...deum qui sua tempora cingit cum viridi pompano...
*
*
* Aspecto de la estatua del Dios Baco encontrado en la “Villa del Mithra” en la ciudad de Cabra de Córdoba (La Igabrum tartesio-romana) y expuesto en el Museo Arqueológico de la misma localidad.
* El Dios Baco (Dionysos para los griegos) fue rescatado por su padre Júpiter del vientre de su madre (la mortal Sémele) e implantó el embrión en su muslo. Fue en ese momento cuando Baco dejó de ser mortal y se convirtió en un dios de pleno derecho.
Es considerado el dios del vino, patrón de la agricultura e inspirador de la locura y el éxtasis.
* En la cultura romana, Baco era considerado como un dios bisexual, esbelto y poderoso, entre bello efebo y varón alegre. Se le suele representar con la crátera en una mano, en la otra el tirso, con las sienes coronadas por pámpanos de vid y con una pantera a sus pies.
* La estatua conservada en el Museo Arqueológico de Cabra, es de las más bellas encontradas en la Bética Hispano-Romana y encarna todos los atributos del dios.
Nunca mejor que en este momento para rememorar en latín, los versos del poeta Horacio dedicados a Baco, que aprendíamos en nuestro bachiller:
Quo me, Bacche, tuum plenum rapis?
Quibusnam in silvis, ad quae speluncis?
Eripior cito nova mente? In quo lacu audiar
meditantes ad introducendam gloriam aeternam
de optimo Caesare in astris et in contione Iovis?
Canam celebrem, novum; quod non os cecinit.
Non aliter quam bacchantes insomnis
obstupuit respiciens Hebro de culmine montis;
niveo Thraciae et pede barbarico calcata Rhodope;
ita me perdi libet; mirantur ripas et silvas desertaque.
O potens dominus naadum!
et bacchantum demoliendi altae manibus ornos!
Nihil parvum, ne submissa voce;
nil mortale celebrabo. dulce periculum
o Lenee, deum qui sua tempora cingit
cum viridi pompano.
¿Adónde, Baco, me arrebatas, lleno de ti?
¿A qué bosques, a qué cavernas
soy arrastrado velozmente por una mente nueva?
¿En qué antro seré oído
meditando introducir la gloria eterna
del egregio César en los astros y en la asamblea de Júpiter?
Cantaré lo insigne, lo nuevo,
lo que ninguna boca ha cantado.
No de otro modo que la insomne bacante
se queda atónita mirando desde la cumbre el Hebro,
la Tracia blanca por la nieve
y el Ródope hollado por pie bárbaro:
así a mí me complace, extraviado,
admirar las riberas y los bosques desiertos.
¡Oh señor poderoso de las náyades
y de las bacantes capaces de derribar
los elevados fresnos con las manos!
Nada pequeño, ni en tono humilde,
nada mortal celebraré. Dulce peligro
es, oh Leneo, seguir al dios que ciñe sus sienes
con verde pámpano.
(QUINTO HORACIO FLACO. "A Baco".)
...deum qui sua tempora cingit cum viridi pompano...
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* Aspecto de la estatua del Dios Baco encontrado en la “Villa del Mithra” en la ciudad de Cabra de Córdoba (La Igabrum tartesio-romana) y expuesto en el Museo Arqueológico de la misma localidad.
* El Dios Baco (Dionysos para los griegos) fue rescatado por su padre Júpiter del vientre de su madre (la mortal Sémele) e implantó el embrión en su muslo. Fue en ese momento cuando Baco dejó de ser mortal y se convirtió en un dios de pleno derecho.
Es considerado el dios del vino, patrón de la agricultura e inspirador de la locura y el éxtasis.
* En la cultura romana, Baco era considerado como un dios bisexual, esbelto y poderoso, entre bello efebo y varón alegre. Se le suele representar con la crátera en una mano, en la otra el tirso, con las sienes coronadas por pámpanos de vid y con una pantera a sus pies.
* La estatua conservada en el Museo Arqueológico de Cabra, es de las más bellas encontradas en la Bética Hispano-Romana y encarna todos los atributos del dios.
Nunca mejor que en este momento para rememorar en latín, los versos del poeta Horacio dedicados a Baco, que aprendíamos en nuestro bachiller:
Quo me, Bacche, tuum plenum rapis?
Quibusnam in silvis, ad quae speluncis?
Eripior cito nova mente? In quo lacu audiar
meditantes ad introducendam gloriam aeternam
de optimo Caesare in astris et in contione Iovis?
Canam celebrem, novum; quod non os cecinit.
Non aliter quam bacchantes insomnis
obstupuit respiciens Hebro de culmine montis;
niveo Thraciae et pede barbarico calcata Rhodope;
ita me perdi libet; mirantur ripas et silvas desertaque.
O potens dominus naadum!
et bacchantum demoliendi altae manibus ornos!
Nihil parvum, ne submissa voce;
nil mortale celebrabo. dulce periculum
o Lenee, deum qui sua tempora cingit
cum viridi pompano.
¿Adónde, Baco, me arrebatas, lleno de ti?
¿A qué bosques, a qué cavernas
soy arrastrado velozmente por una mente nueva?
¿En qué antro seré oído
meditando introducir la gloria eterna
del egregio César en los astros y en la asamblea de Júpiter?
Cantaré lo insigne, lo nuevo,
lo que ninguna boca ha cantado.
No de otro modo que la insomne bacante
se queda atónita mirando desde la cumbre el Hebro,
la Tracia blanca por la nieve
y el Ródope hollado por pie bárbaro:
así a mí me complace, extraviado,
admirar las riberas y los bosques desiertos.
¡Oh señor poderoso de las náyades
y de las bacantes capaces de derribar
los elevados fresnos con las manos!
Nada pequeño, ni en tono humilde,
nada mortal celebraré. Dulce peligro
es, oh Leneo, seguir al dios que ciñe sus sienes
con verde pámpano.
(QUINTO HORACIO FLACO. "A Baco".)