Monasterio de Silos. Claustro románico.
En el centro de la vasta planicie de Castilla, en la comarca de la Sierra de la Demanda, y bajo el incomparable cielo castellano, se alza el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. Una de las más importantes obras del románico pleno.
El claustro del monasterio de Silos es de planta cuadrada ligeramente irregular, tirando a forma trapezoidal. Las galerías se abren al patio con arcos de medio punto que se sostienen sobre columnas pareadas. Cuentan con 16 arcos las galerías norte y sur, y con 14 las galerías de oriente y poniente. Los capiteles están decorados con todo tipo de animales fantásticos: sirenas, arpías, grifos, leones, centauros, dragones, aves fabulosas, y también motivos vegetales, y escenas historiadas.
En la planta superior se mantiene la misma simetría, pero de eso hablaremos otro día.
En la galería este ( al fondo de esta imagen) se ubica el scriptorium, lugar donde los copistas medievales, con paciencia y esmero, glosaban en los márgenes de textos en latín, pequeñas anotaciones en lengua romance.
En estos manuscritos Silenses, junto con los Emilianenses, es donde el Castellano dio sus primeros vagidos.
Monasterio de Silos. Claustro románico.
En el centro de la vasta planicie de Castilla, en la comarca de la Sierra de la Demanda, y bajo el incomparable cielo castellano, se alza el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. Una de las más importantes obras del románico pleno.
El claustro del monasterio de Silos es de planta cuadrada ligeramente irregular, tirando a forma trapezoidal. Las galerías se abren al patio con arcos de medio punto que se sostienen sobre columnas pareadas. Cuentan con 16 arcos las galerías norte y sur, y con 14 las galerías de oriente y poniente. Los capiteles están decorados con todo tipo de animales fantásticos: sirenas, arpías, grifos, leones, centauros, dragones, aves fabulosas, y también motivos vegetales, y escenas historiadas.
En la planta superior se mantiene la misma simetría, pero de eso hablaremos otro día.
En la galería este ( al fondo de esta imagen) se ubica el scriptorium, lugar donde los copistas medievales, con paciencia y esmero, glosaban en los márgenes de textos en latín, pequeñas anotaciones en lengua romance.
En estos manuscritos Silenses, junto con los Emilianenses, es donde el Castellano dio sus primeros vagidos.