Apostado al ventanal
Mirando atento, miraba.
¡Qué podía yo mirar!
Miraba la mi Castilla
cual si fuera medieval,
con su fuerza y bravura,
¡quién te iba a igualar!
Hoy te miro, como Juana,
y no encuentro mi dedal,
ese que me protege
y siempre me hace soñar.
Castilla, te miro y veo
que no te quedan arrestos,
que fuiste y ya no eres,
y no te quieres levantar.
Te bastan esos cuatro acres
que tuviste en heredad,
y no retiras siquiera
ese moho y esa humedad
que van haciendo muy pobre
tan grande y vasta heredad.
María Salgado - Romance de la reina Juana .
Apostado al ventanal
Mirando atento, miraba.
¡Qué podía yo mirar!
Miraba la mi Castilla
cual si fuera medieval,
con su fuerza y bravura,
¡quién te iba a igualar!
Hoy te miro, como Juana,
y no encuentro mi dedal,
ese que me protege
y siempre me hace soñar.
Castilla, te miro y veo
que no te quedan arrestos,
que fuiste y ya no eres,
y no te quieres levantar.
Te bastan esos cuatro acres
que tuviste en heredad,
y no retiras siquiera
ese moho y esa humedad
que van haciendo muy pobre
tan grande y vasta heredad.
María Salgado - Romance de la reina Juana .