Pedro Mena Urrutia
Vía Láctea
Las estrellas brillan con una intensidad única, como si quisieran susurrar secretos ancestrales al oído de quienes las contemplan y poder captarlas con nuestras cámaras fotográficas para mostralas al mundo.
La belleza de la noche se despliega ante nuestros ojos, revelando la magnificencia del universo y recordándonos lo pequeños que somos en comparación con la inmensidad del cosmos.
En este momento de quietud y contemplación, el tiempo parece detenerse y nos permite conectar con nuestra esencia más profunda. Es en esta comunión con la naturaleza donde encontramos la verdadera paz interior, dejando atrás las preocupaciones y el estrés del día a día. Así, en una noche de estrellas de verano, nos sumergimos en un océano de tranquilidad y belleza, donde el alma encuentra su refugio y el corazón se llena de gratitud por la maravilla de la vida.
Panorámica compuesta de siete tomas verticales con cámara Sony A7 IV a f/2.8, 15", 16 mm, e ISO 3200.
Vía Láctea
Las estrellas brillan con una intensidad única, como si quisieran susurrar secretos ancestrales al oído de quienes las contemplan y poder captarlas con nuestras cámaras fotográficas para mostralas al mundo.
La belleza de la noche se despliega ante nuestros ojos, revelando la magnificencia del universo y recordándonos lo pequeños que somos en comparación con la inmensidad del cosmos.
En este momento de quietud y contemplación, el tiempo parece detenerse y nos permite conectar con nuestra esencia más profunda. Es en esta comunión con la naturaleza donde encontramos la verdadera paz interior, dejando atrás las preocupaciones y el estrés del día a día. Así, en una noche de estrellas de verano, nos sumergimos en un océano de tranquilidad y belleza, donde el alma encuentra su refugio y el corazón se llena de gratitud por la maravilla de la vida.
Panorámica compuesta de siete tomas verticales con cámara Sony A7 IV a f/2.8, 15", 16 mm, e ISO 3200.