Manuel Angel Carmona
Viendo el Tiempo Pasar
En todos los sentidos la tormenta había pasado y ahora que observaba el mar en calma, sentada en lo que alguna vez fue un viejo muelle, no comprendía porque su vida se había convulsionado tanto.
Es cierto que lo que había sentido por él, no lo había sentido nunca antes por nadie pero ahora que la tempestad había cesado y no era más que un recuerdo abandonado en un rincón de su memoria, casi se avergonzaba de haberse sentido tan abatida y deprimida.
Igual que el potente viento había limpiado la playa de todo rastro de inmundicia el huracán de sentimientos que la había arrasado había desempolvado su espíritu.
Por ahora disfrutaba “viendo el tiempo pasar” pero no le cabía la menor duda que tras la calma, seguro, vendría una nueva tormenta y la verdad es que se sentía ansiosa por sentir sus devastadores efectos.
Viendo el Tiempo Pasar
En todos los sentidos la tormenta había pasado y ahora que observaba el mar en calma, sentada en lo que alguna vez fue un viejo muelle, no comprendía porque su vida se había convulsionado tanto.
Es cierto que lo que había sentido por él, no lo había sentido nunca antes por nadie pero ahora que la tempestad había cesado y no era más que un recuerdo abandonado en un rincón de su memoria, casi se avergonzaba de haberse sentido tan abatida y deprimida.
Igual que el potente viento había limpiado la playa de todo rastro de inmundicia el huracán de sentimientos que la había arrasado había desempolvado su espíritu.
Por ahora disfrutaba “viendo el tiempo pasar” pero no le cabía la menor duda que tras la calma, seguro, vendría una nueva tormenta y la verdad es que se sentía ansiosa por sentir sus devastadores efectos.