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Grafiti sobre hormigón visto

Hoy en día parece existir una cierta tolerancia hacia el arte del grafiti, si es que el grafiti puede considerarse arte. No cabe duda de que como en todo acto de expresión humana existen grados, y aunque el grafiti puede ir desde la burda impresión del nombre o “nick” del autor sobre una superficie pública hasta formas más elaboradas, creo que estaremos todos de acuerdo en que todo grafiti dista mucho de los frescos de la Capilla Sixtina.

 

No estoy interesado en profundizar mucho más allá en la caracterización del grafiti como arte, por mucho que sea parte de la cultura Hip Hop. En cualquier caso, y desde un punto de vista formal, los grafiti son, desde mi punto de vista, actividades expresivas pobres, simples, donde prácticamente nunca se va más allá de la bidimensionalidad visual y donde el significado, habitualmente también, carece de una interpretación que pueda exceder lo banal, lo simple y lo inmediato. No quiero decir con esto que el grafiti me repugne. En absoluto. Honestamente diría que me distrae, pero poco más.

 

Lo que me interesa verdaderamente del grafiti son sus connotaciones socioculturales. El grafiti, tal y como lo entendemos hoy en día, surgió en el Metro de Nueva York en la década de los 70 del siglo XX. Era una época apenas tranquila en la Gran Manzana, con grandes, digamos, “incomprensiones” entre los barrios neoyorquinos y con la droga pasando de puente en puente por el río Hudson. Hoy en día no podemos afirmar que existe un maravilloso entendimiento entre Harlem, Brooklin, el Bronx y Park Avenue, pero la cosa está más estable, o más asumida, entendiendo aquí el verbo asumir como una derivada del concepto de rendición social o del sentimiento de ausencia de horizontes de futuro.

 

Tiene el grafiti una esencia de protesta, de lucha de la juventud marginada y eso si que me interesa muchísimo, ya que lleva a preguntarme cuales son las condiciones sociales que llevan a la marginación. Es obvio que la juventud siempre ha sido y ha de ser coyunturalmente revolucionaria. La fisiología y las hormonas, y apenas el cerebro, llevan las riendas de la vida a esas edades, pero, existiría el grafiti sin la marginación social? ¿Qué condiciones humanas son las que generan marginación? ¿Generan tal vez los fenómenos económicos y políticos situaciones de marginación? Si los fenómenos económicos son muchas veces, por no decir casi siempre, resultados de políticas de izquierdas o de derechas, ¿son las políticas las causantes de la marginación juvenil? ¿Generan más marginación las políticas y políticos extremos? ¿Qué corrientes políticas generan históricamente más pobreza y marginación? No son preguntas retóricas sino más bien invitaciones a la reflexión.

Gijón, Asturias. Mirador del Parque de la Providencia. Octubre de 2020

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Uploaded on October 20, 2020
Taken on October 16, 2020