludir esta prohibición, Don Pedro Fajardo argumentó que solo estaba rehabilitando la antigua alcazaba musulmana que allí existía.

 

En 1506 se comenzaron las obras del nuevo castillo sobre los restos de la antigua fortaleza, que fue destruida casi en su totalidad, conservando solo algunos lienzos de muralla y el aljibe que se encuentra bajo el patio. Las obras, en las que se invirtieron 80.000 ducados, finalizaron en 1515.

 

Se baraja, como autor de la obra, el arquitecto italiano Francisco Florentino, con la colaboración de Martín Milanés y la supervisión de Francisco Salazar, alcaide del castillo entre 1503 y 1511. En la construcción participaron maestros canteros y carpinteros vascos.

 

La construcción se inició con una primera fase de estructura gótica, que pronto se cambió a otra de estilo renacentista, símbolo de los nuevos tiempos y de una nobleza más culta que rompe con la vieja tradición medieval y muestra el espíritu de los tiempos modernos. Así, frente al gótico oficial seguido por la monarquía y por la Iglesia, este castillo-palacio representa un claro ejemplo del avance del humanismo emprendido por la nobleza, que en Andalucía se corresponde con otro gran ejemplo de avance arquitectónico como es el vecino Castillo de la Calahorra de la provincia de Granada.

 

En el siglo XVIII, aunque el castillo todavía mantenía gran parte de su riqueza decorativa y representaba un símbolo de poder territorial, comenzaron a permitirse el empleo de materiales del castillo en otras edificaciones. Un ejemplo es la construcción de la iglesia en Vélez Rubio, en la que se reutilizaron los cañones de bronce para campanas, y las antiguas cubiertas de plomo de los tejados del castillo.

 

Esta destrucción se agudizó en el siglo XIX con la Guerra de la Independencia Española debido a la invasión francesa y la guerra de la independencia. A partir de ese momento fue sometido a toda clase de saqueos y expolios, alterando su distribución interior y utilizándose como vivienda por indigentes.

 

A comienzos del siglo XX se despertó el interés por el castillo dentro y fuera de nuestras fronteras, especialmente por coleccionistas. Ante este interés y el estado de abandono general, a partir de 1904 iniciaron sus propietarios el vaciado de sus elementos de valor, siendo vendido por el XVI marqués de los Vélez, Joaquín Álvarez de Toledo y Caro, su patio renacentista en ese mismo año al anticuario francés J. Goldberg, quien pasó primero a Marsella elementos que pertenecían al patio, arcos, columnas, marcos de puertas y ventanas esculpidas en mármol, junto con otros objetos como el artesonado de uno de los salones y dos puertas y luego a París, donde fueron vendidos al banquero alemán George Blumenthal en 1920. Este banquero trasladó el material a Nueva York donde pasó a formar parte de su residencia, sita en la esquina de Park Avenue con la Calle 70. Era un momento en el que en Estados Unidos estaba en auge la moda de la arquitectura renacentista.

 

En 1945 y tras la muerte de este propietario es cedido al Museo Metropolitano de Nueva York, donde más tarde quedó montado tal como puede verse en la actualidad. La disposición en Nueva York no coincide exactamente con la original, ya que para adaptarlo al espacio del museo hubo que realizar algunas modificaciones.

 

En junio de 1931 el castillo es declarado Monumento Nacional, pero a pesar de eso, el iniciado proceso de abandono y destrucción prosiguió junto con el arraigado lamento popular por la pérdida del patio.

 

Las primeras intervenciones de mantenimiento y restauración fueron llevadas a cabo por Francisco Prieto Moreno y su hijo Joaquín Prieto Moreno entre la década de los 60 y los 80. Se hicieron desescombros, se construyó la rampa de acceso y algunos forjados ya que en esos momentos el edificio no tenía ningún tipo de cubierta. Estos últimos más adelante serán derribados porque según los nuevos técnicos estaban mal ubicados.

 

En 1982 los arquitectos Juan Antonio Molina Serrano y Juan Antonio Sánchez Morales toman la dirección de las obras rompiendo con las líneas de restauración seguidas hasta el momento. En una primera fase se intervendrá sobre la Torre del Homenaje y anexos, y en una segunda sobre el patio de honor. Esta última a su vez se desarrollará en dos fases.

 

Las obras de restauración del patio de honor y anexos se iniciaron en 1994 y se concluyeron en 1998. Tienen como finalidad facilitar el uso del castillo para fines turísticos y actividades culturales. Se recuperaron los volúmenes originales del patio y de las habitaciones vinculadas a él. También se repusieron los forjados desaparecidos que conforman el patio, con una estructura vertical de pilares metálicos de tubo de acero con el fin de servir de eje de anclaje de las piezas que se ejecutaron en la futura decoración.

 

En 2005, la Junta de Andalucía adquirió por tres millones de euros el castillo al marqués de Valverde, Salvador Ferrandis Álvarez de Toledo, cuya familia había mantenido la propiedad desde el siglo XVI.

 

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Uploaded on December 19, 2019
Taken on October 27, 2019