¡Cuánto nos cuesta subir!
Cuánto nos cuesta subir,
caminando despacito,
por senderos que te elevan
y te permiten volver
la mirada hacia atrás
a esos bellos rincones
donde el agua se ensimisma
y tú descubres que allí
se forma una laguna
que agrada cuando la ves
desde el lugar que tu llegas.
Qué poco cuesta mirar
cuando te sientes arriba
y disfrutas el cansancio
de esa larga caminata
que hasta arriba te ha llevado.
Déjame que ya respire,
que mirando estos lugares
descubro que hasta el agua
para mirar se detiene.
¡Cuánto nos cuesta subir!
Cuánto nos cuesta subir,
caminando despacito,
por senderos que te elevan
y te permiten volver
la mirada hacia atrás
a esos bellos rincones
donde el agua se ensimisma
y tú descubres que allí
se forma una laguna
que agrada cuando la ves
desde el lugar que tu llegas.
Qué poco cuesta mirar
cuando te sientes arriba
y disfrutas el cansancio
de esa larga caminata
que hasta arriba te ha llevado.
Déjame que ya respire,
que mirando estos lugares
descubro que hasta el agua
para mirar se detiene.