Jesús Nicolás Sánchez
Serendipia; codorniz común
La codorniz común (Coturnix coturnix) ha sido elegida por la ciudadanía para este 2020 como "Ave del Año" en la iniciativa que anualmente promueve la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) para poner en valor diferentes especies de aves que atraviesan momentos complicados de conservación. La situación poblacional de la especie presenta una tendencia regresiva brutal, con un descenso del 74% de sus efectivos desde finales de la década de los 90 hasta los censos de 2018. Está en caída libre, como un avión en barrena.
Esta trágica deriva viene propiciada por la conjunción de diversos factores que, dicho sea de paso, afectan también a otras especies que cohabitan con la codorniz en las agroestepas ibéricas y que, obviamente, son de origen exclusivamente antrópico. Por un lado la alteración de los hábitats de los que depende, las modernas prácticas agrícolas intensivas, una irrefrenable presión cinegética y la hibridación genética acaecida por las irresponsables repoblaciones cinegéticas con otras especies de codornices, criadas en granja e hibridadas. Aunque se estima en más de 200.000 los ejemplares que pueden ocupar la península Ibérica, el declive está siendo tan drástico que puede llegar a cumplir los criterios científicos de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para ser catalogada como "En Peligro" en la Lista Roja de Especies Amenazadas.
Es complicado hacer fotos de codornices. De hecho es hasta complicado verlas, pues su timidez hace que se muevan por entre la vegetación y resulte difícil la observación. Escucharlas es, sin embargo, muy sencillo, y no es raro conocer de su presencia desde piornales de montaña a cereales de secano gracias a su característico reclamo. Esta imagen es fruto de la inesperada visita de una codorniz mientras mi hijo pequeño y yo intentábamos hacer fotos de buitres. Estar atento a todo lo que se mueve alrededor del hide fue el quid de la cuestión, de lo contrario no hubiéramos disfrutado de su avistamiento. Aporto así esta imagen al tema de la semana, aunque dede mi punto de vista no es nada del otro mundo. Lo que más me gusta de ella es la delicadeza de su plumaje del pecho, y ese ojo perfectamente enfocado. Hubo suerte.
Un saludo.
Serendipia; codorniz común
La codorniz común (Coturnix coturnix) ha sido elegida por la ciudadanía para este 2020 como "Ave del Año" en la iniciativa que anualmente promueve la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) para poner en valor diferentes especies de aves que atraviesan momentos complicados de conservación. La situación poblacional de la especie presenta una tendencia regresiva brutal, con un descenso del 74% de sus efectivos desde finales de la década de los 90 hasta los censos de 2018. Está en caída libre, como un avión en barrena.
Esta trágica deriva viene propiciada por la conjunción de diversos factores que, dicho sea de paso, afectan también a otras especies que cohabitan con la codorniz en las agroestepas ibéricas y que, obviamente, son de origen exclusivamente antrópico. Por un lado la alteración de los hábitats de los que depende, las modernas prácticas agrícolas intensivas, una irrefrenable presión cinegética y la hibridación genética acaecida por las irresponsables repoblaciones cinegéticas con otras especies de codornices, criadas en granja e hibridadas. Aunque se estima en más de 200.000 los ejemplares que pueden ocupar la península Ibérica, el declive está siendo tan drástico que puede llegar a cumplir los criterios científicos de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para ser catalogada como "En Peligro" en la Lista Roja de Especies Amenazadas.
Es complicado hacer fotos de codornices. De hecho es hasta complicado verlas, pues su timidez hace que se muevan por entre la vegetación y resulte difícil la observación. Escucharlas es, sin embargo, muy sencillo, y no es raro conocer de su presencia desde piornales de montaña a cereales de secano gracias a su característico reclamo. Esta imagen es fruto de la inesperada visita de una codorniz mientras mi hijo pequeño y yo intentábamos hacer fotos de buitres. Estar atento a todo lo que se mueve alrededor del hide fue el quid de la cuestión, de lo contrario no hubiéramos disfrutado de su avistamiento. Aporto así esta imagen al tema de la semana, aunque dede mi punto de vista no es nada del otro mundo. Lo que más me gusta de ella es la delicadeza de su plumaje del pecho, y ese ojo perfectamente enfocado. Hubo suerte.
Un saludo.