_hoja_
Delphinus delphis
Palangre.
El ciclo se inicia ya entrada la madrugada cuando la tripulación de cubierta comienza a largar el aparejo desde la popa. A cada uno de los miles de anzuelos se le asigna cuidadosa y rápidamente su sardina o trozo de caballa recién descongelad@. Los anzuelos, con sus respectivas carnadas, se distribuyen regularmente y están unidos al sedal principal mediante sedales secundarios. Además, a lo largo del aparejo se distribuyen un número determinado de pequeñas boyas de plástico (bolas) y ladrillos de cemento (piedras) para ubicar la larga hilera de anzuelos a la profundidad deseada, allí donde medran las especies que se pretenden capturar, y nunca lejos del fondo. Además, en sendos extremos de cada grupo de aparejos unidos (cacea) se distribuyen un par de grandes boyas flotantes con su respectivo banderín, su foco de luz parpadeante, y los datos identificativos del barco.
El aparejo recién largado reposará durante unas cuantas horas bajo la superficie marina, el tiempo suficiente como para que muerdan el anzuelo el mayor número posible de merluzas, marucas, brótolas, gallinetas, palometas, castañetas, chernas... Pero el arte nunca debe de permanecer sumergido más tiempo del necesario, para minimizar los daños que puedan causar depredadores oportunistas tales como cefalópodos o elasmobranquios (de la familia de los tiburones).
Las cuotas de captura permitidas, así como los precios en lonja, difieren para cada especie. Además, y desde el punto de vista económico de las personas interesadas, tan malo puede ser pescar poco como que otros barcos pesquen demasiado. El precio por Kg que pagan los clientes en lonja oscilará de un día para otro, y siempre dependiendo de la demanda del mercado y de la cantidad de producto disponible. En el barco, se trata de una operación perfectamente calculada aunque sujeta a la búsqueda e improvisación, en aras de obtener el mayor beneficio económico en el mínimo tiempo posible. Y no es para menos, no tanto por el gasto de gasoil o de víveres (comida, fruta y agua), los temporales, la incomodidad del espacio habitable ... sino por el tiempo que la gente del mar permanece lejos de sus familias, a menudo distantes a miles de kilómetros. Por este motivo, la gente del mar se rige por un coeficiente reductor en su seguridad social, y puede jubilarse antes.
El caso es que, mientras el palangre permanece largado, los marineros pueden dormir y descansar en sus catres, o conversar con sus seres queridos si es que hay conexión a internet. Es a mediodía cuando comienza a recogerse el arte y se inicia la maniobra de virado, la cual, a la postre, puede durar de 12 a 14 horas. Así, el palangre va izándose sin descanso a la superficie y la preciosa captura se va recogiendo y clasificando por especies y por tamaños, depositándose en cajas de plástico que, a su vez, se van almacenando en la bodega o nevera. La merluza es la más valiosa de todas ellas.
Continúa en flic.kr/p/2oTmZkK
Delphinus delphis
Palangre.
El ciclo se inicia ya entrada la madrugada cuando la tripulación de cubierta comienza a largar el aparejo desde la popa. A cada uno de los miles de anzuelos se le asigna cuidadosa y rápidamente su sardina o trozo de caballa recién descongelad@. Los anzuelos, con sus respectivas carnadas, se distribuyen regularmente y están unidos al sedal principal mediante sedales secundarios. Además, a lo largo del aparejo se distribuyen un número determinado de pequeñas boyas de plástico (bolas) y ladrillos de cemento (piedras) para ubicar la larga hilera de anzuelos a la profundidad deseada, allí donde medran las especies que se pretenden capturar, y nunca lejos del fondo. Además, en sendos extremos de cada grupo de aparejos unidos (cacea) se distribuyen un par de grandes boyas flotantes con su respectivo banderín, su foco de luz parpadeante, y los datos identificativos del barco.
El aparejo recién largado reposará durante unas cuantas horas bajo la superficie marina, el tiempo suficiente como para que muerdan el anzuelo el mayor número posible de merluzas, marucas, brótolas, gallinetas, palometas, castañetas, chernas... Pero el arte nunca debe de permanecer sumergido más tiempo del necesario, para minimizar los daños que puedan causar depredadores oportunistas tales como cefalópodos o elasmobranquios (de la familia de los tiburones).
Las cuotas de captura permitidas, así como los precios en lonja, difieren para cada especie. Además, y desde el punto de vista económico de las personas interesadas, tan malo puede ser pescar poco como que otros barcos pesquen demasiado. El precio por Kg que pagan los clientes en lonja oscilará de un día para otro, y siempre dependiendo de la demanda del mercado y de la cantidad de producto disponible. En el barco, se trata de una operación perfectamente calculada aunque sujeta a la búsqueda e improvisación, en aras de obtener el mayor beneficio económico en el mínimo tiempo posible. Y no es para menos, no tanto por el gasto de gasoil o de víveres (comida, fruta y agua), los temporales, la incomodidad del espacio habitable ... sino por el tiempo que la gente del mar permanece lejos de sus familias, a menudo distantes a miles de kilómetros. Por este motivo, la gente del mar se rige por un coeficiente reductor en su seguridad social, y puede jubilarse antes.
El caso es que, mientras el palangre permanece largado, los marineros pueden dormir y descansar en sus catres, o conversar con sus seres queridos si es que hay conexión a internet. Es a mediodía cuando comienza a recogerse el arte y se inicia la maniobra de virado, la cual, a la postre, puede durar de 12 a 14 horas. Así, el palangre va izándose sin descanso a la superficie y la preciosa captura se va recogiendo y clasificando por especies y por tamaños, depositándose en cajas de plástico que, a su vez, se van almacenando en la bodega o nevera. La merluza es la más valiosa de todas ellas.
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