~ Dιαzєpαм pαяα єl coяazón ♈
Carta Abierta.
Carta abierta.
En un principio, como buena narración y para que se entienda, me llamo Yerko Andrés y tengo 21 años (03 de Marzo del 2014), me voy en lo que ya son 9 días y les voy a contar una historia, mi historia hasta ahora, así que si se dan el tiempo de leer se encontrarán con más de una sorpresa.
Desde la infancia más infancia siempre viví en el mundo de “bilz y pap” como decía mi papá – cosa que siempre me dio rabia – pero ahora que lo pienso él tenía razón, yo siempre vi todo pero no lo asimilaba, nunca asimilé que mi papá era violento con mi mamá, nunca asimilé que este mismo era alcohólico, que mi amor desmesurado por él era torpe y era un amor a algo que estaba errado, nunca asimilé que le debía todo a mi madre – desde lo más mínimo hasta las cosas materiales – nunca asimilé nada, pero lo ví todo.
Vi tantas cosas que ahora recuerdo, pero que no sé porque peculiar razón nunca recordé antes del 2013, todas esas cosas me hicieron tener miedo, miedo infinito a todo, pero por sobre todo miedo a hablar y pensar, decir lo que pensaba era el peor de los pecados, así que solo pensaba, pero como me canso fácil de las cosas que desgastan luego lo dejaba ahí y “dejé ahí” muchas miles de cosas que quizá nunca debí haber dejado.
Nací en Arica pero mi recuerdo más infante es de Talcahuano, recuerdo cuando mi mamá me hacía meter mis dedos en agua con sal cada vez que yo tocaba las trampas de ratones que estaban en esa casa a la que yo siempre llamé “la casa chiquitita”, misma casa donde siempre yo miré con deseo y envidia las barbies de una niña que vivía al lado, recuerdo cuando vivíamos junto a la casa del Alvaro, “el Alvarito” como yo le decía, recuerdo que en esa etapa yo sentía algo… sentía tantas ganas de compartir con mi papá como lo hacían en la Tv, recuerdo que veía comerciales de TVN donde salía un sofá rojo, un papá alto, medio grigo-lais con un pendejo lindo como de 5 años, ambos medios rubios, sonrientes, gente bella que sale en la Tv y siempre los miré con envidia: 1) uno, porque yo no era tan bello como ese cabro chico y eso me hacía sentir feo y 2) porque mi papá nunca me tomaba en cuenta como a ese niño su padre si lo pescaba; Quizá ese fue el principio de todo, quizá esa “carencia” creó tantas otras cosas que se crearon en mi cabeza, recuerdo que siempre quería acompañar a mi papá los fines de semana cuando mi mamá y yo íbamos a la casa de la Antonia, pero mi papá siempre decía que no y luego yo lo veía en la noche, él curado gritando en la cocina con mi mamá y yo cantando la canción de ranma ½ o pensando en sailor moon, esas caricaturas animé que a mi papá tampoco le gustaban.
Algo de eso afectó en otras cosas, yo sentía miedo de hablarle a mi vecino Alvarito pues sentía que él no iba a querer ser mi amigo, sentía vergüenza de hablar, así que prefería jugar solo, recuerdo que en ese tiempo yo vivía tan en un mundo de “bilz y pap” que cada vez que íbamos al departamento de mi tía Icha yo pensaba que mi vida era como la de ellos, yo los veía con envidia, eran educados y nunca gritaban y mis tíos siempre sonreían con sus hijos. Cierto día aun viviendo en esa casa mi papá me dice que vayamos a jugar pelota fuera y salimos, pero yo no quiero, me siento incapaz de pegarle bien porque nunca lo he hecho, porque no sé como se le pega y porque vivimos cerca de gente que yo sé que no es muy educada y que se reirá de mí, así que no quiero hacer nada, mi papá se ríe de mí y se burla – siempre se burló – recuerdo (o eso creo) que durante ese tiempo mi mamá un día aparece con su cara morada, todo pasa muy rápido, yo no recuerdo que día fue, como fue, cuando fue, solo sé que ella tiene su pómulo morado y yo lloro mucho al ver eso, pero me voy a llorar al patio porque no quiero hablar de porque lloro : ahora les contaré, la verdad es que lloraba porque mi papá le había pegado, yo sentía que ahora él era capaz de todo, cualquier día él la iba a matar (así como se veía en “mea culpa”) y yo la iba a ver en el suelo tiesa por quizá haberme defendido a mi como lo hizo tantas veces… El tiempo pasa y me siento feliz, en el colegio Simons juego con el Richard, Alonso y otro niño que ya no me acuerdo como se llamaba ¿José creo? ¿o no?, juego y corro con ellos y me siento infinitamente feliz, los profesores me felicitan y soy buen alumno, siento que me salgo de lo que pasa en la casa, ahí no hay un mamá que sufre y un papá al que no le gusta que yo dibuje tanto mujeres o no hombres o que yo juegue más con barbies y esas mismas cosas no se las puedo contar a nadie porque mi papá me hace ver que es muy malo hacer las cosas que yo hago : dibujar más mujeres que hombres, ver ranma ½, jugar con barbies, ver sailor moon y ser callado (educado); En el colegio todo eso no pesa porque nadie lo sabe, a nadie se lo digo y pienso que como a nadie se lo digo, nadie nunca lo sabrá y yo viviré mintiendo pero felíz.
Nos cambiamos varias veces de casa y eso me da vergüenza, no me gusta que sepan donde vivo porque como siempre veo la Tv o veo la casa de mi tía Icha, sé que mi casa es fea y sé que soy educado, así que prefiero que no sepan donde vivo pero me gusta que la gente me conozca pues yo caigo bien. Terminamos viviendo en dos piezas, una es living, comedor, cocina y en el invierno a veces me baño en unos lavatorio (sí, si me acuerdo de aquello) y la otra es la pieza, recuerdo ahí que mi papá decía que yo caminaba como mujer y varias veces me molestaba diciendo que yo era maricón, maraco o que cuando fuera grande me iban a gustar los hombres y que debía tener cuidado de que alguien me lo metiera (sí, también lo recuerdo), en ese tiempo yo soy un poco más grande y esas cosas me dan pena, voy a los baños que están fuera (porque la hueá es un “cité”) y me pongo a llorar en esos baños, a pesar de mi corta edad (algo así como 9 años u 8) me dolían igual esos comentarios, por más que yo fuera un niño chico… dolía sentirme cuestionado, dolía ver que en la Tv los papás no hacían eso, no decían esas cosas a sus hijos, siempre me preguntaré que buscaba mi papá ¿humillarme como lo hacía su papá con él?, dolía saber que existen otras realidades donde un padre no le dice eso a su hijo y yo empiezo a sentir algo diferente : total rechazo a mi papá, él no me quiere, él no me ama como yo a él y siento ganas violentas de crecer, de ser más grande, menos flaco y más fuerte y poder agredirlo físicamente, dejar de ver como le grita a mi mamá y quiero pegarle, quiero a veces incluso matarlo, que no exista, que se acabe, que se apague, siento que las cosas serían más felices y tranquilas.
Llegamos a Santiago, yo no entiendo muy bien como o porque, pero ahora si lo recuerdo : mi papá es pescador artesanal, una persona ignorante, de esa gente que debe hacer los trabajos que nadie quiere hacer… pero él es feliz así, su ignorancia y poca educación no le permite ver que hay algo mejor en la vida, los pescadores se van a huelga porque dan una veda muy larga (creo que fueron esos los motivos) luego se van a Santiago a la CUT, hace huelga y empiezan a radicalizarse, llegan a hacer una huelga de hambre y como mi padre es una persona TAN BRILLANTE no haya nada mejor que meterse y dejar de comer… pasan semanas y él deja de beber agua, como mi padre es obeso y alcohólico le da un hermoso paro cardiaco, termina en un hospital casi muerto, es ahí donde yo y mi mamá viajamos a Santiago y llegamos a la CUT a dormir en sacos de dormir y pedir plata en la calle, sí, yo pedí platita en la calle y era feliz haciéndolo, era feliz estando en Santiago porque en Santiago no habían pasado cosas malas, no habían peleas, no habían cuestionamientos hacia mí, yo era normal como todos los niños y allá si jugaba con otros niños y sí podía estar tranquilo.
Recordé algo, cuando yo era chico y con mi mamá tomábamos once a veces eran como las 10 y mi mamá estaba sentada quieta y callada y yo sentía que mi estómago se apretaba, sentía miedo y ansiedad y me empezaba a morder los dedos porque “mi cuerpo” sentía que mi papá iba a llegar curado e iba a pelear con mi mamá, ahora pienso: puta mi vieja, cuantas hueás aguantó.
Regresamos a Talcahuano, estamos mejor, mi papá sigue tomando pero menos y llega mi último cumpleaños que pasamos allá, estamos con mi mamá y una vecina, ella está haciendo mi torta y yo me siento muy feliz viendo como la hacen (es increíble ahora que escribo esto: es verdad, la infancia es hermosa porque los niños son felices con muy poco y aunque pasaban cosas feas yo era muy feliz en mi mundo) la señora deja toda la base lista, estamos a 11 de Febrero y al día siguiente es mi cumpleaños, llega mi papá, está curado, tan curado que mi mamá hace algo que jamás había hecho, toma una mochila y nos vamos a dormir a la casa de su amiga Blanca, ella tiene una casa bonita y no tiene problemas con nadie, también es una casa sin gritos, al día siguiente volvemos y celebramos mi cumpleaños, mi papá abraza mucho a mi amigo Alonso quien tiene un problema de ausencia de visión en un ojo, lo abraza y yo siento envidia : él jamás me ha abrazado así a mí, veo su cara y él ve con algo parecido al orgullo al Alonso, sé que a él le gustaría tener un hijo como él, no como yo.
No sé si mis papás se acordarán la verdad, pero yo me acuerdo que cuando era chico y me retaban yo les contestaba “Es que no me comprenden” y era verdad, ellos nunca supieron lo que pasaba por mi cabeza o como yo procesaba las cosas, no sabían que yo me sentía menos y que en mi mundo de bilz y pap yo solo quería ser como los demás, como la gente linda que salía en la tv.
Volvemos a Santiago, las cosas no mejoran y a mi papá un familiar de él le promete que si nos vamos a Arica estaremos mejor y él tendrá trabajo, muere un par de años antes mi abuela materna así que mi mamá tiene algo de plata ahorrada y partimos con eso a Arica, nos vamos solo con maletas con ropa y una que otra tontera, llegamos a Arica y yo desconozco a esta familia, “son ordinarios” es mi pensamiento inmediato cuando los conozco, es mi pensamiento de niño que vive en el mundo de “bilz y pap”, mis primos dicen palabras como “maraca culia”, “pichula”, “perra culia”, etc, yo con suerte en el colegio decía “hueón” y “hueá”, siento que mis primos son diferentes a mí y me ven, me miran como si yo fuera raro, yo estudio, mi mamá me reta si no estudio, a ellos los retan si no barren y como vivimos todos, toditos en una sola casa yo veo cosas que me parecen que están mal, escucho como mi tía Fabiola les grita “huachos culiados” y la palabra más fea de este mundo “bastardos culiados” porque mi tía Noni, mamá de ellos se ha acostado con muchos hombres y ellos tienen papás diferentes, así que mi tía Fabiola los tiene para su hueveo, los hace barrer, limpiar, etc, yo me doy cuenta que hay otra diferencia entre nosotros: ellos son de esa gente que nace para servir, para trabajar en la “constru” y yo como vivo en el mundo de “bilz y pap” nací para ser alguien educado, con traje, que huele bien y viste bien, mis primas de Arica serán mamás y vivirán con hombres que las mantendrán porque ellas tampoco nacieron para surgir.
Ahora que estoy en un nuevo mundo: Arica, creo que todo será diferente, pero no lo es, mi papá se cura igual, mis papás gritan igual, mi mamá ahora discute con mis tías que viven ahí, mis tías igual insinúan que yo soy maricón, pero acá usan otra palabra “mariquita”, sino dicen que yo soy un “zorrudo” porque estoy con mi mamá y porque no soy como mis primos, mi papá pelea con mis tías casi todas las horas de todos los días y por los motivos más incoherentes que hay así que ellas empiezan a hacer diferencias conmigo: van a campings, van todos, todos menos yo con mis papás y yo lloro porque me gustaría ir, pero siento que me rechazan porque soy diferente y siento que estoy cansado de ser diferente, siento que me gustaría ser igual a los demás, siento que es difícil ser diferente y pienso que me gustaría dejar de ser diferente, una vez le digo a mi mamá que sería bacan suicidarse porque podría volver a nacer y empezar de nuevo, mi mamá no entiende a que me refiero de verdad, ella se queda con la idea de “EL YERKO SE QUIERE MATAR” y yo tengo algo así como 11 años o 12 quizá, así que le cuenta a mi papá, él un día habla conmigo, aunque hablar sería una palabra equivocada, me grita y no recuerdo porque termina pegándome un palmetazo en la cara y yo quedo con toda la cara roja y lloro casi toda esa tarde porque no entienden porque yo digo las cosas y porque de verdad ellos no saben nada, ellos no saben cómo veo las cosas y siento que doy un pasito al lado, porque luego me buscan por separado, me piden disculpas y yo no sé si les creo, luego me abrazan pero yo no sé si quiero que me abracen yo no sé si me quieren cuanto dicen que me quieren y yo ya no sé si creer en su amor y eso último me suscita muchos problemas después.
¿qué es lo que no saben?, no saben que en el colegio una profesora un día por no sé qué razón va y dice delante de todos mis compañeros que yo digo “es mi vida okey?” y todos mis compañeros me molestan, me dicen “maricón”, “fleto”, “hueco” y muchas otras palabras hermosas o gestos hermosos, no sé como hablar con mis papas, porque mi papá siempre me ha dicho eso y me cuestiono ¿quizá si soy maricón?, quizá estoy equivocado, llegué mal de fábrica, quizá yo soy un error y el hermano que murió antes de que yo naciera, quizá ese si era el hijo correcto, cosas como esas me cuestiono y solo me quedo en silencio y a veces lloro porque tampoco le puedo decir esto a nadie, solo lo pienso y duele pensarlo.
Años después mi papá concibe una idea maravillosa: ¡¡ME METE A KARATE!!, ¿por qué? Porque a él se le ocurre que yo debo amar al karate, ¿por qué? Porque él ama el karate, padre cuando era pequeño siempre amó el karate, así que yo igual debo amarlo, pero yo no lo amo y como le temo a las agresiones físicas porque desde pequeño que las veía entre él y mi mamá, me gusta el arte, me gusta dibujar y pintar, nunca me ha gustado la violencia, pero eso no importa, digo que no quiero ir, pero nadie me escucha y yo lloro porque no quiero ir, porque me da miedo que me peguen, me veo al espejo y soy muy flaco, me siento insignificante y feo y siento que cualquiera me puede pegar, siento que en el colegio ya me dicen que soy maricón y no quiero que en karate también me lo digan… pero nadie sabe eso, así que yo solo lloro y cada vez que tengo que ir a karate les pido que por favor no me manden, pero me mandan igual. Paralelamente pido : quiero ir a clases de pintura y mi mamá habla con mi papá, recuerdo que él dice algo como “eso es de maricones”, pero al final dice que sí, a la semana sale una noticia en el diario de Arica que un profe de arte se había violado un alumno menor y varón, mi papá dice que no estudiaré arte nunca jamás, así que nunca jamás lo estudio, pero para compensar el tiempo libre que no uso en nada más que ver Tv él me sigue hinchando con karate, ahora quiere que cuando estoy en la casa igual practique y me ve mi primo Johao, él siempre fue medio raro, medio gay, medio retardado y super bueno para burlarse, me ve un día practicando y se mofa de la forma en que me muevo, yo no quiero volver a practicar porque lo que más quiero es que por favor nadie se burle de mí, pero mi papá me obliga, varias veces me pega para que yo practique, se sienta durante una hora a verme hacer cosas y bláh.
Llega séptimo básico, siento que no soy tan feo como antes, los años me hacen bien y comienzo a hablar con otras personas de mi curso, son casi todas mujeres y como 2 niños, nos llevamos bien y empiezo a subir mis notas, se vuelve muy feliz estar con el colegio y casi todo séptimo y octavo se vuelven muy felices a pesar de que aún me dicen de todo los niños desordenados del curso, mi papá me cambia de escuela de karate y yo conozco a la única niña que de verdad me ha gustado mucho, se llama Milenka y mi papá la mira en karate, siempre la mira mucho, pero la mira con cara de pervertido, me da asco que la mire así, un día dice “va a ser la media hembra”, no me gusta que le diga “hembra” me da asco, infinito asco y ella igual me dice que mi papá la mira raro, a ella le gusto y nos vemos a veces, pero luego me ponen frenillos y otra vez me vuelvo a sentir feo y tan rechazable y dejo de juntarme con Milenka. En primero medio aún tengo frenillos, tengo nuevos compañeros pero aún soy medio retraído y otra vez me molestan con que soy maricón, pero ahora las cosas van cambiando, adoro estar en el colegio porque aunque me molestan es poquito y ahí puedo hablar con gente, ya no me da tanta vergüenza, ni miedo el rechazo, ahora el colegio se transforma en una plataforma donde puedo ser un poco más yo, un poco más real, donde puedo hablar un poco de lo que pienso aunque siempre con cuidado porque aún tengo miedo de ser totalmente yo y se acentúa algo: tengo más rechazo a hablar con mis papás de cosas que siento que cambian en mí… no sé cómo decirlas o si es que quiero decirlas en esta carta, pero son cosas diferentes y no tengo con quien hablarlas, me da miedo, infinito miedo así que me las callo y me alejo un pasito más de ellos, dejo de abrazar a mi mamá porque siento que tampoco puedo confiar en ella, ni en ella ni en nadie y ese sentir se sigue acrecentando con los años.
Ya no dibujo tanto como antes, porque durante la básica y media mis profesores siempre me retan por dibujar gente sin ropa, a mí me gusta eso, yo lo veo y siento que es bonito, dibujo gente en bosques, gente feliz y que se quiere pero que esta desnuda (ahora entiendo que eso es una forma de arte, se llama “cuadro plástico”, así como para que sepan)
Ahora estoy en segundo medio, me cambio de curso y estoy feliz en él, ahí está mi amiga koté y mi amigo Andrés, con ellos puedo hablar todo el día sin aburrirme, tiro la talla y ellos me consideran super gracioso y yo me siento feliz porque siento que soy más yo nuevamente, corremos, nos tiramos papeles, soy más desordenado y empiezo a hablar con todos los de mi curso, con todos me llevo bien, en recreo siempre me junto con personas diferentes porque a todos les caigo bien y se van los fantasmas de enseñanza básica: ahora puedo ser otro, puedo ser más yo.
Segundo, Tercero y Cuarto medio son lo mismo: felicidad.
Yo soy dirigente en mi curso, soy “florerito de mesa”, característica que todos mis profesores me ven, soy artista y bueno escribiendo, ya no soy ni la sombra de lo que era antes, ahora destaco por ser diferente, por ser algo bueno. Pero tengo otro dilema, no sé qué hacer con el futuro ¿qué hacer?, igual ahora se los pongo en perspectiva, todos me ven con mucho carácter, yo nunca lloro, siempre estoy feliz, siempre aplicado, bueno para las letras y comunicaciones, todos me ven como periodista, pero eso lo ven fomeque, así que me ven como abogado y yo lo pienso y me gusta la idea de mi con un traje lindo, bien vestido y bien peinado porque las cosas feas la hacen las personas ignorantes… Pero la cosa no es tan así porque de verdad lo que me gusta es el arte, una gama de cosas relacionadas con el arte pero como no digo lo que quiero, no soy capaz tampoco ahora cuando es algo tan importante decir lo que de verdad quiero… doy la PSU sin tomarla enserio y entro a Derecho, mi papá me llama y me dice “estoy orgulloso de ti” y yo pienso “No me importa que hoy estes orgulloso, porque me has echado tanta mierda toda la vida… que realmente no me importa”, sé que mañana o pasado verá que yo toco mi pelo o que camino o que tiro una talla y me mirará con sus ojos de “es maricón”, así que ya no me importa.
Salir de enseñanza media es un respiro y no me tomo la universidad enserio, para mí los dos años que siguen de verdad son un auto-descubriento: entiendo quién soy, que quiero, que me gusta, que no, quienes me gustan, que personas quiero conocer, que personas no, que puedo hacer, que no puedo hacer y entiendo algo más fuerte a todo lo anterior: aprendo cuanto valgo.
Aprender cuanto valgo es algo muy difícil de explicar porque fue un proceso de altos y bajos, de amor y desamor y de no saber aún que es amor, de saber que tengo un ego gigante y a veces hago cosas solo por mi ego (cosas que ahora y hoy que las comprendo trato de dejarlas) pero saben? Es difícil, MUY DIFICIL porque mi ego es grande y es destructivo, me transforme en alguien que con palabras bonitas puede lastimar mucho a las personas, tengo actitudes feas, malas, crueles y hasta el 2012 soy alguien muy frívolo, pero llega el 2013 y todo cambia.
Hasta diciembre del 2012 Salfate hace un presagio en la Tv donde dice que los mayas dijeron que el 2013 es el fin de un mundo y ¿saben? Tiene razón, infinita razón porque el 2013 es el fin de un mundo y el inicio de uno nuevo, todo cambia, cambio yo porque es enero y recuerdo todas las cosas que conté antes y algunas que no conté tampoco porque son redundantes, más violencia, más peleas, más gritos y varios otras agresiones físicas que hace mi papá a mí, eso me hace a entrar en razón que soy alguien muy bueno, muy educado, alguien en quien la gente confía ¿pero por qué soy así? Porque como materia prima mi mamá me hizo así, me curtió de la mejor forma que sus manos pudieron, que sus recursos económicos la dejaron, ella trató de nunca romper mi burbuja, trató de siempre tenerme feliz, pero todo eso lo entiendo hasta el 2013, hasta tener 20 años, me demoro 20 años en tener la verdad más pura en mis manos y dejo de omitir esas cosas dolorosas, dejo de reírme de forma burlesca y las cosas me duelen y me vuelvo un poco sensible y lloro porque estoy en derecho, porque fui tan cobarde e incapaz de hacer lo que mi corazón quería hacer, dejo derecho con el dolor mismo de mi corazón, es una mañana, voy a la Universidad y me entregan un papel, es mi despedida de derecho junto a un recibo de 5 millones y algo de pesos, eso debo por derecho, por dos años de cobardía pero me prometo que haré algo por mí, que buscaré mi verdadera felicidad, me lo debo a mí y a mi madre que ha dado todo por mí, durante el 2012 tengo peleas inimaginables con mi mamá, sé que piensa cosas horribles de mí y lloro muchas veces muy callado en el segundo piso porque ahora si me duelen las cosas, porque sé que las cagé, porque asumí mis millones de errores, pero lloro y pienso que solamente debo seguir, mi padre por otro lado cuestiona todo lo que hago, hasta mi ropa la mira con desprecio, así que de él no espero nada positivo y varias veces que voy a su casa durante el 2012 me voy enojado, muy enojado y salgo de la casa, cierro la reja y me pongo a llorar, sí papá, varias de tus palabras me duelen, no sé muy bien porque… quizá porque me gustaría que las cosas fueran diferentes o porque siento que llevo toda la vida soportando tus cuestionamientos que si supieras lo bueno que soy… o el día que llegues a ver lo bueno que soy no podrás compartir nada de eso porque tú te has marginado siempre de mí, de saber lo que hay dentro.
Durante el 2013 hago algo que nunca había hecho: me tomo muy enserio el pre-universitario y estudio muy a conciencia, sé que es muy difícil lograr irme, sé que no tengo plata a mi favor y de plata se hace el mundo, pero alguien una vez me dijo “el universo conspira a nuestro favor” y algo muy parecido leí en “El Alquimista” de Pablo Coelhó, yo no sé si creo nada de ello, pero quiero creerlo y sentirlo el resto de mi vida… las cosas fueron difíciles y ahora me voy, sigo con cuestionamientos de mi padre, creo que siempre los tendré y solo me cansa escucharlos, cada vez que los escucho solo pienso “Dios dame paciencia, solo quedan semanas” y me pregunto ¿por qué lo hace? Nos quedan tan pocas semanas y quizá no nos volveremos a ver más, pero él sigue, siempre sigue, siempre destruye, nunca se cansa y con mi mamá a veces igual peleamos, pero a ella se lo permito… gracias a ella soy quien soy y no me gustaría imaginar la vida sin ella.
Ahora, estoy terminando esta carta abierta y solo me queda contarles que tengo tanto miedo de irme, miedo a que sé que voy a extrañar a todos y miedo porque he vivido mi vida siempre siendo cobarde o “maricón” como mi papá adoraba decirme, pero también sé que he descubierto una nueva clase de fé, ¿saben cuál fé?, descubrí la fé más hermosa de este mundo, la fé en mí mismo, en que puedo, en que soy capaz y en que sé que sobreviviré, sé que todo será nuevo, difícil y maravilloso al mismo tiempo y quiero vivirlo, quiero sentirlo, pues al fin, lejos de todos, de todo, seré capaz de llegar a lo más puro de mí mismo, no sé qué será de mi vida allá, solo sé que será la mejor versión de mí mismo y la más real porque al fin viviré sin cuestionamientos.
Yo no sé muy bien como tomarán lo que les acabo de revelar sobre mí, no sé si entenderán el fin de estas palabras, pero por si de algo les sirve ahora es cuento que es: 1) mi versión de como pasaron las cosas, si analizan bien, todo es verdad, todo sí pasó, solamente esta contado desde lo que yo realmente pensaba y como digería estas cosas y 2) quería que supieran un poco de quien soy de verdad, de las cosas que me han hecho ser fuerte y que cada vez que mi padre dice “cuando estes cagado vas a recurrir a nosotros”… eso es la mentira más mentira de las mentiras pues cuando estuve mal, cuando lloré, cuando me sentí vacío… no le dije a nadie, solo callé y una que otra vez le conté las cosas muy por encima a algún amigo. “La biblia dice: la verdad os hará libres y esa para mi es mi parte favorita, amén”
Yo mismo
Carta Abierta.
Carta abierta.
En un principio, como buena narración y para que se entienda, me llamo Yerko Andrés y tengo 21 años (03 de Marzo del 2014), me voy en lo que ya son 9 días y les voy a contar una historia, mi historia hasta ahora, así que si se dan el tiempo de leer se encontrarán con más de una sorpresa.
Desde la infancia más infancia siempre viví en el mundo de “bilz y pap” como decía mi papá – cosa que siempre me dio rabia – pero ahora que lo pienso él tenía razón, yo siempre vi todo pero no lo asimilaba, nunca asimilé que mi papá era violento con mi mamá, nunca asimilé que este mismo era alcohólico, que mi amor desmesurado por él era torpe y era un amor a algo que estaba errado, nunca asimilé que le debía todo a mi madre – desde lo más mínimo hasta las cosas materiales – nunca asimilé nada, pero lo ví todo.
Vi tantas cosas que ahora recuerdo, pero que no sé porque peculiar razón nunca recordé antes del 2013, todas esas cosas me hicieron tener miedo, miedo infinito a todo, pero por sobre todo miedo a hablar y pensar, decir lo que pensaba era el peor de los pecados, así que solo pensaba, pero como me canso fácil de las cosas que desgastan luego lo dejaba ahí y “dejé ahí” muchas miles de cosas que quizá nunca debí haber dejado.
Nací en Arica pero mi recuerdo más infante es de Talcahuano, recuerdo cuando mi mamá me hacía meter mis dedos en agua con sal cada vez que yo tocaba las trampas de ratones que estaban en esa casa a la que yo siempre llamé “la casa chiquitita”, misma casa donde siempre yo miré con deseo y envidia las barbies de una niña que vivía al lado, recuerdo cuando vivíamos junto a la casa del Alvaro, “el Alvarito” como yo le decía, recuerdo que en esa etapa yo sentía algo… sentía tantas ganas de compartir con mi papá como lo hacían en la Tv, recuerdo que veía comerciales de TVN donde salía un sofá rojo, un papá alto, medio grigo-lais con un pendejo lindo como de 5 años, ambos medios rubios, sonrientes, gente bella que sale en la Tv y siempre los miré con envidia: 1) uno, porque yo no era tan bello como ese cabro chico y eso me hacía sentir feo y 2) porque mi papá nunca me tomaba en cuenta como a ese niño su padre si lo pescaba; Quizá ese fue el principio de todo, quizá esa “carencia” creó tantas otras cosas que se crearon en mi cabeza, recuerdo que siempre quería acompañar a mi papá los fines de semana cuando mi mamá y yo íbamos a la casa de la Antonia, pero mi papá siempre decía que no y luego yo lo veía en la noche, él curado gritando en la cocina con mi mamá y yo cantando la canción de ranma ½ o pensando en sailor moon, esas caricaturas animé que a mi papá tampoco le gustaban.
Algo de eso afectó en otras cosas, yo sentía miedo de hablarle a mi vecino Alvarito pues sentía que él no iba a querer ser mi amigo, sentía vergüenza de hablar, así que prefería jugar solo, recuerdo que en ese tiempo yo vivía tan en un mundo de “bilz y pap” que cada vez que íbamos al departamento de mi tía Icha yo pensaba que mi vida era como la de ellos, yo los veía con envidia, eran educados y nunca gritaban y mis tíos siempre sonreían con sus hijos. Cierto día aun viviendo en esa casa mi papá me dice que vayamos a jugar pelota fuera y salimos, pero yo no quiero, me siento incapaz de pegarle bien porque nunca lo he hecho, porque no sé como se le pega y porque vivimos cerca de gente que yo sé que no es muy educada y que se reirá de mí, así que no quiero hacer nada, mi papá se ríe de mí y se burla – siempre se burló – recuerdo (o eso creo) que durante ese tiempo mi mamá un día aparece con su cara morada, todo pasa muy rápido, yo no recuerdo que día fue, como fue, cuando fue, solo sé que ella tiene su pómulo morado y yo lloro mucho al ver eso, pero me voy a llorar al patio porque no quiero hablar de porque lloro : ahora les contaré, la verdad es que lloraba porque mi papá le había pegado, yo sentía que ahora él era capaz de todo, cualquier día él la iba a matar (así como se veía en “mea culpa”) y yo la iba a ver en el suelo tiesa por quizá haberme defendido a mi como lo hizo tantas veces… El tiempo pasa y me siento feliz, en el colegio Simons juego con el Richard, Alonso y otro niño que ya no me acuerdo como se llamaba ¿José creo? ¿o no?, juego y corro con ellos y me siento infinitamente feliz, los profesores me felicitan y soy buen alumno, siento que me salgo de lo que pasa en la casa, ahí no hay un mamá que sufre y un papá al que no le gusta que yo dibuje tanto mujeres o no hombres o que yo juegue más con barbies y esas mismas cosas no se las puedo contar a nadie porque mi papá me hace ver que es muy malo hacer las cosas que yo hago : dibujar más mujeres que hombres, ver ranma ½, jugar con barbies, ver sailor moon y ser callado (educado); En el colegio todo eso no pesa porque nadie lo sabe, a nadie se lo digo y pienso que como a nadie se lo digo, nadie nunca lo sabrá y yo viviré mintiendo pero felíz.
Nos cambiamos varias veces de casa y eso me da vergüenza, no me gusta que sepan donde vivo porque como siempre veo la Tv o veo la casa de mi tía Icha, sé que mi casa es fea y sé que soy educado, así que prefiero que no sepan donde vivo pero me gusta que la gente me conozca pues yo caigo bien. Terminamos viviendo en dos piezas, una es living, comedor, cocina y en el invierno a veces me baño en unos lavatorio (sí, si me acuerdo de aquello) y la otra es la pieza, recuerdo ahí que mi papá decía que yo caminaba como mujer y varias veces me molestaba diciendo que yo era maricón, maraco o que cuando fuera grande me iban a gustar los hombres y que debía tener cuidado de que alguien me lo metiera (sí, también lo recuerdo), en ese tiempo yo soy un poco más grande y esas cosas me dan pena, voy a los baños que están fuera (porque la hueá es un “cité”) y me pongo a llorar en esos baños, a pesar de mi corta edad (algo así como 9 años u 8) me dolían igual esos comentarios, por más que yo fuera un niño chico… dolía sentirme cuestionado, dolía ver que en la Tv los papás no hacían eso, no decían esas cosas a sus hijos, siempre me preguntaré que buscaba mi papá ¿humillarme como lo hacía su papá con él?, dolía saber que existen otras realidades donde un padre no le dice eso a su hijo y yo empiezo a sentir algo diferente : total rechazo a mi papá, él no me quiere, él no me ama como yo a él y siento ganas violentas de crecer, de ser más grande, menos flaco y más fuerte y poder agredirlo físicamente, dejar de ver como le grita a mi mamá y quiero pegarle, quiero a veces incluso matarlo, que no exista, que se acabe, que se apague, siento que las cosas serían más felices y tranquilas.
Llegamos a Santiago, yo no entiendo muy bien como o porque, pero ahora si lo recuerdo : mi papá es pescador artesanal, una persona ignorante, de esa gente que debe hacer los trabajos que nadie quiere hacer… pero él es feliz así, su ignorancia y poca educación no le permite ver que hay algo mejor en la vida, los pescadores se van a huelga porque dan una veda muy larga (creo que fueron esos los motivos) luego se van a Santiago a la CUT, hace huelga y empiezan a radicalizarse, llegan a hacer una huelga de hambre y como mi padre es una persona TAN BRILLANTE no haya nada mejor que meterse y dejar de comer… pasan semanas y él deja de beber agua, como mi padre es obeso y alcohólico le da un hermoso paro cardiaco, termina en un hospital casi muerto, es ahí donde yo y mi mamá viajamos a Santiago y llegamos a la CUT a dormir en sacos de dormir y pedir plata en la calle, sí, yo pedí platita en la calle y era feliz haciéndolo, era feliz estando en Santiago porque en Santiago no habían pasado cosas malas, no habían peleas, no habían cuestionamientos hacia mí, yo era normal como todos los niños y allá si jugaba con otros niños y sí podía estar tranquilo.
Recordé algo, cuando yo era chico y con mi mamá tomábamos once a veces eran como las 10 y mi mamá estaba sentada quieta y callada y yo sentía que mi estómago se apretaba, sentía miedo y ansiedad y me empezaba a morder los dedos porque “mi cuerpo” sentía que mi papá iba a llegar curado e iba a pelear con mi mamá, ahora pienso: puta mi vieja, cuantas hueás aguantó.
Regresamos a Talcahuano, estamos mejor, mi papá sigue tomando pero menos y llega mi último cumpleaños que pasamos allá, estamos con mi mamá y una vecina, ella está haciendo mi torta y yo me siento muy feliz viendo como la hacen (es increíble ahora que escribo esto: es verdad, la infancia es hermosa porque los niños son felices con muy poco y aunque pasaban cosas feas yo era muy feliz en mi mundo) la señora deja toda la base lista, estamos a 11 de Febrero y al día siguiente es mi cumpleaños, llega mi papá, está curado, tan curado que mi mamá hace algo que jamás había hecho, toma una mochila y nos vamos a dormir a la casa de su amiga Blanca, ella tiene una casa bonita y no tiene problemas con nadie, también es una casa sin gritos, al día siguiente volvemos y celebramos mi cumpleaños, mi papá abraza mucho a mi amigo Alonso quien tiene un problema de ausencia de visión en un ojo, lo abraza y yo siento envidia : él jamás me ha abrazado así a mí, veo su cara y él ve con algo parecido al orgullo al Alonso, sé que a él le gustaría tener un hijo como él, no como yo.
No sé si mis papás se acordarán la verdad, pero yo me acuerdo que cuando era chico y me retaban yo les contestaba “Es que no me comprenden” y era verdad, ellos nunca supieron lo que pasaba por mi cabeza o como yo procesaba las cosas, no sabían que yo me sentía menos y que en mi mundo de bilz y pap yo solo quería ser como los demás, como la gente linda que salía en la tv.
Volvemos a Santiago, las cosas no mejoran y a mi papá un familiar de él le promete que si nos vamos a Arica estaremos mejor y él tendrá trabajo, muere un par de años antes mi abuela materna así que mi mamá tiene algo de plata ahorrada y partimos con eso a Arica, nos vamos solo con maletas con ropa y una que otra tontera, llegamos a Arica y yo desconozco a esta familia, “son ordinarios” es mi pensamiento inmediato cuando los conozco, es mi pensamiento de niño que vive en el mundo de “bilz y pap”, mis primos dicen palabras como “maraca culia”, “pichula”, “perra culia”, etc, yo con suerte en el colegio decía “hueón” y “hueá”, siento que mis primos son diferentes a mí y me ven, me miran como si yo fuera raro, yo estudio, mi mamá me reta si no estudio, a ellos los retan si no barren y como vivimos todos, toditos en una sola casa yo veo cosas que me parecen que están mal, escucho como mi tía Fabiola les grita “huachos culiados” y la palabra más fea de este mundo “bastardos culiados” porque mi tía Noni, mamá de ellos se ha acostado con muchos hombres y ellos tienen papás diferentes, así que mi tía Fabiola los tiene para su hueveo, los hace barrer, limpiar, etc, yo me doy cuenta que hay otra diferencia entre nosotros: ellos son de esa gente que nace para servir, para trabajar en la “constru” y yo como vivo en el mundo de “bilz y pap” nací para ser alguien educado, con traje, que huele bien y viste bien, mis primas de Arica serán mamás y vivirán con hombres que las mantendrán porque ellas tampoco nacieron para surgir.
Ahora que estoy en un nuevo mundo: Arica, creo que todo será diferente, pero no lo es, mi papá se cura igual, mis papás gritan igual, mi mamá ahora discute con mis tías que viven ahí, mis tías igual insinúan que yo soy maricón, pero acá usan otra palabra “mariquita”, sino dicen que yo soy un “zorrudo” porque estoy con mi mamá y porque no soy como mis primos, mi papá pelea con mis tías casi todas las horas de todos los días y por los motivos más incoherentes que hay así que ellas empiezan a hacer diferencias conmigo: van a campings, van todos, todos menos yo con mis papás y yo lloro porque me gustaría ir, pero siento que me rechazan porque soy diferente y siento que estoy cansado de ser diferente, siento que me gustaría ser igual a los demás, siento que es difícil ser diferente y pienso que me gustaría dejar de ser diferente, una vez le digo a mi mamá que sería bacan suicidarse porque podría volver a nacer y empezar de nuevo, mi mamá no entiende a que me refiero de verdad, ella se queda con la idea de “EL YERKO SE QUIERE MATAR” y yo tengo algo así como 11 años o 12 quizá, así que le cuenta a mi papá, él un día habla conmigo, aunque hablar sería una palabra equivocada, me grita y no recuerdo porque termina pegándome un palmetazo en la cara y yo quedo con toda la cara roja y lloro casi toda esa tarde porque no entienden porque yo digo las cosas y porque de verdad ellos no saben nada, ellos no saben cómo veo las cosas y siento que doy un pasito al lado, porque luego me buscan por separado, me piden disculpas y yo no sé si les creo, luego me abrazan pero yo no sé si quiero que me abracen yo no sé si me quieren cuanto dicen que me quieren y yo ya no sé si creer en su amor y eso último me suscita muchos problemas después.
¿qué es lo que no saben?, no saben que en el colegio una profesora un día por no sé qué razón va y dice delante de todos mis compañeros que yo digo “es mi vida okey?” y todos mis compañeros me molestan, me dicen “maricón”, “fleto”, “hueco” y muchas otras palabras hermosas o gestos hermosos, no sé como hablar con mis papas, porque mi papá siempre me ha dicho eso y me cuestiono ¿quizá si soy maricón?, quizá estoy equivocado, llegué mal de fábrica, quizá yo soy un error y el hermano que murió antes de que yo naciera, quizá ese si era el hijo correcto, cosas como esas me cuestiono y solo me quedo en silencio y a veces lloro porque tampoco le puedo decir esto a nadie, solo lo pienso y duele pensarlo.
Años después mi papá concibe una idea maravillosa: ¡¡ME METE A KARATE!!, ¿por qué? Porque a él se le ocurre que yo debo amar al karate, ¿por qué? Porque él ama el karate, padre cuando era pequeño siempre amó el karate, así que yo igual debo amarlo, pero yo no lo amo y como le temo a las agresiones físicas porque desde pequeño que las veía entre él y mi mamá, me gusta el arte, me gusta dibujar y pintar, nunca me ha gustado la violencia, pero eso no importa, digo que no quiero ir, pero nadie me escucha y yo lloro porque no quiero ir, porque me da miedo que me peguen, me veo al espejo y soy muy flaco, me siento insignificante y feo y siento que cualquiera me puede pegar, siento que en el colegio ya me dicen que soy maricón y no quiero que en karate también me lo digan… pero nadie sabe eso, así que yo solo lloro y cada vez que tengo que ir a karate les pido que por favor no me manden, pero me mandan igual. Paralelamente pido : quiero ir a clases de pintura y mi mamá habla con mi papá, recuerdo que él dice algo como “eso es de maricones”, pero al final dice que sí, a la semana sale una noticia en el diario de Arica que un profe de arte se había violado un alumno menor y varón, mi papá dice que no estudiaré arte nunca jamás, así que nunca jamás lo estudio, pero para compensar el tiempo libre que no uso en nada más que ver Tv él me sigue hinchando con karate, ahora quiere que cuando estoy en la casa igual practique y me ve mi primo Johao, él siempre fue medio raro, medio gay, medio retardado y super bueno para burlarse, me ve un día practicando y se mofa de la forma en que me muevo, yo no quiero volver a practicar porque lo que más quiero es que por favor nadie se burle de mí, pero mi papá me obliga, varias veces me pega para que yo practique, se sienta durante una hora a verme hacer cosas y bláh.
Llega séptimo básico, siento que no soy tan feo como antes, los años me hacen bien y comienzo a hablar con otras personas de mi curso, son casi todas mujeres y como 2 niños, nos llevamos bien y empiezo a subir mis notas, se vuelve muy feliz estar con el colegio y casi todo séptimo y octavo se vuelven muy felices a pesar de que aún me dicen de todo los niños desordenados del curso, mi papá me cambia de escuela de karate y yo conozco a la única niña que de verdad me ha gustado mucho, se llama Milenka y mi papá la mira en karate, siempre la mira mucho, pero la mira con cara de pervertido, me da asco que la mire así, un día dice “va a ser la media hembra”, no me gusta que le diga “hembra” me da asco, infinito asco y ella igual me dice que mi papá la mira raro, a ella le gusto y nos vemos a veces, pero luego me ponen frenillos y otra vez me vuelvo a sentir feo y tan rechazable y dejo de juntarme con Milenka. En primero medio aún tengo frenillos, tengo nuevos compañeros pero aún soy medio retraído y otra vez me molestan con que soy maricón, pero ahora las cosas van cambiando, adoro estar en el colegio porque aunque me molestan es poquito y ahí puedo hablar con gente, ya no me da tanta vergüenza, ni miedo el rechazo, ahora el colegio se transforma en una plataforma donde puedo ser un poco más yo, un poco más real, donde puedo hablar un poco de lo que pienso aunque siempre con cuidado porque aún tengo miedo de ser totalmente yo y se acentúa algo: tengo más rechazo a hablar con mis papás de cosas que siento que cambian en mí… no sé cómo decirlas o si es que quiero decirlas en esta carta, pero son cosas diferentes y no tengo con quien hablarlas, me da miedo, infinito miedo así que me las callo y me alejo un pasito más de ellos, dejo de abrazar a mi mamá porque siento que tampoco puedo confiar en ella, ni en ella ni en nadie y ese sentir se sigue acrecentando con los años.
Ya no dibujo tanto como antes, porque durante la básica y media mis profesores siempre me retan por dibujar gente sin ropa, a mí me gusta eso, yo lo veo y siento que es bonito, dibujo gente en bosques, gente feliz y que se quiere pero que esta desnuda (ahora entiendo que eso es una forma de arte, se llama “cuadro plástico”, así como para que sepan)
Ahora estoy en segundo medio, me cambio de curso y estoy feliz en él, ahí está mi amiga koté y mi amigo Andrés, con ellos puedo hablar todo el día sin aburrirme, tiro la talla y ellos me consideran super gracioso y yo me siento feliz porque siento que soy más yo nuevamente, corremos, nos tiramos papeles, soy más desordenado y empiezo a hablar con todos los de mi curso, con todos me llevo bien, en recreo siempre me junto con personas diferentes porque a todos les caigo bien y se van los fantasmas de enseñanza básica: ahora puedo ser otro, puedo ser más yo.
Segundo, Tercero y Cuarto medio son lo mismo: felicidad.
Yo soy dirigente en mi curso, soy “florerito de mesa”, característica que todos mis profesores me ven, soy artista y bueno escribiendo, ya no soy ni la sombra de lo que era antes, ahora destaco por ser diferente, por ser algo bueno. Pero tengo otro dilema, no sé qué hacer con el futuro ¿qué hacer?, igual ahora se los pongo en perspectiva, todos me ven con mucho carácter, yo nunca lloro, siempre estoy feliz, siempre aplicado, bueno para las letras y comunicaciones, todos me ven como periodista, pero eso lo ven fomeque, así que me ven como abogado y yo lo pienso y me gusta la idea de mi con un traje lindo, bien vestido y bien peinado porque las cosas feas la hacen las personas ignorantes… Pero la cosa no es tan así porque de verdad lo que me gusta es el arte, una gama de cosas relacionadas con el arte pero como no digo lo que quiero, no soy capaz tampoco ahora cuando es algo tan importante decir lo que de verdad quiero… doy la PSU sin tomarla enserio y entro a Derecho, mi papá me llama y me dice “estoy orgulloso de ti” y yo pienso “No me importa que hoy estes orgulloso, porque me has echado tanta mierda toda la vida… que realmente no me importa”, sé que mañana o pasado verá que yo toco mi pelo o que camino o que tiro una talla y me mirará con sus ojos de “es maricón”, así que ya no me importa.
Salir de enseñanza media es un respiro y no me tomo la universidad enserio, para mí los dos años que siguen de verdad son un auto-descubriento: entiendo quién soy, que quiero, que me gusta, que no, quienes me gustan, que personas quiero conocer, que personas no, que puedo hacer, que no puedo hacer y entiendo algo más fuerte a todo lo anterior: aprendo cuanto valgo.
Aprender cuanto valgo es algo muy difícil de explicar porque fue un proceso de altos y bajos, de amor y desamor y de no saber aún que es amor, de saber que tengo un ego gigante y a veces hago cosas solo por mi ego (cosas que ahora y hoy que las comprendo trato de dejarlas) pero saben? Es difícil, MUY DIFICIL porque mi ego es grande y es destructivo, me transforme en alguien que con palabras bonitas puede lastimar mucho a las personas, tengo actitudes feas, malas, crueles y hasta el 2012 soy alguien muy frívolo, pero llega el 2013 y todo cambia.
Hasta diciembre del 2012 Salfate hace un presagio en la Tv donde dice que los mayas dijeron que el 2013 es el fin de un mundo y ¿saben? Tiene razón, infinita razón porque el 2013 es el fin de un mundo y el inicio de uno nuevo, todo cambia, cambio yo porque es enero y recuerdo todas las cosas que conté antes y algunas que no conté tampoco porque son redundantes, más violencia, más peleas, más gritos y varios otras agresiones físicas que hace mi papá a mí, eso me hace a entrar en razón que soy alguien muy bueno, muy educado, alguien en quien la gente confía ¿pero por qué soy así? Porque como materia prima mi mamá me hizo así, me curtió de la mejor forma que sus manos pudieron, que sus recursos económicos la dejaron, ella trató de nunca romper mi burbuja, trató de siempre tenerme feliz, pero todo eso lo entiendo hasta el 2013, hasta tener 20 años, me demoro 20 años en tener la verdad más pura en mis manos y dejo de omitir esas cosas dolorosas, dejo de reírme de forma burlesca y las cosas me duelen y me vuelvo un poco sensible y lloro porque estoy en derecho, porque fui tan cobarde e incapaz de hacer lo que mi corazón quería hacer, dejo derecho con el dolor mismo de mi corazón, es una mañana, voy a la Universidad y me entregan un papel, es mi despedida de derecho junto a un recibo de 5 millones y algo de pesos, eso debo por derecho, por dos años de cobardía pero me prometo que haré algo por mí, que buscaré mi verdadera felicidad, me lo debo a mí y a mi madre que ha dado todo por mí, durante el 2012 tengo peleas inimaginables con mi mamá, sé que piensa cosas horribles de mí y lloro muchas veces muy callado en el segundo piso porque ahora si me duelen las cosas, porque sé que las cagé, porque asumí mis millones de errores, pero lloro y pienso que solamente debo seguir, mi padre por otro lado cuestiona todo lo que hago, hasta mi ropa la mira con desprecio, así que de él no espero nada positivo y varias veces que voy a su casa durante el 2012 me voy enojado, muy enojado y salgo de la casa, cierro la reja y me pongo a llorar, sí papá, varias de tus palabras me duelen, no sé muy bien porque… quizá porque me gustaría que las cosas fueran diferentes o porque siento que llevo toda la vida soportando tus cuestionamientos que si supieras lo bueno que soy… o el día que llegues a ver lo bueno que soy no podrás compartir nada de eso porque tú te has marginado siempre de mí, de saber lo que hay dentro.
Durante el 2013 hago algo que nunca había hecho: me tomo muy enserio el pre-universitario y estudio muy a conciencia, sé que es muy difícil lograr irme, sé que no tengo plata a mi favor y de plata se hace el mundo, pero alguien una vez me dijo “el universo conspira a nuestro favor” y algo muy parecido leí en “El Alquimista” de Pablo Coelhó, yo no sé si creo nada de ello, pero quiero creerlo y sentirlo el resto de mi vida… las cosas fueron difíciles y ahora me voy, sigo con cuestionamientos de mi padre, creo que siempre los tendré y solo me cansa escucharlos, cada vez que los escucho solo pienso “Dios dame paciencia, solo quedan semanas” y me pregunto ¿por qué lo hace? Nos quedan tan pocas semanas y quizá no nos volveremos a ver más, pero él sigue, siempre sigue, siempre destruye, nunca se cansa y con mi mamá a veces igual peleamos, pero a ella se lo permito… gracias a ella soy quien soy y no me gustaría imaginar la vida sin ella.
Ahora, estoy terminando esta carta abierta y solo me queda contarles que tengo tanto miedo de irme, miedo a que sé que voy a extrañar a todos y miedo porque he vivido mi vida siempre siendo cobarde o “maricón” como mi papá adoraba decirme, pero también sé que he descubierto una nueva clase de fé, ¿saben cuál fé?, descubrí la fé más hermosa de este mundo, la fé en mí mismo, en que puedo, en que soy capaz y en que sé que sobreviviré, sé que todo será nuevo, difícil y maravilloso al mismo tiempo y quiero vivirlo, quiero sentirlo, pues al fin, lejos de todos, de todo, seré capaz de llegar a lo más puro de mí mismo, no sé qué será de mi vida allá, solo sé que será la mejor versión de mí mismo y la más real porque al fin viviré sin cuestionamientos.
Yo no sé muy bien como tomarán lo que les acabo de revelar sobre mí, no sé si entenderán el fin de estas palabras, pero por si de algo les sirve ahora es cuento que es: 1) mi versión de como pasaron las cosas, si analizan bien, todo es verdad, todo sí pasó, solamente esta contado desde lo que yo realmente pensaba y como digería estas cosas y 2) quería que supieran un poco de quien soy de verdad, de las cosas que me han hecho ser fuerte y que cada vez que mi padre dice “cuando estes cagado vas a recurrir a nosotros”… eso es la mentira más mentira de las mentiras pues cuando estuve mal, cuando lloré, cuando me sentí vacío… no le dije a nadie, solo callé y una que otra vez le conté las cosas muy por encima a algún amigo. “La biblia dice: la verdad os hará libres y esa para mi es mi parte favorita, amén”
Yo mismo