SARGADELOS, Cervo, Lugo, Galicia, Las candelas, Pérez Porto.

Firmada por Pérez Porto en 1991, esta hermosa pieza de cerámica de 27 cm. de diámetro está hecha en Sargadelos. Una niña arrodillada ofrece un ramo del que forman parte tres candelas encendidas.

 

Mociña, ramo de flores

no meu peito hei colocar,

como coloca un devoto

as luciñas n-un altar.

(Cancionero de Galicia, RDTP, XX-3 (1964)

 

La fiesta de las candelas o candelaria se celebra el dos de febrero y, en el ritual católico, conmemora la presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén transcurrido el tiempo de la purificación tras el nacimiento que exige la ley mosaica. En esta fiesta pasó a honrarse la purificación de la Virgen (origen de la advocación Virgen de la Candelaria), pero la que prevalece en la liturgia es la Presentación del Niño en el templo.

 

El uso de lucernas era frecuente en las ceremonias cristianas, algunas nocturnas, ya que no había otro medio de iluminación. Egeria, que viajó a los Santos Lugares entre el 381-384, describe en su 'Itinerario' las ceremonias del Jueves Santo: "Más de doscientas antorchas de iglesia ("candelae") han sido preparadas para alumbrar a todo el pueblo" (BAC, p.291). Igual el día de Pentecostés: "Cuando se llega a la puerta de la ciudad ya es de noche, y hay que traer unas doscientas lámparas ("candele") de iglesia por el gentío" (p.307). Sus citas de lucernarios (vísperas) son frecuentes.

 

Hay quien lleva el origen de esta fiesta a las lupercales romanas, cómo no. Ovidio en sus Fastos (II, 268 ss. Ed.Gredos, 1988) lo hace a los arcadios y el culto al dios Pan y posiblemente se puedan rastrear más allá,

 

En la iglesia ortodoxa esta fiesta se celebraba 40 días después de la Epifanía, que se consideraba la del nacimiento de Cristo al utilizarse el calendario juliano y no el gregoriano. Este calendario juliano es el que había introducido Julio César en el 46 a.C. y lógicamente el usado por Ovidio, quien sitúa las Lupercales en el 15 de febrero ("la tercera aurora después de los idus"), El cambio del calendario juliano por el gregoriano en occidente desde 1582 supuso un adelanto de trece días. Por ello la Navidad se celebra el 25 de diciembre y la Presentación en el templo el dos de febrero. Egeria testimonia la celebración de la Presentación. "El cuadragésimo día de Epifanía es celebrado aquí con sumo honor" (p.271). Hay procesión, predicación y lectura "del evangelio donde se dice que al cuadragésimo día llevaron José y María al Señor al templo,..." (p.271)

 

María y José respetaban la ley mosaica. Ésta decía explícitamente: "Conságrame todo primogénito; las primicias del seno materno, entre los hijos de Israel, tanto de los hombres cuanto de los animales, mías son" (Ex 13,2). En el octavo día de dar a luz, "será circuncidado el hijo, pero ella quedará todavía en casa durante treinta y tres días en la sangre de su purificación; no tocará nada santo ni irá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación" (Lv 12, 1-4). Esta "impureza" la excluía de las prácticas litúrgicas.

 

Se había establecido -mal, por cierto, pero ésta es otra historia- que Jesús había nacido la noche del 24 de diciembre. Su circuncisión se produjo a los ocho días (Lc 2,21) Sumémosle los 33 que dicta la ley e iremos a parar exactamente al 2 de febrero, fecha en la que María y José llevan al niño al templo con la ofrenda de dos tórtolas o dos pichones, ya que no podían ofrecer un cordero. Allí estaba Simeón, quien, al ver al Niño, bendice a Dios diciendo que sus ojos ya han visto la "luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo, Israel" (Lc 2,32). En este acto, que también supone la purificación de María, Jesús es consagrado, 'presentado', al Señor. (Ex. 13,2). Con toda probabilidad, ese día coincidiría -más o menos- con la celebración de algúna fiesta romana, china o maya. Y si hubiera sido otro, también.

 

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Uploaded on January 27, 2013
Taken on January 19, 2013