Aigne (Hérault, Occitanie, Fr) - La solitude des morts
.
La familia rodeaba al moribundo.
El moribundo habló con lentitud:
—Siempre creí que yo no viviría mucho.
Los niños clavaban en él sus conmovidos ojos.
El moribundo continuó tras un suspiro:
—Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir muy pronto.
El reloj del comedor tocó la media y el moribundo tragó saliva.
—Luego, a medida que he ido viviendo, llegué a creer que mi presentimiento era falso.
El moribundo concluyó juntando las manos:
—Ahora, ya veis: con 86 años bien cumplidos comprendo que ese presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida.
*
La famille entourait le moribond.
Lui, il parlait avec lenteur:
— J’ai toujours cru que je ne vivrai pas longtemps.
Les enfants le regardaient émus.
Le moribond poursuivit, après un profond soupir:
— J’ai eu le preserntiment de mourir bientôt.
La pendule de la salle à manger sonne la demi-heure et le moribond avale un peu de salive.
— Puis, à mesure que les années passaient, j’ai fini par penser que mon pressentiment était faux.
Après cette tirade, le moribond conclut, les mains jointes :
— Et maintenant, vous le voyez, à 86 ans, force m’est de constater que ce pressentiment a été la plus grande vérité de mon existence.
Juan Pedro Aparicio (Sp., 1941)
*
Photo : Aigne (34)
*
Foto: cementerio de provincias en Aigne (Sur de Francia, cementerio viejo, pero no olvidado
Aigne (Hérault, Occitanie, Fr) - La solitude des morts
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La familia rodeaba al moribundo.
El moribundo habló con lentitud:
—Siempre creí que yo no viviría mucho.
Los niños clavaban en él sus conmovidos ojos.
El moribundo continuó tras un suspiro:
—Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir muy pronto.
El reloj del comedor tocó la media y el moribundo tragó saliva.
—Luego, a medida que he ido viviendo, llegué a creer que mi presentimiento era falso.
El moribundo concluyó juntando las manos:
—Ahora, ya veis: con 86 años bien cumplidos comprendo que ese presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida.
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La famille entourait le moribond.
Lui, il parlait avec lenteur:
— J’ai toujours cru que je ne vivrai pas longtemps.
Les enfants le regardaient émus.
Le moribond poursuivit, après un profond soupir:
— J’ai eu le preserntiment de mourir bientôt.
La pendule de la salle à manger sonne la demi-heure et le moribond avale un peu de salive.
— Puis, à mesure que les années passaient, j’ai fini par penser que mon pressentiment était faux.
Après cette tirade, le moribond conclut, les mains jointes :
— Et maintenant, vous le voyez, à 86 ans, force m’est de constater que ce pressentiment a été la plus grande vérité de mon existence.
Juan Pedro Aparicio (Sp., 1941)
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Photo : Aigne (34)
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Foto: cementerio de provincias en Aigne (Sur de Francia, cementerio viejo, pero no olvidado