conejo721*
Se dirá que el sol los unió y la penumbra los conservó libres...
Sol de mi penumbra
Me entibia el alma este intenso sol,
como un latido feroz,
tigre de doble arma cavando su escondrijo,
estoy lejos de mi cuerpo espantado en las
colinas,
ya nada permanece cuando el mar sonríe,
entrégame, madre, tu cálida sonrisa!
ven y posa tu mano en mi hombro, padre!,
y nada desconozco en las páginas del pecho
cuando dudo de que triste lugar vienen mis
labios,
y mientras escribo en un vientre con espuma
se ahoga mi mar entre sus aguas,
la noche suelta sus perlas al aire y
la luna se adueña de este silencio sutil,
todos los fantasmas domados en un solo
despertar,
solo tengo una vida,
y ya no tengo ni esta cerrazón mortal cuando
gritan los luceros,
movieron las montañas, un día, estas manos mías
y claudicó mi sombra sutil,
se oyó una gloria idiota al fallecer,
la vida mencionó que una calma nace cuando
vuela un pájaro,
y me alimento en la eternidad,
este pan que yo convido rompe la cocecha y
el espasmo junto a su lamento,
cómo será el nombre del amor?...
qué codicia descarnada se desmembra?...
y al observar toda esta nueva dimensión
la media noche se posa,
alma que procrea,
entrégame, madre, tu caricia tibia!,
ven, padre, recibe mi alma!,
el sol y la penumbra se aman de
una vez en la locura,
en un asilo de este viejo corazón.
Jorge Rosso
Se dirá que el sol los unió y la penumbra los conservó libres...
Sol de mi penumbra
Me entibia el alma este intenso sol,
como un latido feroz,
tigre de doble arma cavando su escondrijo,
estoy lejos de mi cuerpo espantado en las
colinas,
ya nada permanece cuando el mar sonríe,
entrégame, madre, tu cálida sonrisa!
ven y posa tu mano en mi hombro, padre!,
y nada desconozco en las páginas del pecho
cuando dudo de que triste lugar vienen mis
labios,
y mientras escribo en un vientre con espuma
se ahoga mi mar entre sus aguas,
la noche suelta sus perlas al aire y
la luna se adueña de este silencio sutil,
todos los fantasmas domados en un solo
despertar,
solo tengo una vida,
y ya no tengo ni esta cerrazón mortal cuando
gritan los luceros,
movieron las montañas, un día, estas manos mías
y claudicó mi sombra sutil,
se oyó una gloria idiota al fallecer,
la vida mencionó que una calma nace cuando
vuela un pájaro,
y me alimento en la eternidad,
este pan que yo convido rompe la cocecha y
el espasmo junto a su lamento,
cómo será el nombre del amor?...
qué codicia descarnada se desmembra?...
y al observar toda esta nueva dimensión
la media noche se posa,
alma que procrea,
entrégame, madre, tu caricia tibia!,
ven, padre, recibe mi alma!,
el sol y la penumbra se aman de
una vez en la locura,
en un asilo de este viejo corazón.
Jorge Rosso