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Edificio Capuchinos

Cerca del cambio de siglo, comenzaron a aparecer ciertos edificios residenciales, institucionales o comerciales que imitaban el modelo fastuoso y monumental de fachadas a manzana completa, con dos o más pisos, visible por entonces en casos especiales como el del Palacio de la Moneda, los de la Plaza de Armas (como el Portal de Sierra Bella) o algunos de la Alameda de las Delicias (como el gran edificio que existió entre Bandera y Ahumada). El edificio que iba a reemplazar el antiguo convento capuchino estaría en esta misma línea.

Sucedió que las monjas capuchinas se retiraron de sus antiguos claustros a inicios de 1915, escapando del progresivo ajetreo de Santiago Centro y de las limitaciones de su vetusto monasterio. El 23 de enero de ese año, cerca del aniversario de la llegada de la orden, se mudaron con todo hasta el complejo de calle Carmen 876, su nuevo y espléndido Monasterio de la Santísima Trinidad, que todavía ocupan.

 

El terreno que había pertenecido a las capuchinas en Barrio Mapocho, fue dispuesto por el Arzobispado de Santiago y adquirido rápidamente por una sociedad liderada por el empresario y agricultor Vicente Valdés Bascuñán. Correspondía a todo el lote que formaba un paño paralelo a calle Bandera, de unos 100 por 35 metros aproximadamente, ocupando una franja de un tercio de la cuadra completa y con adjudicación numérica del 720 y 792 de la misma calle.

Así, se proyectó en el paño un gran edificio de renta, con zócalo comercial y pisos superiores residenciales, abarcando toda esta clara de la cuadra. La idea fue encargada al prestigioso arquitecto nacional Manuel Cifuentes Gómez (1876-1957), que hasta entonces reunía en su currículum importantes trabajos como la ya inexistente Capilla de la Universidad Católica, la casa de su padre el distinguido académico y hombre público Abdón Cifuentes (en calle Dieciocho), además de haber colaborado con Emilio Jecquier en los planos de la Casa Central de la Universidad Católica, y de estar trabajando ya entonces en el proyecto del edificio del Diario Ilustrado, de calle Morandé.

 

El inmueble proyectado por Cifuentes y construido en 1916, fue bautizado Edificio Capuchinas en recuerdo de la antigua propiedad religiosa. Está compuesto de cuatro unidades con patios de luz propios y entradas correspondientes en forma de arcos. Estos cuatro bloques son independientes entre sí, no interconectados, pero se uniforman por su diseño exterior de fachadas.

Con sus cuatro niveles más una falsa mansarda, se observa la influencia del neoclásico francés en su diseño, quizás incluso de un tímido art nouveau, aunque con rasgos de retirada al irse fusionando con aspectos estilísticos más eclécticos en sus formas, anunciando las variaciones de la escuela modernista que ya se venían en la arquitectura de entonces. Sorprenden los detalles florales y los rostros grutescos en las fachadas, además de los juegos simétricos de sus vanos en cada nivel, enriquecidos con balaustras y balcocillos.

 

En algún momento, pasó a ser llamado también Edificio de la Chilena Consolidada. Un blasón metálico ubicado en la esquina de Bandera con Rosas recuerda las razones: "PROPIEDAD DE LAS COMPAÑÍAS DE SEGUROS LA CHILENA CONSOLIDADA Y LA ALIANZA CHILENA". Esta vieja placa estuvo largo tiempo escondida tras un letrero moderno de publicidad para una casa de estudios, hasta hace pocos años, y que al parecer estuvo relacionada con el inmueble. También lo estuvo la compañía Machasa, cuyo logo en "M" se puede ver en este mismo sitio, sobreviviendo desde la buena época que tuvo esta histórica industria textil, que cerrara operaciones en 1982.

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Around the turn of the century, certain residential, institutional, and commercial buildings began to appear that imitated the lavish and monumental model of full-block facades, with two or more floors, visible at the time in special cases such as the Palacio de la Moneda, those in the Plaza de Armas (such as the Portal de Sierra Bella), or some in the Alameda de las Delicias (such as the large building that once stood between Bandera and Ahumada). The building that was to replace the old Capuchin convent would be along these same lines.

It so happened that the Capuchin nuns retired from their former cloisters in early 1915, escaping the increasing hustle and bustle of downtown Santiago and the limitations of their aging monastery. On January 23 of that year, close to the anniversary of the order's arrival, they moved with everything to the complex at 876 Carmen Street, their new and splendid Monastery of the Holy Trinity, which they still occupy.

 

The land that had belonged to the Capuchin nuns in Barrio Mapocho was ordered by the Archbishopric of Santiago and quickly acquired by a company led by businessman and farmer Vicente Valdés Bascuñán. It corresponded to the entire lot that formed a section parallel to Bandera Street, approximately 100 by 35 meters, occupying a third of the entire block and with allotment numbers 720 and 792 of the same street.

Thus, a large rental building was planned on the plot, with a commercial base and residential upper floors, encompassing this entire clearing of the block. The idea was entrusted to the prestigious national architect Manuel Cifuentes Gómez (1876-1957), who until then had in his curriculum important works such as the now non-existent Chapel of the Catholic University, the house of his father, the distinguished academic and public figure Abdón Cifuentes (on Dieciocho Street), in addition to having collaborated with Emilio Jecquier on the plans for the Central House of the Catholic University, and was already working at that time on the project for the Diario Ilustrado building, on Morandé Street.

 

The building, designed by Cifuentes and built in 1916, was named the Capuchinas Building in memory of the former religious property. It is composed of four units with their own light wells and corresponding arched entrances. These four blocks are independent and not interconnected, but are unified by their exterior façade design.

With its four levels plus a false mansard roof, the influence of French Neoclassical architecture is evident in its design, perhaps even a timid Art Nouveau, although with hints of retreat as it fused with more eclectic stylistic aspects in its forms, heralding the variations of the modernist school already emerging in the architecture of the time. The floral details and grotesque faces on the façades are striking, as are the symmetrical interplay of openings on each level, enriched with balustrades and small balconies.

 

At some point, it was also called the Chilena Consolidada Building. A metal emblem located at the corner of Bandera and Rosas streets recalls the reasons: "PROPERTY OF THE INSURANCE COMPANIES LA CHILENA CONSOLIDADA AND LA ALIANZA CHILENA." This old plaque was long hidden behind a modern advertising sign for a school, which, until a few years ago, was apparently associated with the building. Also hidden was the Machasa company, whose "M" logo can be seen in this same location, surviving from the heyday of this historic textile industry, which closed operations in 1982.

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Uploaded on May 17, 2025
Taken on May 15, 2025