javier1949
91 Campus REPSOL Rafael de la Hoz 19688
flickriver.com/photos/javier1949/popular-interesting/
CAMPUS REPSOL
Méndez Álvaro, 44 c/v C/ Oriana y C/Amaltea. Madrid (España)
Arquitecto: Rafael de La-Hoz (Rafael de La-Hoz Arquitectos)
Director de obra: Rafael de La-Hoz. Dirección de la ejecución: Alberto González Moreno, Mercedes Esteban Gómez y Amaya Díaz de Cerio Ballesteros. Directores de proyecto: Jesús Román, Concha Peña y Marcus Lassanm. Director de diseño: Hugo Berenguer.
Proyecto 2007 Ejecución obras: 2008-11
Inicialmente Repsol promueve en el CTBA de Chamartín una torre de 250 metros proyectada por Norman Foster, pero, mediada la edificación, la petrolera reparó en la escasa superficie de esta, constatada la necesidad de agrupar a todos los trabajadores de Repsol –repartidos anteriormente en doce edificios distantes-. Para ello retoma, para su nueva ubicación, los terrenos que la compañía poseía en la zona de Méndez Álvaro, en el interior de la almendra de la M-30.
La nueva sede ocupa un tercio de la superficie total de la parcela y se compone de cuatro edificios de cinco plantas que forman un claustro protegido del mundo exterior alrededor de un gran jardín central, de 22.000 m2 -2 veces la superficie de un campo de fútbol con sus gradas-, que cuenta con 100 árboles autóctonos y la presencia del agua, sin la que no se puede concebir un jardín español, que además de visible ha de ser audible. Además de las zonas destinadas a oficinas, el campus está dotado de numerosos servicios para los empleados. 123.000 m2 de oficinas y espacios comunes, con interiores diáfanos y flexibles, que buscan la luz natural. Un complejo que se inspira en el ambiente de trabajo colaborativo de los campus universitarios, con capacidad para 4.000 trabajadores. Se crea un lugar común donde se disfruta de un pequeño entorno natural y funcional, pero sin renunciar a las ventajas que supone situarse en el centro de una gran ciudad. Las prioridades en su construcción han sido la accesibilidad y la sostenibilidad.
Especial importancia cobra su estructura, formada por 105 pórticos metálicos -marcos estructurales de acero de 24 metros de alto y 50 toneladas cada uno-, de los que se suspenden las cajas de vidrio que constituyen los espacios de trabajo, que modulan la insolación y dan ritmo y uniformidad al conjunto; una uniformidad que se interrumpe en las esquinas donde afloran las cajas de cristal, pintadas con los colores corporativos, aportando un contrapunto horizontal a la verticalidad de los marcos. Esta solución constructiva no sólo contribuye a reflejar la imagen industrial de la compañía, sino que permite unos interiores completamente diáfanos y flexibles, en los que predomina la luz natural. De La-Hoz prefirió tomar pocas decisiones: mucha luz para los trabajadores, fomento de la relación en el espacio central, eficiencia energética y una envolvente de lenguaje discreto y constante. Al tratarse del único parque empresarial situado en centro de Madrid cuenta con excelentes comunicaciones, y su volumen, que mantiene el concepto ciudadano de manzana cerrada, posee la virtud añadida de no condicionar el futuro de una zona urbana en pleno desarrollo -una torre para 4.000 empleados hubiera requerido un edificio de cuarenta plantas-.
Los distintos volúmenes que conforman el Campus se encuentran conectados por pasarelas próximas a los núcleos de comunicación vertical, y sus interiores son espacios flexibles, abiertos y circulables por todas las zonas. El acceso se realiza desde el jardín central, al que se ingresa directamente desde la calle de Méndez Álvaro, y sirve de distribuidor a los diferentes edificios, dirigiendo a los usuarios directamente a los cuatro núcleos verticales de comunicación, colocados de manera equidistante a las esquinas de cada volumen y destacados mediante cada uno de los cuatro colores corporativos. En planta baja se sitúan los servicios complementarios de recepción, centro de reuniones, centro de seguridad, gimnasio, servicio médico, tres cafeterías, oficinas, guardería, biblioteca, archivo, sala de exposiciones, auditorio, etc... Las cuatro plantas tipo, destinadas a oficinas, se disponen como cuatro grandes paralelepípedos, uno por cada lateral de parcela. Se produce un juego de volúmenes en las distintas plantas gracias a los retranqueos de los forjados de estas, configurando en la planta 3ª azoteas o terrazas accesibles, y en el resto de las plantas se generan pasarelas de mantenimiento. La planta de cubierta se destina a instalaciones.
En el interior se sigue el mismo criterio seguido para el diseño arquitectónico exterior, manteniendo, a la hora de distribuir los espacios un principio fundamental, situar las salas de reunión y los despachos individuales en el pasillo central del interior de los contenedores, quedando las áreas de trabajo común abiertas hacia las fachadas, así, se facilita la penetración de la luz y cada usuario puede tener vistas al exterior.
La arquitectura se define a través de una única sección tipo que origina la estrategia de diseño estructural, formada por dos únicos y gruesos pilares, que soportan las grandes vigas en cubierta. En este diseño, se ha tenido en cuenta que la estructura contribuya a valorar, de forma positiva, el uso de los espacios que conforma, no desvirtuándolos, adaptándose al diseño arquitectónico de los mismos. Una tipología estructural básica, consistente en una retícula con soportes, pilares, pantallas, muros…, sobre los que apoyan los distintos forjados, con una separación entre ellos de 8 m en una dirección y hasta 16 m en la ortogonal. En estos pórticos se alojan los paquetes programáticos, los espacios de oficinas con un grado muy alto de libertad. Esta estructura de acero se apoya directamente sobre un gran zócalo, que actúa como planta baja y donde se alojan las zonas comunes. Estas grandes costillas proyectan sombra sobre las fachadas acristaladas del edificio sin cegarlas y su construcción ha supuesto todo un reto de ingeniería. Se ha buscado que desde cada punto del interior se consiga percibir la luz, y que siempre se pueda ver el exterior y el jardín, o las terrazas ajardinadas que se van disponiendo hacia arriba y que dan la sensación de encontrarse siempre en planta baja.
El campus cuenta con un diseño 100% accesible, siguiendo las especificaciones de los especialistas de la fundación ONCE, Fundosa Accesibilidad. Diseñado para ser sostenible, ahorrando al año unas 22 toneladas de CO2 y construido siguiendo todos los aspectos relacionados con la seguridad y la reducción del impacto sobre el medio, aplicando la tecnología más innovadora, buscando la eficiencia energética. Cuenta 2000 plazas de aparcamiento, 65 para coches eléctricos y 250 para bicicletas, aprovecha la luz natural y tiene 1.700 m2 de paneles fotovoltáicos. Por ello el conjunto posee el grado 1 de la Certificación LEED y durante el proceso de diseño se ha formado a los empleados sobre su correcta utilización, y las sugerencias de los trabajadores han producido modificaciones en el proyecto, una experiencia pionera en España.
91 Campus REPSOL Rafael de la Hoz 19688
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CAMPUS REPSOL
Méndez Álvaro, 44 c/v C/ Oriana y C/Amaltea. Madrid (España)
Arquitecto: Rafael de La-Hoz (Rafael de La-Hoz Arquitectos)
Director de obra: Rafael de La-Hoz. Dirección de la ejecución: Alberto González Moreno, Mercedes Esteban Gómez y Amaya Díaz de Cerio Ballesteros. Directores de proyecto: Jesús Román, Concha Peña y Marcus Lassanm. Director de diseño: Hugo Berenguer.
Proyecto 2007 Ejecución obras: 2008-11
Inicialmente Repsol promueve en el CTBA de Chamartín una torre de 250 metros proyectada por Norman Foster, pero, mediada la edificación, la petrolera reparó en la escasa superficie de esta, constatada la necesidad de agrupar a todos los trabajadores de Repsol –repartidos anteriormente en doce edificios distantes-. Para ello retoma, para su nueva ubicación, los terrenos que la compañía poseía en la zona de Méndez Álvaro, en el interior de la almendra de la M-30.
La nueva sede ocupa un tercio de la superficie total de la parcela y se compone de cuatro edificios de cinco plantas que forman un claustro protegido del mundo exterior alrededor de un gran jardín central, de 22.000 m2 -2 veces la superficie de un campo de fútbol con sus gradas-, que cuenta con 100 árboles autóctonos y la presencia del agua, sin la que no se puede concebir un jardín español, que además de visible ha de ser audible. Además de las zonas destinadas a oficinas, el campus está dotado de numerosos servicios para los empleados. 123.000 m2 de oficinas y espacios comunes, con interiores diáfanos y flexibles, que buscan la luz natural. Un complejo que se inspira en el ambiente de trabajo colaborativo de los campus universitarios, con capacidad para 4.000 trabajadores. Se crea un lugar común donde se disfruta de un pequeño entorno natural y funcional, pero sin renunciar a las ventajas que supone situarse en el centro de una gran ciudad. Las prioridades en su construcción han sido la accesibilidad y la sostenibilidad.
Especial importancia cobra su estructura, formada por 105 pórticos metálicos -marcos estructurales de acero de 24 metros de alto y 50 toneladas cada uno-, de los que se suspenden las cajas de vidrio que constituyen los espacios de trabajo, que modulan la insolación y dan ritmo y uniformidad al conjunto; una uniformidad que se interrumpe en las esquinas donde afloran las cajas de cristal, pintadas con los colores corporativos, aportando un contrapunto horizontal a la verticalidad de los marcos. Esta solución constructiva no sólo contribuye a reflejar la imagen industrial de la compañía, sino que permite unos interiores completamente diáfanos y flexibles, en los que predomina la luz natural. De La-Hoz prefirió tomar pocas decisiones: mucha luz para los trabajadores, fomento de la relación en el espacio central, eficiencia energética y una envolvente de lenguaje discreto y constante. Al tratarse del único parque empresarial situado en centro de Madrid cuenta con excelentes comunicaciones, y su volumen, que mantiene el concepto ciudadano de manzana cerrada, posee la virtud añadida de no condicionar el futuro de una zona urbana en pleno desarrollo -una torre para 4.000 empleados hubiera requerido un edificio de cuarenta plantas-.
Los distintos volúmenes que conforman el Campus se encuentran conectados por pasarelas próximas a los núcleos de comunicación vertical, y sus interiores son espacios flexibles, abiertos y circulables por todas las zonas. El acceso se realiza desde el jardín central, al que se ingresa directamente desde la calle de Méndez Álvaro, y sirve de distribuidor a los diferentes edificios, dirigiendo a los usuarios directamente a los cuatro núcleos verticales de comunicación, colocados de manera equidistante a las esquinas de cada volumen y destacados mediante cada uno de los cuatro colores corporativos. En planta baja se sitúan los servicios complementarios de recepción, centro de reuniones, centro de seguridad, gimnasio, servicio médico, tres cafeterías, oficinas, guardería, biblioteca, archivo, sala de exposiciones, auditorio, etc... Las cuatro plantas tipo, destinadas a oficinas, se disponen como cuatro grandes paralelepípedos, uno por cada lateral de parcela. Se produce un juego de volúmenes en las distintas plantas gracias a los retranqueos de los forjados de estas, configurando en la planta 3ª azoteas o terrazas accesibles, y en el resto de las plantas se generan pasarelas de mantenimiento. La planta de cubierta se destina a instalaciones.
En el interior se sigue el mismo criterio seguido para el diseño arquitectónico exterior, manteniendo, a la hora de distribuir los espacios un principio fundamental, situar las salas de reunión y los despachos individuales en el pasillo central del interior de los contenedores, quedando las áreas de trabajo común abiertas hacia las fachadas, así, se facilita la penetración de la luz y cada usuario puede tener vistas al exterior.
La arquitectura se define a través de una única sección tipo que origina la estrategia de diseño estructural, formada por dos únicos y gruesos pilares, que soportan las grandes vigas en cubierta. En este diseño, se ha tenido en cuenta que la estructura contribuya a valorar, de forma positiva, el uso de los espacios que conforma, no desvirtuándolos, adaptándose al diseño arquitectónico de los mismos. Una tipología estructural básica, consistente en una retícula con soportes, pilares, pantallas, muros…, sobre los que apoyan los distintos forjados, con una separación entre ellos de 8 m en una dirección y hasta 16 m en la ortogonal. En estos pórticos se alojan los paquetes programáticos, los espacios de oficinas con un grado muy alto de libertad. Esta estructura de acero se apoya directamente sobre un gran zócalo, que actúa como planta baja y donde se alojan las zonas comunes. Estas grandes costillas proyectan sombra sobre las fachadas acristaladas del edificio sin cegarlas y su construcción ha supuesto todo un reto de ingeniería. Se ha buscado que desde cada punto del interior se consiga percibir la luz, y que siempre se pueda ver el exterior y el jardín, o las terrazas ajardinadas que se van disponiendo hacia arriba y que dan la sensación de encontrarse siempre en planta baja.
El campus cuenta con un diseño 100% accesible, siguiendo las especificaciones de los especialistas de la fundación ONCE, Fundosa Accesibilidad. Diseñado para ser sostenible, ahorrando al año unas 22 toneladas de CO2 y construido siguiendo todos los aspectos relacionados con la seguridad y la reducción del impacto sobre el medio, aplicando la tecnología más innovadora, buscando la eficiencia energética. Cuenta 2000 plazas de aparcamiento, 65 para coches eléctricos y 250 para bicicletas, aprovecha la luz natural y tiene 1.700 m2 de paneles fotovoltáicos. Por ello el conjunto posee el grado 1 de la Certificación LEED y durante el proceso de diseño se ha formado a los empleados sobre su correcta utilización, y las sugerencias de los trabajadores han producido modificaciones en el proyecto, una experiencia pionera en España.