velazquez89
facultad de derecho unam
Los antecedentes de la Facultad de Derecho se remontan a la creación de la Real y Pontificia Universidad de México el 21 de septiembre de 1551 durante el régimen del virrey Luís de Velasco. La situación de esa época; la necesidad de una correcta administración de la Nueva España, el caos de la legislación en las colonias españolas, motivaron a personajes como Fray Juan de Zumárraga a solicitar en repetidas ocasiones la fundación de una Universidad a los reyes españoles y al entonces virrey Antonio de Mendoza. El emperador Carlos V atendiendo a varias de las peticiones ordena el establecimiento de un “estudio y Universidad de todas las ciencias”, fue así como se creo la Real y Pontificia Universidad de México que inició sus labores con las cátedras de: Teología, Escritura, Cánones, Leyes, Artes, Retórica y Gramática. En sus inicios “la Universidad carecía hasta de biblioteca y tanto los profesores y como los alumnos tenían que acudir, seguramente, a las bibliotecas de los conventos de las diversas órdenes religiosas establecidas en la ciudad de México.”
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Los antecedentes de la Facultad de Derecho se remontan a la creación de la Real y Pontificia Universidad de México el 21 de septiembre de 1551 durante el régimen del virrey Luís de Velasco. La situación de esa época; la necesidad de una correcta administración de la Nueva España, el caos de la legislación en las colonias españolas, motivaron a personajes como Fray Juan de Zumárraga a solicitar en repetidas ocasiones la fundación de una Universidad a los reyes españoles y al entonces virrey Antonio de Mendoza. El emperador Carlos V atendiendo a varias de las peticiones ordena el establecimiento de un “estudio y Universidad de todas las ciencias”, fue así como se creo la Real y Pontificia Universidad de México que inició sus labores con las cátedras de: Teología, Escritura, Cánones, Leyes, Artes, Retórica y Gramática. En sus inicios “la Universidad carecía hasta de biblioteca y tanto los profesores y como los alumnos tenían que acudir, seguramente, a las bibliotecas de los conventos de las diversas órdenes religiosas establecidas en la ciudad de México.”