Back to photostream

SANTIAGO DE COMPOSTELA. Catedral. Museo. Anunciacíon.

La imagen forma parte de una Anunciación. Está tallada en granito y se data en la primera mitad del s. XIII. Procede de la Iglesia de la Corticela. La foto está tomada en Vigo (Exposición "Pergamino Vindel")

 

Germán de Constantinopla recibe ese apodo por haber sido elegido patriarca de dicha ciudad el año 715. Fue testigo, pues, del llamado "primer periodo iconoclasta" y conservamos tres de sus cartas aduciendo las razones teológicas por las cuales representar con imágenes no significaba caer en la idolatría.

 

También conservamos de él algunas homilías mariológicas (*), una de ellas sobre la festividad religiosa de la Anunciación. En ella, Germán teatraliza el encuentro de María con Gabriel; ambos mantienen un largo diálogo en el que el arcángel trata de disipar las humanas dudas de María.

 

Gabriel dedica muy bellas palabras a la Madre de Dios. Le manifiesta, por ejemplo, su "aturdimiento al ver tu belleza, cuyo artífice es el mismo Dios, y al mirarte me parece estar contemplando la gloria de mi Señor" y le comunica que "el Altísimo, después de escudriñar todo el mundo, no ha encontrado una madre semejante a ti y, según su voluntad y beneplácito, por su gran amor a nosotros, se hará hombre naciendo de ti, que estás santificada".

 

Añade también algo que muchos otros han creído: "Pienso que ya se han cumplido mis palabras y que, aunque no lo hayas procurado, ya se ha producido la gravidez en tu seno, 'pues para Dios no hay nada imposible' (Lc 1,37)". Es decir, la Encarnación se produce durante el trascurso de la propia escena tras el "hágase" de María y algunos autores lo utilizan para distinguir entre Encarnación y Anunciación. Si así fuera, en Galicia y que yo conozca, la narración da lugar a dos representaciones singulares que se corresponderían con la primera: en una se representan una especie de rayos y en algún lugar de ellos aparece el Niño (Lugo, Cambados, Seteventos,...). En el Museo de Pontevedra se expone una pintura flamenca anónima del siglo XV en la que unos círculos descienden desde la figura de Dios Padre hacia María; en uno de ellos está el Niño y en otro la paloma del Espíritu. En la otra iconografía, mucho más abundante, se nota ya el embarazo de María. Ambas dan a entender lo mismo: la Encarnación se produce a través de la Palabra ["Y el Verbo era Dios" (Jn 1,1)] mientras la conversación tiene lugar.

 

Algunos citan al Concilio de Trento como motivo de que esas representaciones cesasen. La sesión conciliar que de ello trata se celebra a finales del siglo XVI. Antes ha ido imponiéndose la iconografía en la que Dios Padre figura en una esquina del lienzo y salen de él rayos, como de sol, que se dirigen a María, entre los que se puede ver la paloma símbolo del Espíritu Santo ("El Espíritu Santo vendrá sobre ti..."(Lc 1,35), representación dominante en iconos orientales, que evita interpretaciones erróneas a las que pudiera dar lugar el Niño.

 

Repito aquí una parte del texto que ya he usado en otra foto [ flic.kr/p/ni9mfK ] En su sesión XXV (días 3 y 4 de diciembre de 1563), el Concilio defiende el uso de las imágenes aclarando que "el honor que se da a las imágenes, se refiere a los originales representados en ellas". Y añade: "Más si se hubieren introducido algunos abusos en estas santas y saludables prácticas, desea ardientemente el santo Concilio que se exterminen de todo punto; de suerte que no se coloquen imágenes algunas de falsos dogmas, ni que den ocasión a los rudos de peligrosos errores [...] establece el santo Concilio que a nadie sea lícito poner, ni procurar se ponga ninguna imagen desusada y nueva en lugar alguno, ni iglesia, aunque sea de cualquier modo exento, a no tener la aprobación del Obispo"(**) Particularmente pienso que nada de heterodoxo hay en éstas; sólo es un intento de traducir al arte las palabras del Evangelio de Juan: "Y el Verbo se hizo carne" (Jn 1,14), pero la subjetividad de la interpretación puede hacerla equívoca.

 

Algunos autores mencionan el apócrifo "Evangelio armenio de la infancia", que parece fue traducido a ese idioma desde el siriaco en el siglo VI amalgamándose después con otros relatos de tintes novelescos y fantasiosos que conformaron el texto que conocemos hoy. En él se cuenta que tras la aceptación de la Virgen y retirada del ángel, "el Verbo de Dios penetró en ella por la oreja". Entre tantos textos primitivos como conservamos, es el único que lo cita y es muy arriesgado pensar que pudo tener repercusión alguna en la iconografía occidental de la Anunciación o de la Encarnación. En el relato armenio la Virgen hila o borda, mientras el libro en sus manos es propio de la iconografía occidental.

 

(*) GERMÁN DE CONSTANTINOPLA. "Homilías mariológicas", Ciudad nueva, Madrid, 2001.

(**) LÓPEZ DE AYALA, Ignacio. "El sacrosanto y ecuménico Concilio de Trento, traducido al idioma castellano" (Edición bilingüe), Madrid, 1819, p. 352 y ss.

 

2,678 views
2 faves
3 comments
Uploaded on December 7, 2017
Taken on November 19, 2017