Mire vuestra merced...
Que en andando estos días de junio, que terminan el 29, son fiestas en la muy noble y leal ciudad de Zamora, rincón que aquel rey Don Fernando olvidado había. Sepa vuestra merced que es muy de importancia la feria del ajo y no desmerece la de cerámica. Vea si no cómo tiempo ha en barro nos hicieron, con harta paciencia y destreza de un desconocido alfarero, que después de cocer aquellas piezas salimos nosotros, cual salimos de la pluma de aquel tal Cervantes, que tal fama hubo y nos dio. Y así vinimos a parar a esta ciudad, como digo muy noble y leal, para ser expuestos y comprados, tiempo ha. Ahora somos expuestos, por ventura del ingenio que los tiempos han otorgado a la ciencia humana, en esta otra feria de imágenes varias, sin mayor pretensión que seamos vistos y conocidos por aquellos curiosos que mirarnos quieran.
- Pardiez, amigo Sancho, qué tiempos éstos de maravillas tales.
Mire vuestra merced...
Que en andando estos días de junio, que terminan el 29, son fiestas en la muy noble y leal ciudad de Zamora, rincón que aquel rey Don Fernando olvidado había. Sepa vuestra merced que es muy de importancia la feria del ajo y no desmerece la de cerámica. Vea si no cómo tiempo ha en barro nos hicieron, con harta paciencia y destreza de un desconocido alfarero, que después de cocer aquellas piezas salimos nosotros, cual salimos de la pluma de aquel tal Cervantes, que tal fama hubo y nos dio. Y así vinimos a parar a esta ciudad, como digo muy noble y leal, para ser expuestos y comprados, tiempo ha. Ahora somos expuestos, por ventura del ingenio que los tiempos han otorgado a la ciencia humana, en esta otra feria de imágenes varias, sin mayor pretensión que seamos vistos y conocidos por aquellos curiosos que mirarnos quieran.
- Pardiez, amigo Sancho, qué tiempos éstos de maravillas tales.