Lucía FD
Esas sencillas cosas.
A lo bueno caducado, a las astillas del recuerdo, lo dedico a los cajones vacíos, a las decisiones que tiemblan y a las verdades a medias. A lo deshonesto, a la falta de integridad, a los espejos que callan, al veneno que se guarda y a la vida cuando no amas; porque malo si no amas. Y a lo desangelado y a lo amargo, sobre todo a la gente mala de sangre de horchata y a las palabras huecas que no dicen nada y no cuentan para bien. Dedicar lo bueno, lo bonito a las cosas malas, a las horas bajas por si acaso mengua lo ruin.
Qué bonito sigue siendo lo bonito cuando ocupan su lugar todas esas cosas sencillas que conforman lo mejor y más hermoso que es luchar por seguir y vivir. Sea quién sea, cómo sea, y dónde sea.
Esas sencillas cosas.
A lo bueno caducado, a las astillas del recuerdo, lo dedico a los cajones vacíos, a las decisiones que tiemblan y a las verdades a medias. A lo deshonesto, a la falta de integridad, a los espejos que callan, al veneno que se guarda y a la vida cuando no amas; porque malo si no amas. Y a lo desangelado y a lo amargo, sobre todo a la gente mala de sangre de horchata y a las palabras huecas que no dicen nada y no cuentan para bien. Dedicar lo bueno, lo bonito a las cosas malas, a las horas bajas por si acaso mengua lo ruin.
Qué bonito sigue siendo lo bonito cuando ocupan su lugar todas esas cosas sencillas que conforman lo mejor y más hermoso que es luchar por seguir y vivir. Sea quién sea, cómo sea, y dónde sea.