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Cuentos de Navidad.

Estimados amigos:

 

Cuando los que nos gobiernan te engañan, mienten y pierden la honestidad, se va levantando un muro donde queda enterrada y muere la inocencia y la credibilidad. Y no hay manera alguna de creer lo que te cuentan, y comienzas a vivir sin esos dulces cuentos que llegaban por Navidad. Todo se queda en nada y ya no hay festividad, pues desaparece la honestidad y la fantasía, quedando sólo las ratas que rondan por la ciudad. No saben ni conocen qué ocurre y qué pasa en el país, pues su inocencia es tan “dulce” que no se enteran de “ná”, pero viven su gran vida y bien forran su palacio de cuanto roban y de su maldad. Y en el cuento de la vida, no hace falta un presidente que no sabe, ni se entera qué ocurre en la sociedad. Retiremos pues las ratas que campan por la ciudad y si es preciso traigamos al Mago de Hamelin para que desaparezcan de golpe y podamos revivir esa vida de inocencia que la Navidad nos recuerda y queremos mantener. Aprendamos de los cuentos donde el mal no encuentra cabida y hacen la vida normal.

 

Escuchar al Principito y todas sus reflexiones que van naciendo en su caminar, bien nos pueden ayudar a enternecer nuestra alma y alguna cosa copiar. Parece que lo que narra es para niños nada más. Sin embargo, hay mucho más que a los mayores atañe y no lo deben olvidar. ¿Alguna vez has leído cuentos por Navidad, con los nietos en tu regazo mientras les lees ese cuento que a ti te hizo llorar cuando eras pequeñito y no lo puedes olvidar? Qué bonito era entonces, sentada toda la familia, y el abuelo en un rincón recogía a todos los niños y les leía los cuentos y algunas veces, muchas, él mismo los inventaba, pues tenía que lograr que los nietos hiciesen algo y aprendiesen a respetar aquellas cosas que de niños les costaba entender. Mas el abuelo se las arreglaba y un cuento le bastaba para hacer que esos niños poco a poco entendieran que así jugando se aprende y se logra educar.

 

Ya sé que ahora no es aquello que toda la diversión estaba en que el abuelo sentado algún cuento les contara para que estuvieran callados mientras el abuelo narraba historia tras historia, y ellos en sus cabecitas iban aprendiendo la lección.

 

Mss, ¿no es bueno habituar a los niños a leer esos cuentos que narraban cosas tan sencillas con las que retener que en la vida sólo ganan aquellos que buenamente saben alcanzar su felicidad y la de los otros aprendiendo a ser honestos y conviviendo con el bien?

 

Que la Navidad os regale muchos libros que leer.

 

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

 

 

Raphael - El Tamborilero.

 

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Uploaded on December 7, 2025