dayangchi
Rítmo
Tailandia.
Calor asfixiante, pero cuerpo tapado. Los mosquitos campan a sus anchas, se pueden hacer insoportables. Mejor resguardarse, cubrirse. Hay que minimizar los peligros... pero no se puede dejar de trabajar.
Un pequeño descanso. Ojos entornados, gotas de sudor llenan la frente, caen por las mejillas, se deslizan por la espalda...
Stop. Un respiro y vuelta a empezar.
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás.
Movimientos rítmicos, acompasados... ni lentos ni rápidos, la cuestión es no parar...
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás.
Uno a uno se van colocando, hundiendo la mano en el fango, siguiendo un mecánico ritual. Quedan horas y horas de trabajo... mejor no pensar.
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás...
Rítmo
Tailandia.
Calor asfixiante, pero cuerpo tapado. Los mosquitos campan a sus anchas, se pueden hacer insoportables. Mejor resguardarse, cubrirse. Hay que minimizar los peligros... pero no se puede dejar de trabajar.
Un pequeño descanso. Ojos entornados, gotas de sudor llenan la frente, caen por las mejillas, se deslizan por la espalda...
Stop. Un respiro y vuelta a empezar.
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás.
Movimientos rítmicos, acompasados... ni lentos ni rápidos, la cuestión es no parar...
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás.
Uno a uno se van colocando, hundiendo la mano en el fango, siguiendo un mecánico ritual. Quedan horas y horas de trabajo... mejor no pensar.
Un-dos-tres-cuatro... pasito hacia atrás...