Javier Ulibarrena
Bushido Yamato Ryu
Hace unos 34 años aproximadamente hice este dibujo publicitario con la intención de atraer personas interesadas en la practica de las Artes Marciales.
Aquí voy a hacer un largo inciso para dejar claras unas cuantas cosas y, más adelante, volveré al tema de la publicidad.
En el anuncio la parte principal era el "Bushido Yamato Ryu" estilo que apenas era conocido como arte marcial ya que era el "Código de Honor de los Guerreros Samurais".
Algunas películas, como por ejemplo la famosa del genial director de cine Akira Kurosawa: "Los siete Sumarais"; ayudaron mucho a que se supiese lo que era Bushido. Salvo aquél que hubiese leído algún libro en francés, inglés o, por supuesto, en japonés; o quizá por haber presenciado alguna de las muchas exhibiciones que hice durante más de 10 años ¿quién sabía que era el Bushido?.
Sea como fuere, tales eran mi fe y mi ilusión que a pesar de todos los contratiempos, amenazas federativas (entonces era miembro de la Selección Española de Kárate) e incluso críticas envidiosillas por parte de algunos compañeros de Kárate, Aikido, Taekwon·do, Boxeo, etc.; decidí que, pasase lo que pasase, eso era lo que me gustaba y me hacía feliz; por lo tanto esa sería la aventura de mi vida.
Digo aventura, amigos míos, porque entre otras cosas que se verán más adelante, se trataba de jugarme el prestigio como instructor de Artes Marciales. En aquella época yo era uno de los más conocidos de España en la práctica multi-marcial; es decir, que me metía en todas las salsas que tuviesen que ver con cualquier tipo de combate; llegando incluso a dirigirme a Alemania en el año 1971 (con 18 añitos recién cumplidos) para matricularme y entrenar bajo la dirección del Maestro Werner O. W. Simann, en su exclusivo centro de instrucción para Especialistas de cine y Guardaespaldas (dejo nombres como "escolta" o "segurata" para quién le guste).
A mi vuelta inauguré, en 1972, un pequeño gimnasio llamado "Milón de Crotona I" en honor al mejor atleta olímpico de todos los tiempos, considerado Padre del "Entrenamiento con Pesos Progresivos".
En dicho gimnasio se practicaba Boxeo, Defensa-Personal y Musculación-Adaptada que es como me gustaba llamar al método de movimientos con pesas. Ya en aquellos tiempos yo era consciente de que el "Entrenamiento con Pesos Progresivos" no debía ser igual para todos los deportistas; me parecía muy lógico pensar que a un nadador no se le podía poner la misma tabla de ejercicios que a un saltador de pértiga o a un futbolista, por citar algunos ejemplos; lo mismo puedo decir para los que practicaban distintas formas de combate; cada especialidad requería unos movimientos con pesas adaptados a sus necesidades. Además, en todos mis centros de enseñanza de Artes Marciales, siempre ha existido un lugar preferente para ejercitarse en lo que más adelante se le dió el nombre generalizado de musculación.
El ya mencionado gimnasio estaba situado dentro en un local que al mismo tiempo era mi taller de dibujo, escultura, pintura, cerámica y artesanía. Efectivamente yo tallaba y restauraba arcas, paneras, armarios, etc. de madera; es decir, lo que se llamaba mueble rústico (todo eso irá en otro capítulo) y seguía haciendo mis pinitos en cuanto a dibujo, escultura, pintura y cerámica se refiere.
Ni que decir tiene que quienes venían a dicho gimnasio eran algunos amigos con las mismas aficiones guerreras que las mías y a los que, por supuesto, no cobraba ni una sola peseta.
Años después, en 1981, inauguré el Milón de Crotona II, en 1987 el III y en 1989 el IV.
Como he comentado más arriba apostar mi prestigio podía parecer arriesgado, pero no era eso todo lo que tendría que jugarme ya que no se trataba, simplemente, de dar clases en algún gimnasio alquilado o de trabajar, tal vez, como instructor en el de otro profesional del ramo.
Eso ya lo hice cuando alquilé el gimnasio del Colegio Ntra. Sra. del Puy en Estella (1976) inaugurando de esa manera el Dojo Shotokán II; el Dojo Shotokán I como todos sabéis era el de mi Maestro y Amigo José Saldaña.
No, no, no, había que subir la tensión más aún, había que poner toda la carne en el asador. Con eso quiero decir: el parné, la guita, la pasta, la tela; en fin creo que todos me habéis entendido muy bien.
Pues vale, ahora había que saber esquivar, defender y contraatacar contra otros adversarios: los temidos bancos a los que creo que no hay porque tener miedo si vas con las ideas bien claras. Ellos van a lo suyo y finalmente pueden resultar amigos o enemigos según tengas o no éxito.
En principio fuí superando, poco a poco, los problemas y aportando cuanta documentación se me exigía; por fin y después de mil "rollos" conseguí la financiación necesaria.
Otro tema muy peliagudo es el de llevar a buen termino la ejecución de las obras ya que todos sabemos muy bien lo que supone tratar con arquitectos, albañiles, fontaneros y demás "gremios" de la construcción. Menos mal que en los momentos mas conflictivos mis estudios de Decorador de Interiores me ayudaron una barbaridad y, por fin, el "Dojo Bushidokán I" se inauguró en 1981 en Berrioplano. Poco a poco en el margen de unos 10 años le seguirían: II en Estella (le cambié el nombre); III en Pamplona; IV en Berriozar; V en Falces y VI en Zaragoza.
Bueno, parece ser que el riesgo mereció la pena.
Volviendo al principio, al tema de la publicidad, al instante en que estaba escribiendo sobre el dibujo que realicé hace tantos años; yo sabía muy bien lo que hacia y con que intención incluía, como si de un cómic del Capitán Trueno se tratase; espadas, cuchillos, bastones, etc.; incluso aproveché la publicidad de las películas de Bruce Lee para incluir en el primer lugar, de la lista de armas del dibujo, el adiestramiento en el manejo del Nunchaku, tan popular entre el público.
Yo sabía muy bien que si alguien quería aprender el manejo de las distintas armas que se veían en el mencionado dibujo del cartel anunciante, no tendría más remedio que acudir a mi Dojo Bushidokán. ¿Quien más les podría instruir?. En Navarra nadie sabía nada de eso y en España muy pocos.
Y vuelvo atrás con el tema de la publicidad. Siempre he pensado, tal vez por haber "mamado" de las Artes Plásticas desde que tenía uso de razón, en aquella famosa frase que dice:"Una imagen vale más que mil palabras".
Era práctica habitual, por parte de los empleados de las oficinas de mis Centros de Enseñanza de Artes Marciales y Cultura Física BUSHIDOKÁN"; entregar un ejemplar del mencionado dibujo, así como unos cuantos folletos explicativos con imágenes, tal vez también alguna revista de cualquier tema que tuviese relación con Bushido,Lucha, Boxeo,etc. y, por último, le obsequiaba con un vídeo en el que podía ver exhibiciones que habíamos realizado, tanto yo solo como colaborando con algunos de mis discípulos de los "Dojos Shotokán y más tarde Bushidokán". El vídeo trataba de exhibiciones realizadas entre 1975 y 1983 y en él se podían ver las muy diferentes especialidades marciales que yo había aprendido hasta aquél momento. Claro está que las fui consiguiendo en una continua e incansable "PEREGRINACIÓN" de dojo en dojo y de gimnasio en gimnasio.
Precisamente, mi método de Artes Marciales al que bauticé con el nombre de:"Bushido Yamato Ryu"; era una recopilación de las diversas técnicas que había ido aprendiendo de un lugar a otro. Si me parecían eficaces "AL SACO".
Nunca he pretendido haber CREADO UN ARTE MARCIAL.
Si una técnica de Kárate, Taekwn·do, Judo, Lucha, Boxeo, Kung·fú, etc. o bien manejar la Katana, Wakizashi, Tanto, Nunchaku, Tonfa, Bo, etc. me gustaba; directamente y sin más historias la añadía a "MI COLECCIÓN".
Mi objetivo era que cuanto yo pudiese transmitir se pudiese aprender en un solo sitio, con un solo uniforme de entrenamiento y amparado por la "ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE BUSHIDO".
De esta manera no serían necesarios un montón de licencias, carnets, trajes, etc. y tampoco sería necesario que aquellos que como yo, fuesen inquietos y curiosos como para aprender varias formas y métodos, tuviesen que estar todo el día "DE LA CECA A LA MECA" para aprender.
También quería que quién viniese a estudiar conmigo, se "AHORRASE EL DINERAL QUE YO GASTÉ".
Bushido Yamato Ryu
Hace unos 34 años aproximadamente hice este dibujo publicitario con la intención de atraer personas interesadas en la practica de las Artes Marciales.
Aquí voy a hacer un largo inciso para dejar claras unas cuantas cosas y, más adelante, volveré al tema de la publicidad.
En el anuncio la parte principal era el "Bushido Yamato Ryu" estilo que apenas era conocido como arte marcial ya que era el "Código de Honor de los Guerreros Samurais".
Algunas películas, como por ejemplo la famosa del genial director de cine Akira Kurosawa: "Los siete Sumarais"; ayudaron mucho a que se supiese lo que era Bushido. Salvo aquél que hubiese leído algún libro en francés, inglés o, por supuesto, en japonés; o quizá por haber presenciado alguna de las muchas exhibiciones que hice durante más de 10 años ¿quién sabía que era el Bushido?.
Sea como fuere, tales eran mi fe y mi ilusión que a pesar de todos los contratiempos, amenazas federativas (entonces era miembro de la Selección Española de Kárate) e incluso críticas envidiosillas por parte de algunos compañeros de Kárate, Aikido, Taekwon·do, Boxeo, etc.; decidí que, pasase lo que pasase, eso era lo que me gustaba y me hacía feliz; por lo tanto esa sería la aventura de mi vida.
Digo aventura, amigos míos, porque entre otras cosas que se verán más adelante, se trataba de jugarme el prestigio como instructor de Artes Marciales. En aquella época yo era uno de los más conocidos de España en la práctica multi-marcial; es decir, que me metía en todas las salsas que tuviesen que ver con cualquier tipo de combate; llegando incluso a dirigirme a Alemania en el año 1971 (con 18 añitos recién cumplidos) para matricularme y entrenar bajo la dirección del Maestro Werner O. W. Simann, en su exclusivo centro de instrucción para Especialistas de cine y Guardaespaldas (dejo nombres como "escolta" o "segurata" para quién le guste).
A mi vuelta inauguré, en 1972, un pequeño gimnasio llamado "Milón de Crotona I" en honor al mejor atleta olímpico de todos los tiempos, considerado Padre del "Entrenamiento con Pesos Progresivos".
En dicho gimnasio se practicaba Boxeo, Defensa-Personal y Musculación-Adaptada que es como me gustaba llamar al método de movimientos con pesas. Ya en aquellos tiempos yo era consciente de que el "Entrenamiento con Pesos Progresivos" no debía ser igual para todos los deportistas; me parecía muy lógico pensar que a un nadador no se le podía poner la misma tabla de ejercicios que a un saltador de pértiga o a un futbolista, por citar algunos ejemplos; lo mismo puedo decir para los que practicaban distintas formas de combate; cada especialidad requería unos movimientos con pesas adaptados a sus necesidades. Además, en todos mis centros de enseñanza de Artes Marciales, siempre ha existido un lugar preferente para ejercitarse en lo que más adelante se le dió el nombre generalizado de musculación.
El ya mencionado gimnasio estaba situado dentro en un local que al mismo tiempo era mi taller de dibujo, escultura, pintura, cerámica y artesanía. Efectivamente yo tallaba y restauraba arcas, paneras, armarios, etc. de madera; es decir, lo que se llamaba mueble rústico (todo eso irá en otro capítulo) y seguía haciendo mis pinitos en cuanto a dibujo, escultura, pintura y cerámica se refiere.
Ni que decir tiene que quienes venían a dicho gimnasio eran algunos amigos con las mismas aficiones guerreras que las mías y a los que, por supuesto, no cobraba ni una sola peseta.
Años después, en 1981, inauguré el Milón de Crotona II, en 1987 el III y en 1989 el IV.
Como he comentado más arriba apostar mi prestigio podía parecer arriesgado, pero no era eso todo lo que tendría que jugarme ya que no se trataba, simplemente, de dar clases en algún gimnasio alquilado o de trabajar, tal vez, como instructor en el de otro profesional del ramo.
Eso ya lo hice cuando alquilé el gimnasio del Colegio Ntra. Sra. del Puy en Estella (1976) inaugurando de esa manera el Dojo Shotokán II; el Dojo Shotokán I como todos sabéis era el de mi Maestro y Amigo José Saldaña.
No, no, no, había que subir la tensión más aún, había que poner toda la carne en el asador. Con eso quiero decir: el parné, la guita, la pasta, la tela; en fin creo que todos me habéis entendido muy bien.
Pues vale, ahora había que saber esquivar, defender y contraatacar contra otros adversarios: los temidos bancos a los que creo que no hay porque tener miedo si vas con las ideas bien claras. Ellos van a lo suyo y finalmente pueden resultar amigos o enemigos según tengas o no éxito.
En principio fuí superando, poco a poco, los problemas y aportando cuanta documentación se me exigía; por fin y después de mil "rollos" conseguí la financiación necesaria.
Otro tema muy peliagudo es el de llevar a buen termino la ejecución de las obras ya que todos sabemos muy bien lo que supone tratar con arquitectos, albañiles, fontaneros y demás "gremios" de la construcción. Menos mal que en los momentos mas conflictivos mis estudios de Decorador de Interiores me ayudaron una barbaridad y, por fin, el "Dojo Bushidokán I" se inauguró en 1981 en Berrioplano. Poco a poco en el margen de unos 10 años le seguirían: II en Estella (le cambié el nombre); III en Pamplona; IV en Berriozar; V en Falces y VI en Zaragoza.
Bueno, parece ser que el riesgo mereció la pena.
Volviendo al principio, al tema de la publicidad, al instante en que estaba escribiendo sobre el dibujo que realicé hace tantos años; yo sabía muy bien lo que hacia y con que intención incluía, como si de un cómic del Capitán Trueno se tratase; espadas, cuchillos, bastones, etc.; incluso aproveché la publicidad de las películas de Bruce Lee para incluir en el primer lugar, de la lista de armas del dibujo, el adiestramiento en el manejo del Nunchaku, tan popular entre el público.
Yo sabía muy bien que si alguien quería aprender el manejo de las distintas armas que se veían en el mencionado dibujo del cartel anunciante, no tendría más remedio que acudir a mi Dojo Bushidokán. ¿Quien más les podría instruir?. En Navarra nadie sabía nada de eso y en España muy pocos.
Y vuelvo atrás con el tema de la publicidad. Siempre he pensado, tal vez por haber "mamado" de las Artes Plásticas desde que tenía uso de razón, en aquella famosa frase que dice:"Una imagen vale más que mil palabras".
Era práctica habitual, por parte de los empleados de las oficinas de mis Centros de Enseñanza de Artes Marciales y Cultura Física BUSHIDOKÁN"; entregar un ejemplar del mencionado dibujo, así como unos cuantos folletos explicativos con imágenes, tal vez también alguna revista de cualquier tema que tuviese relación con Bushido,Lucha, Boxeo,etc. y, por último, le obsequiaba con un vídeo en el que podía ver exhibiciones que habíamos realizado, tanto yo solo como colaborando con algunos de mis discípulos de los "Dojos Shotokán y más tarde Bushidokán". El vídeo trataba de exhibiciones realizadas entre 1975 y 1983 y en él se podían ver las muy diferentes especialidades marciales que yo había aprendido hasta aquél momento. Claro está que las fui consiguiendo en una continua e incansable "PEREGRINACIÓN" de dojo en dojo y de gimnasio en gimnasio.
Precisamente, mi método de Artes Marciales al que bauticé con el nombre de:"Bushido Yamato Ryu"; era una recopilación de las diversas técnicas que había ido aprendiendo de un lugar a otro. Si me parecían eficaces "AL SACO".
Nunca he pretendido haber CREADO UN ARTE MARCIAL.
Si una técnica de Kárate, Taekwn·do, Judo, Lucha, Boxeo, Kung·fú, etc. o bien manejar la Katana, Wakizashi, Tanto, Nunchaku, Tonfa, Bo, etc. me gustaba; directamente y sin más historias la añadía a "MI COLECCIÓN".
Mi objetivo era que cuanto yo pudiese transmitir se pudiese aprender en un solo sitio, con un solo uniforme de entrenamiento y amparado por la "ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE BUSHIDO".
De esta manera no serían necesarios un montón de licencias, carnets, trajes, etc. y tampoco sería necesario que aquellos que como yo, fuesen inquietos y curiosos como para aprender varias formas y métodos, tuviesen que estar todo el día "DE LA CECA A LA MECA" para aprender.
También quería que quién viniese a estudiar conmigo, se "AHORRASE EL DINERAL QUE YO GASTÉ".