52 PEDROSA, Facundo. La güelina_Fronda (Gijón), 2020 (Dramaturgia asturiana; 52)
La comedia lírica "La güelina" (1921) es una obra muy rudimentaria, con muchos defectos en su construcción, pero en ella su autor se enjuicia a sí mismo como poeta, y es apelado, en un final muy pirandelliano. Aunque la historia es sencilla, ya que trata de los amores interrumpidos de María y Pedro, dos almas muy poco aldeanas, a causa de los pleitos que mantuvieron sus padres, y que acabaron en locura y tragedia, en ella hay referencias literarias al Virgilio bucólico, a La Dorotea, o a canciones y dichos populares. Pero resulta muy novedosa en su declaración de intenciones con respecto a lo que debe ser el alma asturiana, a las directrices para un teatro asturiano que empieza a dar su primeros pasos.
Para reflejar el sentimiento de los asturianos, no es necesario que se pasen la vida bebiendo sidra, porque Asturias, donde la dulzura es mayor que en otras regiones, no es un inmenso lagar, o comiendo castañas. Para hablar de las bellezas que encierra, no son necesarios las quintanas, los hórreos ni las esfoyazas, ya que el ambiente asturiano no habita sino en el corazón de los asturianos. Los objetos propios de la aldea no tienen alma, son sólo adornos de un gran cuadro en el que el emigrante regresa a su quintana, y siente alegría por volver a ver a sus padres; en el que al mozo, que regresa del servicio militar, no le divierte una fiesta aldeana en la que se encuentra a la moza, a la que juró amores, bailando con otro.
Por eso, en la práctica, esta comedia es un intento fracasado, ya que nos devuelve, como alternativa al sainete costumbrista, algo similar a una comedia sentimental, a una Misantropía y arrepentimiento de Kotzebue, tamizada por su traductor Dionisio Solís, cuyo patetismo, en España, había sido sustituido por un acentuando retoricismo expresivo, que recargaba efusiones sentimentales y alargaba situaciones de mayor carga patética, relajanado así su tensión dramática .
52 PEDROSA, Facundo. La güelina_Fronda (Gijón), 2020 (Dramaturgia asturiana; 52)
La comedia lírica "La güelina" (1921) es una obra muy rudimentaria, con muchos defectos en su construcción, pero en ella su autor se enjuicia a sí mismo como poeta, y es apelado, en un final muy pirandelliano. Aunque la historia es sencilla, ya que trata de los amores interrumpidos de María y Pedro, dos almas muy poco aldeanas, a causa de los pleitos que mantuvieron sus padres, y que acabaron en locura y tragedia, en ella hay referencias literarias al Virgilio bucólico, a La Dorotea, o a canciones y dichos populares. Pero resulta muy novedosa en su declaración de intenciones con respecto a lo que debe ser el alma asturiana, a las directrices para un teatro asturiano que empieza a dar su primeros pasos.
Para reflejar el sentimiento de los asturianos, no es necesario que se pasen la vida bebiendo sidra, porque Asturias, donde la dulzura es mayor que en otras regiones, no es un inmenso lagar, o comiendo castañas. Para hablar de las bellezas que encierra, no son necesarios las quintanas, los hórreos ni las esfoyazas, ya que el ambiente asturiano no habita sino en el corazón de los asturianos. Los objetos propios de la aldea no tienen alma, son sólo adornos de un gran cuadro en el que el emigrante regresa a su quintana, y siente alegría por volver a ver a sus padres; en el que al mozo, que regresa del servicio militar, no le divierte una fiesta aldeana en la que se encuentra a la moza, a la que juró amores, bailando con otro.
Por eso, en la práctica, esta comedia es un intento fracasado, ya que nos devuelve, como alternativa al sainete costumbrista, algo similar a una comedia sentimental, a una Misantropía y arrepentimiento de Kotzebue, tamizada por su traductor Dionisio Solís, cuyo patetismo, en España, había sido sustituido por un acentuando retoricismo expresivo, que recargaba efusiones sentimentales y alargaba situaciones de mayor carga patética, relajanado así su tensión dramática .