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Roma: Basílica de San Juan de Letrán
Dedicada a Cristo Salvador, en sus orígenes se levantó varias veces tras sufrir terremotos, incendios y distintas transformaciones o reconstrucciones. Se comenzó a construir por orden del papa Melquíades en el año 311, y después de variados sucesos como los anteriormente mencionados, se reconstruyó finalmente en el 846, tras un fuerte terremoto, en tiempos del papa Sergio III.
Este papa se la dedicó a San Juan Bautista, por la labor que desempeño este al pasar del antiguo al nuevo testamento. La basílica de San Juan de Letrán, sirvió de residencia permanente para los papas, cuando gobernaba Roma Constantino, para posteriormente pasar a vivir ya en el Vaticano.
En su interior, llaman la atención las cabezas de San Pedro y San Pablo cubiertas de plata, que se hallan sobre el altar. También se encuentran preciosas y enormes esculturas de cada apóstol, y distintas bonitas capillas en sus laterales. Su decoración y arquitectura son obra del genial arquitecto Borromini. Es de gran importancia el altar papal, que busca el máximo realce de la figura del papa, y se dispone frente a la puerta lateral de la iglesia, que es la más usada.
En su ábside encontramos un llamativo mosaico, copia del original medieval, que simboliza mediante el agua, el acto sacramental del bautismo. Además hay importantes frescos, como el del papa Bonifacio VIII que incluyo Borromini.
Su fachada es de estilo barroco y de grandes dimensiones, lo que nos hace ver la grandiosidad que quiere representar la misma. A su vez, hay una gran estatua representando a Cristo, con San Juan Evangelista a un lado y San Juan Bautista al otro. Al ser la Catedral de Roma, y el papa el Obispo de la ciudad, se la conoce como la "Madre y Cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo".
Roma: Basílica de San Juan de Letrán
Dedicada a Cristo Salvador, en sus orígenes se levantó varias veces tras sufrir terremotos, incendios y distintas transformaciones o reconstrucciones. Se comenzó a construir por orden del papa Melquíades en el año 311, y después de variados sucesos como los anteriormente mencionados, se reconstruyó finalmente en el 846, tras un fuerte terremoto, en tiempos del papa Sergio III.
Este papa se la dedicó a San Juan Bautista, por la labor que desempeño este al pasar del antiguo al nuevo testamento. La basílica de San Juan de Letrán, sirvió de residencia permanente para los papas, cuando gobernaba Roma Constantino, para posteriormente pasar a vivir ya en el Vaticano.
En su interior, llaman la atención las cabezas de San Pedro y San Pablo cubiertas de plata, que se hallan sobre el altar. También se encuentran preciosas y enormes esculturas de cada apóstol, y distintas bonitas capillas en sus laterales. Su decoración y arquitectura son obra del genial arquitecto Borromini. Es de gran importancia el altar papal, que busca el máximo realce de la figura del papa, y se dispone frente a la puerta lateral de la iglesia, que es la más usada.
En su ábside encontramos un llamativo mosaico, copia del original medieval, que simboliza mediante el agua, el acto sacramental del bautismo. Además hay importantes frescos, como el del papa Bonifacio VIII que incluyo Borromini.
Su fachada es de estilo barroco y de grandes dimensiones, lo que nos hace ver la grandiosidad que quiere representar la misma. A su vez, hay una gran estatua representando a Cristo, con San Juan Evangelista a un lado y San Juan Bautista al otro. Al ser la Catedral de Roma, y el papa el Obispo de la ciudad, se la conoce como la "Madre y Cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo".