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CONCIERTOS DE VERANO.
Andrés CALAMARO.
DUELO EN LOS ALTOS CARGOS.
-Preséntese en mi despacho de inmediato, Márquez.
-Ya estoy ahí, jefe.
-Siéntese. Estoy hasta las narices de su incompetencia, recoja todo lo que tenga que recoger y a la puta calle, despedido fulminantemente.
-¡Maldita sea mi estampa! Treinta años trabajando como un perro por esta empresa las veinticuatro horas del día y ahora me quiere despedir. No tienen ni idea de cómo dirigir esta Constructora, si no fuera por mis
constantes desvelos, haría quince años que estarían en la más absoluta quiebra.
-Esta Constructora la fundó mi abuelo, la consolidó mi padre, y un servidor la ha elevado a su máxima potencia, no intente darme clases, Márquez.
Diez mil empleados es un número muy significativo del poderío y de la solvencia de esta multinacional que opera en los cinco continentes.
Hable con mis abogados, no dejaremos de ser generosos con usted.
-¿Y podría saber el motivo del despido?
-Ya se lo he dicho, su incompetencia manifiesta y, además, que es usted tonto del culo, ¡pero no ve, que su despacho está al mismo lado del mío y las paredes son de cristal!
Se pasa todo el santo día viendo películas porno en el ordenador.
-No voy a negar que después de estar todo el santo día trabajando como un esclavo, no quiera distraerme viendo chicas guapas y macizas.
Además, jefe, no me haga hablar, no me haga hablar, que me sé todos sus tejemanejes con las becarias, sus comidas, sus cenas y sus hotelitos con encanto.
Y le digo más, me gusta la fotografía, la fotografía nocturna y le tengo
un inmenso reportaje de sus fechorías que se salen de lo estrictamente profesional, vamos, tocamientos y escenas subiditas de tono y sus entradas y salidas de los hoteles.
-Márquez, sabe que eso es ilegal, punible y susceptible de ser castigado por la ley.
-En España, jefe, se garantiza el derecho a la libertad de expresión, sé pueden captar imágenes en espacios públicos, sin ningún problema.
Y si me apura un poco, igual le mando un buen reportaje a su mujer Esperanza, que tengo el gusto de conocer, seguro, que le retuerce el pescuezo como a un pollo.
Y ya que hablamos de abogados, pregunte, pregunte a sus abogados cuanto le podría costar un divorcio con su santa mujer.
Millones de euros, jefe, millones de euros.
-Voy a llamar inmediatamente a seguridad, esto es sencillamente un chantaje en toda regla, una auténtica extorsión, me está amenazando con revelar y difundir hechos de mi vida privada, se le va a caer el pelo,
Márquez.
-Mire jefe, esto son pequeñas rencillas que podemos tratar de manera civilizada y profesional. Yo me estoy calladito y formal y usted me da un puesto en esta empresa de cierto renombre, creo que me lo
merezco.
-Pero si tiene usted un puesto envidiable, nada menos que Director de Recursos Humanos.
-Pues ahora quiero ser Director Ejecutivo de Explotaciones, con unos quince mil euros al mes me conformaría y dietas, claro, ya ve
que no soy nada avaricioso.
-Muy bien, Márquez, me parece todo muy bien y ahora desaparezca de mi vista.
-Lo primero que voy hacer es llamar a la Imprenta para hacer unas nuevas tarjetas de presentación:
Antonio José Márquez – Director Ejecutivo de Explotaciones.
¿A que suena bien, jefe?
-Suena de puta madre, Márquez y ahora, esfúmese de mi vista.
Y ahora una canción de Calamaro:
www.youtube.com/watch?v=P01hVBLP0_g
CONCIERTOS DE VERANO.
Andrés CALAMARO.
DUELO EN LOS ALTOS CARGOS.
-Preséntese en mi despacho de inmediato, Márquez.
-Ya estoy ahí, jefe.
-Siéntese. Estoy hasta las narices de su incompetencia, recoja todo lo que tenga que recoger y a la puta calle, despedido fulminantemente.
-¡Maldita sea mi estampa! Treinta años trabajando como un perro por esta empresa las veinticuatro horas del día y ahora me quiere despedir. No tienen ni idea de cómo dirigir esta Constructora, si no fuera por mis
constantes desvelos, haría quince años que estarían en la más absoluta quiebra.
-Esta Constructora la fundó mi abuelo, la consolidó mi padre, y un servidor la ha elevado a su máxima potencia, no intente darme clases, Márquez.
Diez mil empleados es un número muy significativo del poderío y de la solvencia de esta multinacional que opera en los cinco continentes.
Hable con mis abogados, no dejaremos de ser generosos con usted.
-¿Y podría saber el motivo del despido?
-Ya se lo he dicho, su incompetencia manifiesta y, además, que es usted tonto del culo, ¡pero no ve, que su despacho está al mismo lado del mío y las paredes son de cristal!
Se pasa todo el santo día viendo películas porno en el ordenador.
-No voy a negar que después de estar todo el santo día trabajando como un esclavo, no quiera distraerme viendo chicas guapas y macizas.
Además, jefe, no me haga hablar, no me haga hablar, que me sé todos sus tejemanejes con las becarias, sus comidas, sus cenas y sus hotelitos con encanto.
Y le digo más, me gusta la fotografía, la fotografía nocturna y le tengo
un inmenso reportaje de sus fechorías que se salen de lo estrictamente profesional, vamos, tocamientos y escenas subiditas de tono y sus entradas y salidas de los hoteles.
-Márquez, sabe que eso es ilegal, punible y susceptible de ser castigado por la ley.
-En España, jefe, se garantiza el derecho a la libertad de expresión, sé pueden captar imágenes en espacios públicos, sin ningún problema.
Y si me apura un poco, igual le mando un buen reportaje a su mujer Esperanza, que tengo el gusto de conocer, seguro, que le retuerce el pescuezo como a un pollo.
Y ya que hablamos de abogados, pregunte, pregunte a sus abogados cuanto le podría costar un divorcio con su santa mujer.
Millones de euros, jefe, millones de euros.
-Voy a llamar inmediatamente a seguridad, esto es sencillamente un chantaje en toda regla, una auténtica extorsión, me está amenazando con revelar y difundir hechos de mi vida privada, se le va a caer el pelo,
Márquez.
-Mire jefe, esto son pequeñas rencillas que podemos tratar de manera civilizada y profesional. Yo me estoy calladito y formal y usted me da un puesto en esta empresa de cierto renombre, creo que me lo
merezco.
-Pero si tiene usted un puesto envidiable, nada menos que Director de Recursos Humanos.
-Pues ahora quiero ser Director Ejecutivo de Explotaciones, con unos quince mil euros al mes me conformaría y dietas, claro, ya ve
que no soy nada avaricioso.
-Muy bien, Márquez, me parece todo muy bien y ahora desaparezca de mi vista.
-Lo primero que voy hacer es llamar a la Imprenta para hacer unas nuevas tarjetas de presentación:
Antonio José Márquez – Director Ejecutivo de Explotaciones.
¿A que suena bien, jefe?
-Suena de puta madre, Márquez y ahora, esfúmese de mi vista.
Y ahora una canción de Calamaro:
www.youtube.com/watch?v=P01hVBLP0_g