rroel58
Palacio Real de Madrid.
Serie: De Madrid al cielo V.
LA SUEGRA.
Sírvase tomar asiento y cuente de forma sucinta todo lo
acontecido en la noche del catorce de febrero, día de
San Valentín del presente año 2022.
Le recuerdo que está exento de la obligación de decir la
verdad y puede negarse a contestar a todo lo que crea
que puede dañar, vulnerar o perjudicar sus derechos
fundamentales.
De momento está usted en calidad de testigo y no de
imputado.
-¿Imputado yo, señoría? No me lo puedo creer.
Guárdese los comentarios y comience a referir lo sucedido.
- Si es que soy tonto del capirote, tonto del culo,
un auténtico zoquete, vamos, un calzonazos.
Déjese de sarcasmos y cíñase a los hechos.
-Pues esa mañana le mando a través de la
floristería una rosa roja a mi mujer. Por la noche
al llegar a casa después del trabajo me encuentro
a mi suegra esperándome en la puerta y me suelta
de sopetón: menuda birria de regalo, mi hija se
merece mucho más que una rosa roja, a lo que yo
contesto que por una vez en la vida tiene toda la
razón, ¡pero mire Doña Engracia ¡, dos billetes a
Lanzarote, hotel cuatro estrellas con todo incluido.
¿Solo para dos? dice mi suegra y yo contesto,
pues claro Engracia, su hija y un servidor nos
merecemos unas pequeñas vacaciones.
¿Me piensas dejar sola en casa?, te recuerdo
yerno que cuando uno se casa hay que apechugar
con todas las consecuencias.
Y en esto salió mi mujer, no te flageles cariño, mi
madre lo hace por nuestro bien ¿qué íbamos a hacer
tú y yo en Lanzarote sin mi madre?
Joder Isabelita, joder, tengamos la fiesta en paz que esto ya pasa de castaño oscuro y te lo voy a decir muy clarito, o se marcha tú madre o marcho yo, ¡tú eliges!, se queda mi madre dijo Isabelita con gran aplomo.
¿Así que me tengo que ir de mi propia casa?
De nuestra casa querrás decir Pablo y de pronto
Señoría, veo volar algo por el pasillo, al principio
bien pensé que era un platillo volante, pero no, no
era un ovni lo que venía a mi encuentro, era una
sartén Magefesa comprada en el Carrefur, de esas
buenas, pesadas y de gran durabilidad,
el hostiazo fue brutal y ya no recuerdo nada más
señoría hasta dos días después en que desperté
en el Gregorio Marañón con diecisiete puntos de
sutura en la frente y con una conmoción cerebral de
muy señor mío, dado de alta me persono en
comisaría para dar debida cuenta de la brutal
agresión a mi persona por parte de mi suegra.
-Los actos, los contemplo como una pequeña “riña” familiar y cierto desequilibrio mental por parte de su
suegra, seguramente debido a su obstinación de
quererla deja sola en casa, no contemplo, ni veo indicios ni racistas, ni antisemitas, ni de religión, ni de raza, ni de sexo, no tengo mucho más que añadir.
-¿Le puedo hacer una pregunta, señoría?
-Adelante.
-¿Qué me recomienda usted?
-Retire la denuncia, intente hacer las paces en casa,
y cuide de su suegra, que parece usted tonto.
Puede retirarse.
Y ahora una canción entre tanta guerra:
AMARAL, Rosa de la paz.
www.youtube.com/watch?v=ZD5tDfyM1fg
Palacio Real de Madrid.
Serie: De Madrid al cielo V.
LA SUEGRA.
Sírvase tomar asiento y cuente de forma sucinta todo lo
acontecido en la noche del catorce de febrero, día de
San Valentín del presente año 2022.
Le recuerdo que está exento de la obligación de decir la
verdad y puede negarse a contestar a todo lo que crea
que puede dañar, vulnerar o perjudicar sus derechos
fundamentales.
De momento está usted en calidad de testigo y no de
imputado.
-¿Imputado yo, señoría? No me lo puedo creer.
Guárdese los comentarios y comience a referir lo sucedido.
- Si es que soy tonto del capirote, tonto del culo,
un auténtico zoquete, vamos, un calzonazos.
Déjese de sarcasmos y cíñase a los hechos.
-Pues esa mañana le mando a través de la
floristería una rosa roja a mi mujer. Por la noche
al llegar a casa después del trabajo me encuentro
a mi suegra esperándome en la puerta y me suelta
de sopetón: menuda birria de regalo, mi hija se
merece mucho más que una rosa roja, a lo que yo
contesto que por una vez en la vida tiene toda la
razón, ¡pero mire Doña Engracia ¡, dos billetes a
Lanzarote, hotel cuatro estrellas con todo incluido.
¿Solo para dos? dice mi suegra y yo contesto,
pues claro Engracia, su hija y un servidor nos
merecemos unas pequeñas vacaciones.
¿Me piensas dejar sola en casa?, te recuerdo
yerno que cuando uno se casa hay que apechugar
con todas las consecuencias.
Y en esto salió mi mujer, no te flageles cariño, mi
madre lo hace por nuestro bien ¿qué íbamos a hacer
tú y yo en Lanzarote sin mi madre?
Joder Isabelita, joder, tengamos la fiesta en paz que esto ya pasa de castaño oscuro y te lo voy a decir muy clarito, o se marcha tú madre o marcho yo, ¡tú eliges!, se queda mi madre dijo Isabelita con gran aplomo.
¿Así que me tengo que ir de mi propia casa?
De nuestra casa querrás decir Pablo y de pronto
Señoría, veo volar algo por el pasillo, al principio
bien pensé que era un platillo volante, pero no, no
era un ovni lo que venía a mi encuentro, era una
sartén Magefesa comprada en el Carrefur, de esas
buenas, pesadas y de gran durabilidad,
el hostiazo fue brutal y ya no recuerdo nada más
señoría hasta dos días después en que desperté
en el Gregorio Marañón con diecisiete puntos de
sutura en la frente y con una conmoción cerebral de
muy señor mío, dado de alta me persono en
comisaría para dar debida cuenta de la brutal
agresión a mi persona por parte de mi suegra.
-Los actos, los contemplo como una pequeña “riña” familiar y cierto desequilibrio mental por parte de su
suegra, seguramente debido a su obstinación de
quererla deja sola en casa, no contemplo, ni veo indicios ni racistas, ni antisemitas, ni de religión, ni de raza, ni de sexo, no tengo mucho más que añadir.
-¿Le puedo hacer una pregunta, señoría?
-Adelante.
-¿Qué me recomienda usted?
-Retire la denuncia, intente hacer las paces en casa,
y cuide de su suegra, que parece usted tonto.
Puede retirarse.
Y ahora una canción entre tanta guerra:
AMARAL, Rosa de la paz.
www.youtube.com/watch?v=ZD5tDfyM1fg