MI QUERIDA ESPAÑA (XLVI) ...porque navegues ya libre…” (Zo) Y
*
* Para el poeta Pedro Calle Ballesteros, con la evocación de un recuerdo en las coordenadas espacio-temporales. Nudos cartesianos entretejieron los destinos de una amistad que ha sido reencontrada dentro del mundo literario y de las vivencias de estudiantes.
* Hoy, retomo la temática de MI QUERIDA ESPAÑA y nos vamos a pasear por la zona mediterránea del Levante español. Luz, sol, mar, tierra desértica y de montañas…
Nos acompaña el poeta Pedro Calle –actualmente vive en Alicante- con uno de sus poemas.
Aún
Las mafias nos gobiernan y avientan nuestra fe.
Impostoras permutan a Dios con el Diablo.
Caín es su profeta, su faro la codicia.
-
Superviviente en cupo de su devastación,
añoro los perfumes de los mares lejanos
y entretejo el desierto de mis horas marchitas.
-
Frágil, mi viejo reino de sombras desvaídas,
naufraga persiguiendo una sutil quimera
de alegres ojos claros y risa cristalina.
-
Recompensa mi suerte el fugaz todavía
sin frontera precisa entre luz y tiniebla
vagando entre el dolor y la melancolía.
-
Para ti, que extrañado me miras en tu espejo,
escribo estos retazos de mi viaje incierto.
Ruego porque navegues ya libre y sin mentiras.
(PEDRO CALLE. Poemario.)
MI QUERIDA ESPAÑA (XLVI) ...porque navegues ya libre…” (Zo) Y
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* Para el poeta Pedro Calle Ballesteros, con la evocación de un recuerdo en las coordenadas espacio-temporales. Nudos cartesianos entretejieron los destinos de una amistad que ha sido reencontrada dentro del mundo literario y de las vivencias de estudiantes.
* Hoy, retomo la temática de MI QUERIDA ESPAÑA y nos vamos a pasear por la zona mediterránea del Levante español. Luz, sol, mar, tierra desértica y de montañas…
Nos acompaña el poeta Pedro Calle –actualmente vive en Alicante- con uno de sus poemas.
Aún
Las mafias nos gobiernan y avientan nuestra fe.
Impostoras permutan a Dios con el Diablo.
Caín es su profeta, su faro la codicia.
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Superviviente en cupo de su devastación,
añoro los perfumes de los mares lejanos
y entretejo el desierto de mis horas marchitas.
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Frágil, mi viejo reino de sombras desvaídas,
naufraga persiguiendo una sutil quimera
de alegres ojos claros y risa cristalina.
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Recompensa mi suerte el fugaz todavía
sin frontera precisa entre luz y tiniebla
vagando entre el dolor y la melancolía.
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Para ti, que extrañado me miras en tu espejo,
escribo estos retazos de mi viaje incierto.
Ruego porque navegues ya libre y sin mentiras.
(PEDRO CALLE. Poemario.)