photojoanot
El castillo de Arteaga
Sorpresa.
Esa fue la impresión que nos proporcionó descubrir este castillo en pleno estuario del Urdaibai ya que no esperábamos encontrar ningún palacio neogótico en este encantador lugar de Vizcaya dominado por la llanura y el verdor de la vegetación propia de esa reserva natural de la biosfera.
Ubicado en la localidad de Gautegiz-Arteaga fue construido sobre los restos de una antigua torre, documentada ya en el siglo XV, que se encontraba en estado ruinoso a mediados del siglo XIX.
Por órdenes de la emperatriz Eugenia de Montijo, que fuera esposa de Napoleón III de Francia, los arquitectos galos Couverchef y Ancelet levantaron esta magnífica construcción entre los años 1856 y 1870 en la que la belleza obraba razón según establecían los cánones del gótico francés.
Para ello levantaron una torre rectangular cuya sillería presumía de grandeza gracias a su mármol gris y rojo. En cada una de sus cuatro fachadas dobles arcos ciegos ojivales engrandecían y realzaban su presencia mientras quedaba coronada con torrecillas amatacadas sobre ménsulas escalonadas, almenas y merlones que desempeñaban una función puramente ornamental.
Esta torre principal quedaba conectada a un torreón octogonal desde cuyo interior una escalera de caracol proporcionaba acceso a cada una de sus plantas interiores.
El lugar era apropiado para una residencia digna de la talla del personaje que lo había encargado pero que nunca llegó a ser habitado por la emperatriz debido a trágicas circunstancias históricas y personales...
Puedes seguir leyendo este artículo publicado en mi blog de viajes pulsando aquí
El castillo de Arteaga
Sorpresa.
Esa fue la impresión que nos proporcionó descubrir este castillo en pleno estuario del Urdaibai ya que no esperábamos encontrar ningún palacio neogótico en este encantador lugar de Vizcaya dominado por la llanura y el verdor de la vegetación propia de esa reserva natural de la biosfera.
Ubicado en la localidad de Gautegiz-Arteaga fue construido sobre los restos de una antigua torre, documentada ya en el siglo XV, que se encontraba en estado ruinoso a mediados del siglo XIX.
Por órdenes de la emperatriz Eugenia de Montijo, que fuera esposa de Napoleón III de Francia, los arquitectos galos Couverchef y Ancelet levantaron esta magnífica construcción entre los años 1856 y 1870 en la que la belleza obraba razón según establecían los cánones del gótico francés.
Para ello levantaron una torre rectangular cuya sillería presumía de grandeza gracias a su mármol gris y rojo. En cada una de sus cuatro fachadas dobles arcos ciegos ojivales engrandecían y realzaban su presencia mientras quedaba coronada con torrecillas amatacadas sobre ménsulas escalonadas, almenas y merlones que desempeñaban una función puramente ornamental.
Esta torre principal quedaba conectada a un torreón octogonal desde cuyo interior una escalera de caracol proporcionaba acceso a cada una de sus plantas interiores.
El lugar era apropiado para una residencia digna de la talla del personaje que lo había encargado pero que nunca llegó a ser habitado por la emperatriz debido a trágicas circunstancias históricas y personales...
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