OrnitorrincaSometimes
Esa voz.
Aleatoriamente apareció. Sin más.
El destino quiso que le escuchara y sutilmente, en forma de susurro dijo las primeras palabras ...
" ¿Debería? ¿Podría? "
Su voz cálida y que era mi delirio, él lo sabía perfectamente. A pesar de lo que había ocurrido; de los momentos en que me ayudó y me llevó hasta el infinito y luego, otros cuantos instantes que me robó y no me devolvió, aquellos en que me hizo pensar ...
Y ahora aparecía, de nuevo. Pero no sólo eso, yo le había dejado que me dijera lo que fuera, yo se lo permití, estaba preparada.
Y siguió diciendo ...
"Cuando perdí mi fe, la encontraste y me la devolviste"
Había alguien a mi alrededor, alguien ajeno, no recuerdo quién pero no me importaba, se volvió invisible. Para mi sólo existía alguien que me contaba una historia, con la que me iba cautivando con sus palabras sinceras, desnudas y melodiosas.
No podía dejar de escucharle...
"Si el amor que tengo por ti se va. Si el río que he llorado no es largo. Entonces me equivoqué, si, me equivoqué"
De qué manera ya me había seducido ya. Me atrapó y ya no era dueña de mi. Había cerrado los ojos, con la primera frase, el vello permanecía erizado desde hacía tiempo, mi presión arterial había aumentado y el corazón no dejaba de sonar al mismo ritmo acompasado de sus palabras. Era mágico todo lo que percibía...
"Días difíciles, buenos ratos, cielos azules, noches oscuras. Nena, quiero que me lleves, a donde sea que vayas"
Y se calló, pero de fondo podía intuir una armonía, que acompañaba a la ocasión. Pasaron unos segundos y volvió a envolverme su voz, estaba atrapada, necesitaba necesitarla ...
" Quiero recostarte sobre un lecho de rosas. Esta noche duermo en una cama de clavos. Y recostarte sobre un lecho de rosas"
...
Y sentí que ya no me hablaría más hasta otro momento. Hasta otra oportunidad que pudiera tener con él a solas. Si hubo alguna circunstancia que no me había gustado, él me había devuelto las ganas de intentar ser más optimista; si me sentí nostálgica, él me provocó la alegría que me faltaba ...
Lo echaba de menos.
Ya sabía donde buscarle y donde encontrarle.
A él, a su voz.
Esa voz.
Aleatoriamente apareció. Sin más.
El destino quiso que le escuchara y sutilmente, en forma de susurro dijo las primeras palabras ...
" ¿Debería? ¿Podría? "
Su voz cálida y que era mi delirio, él lo sabía perfectamente. A pesar de lo que había ocurrido; de los momentos en que me ayudó y me llevó hasta el infinito y luego, otros cuantos instantes que me robó y no me devolvió, aquellos en que me hizo pensar ...
Y ahora aparecía, de nuevo. Pero no sólo eso, yo le había dejado que me dijera lo que fuera, yo se lo permití, estaba preparada.
Y siguió diciendo ...
"Cuando perdí mi fe, la encontraste y me la devolviste"
Había alguien a mi alrededor, alguien ajeno, no recuerdo quién pero no me importaba, se volvió invisible. Para mi sólo existía alguien que me contaba una historia, con la que me iba cautivando con sus palabras sinceras, desnudas y melodiosas.
No podía dejar de escucharle...
"Si el amor que tengo por ti se va. Si el río que he llorado no es largo. Entonces me equivoqué, si, me equivoqué"
De qué manera ya me había seducido ya. Me atrapó y ya no era dueña de mi. Había cerrado los ojos, con la primera frase, el vello permanecía erizado desde hacía tiempo, mi presión arterial había aumentado y el corazón no dejaba de sonar al mismo ritmo acompasado de sus palabras. Era mágico todo lo que percibía...
"Días difíciles, buenos ratos, cielos azules, noches oscuras. Nena, quiero que me lleves, a donde sea que vayas"
Y se calló, pero de fondo podía intuir una armonía, que acompañaba a la ocasión. Pasaron unos segundos y volvió a envolverme su voz, estaba atrapada, necesitaba necesitarla ...
" Quiero recostarte sobre un lecho de rosas. Esta noche duermo en una cama de clavos. Y recostarte sobre un lecho de rosas"
...
Y sentí que ya no me hablaría más hasta otro momento. Hasta otra oportunidad que pudiera tener con él a solas. Si hubo alguna circunstancia que no me había gustado, él me había devuelto las ganas de intentar ser más optimista; si me sentí nostálgica, él me provocó la alegría que me faltaba ...
Lo echaba de menos.
Ya sabía donde buscarle y donde encontrarle.
A él, a su voz.