0505-EL REICHSTAG DESDE TIERGARTEN - BERLÍN -
El edificio del Reichstag (en alemán , abreviado Reichstag se encuentra en el barrio del Tiergarten, en el distrito Mitte de Berlín, capital de Alemania. Fue la sede del Reichstag en tiempos del II Imperio alemán (1871-1918) y más tarde del parlamento de la República de Weimar (1919-1933). Desde 1994 se reúne allí cada cinco años la Asamblea Federal (Bundesversammlung) para elegir al presidente de Alemania (Bundespräsident) y desde 1999 es el lugar de reunión del parlamento alemán (Bundestag).
El edificio, diseñado por Paul Wallot, terminó de construirse en 1894 siguiendo un estilo neorrenacentista. En 1933 fue víctima de un incendio provocado cuya autoría no llegó a esclarecerse del todo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, durante la Batalla de Berlín, fue escenario de cruentos combates y resultó seriamente dañado. En la década de 1960 se realizaron las reformas más urgentes. El aspecto que tiene en la actualidad lo adquirió durante unas obras en los años 90, responsabilidad del arquitecto británico Sir Norman Foster.
1945-1990: El Reichstag en la Alemania dividida
Finalizada la contienda mundial, el Reichstag, que había sido el escenario de violentos combates, se encontraba en estado de semirruina y rodeado de escombros. Las explanadas que lo rodeaban servían a la hambrienta población civil para el cultivo de patatas y hortalizas. En 1954 las autoridades tomaron la polémica decisión de dinamitar la cúpula alegando motivos de estabilidad estructural. En el mes de octubre se intentó derrumbarla, pero resistió cuatro detonaciones. Finalmente, el 22 de noviembre de 1954, la cúpula se vino abajo tras otras nuevas cuatro explosiones. Durante los años posteriores la nueva administración de obras públicas tomó la decisión de asegurar el maltrecho edificio.
En 1955 el Bundestag de la RFA alcanzó un acuerdo para una restauración completa a pesar de que aún no se sabía a ciencia cierta qué uso se le iba a dar al edificio en la nueva Alemania dividida y en primavera de 1957 el Estado invirtió los primeros 500.000 DM para el mantenimiento del Reichstag. El arquitecto Paul Baumgarten recibió el encargo de la reconstrucción tras ganar en 1961 un concurso en el que el acceso había estado bastante restringido. Las obras duraron hasta 1973. Numerosos elementos ornamentales de la fachada desaparecieron, se redujeron en altura las torres de los extremos y no se reconstruyó la cúpula. La remodelación del interior fue importante y se creó una nueva planta con objeto de tener mayor superficie aprovechable. El tamaño de la sala de plenos se dobló y podría haber acogido a todos los parlamentarios de una hipotética Alemania reunificada. Al retirarse las cuatro potencias ocupantes en 1971, ni siquiera los plenos podían celebrarse ya en el Berlín Occidental, aislado en mitad de la República Democrática Alemana. En las nuevas salas solo era posible celebrar las reuniones de comité y las asambleas internas de los grupos parlamentarios.
Las reformas de Baumgarten, que contaban con el apoyo de las autoridades competentes, pueden parecer hoy día un tanto rigurosas, pero se explican analizando el contexto histórico. Baumgarten se valió de las austeras formas arquitectónicas de actualidad en los años 60. Cualquier tipo de decoración estaba proscrito y predominaban las líneas rectas y las superficies planas. El estilo del siglo anterior era considerado ampuloso y recargado, y apenas se le concedía importancia al valor histórico. En el caso concreto del Reichstag, consideraciones estéticas aparte, pesaban motivos ideológicos: empezó siendo el símbolo de una forma de gobierno predemocrática (aún tratándose de un parlamento), luego de una democracia débil y finalmente de una brutal dictadura. La joven democracia alemana daba sus primeros pasos y lo más consecuente parecía reformar el Reichstag siguiendo estrictamente patrones estéticos contemporáneos, como manera de distanciarse de su terrible pasado.
Así pues, Baumgarten retiró una gran cantidad de elementos ornamentales de las fachadas y no solo por su rechazo al estilo del XIX, sino también porque en el transcurso de la guerra muchos de ellos habían resultado dañados y no eran más que un amasijo irreconocible. A principios de los 90 se debatió la procedencia de mantener o no los cambios de Baumgarten. Finalmente, las reformas se deshicieron y apenas se puede percibir hoy rastro de ellas.
Desde su construcción hasta el final de la Guerra Fría (1961-1989), el Muro de Berlín transcurría pegado a la parte oriental del Reichstag, donde era posible visitar un museo sobre el Bundestag y la historia del edificio. Era común llevar a las visitas de estado a la terraza exterior para que pudieran contemplar las vistas por encima del muro. Desde 1971 se exhibió en el edificio sobre la historia de Alemania que fue vista por varios millones de personas.
Tras la Reunificación alemana el 3 de octubre de 1990, el Bundestag en pleno acordó tras un acalorado debate trasladar el gobierno federal de Bonn a Berlín, devolviendo al Reichstag sus antiguas funciones de sede del poder legislativo.
En 1993 se convocó un concurso público. Los criterios de selección eran básicamente claridad, transparencia y una planificación ejemplar desde el punto de vista de la tecnología energética. De los 80 proyectos que se presentaron se preseleccionaron los de tres prestigiosos arquitectos: Sir Norman Foster (Inglaterra), Pi de Bruijn (Países Bajos) y Santiago Calatrava (España). Foster había planeado un tejado trasparente que se alzaba por encima del edificio a modo de toldo. Su propuesta no alcanzó consenso entre la opinión pública por motivos tanto estéticos (se la calificó como "la gasolinera más grande de Alemania") como económicos (los costes se elevaban a 1.300 millones de marcos). Después de revisar el proyecto, Foster consiguió imponerse a sus rivales con un diseño completamente nuevo.
Tampoco en esta nueva propuesta había previsto Foster añadir una cúpula al Reichstag. En unas declaraciones incluso rechazó expresamente cualquier tipo de elevación sobre el tejado fundamentada en "motivos meramente simbólicos". Con esto se refería tanto a parasoles (como el que había en su propuesta original) como a cúpulas. Finalmente cambió su postura y entre 1994 y 1995 se vio obligado a ceder ante las presiones políticas y modificar el diseño del tejado. El 8 de mayo de 1995 Foster presentó su diseño definitivo para una cúpula de cristal transitable, que por fin satisfizo a los diputados. Santiago Calatrava protestó entonces alegando que se trataba de un plagio a su diseño, pues también incluía una cúpula transparente de similar forma. Los especialistas llegaron no obstante a la conclusión de que no era lícito pretender que un elemento tan tradicional en la arquitectura como es una cúpula estuviese sujeto a derechos de autor.
El grueso de las obras comenzó en junio de 1996. La cúpula.
Cúpula del Reichstag
La cúpula que se añadió durante las reformas se ha convertido en una atracción turística de primer nivel y en un símbolo de la ciudad. Los visitantes entran en el edificio por la puerta occidental. Tras pasar un control de seguridad suben por medio de dos ascensores al tejado, situado a 24 metros de altura y en cuya parte trasera se encuentra el Käfer, un pequeño restaurante. Sobre este tejado se yergue la cúpula. Posee un diámetro de 40 metros y una altura de 23,5 y pesa 800 toneladas. Su armazón de acero consta de 24 nervios verticales en intervalos de 15 grados, 17 anillos horizontales con una distancia entre ellos de 1,65 metros y una superficie acristalada de 3.000 metros cuadrados. Por su interior suben en espiral dos rampas situadas en extremos opuestos de la planta circular. Estas rampas tienen unos 1,8 metros de ancho y 230 metros de largo. Permiten subir y bajar a un mirador que se levanta a 40 metros sobre el nivel del suelo. El punto más alto de la cúpula está a 47 metros, significativamente menos que en el diseño de Paul Wallot. Recibe un promedio de 8.000 visitantes al día.
Cuando Sir Norman Foster recibió el encargo de reformar la sede del parlamento se le impuso la estricta limitación de que los costes totales no superasen los 600 millones de marcos, incluyendo sueldos, materiales y gastos adicionales. El 19 de abril de 1999 se celebró una entrega de llaves simbólica al presidente del Bundestag, así como la primera sesión ordinaria. La renovación había durado cuatro años, ajustándose a los plazos y presupuestos planeados. El parlamento comenzó a desempeñar sus funciones en el Reichstag de manera regular el 7 de septiembre de 1999.
Hasta junio de 2006, 18 millones de personas han acudido al Reichstag, ya sea para subir a la cúpula, seguir un debate o realizar la visita guiada.33
Se deseaba que la remodelación del Reichstag fuese ejemplar por su respeto al medio ambiente. El sistema de calefacción y suministro eléctrico consta de una combinación de energía solar, ventilación mecánica, uso del suelo como almacén térmico, tecnología de cogeneración y aprovechamiento de materias primas renovables.
Las pérdidas de calor se minimizan mediante acristalamientos y aislamientos especiales. Más de 300 m² de placas fotovoltaicas instaladas en el techo y dos generadores que funcionan con combustible biodiésel de Mecklemburgo-Pomerania Occidental satisfacen el 82% de las necesidades energéticas del Reichstag y los edificios públicos colindantes. En verano se usan dispositivos de refrigeración por absorción que generan frío a partir de parte del calor que emanan los motores. Otra parte de dicha energía térmica se utiliza para calentar a 70 °C agua bombeada desde un acuífero situado a 300 metros bajo el Reichstag. El agua se almacena posteriormente otra vez en el subsuelo y sirve para calentar el edificio en invierno. Otra reserva de agua, a 60 metros bajo tierra, guarda el frío del invierno y se utiliza para refrescar el edificio en días especialmente calurosos. Gracias a estos y a otros factores se consigue reducir las emisiones anuales de CO2 del Reichstag de 7.000 a entre 400 y 1.000 toneladas.
También la cúpula responde a propósitos energéticos además de los meramente relacionados con la estética arquitectónica. Sirve para la iluminación y ventilación de la sala de plenos, ubicada inmediatamente debajo. La luz solar se enfoca hacia el interior de la sala por medio de 360 espejos dispuestos formando un embudo gigante. Para evitar deslumbramientos y que la sala se recaliente cuando hay mucho sol, parte de los espejos pueden taparse con pantallas móviles controladas por ordenador. En el interior del embudo el aire ya usado es canalizado hacia la cúspide del edificio y expulsado por una abertura circular situada en el centro de la cúpula. Por el camino, este aire atraviesa un sistema que aprovecha la energía térmica residual. Un dispositivo justo debajo de la abertura recoge el agua de la lluvia. Wallot previó la instalación por todo el edificio de conductos de ventilación que durante las reformas se despejaron y en la actualidad se vuelven a utilizar. (Wikipedia)
www.flickriver.com/photos/29469501%40N03/popular-interest...
0505-EL REICHSTAG DESDE TIERGARTEN - BERLÍN -
El edificio del Reichstag (en alemán , abreviado Reichstag se encuentra en el barrio del Tiergarten, en el distrito Mitte de Berlín, capital de Alemania. Fue la sede del Reichstag en tiempos del II Imperio alemán (1871-1918) y más tarde del parlamento de la República de Weimar (1919-1933). Desde 1994 se reúne allí cada cinco años la Asamblea Federal (Bundesversammlung) para elegir al presidente de Alemania (Bundespräsident) y desde 1999 es el lugar de reunión del parlamento alemán (Bundestag).
El edificio, diseñado por Paul Wallot, terminó de construirse en 1894 siguiendo un estilo neorrenacentista. En 1933 fue víctima de un incendio provocado cuya autoría no llegó a esclarecerse del todo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, durante la Batalla de Berlín, fue escenario de cruentos combates y resultó seriamente dañado. En la década de 1960 se realizaron las reformas más urgentes. El aspecto que tiene en la actualidad lo adquirió durante unas obras en los años 90, responsabilidad del arquitecto británico Sir Norman Foster.
1945-1990: El Reichstag en la Alemania dividida
Finalizada la contienda mundial, el Reichstag, que había sido el escenario de violentos combates, se encontraba en estado de semirruina y rodeado de escombros. Las explanadas que lo rodeaban servían a la hambrienta población civil para el cultivo de patatas y hortalizas. En 1954 las autoridades tomaron la polémica decisión de dinamitar la cúpula alegando motivos de estabilidad estructural. En el mes de octubre se intentó derrumbarla, pero resistió cuatro detonaciones. Finalmente, el 22 de noviembre de 1954, la cúpula se vino abajo tras otras nuevas cuatro explosiones. Durante los años posteriores la nueva administración de obras públicas tomó la decisión de asegurar el maltrecho edificio.
En 1955 el Bundestag de la RFA alcanzó un acuerdo para una restauración completa a pesar de que aún no se sabía a ciencia cierta qué uso se le iba a dar al edificio en la nueva Alemania dividida y en primavera de 1957 el Estado invirtió los primeros 500.000 DM para el mantenimiento del Reichstag. El arquitecto Paul Baumgarten recibió el encargo de la reconstrucción tras ganar en 1961 un concurso en el que el acceso había estado bastante restringido. Las obras duraron hasta 1973. Numerosos elementos ornamentales de la fachada desaparecieron, se redujeron en altura las torres de los extremos y no se reconstruyó la cúpula. La remodelación del interior fue importante y se creó una nueva planta con objeto de tener mayor superficie aprovechable. El tamaño de la sala de plenos se dobló y podría haber acogido a todos los parlamentarios de una hipotética Alemania reunificada. Al retirarse las cuatro potencias ocupantes en 1971, ni siquiera los plenos podían celebrarse ya en el Berlín Occidental, aislado en mitad de la República Democrática Alemana. En las nuevas salas solo era posible celebrar las reuniones de comité y las asambleas internas de los grupos parlamentarios.
Las reformas de Baumgarten, que contaban con el apoyo de las autoridades competentes, pueden parecer hoy día un tanto rigurosas, pero se explican analizando el contexto histórico. Baumgarten se valió de las austeras formas arquitectónicas de actualidad en los años 60. Cualquier tipo de decoración estaba proscrito y predominaban las líneas rectas y las superficies planas. El estilo del siglo anterior era considerado ampuloso y recargado, y apenas se le concedía importancia al valor histórico. En el caso concreto del Reichstag, consideraciones estéticas aparte, pesaban motivos ideológicos: empezó siendo el símbolo de una forma de gobierno predemocrática (aún tratándose de un parlamento), luego de una democracia débil y finalmente de una brutal dictadura. La joven democracia alemana daba sus primeros pasos y lo más consecuente parecía reformar el Reichstag siguiendo estrictamente patrones estéticos contemporáneos, como manera de distanciarse de su terrible pasado.
Así pues, Baumgarten retiró una gran cantidad de elementos ornamentales de las fachadas y no solo por su rechazo al estilo del XIX, sino también porque en el transcurso de la guerra muchos de ellos habían resultado dañados y no eran más que un amasijo irreconocible. A principios de los 90 se debatió la procedencia de mantener o no los cambios de Baumgarten. Finalmente, las reformas se deshicieron y apenas se puede percibir hoy rastro de ellas.
Desde su construcción hasta el final de la Guerra Fría (1961-1989), el Muro de Berlín transcurría pegado a la parte oriental del Reichstag, donde era posible visitar un museo sobre el Bundestag y la historia del edificio. Era común llevar a las visitas de estado a la terraza exterior para que pudieran contemplar las vistas por encima del muro. Desde 1971 se exhibió en el edificio sobre la historia de Alemania que fue vista por varios millones de personas.
Tras la Reunificación alemana el 3 de octubre de 1990, el Bundestag en pleno acordó tras un acalorado debate trasladar el gobierno federal de Bonn a Berlín, devolviendo al Reichstag sus antiguas funciones de sede del poder legislativo.
En 1993 se convocó un concurso público. Los criterios de selección eran básicamente claridad, transparencia y una planificación ejemplar desde el punto de vista de la tecnología energética. De los 80 proyectos que se presentaron se preseleccionaron los de tres prestigiosos arquitectos: Sir Norman Foster (Inglaterra), Pi de Bruijn (Países Bajos) y Santiago Calatrava (España). Foster había planeado un tejado trasparente que se alzaba por encima del edificio a modo de toldo. Su propuesta no alcanzó consenso entre la opinión pública por motivos tanto estéticos (se la calificó como "la gasolinera más grande de Alemania") como económicos (los costes se elevaban a 1.300 millones de marcos). Después de revisar el proyecto, Foster consiguió imponerse a sus rivales con un diseño completamente nuevo.
Tampoco en esta nueva propuesta había previsto Foster añadir una cúpula al Reichstag. En unas declaraciones incluso rechazó expresamente cualquier tipo de elevación sobre el tejado fundamentada en "motivos meramente simbólicos". Con esto se refería tanto a parasoles (como el que había en su propuesta original) como a cúpulas. Finalmente cambió su postura y entre 1994 y 1995 se vio obligado a ceder ante las presiones políticas y modificar el diseño del tejado. El 8 de mayo de 1995 Foster presentó su diseño definitivo para una cúpula de cristal transitable, que por fin satisfizo a los diputados. Santiago Calatrava protestó entonces alegando que se trataba de un plagio a su diseño, pues también incluía una cúpula transparente de similar forma. Los especialistas llegaron no obstante a la conclusión de que no era lícito pretender que un elemento tan tradicional en la arquitectura como es una cúpula estuviese sujeto a derechos de autor.
El grueso de las obras comenzó en junio de 1996. La cúpula.
Cúpula del Reichstag
La cúpula que se añadió durante las reformas se ha convertido en una atracción turística de primer nivel y en un símbolo de la ciudad. Los visitantes entran en el edificio por la puerta occidental. Tras pasar un control de seguridad suben por medio de dos ascensores al tejado, situado a 24 metros de altura y en cuya parte trasera se encuentra el Käfer, un pequeño restaurante. Sobre este tejado se yergue la cúpula. Posee un diámetro de 40 metros y una altura de 23,5 y pesa 800 toneladas. Su armazón de acero consta de 24 nervios verticales en intervalos de 15 grados, 17 anillos horizontales con una distancia entre ellos de 1,65 metros y una superficie acristalada de 3.000 metros cuadrados. Por su interior suben en espiral dos rampas situadas en extremos opuestos de la planta circular. Estas rampas tienen unos 1,8 metros de ancho y 230 metros de largo. Permiten subir y bajar a un mirador que se levanta a 40 metros sobre el nivel del suelo. El punto más alto de la cúpula está a 47 metros, significativamente menos que en el diseño de Paul Wallot. Recibe un promedio de 8.000 visitantes al día.
Cuando Sir Norman Foster recibió el encargo de reformar la sede del parlamento se le impuso la estricta limitación de que los costes totales no superasen los 600 millones de marcos, incluyendo sueldos, materiales y gastos adicionales. El 19 de abril de 1999 se celebró una entrega de llaves simbólica al presidente del Bundestag, así como la primera sesión ordinaria. La renovación había durado cuatro años, ajustándose a los plazos y presupuestos planeados. El parlamento comenzó a desempeñar sus funciones en el Reichstag de manera regular el 7 de septiembre de 1999.
Hasta junio de 2006, 18 millones de personas han acudido al Reichstag, ya sea para subir a la cúpula, seguir un debate o realizar la visita guiada.33
Se deseaba que la remodelación del Reichstag fuese ejemplar por su respeto al medio ambiente. El sistema de calefacción y suministro eléctrico consta de una combinación de energía solar, ventilación mecánica, uso del suelo como almacén térmico, tecnología de cogeneración y aprovechamiento de materias primas renovables.
Las pérdidas de calor se minimizan mediante acristalamientos y aislamientos especiales. Más de 300 m² de placas fotovoltaicas instaladas en el techo y dos generadores que funcionan con combustible biodiésel de Mecklemburgo-Pomerania Occidental satisfacen el 82% de las necesidades energéticas del Reichstag y los edificios públicos colindantes. En verano se usan dispositivos de refrigeración por absorción que generan frío a partir de parte del calor que emanan los motores. Otra parte de dicha energía térmica se utiliza para calentar a 70 °C agua bombeada desde un acuífero situado a 300 metros bajo el Reichstag. El agua se almacena posteriormente otra vez en el subsuelo y sirve para calentar el edificio en invierno. Otra reserva de agua, a 60 metros bajo tierra, guarda el frío del invierno y se utiliza para refrescar el edificio en días especialmente calurosos. Gracias a estos y a otros factores se consigue reducir las emisiones anuales de CO2 del Reichstag de 7.000 a entre 400 y 1.000 toneladas.
También la cúpula responde a propósitos energéticos además de los meramente relacionados con la estética arquitectónica. Sirve para la iluminación y ventilación de la sala de plenos, ubicada inmediatamente debajo. La luz solar se enfoca hacia el interior de la sala por medio de 360 espejos dispuestos formando un embudo gigante. Para evitar deslumbramientos y que la sala se recaliente cuando hay mucho sol, parte de los espejos pueden taparse con pantallas móviles controladas por ordenador. En el interior del embudo el aire ya usado es canalizado hacia la cúspide del edificio y expulsado por una abertura circular situada en el centro de la cúpula. Por el camino, este aire atraviesa un sistema que aprovecha la energía térmica residual. Un dispositivo justo debajo de la abertura recoge el agua de la lluvia. Wallot previó la instalación por todo el edificio de conductos de ventilación que durante las reformas se despejaron y en la actualidad se vuelven a utilizar. (Wikipedia)
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