Jesús Nicolás Sánchez
Luces y atmósferas, V
El cielo hace mucho rato que se presenta "panza burro", aburrido y soso. Me entretengo a pesar del mal tiempo observando las Salinas de Imón, en Guadalajara, mientras mi familia aguanta en el interior de la furgoneta a que el pesado de mí termine de cotillear el lugar. De repente el cielo comienza a cambiar y cuando miro para atrás, veo un espectáculo que nunca antes había visto. Salgo corriendo como alma que lleva el diablo a la furgoneta y literalmente arranco de allí el trípode y la cámara, y salgo como un poseso a buscar una porción de paisaje que pueda formar parte de la escena. Mi familia sale de la furgoneta a mirar qué sucede y ven detrás de la vieja nave de piedra de las salinas junto a la que estábamos aparcados un cielo apocalíptico extraordinario. Yo entre tanto voy corriendo de un lado para otro intentando encontrar "un algo" con lo que componer en primer plano. Joderrr!!! ¿dónde están aquí las encinas de mi tierra? ¡¡¡necesito un árbol, un palomar, un viejo carro de madera, algo por favor!!!. Nada, no hay nada. Veo que las nubes se desvanecen de nuevo. Tira a lo que sea, me digo, hago un "por Dios, Carlos, arranca de nuevo". Compongo con el chopo y el cableado a la derecha y disparo unas pocas fotos, cambiando de posición, y a los pocos minutos el cielo ha vuelto a ser tan aburrido y soso como la panza de un burro. Y yo me doy de cabezazos.
Joder, ¿qué han hecho aquí con mis encinas?
Luces y atmósferas, V
El cielo hace mucho rato que se presenta "panza burro", aburrido y soso. Me entretengo a pesar del mal tiempo observando las Salinas de Imón, en Guadalajara, mientras mi familia aguanta en el interior de la furgoneta a que el pesado de mí termine de cotillear el lugar. De repente el cielo comienza a cambiar y cuando miro para atrás, veo un espectáculo que nunca antes había visto. Salgo corriendo como alma que lleva el diablo a la furgoneta y literalmente arranco de allí el trípode y la cámara, y salgo como un poseso a buscar una porción de paisaje que pueda formar parte de la escena. Mi familia sale de la furgoneta a mirar qué sucede y ven detrás de la vieja nave de piedra de las salinas junto a la que estábamos aparcados un cielo apocalíptico extraordinario. Yo entre tanto voy corriendo de un lado para otro intentando encontrar "un algo" con lo que componer en primer plano. Joderrr!!! ¿dónde están aquí las encinas de mi tierra? ¡¡¡necesito un árbol, un palomar, un viejo carro de madera, algo por favor!!!. Nada, no hay nada. Veo que las nubes se desvanecen de nuevo. Tira a lo que sea, me digo, hago un "por Dios, Carlos, arranca de nuevo". Compongo con el chopo y el cableado a la derecha y disparo unas pocas fotos, cambiando de posición, y a los pocos minutos el cielo ha vuelto a ser tan aburrido y soso como la panza de un burro. Y yo me doy de cabezazos.
Joder, ¿qué han hecho aquí con mis encinas?